Inicio Internacional Un año de Trump: así ha cambiado el mundo

Un año de Trump: así ha cambiado el mundo

0

Del proteccionismo comercial a la polarización social: las claves de un año que ha sacudido el equilibrio global.

Ha transcurrido un año desde que Donald Trump regresó a la Casa Blanca, marcando el inicio de una segunda era presidencial que ha sacudido los cimientos del orden global. Su visión del América First o «América primero» ha acelerado tendencias. Esto ha generado una situación de incertidumbre, pero también de reajustes estratégicos en todo el planeta.

​➡️ Te puede interesar: Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítico

El mundo es más proteccionista, más desconfiado y más repartido en varios polos de poder, donde se están redefiniendo las alianzas internacionales. Hay más énfasis en la soberanía de cada país y menos en las reglas comunes, lo que genera incertidumbre, pero también obliga a todos a pensar mejor dónde se colocan y con quién se alinean.

Auge del proteccionismo comercial

En comercio, la idea central es sencilla: cada país mira más por sí mismo. En lugar de grandes acuerdos entre muchos países, se está tirando más de pactos de tú a tú y de subir impuestos a los productos que vienen de fuera. Eso hace que algunas cosas sean más caras y complique la vida a las empresas que dependen de piezas o materias de otros lugares, pero también está dando un empujón a ciertas industrias locales que intentan ocupar esos huecos.

Reajuste de las alianzas geopolíticas

En política internacional, las amistades de toda la vida ya no son tan seguras. Estados Unidos presiona más a sus socios para que paguen su parte y eso genera roces dentro de alianzas que parecían intocables. Algunos países y bloques (como Europa) empiezan a buscar más independencia o incluso a acercarse a otras potencias, lo que hace el mapa de aliados y rivales mucho más complicado y cambiante.

Retroceso en compromisos climáticos

En el tema del clima se ha levantado el pie del acelerador. Con más apoyo a los combustibles fósiles y menos ganas de normas estrictas, los grandes acuerdos climáticos pierden fuerza. Aun así, gobiernos locales, empresas y organizaciones siguen intentando avanzar por su cuenta, de modo que hay muchas iniciativas sueltas, pero menos sensación de que todos reman en la misma dirección. El resultado es un conjunto de políticas donde la acción climática depende más de actores no gubernamentales que de tratados unificados.

➡️ Te puede interesar: Curso de Experto en Estados Unidos

Endurecimiento de políticas migratorias

Las fronteras son más estrictas y entrar a Estados Unidos es más difícil para mucha gente, lo que afecta a familias, trabajadores y a los países que dependen del dinero que envían sus emigrantes. Esto está cambiando rutas, creando más situaciones de tensión en las fronteras y obligando a algunos sectores que viven de la mano de obra extranjera a buscar soluciones rápidas.

Incremento de la rivalidad tecnológica

La carrera tecnológica se ha vuelto más competitiva y desconfiada. Estados Unidos y otras potencias como China, Rusia o la Unión Europea se vigilan de cerca en campos como la inteligencia artificial, y ponen límites a lo que comparten entre ellos. Cada uno quiere desarrollar sus propias herramientas y sistemas, lo que crea bloques tecnológicos separados y convierte la innovación en una forma de poder político y económico.

Emergencia de un orden multipolar

El resultado de todo esto es un mundo menos centrado en un solo país. Estados Unidos sigue siendo muy influyente, pero su relación con el resto es más transaccional: apoyo a cambio de algo concreto. Al mismo tiempo, otras potencias están ganando peso, sobre todo en regiones como el llamado Sur Global. Eso hace que ya no haya un jefe único, sino varios centros de poder que compiten y negocian entre sí.

➡️ Te puede interesar: Curso de Analista Económico Internacional

Desafíos persistentes en conflictos regionales

En los conflictos abiertos, se habla más de acuerdos rápidos que de largas intervenciones militares. Se intenta negociar y rebajar tensiones sin meterse tanto con las tropas sobre el terreno, pero eso también deja espacios que otros actores locales o regionales aprovechan. El resultado es que algunos problemas se enfrían un poco, pero otros se hacen más enredados.

Cambios en la economía del ciudadano

Para la gente corriente, la economía se siente más inestable. Los precios de algunos productos importados han subido, y eso se nota en la cesta de la compra y en ciertos bienes duraderos, mientras que en otros sectores hay más trabajo gracias al impulso a la producción nacional. Al mismo tiempo, la sensación general es de incertidumbre, donde las empresas y familias dudan más antes de invertir o endeudarse, porque el clima político y económico parece cambiar con más rapidez.

Polarización política y social

La política está más crispada que antes, y esto es una tendencia que se extiende a todo el mundo. Los discursos duros y el lenguaje de «ellos contra nosotros» se han normalizado, lo que divide más a la sociedad, tanto dentro de Estados Unidos como fuera. En las redes sociales y los medios de comunicación se forman burbujas de eco donde cada grupo escucha sobre todo a quienes piensan igual, lo que hace más difícil el debate y el entendimiento entre posiciones distintas.

Presión sobre instituciones internacionales

Los grandes organismos internacionales también han notado el cambio. Se cuestiona más su utilidad, se reducen apoyos o se condiciona la colaboración a beneficios inmediatos, lo que limita su capacidad para mediar en crisis o coordinar respuestas mundiales. Esto hace que, ante problemas comunes como las pandemias, los conflictos o las migraciones, cada país tienda a reaccionar por su cuenta, y los acuerdos amplios tarden más en llegar.

➡️ Te puede interesar: Curso de Analista Político Internacional

Cambios en la ayuda y cooperación exterior

La ayuda que Estados Unidos presta a otros países ha disminuido y se ha vuelto más selectiva. Los programas de cooperación, apoyo al desarrollo o asistencia en emergencias se miran con lupa y se vinculan más a objetivos políticos concretos. Para muchos países receptores esto significa tener que diversificar aliados, buscar nuevas fuentes de financiación y adaptarse a un mundo en el que nada se da por hecho.

Impacto en los derechos civiles y en el clima social interno

Dentro de Estados Unidos también se han tensado los debates sobre los derechos y las libertades. Algunas comunidades sienten que han perdido protección o reconocimiento, mientras otras perciben que recuperan espacio y voz en la esfera pública. Esto se traduce en más manifestaciones, más litigios en los tribunales y un clima social donde la sensación de conflicto cultural está muy presente.

Influencia en medios y desinformación

Se usan con más frecuencia términos como noticias falsas para desacreditar informaciones incómodas, lo que erosiona la confianza en la prensa y deja a muchos ciudadanos sin referencias claras sobre qué creer. Al mismo tiempo, la desinformación circula con mayor facilidad en redes, y la frontera entre opinión, dato y propaganda resulta cada vez más borrosa para el público general.

➡️ Te puede interesar: Curso de Experto en Diplomacia y Multilateralismo

Efecto en la percepción de estados unidos en el mundo

La imagen de Estados Unidos en otros países se ha hecho más contradictoria. Para algunos gobiernos y sectores sociales, la firmeza y el discurso de fuerza resultan atractivos y sirven de modelo. Para otros, el giro hacia el cada uno a lo suyo se percibe como una retirada de su papel de liderazgo global. En conjunto, Estados Unidos es un actor menos predecible, algo que hace que tanto los aliados como los rivales estén siempre recalculando sus movimientos.

SÉ EL PRIMERO EN COMENTAR

Dejar respuesta:

Por favor, introduce tu comentario!
Introduce tu nombre aquí

Salir de la versión móvil