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Policía Nacional y Guardia Civil desarticulan una red española que traficaba con personas y droga en el Mediterráneo

Un total de 78 detenidos y 27 en prisión tras la caída de la red que movió más de 2.000 migrantes y 24 millones.

La Policía Nacional y la Guardia Civil, con la colaboración de Europol, han desarticulado una de las mayores organizaciones criminales de tráfico marítimo de personas y droga en el Mediterráneo. El grupo introducía de forma irregular a más de 2.000 migrantes en España y obtenía beneficios superiores a los 24 millones de euros. La operación conjunta ha terminado con 78 detenidos, de los cuales 27 ya se encuentran en prisión provisional, además de la intervención de 18 embarcaciones de alta velocidad valoradas en más de cinco millones de euros.

Según las pesquisas, la red aprovechaba cada trayecto de sus embarcaciones para dos negocios ilícitos a la vez. Por un lado, transportaba drogas desde España hasta Argelia; por otro, en el viaje de vuelta, trasladaba migrantes de forma irregular hasta las costas de Almería, Murcia, Cartagena, Alicante e Ibiza. La Policía Nacional ha explicado este viernes que la organización combinaba ambas actividades para maximizar el rendimiento de las embarcaciones, «empleándolas para el narcotráfico en el viaje de ida y para el tráfico de personas en el de vuelta».

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Durante la investigación, los agentes registraron 17 inmuebles en Almería, Murcia, Cartagena y Alicante. Como resultado, intervinieron 26.675 euros en efectivo, 15.000 pastillas de MDMA, 61 kilos de hachís, 500 gramos de cocaína y 40 gramos de metanfetamina. También se incautaron un revólver del calibre 38, un subfusil simulado, munición diversa, cuatro vehículos, 725 litros de gasolina, antenas satelitales y dispositivos de geolocalización.

Entre los arrestados figuran cuatro de los principales responsables del entramado, calificados por las autoridades como «objetivos de alto valor». Asimismo, fue detenido el llamado ‘hawalader’, encargado de gestionar la infraestructura económica de la organización a través de un sistema informal de transferencias de dinero. Las dos fuerzas de seguridad han subrayado, además, que los integrantes del grupo recurrían a métodos «muy violentos» para proteger las embarcaciones y repeler la actuación de los agentes durante los operativos.

Asia Central: integración autóctona en medio de turbulencias globales

Los cinco países de Asia Central buscan fortalecer su autonomía estratégica ante el peso de las grandes potencias. En una cumbre celebrada en Tashkent, el presidente uzbeco Shavkat Mirziyoyev planteó la creación de una nueva Comunidad de Estados centroasiáticos. En este artículo, Roberto Mansilla, alumni de Máster Profesional de Analista de Inteligencia de LISA Institute analiza cómo Rusia, China, Estados Unidos, Turquía, Irán, India y Arabia Saudita compiten por influencia en una región marcada por el petróleo, el gas y las rutas comerciales, en lo que muchos ya llaman el nuevo «Gran Juego» del siglo XXI.

Los países de Asia Central estudian nuevas estrategias de integración regional para fortalecer intereses comunes ante los cambios en el sistema internacional. Así lo explicó el presidente uzbeco Shavat Mirziyoyev durante una cumbre regional celebrada en Tashkent (Uzbekistán) en noviembre de 2025, en la que instó a la creación de una nueva Comunidad de Estados de Asia Central conformada por Kazajistán, Kirguizistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán. 

La “autonomía estratégica” centroasiática

Tras la disolución de la URSS en 1991, Asia Central cobró interés para las principales potencias globales debido a sus recursos energéticos y rutas económicas. Este interés de actores exógenos condicionó la orientación geopolítica y estrategias de integración de los países centroasiáticos. 

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La reciente cumbre de Tashkent pretende abrir la ruta hacia la “autonomía estratégica” a través de un mayor control conjunto de las reservas de petróleo y gas natural (Uzbekistán, Turkmenistán y Kazajstán) y recursos hídricos (Kirguizistán y Tayikistán) así como atender asuntos comunes como el cambio climático, la seguridad alimentaria y las rutas comerciales. Esta integración autóctona persigue así reducir el peso geopolítico determinado por actores como Rusia, China, EEUU, Europa, India, Turquía, Irán y Arabia Saudita.

Para este fin los países centroasiáticos han impulsado iniciativas conjuntas como el Plan de Acción para el Desarrollo de la Cooperación Industrial 2025-2027; el Diálogo de Mujeres Líderes de Asia Central; la Plataforma Regional de la Juventud; y especialmente los formatos de cooperación “Asia Central Plus” que conectan a estos países con la Unión Europea, China, Rusia y EEUU, entre otros, a través de diversos esquemas bilaterales.

Es importante destacar que el Islam y una herencia histórica determinada por la expansión imperial (principalmente rusa) han cohesionado una especie de identidad común en el Asia Central post-soviética, completado con un proceso de “reinvención” histórica y recuperación de sus respectivas identidades nacional, cultural y lingüística.

Asia Central afronta igualmente retos de desarrollo como la demografía, con una de las tasas de densidad de población más bajas del planeta: 18,55 habitantes por km2; escasa cultura democrática ante la persistencia del nepotismo y el autoritarismo; desigualdades socioeconómicas y deficiencias de servicios públicos e infraestructuras; y conflictos interétnicos y religiosos (islamismo radical)

¿El nuevo “Gran Juego” del siglo XXI? 

Como un émulo del histórico “Gran Juego” que libraron los imperios ruso y británico en Asia Central en la segunda mitad del siglo XIX, las expectativas de integración centroasiáticas deben abordar diversos equilibrios  determinados por los intereses de potencias globales (Rusia, China, EEUU y Europa) y de otros actores emergentes (Turquía, Irán, India, Arabia Saudita)

Rusia

Rusia ha considerado a Asia Central como su «esfera de influencia», no exenta de tensiones ante su imagen histórica de poder dominante. Tanto el imperio zarista como la URSS definieron en gran medida el devenir de los países centroasiáticos a tal punto que el idioma ruso se ha convertido prácticamente en una “lingua franca regional.

En la etapa postsoviética, Moscú creó diversos organismos como la Comunidad de Estados Independientes (CEI), que actualmente incluye a Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán; la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva, OTSC (integra a Kazajstán, Kirguistán y Tayikistán); y la Unión Económica Eurasiática (con Kazajstán y Kirguistán) Rusia también acoge en su territorio una numerosa inmigración de Asia Central, especialmente kirguizos y tayikos. Algunos de ellos han participado en el conflicto ucraniano enrolados en las fuerzas armadas rusas bajo promesas de regularización y legalización.

China

La presencia de China en Asia Central ha sido más reciente, principalmente bajo esquemas de cooperación cultural, educativa, lingüística y económica. Destacan así la Iniciativa de la Franja y la Ruta; la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS); e incluso los BRICS, entidad en la que Kazajstán y Uzbekistán poseen el estatus de socios. 

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La OCS supone un instrumento estratégico para Beijing ya que incluye a Rusia, Kazajstán, Kirguistán, Uzbekistán, Tayikistán, Pakistán e India. Así mismo, Beijing ha fomentado iniciativas multilaterales propias como el Mecanismo China-Asia Central. 

EEUU y la Unión Europea

A menudo de manera conjunta, sus prioridades se establecen en torno al fomento de la democracia, los derechos humanos, las rutas energéticas y la seguridad, destacando la Asociación para la Paz de la OTAN como iniciativa de modernización de las Fuerzas Armadas centroasiáticas.

No obstante, los intereses geopolíticos y geoeconómicos de EEUU y la UE han chocado constantemente con los de Rusia y China. La retirada militar estadounidense y de la OTAN en Afganistán (2021) confirmó el aparente declive de la presencia occidental. El actual conflicto entre EEUU e Irán han reorientado un papel más activo de Washington en Asia Central. 

Turquía

El Asia Central postsoviético abrió una ventana geopolítica de soft power para Turquía a través del mundo “túrquico” en países como Kirguizistán, Kazajstán, Uzbekistán y Turkmenistán. Un ejemplo es la Organización de Estados Túrquicos (OET), creada en 2009 y conformada, además de Turquía, por Azerbaiyán, Kazajstán, Uzbekistán y Kirguizistán. Desde 2025, el Ministerio de Educación turco utiliza el término “Turquestán” en sus planes de estudio para referirse a la región. 

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No obstante las rivalidades históricas con una Rusia que alberga poblaciones de origen turco (tártaros, chuvasios, bashkires, yakutos, karacháis y tuvinianos), Turquía y Asia Central han avanzado en acuerdos de cooperación en educación, construcción de infraestructuras y en el ámbito energético a través del Corredor de Zangezur.

Irán

Ante las sanciones de Occidente, Irán observa en Asia Central un escenario alternativo de cooperación. Teherán ha impulsado una estrategia concreta, “Mirar hacia el Este”, priorizando la cooperación económica, energética y de transporte así como la conectividad y el comercio. 

Tayikistán se ha convertido en el eje de influencia iraní en la región por sus vínculos históricos, lingüísticos y culturales con Teherán. A pesar de sus permanentes tensiones, Afganistán, donde conviven minorías étnicas y lingüísticas persas, entra igualmente dentro de estas prioridades geopolíticas iraníes.

Arabia Saudita

Tras su ingreso en la OCS en 2023 como “socio de diálogo”, Arabia Saudita impulsa la iniciativa Visión 2030 con el objetivo de diversificar inversiones y asegurar socios energéticos en la región. 

Riad ha sido prolífico en la expansión regional de su ideología oficial rigorista, el wahabismo, que ha encontrado eco en Asia Central vía cofradías y escuelas religiosas. Pero también existen tensiones derivadas de la presunta conexión saudita con grupos «yihadistas salafistas« como el partido panislámico Hizb-ut-Tahrir (Partido de la Liberación) y el Movimiento Islámico de Uzbekistán (MIU), este último vinculado a la red al-Qaeda

India

El Diálogo India-Asia Central marca la pauta de relación multilateral con el factor energético y la cooperación antiterrorista como principales prioridades. Un factor importante de conectividad comercial lo constituye el puerto iraní de Chabahar, que le permite a Nueva Delhi mantener una ruta de transporte regional. 

India coopera con Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán en el combate al terrorismo, el extremismo y el narcotráfico, temas especialmente sensibles para Nueva Delhi por su proximidad geográfica con Pakistán, potencia nuclear e histórico rival geopolítico indio; y el régimen de los Talibanes en Afganistán. Es igualmente notoria la presencia de redes yihadistas transnacionales (Hizb-ut-Tahrir) en regiones como Jammu y Cachemira. Con más de 200 millones de musulmanes en su territorio, India afronta tensiones sectarias y separatistas ante el auge del nacionalismo indio

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Por qué hay tanta inmigración hacia España desde África

La avalancha migratoria que ha vivido Ceuta en las últimas semanas ha puesto de nuevo el foco en una pregunta que muchos se hacen sin tener claro la respuesta: ¿por qué tantas personas arriesgan su vida para llegar a España desde África? La respuesta combina geografía, pobreza, guerras, cambio climático y redes sociales.

Los motivos por los que miles de africanos intentan llegar a España

  1. La cercanía geográfica. España es la puerta de entrada más accesible que tiene África hacia la Unión Europea. Ceuta y Melilla son las únicas dos ciudades europeas en suelo africano, y comparten valla fronteriza con Marruecos. El Estrecho de Gibraltar separa apenas 14 kilómetros entre ambas costas, y la ruta canaria conecta las islas con África occidental a poco más de 100 kilómetros, aunque es una de las travesías más peligrosas del mundo.
  2. Guerras, golpes de Estado y terrorismo yihadista. Gran parte de los migrantes proceden del Sahel (Mali, Níger, Burkina Faso, Chad) y de zonas en conflicto como Sudán o Somalia. Son países con violencia yihadista, guerras internas prolongadas y golpes de Estado que eliminan cualquier expectativa de futuro. Sudán vive una guerra civil desde 2023 que ha generado la mayor crisis de desplazados internos del planeta.
  3. Pobreza y desempleo juvenil. África es el continente más joven del mundo, y esa juventud choca con economías que no generan empleo suficiente. Incluso los universitarios se topan con mercados laborales saturados. La inflación y el encarecimiento de los alimentos agravan la situación en países como Marruecos, Senegal, Gambia o Guinea.
  4. La crisis climática. Las sequías han inutilizado zonas agrícolas del Sahel y de África Oriental. En la costa atlántica, la pesca industrial extranjera y el calentamiento de las aguas han acabado con la pesca artesanal en Senegal, dejando sin sustento a comunidades que ahora usan sus cayucos para llegar a Canarias.
  5. El «efecto llamada» y las mafias. España ya tiene comunidades consolidadas de origen marroquí y senegalés, lo que facilita redes de apoyo. Pero también operan mafias organizadas que cobran miles de euros por travesías precarias, convirtiendo el tráfico de personas en un negocio multimillonario.
  6. El caso particular de Marruecos. No es un país en guerra ni en hambruna; de hecho, es una de las cinco economías más grandes de África, creciendo cerca del 4,7-4,9% anual. Pero ese crecimiento no genera empleo formal: el 75% de los trabajadores están en la economía informal, y la riqueza se concentra en el eje Casablanca-Rabat-Tánger, dejando estancadas a las zonas rurales y periféricas.

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Qué otras zonas de África hay y dónde queda Marruecos ahí

Por un lado está la crisis extrema del África Subsahariana, concentrada sobre todo en la franja del Sahel y el Cuerno de África: países como Sudán, inmerso en una guerra civil devastadora desde 2023; Mali y Burkina Faso, controlados por juntas militares y golpeados por la violencia yihadista; o Sudán del Sur y Somalia, entre los más pobres y frágiles del mundo tras años de sequía extrema. A esto se suma la República Democrática del Congo, que a pesar de su riqueza mineral sufre una guerra crónica por el control de los recursos. En todos estos casos, la migración responde a una huida directa del hambre, la guerra y el colapso institucional.

Marruecos, en cambio, no encaja en esta categoría. No aparece entre los países más pobres o peligrosos del continente; al contrario, es una de las cinco economías más grandes e influyentes de África, junto a gigantes como Sudáfrica o Egipto, con estabilidad política e infraestructuras de primer nivel como el Puerto de Tánger Med. Su problema no es la supervivencia, sino la desigualdad: un crecimiento económico que no se traduce en empleo formal ni se reparte por el territorio.

Por eso Marruecos juega un doble papel en la crisis migratoria, es país de origen, porque sus propios jóvenes huyen de la precariedad laboral, y es también país de tránsito y «tapón», ya que contiene en su territorio a los migrantes subsaharianos que cruzan el desierto rumbo a Europa, usando esa contención como moneda de presión política frente a España y la Unión Europea.

El perfil de los jóvenes marroquíes que cruzan a Ceuta

La crisis de finales de julio y principios de agosto de 2026, con más de 50.000 personas cruzando en pocos días, dejó ver un perfil muy definido. La mayoría son los llamados «ninis»: jóvenes de entre 15 y 28 años que ni estudian ni trabajan, o que sobreviven en la economía sumergida como vendedores ambulantes, peones de construcción o jornaleros agrícolas, sin contratos ni protección social. Se trata sobre todo de varones jóvenes y solteros (más del 80% del flujo), aunque también se han detectado familias enteras con mujeres y niños. Llama especialmente la atención el alto porcentaje de menores no acompañados de entre 13 y 17 años, que cruzan solos sabiendo que su condición de menores dificulta una devolución inmediata.

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Geográficamente, muchos proceden de localidades pegadas a la frontera, como Fnideq, M’diq o Tetuán, donde la asimetría económica con Europa se vive a diario, aunque también llegan jóvenes del interior más pobre del país. Son, además, nativos digitales hiperconectados: el cruce masivo se organizó a través de campañas virales en TikTok, Instagram y grupos de WhatsApp, que llegaron a difundir el falso rumor de que la frontera «estaba abierta».

De fondo, pesa una motivación psicológica compartida, muchos sienten la responsabilidad familiar de migrar para sostener económicamente a los suyos, y viven la permanencia en Marruecos como un estancamiento que les impide alcanzar la independencia adulta.

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¿Qué diferencias hay entre un migrante, un refugiado y un solicitante de asilo?

Explicamos de forma clara qué significa ser migrante, refugiado o solicitante de asilo y por qué no deben confundirse estos conceptos.

A menudo se usa a menudo migrante y refugiado como si fueran lo mismo, y casi nunca se explica qué significa ser solicitante de asilo. Confundir estos términos no es solo un error de lenguaje, puede tener consecuencias reales sobre los derechos y la protección que reciben las personas que se desplazan.

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Los organismos internacionales han desarrollado definiciones bastante claras para cada figura, aunque el término migrante no tiene una definición única en el derecho internacional. A partir de esas referencias, podemos explicar qué los diferencia y por qué importa tanto nombrar bien cada situación.

Tres conceptos distintos

  • Migrante: persona que se desplaza por decisión propia para vivir, trabajar o estudiar en otro lugar.
  • Refugiado: persona que huye de su país porque su vida, su libertad o su integridad están en peligro por guerra, violencia o persecución.
  • Solicitante de asilo: persona que ha pedido protección internacional y espera una decisión sobre si será reconocida como refugiada u otra forma de protección.

Estas etiquetas jurídicas influyen en el tipo de protección, en los procedimientos y en las obligaciones de los Estados de acogida.

Qué es una persona migrante

La Organización Internacional para las Migraciones define migrante como un término genérico para toda persona que se traslada fuera de su lugar de residencia habitual, dentro de su país o cruzando una frontera, de forma temporal o permanente y por diversos motivos. En la práctica, suele referirse a quienes se mueven por razones económicas, laborales, académicas o familiares. Algunas características habituales de las personas migrantes son:

  • Deciden salir de su país de manera voluntaria para mejorar sus condiciones de vida o reunirse con sus familiares.
  • En general siguen contando con la protección de su Estado de origen y pueden regresar sin que su vida esté directamente amenazada.
  • Se les aplican las leyes de inmigración del país de llegada, como visados, permisos de trabajo o requisitos de residencia.

Que una persona sea migrante no significa que su situación sea fácil, pero desde el punto de vista jurídico sus necesidades de protección se abordan principalmente a través de la normativa migratoria.

Qué es una persona refugiada

La figura del refugiado está definida en la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951 y su Protocolo de 1967, base del derecho internacional de los refugiados. Según ese tratado, es refugiada toda persona que, debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentra fuera de su país y no puede o no quiere acogerse a su protección. En la práctica, ACNUR resume la realidad de las personas refugiadas en rasgos como los siguientes.

  • Han tenido que huir de su país de origen o de residencia habitual por guerra, violencia generalizada o persecución.
  • Su vida, su seguridad o su libertad correrían un riesgo grave si se vieran obligadas a regresar.
  • No cuentan con la protección efectiva de su Estado y necesitan protección internacional por parte del país de acogida.
  • Están protegidas por el principio de no devolución, que impide expulsarlas a un territorio donde su vida o su libertad estén amenazadas.

La diferencia fundamental respecto a las personas migrantes es que las refugiadas no eligen marcharse, se ven forzadas a hacerlo para salvar su vida o preservar su libertad.

Qué es una persona solicitante de asilo

Aunque a veces se usa como sinónimo de refugiado, solicitante de asilo es una etapa previa en el procedimiento de protección. ACNUR explica que una persona solicitante de asilo es quien afirma necesitar protección internacional y ha pedido el reconocimiento de la condición de refugiado o una protección complementaria, pero su solicitud aún está en trámite. Sobre las personas solicitantes de asilo se pueden destacar varios puntos.

  • Pueden haber presentado ya su solicitud o estar a punto de hacerlo tras cruzar una frontera en busca de protección.
  • Mientras su caso se estudia, tienen derecho a no ser devueltas a un lugar donde corran peligro, en aplicación del principio de no devolución.
  • No todas las personas solicitantes serán reconocidas como refugiadas, aunque toda persona refugiada ha sido antes solicitante de asilo.
  • Deben recibir un trato digno y acceso a procedimientos justos que determinen si necesitan protección internacional.

El término solicitante de asilo recuerda que la protección no es automática, depende de un análisis individual de la historia de cada persona.

Por qué importa usar bien los términos

Usar migrante, refugiado o solicitante de asilo de forma imprecisa puede invisibilizar la vulnerabilidad de quienes huyen de guerras y persecuciones o confundir el debate sobre políticas migratorias. Llamar migrante a una persona que cumple claramente la definición de refugiado puede llevar a que no se le reconozcan derechos y garantías que le corresponden en virtud de la Convención de 1951.

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De la misma forma, reducir toda movilidad humana al término refugiado borra la diversidad de motivos y situaciones que llevan a millones de personas a desplazarse dentro y fuera de sus países. Precisar el lenguaje es el primer paso para un debate público más honesto y para construir políticas que combinen gestión ordenada de la migración y protección efectiva de quienes escapan de la violencia y la persecución.

¿Qué es una frontera?

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Te explicamos un concepto geográfico y jurídico que explica cómo se organiza el poder entre los territorios del mundo. Si quieres aprender más, te recomendamos el Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítico de LISA Institute.

La palabra frontera aparece constantemente en política, en los libros de historia, en los medios de comunicación o en redes sociales, pero pocas veces se explica con precisión qué significa en realidad. Comprender este concepto ayuda a entender fenómenos tan distintos como las migraciones o los conflictos territoriales. A continuación se explica qué es una frontera y cómo se clasifica.

Qué es una frontera según la RAE y el derecho internacional

La Real Academia Española recoge, en su acepción más extendida, que la frontera equivale al límite exterior de un Estado. Además, el Diccionario panhispánico del español jurídico, elaborado también por la RAE, ofrece una definición más técnica. Según esta fuente, una frontera es la línea que marca el límite exterior del territorio de un Estado, entendido como el espacio terrestre, marítimo y aéreo sobre el que ejerce su soberanía. Esta perspectiva jurídica distingue entre fronteras terrestres, marítimas y aéreas según el tipo de espacio delimitado.

Qué diferencia hay entre frontera y límite

Aunque en el lenguaje cotidiano ambos términos se usan como sinónimos, algunos especialistas en derecho internacional distinguen entre frontera y límite. Según el planteamiento del jurista Caflisch, recogido por el Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile, la frontera separaría los territorios terrestres donde un Estado ejerce una soberanía plena, mientras que el término límite se reservaría para espacios, como ciertas zonas marítimas, donde esa soberanía no es completa. Esta distinción, por tanto, resulta clave para los tribunales internacionales que resuelven disputas territoriales.

Tipos de frontera: naturales, artificiales y marítimas

Las fronteras se clasifican habitualmente según su origen y su función. Entre las categorías más citadas destacan las siguientes:

  • Frontera natural. Se apoya en un accidente geográfico, como un océano o una formación del terreno, que históricamente ha dificultado la comunicación entre dos territorios.
  • Frontera artificial. Se traza mediante acuerdos políticos o coordenadas geográficas, sin depender necesariamente de un accidente natural del terreno.
  • Frontera marítima. Delimita las aguas territoriales y las zonas económicas exclusivas de un Estado costero, un régimen reconocido por la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.

Cómo se fija una frontera, delimitación y demarcación

Determinar una frontera, en cualquier caso, no resulta un proceso instantáneo. La fijación de los límites entre Estados constituye una necesidad que surge del propio desarrollo de la sociedad internacional y comporta siempre dos etapas diferenciadas, la delimitación y la demarcación. La primera fase establece, mediante tratados o acuerdos, por dónde debe pasar la línea divisoria. La segunda la materializa sobre el terreno con hitos, mapas o coordenadas verificables.

El respeto a estas líneas divisorias, además, forma parte de los principios básicos de la convivencia entre naciones. La Carta de las Naciones Unidas establece que sus miembros deben evitar el uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, lo que convierte a la frontera en algo más que una línea en el mapa. Comprender qué es una frontera, en definitiva, resulta clave para analizar la existencia de un territorio y una soberanía reconocidos.

¿Cómo se articulan las Fuerzas de Operaciones Especiales de Estados Unidos?

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Las Fuerzas de Operaciones Especiales de Estados Unidos se organizan en tres niveles (Tiers) según su grado de especialización y secretismo. El Tier 1 agrupa a la élite, con unidades como Delta Force o SEAL Team Six; los Tiers 2 y 3 completan la estructura con misiones de acción directa y apoyo. Así se articula una fuerza clave para la seguridad nacional estadounidense.

Durante el presente siglo y a raíz del 11S, se ha hecho evidente para el mundo y especialmente para Estados Unidos la necesidad de contar con una estructura definida de unidades de operaciones especiales capaces de llevar a cabo golpes de mano, sabotaje y captura de VIP enemigos. Este tipo de operaciones implican una independencia, peligrosidad y confidencialidad máxima, por lo que estas unidades deben estar preparadas para operar en todo tipo de entornos y circunstancias, motivo por el cual son requeridas para las misiones de mayor riesgo y fatiga.

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Las Fuerzas de Operaciones Especiales de EE.UU. están organizadas en tres niveles (Tiers) según su especialización, presupuesto y tiempo de respuesta. El nivel más alto (Tier 1) realiza las misiones más secretas y sensibles, mientras que los Tiers 2 y 3 ejecutan operaciones directas, contrainsurgencia y apoyo a los Tier 1 u otras unidades.

Tier 1 

Son la élite de las operaciones especiales estadounidenses. Son gestionadas por el JSOC (Mando Conjunto de Operaciones Especiales) informa directamente al Secretario de Defensa y al Presidente de los Estados Unidos. Están a cargo de misiones antiterroristas en todo el mundo relacionadas con los intereses de EE.UU, rescate de rehenes y eliminación de objetivos de alto valor que suponen una amenaza directa al modo de vida estadounidense:

  • Delta Force / 1st SFOD-D.
  • DEVGRU / SEAL Team Six.
  • 24th STS (Escuadrón de Tácticas Especiales).
  • Intelligence Support Activity (ISA).

Tier 2 

Unidades altamente especializadas que actúan como punta de lanza en escenarios complejos en tareas de contrainsurgencia, acción directa y reconocimiento especial. Muchos Tier 1 han sido previamente Tier 2:

  • Navy SEAL.
  • 75º. Regimiento Ranger.
  • Boinas Verdes.
  • MARSOC / Marine Raiders: Operaciones especiales del Cuerpo de Marines de los EE.UU).
  • Pararescue Jumpers (PJ) y Combat Controllers (CCT).
  • 160th Special Operations Aviation Regiment (Night Stalkers): Helicópteros de apoyo a fuerzas de operaciones especiales.

Tier 3 

Son unidades convencionales altamente instruidas que, aun no siendo operaciones especiales al uso, llevan a cabo entrenamiento exigente y pueden actuar junto a Tier 1 y 2:

  • 82ª División Aerotransportada.
  • 101ª División Aerotransportada.
  • Cuerpo de Marines de los Estados Unidos.

Conclusión

Aunque los combates de alta intensidad están volviendo a ser prioritarios en detrimento de misiones de contrainsurgencia propias de Afganistán e Irak, dada la invasión de Ucrania de 2022 y la guerra en Gaza iniciada en 2023, además de otros conflictos locales, es importante destacar que las Fuerzas de Operaciones Especiales seguirán siendo un pilar insustituible para todos los ejércitos del mundo. Su flexibilidad y capacidad de operar en la zona gris del conflicto y en operaciones de falsa bandera permiten a los Estados mantener una ventaja estratégica sin necesidad de inmiscuirse de forma abierta en conflictos.

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Si bien España no utiliza esta clasificación de forma oficial, se puede afirmar que los Tier 1 son el equivalente al MOE (Mando de Operaciones Especiales), FGNE (Fuerza de Guerra Naval Especial) y EZAPAC (Escuadrón de Zapadores Paracaidistas); el Tier 2 lo compondrían la BRIPAC (Brigada Paracaidista) por la capacidad FAOE (Fuerza de Apoyo a Operaciones Especiales) y paracaidista que tienen, junto a las FAMET (Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra) que dan apoyo aéreo, y Tier 3 unidades de choque altamente preparadas como la Legión Española, la BRILAT (Brigada Ligera Aerotransportable) o la Infantería de Marina, entre otros.

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Masterclass | El futuro como ventaja estratégica: anticipación, escenarios y toma de decisiones

El futuro como ventaja estratégica: anticipación, escenarios y toma de decisiones

Masterclass organizada por LISA Institute

🗓️ El martes 13 de octubre de 2026 – 17:00h (CET)

👉Inscríbete aquí y recibirás el enlace a Zoom al instante

💸 100% online y gratis. Plazas limitadas a las primeras 500 personas que se conecten a la Masterclass.

Quién participa

👤 David Alayón, CEO y cofundador de Innuba.

A nivel profesional, experto en innovación con más de 20 años de experiencia en la implementación de estrategias disruptivas y el desarrollo de productos digitales centrados en la experiencia de usuario (UX). CEO y cofundador de Innuba, consultora de innovación social, y cofundador e Innovation Advisor de Mindset, donde ayuda a transformar empresas a través de la innovación.

A nivel académico, destacado conferenciante en eventos como TEDx, Mobile World Congress y South Summit, y coautor del libro «Upgrade: desarrolla un perfil a prueba de futuro». Profesor del Máster Profesional de Analista Estratégico y Prospectivo de LISA Institute, además de colaborar con instituciones como ISDI, Instituto de Empresa y Headspring.

👤 Jordi Serra, director académico del área de prospectiva y estrategia de LISA Institute.

A nivel profesional, es experto en prospectiva, estrategia e inteligencia para múltiples empresas e instituciones públicas. Director académico del área de prospectiva y estrategia de LISA Institute y director del Máster Profesional de Analista Estratégico y Prospectiva de LISA Institute. Deputy Director del Center for Postnormal Policy & Future Studies. Miembro del Comité Editorial Internacional de la revista Futures. Vicepresidente del Chapter Iberoamericano de la World Future Studies Federation.

A nivel académico, es licenciado en Derecho (UB). Master of Arts en Ciencia Política (Futuros alternativos) por la Univ. de Hawaii (EEUU). Doctor en comunicación por Blanquerna – Universitat Ramon Llull.

Qué aprenderás en esta masterclass

El futuro no se limita a llegar: también se imagina, se interpreta y se diseña.

Vivimos en una época marcada por crisis superpuestas, aceleración tecnológica, transformaciones sociales y una creciente dificultad para construir imágenes positivas y compartidas del mañana. En este contexto, comprender la naturaleza del tiempo y del futuro deja de ser una reflexión puramente abstracta para convertirse en una competencia estratégica.

La forma en que imaginamos el futuro condiciona las decisiones que tomamos en el presente. Cuando las únicas imágenes disponibles son distópicas, catastrofistas o nostálgicas, se reduce nuestra capacidad para identificar alternativas, anticipar oportunidades y construir respuestas diferentes ante los problemas actuales.

La masterclass «El futuro como ventaja estratégica: anticipación, escenarios y toma de decisiones» propone un recorrido dividido en tres grandes bloques. En primer lugar, se realizará una aproximación filosófica a la naturaleza del tiempo y a la evolución de la idea de futuro. A continuación, se abordarán la complejidad y la incertidumbre propias de los tiempos actuales, conectándolas con el concepto de tiempos postnormales. Finalmente, se introducirán algunos principios fundamentales del diseño de futuros, el análisis prospectivo y la estrategia.

La sesión se inspira en las ideas desarrolladas por David Alayón en su libro Tiempo de futuros. Cómo imaginar un mañana mejor transformará nuestro presente. La obra plantea que imaginar futuros mejores no es una capacidad reservada a especialistas, gobiernos o empresas tecnológicas, sino una facultad humana que puede entrenarse y una responsabilidad que debe ejercerse colectivamente.

El valor diferencial de esta masterclass reside en combinar reflexión filosófica, lectura crítica del presente y herramientas profesionales de anticipación. David Alayón aportará su experiencia en prospectiva estratégica, innovación y transformación organizativa para explicar cómo podemos ampliar el abanico de futuros posibles y convertir esas imágenes en decisiones estratégicas aplicables al presente.

Objetivos de aprendizaje

  • Comprenderás las principales formas filosóficas e históricas de concebir el tiempo y el futuro.
  • Identificarás cómo las narrativas sobre el mañana influyen en las decisiones individuales, colectivas y organizativas del presente.
  • Analizarás por qué la incertidumbre, la complejidad y la aceleración caracterizan los tiempos actuales.
  • Relacionarás el concepto de tiempos postnormales con los retos sociales, tecnológicos, económicos y políticos contemporáneos.
  • Distinguirás entre predicción, previsión, prospectiva, análisis de futuros y diseño de futuros.
  • Aprenderás a ampliar el abanico de futuros posibles, plausibles, probables y preferibles.
  • Desarrollarás una mirada crítica ante las narrativas distópicas, tecnodeterministas y nostálgicas sobre el futuro.
  • Aplicarás principios básicos del análisis de futuro para orientar decisiones estratégicas en tu entorno profesional.

Audiencia objetivo

Esta masterclass ha sido confeccionada para aquellos que trabajan o aspiran a trabajar como:

  • Analistas estratégicos y prospectivos.
  • Responsables de estrategia corporativa.
  • Profesionales de inteligencia competitiva y vigilancia estratégica.
  • Consultores de innovación y transformación organizativa.
  • Directivos y mandos intermedios responsables de la toma de decisiones.
  • Profesionales de políticas públicas y planificación institucional.
  • Investigadores y docentes interesados en estudios de futuro.
  • Emprendedores y responsables de nuevos modelos de negocio.
  • Profesionales

Además…

La masterclass «El futuro como ventaja estratégica: anticipación, escenarios y toma de decisiones»  forma parte de la serie de los más de 35 webinars en directo que LISA Institute y LISA News han organizado este año en el contexto del Máster Profesional de Analista Estratégico y Prospectivo de LISA Institute.

Si no quieres perderte otros eventos y actividades relacionados con la InteligenciaInternacionalDD HH y Ciberseguridad que van a ocurrir próximamente, pincha aquí.

Curso de Experto en SOCMINT (Nivel 2)

En un escenario de constante evolución tecnológica, donde la desinformación, el anonimato y las ciberamenazas son cada vez más sofisticadas, la figura del analista táctico y estratégico de ciberinteligencia e investigador SOCMINT es esencial para la obtención, procesamiento y análisis de datos en fuentes abiertas y redes sociales orientado a la toma de decisiones estratégicas.

Este curso trasciende la visión superficial de las búsquedas básicas en redes sociales y el uso de navegadores convencionales para profundizar en las técnicas o metodologías avanzadas de recolección, el scraping ético, la seguridad operativa (OPSEC) y el análisis de redes complejas que originan las profundas huellas digitales y exposiciones de datos que enfrentamos hoy en día.

La presente formación no solo permite comprender la naturaleza de la inteligencia de redes sociales (SOCMINT) en su nivel más avanzado, sino que es una herramienta vital para securizar nuestro propio entorno de trabajo investigativo, preservar legalmente las evidencias digitales y diseñar estrategias funcionales de monitoreo, investigación y mitigación de amenazas digitales y otros delitos conexos derivados del ciberespacio.

Características del curso

  • 100% online e interactivo
  • Inicio inmediato al inscribirse
  • Duración: 150 horas (2 meses)
  • Finalización 100% Flexible (prórrogas gratuitas)
  • Evaluación: tipo test y ejercicios prácticos
  • Acceso a la bolsa de rrabajo y a LISA Comunidad
  • Métodos de pago flexibles y en cuotas

Objetivos de aprendizaje

Después del Curso de Experto en SOCMINT (Nivel 2):

  1. Te habrás sumergido en las causas profundas y las dinámicas de la seguridad digital avanzada, las ciberamenazas y la protección operativa del investigador.
  2. Dominarás los conceptos de despliegue de entornos virtualizados (Kali Linux), la navegación en la red Tor, el scraping de datos y la teoría de grafos, y su aplicación práctica en escenarios reales.
  3. Sabrás analizar el entorno operativo y los factores de privacidad, anonimato y exposición a brechas de datos desde una perspectiva multidisciplinar y ética para obtener información referencial y útil.
  4. Identificarás soluciones viables para la captura forense, el seguimiento de usuarios evasivos y la verificación de identidades mediante códigos UID.
  5. Habrás estudiado los principales scripts de Python, herramientas de inteligencia gráfica (Maltego, Gephi) y las aplicaciones de la inteligencia artificial generativa (Gen AI) vigentes y sus repercusiones en la actualidad.

A quién va dirigido

  • Analistas de ciberinteligencia
  • Investigadores OSINT/SOCMINT
  • Analistas de ciberseguridad (CTI, Fuerzas y cuerpos de seguridad, organismos policiales y militares.
  • Agentes de inteligencia.
  • Abogados
  • Fiscales
  • Juristas
  • Detectives
  • Peritos informáticos
  • Directores de seguridad
  • Antifraude
  • Expertos en inteligencia de mercados/marketing
  • Periodistas de investigación
  • Corresponsales
  • Académicos.
  • Cualquier profesional o persona interesada que desee comprender las claves operativas de la investigación profesional en redes sociales, la protección de la identidad y la securización de su propio entorno en el ciberespacio.

Equipo Docente

El Equipo docente de este curso está formado por varios profesionales en activo en Unidades de Investigación policial y de Inteligencia, con amplia experiencia trabajando en el sector:

El Profesor-Coordinador del curso es el Sr. Manuel Travezaño:

  • A nivel profesional:
    • Analista Táctico en Unidad de Ciberinteligencia y Ciberdelincuencia en la Policía de Perú.
    • Docente especializado en OSINT y SOCMINT en la Policía de Perú
    • Anteriormente, Agente y Analista de Inteligencia e Investigador OSINT.
    • Profesional técnico en la carrera de Computación e Informática.
    • Director de una Comunidad OSINT de habla hispana en Telegram.
  • A nivel académico:
    • Formación especializada en Ciberinteligencia, Ethical Hacking, Forensic Lab, etc.
    • Diplomado en Métodos Estadísticos en Análisis de Inteligencia realizado en LISA Institute.
    • Actualmente estudiante en la carrera de Ingeniería de Sistemas e Informática.
  • El coordinador académico es Marc Vendrell, tutor y responsable del seguimiento y acompañamiento académico de los alumnos.

Programa del curso

El programa del Curso Avanzado de Analista SOCMINT: Inteligencia de Redes Sociales (Nivel 1) es:

  • Módulo 1. Fundamentos avanzados de seguridad digital para ciberinvestigadores
  • Módulo 2. Ciberriesgos y ciberamenazas para el analista
  • Módulo 3. Securización de nuestro entorno de trabajo
  • Módulo 4. Preparación del entorno de trabajo para análisis en redes sociales
  • Módulo 5. Instalación del entorno de trabajo para análisis en redes sociales
  • Módulo 6. La red Tor y su importancia en investigación SOCMINT
  • Módulo 7. Captura forense y preservación legal de evidencias en redes sociales
  • Módulo 8. Notas efectivas en la investigación digital
  • Módulo 9. Métodos de scraping avanzado…
  • Módulo 10. Teoría de grafos aplicada al análisis de redes sociales
  • Módulo 11. Complementos y apps de escritorio para la obtención de información
  • Módulo 12. Python para investigaciones en redes sociales
  • Módulo 13. Técnicas avanzadas de búsqueda de información en Kali Linux
  • Módulo 14. Técnicas avanzadas de búsqueda de información en redes sociales
  • Módulo 15. Brecha de datos para SOCMINT
  • Módulo 16. Servicios de supervisión y monitoreo con herramientas SOCMINT
  • Módulo 17. Inteligencia artificial generativa para SOCMINT

Duración del curso

Tiempo medio de realización: 150 horas (inicio y finalización flexible).

Sistema de evaluación

  • Pruebas tipo test.
  • Estudios de caso (corregidos por los profesores).
  • Superar las evaluaciones conlleva la superación del curso y la obtención del certificado-diploma.
  • Todos los cursos de LISA Institute están basados en gamificación. Cuantas más veces accedas al campus virtual, mejor nota saques en las pruebas y más participes, más puntos, insignias, premios y descuentos para futuros cursos obtienes.

Titulación obtenida

La superación de este Curso implica la obtención de un diploma-certificado de superación del Curso de Experto en SOCMINT (Nivel 2)
otorgado por LISA Institute:

  • Diploma-certificado: consigue un certificado con tu nombre y apellidos en alta resolución, con el listado de asignaturas, el número de horas lectivas, con un código de verificación que lo hace único para acreditar los conocimientos y habilidades adquiridas y así utilizarlo a nivel académico y profesional.
  • Fácilmente compartible: añade el certificado a tu CV, compártelo directamente en LinkedIn o envíalo por correo al Departamento de RRHH.
  • Bolsa de trabajo: ser alumno te da acceso a la bolsa de trabajo de la que se nutren empresas, instituciones y administraciones públicas.
  • Súmate a nuestra misión: este certificado te hace miembro gratuito de LISA Comunidad. ¡Hagamos de este mundo un lugar más seguro, justo y protegido!

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EEUU activa una fuerza conjunta con 18 países de América para combatir a los cárteles

La nueva estructura reúne a 18 países de la Coalición Contra los Cárteles de las Américas. El Mando Sur busca reforzar la inteligencia, la interoperabilidad y la respuesta humanitaria.

El Mando Sur del Ejército de Estados Unidos (SOUTHCOM) lanzó este martes la Fuerza Operativa Conjunta del Hemisferio Occidental, integrada por los 18 países que forman parte de su Coalición Contra los Cárteles de las Américas. El objetivo, según el comunicado militar, es «contrarrestar amenazas» de organizaciones delictivas y mejorar la seguridad regional. La nueva estructura busca, además, reforzar la capacidad del Mando Sur para «responder rápidamente a contingencias y crisis humanitarias en toda la región».

Según la autoridad castrense, esta fuerza permitirá «aumentar la eficacia operativa frente a las amenazas que socavan la seguridad regional y afectan a Estados Unidos y a las naciones asociadas». En ese sentido, el comunicado advierte que «los actores malintencionados amenazan la seguridad nacional, desestabilizan la región y se aprovechan de las poblaciones vulnerables». Por ello, sostiene la institución, la nueva estructura permitirá «sincronizar las capacidades militares y ejercer una presión sostenida contra las redes que amenazan la seguridad colectiva» de todo el hemisferio.

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El general de división del cuerpo de Marines Kevin Jarrard estará al mando de esta fuerza operativa. Bajo su dirección, se prevé reforzar el intercambio de inteligencia y ampliar el entrenamiento combinado entre los países miembros. Asimismo, la iniciativa mejorará la interoperabilidad entre fuerzas, apoyará las labores de interceptación marítima y desarrollará la capacidad operativa de los socios regionales. Al mismo tiempo, se mantendrá disponible para brindar asistencia humanitaria y respuesta ante desastres cuando la situación lo requiera.

El comandante del SOUTHCOM, general Francis Donovan, definió a la nueva estructura como «el brazo operativo del SOUTHCOM para hacer frente a las amenazas en todo el hemisferio». Donovan explicó que «este cuartel general aúna capacidades militares a medida y alianzas de confianza para aumentar la resistencia sistémica global y el ritmo operativo, ejercer una presión sostenida sobre las organizaciones criminales y reforzar la seguridad de Estados Unidos y nuestros socios».

¿Por qué Ceuta y Melilla no son colonias españolas?

Te explicamos las razones históricas y jurídicas que explican por qué Ceuta y Melilla no encajan en la categoría de colonias.

Ceuta y Melilla generan una carga simbólica enorme en el imaginario político de España y Marruecos, lo que explica que con frecuencia se hable de ellas como si se tratara de colonias. Sin embargo, esa etiqueta no encaja con la realidad jurídica, histórica y política de estas dos ciudades enclavadas en la costa norte de África.

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Ambas forman parte del Estado español desde hace varios siglos, cuentan con Estatuto de Autonomía desde 1995 y sus habitantes disfrutan de los mismos derechos de ciudadanía que cualquier otro ciudadano español. Además, el sistema internacional de Naciones Unidas nunca las ha incluido en la lista de territorios no autónomos pendientes de descolonización, a diferencia de casos como el Sáhara Occidental o Gibraltar.

Un debate cargado de emociones

El debate sobre Ceuta y Melilla se alimenta de memorias coloniales, disputas de soberanía y narrativas nacionalistas que buscan conectar estos territorios con la historia del reparto de África. Desde la perspectiva marroquí oficial se reclama la devolución de las ciudades, asociándolas a la lógica de la descolonización posterior al año 1956, cuando Marruecos alcanzó la independencia de Francia y España.

España, por su parte, sostiene que se trata de parte integrante del Estado y niega cualquier negociación sobre la soberanía, insistiendo en que estas ciudades han sido españolas durante más de cinco siglos y que comparten el mismo estatus que las comunidades autónomas de la península. A partir de ahí, el lenguaje de «colonia» funciona más como arma retórica en la arena política y mediática que como descripción jurídica precisa.

De enclaves medievales a ciudades españolas

La presencia peninsular en esta franja del norte de África se remonta a la época de las grandes monarquías ibéricas y a la expansión sobre antiguos enclaves comerciales y militares. Ceuta fue tomada por Portugal en 1415 y durante la unión de las coronas ibéricas pasó a estar bajo autoridad de la Monarquía Hispánica, quedando definitivamente bajo soberanía española cuando Portugal recuperó su independencia en el siglo XVII.

Melilla, por su parte, fue conquistada en 1497 por una expedición dirigida por Pedro de Estopiñán y Virués, por encargo del duque de Medina Sidonia y con apoyo de los Reyes Católicos. En ese momento la ciudad estaba prácticamente abandonada tras varios conflictos entre los reinos de Fez y Tremecén, lo que facilitó su ocupación y posterior integración en la Corona de Castilla.

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En los siglos posteriores ambas plazas fueron reforzadas como presidios y fortalezas, sufrieron ataques y asedios y se consolidaron como puestos militares y comerciales que enlazaban África con Europa. La trayectoria de estos territorios es anterior en varios siglos a la constitución del Estado marroquí contemporáneo, un dato clave para entender por qué el derecho internacional no los trata dentro del mismo marco que los procesos de descolonización del siglo XX.

Tratados que reconocen la soberanía española

Más allá de la ocupación inicial, la soberanía española sobre Ceuta y Melilla se ha visto confirmada mediante diversos tratados firmados con potencias europeas y con sultanes marroquíes. En el caso de Ceuta la permanencia bajo autoridad española quedó reconocida tras la separación de Portugal, consolidando su estatus como ciudad vinculada a la Monarquía Hispánica.

Para Melilla, los tratados firmados con Marruecos en el siglo XIX son especialmente significativos. El Tratado de Wad Ras de 1860 y los acuerdos posteriores en 1861 y 1863 fijaron los límites de la ciudad y su entorno y reconocieron formalmente la soberanía española sobre la plaza. En estos documentos las autoridades marroquíes aceptaron que Melilla quedaba bajo control español, lo que genera un título jurídico claro en el derecho internacional sobre el territorio.

A lo largo del siglo XVIII también se firmaron tratados de paz entre España y los sultanes de Marruecos donde se mencionaban las plazas españolas del norte de África como parte del ámbito reconocido de soberanía de la Corona. Esa práctica diplomática continuada refuerza la idea de que no se trata de posesiones ambiguas, sino de territorios cuya situación se ha pactado y aceptado en múltiples ocasiones entre las partes implicadas.

Ceuta y Melilla en el orden constitucional español

El argumento de que estas ciudades son colonias se debilita todavía más cuando se observa su posición dentro del orden político y jurídico de España. La Constitución de 1978 reconoce que Ceuta y Melilla forman parte del Estado y les abre la puerta a un régimen de autonomía similar al de las comunidades autónomas. En 1995 se aprobaron sus Estatutos de Autonomía, que las convierten en ciudades autónomas con instituciones propias y competencias de autogobierno.

Sus habitantes eligen representantes municipales, pero también diputados y senadores que participan en las Cortes Generales junto al resto de representantes de la ciudadanía española. El marco legal que rige la vida política, económica y social en Ceuta y Melilla es el mismo que opera en el resto del territorio nacional, lo que incluye la aplicación del derecho europeo en tanto que partes del ámbito territorial de la Unión Europea.

A diferencia de un territorio colonial clásico, no existe una administración separada, ni un régimen de sujeción política sin representación ni un sistema jurídico subordinado a la metrópoli. Al contrario, las ciudades están plenamente integradas en el entramado institucional de España y el estatus de sus residentes equivale al de cualquier ciudadano de Cádiz, Zaragoza, Bilbao, etc.

Qué es una colonia y por qué el encaje no funciona

En el lenguaje del derecho internacional contemporáneo, la noción de colonia se vincula sobre todo a los territorios catalogados por Naciones Unidas como «no autónomos», sujetos a un proceso de descolonización y con una relación de subordinación política y económica respecto a una potencia administradora. Ese esquema se pensó para lugares como el Sáhara Occidental, Gibraltar, las islas Malvinas o antiguos dominios africanos y oceánicos que habían sido gobernados sin integración plena en la metrópoli.

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Ceuta y Melilla nunca han aparecido en la lista de territorios no autónomos elaborada por Naciones Unidas. En cambio, el Sáhara Occidental figura allí desde 1963 como un territorio pendiente de descolonización, con España primero y posteriormente Marruecos situados en el centro del debate sobre su futuro político. El hecho de que las dos ciudades españolas no estén incluidas en esa lista refleja que para la organización internacional no encajan en la categoría jurídica de colonia.

Además, los habitantes de Ceuta y Melilla disponen de nacionalidad española, pueden votar en elecciones generales y europeas y están protegidos por el mismo marco de derechos fundamentales que el resto de la población del país. En las antiguas colonias, la población local se encontraba a menudo sometida a regímenes discriminatorios, sin participación plena y con un sistema económico dirigido principalmente a servir a la metrópoli, rasgos que no describen la realidad actual de estas ciudades.

El papel de Marruecos y la dimensión geopolítica

Marruecos mantiene una reivindicación permanente sobre Ceuta y Melilla, presentándolas ante su opinión pública como territorios «ocupados» y vinculando su reclamación a la lógica general de la integridad territorial y la memoria anticolonial. Desde Rabat se intenta encuadrar este asunto en el mismo plano que otras disputas, lo que permite reforzar un relato nacional que busca cerrar el mapa del país frente a vestigios de la presencia europea.

Sin embargo, los principales órganos internacionales y los gobiernos europeos tratan este contencioso como una diferencia de soberanía entre dos Estados y no como un proceso de descolonización pendiente. De hecho, diversos análisis académicos señalan que las bases jurídicas de la reclamación marroquí sobre Ceuta y Melilla son más débiles que en otros casos del mundo y que cualquier cambio de estatus se enfrentaría a importantes barreras legales y políticas.

El resultado es una tensión recurrente que se manifiesta en momentos de crisis migratoria, gestos diplomáticos o visitas oficiales, pero que no altera el marco jurídico básico dentro del cual se entiende la situación de las dos ciudades. Los episodios de presión en la frontera o de escalada retórica recuerdan la sensibilidad del tema, aunque no modifican el hecho de que Ceuta y Melilla continúan siendo consideradas internacionalmente parte del territorio español.

Más allá de las etiquetas

Por todo ello, llamar colonias a Ceuta y Melilla puede funcionar como recurso político para simplificar un conflicto histórico y geopolítico complejo, pero no describe de manera rigurosa el estatus real de estas ciudades. La historia de su integración en la Corona de Castilla y en la Monarquía Hispánica, los tratados que reconocen la soberanía española, su plena incorporación al orden constitucional y la ausencia en la lista de territorios no autónomos de Naciones Unidas apuntan en otra dirección.

Son espacios fronterizos con una fuerte carga simbólica, atravesados por dinámicas migratorias, militares y comerciales, que seguirán generando debate y tensiones entre España y Marruecos. No obstante, desde el punto de vista del derecho internacional y del marco constitucional español, Ceuta y Melilla no encajan en la categoría de colonias, sino en la de ciudades españolas autónomas asentadas en suelo africano.