El primer ministro libanés Nawaf Salam exige a Hezbolá deponer las armas y actuar solo como partido político, mientras Israel rechaza frenar su ofensiva sobre el país.
El Consejo de Ministros de Líbano ha decidido este lunes 2 de marzo prohibir toda actividad militar del partido-milicia chií Hezbolá y ha exigido al grupo la entrega completa de sus armamentos. La decisión llega en un contexto de escalada regional tras la ofensiva sorpresa lanzada el sábado por Estados Unidos e Israel contra Irán, que desencadenó una oleada de bombardeos israelíes en respuesta al disparo de proyectiles desde territorio libanés.
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Tras «largas reuniones en el palacio presidencial», el Consejo tomó la resolución de vetar cualquier operación armada del grupo y condenó «cualquier ataque perpetrado desde territorio libanés». El primer ministro Nawaf Salam fue directo en su rueda de prensa posterior: «Hezbolá debe rendirse y entregar todas las armas que continúan ilegalmente en poder del grupo para pasar a formar solo un partido político».
Salam reivindica el monopolio estatal de las armas
La postura del Ejecutivo fue contundente en materia de soberanía. Salam declaró que «la decisión entre la guerra y paz depende única y exclusivamente del Estado» y subrayó que «el Estado libanés declara su rechazo absoluto, sin ambigüedad ni interpretación alguna, a cualquier acción militar o de seguridad lanzada desde territorio libanés fuera del marco de sus instituciones legítimas». Además, ordenó a las fuerzas de seguridad «detener a los que toman este tipo de medidas».
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En paralelo, el Consejo dirigió también una exigencia hacia Israel. El texto aprobado insta a «obtener un compromiso claro y definitivo de la parte israelí de cesar todos los ataques contra el territorio libanés» y declara «plena disposición a reanudar las negociaciones sobre este asunto con participación civil y auspicios internacionales». Asimismo, instruyó al Ministerio de Exteriores a «intensificar los contactos diplomáticos con la comunidad internacional» para activar las resoluciones internacionales pertinentes.
Hezbolá e Israel rechazan las condiciones libanesas
Sin embargo, la medida choca con la resistencia de las partes implicadas. Israel insiste en que Hezbolá «se rearma más rápidamente de lo que es desarmado», mientras que el propio partido-milicia ha rechazado cualquier proceso de desarme sin el fin previo de la ocupación israelí de Líbano. A ello se suma que, a mediados de febrero, las fuerzas libanesas calculaban que completar la segunda fase del plan de desarme llevaría entre cuatro y ocho meses más.
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El contexto que precipitó estas decisiones es el asesinato del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, durante los ataques de Estados Unidos e Israel, lo que provocó el disparo de proyectiles desde Líbano por parte de Hezbolá como represalia. Israel respondió con una campaña ofensiva que dejó decenas de muertos, elevando la tensión regional hasta forzar al Gobierno libanés a actuar con urgencia ante el riesgo de verse arrastrado a un conflicto de mayor escala.
