Drones terrestres: la robotización del campo de batalla

Análisis

Andrés Saura Pérez
Es graduado en Gestión Logística y estudiante del Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítico en LISA Institute. Cuenta con experiencia profesional en la OTAN en áreas de logística operativa y gestión presupuestaria. Sus áreas de interés incluyen la seguridad europea, la cooperación EU-OTAN, la logística internacional, la gestión de cadenas de suministro y el análisis de datos aplicado a la toma de decisiones.

En este artículo, Andrés Saura Pérez explica que los vehículos terrestres no tripulados se están convirtiendo en una herramienta clave para proteger a los soldados en el frente, y repasa tres de los modelos más destacados: el THeMIS, el Mission Master y el MUTT.

Durante los últimos años, los drones aéreos han ocupado gran parte del debate sobre la transformación de la guerra moderna. Su empleo en misiones de vigilancia, reconocimiento, ataque de precisión y munición merodeadora ha demostrado que los sistemas no tripulados ya no son una capacidad secundaria, sino una herramienta central en los conflictos actuales. Sin embargo, esta revolución tecnológica no se limita al aire. En tierra, los vehículos terrestres no tripulados, conocidos como UGV por sus siglas en inglés, están comenzando a ganar un papel cada vez más importante.

Los drones terrestres son plataformas robóticas diseñadas para operar sin tripulación a bordo. Pueden ser controlados de forma remota o incorporar ciertos niveles de autonomía, y su utilidad depende de la misión para la que estén configurados. Algunos se emplean para transportar munición, agua o equipo hasta posiciones avanzadas, otros sirven para evacuar heridos, reconocer zonas peligrosas, detectar explosivos o apoyar a las tropas en entornos de alto riesgo. Su principal valor no está únicamente en aumentar la capacidad ofensiva, sino en reducir la exposición directa del soldado.

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La guerra en Ucrania ha acelerado el interés por este tipo de sistemas. En un campo de batalla marcado por la artillería, las minas, la vigilancia constante y los drones FPV, tareas aparentemente simples como mover suministros o evacuar a un herido pueden convertirse en operaciones extremadamente peligrosas. Por ello, los UGV se están consolidando como una herramienta útil para proteger vidas. Sostener unidades en primera línea y asumir misiones repetitivas de alto riesgo.

THeMIS, el dron terrestre estonio probado en Ucrania

Uno de los drones terrestres más conocidos actualmente es el THeMIS, desarrollado por la empresa estonia Milrem Robotics. Se trata de una plataforma terrestre no tripulada sobre orugas, diseñada con un enfoque modular. Esto significa que puede adaptarse a diferentes misiones según el equipo que se le instale: transporte logístico, evacuación de bajas, reconocimiento, apoyo al combate o integración de sensores.

La propia empresa define el THeMIS como una plataforma de defensa multirrol, modular y versátil, pensada para tareas que van desde operaciones de combate hasta inteligencia y apoyo logístico, con el objetivo de reducir riesgos para la vida humana.

Una de las razones por las que el THeMIS destaca es su empleo en Ucrania. Milrem Robotics anunció en 2022 la entrega de vehículos THeMIS configurados para evacuación de bajas y transporte de suministros, y posteriormente firmó, junto con Krauss-Maffei Wegmann, un contrato para entregar 14 unidades a Ucrania. Esto lo convierte en un ejemplo especialmente interesante, porque no se trata solo de un prototipo de feria militar, sino de un sistema probado en un conflicto de alta intensidad.

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Su importancia reside en que representa muy bien la evolución de los UGV modernos: plataformas relativamente compactas, adaptables y pensadas para acompañar a unidades terrestres en misiones donde enviar a un soldado puede suponer un riesgo elevado. En lugar de entenderlo únicamente como un «robot armado», el THeMIS debe verse como una herramienta de apoyo táctico que puede transportar, observar, evacuar o proteger según la configuración elegida.

Mission Master: el dron terrestre modular de Rheinmetall

Otro sistema destacado es el Mission Master, desarrollado por Rheinmetall. A diferencia de otros vehículos terrestres no tripulados centrados en una única función, Mission Master se presenta como una familia de plataformas autónomas no tripuladas destinadas a apoyar a las tropas en misiones peligrosas. Rheinmetall lo describe como una familia de vehículos terrestres autónomos diseñada para asistir a unidades militares en entornos de riesgo, terreno difícil y condiciones hostiles.

El interés del Mission Master está en su modularidad. Puede configurarse para transporte de carga, evacuación médica, vigilancia, reconocimiento, protección de convoyes o apoyo al combate. Esta flexibilidad es clave porque los ejércitos actuales no buscan únicamente robots especializados, sino plataformas capaces de adaptarse rápidamente a diferentes necesidades operativas.

Dentro de esta familia, Rheinmetall ha desarrollado distintas variantes, como versiones orientadas a carga, vigilancia o apoyo armado. Esta lógica modular encaja con una tendencia cada vez más clara en los ejércitos occidentales: integrar sistemas no tripulados dentro de unidades convencionales para reducir la carga física del soldado, aumentar la persistencia en el terreno y limitar la exposición humana en las misiones más peligrosas.

El Mission Master también es relevante porque refleja el interés de la industria europea de defensa por la robotización terrestre. No se trata solo de crear vehículos autónomos aislados, sino de avanzar hacia equipos mixtos de soldados, vehículos tripulados y plataformas no tripuladas capaces de compartir información, transportar equipo o ejecutar misiones de apoyo.

MUTT, la mula robótica del Ejército de EE. UU.

El tercer ejemplo interesante es el MUTT, siglas de Multi-Utility Tactical Transport, desarrollado por General Dynamics Land Systems. Este vehículo fue seleccionado por el ejército de Estados Unidos para el programa S-MET, Small Multipurpose Equipment Transport, cuyo objetivo principal es proporcionar a las unidades de infantería una plataforma robótica capaz de transportar equipo y reducir la carga física de los soldados.

El Ejército estadounidense ha descrito el S-MET como una plataforma de ocho ruedas, controlada por radio, capaz de transportar carga, generar energía para sistemas electrónicos y moverse junto a unidades de infantería. En su primera versión, puede cargar hasta 1.000 libras de equipo, es decir, aproximadamente 450 kg. Además, el propio ejército señaló que este tipo de “mula robótica” busca reducir la carga individual de los soldados y aumentar la capacidad de las unidades en operaciones prolongadas.

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A diferencia de otros UGV más asociados al combate directo, el MUTT destaca por una función aparentemente menos llamativa, pero esencial: la logística táctica. En operaciones terrestres, especialmente en unidades ligeras, el peso que transporta cada soldado puede afectar directamente a su movilidad, resistencia y eficacia. Un sistema como MUTT permite trasladar munición, agua, baterías, equipos de comunicación o material médico sin depender exclusivamente de vehículos tripulados o de la capacidad física del personal.

Su importancia radica en que muestra una dimensión distinta de los drones terrestres. No todos los UGV están pensados para combatir o portar armas. Algunos están diseñados para algo igual de importante: sostener a la fuerza, mantenerla abastecida y permitir que los soldados lleguen más lejos, durante más tiempo y con menor desgaste físico.

Drones terrestres: menos riesgo para el soldado, más capacidad operativa

Los drones terrestres todavía no tienen la misma visibilidad que los drones aéreos, pero su evolución apunta a un cambio importante en la forma de combatir en tierra. Sistemas como THeMIS, Mission Master o MUTT muestran que los UGV pueden cumplir funciones muy distintas, desde evacuar heridos y transportar suministros hasta realizar tareas de reconocimiento o apoyar unidades en zonas peligrosas.

Su principal aportación no es sustituir al soldado, sino reducir su exposición y aumentar su capacidad operativa. En conflictos donde el frente está saturado de sensores, minas, artillería y drones aéreos, cualquier tecnología que permita alejar al personal de las zonas más peligrosas puede tener un impacto decisivo. Por ello, los drones terrestres no deben entenderse como una curiosidad tecnológica, sino como una pieza cada vez más importante de la guerra moderna.

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