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La nueva oficina de la ONU contra el terrorismo abrirá en septiembre en Madrid

​​La Oficina, que comenzará a funcionar en septiembre, se encargará de la prevención y lucha contra el extremismo violento, el apoyo a las víctimas del terrorismo o la cooperación bilateral y multilateral, entre otras materias.

Este martes, 21 de junio, el Consejo de Ministros de España ha autorizado la firma y aplicación provisional de un convenio con Naciones Unidas que permitirá la apertura en Madrid de una Oficina de Lucha contra el Terrorismo (UNOCT, por sus siglas en inglés). El acuerdo ha sido adoptado a propuesta conjunta de los ministerios del Interior y de Asuntos Exteriores, Unión europea y Cooperación.

La Oficina de la UNOCT en Madrid, según se detalla en el convenio, se encargará de la gestión y ejecución de programas y proyectos relacionados con la prevención y lucha contra el extremismo violento, la protección de objetivos vulnerables, la promoción y protección de los derechos humanos en la lucha contra el terrorismo, el apoyo a las víctimas del terrorismo y la cooperación bilateral y multilateral, entre otras materias.

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El convenio establece además que España prestará una serie de servicios de apoyo administrativo y operativo a la Oficina de la ONU, pondrá a su disposición las instalaciones adecuadas y le brindará los servicios públicos necesarios para el desempeño de sus labores.

La UNOCT se puso en marcha en 2017 con el objetivo de mejorar la coordinación antiterrorista entre los países miembros de Naciones Unidas y dar mayor visibilidad a la lucha contra esta amenaza. Desde su nacimiento está encabezada por Vladimir Voronkov, secretario general adjunto de la organización internacional.

La idea de establecer una oficina de programas de la UNOCT en España surgió durante el Comité de Coordinación del Foro Global de Contraterrorismo celebrado en Málaga en marzo de 2019.

Claves del último Foro Global de Contraterrorismo

Este mayo se celebró en Málaga (España) la primera conferencia internacional de alto nivel sobre derechos humanos, sociedad civil y lucha contra el terrorismo, organizada conjuntamente por la Oficina de las Naciones Unidas contra el Terrorismo (UNOCT) y España.

La conferencia reunió a los Estados miembros, las organizaciones internacionales, la sociedad civil y los defensores de los derechos humanos con el objetivo de realizar intercambio «sólido y práctico» sobre cómo formular respuestas al terrorismo que respeten los derechos humanos y el Estado de Derecho y garantizar que la sociedad civil pueda participar de manera significativa en los esfuerzos de lucha contra el terrorismo.

En ella, más de 430 participantes, entre ellos Estados miembros, organizaciones regionales e internacionales, entidades de las Naciones Unidas y 44 organizaciones de la sociedad civil, se reunieron para intercambiar ideas y experiencias e instar a una mejor integración de los derechos humanos, el Estado de Derecho y las voces de la sociedad civil en los esfuerzos de lucha contra el terrorismo, en consonancia con la séptima revisión de la Estrategia Global contra el Terrorismo.

«Nuestros esfuerzos colectivos contra el terrorismo no pueden tener éxito si descuidan o abusan del Estado de Derecho y de los derechos humanos, si socavan el espacio cívico y la acción humanitaria de principios, y si no promueven los derechos de los niños, las mujeres y las víctimas», subrayó al presentar el resumen de los copresidentes de la conferencia durante la sesión de clausura, Vladimir Voronkov, Secretario General Adjunto de las Naciones Unidas para la Lucha contra el Terrorismo.

Voronkov también destacó la necesidad de llevar ante la justicia a los autores de delitos de terrorismo y de garantizar la rendición de cuentas por las violaciones de los derechos humanos y los abusos cometidos por agentes estatales o no estatales en nombre de la lucha contra el terrorismo.

En sus observaciones finales, Fernando Grande-Marlaska, Ministro del Interior de España, dijo que «España es un país que puede ser testigo de la dureza con la que el terrorismo golpea a las sociedades democráticas, pero también puede demostrar que los valores democráticos nos ofrecen herramientas útiles para derrotar a las organizaciones terroristas».

Grande-Marlaska también explicó a los asistentes a la conferencia internacional que la experiencia acumulada y las lecciones aprendidas en el combate contra el terrorismo han permitido a España dotarse de un esquema de protección frente a ese fenómeno plasmado en la Estrategia Nacional Contra el Terrorismo.

Esta estrategia, según ha explicado el ministro, se ejecuta mediante el Comité Especializado Contra el Terrorismo, órgano creado en 2020 y presidido por el secretario de Estado de Seguridad, Rafael Pérez, cuya misión es asistir al Consejo de Seguridad Nacional en la planificación y coordinación de la lucha Antiterrorista.

Además, España ha potenciado sus capacidades contraterroristas el diseño de planes específicos, entre los que citó el Plan de Prevención, Protección y Respuesta Antiterrorista; el Plan Estratégico Nacional de Prevención y Lucha contra la Radicalización Violenta; el Programa de Intervención con Internos Yihadistas en Centros Penitenciarios, y el Plan Estratégico Nacional contra la Financiación del Terrorismo.

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Para terminar su intervención, el ministro del Interior recordó que «España cuenta con una ley pionera, la 29/2011 sobre Reconocimiento y Protección Integral a las Víctimas del Terrorismo, cuyo preámbulo proclama que son víctimas de graves violaciones de derechos humanos, lo que refuerza su estatus normativo y vincula sus derechos a los valores constitucionales y universales de las sociedades abiertas y democráticas».

Terrorismo y Derechos Humanos

Durante la conferencia los expertos también reconocieron la existencia de importantes «lagunas» y áreas de crecimiento en la forma en que los derechos humanos, el Estado de Derecho y la sociedad civil se incorporan actualmente a los esfuerzos de lucha contra el terrorismo.

Los participantes expusieron el impacto adverso de muchas leyes, políticas y prácticas antiterroristas sobre el Estado de Derecho y los derechos humanos, destacando que las definiciones «vagas o excesivamente amplias» de terrorismo a menudo oprimen a los actores de la sociedad civil y a los defensores de los derechos humanos.

También se planteó la necesidad de adoptar enfoques transformadores para la inclusión de la sociedad civil, así como de consolidar el apoyo a las víctimas del terrorismo. «Un segmento dedicado a la repercusión de las medidas antiterroristas en la acción humanitaria de principios puso de relieve los retos cruciales a los que se enfrentan las agencias de ayuda para llegar a las personas necesitadas en los escenarios de conflictos armados en los que actúan los grupos terroristas», aseguran desde UNOCT.

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La conferencia de alto nivel culminó con un documento final que reflejó las principales conclusiones de los debates de la conferencia qué será elaborado por la UNOCT y España, en consulta con la sociedad civil.

Según UNOCT, las organizaciones de la sociedad civil contribuyeron a todas las partes de la conferencia y compartieron sus experiencias como oradores eminentes en el segmento de apertura de alto nivel, y como co-moderadores y panelistas de las cinco sesiones de trabajo temáticas.

Las organizaciones de la sociedad civil, los defensores de los derechos humanos y las asociaciones de víctimas también dieron forma a la agenda de la conferencia en varias rondas de consultas con entidades clave de las Naciones Unidas.

Las conclusiones de la conferencia servirán de base para el primer Congreso Mundial dedicado a las víctimas del terrorismo, que se celebrará en septiembre de 2022, y para la tercera Conferencia de Alto Nivel de Jefes de Organismos de Lucha contra el Terrorismo de las Naciones Unidas, que se celebrará en Nueva York en julio de 2023.

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La «cifra negra» de la violencia en el deporte

La violencia en el deporte es una realidad con una gran «cifra negra», ya que sus expresiones violentas muchas veces no son denunciadas o están «normalizadas» como parte de la competición. Te contamos cómo actúan estos grupos y cuáles existen, más allá de los Hooligans.

En octubre de 2022 Interpol alertó sobre los «importantes desafíos» relacionados con la seguridad a los que se enfrentan los organismos de aplicación de la ley de cara a los grandes eventos deportivos internacionales como la Copa del Mundo de Futbol y los Juegos Olímpicos.

Según Interpol, estos acontecimientos deportivos internacionales se celebran en lugares amplios y dispersos, pueden atraer una gran variedad de actividades delictivas, como actos violentos y disturbios, ciberataques, e incluso terrorismo en algunos casos.

Además, la organización internacional también ha planteado la amenaza «grave» que supone la ciberdelincuencia que se evidente en acontecimientos deportivos como la Copa del Mundo de Fútbol de 2010 celebrada en África, los Juegos Olímpicos de Beijing de 2018 o la Copa del Mundo de Fútbol de 2014 en Brasil. Durante estas competiciones deportivas los ciberataques se produjeron en forma de mensajes maliciosos, ataques de phishing e infección con malware.

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Es por ello que el equipo del proyecto STADIA de INTERPOL impartió en la sede de la Secretaría General de INTERPOL (Lyon) en mayo de 2022 un curso avanzado de cuatro días sobre la gestión de la protección y la seguridad en grandes acontecimientos deportivos internacionales.

El curso, que reunió a funcionarios policiales encargados de la vigilancia y la seguridad de grandes acontecimientos internacionales, se centró en temas como la planificación de la evaluación de amenazas y de la gestión de riesgos, la planificación de la gestión de acontecimientos e imprevistos, la planificación de la gestión y el control de multitudes, y la planificación de medidas de protección.

El deporte y su «cifra negra» de delincuencia

El deporte es uno de los fenómenos más populares de nuestro tiempo, pues es donde se expresan algunos de los valores de la sociedad contemporánea. Además, es un instrumento de desarrollo social, vinculado al bienestar y la salud de la población. Debido a la gran importancia que ha adquirido el deporte como fenómeno social, cualquier acto violento relacionado con éste cobra una importancia y una repercusión muy relevante.

En el ámbito deportivo se entiende la violencia como el conjunto de acciones efectuadas por un individuo o un conjunto de ellos, transgrediendo una ley, utilizando la fuerza de forma ilícita o violando el reglamento deportivo, ya sea para obtener la victoria de manera fraudulenta o para hostigar al rival, entre otras finalidades.

La violencia en el deporte consiste en la realización de una serie de prácticas violentas, tanto físicas como psicológicas, con el fin de infligir voluntariamente daños físicos o de otro tipo a personas u objetos relacionados directamente con encuentros deportivos.

Las manifestaciones de violencia en el deporte suelen darse con mayor facilidad en las disciplinas deportivas más populares, especialmente el fútbol, por la repercusión social de éstas. Esto es así porque los hechos violentos tienden a ser mayores en la medida que aumenta la presión competitiva en los deportes y en la medida que involucra a una mayor cantidad de personas.

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Cabe mencionar que la violencia en el deporte es un problema con una gran «cifra negra» de delincuencia, ya que sus expresiones violentas muchas veces no se conocen al no ser denunciadas. Por otra parte, un informe de la Universidad del País Vasco afirma que los actos de violencia en el contexto del deporte son mejor tolerados que los que se producen en otros contextos sociales, ya que las aficiones los normalizan, justifican y relativizan como si fuesen parte de la competición.

Modus operandi y tipos de violencia en el deporte

La enorme influencia de deportes como el fútbol en muchas culturas y sociedades y la relevancia de este tipo de deportes en los medios, también favorecen la aparición de la violencia en el deporte, ya que se facilita el aprendizaje de conductas violentas asociadas a éste en los espectadores.

Normalmente, están vinculados fuertemente con ideologías políticas y, aunque todos se lleven mal entre ellos y ejerzan violencia unos sobre otros, se pueden diferenciar dos grandes bloques ideológicos: los de ideología radical de izquierdas y los de ideología radical de derechas.

Aunque al principio esto no era así, hoy en día es más importante para estos grupos la ideología que les une que el equipo al que “animan” en sí. Antes era muy común ver cómo estos grupos violentos en el deporte difundían sus discursos de odio a través de las redes sociales como medio de intimidación y para conseguir más adeptos.

Sin embargo, ahora su objetivo principal es llevar sus acciones de manera lo más secreta posible para evitar que se enteren los grupos violentos rivales o las autoridades. Por otra parte, cada grupo tiene sus «reglas del juego», donde deciden qué acciones violentas van a llevar a cabo dentro del grupo, si pueden usar navajas, bates, o cuáles son sus objetivos, tácticas y sus rivales.

En definitiva, se trata de grupos organizados violentos, como las bandas urbanas o las organizaciones criminales, cuya finalidad es emplear la violencia y causar daño a los rivales, supuestamente tras la fascinación absoluta por un equipo. El deporte es solo una excusa para delinquir y causar terror.

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La violencia en el deporte puede estar potenciada por múltiples causas, aunque destacan principalmente: la excesiva preocupación por el triunfo, la comercialización desproporcionada de los deportistas y la manipulación ejercida por los medios de comunicación con fines publicitarios. El odio es orquestado por jugadores, entrenadores y clubes también como arma de rivalidad.

Tipos de violencia en el deporte

Dentro de la violencia en el deporte, destacan principalmente 4 tipos de mecanismos para ejercer esta violencia:

Violencia física y psicológica. Comprende todo tipo de agresiones de tipo físico, así como el acoso de tipo psicológico. Entrarían dentro de esta categoría actos violentos como una pelea entre aficionados en las gradas, el lanzamiento de objetos a los árbitros, una pelea entre padres/madres de jugadores/as o aquellas agresiones de tipo psicológico que se basan en la manipulación, el hostigamiento o los insultos a los rivales, por ejemplo.

Acoso. Este es uno de los tipos más frecuentes y complejos de violencia en el deporte, ya que suele darse mayoritariamente entre los propios deportistas. La exclusión social, la agresión verbal, la agresión física, que puede ser directa y el maltrato mixto (amenazas, chantaje, acoso sexual, etc.) forman parte de las conductas más comunes del acoso en el deporte.

Abusos sexuales. El deporte es tristemente uno de los ámbitos donde más abusos sexuales se producen, especialmente hacia los menores y las mujeres, debido a que se da una cierta jerarquía de poder y también pueden darse chantajes y amenazas.

Racismo y xenofobia. La violencia en el deporte asociada al racismo es una de las más vinculadas a los grupos violentos dentro de este ámbito, pues se hace uso de las diferencias culturales o de rasgos físicos o ideologías para cometer agresiones (que a veces pueden llegar incluso al homicidio o asesinato) y otros actos violentos amparados por clubes deportivos o rivalidades en el terreno de juego

Otros grupos violentos en el deporte: más allá de los Hooligans

Los grupos violentos más conocidos en el deporte, específicamente en el fútbol, son los denominados «hooligans». Su principal motivación es el racismo y, como consecuencia, sus actos están especialmente dirigidos hacia los grupos étnicos minoritarios. El intenso patriotismo y la gran afición por su equipo han sido las justificaciones de las que se han valido estos grupos violentos dentro del deporte para legitimar sus actos violentos. Pero no son los únicos. A continuación, se mencionan algunos de los grupos ultras más violentos del deporte:

Fratria – Spartak de Moscú. Es uno de los movimientos ultras más temidos a nivel internacional, aunque principalmente operan en Europa, y cuentan en su historial delictivo con varias muertes, entre ellas la de un policía español. Entre los miembros hay varios paramilitares con ideología ultranacionalista y xenófoba.

La guerra santa de Cracovia. En el mundo del deporte, esta ciudad es tristemente conocida como “la ciudad de los cuchillos”, por el pacto entre los grupos ultras polacos de no luchar con cuchillos, sino solamente a puñetazos. Aparte de las peleas, cometen multitud de robos. El grupo tiene un fuerte componente religioso, pues cuentan con numerosas referencias a la comunidad judía.

Hajduk Split – La Torcida. Es el grupo ultra más antiguo de Europa y uno de los más numerosos. La Torcida Split es una organización poderosa en su país y muy violenta. Muchos de sus miembros fueron militares y su ideología es de extrema derecha.

Dinamo Zagreb – Bad Blue Boys: Es uno de los grupos ultra que más sanciones y problemas ha tenido con su propio equipo. Es habitual verlos destrozando mobiliario urbano e, incluso, de su propio estadios. Son enemigos acérrimos de la Torcida Split. Además, es muy frecuente verlos involucrados en enfrentamientos de calado político.

Estrella Roja – Delije. Es un grupo ultranacionalista y presente en todas las disciplinas deportivas del club (no solo en fútbol). Se llevan muy bien con los ultras del Olympiakos y con los del Spartak de Moscú. Sus miembros han jugado papeles clave en conflictos bélicos, pues muchos son paramilitares y han estado acusados de favorecer y llevar a cabo limpiezas étnicas contra minorías de Croacia.

Partizan – Grobari. Son conocidos por realizar coreografías espectaculares en los partidos. Este grupo posee una estructura férrea y fuertemente organizada. Han estado involucrados en asesinatos y en actos violentos contra el mobiliario urbano.

Ferencváros – Green Monsters. Son tristemente famosos por sus cánticos racistas, antisemitas y por su propaganda fascista durante los partidos, además suelen celebrar los goles con saludos nazis.

Gate 7 y Gate 13 – El derbi de Atenas. Es habitual ver a sus miembros con banderas nazis mezcladas con otras de corte anarquista. Los miembros son de extrema izquierda y son especialmente hábiles con la pirotecnia, con la que causan muchos estragos.

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Los retos de la Operación MINERVA 2022 en España

El pasado viernes 17 de junio comenzó la operación conjunta Minerva 2022, un dispositivo coordinado por la Policía Nacional de España con la colaboración de la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas (FRONTEX), para hacer frente a la delincuencia transfronteriza.

La Policía Nacional española ha informado a través de un comunicado que el viernes 17 de junio comenzó la operación Minerva 2022, que se desarrollará en coordinación con la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas (FRONTEX), hasta el próximo 7 de septiembre. Esta operación tiene lugar anualmente, con el objetivo de hacer frente a los retos de la inmigración ilegal y apoyar la gestión policial en las fronteras de los puertos de Algeciras, Ceuta y Tarifa.

Junto a los agentes españoles, en este dispositivo participan efectivos de 22 estados miembros -Austria, Bélgica, Bulgaria, Chipre, República Checa, Alemania, Finlandia, Noruega, Francia, Italia, Polonia, Lituania, Holanda, Suecia, Eslovaquia, Estonia, Letonia, Grecia, Luxemburgo, Suiza, Portugal y Rumania-. El número total de efectivos que participarán en la operación es de 101.

La Policía Nacional ha comunicado que el pasado 15 de junio, el auditorio de la Autoridad Portuaria de la Bahía de Algeciras acogió el primer breafing operativo de la Operación MINERVA 2022. Representantes de instituciones y organismos participantes se reunieron para exponer los objetivos de la operación, presentar las áreas operativas donde se va a desarrollar y describir las funciones de cada uno de ellos.

Objetivos de la Operación MINERVA 2022

Según los datos proporcionados por FRONTEX, la zona que se extiende entre España y Marruecos, conocida como la ruta del Mediterráneo Occidental se ha convertido en la principal ruta utilizada por las redes delictivas.

Con un total de 125 empleados desplegados en tres operaciones diferentes en España, Frontex ayudará a España a controlar a las personas que cruzan las fronteras. Los oficiales de primera línea que revisan vehículos, personas y pasaportes, junto con expertos en vehículos robados y en identificación de pasaportes fraudulentos, así como equipos de adiestradores de perros, todos de diferentes países de la UE, se encuentran entre el personal desplegado en esta operación.

Las fronteras españolas se cruzan unas 2000 veces al día, algunas de las cuales también constituyen cruces ilegales. Según Frontex, durante primeros tres meses de 2022 se han contabilizado 1.780 casos de cruces ilegales en las fronteras españolas. Esta cifra supone un descenso del 38% en comparación con el mismo periodo del año 2021.

La operación Operación MINERVA 2022 pretende contribuir a la lucha contra la delincuencia transfronteriza, con especial atención especial la migración irregular, la delincuencia organizada, el tráfico de personas, la trata de seres humanos, y el tráfico ilícito de sustancias estupefacientes.

Esta operación se enmarca dentro de las actividades operativas coordinadas por la agencia FRONTEX en la frontera marítima exterior del Mediterráneo Occidental. Los países participantes aportarán un total de 101 expertos con diferentes perfiles, en concreto, expertos en documentos falsos, entrevistadores, guías caninos, expertos en primera línea del paso fronterizo, dos oficiales de apoyo de FRONTEX y expertos en detección de vehículos robados.

En la actualidad, FRONTEX tiene desplegados en España a más de 180 efectivos de varios países europeos. Los agentes colaboran en los controles fronterizos, ayudan a registrar a los migrantes y recogen información sobre las redes de tráfico delictivo. También prestan apoyo en la identificación de migrantes vulnerables, como las víctimas de la trata de personas.

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Sobre Meltwater

Meltwater es una plataforma líder dedicada a la monitorización de medios y análisis social que ayuda comprender e influir en su entorno con el objetivo de tomar mejores decisiones.

Meltwater se fundó en Oslo (Noruega) en 2001 y, según cuenta la leyenda, empezó con sólo dos hombres, una máquina de café y 15.000 dólares de capital inicial. Su dirección original era Shack15, una pequeña oficina situada en un astillero de Oslo, donde el equipo reunió hardware prestado para crear nuestra primera granja de servidores.

Como primera empresa de seguimiento de medios de comunicación en línea del mundo, el equipo trabajó incansablemente para educar al mercado noruego sobre el valor del seguimiento, la supervisión y el análisis de las noticias en línea. Su «huella» comenzó a crecer a principios de la década de 2000, cuando las operaciones de la empresa empezaron a expandirse por toda Escandinavia, luego por el Reino Unido y, finalmente, por Europa.

Tras centrar su atención en la conquista de Estados Unidos, pusieron sus ojos en Asia-Pacífico. En 2008, tenían presencia física -y una impresionante lista de clientes- en todos los continentes. Durante este tiempo, se convirtieron en una de las primeras empresas a nivel mundial en ofrecer escucha social y análisis de medios sociales, y han estado constantemente a la vanguardia de la innovación dentro de la industria.

En los últimos cinco años, han completado ocho adquisiciones, lo que ha significado para Meltwater el reconocimiento internacional como uno de los más destacados adquirentes de empresas de inteligencia artificial (IA) y ciencia de datos del mundo.

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Liderazgo europeo frente a la migración climática en África

El debate sobre migración climática y seguridad doméstica lleva años sobre el tablero político europeo. La Unión Europea tiene por delante un serio desafío que abordar en el panorama de la inseguridad ambiental.

En el documento sobre tendencias mundiales que emitió CIDOB a finales de 2020 se avanzó que uno de los diez temas que marcarían la agenda internacional para el año 2021 estaría orientado a la Acción contra el Cambio Climático. Este reto enfatizaba la existencia de una dicotomía entre el aplazamiento y la anticipación que caracterizará a las agendas políticas nacionales condicionadas por la pandemia de la Covid-19.

Más allá de este hecho coyuntural, el panorama estratégico al que se enfrenta la sociedad frente al cambio climático revela una realidad manifiesta, y es que las acciones a tomar para adaptarse al futuro climático son, por activa o por pasiva, una realidad para las políticas públicas. 

Los países están tratando de contener y adaptarse a los retos y desafíos del cambio climático, en materia socioeconómica, que acechan dentro de sus fronteras: el deshielo y el consiguiente aumento del nivel del mar, las temperaturas extremas y sus consecuencias para la salud y los procesos sociales, la inseguridad alimentaria por la pérdida de territorio fértil para la agricultura, la sequía, la desertificación o las inundaciones provocadas a raíz de los cambios bruscos del clima, entre otras. Sin embargo, existe otra cuestión que se está poniendo de relieve muy intensamente y que responde a un desafío de naturaleza asimétrica pero de impacto global para la estabilidad y seguridad de las sociedades mundiales: los migrantes ambientales. 

El migrante ambiental, aunque carece de definición consensuada a nivel internacional, se contempla desde la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) como aquel individuo que «migra porque sus condiciones de vida se ven afectadas por cambios en el medioambiente». Este tipo de migrante está copando progresivamente un mayor porcentaje de los motivos que llevan a un individuo o conjunto de individuos a desplazarse de una manera forzada de su lugar de origen: según la OIM, desde 1970 los desplazamientos forzados por cuestiones ambientales se han triplicado.

Las sequías, el proceso de desertificación o las inundaciones que se dan por el desajuste de las temperaturas se perciben en varios puntos de la geografía mundial, y responden a un dato que no hace más que aumentar. Se estima que hubo alrededor de 33 millones de desplazamientos internos en el mundo durante 2019, cinco millones más que el año anterior, según el Centro de Monitoreo de Desplazamientos Internos.

De ellos, casi 24 millones corresponden a desplazamientos por desastres relacionados con el clima, en comparación con los 8 millones por conflictos violentos. Asimismo, en el Informe sobre las Migraciones en el Mundo de 2020, la OIM alertaba de la creciente magnitud del problema migratorio por cuestiones ambientales, que podría traducirse en más de 200 millones de individuos huyendo de este problema para 2050.

El impacto del cambio climático en países africanos

El reto migratorio a consecuencia del cambio climático no responde a un problema a corto plazo, pero su impacto sí se comienza a percibir de una manera más latente año tras año. A ello se le suman otros problemas adicionales que los migrantes ambientales sufren a la hora de asentarse en otros territorios.

Además del desplazamiento forzoso, sobre todo a nivel doméstico en un mismo país o a nivel transnacional en los países de su entorno, estos migrantes a menudo se encuentran con un problema de integración en los lugares de destino e incluso en algunas ocasiones se ven envueltos en situaciones de violencia tribal, crimen organizado, grupos armados o actividad yihadista.

En África, algunos países están siendo testigos de una manera severa de los efectos del cambio climático, a lo que también se suman unas consecuencias sociales más adversas. Nigeria y Somalia son dos de los países más azotados por este tipo de migrante ambiental a nivel nacional.

El primero, sufrió en el año 2018 un total de 613.000 desplazamientos internos debido a las inundaciones que se sucedieron en varias zonas del país. Al mismo tiempo, lidia en los últimos años con el auge de grupos terroristas como Boko Haram o la rama territorial del ISIS en la región. Por su parte, Somalia registró un total de 547.000 desplazados ambientales en su territorio. También es uno de los países más golpeados por el terrorismo en el mundo y sufre de una grave fragilidad política y crisis en la gobernanza local.

La migración ambiental también plantea un reto a la hora de asegurar la defensa de los derechos humanos, además del peligro de escasez alimentaria y otras variables que podrían verse afectadas negativamente como la precariedad laboral y el estancamiento de un próspero desarrollo económico. 

Proyecciones a largo plazo

Lo anterior revela que la cuestión migratoria, debido a causas ambientales, puede incluso verse todavía más agravada por realidades que se dan de una manera paralela a la amenaza climática. Esto indica que esta movilización a nivel tanto nacional como transnacional tiene un fuerte componente de vulnerabilidad en materia de seguridad y estabilidad regionales. Por ello, la OIM avanzó en el marco del Pacto Mundial sobre Migración que los países de origen deben priorizar las adaptaciones al cambio y medidas de resiliencia destinadas a mitigar los efectos adversos de la migración.

Es complicado determinar con exactitud la magnitud del problema de los migrantes ambientales, sobre todo cuando los procesos de degradación climática ocurren a un ritmo demasiado lento como para determinar taxativamente que ese sea el motivo real de la migración. Aun así, esto no implica que el problema no exista o que no se deba tratar con antelación y prioridad.

En la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) de 2018 ya se avanzaron una serie de recomendaciones destinadas a incorporar el factor de la migración humana en las leyes y decretos aprobados en cada uno de los Estados participantes, y cuyo éxito ha terminado por depender, inevitablemente, del grado de aplicación por parte de estos.  

No abordar el desafío de manera anticipada supone una fuente de preocupación para los responsables a nivel político en Europa. Una migración climática constante y en aumento, de llegar al continente europeo, resultaría bastante más severa en términos cuantitativos que la gran oleada de refugiados que hizo temblar la seguridad de los países fronterizos de la Unión Europea (UE) en 2015.

Además de la grave crisis migratoria que traería consigo, otros problemas se acelerarían a su vez, como la inseguridad y sostenibilidad alimentarias, la incapacidad de abastecimiento para el grueso de la población, la fractura social o incluso la imposibilidad de hacer frente a las consecuencias del cambio climático que también ocurrirán en el interior de sus propios territorios.

Supondría un problema mantener unos niveles migratorios que aseguren una estabilidad en los países de destino, y la eventual confluencia de agentes migratorios en los procesos de un ecosistema climático, cada vez más adverso, aventura un ambiente más bien incierto en cuanto al impacto que este fenómeno podría generar para las sociedades europeas y las dinámicas políticas internas.

Líneas de acción de la Unión Europea

Es en este contexto, la UE tiene por delante un serio desafío que abordar en el panorama de la inseguridad ambiental, por lo que el debate sobre migración climática y seguridad doméstica lleva años sobre el tablero político europeo. La UE sigue colaborando en la investigación de esta cuestión a través de proyectos como EACH-FOR: Environmental change and forced migration scenarios o “Migración, Medio Ambiente y Cambio Climático: Datos para las Políticas” (MECLEP), donde se ha buscado establecer, en colaboración con otros organismos, el grado de impacto del cambio climático en las dinámicas migratorias.

La Resolución del Parlamento Europeo 2342 de 2018, por su parte, ha reconocido, de una manera más reciente y explícita, la necesidad de gestionar e invertir en prevenir los flujos migratorios debido a consecuencias climáticas. También ha destinado algunos esfuerzos en abordar la migración ambiental desde el campo de la investigación, reconociendo el problema desde principios de siglo y la posible relación entre migración y cambio climático reflejado a través del Programa de Estocolmo de 2009.

España, trata de estar a la vanguardia en cuestiones relacionadas con la diplomacia climática y la lucha contra el cambio climático. Sin embargo, las acciones políticas no deben limitarse exclusivamente al ámbito nacional ni al bienestar medioambiental. Se debe atender de una manera más activa las consecuencias e implicaciones que este fenómeno va a traer a su vecindario más próximo desde la dimensión de la seguridad. Especialmente, en aquellas regiones que suponen un foco estratégico de acción exterior como es África Subsahariana en general (con el 45% de la población sujeta a experimentar riesgos climáticos) y la región del Sahel en particular. 

Mantener estrechos canales de colaboración con los países de los que parte la mayor parte del flujo migratorio hacia Europa, como Libia o Marruecos, resulta necesario. Pero buscar el compromiso de los países más vulnerables a sufrir un ecosistema más convulso en la consecución de estrategias de contención y paliación de la problemática a futuro, es lo que resulta imperativo.

De manera complementaria, también es necesario reforzar el compromiso europeo con aquellos países que tengan una fuerte proyección de sufrir importantes volúmenes de migrantes ambientales, traduciéndose en una cooperación para el desarrollo sólida y de carácter multilateral basada en el refuerzo del capital humano y el desarrollo sostenible así como una fuerte capacidad de inversión en ciencia e investigación. 

La necesidad de un liderazgo europeo

La migración, en su definición más amplia, ha generado un amplio debate tanto en la esfera política como en la social en el debate público, especialmente desde la crisis de los refugiados de 2015. Más allá de la aceptación o el rechazo de los migrantes que llegan a suelo europeo, en lo que la UE deberá centrarse es en anticiparse al reto de un flujo migratorio exponencial, para lo que no existen tintes políticos. 

Una fuerte oleada de migrantes climáticos presenta una serie de desafíos transnacionales principalmente en la seguridad, la estabilidad y la sostenibilidad de las sociedades tanto de origen como de destino. En un proceso de degradación climática tan progresivo como acuciante, y mientras los acuerdos mundiales para mitigar el cambio climático avanzan a un ritmo ralentizado, la UE necesita liderar una acción exterior fuerte y proactiva a la hora de prevenir las consecuencias que este desafío presenta en estos tres frentes.

Mientras cada país gestiona sus capacidades y adaptaciones a las nuevas fórmulas de gestión sostenible de los recursos, el peligro de la migración por presiones climáticas va a seguir su curso y seguirá constituyendo una dimensión clave para las agendas europeas. Por ello, es una necesidad sentida que haya una participación conjunta, activa e integral en el seno de las actividades y proyectos impulsados por la UE a la hora de mitigar el reto climático en los países cuya proyección advierte que serán mayormente golpeados.

Un liderazgo europeo en la cooperación internacional para paliar los efectos del cambio climático puede suponer, a la larga, una victoria para la seguridad y estabilidad de las fronteras domésticas. De lo contrario, estaremos ante un desafío creciente en nuestro patio trasero.

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Refugiados y Derecho Internacional

La comunidad internacional debe intervenir para asegurar el respeto de los derechos humanos de los refugiados. Mauricio Díaz, Profesor del Curso de Experto Internacional en Protección de Civiles de LISA Institute explica en este artículo qué dice el Derecho Internacional sobre la cuestión.

Es responsabilidad de los Estados proteger a sus ciudadanos. Cuando los gobiernos no quieren o no pueden proteger a sus ciudadanos, las personas pueden sufrir violaciones tan graves de sus derechos que se ven obligadas a abandonar sus hogares y, a menudo, incluso a sus familias para buscar seguridad en otro país. Dado que, por definición, los gobiernos de sus países de origen ya no protegen los derechos básicos de los refugiados, la comunidad internacional tiene que intervenir para garantizar el respeto de esos derechos básicos.

La Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951 es la base del Derecho Internacional de los Refugiados (DIR). También conocida como la Convención de los Refugiados, define el término «refugiado» y establece normas mínimas para el tratamiento de las personas que reúnen los requisitos para obtener el estatuto de refugiado. El Derecho Internacional de Refugiados se aplica generalmente en tiempos de paz, guerra y ocupación, y se dirige principalmente a los Estados.

En la Convención de 1951, se define a los refugiados como toda persona que «debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentra fuera del país de su nacionalidad». Huir de un país en el que se está produciendo un conflicto armado sólo conlleva la calificación de refugiado cuando se cumplen estos requisitos específicos (por ejemplo, la prueba del «temor fundado a ser perseguido» individual). 

En situaciones de emergencia de afluencia masiva, ACNUR ha utilizado el reconocimiento basado en grupos con una presunción de calificación para el estatus de refugiado. Sin embargo, algunas personas quedan excluidas del estatuto de refugiado, por ejemplo, los sospechosos de cometer crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad, etc. 

También existen varios marcos regionales de refugiados. Estos instrumentos regionales amplían la definición de refugiado a las personas que huyen de su país de origen o nacionalidad debido a una agresión extranjera, a la dominación extranjera y a acontecimientos que perturban gravemente el orden público.

Dado que la Convención se redactó tras la Segunda Guerra Mundial, su definición de refugiado se centra en las personas que se encuentran fuera de su país de origen y son refugiados como consecuencia de acontecimientos ocurridos en Europa o en cualquier otro lugar antes del 1 de enero de 1951.

Al surgir nuevas crisis de refugiados a finales de los años 50 y principios de los 60, se hizo necesario ampliar el ámbito temporal y geográfico de la Convención sobre los Refugiados. Así, se redactó un Protocolo de la Convención que se adoptó en 1967.

Excepciones y «tratos mínimos» del refugio

Una disposición importante de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados es la estipulación de que la Convención no se aplica a las personas contra las que haya razones fundadas para considerar que hayan cometido un crimen contra la paz, un crimen de guerra o un crimen contra la humanidad.

Tal y como se definen en los instrumentos internacionales elaborados para establecer disposiciones respecto a dichos crímenes nos se aplica a quienes hayan cometido un delito común grave fuera del país de refugio antes de ser admitido en él como refugiado y/o ha sido culpable de actos contrarios a los propósitos y principios de las Naciones Unidas.

Cualquier persona que entre en estas categorías no puede recibir el estatus de refugiado y, por tanto, las protecciones que conlleva este estatus. Se les aplica una de las «cláusulas de exclusión» de la Convención sobre los Refugiados.

En cuanto a los derechos de los refugiados, se incluyen la prohibición de discriminación por raza, religión o país; la prohibición de expulsión o devolución; la libertad de practicar su religión; derecho a adquisición de bienes; acceso a tribunales; educación pública; asistencia y libertad de circulación.

Algunas disposiciones prevén un «trato mínimo» para todos los refugiados (por ejemplo, el del artículo 33 de no devolución). Mientras que otras amplían el trato dentro del que gozan los nacionales a los refugiados presentes «dentro» del país (por ejemplo, sobre el racionamiento del artículo 22) y a los «refugiados que permanecen legalmente en el territorio» (en relación al artículo 23, por ejemplo, sobre la ayuda pública).

Tras la Segunda Guerra Mundial, la Asamblea General de las Naciones Unidas creó la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). ACNUR tiene el mandato de proteger y encontrar soluciones duraderas para los refugiados.

Sus actividades se basan en un marco de derecho y normas internacionales que incluye la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 y los cuatro Convenios de Ginebra (1949) sobre derecho internacional humanitario, así como una serie de tratados y declaraciones internacionales y regionales, tanto vinculantes como no vinculantes, que abordan específicamente las necesidades de los refugiados.

¿Y los desplazados internos?

Los desplazados internos se definen como «personas desplazadas debido a conflictos armados, violencia generalizada, violaciones de los derechos humanos, desastres naturales o provocados por el hombre», pero que «no han cruzado una frontera internacional».

A finales de 2019, unos 45,7 millones de personas se vieron desplazadas internamente debido a conflictos armados, violencia generalizada o violaciones de los derechos humanos, según el Observatorio sobre el Desplazamiento Interno del Consejo Noruego para Refugiados (IDMC) con sede en Ginebra. La cifra de desplazados forzados, ese mismo año alcanzó un récord en el mundo al llegar a casi 80 millones de personas, doblándose en diez años.

A diferencia de los refugiados, los desplazados internos no gozan de un estatus legal especial en el derecho internacional. Sin embargo y, más allá de las leyes nacionales, los desplazados internos, como civiles, están protegidos por el Derecho Internacional Humanitario (DIH) y el Derecho Internacional de los Derechos Humanos (DIDH). La Resolución 1296 (2000) del Consejo de Seguridad señala que «la inmensa mayoría de los desplazados internos y otros grupos vulnerables en situaciones de conflicto armado son civiles y, como tales, tienen derecho a la protección que el Derecho Internacional Humanitario vigente otorga a los civiles».

La prevención de los desplazamientos y la protección de los desplazados internos y otras poblaciones afectadas dentro de su propio país son responsabilidad de las autoridades nacionales. Especialmente en situaciones de conflicto armado, los desplazados internos pueden encontrarse en territorios sobre los que la autoridad del Estado está ausente o es «difícil» de imponer. 

Si los gobiernos nacionales no pueden o no quieren cumplir con sus responsabilidades, la comunidad internacional tiene un papel que desempeñar en la promoción y el refuerzo de los esfuerzos para garantizar la protección, la asistencia y las soluciones para los desplazados internos.

Los niños desplazados internamente son especialmente vulnerables y susceptibles de sufrir las seis violaciones graves y, por lo tanto, necesitan una protección especial, incluso por parte de las fuerzas de paz de la ONU.

Principios Rectores de los desplazados internos

En 1998, el Representante del Secretario General de las Naciones Unidas para los desplazados internos publicó los Principios Rectores de los Desplazamientos Internos. Aunque los principios en sí no son jurídicamente vinculantes, se basan en el derecho internacional humanitario y de derechos humanos (vinculante).

Algunos de los principios son relevantes para el derecho a una alimentación adecuada en situaciones de emergencia y para la ayuda alimentaria. En 2004 se presentó una segunda edición actualizada de los Principios Rectores.

Estos Principios reafirman y recopilan los derechos humanos internacionales y el derecho humanitario existentes en relación con los desplazados internos. Las Directrices también intentan aclarar las zonas grises y las lagunas de los distintos instrumentos en relación con las situaciones de especial interés para los desplazados internos.

Los Principios Rectores señalan que el desplazamiento arbitrario en primera instancia está prohibido (Principios 5-7). Una vez que las personas han sido desplazadas, conservan una amplia gama de derechos económicos, sociales, culturales, civiles y políticos, incluido el derecho a la asistencia humanitaria básica (como alimentos, medicinas, refugio), el derecho a ser protegido de la violencia física, el derecho a la educación, la libertad de movimiento y residencia, los derechos políticos como el derecho a participar en los asuntos públicos y el derecho a participar en las actividades económicas (Principios 10-23). 

Las personas desplazadas también tienen derecho a recibir asistencia de las autoridades competentes para un retorno voluntario, digno y seguro, el reasentamiento o la integración local, incluida la ayuda para recuperar las propiedades y posesiones perdidas. Cuando la restitución no es posible, los Principios Rectores exigen una indemnización o una reparación justa (Principios 28-30).

La Doctrina Capstone de la ONU de 2008 es un documento de alto nivel en el que se esbozan los principios y las directrices para el mantenimiento de la paz de la ONU. En este se identifica la promoción de la recuperación y el desarrollo social y económico, incluido el retorno o el reasentamiento en condiciones de seguridad de los desplazados internos y los refugiados desarraigados por el conflicto, como una de las cuatro áreas críticas para lograr una paz sostenible.

Además, los refugiados y los desplazados internos son civiles y, como tales, entran en el mandato de protección de civiles de las operaciones de mantenimiento de la paz de la ONU. Los desplazados suelen ser especialmente vulnerables, lo que hace que su protección sea una preocupación prioritaria para muchas misiones.

Por ejemplo, en la RCSNU 2277 (2016), el Consejo encomendó a la MONUSCO que «garantice, dentro de su zona de operaciones, la protección efectiva de los civiles amenazados por la violencia física, incluso disuadiendo, impidiendo y deteniendo a los grupos armados de infligir violencia a las poblaciones, prestando especial atención a los civiles reunidos en los campamentos de desplazados y refugiados».

Además de la protección de los civiles, las operaciones de mantenimiento de la paz tienen a menudo la misión de crear las condiciones propicias para el retorno voluntario, seguro, digno y sostenible de los refugiados y desplazados internos, u otras soluciones duraderas a su desplazamiento. Una solución duradera se logra cuando los desplazados internos dejan de tener necesidades específicas de asistencia y protección vinculadas a su desplazamiento y pueden disfrutar de sus derechos humanos sin discriminación por razón de su desplazamiento.

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SEGURIDAD / INTERNACIONAL

¿Qué supondría la entrada de Ucrania en la Unión Europea?- Esta semana Alemania, Francia, Italia y Rumanía han apoyado desde Kiev la candidatura «inmediata» de Ucrania en la Unión Europea. Por su parte, la Comisión Europea también ha recomendado al Consejo otorgar este status al país. En este artículo te explicamos qué recorrido debería seguir Ucrania para convertirse en Estado miembro y cuáles serían las consecuencias para la Unión Europea si esto sucede.

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De Westfalia a Ucrania: entendiendo los últimos 400 años de guerra- La guerra es una amenaza tradicional que ha evolucionado a lo largo de la historia de acuerdo al nivel de desarrollo económico y tecnológico. En la actualidad han cambiado los actores, las tácticas y los escenarios. En este análisis repasamos la trayectoria de uno de los fenómenos más antiguos de la historia.

Las diferentes estrategias occidentales en Ucrania- Estados Unidos y la Unión Europea mantienen una posición común en relación a la guerra de Ucrania pero con matices. En este análisis profundizamos en las diferencias estrategias occidentales para «derrotar» a Putin y cómo, más allá de estas diferencias, Putin no ha dejado de encadenar un error tras otro.

¿Accederá Turquía a la expansión de la OTAN?- En este análisis de Jorge Antonio Chávez Mazuelos, alumno certificado del Curso de Analista Internacional de LISA Institute, profundiza en las razones y dinámicas conflictivas por las que Turquía se opone a la expansión de la OTAN y por qué la posición turca es clave para el futuro de la Alianza Atlántica.

Un balance sobre los Acuerdos de Abraham- Se acerca el segundo aniversario de los Acuerdos de Abraham y Arabia Saudí e Israel podrían estar avanzando en su cooperación. En este análisis profundizamos en el impacto de los acuerdos propiciados por Estados Unidos en Oriente Medio.

SIPRI alerta del riesgo «más alto» de rearme nuclear desde la guerra fría- En un contexto actual de aumento de tensiones entre las grandes potencias a nivel mundial, los Estados están ampliando y modernizando su armamento nuclear. En este artículo te explicamos las claves del último informe del Instituto de Investigación Internacional de Paz de Estocolmo (SIPRI) sobre cómo nos encontramos ante un panorama de rearme nuclear de riesgo «elevado».

INTELIGENCIA

Descubren a un espía ruso que intentaba infiltrarse en la CPI- Esta semana los servicios de Inteligencia holandeses frustraron a un espía ruso que pretendía infiltrarse en la Corte Penal Internacional. En este artículo te contamos las claves de la operación y cómo en una comunicación «inusual» los servicios de Inteligencia de Países Bajos (AIVD) han divulgado un documento con información detallada sobre el caso para exponer el funcionamiento y modus operandi del servicio de Inteligencia ruso GRU y la amenaza potencialmente «alta» para otras instituciones internacionales.

Por cierto, la Corte Penal Internacional está actualmente investigando las acusaciones de crímenes de guerra de Rusia en Ucrania y en Georgia tras la guerra de 2008. En este artículo te explicamos qué crímenes de guerra se podrían estar cometiendo en Ucrania y las claves para entender las «leyes de la guerra».

Detenido en Tarragona (España) un individuo que habría prestado juramento de lealtad a ISIS- Esta semana ha sido detenido en España un yihadista acusado por su presunta participación en el delito de adoctrinamiento activo de terceros. Tras la muerte del líder del ISIS, Abu Ibrahim Al Hashimi Al Quraishi, en febrero de 2022, el detenido realizó alegatos a favor de esta organización terrorista, difundiendo material radical y violento contra Occidente. Te contamos todos los detalles (y el vídeo) de la operación en este artículo.

Analista Político Internacional: la profesión de hoy (y de mañana)- Esta semana en LISA News hemos entrevistado a Marc Vendrell, Director Académico en las áreas de Análisis de Inteligencia y Análisis Internacional de LISA Institute, a raíz de su Curso de Analista Político Internacional. ¿Cuáles son los principales fenómenos políticos globales de hoy? ¿Cuáles son los del mañana? ¿Hacia dónde va la profesión de Analista Político Internacional? ¿Cómo el análisis de Inteligencia influye en la labor del Analista Político Internacional? Marc Vendrell responde a todas estas cuestiones en esta entrevista.

CIBERSEGURIDAD

Cyber Europe 2022, el mayor «ciber simulacro» a nivel mundial – Para garantizar la confianza de los ciudadanos en los servicios médicos y la infraestructura de que disponen, los servicios de salud deben funcionar en todo momento. Si los servicios e infraestructuras de salud en Europa fueran objeto de un gran ciberataque, ¿cómo responderíamos y coordinaríamos tanto a nivel nacional como de la UE para mitigar los incidentes y evitar una escalada? 

Esta es la pregunta que Cyber Europe 2022 respondió utilizando un escenario ficticio en la 6ª edición del ejercicio Cyber Europe, el mayor «ciber simulacro» que se realiza a nivel mundial, organizado por la Unión Europea. En este artículo te contamos cuáles fueron los resultados y cuál fue el rol de España en el ejercicio.

Cibersuicidio y cómo prevenir conductas de riesgo en Internet- Internet es un actor clave en el siglo XXI que ha hecho surgir nuevos fenómenos. En este análisis te explicamos qué es el Cibersuicidio y cómo el mundo digital puede ejercer tanto como factor de riesgo como herramienta de prevención.

First Light 2022, la operación internacional contra la Ingeniería social– Interpol ha coordinado una operación a nivel internacional con el objetivo de identificar a los principales estafadores a nivel global y abrir nuevas pistas para investigar qué nuevas tendencias están surgiendo en relación a este tipo de fraude en todos los continentes. En este artículo te contamos todas las claves de la operación First Light 2022.

Si quieres saber más sobre el fraude basado en Ingeniería social y cómo protegerte te recomendamos leer esta guía práctica publicada en LISA Institute.

DERECHOS HUMANOS

¿Cuáles son las tendencias de las negociaciones de paz en el mundo?- En este artículo te explicamos, en claves, los resultados de un informe publicado recientemente por la Escola de Cultura de Pau sobre las principales tendencias de las negociaciones de paz que tuvieron lugar en el mundo en el año 2021. En él se abordan los procesos de paz en África, América, Asia, Europa y Oriente Medio, así como la evolución de cada uno de ellos en las regiones mencionadas.

¿Es posible un cambio de legislación en Estados Unidos sobre la posesión de armas?- Esta semana se ha aprobado un acuerdo bipartidista en Estados Unidos para aumentar el control sobre las armas de fuego en el país a raíz de la escalada de tiroteos masivos. En este artículo te explicamos en qué consiste este último acuerdo y profundizamos en las diferencias ideológicas entre republicanos y demócratas sobre la materia con el objetivo de analizar las diferentes propuestas que se plantear para reformar la legislación.

Bombas de racimo: las municiones “malditas” empleadas en Ucrania- Según los informes publicados esta semana por diferentes organizaciones de derechos humanos, las fuerzas rusas han utilizado en barrios residenciales de Járkovde de forma «reiterada» municiones de racimo 9N210 y 9N235, así como minas dispersables, ambas prohibidas por tratados internacionales a causa de sus efectos indiscriminados.

En este análisis José Iserte Bou, experto en misiles y armamento y profesor de LISA Institute, explica qué son las bombas de racimo y su impacto desde un punto de vista militar en la población civil más allá, incluso, del fin del conflicto.

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Las diferentes estrategias occidentales en Ucrania

Un análisis que profundiza en las diferencias entre la estrategia de la Unión Europea y de Estados Unidos frente a la guerra de Ucrania, a pesar de compartir un objetivo común.

Tanto Estados Unidos como la Unión Europea mantienen una posición común frente a la agresión imperialista de Putin contra Ucrania, pero con ciertos matices. Desde luego existe una plena coincidencia en el objetivo de aislar a Rusia, golpear al país económicamente y armar a Ucrania pero, en este contexto el liderazgo estadounidense predomina por ser un Estado y la primera potencia mundial y por su enorme capacidad militar: basta recordar que el 75% de los efectivos de la OTAN son aportados por ese país. Por el contrario, la UE, aunque aspira a ser un solo actor geopolítico, de momento no lo consigue, si bien su aportación a Ucrania está resultando muy relevante.

Tras tres meses de guerra los Estados Unidos apostaron claramente por la estrategia de derrotar a Putin, aunque hay diferentes interpretaciones sobre lo que ello pueda significar. La Unión Europea, que comparte este objetivo, se muestra más favorable a forzar la apertura de verdaderas negociaciones entre Ucrania y Rusia. Esto no quiere decir que los Estados Unidos estén en contra de las mismas pero, para ellos, la clave parece estar en el frente militar. Una vez Ucrania se encuentre una mejor posición (por ejemplo, impidiendo que los rusos tomen Odessa) podría abrirse este escenario.

No obstante, tampoco es muy evidente lo que los Estados Unidos pretenden ya que en su gobierno se han manifestado opiniones un tanto diferentes. El Secretario de Estado, Antony Blinken, se ha pronunciado a favor de abrir negociaciones, una vez que Ucrania tenga una posición militar más favorable.

En cambio, su Secretario de Defensa, Lloyd Austin, ha afirmado que con las sofisticadas armas que se están enviando a Ucrania éste país puede vencer a Rusia. Es precisamente el mediocre rendimiento del ejército ruso lo que está alentando esta estrategia y los Estados Unidos están calibrando a fondo las carencias de aquel para infringirle el mayor daño posible, lo que también contribuye a alargar la guerra.

Por tanto, pese a estos matices, parece claro que la estrategia de los Estados Unidos apuesta por derrotar a Putin, lo que reafirmaría una vez más su hegemonía como principal superpotencia mundial, y por incrementar las sanciones y la ayuda militar a Ucrania. En este sentido, da la impresión de que los Estados Unidos han delegado la guerra contra Rusia en Ucrania, aunque con ciertos límites puesto que, por ejemplo, aquellos han rechazado enviar cazas de combate al gobierno de Zelenski.

Así pues, con el tipo de ayuda militar que Ucrania está recibiendo podrá evitar el mal mayor que es la ocupación total del país (un escenario ya descartado de facto por el propio Putin) y resistir; sin embargo, es prácticamente imposible que pueda expulsar por sí sola a las tropas rusas de ocupación de los territorios ucranianos invadidos.

Por su parte, la Unión Europea que está reaccionado con bastante más eficacia que en el pasado, ha optado por estrategias más «gradualistas»: seis paquetes sucesivos de sanciones económicas con el propósito de no postergar sine die la apertura de negociaciones entre Ucrania y Rusia, pero con poco éxito hasta ahora.

En otras palabras, la Unión Europea se ha resistido a acorralar por completo a Putin, tanto para conjurar el eventual riesgo potencial de que éste pudiera recurrir al arsenal nuclear táctico, en el fondo una posibilidad más teórica que real, como para forzar al menos un armisticio.

Puesto que la estrategia militar rusa es la de arrasar las zonas que pretende ocupar, esto no favorece precisamente el acercamiento de posiciones y obliga a la propia UE a enviar más armas a Ucrania. Por tanto, es cierto que la UE no ha cesado de incrementar las sanciones económicas a Rusia y las ayudas militares a Ucrania, pero persiste el problema de su dependencia energética del gas ruso que contribuye a seguir financiando la guerra de Putin.

Con todo, es de interés constatar que esta guerra está acelerando la transición energética en la UE y que se ha asumido la necesidad de irse desprendiendo de la compra del gas ruso. El balance europeo en esta guerra es globalmente positivo, pese a costarle siempre tomar decisiones por el paralizante principio de la unanimidad, ya que nunca se habían impuesto sanciones financieras y prohibiciones comerciales tan fuertes.

Estrategia de la UE vs. EEUU en la guerra de Ucrania

Cabe agrupar a los países de la UE en tres categorías con relación a sus estrategias en esta guerra:

  • Los que se oponen frontalmente a Rusia, no por casualidad en esta categoría se encuentran casi todos los países de Europa central y oriental (Polonia, las Repúblicas Bálticas, Chequia, Eslovaquia, Rumanía, Bulgaria, Eslovenia y Croacia, más Finlandia por su larga frontera); es decir, por proximidad y experiencias del pasado, los que más temen el expansionismo ruso.
  • Los que también se oponen, pero con matices. En esta categoría destacamos a Francia, Alemania, Austria, Bélgica, Italia, Irlanda, Suecia, Dinamarca, España y Portugal, entre otros.
  • Hungría como caso a parte por culpa del iliberal Orbán como “peón” de Putin en la UE. De momento, Rusia ha cortado sus exportaciones de gas a Polonia, Bulgaria y Finlandia, pero está por ver que pueda prescindir a corto plazo totalmente y sin problemas de las compras de los demás países europeos.

Otro matiz de interés a la hora de comparar las estrategias de los Estados Unidos y la Unión Europea es la cuestión de las reformas políticas pendientes en Ucrania. Los Estados Unidos prácticamente no mencionan este asunto, mientras que la Unión Europea exige modernización administrativa, Estado de derecho, independencia judicial y de los mass media y enérgica lucha contra la extendida corrupción.

En efecto, aunque en plena guerra es imposible abordar un programa así, Zelenski debería hacerlo suyo para irlo implementando gradualmente. Además, Ucrania debería ser más diplomática, pues es un error proscribir todo lo ruso (ni la lengua ni la cultura rusas son «culpables») ni asumir que la eventual recuperación del Donbás, que hoy se antoja imposible, debería implicar el reconocimiento de una amplia autonomía y de la oficialidad de la lengua rusa, algo que resulta impopular defender ahora en Ucrania.

Sin duda, el apoyo de los Estados Unidos y de la Unión Europea a Ucrania ha impedido la victoria de Putin. Sin embargo, al no intervenir de modo directo (algo que, obviamente, no es posible porque ello supondría el estallido de la III guerra mundial), se ha dado paso a una guerra algo más limitada, concentrada en el Donbás.

Occidente debe suministrar apoyo económico y financiero a Ucrania y no solo militar ya que en caso contrario el colapso de este país será inevitable. Macron y Kissinger han sugerido «finlandizar» (en el sentido antiguo de la expresión) a Ucrania.

Sin embargo, tal opción no solo debilitaría la soberanía de este país, sino que daría a Rusia una cierta victoria desde el momento en que eso representaría reconocer tácitamente su derecho a disponer de una «zona de influencia». Estas posiciones no son compartidas tal cual por todos los países occidentales y, aunque podría abrirse una vía intermedia, a largo plazo Ucrania podría ser miembro de la UE que, por cierto, tiene su propia cláusula de defensa común (el art. 42.7 del Tratado de la Unión), renunciando definitivamente a ingresar en la OTAN.

Entonces, ¿qué es «derrotar» a Putin?

Como se ha apuntado anteriormente no está claro qué significado hay detrás del objetivo de «derrotar» a Rusia. ¿Quiere decir echar a sus tropas de Ucrania o provocar el colapso del régimen de Putin? El primer objetivo parece prácticamente imposible puesto que Ucrania puede resistir pero no tiene capacidad suficiente para expulsar al invasor por completo. A no ser que se produjera una intervención directa de la OTAN, algo que no parece que vaya a suceder por el momento.

El segundo objetivo tampoco parece posible puesto que la oposición en Rusia es muy minoritaria, carece de fuerza y está duramente reprimida. Ni los oligarcas, ni mucho menos los militares, parece que se vayan a enfrentar a un Putin que tiene del todo controlada a la cúpula del poder. Más bien hay que interpretar que cuando Biden o Scholz afirman que Putin debe ser «derrotado» significa que jamás se avalarán sus ocupaciones territoriales y que se le hará la vida imposible al convertirlo en un paria internacional.

De un lado, Putin ha tenido que limitar la guerra al Donbás porque carece de más medios para ir más allá, y de otro, lo ha hecho también para intentar limitar la implicación de los Estados Unidos. En otras palabras, es como si estuviera insinuando que a los propios Estados Unidos no les conviene una derrota total de Rusia (por lo demás, casi imposible).

En este sentido, dentro de la propia Administración estadounidense hay voces que afirman que una cosa es seguir ayudando a Ucrania (esto es incontestable y suscita plena unanimidad) y otra destruir el Estado ruso como algunos «halcones» desearían. Este segundo sector es minoritario y, además, daría la excusa perfecta a Putin para recurrir al arsenal nuclear ante una «amenaza existencial». Por lo que este último es un escenario prácticamente descartable; en todo caso, Biden ha rectificado su polémico desliz y ha afirmado que en ningún caso el objetivo de los Estados Unidos es el de derribar al régimen ruso.

La guerra de Ucrania está favoreciendo objetivamente la integración europea porque, aún sin ser (todavía) un actor geopolítico relevante en el mundo, algo que se arrastra desde las guerras de la antigua Yugoslavia, sí ha dado pasos inéditos en esa dirección. En este sentido, la propuesta de Macron de crear una Confederación europea que vaya más allá de la UE parece aspirar a tal objetivo.

Aunque la Conferencia sobre el futuro de Europa ha sido muy decepcionante, al menos ha abierto la difícil perspectiva de la reforma de los Tratados, pero mientras el principio de la unanimidad para algunas cuestiones clave persista, parece muy difícil vislumbrar tal actor supranacional único.

Los errores de Putin en la guerra de Ucrania

Más allá de las diferentes estrategias occidentales en relación a Ucrania, Putin no ha dejado de encadenar un error tras otro en su guerra de agresión: fracasó en su «operación especial» relámpago; ha convertido a Zelenski en un héroe nacional; la «inexistente» nación ucraniana ha revelado su fuerza social; nadie recibió a los rusos como «libertadores» y ha dado una razón de ser a una OTAN más fuerte que nunca.

Así, Putin ha tenido que reconvertir la guerra y limitarla al Donbás, al mismo tiempo que ha tenido que constatar que, si no quería a la OTAN en más fronteras con Rusia, ha conseguido todo lo contrario. Putin ha afirmado que su plan (nunca lo especificó con claridad, más allá de su vacía y ridícula retórica sobre la “desmilitarización” y la “desnazificación” de Ucrania) se va cumpliendo, una falacia puesto que se va modulando en función de las circunstancias bélicas.

El hecho de que Finlandia y Suecia hayan solicitado su ingreso en la OTAN es la mayor derrota estratégica de Putin: no es la OTAN la responsable de la guerra y si va a crecer no es porque esa sea su dinámica, sino porque dos Estados europeos neutrales han decidido ingresar en ella.

Además, los ciudadanos daneses han avalado en un referéndum y por amplia mayoría la supresión de las anteriores excepciones de su país en el sistema militar europeo de la OTAN para asimilarse al resto de miembros. Por tanto, todo le ha salido mal a Putin en esta dimensión: ha conseguido nada menos que doblar las fronteras directas con la OTAN y ha enterrado la «finlandización», es decir, la neutralidad impuesta y «tutelada».

A todo esto se suma que todos los Estados europeos aumentarán sus presupuestos militares y la única respuesta que Putin podrá dar será desplegar misiles nucleares en la frontera con Finlandia, pero considerando la existencia de los misiles intercontinentales la cuestión de la proximidad territorial como «amenaza existencial» forma parte más de la retórica que de la realidad operativa.

Está claro ahora que fue un error invitar informalmente a Ucrania a pedir el ingreso en la OTAN porque nunca hubo verdadera intención de meter a ese país en la misma, pero eso le regaló a Putin uno de sus principales argumentos – falsos- para su injustificable agresión.

Putin ha entendido que ya no podrá derribar al gobierno de Zelenski y las dificultades de las tropas rusas han reorientado la guerra. Si conquistar Mariúpol le ha costado a Rusia casi tres meses es obvio que no tiene capacidad para abrir nuevos frentes y está por ver si podrá atacar Odessa con perspectivas de éxito.

Todo prefigura que nos encaminamos a una larga guerra de desgaste y de menor intensidad que puede durar indefinidamente siempre que Rusia cuente con China (y es seguro que será así) y Ucrania con los Estados Unidos y la UE (que también). Es cierto que las sanciones económicas afectarán cada vez más a Rusia, pero no pararán la guerra pues Putin la podrá seguir financiando gracias a China y, en menor medida, la India, dos países que representan cerca del 25% de la población mundial.

Quien más lo va pagar será Ucrania por las espantosas pérdidas humanas, la enorme devastación del país y el monumental retroceso económico. Por tanto, el escenario más probable es el de una partición fáctica de Ucrania ya que Rusia se va a quedar con el Donbás y el corredor que lo enlaza con Crimea y, de momento, ni Putin ni Zelenski tienen incentivos para negociar en serio la paz.

Todo dependerá del curso de la guerra en los próximos meses y de la estabilización de los frentes y solo el estancamiento y el tan alto coste de proseguir las operaciones militares podría, tal vez, forzar un armisticio.

La geopolítica detrás de la guerra de Ucrania

En conclusión, ganarán los Estados Unidos (y en parte China), Rusia y Ucrania quedarán en tablas y la UE, como siempre, irá a remolque de la primera potencia mundial y encima con plena aquiescencia de todos sus Estados.

En todo caso, la estrategia occidental debería intentar reorientarse a largo plazo pues no es una buena idea entregar Rusia a los brazos de China y no aspirar a asociarla (como estuvo a punto de hacerse con Yeltsin) a los Estados Unidos y, sobre todo, la UE, aunque hoy sea un escenario imposible.

La incapacidad estructural de la UE de convertirse en un Estado federal implica que, una vez más, se le regala a los Estados Unidos el liderazgo y la victoria política: si Ucrania habrá aguantado habrá sido, sobre todo, gracias a aquellos. Claro que no se puede menospreciar la aportación europea, pero su papel político será menor y, a la postre, menos lucido porque será la principal encargada de financiar la reconstrucción de Ucrania.

Todo el mundo sabe que ingresar en la OTAN es ponerse bajo el paraguas de los Estados Unidos, pero la incapacidad de la UE por ser un Estado federal y el cálculo cortoplacista de todos sus gobiernos que prefieren delegar su defensa en la superpotencia en vez de mancomunar sus ejércitos explica este desenlace.

En todo caso, en lo inmediato, se entiende la opción: es lo más rápido para protegerse ante el temor que suscita Rusia pues no es lo mismo ingresar voluntariamente en la OTAN que arriesgarse a una imposición exterior. Lo cierto es que las dificultades de Rusia limitan el alcance de su expansionismo; pero, en cualquier caso, la invasión ha impedido del todo que Ucrania pueda ser miembro de la OTAN. Eso y las conquistas territoriales van a ser las únicas cosas que Putin podrá presentar como «victoria» en su «operación especial».

Este artículo se ha publicado previamente en la página oficial de la Asociación para las Naciones Unidas en España y ha sido escrito por Cesáreo Rodríguez – Aguilera (Catedrático Emérito de Ciencia Política en la Universidad de Barcelona).

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Cibersuicidio y cómo prevenir conductas de riesgo en Internet

Internet es un actor clave en el siglo XXI que ha hecho surgir nuevos fenómenos. En este artículo te explicamos en qué consiste el Cibersuicidio y cómo el mundo digital puede ejercer tanto como factor de riesgo como herramienta de prevención.

El concepto del suicidio es tan antiguo como la propia humanidad. A lo largo de la historia, las diferentes sociedades y sus respectivas culturas han hecho una lectura muy diferente alrededor del hecho de quitarse la vida. En pleno siglo XXI y con el auge de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), las muertes por suicidio se han visto altamente influenciadas por Internet dando lugar a nuevos fenómenos como el Cibersuicidio o la autolesión online.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), casi 700.000 personas mueren por suicidio al año en el mundo. Esto equivale a un suicidio cada 40 segundos. Este tipo de muertes son siempre multicausales y multifactoriales; es decir, solo un conjunto de situaciones de riesgo extremadamente complejas llevan a una persona a quitarse la vida.

«Los antecedentes familiares, intentos previos de suicidio, abuso de alcohol, reclusión en prisión o la exposición a violencia son algunos de los factores de riesgo que aumentan la probabilidad de una tentativa suicida», explica Juan Moisés de la Serna en su Curso de Introducción a la Prevención del Suicidio de LISA Institute. No obstante, las TIC se han ido convirtiendo en una herramienta cada vez más utilizada para consolidar conductas e ideaciones suicidas.

Internet, las dos caras de una moneda

Internet es un actor clave en la mayoría de las sociedades modernas y, en muchos casos, es un fiel reflejo de las preocupaciones y problemáticas que afectan a la población. Alrededor de un 63% de la población mundial utilizó Internet en 2021, según la Unión Internacional de Telecomunicaciones. Diversas organizaciones alertan que en los últimos años el número de búsquedas y publicaciones relativas al suicidio ha aumentando notablemente.

No hay que entrar en la Dark Web para encontrar multitud de páginas, foros y blogs con contenido pro-suicida, pactos suicidas, imágenes de autolesiones, suicidio en vivo y todo tipo de publicaciones que alientan este tipo de conductas. Tal es así, que el término Cibersuicidio está cada vez más presente, entendiéndose éste como la influencia de Internet a la hora de cometer suicidio.

De la misma forma, la aparición de juegos y retos online que incluyen conductas peligrosas o auto lesivas, y el importante «efecto copia» que pueden provocar ciertos contenidos colgados en la red, han convertido a las TIC en un factor de riesgo dentro de las conductas auto lesivas y suicidas. Por otro lado, al igual que pueden ejercer como factor de riesgo, también pueden actuar como factor de protección y ser una importante herramienta de prevención.

En apenas medio segundo, Google es capaz de encontrar más de dos millones de resultados al teclear «me quiero suicidar». Sin embargo, desde hace años y gracias a las iniciativas de decenas de asociaciones para la prevención del suicidio, el buscador también aporta automáticamente un número de teléfono de ayuda invitando a personas en riesgo a pedir ayuda.

En un mundo digitalizado, educar y visibilizar una realidad como las muertes por suicidio pasa por el uso de herramientas digitales ya que, como asegura Juan Moisés de la Serna, Profesor del Curso de Prevención al Suicido de LISA Institute, «a mayor cantidad o intensidad de factores de protección, menores posibilidades de atentar contra la propia vida».

Como ya hemos mencionado, en el mismo contexto en el que Internet se convierte en un factor de riesgo, es posible convertir estas herramientas en un factor de protección, publicando información de calidad que eduque a la población y que aporte recursos a las personas en riesgo de cometer una tentativa.

Hoy en día el suicidio se posiciona como una de las principales causas de muerte no natural en el mundo y, por ello, se han desarrollado planes de prevención e investigaciones que incluyen también el estudio de los riesgos presentes en la red.

Así han surgido proyectos específicos para regular y prevenir la difusión del contenido pro-suicida en Internet. En el caso de España, destacamos el proyecto ISNISS que surge en 2019 de la mano de dos psicólogos especialistas en conductas auto lesivas y suicidas con el objetivo de estudiar, visibilizar y prevenir el Cibersuicidio.

Cibersuicidio y legislación

El suicidio es legal o, más bien, no está penado en la mayoría de países del mundo. Sin embargo, el artículo 143 del Código Penal español sí establece penas de entre dos o diez años para quien coopere o induzca al suicidio de otra persona. Otros países como Francia, Australia, Argentina o Colombia también contemplan la incitación al suicidio como un delito penado.

Resulta contradictorio que, a pesar de que la realidad virtual está cada vez más aceptada e instaurada en la legislación española e internacional ésta no reconoce este delito en contenido que induzca a quitarse la vida. Tan solo en Australia, desde 2006, es ilegal la inducción del suicidio a través de Internet.

En otros casos menos claros, como Japón o Corea, cuando se detecta un contenido peligroso para personas con intenciones suicidas las páginas web son bloqueadas. En relación con las plataformas digitales, si los usuarios de redes sociales como Instagram o Twitter denuncian que un contenido o usuario «induce al suicidio» es bloqueado.

Más que nunca urge que la ley y las actuaciones de las autoridades se adapten a la presencia y la influencia de las TIC en comportamientos y conductas que ponen en riesgo la vida de muchas personas. Evitar que las personas con ideación suicida tengan acceso a información sobre qué métodos utilizar o reciban el impulso de otras personas en situaciones similares para quitarse la vida, es una de las claves de la prevención del suicidio.

Detección temprana de conductas de riesgo en Internet

Hoy en día son muchas personas, especialmente jóvenes y adolescentes, las que comparten sus emociones y sentimientos a través de la red. Al mismo tiempo también acuden a ellas en busca de ayuda o, incluso, comunican su intención de dañarse antes de llevar a cabo el daño.

Existen múltiples señales de alerta que pueden indicar que algo está pasando al observar el comportamiento de un perfil concreto en Internet. «Sobre todo tenemos que estar atentos a los cambios bruscos en los hábitos de uso de las tecnologías: una persona que se conectaba a diario y de repente deja de conectarse, borra sus contactos, cierra sus cuentas en las redes sociales o regala sus logros en un juego. Estas pueden ser señales que nos indiquen que tenemos que estar alerta», explica a LISA News Eva M. Carretero, psicóloga y codirectora del proyecto ISNISS para proteger, prevenir y educar sobre el suicidio.

Carretero también menciona otros signos de alerta como el cambio en el tono emocional de las publicaciones, los emoticonos utilizados o los hashtag. «Incluso los colores de las fotografías editadas pueden darnos pistas sobre el estado emocional de la otra persona», asegura la psicóloga.

Las muertes por suicidio se han convertido, además, en una de las principales causas de muerte en jóvenes: se posicionan entre las tres primeras en la mayoría de regiones del mundo. Al mismo tiempo, Internet cada día es más utilizada por los sectores más jóvenes de la población. Identificar estas señales de alerta es una de las claves en la detección e intervención a tiempo de posibles tentativas suicidas.

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¿Cuáles son las tendencias de las negociaciones de paz en el mundo?

La Escola de Cultura de Pau ha publicado un anuario sobre las principales tendencias de las negociaciones de paz que tuvieron lugar en el mundo en el año 2021. En él se abordan los procesos de paz en África, América, Asia, Europa y Oriente Medio, así como la evolución de cada uno de ellos en las regiones mencionadas.  

Según el informe, en el año 2021 se identificaron un total de 37 procesos y negociaciones de paz a nivel mundial: 12 en África (32% del total), 10 en Asia (27%), 7 en Europa (19%), 5 en Oriente Medio (14%) y otros 3 en América (8%). Cabe señalar que en 2021 disminuyeron el número de procesos y negociaciones a nivel mundial respecto al año anterior. Mientras que en 2021 tuvieron lugar 37 casos, en 2020 sucedieron 40.

De los 32 conflictos armados activos en 2021, 14 (que suponen el 44% del total) no tenían asociados procesos de paz. Entre ellos nos encontramos con los casos de Etiopía (Tigré), Región Lago Chad (donde actúa el grupo terrorista Boko Haram), la Región Sahel Occidental -a excepción de Malí, donde el Gobierno, bajo la implementación del Acuerdo de Paz de Argel de 2015, sí había entablado conversaciones con los grupos armados del norte–, el norte de Mozambique y la República Demócratica del Congo (conflicto este-Fuerzas Democráticas Atlánticas).

Mientras tanto, 18 conflictos armados (que representan el 54% del total), fueron abordados en procesos de negociación de paz pero cabe señalar que, en su mayoría, las negociaciones de paz que tuvieron lugar en 2021 lidiaban con conflictos sociopolíticos.

En África por ejemplo, las tensiones sociopolíticas se abordaron en cuatro procesos de paz (Eritrea-Etiopía, Marruecos-Sáhara Occidental, Mozambique y Sudán-Sudán del Sur). En Asia, casi la mitad de los procesos de paz -cuatro casos- estaban relacionados consituaciones de tensión (Corea del Norte- Corea del Sur, Corea del Norte-EEUU, las regiones de Assam y Nagalandia en la India).

En América, la crisis en Venezuela también era abordada en un proceso negociador. Cinco de los siete procesos de paz en Europa también estaban relacionadas con tensiones de indole sociopolítica (Armenia-Azerbaiyán, Chipre, Georgia, Moldova y Serbia-Kosovo).

Por último, dos de los cinco procesos en Oriente Medio trataban de solventar conflictos de estas características (la tensión internacional en torno al programa nuclear de Irán y la disputa intrapalestina entre Hamás y Fatah). 

Fuente: Escola de Cultura de Pau.

Por otro lado, no debemos olvidar que la pandemia de la COVID-19 impactó también en el desarrollo de los procesos de paz de diversas maneras. Las medidas de respuesta a la pandemia, como el establecimiento de estados de excepción y de alarma, derivaron en que los grupos armados se quedaran en el poder y además, retrasaron las iniciativas de paz.

Como resultado, empeoraron las crisis humanitarias y se deterió la situación de Seguridad en la población civil. Todo ello puso de manifiesto la necesidad de aumentar los esfuerzos para abrir negociaciones de paz.  

Actores involucrados en las negociaciones de paz

En las negociaciones de paz participaron actores de diversa índole: actores gubernamentales, actores armados no estatales y la oposición política y social. De cualquier modo, en todos los procesos que el estudio analiza, los gobiernos estatales estaban involucrados de forma directas o indirecta. Entre estos últimos se incluyen grupos armados o sus representantes políticos y movimientos político-militares, sobre todo en Asia. 

En un menor número de contextos, los procesos de negociaciones de paz involucraban a gobiernos y actores políticos y sociales, especialmente en el continente americano y europeo. Por otra parte, en un muchos de los casos, en los procesos participaban gobiernos de diferentes países.

La participación directa de actores externos (como actores locales gubernamentales y no gubernamentales) con intereses en diversos conflictos era relevante también en un número elevado de procesos negociadores. Era el caso, entre otros, de Siria, Yemen, Libia, Afganistán y Ucrania. 

En su informe sobre el estado de la paz y la seguridad global publicado a principios de 2021, Antonio Guterres, el secretario general de la ONU, destacó que en la actualidad, «estabamos asistiendo los mayores niveles de tensiones geoestrategia en años». También aseguró que «la gestión de los retos cambiantes de la paz y seguridad global de la paz y seguridad global requería de la revisión de mecanismos y enfoques».

Respecto a las terceras partes implicadas en los procesos de paz y negociación, en su mayoría organizaciones intergubernamentales, Estados, organizaciones religiosas y actores de la sociedad civil, es preciso enfatizar que en 33 de los 37 procesos de paz analizados en 2021 (lo que supone un 89% del total) se identificó la participación de al menos una tercera parte.

Si hablamos de regiones, el estudio indica que los organismos intergubernamentales tuvieron un papel predominante en todas las regiones, excepto en Asia, donde en términos comparativos tuvieron poco protagonismo en tareas de mediación y facilitación. En conjunto, la ONU se sitúa como la principal organización intergubernamental implicada en los procesos de paz. 

Novedades de 2021 en las negociaciones de paz

Entre las cuestiones destacadas en 2021, cabe mencionar las relativas al sector de seguridad, y en especial a los procesos de desarme, desmovilización y reintegración de excombatientes. También la reforma o creación de nuevos cuerpos de seguridad tras el desarrollo de los acuerdos de paz, cuestión que estuvo presente en la mayoría de los casos del continente africano y también en Asia.

Asimismo, un año más en las agendas de negociación tuvo un papel destacado la búsqueda de treguas, altos el fuego y ceses de hostilidades. Otro asunto relevante en algunos casos concretos fue la desnuclearización, presente en las negociaciones en torno al programa nuclear de Irán, así como en las negociaciones entre Corea del Norte y EEUU.

Finalmente, respecto a la agenda de género, paz y seguridad, el informe reafirma la dificultad que tienen las mujeres para participar en los procesos de paz. Según los datos proporcionados por la ONU en 2021, las mujeres representaron en 2020 el 23% de los miebros de las delegaciones en los diálogo de paz.

Cabe mencionar casos como el de Afganistán, donde en 2021 toma del poder de los talibanes, lo que supuso el fin del proceso negociador y además, un gran retroceso en los derechos humanos de la población civil y especialmente, de las mujeres y niñas. La toma de poder talibán también empeoró la seguridad de las mujeres políticas y mujeres activistas y defensoras de derechos humanos.

El contexto de la pandemia de la COVID-19 agravó las desigualdades de género, supuso obstáculos añadidos para la movilización de mujeres defensoras de derechos humanos y añadió dificultades para la celebración de encuentros y construcción de confianza. Es preciso enfatizar que a pesar de ello, los movimientos y organizaciones feministas fueron actores claves de la sociedad civil para por impulsar los procesos de negociación de paz.

A pesar del deterioro de la situación, existen algunas excepciones, como es el caso de Colombia: este país continuó la implementación del enfoque de género incluido en el Acuerdo de Paz de Colombia.

Evolución de las negociaciones de paz por regiones 

En 2021 la mayoría de los procesos de paz se enfrentaron a numerosas dificultades y un número significativo de ellos permanecieron estancados por lo que, en conjunto, se dieron pocos avances relevantes. 

En Asia, tres de los diez casos mencionaron no evolucionaron: Afganistán, Filipinas y Myanmar. En Afganistán, la retirada de las tropas estadounidenses y el avance militar de los talibanes llevaron al fracaso de las negociaciones de paz, provocando un cambio de régimen y la caída del Gobierno de Ashraf Ghani.

En Mindanao (sur de Filipinas) se prolongó hasta tres años el periodo del gobierno de transición de la nueva región de Bangsamoro (liderado por el grupo separtista del sur de Filipinas MILF) .El golpe militar en Myanmar llevó a la paralización del proceso Panglong 21 de diálogo con la insurgencia.

El Gobierno de Papúa Nueva Guinea y el gobierno autónomo de Bougainville iniciaron formalmente el proceso de negociaciones sobre el estatus político de este último. Por último, el presidente de Corea del Sur, Yoon Suk Yeol, propuso la firma de una declaración para poner fin a la Guerra de Corea y de esta forma, reiniciar las negociaciones sobre la desnuclearización de la península coreana.

En la región de Oriente Medio, la inmensa mayoría de los procesos han experimentado dificultades para el restablecimiento del diálogo político, como ha sucedido en Yemen y Palestina. En Siria, el proceso de negociación impulsado por Naciones Unidas continuó en 2021, pero las rondas de conversaciones entre representantes del gobierno, la oposición y la sociedad civil no obtuvieron resultados significativos.

Las negociaciones sobre el programa nuclear iraní se reanudaron en 2021, aunque su evolución no fue fructífera, en parte por los incumplimientos de Irán de lo pactado en el acuerdo de 2015. Por otro lado, persistieron las dificultades para establecer un alto el fuego en Yemen y una vía negociada para abordar el conflicto del país.

El proceso de negociación palestino-israelí continuó estancado. La fractura entre Hamas y Fatah ha persistido, y en especial, se ha agravado tras la decisión del presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmoud Abbas, de postergar las primeras elecciones.

En África se afrontaron también varios obstáculos. Por ejemplo, en Somalia se agravó la tensión entre los sectores del Gobierno federal y los opositores. En Libia la suspensión de las elecciones previstas para finales de 2021 incrementó la incertidumbre sobre el proceso negociador y el futuro político del países.

En Malí los desacuerdos y la inestabilidad impidieron avances significativos en la implementación del Acuerdo de Paz de Argel de 2015, aunque hubo algunos acuerdos en la región central del país entre diversas milicias comunitarias. Sudán padeció un nuevo golpe de Estado en octubre de 2021 que amenazó el proceso transicional y el proceso de construcción de paz en el país. En Sudán del Sur se lograron avances en la implementación del acuerdo de paz, y se mantuvieron conversaciones de paz con los grupos armados que no habían firmado el Acuerdo de Paz de 2018.

En Europa el conflicto histórico entre Armenia y Azerbaiyán se ha agravado por la guerra de 2020. Las negociaciones en torno a Ucrania afrontaron obstáculos, ante el retraso en la implementación de los acuerdos de Minsk, el despliegue masivo de tropas rusas junto a la frontera y las exigencias de Rusia a la OTAN y a Estados Unidos.

Armenia y Azerbaiyán abordaron con mediación rusa cuestiones relativas a la apertura de vínculos de transporte y económicos, la delimitación de la frontera, el intercambio de prisioneros y desminado, en un contexto de antagonismo tras la guerra de 2020. Por último, en Chipre no se lograron reanudar las negociaciones oficiales y las posturas de las partes siguieron distanciadas. 

En América se reanudó el diálogo en torno a la crisis en Venezuela entre el Gobierno y la oposición, con conversaciones bajo la mediación de Méjico. El Gobierno colombiano anunció que había llevado a cabo contactos indirectos con el ELN a través de la iglesia católica y Naciones Unidas, pero descartó la reanudación del diálogo directo con la guerrilla. Además, la implementación del acuerdo de paz de 2016 entre el Gobierno de Colombia y las FARC no ha sido efectivo.

Entre los procesos estancados en 2021, el estudio destaca los casos como el Eritrea- Etiopía, Marruecos-Sáhara Occidental, Corea del Norte- Corea del Sur, Corea del Norte-EEUU, Nagalandia, Chipre, Moldova (Transnistria) e Israel-Palestina

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