El primer ministro libanés denuncia centenares de muertos y más de 800.000 desplazados por una guerra «que no han elegido».
El jefe del Estado Mayor israelí, Eyal Zamir, ha anunciado el despliegue adicional de tropas en la frontera con Líbano y ha defendido que la guerra contra Hezbolá es «una guerra en otro frente principal, no en un escenario secundario». Mientras tanto, las autoridades libanesas elevan a centenares los muertos desde el inicio de la ofensiva israelí.
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Durante una visita al Mando Norte del Ejército israelí, Zamir también abordó la polémica decisión de no alertar a la población civil sobre los ataques combinados nocturnos de Irán y Hezbolá. «Frustamos las intenciones de Hezbolá y contrarrestamos la mayor parte de la amenaza en cuestión de minutos», declaró. Sin embargo, reconoció errores en la comunicación con la ciudadanía: «Si hubo un error, y mi punto de partida es que lo hubo, yo, como jefe del Estado Mayor, soy responsable de todo».
Israel elimina a varios altos mandos de Hezbolá
En paralelo, las FDI anunciaron la muerte de Ali Muslim Tabaja, descrito como «pilar fundamental» de la División Hussein y de Hezbolá, así como de los comandantes Yihad al Spira y Sajid al Handesa. Según el Ejército israelí, Tabaja «participó en el proceso de reconstrucción de la organización terrorista Hezbolá y mantuvo un contacto continuo y estrecho con altos cargos del eje y con factores iraníes». Días antes, también fue eliminado Abu Alí Ryan, comandante de la Fuerza Raduán de Hezbolá en el sur de Líbano, responsable de coordinar operaciones, reclutar operativos y gestionar el suministro de armas.
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Frente a la ofensiva, el primer ministro libanés, Nawaf Salam, aseguró que su Gobierno trabaja «día y noche» para detener una guerra que los libaneses «no deseaban» y «no han elegido». «Han pasado más de diez días desde el estallido de esta guerra, de la que llevábamos mucho tiempo advirtiendo que arrastraría a Líbano», declaró en un mensaje en vídeo difundido en redes sociales. Salam también lamentó que más de 800.000 desplazados estén pagando el precio de un conflicto «sobre el que no se les ha consultado».
Líbano exige el fin de la guerra
Asimismo, Salam rechazó que Líbano se convierta de nuevo en «un campo de batalla para las guerras de otros» y respaldó la iniciativa de negociación lanzada por el presidente Joseph Aoun. El mandatario libanés había mantenido conversaciones con los presidentes francés, Emmanuel Macron, y sirio, Ahmed al Sharaa, quienes expresaron su apoyo a Beirut para desmantelar a Hezbolá. El primer ministro también alertó sobre la circulación de «información falsa» en medios afines al grupo chií que apuntaban a posibles deserciones en el Ejército libanés, calificando ese tipo de mensajes como «alejados de todo patriotismo».
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El conflicto se desarrolla en un contexto de violación sistemática del alto el fuego firmado en noviembre de 2024, que obligaba a ambas partes a retirar sus fuerzas del sur de Líbano. No obstante, Israel ha mantenido cinco posiciones en territorio libanés y ha lanzado decenas de bombardeos argumentando que actúa contra actividades de Hezbolá. Tanto las autoridades de Beirut como el grupo chií rechazan ese argumento. Naciones Unidas, por su parte, también ha condenado dichas acciones. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, amenaza con expandir aún más la presencia militar en el país vecino.
