
La expiración del Nuevo START incrementa la incertidumbre mundial ya las dos mayores potencias nucleares quedan sin límites claros ni control en su armamento.
El tratado Nuevo START entre Estados Unidos y Rusia ha expirado este jueves 5 de febrero, dejando a las dos principales potencias nucleares sin un marco legal que limite sus arsenales estratégicos. El acuerdo, que servía como una medida de confianza y control mutuo entre Washington y Moscú, no ha sido prorrogado ni reemplazado pese a su papel central en la seguridad global. Según el texto del tratado, su duración sería de diez años, «a menos que sea supersedido por otro acuerdo», con posibilidad de extenderse hasta cinco años, como se hizo en 2021.
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Firmado en abril de 2010 en Praga por Barack Obama y Dmitri Medvédev, el tratado entró en vigor en febrero de 2011 tras la ratificación de ambos países. Esta iniciativa marcó una década de control sobre los arsenales de las dos mayores potencias nucleares del planeta. Además, reemplazó al Tratado de Moscú de 2003 (SORT) y siguió la línea del START I de 1991, aunque el START II no llegó a materializarse por el fracaso de las negociaciones.
Fin al sistema de verificación mutuo
El Nuevo START estableció que ninguna de las partes podría superar las 1.550 ojivas nucleares estratégicas desplegadas, lo que representó una reducción de dos tercios respecto al START I y un 10% menos que el límite fijado en el Tratado de Moscú. Además, fijó un tope de 700 misiles balísticos intercontinentales desplegados y no desplegados, así como el mismo número de misiles lanzados desde submarinos y bombarderos pesados con capacidad nuclear.
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Uno de los componentes más significativos fue su sistema de verificación. Este incluía hasta 18 inspecciones anuales «in situ», intercambio regular de información sobre cabezas nucleares y lanzadores, y la creación de comisiones consultivas bilaterales que se reunirían al menos dos veces por año. También contemplaba notificaciones previas al lanzamiento de misiles balísticos sujetos al tratado, con el objetivo de mantener la transparencia y evitar malentendidos estratégicos entre ambas potencias.