Irán controla el tránsito en el estrecho de Ormuz tras los ataques de Israel en Líbano y la tensión con Estados Unidos, lo que mantiene el paso parcialmente bloqueado y lejos de su funcionamiento habitual.
Teherán no ha decretado un cierre total, pero sí impone restricciones que en la práctica limitan el tráfico. La Guardia Revolucionaria exige a los buques que soliciten autorización previa, sigan rutas marcadas por la Armada iraní y eviten zonas donde aún hay minas. Esa combinación reduce el número de barcos que se atreven a cruzar.
El estrecho conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y canaliza cerca de una quinta parte del petróleo y gas que se comercia en el mundo. En condiciones normales, más de 100 buques lo atraviesan a diario. Cuando aumenta la tensión militar, ese flujo se desploma y el paso queda bajo control efectivo de Irán.
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Las consecuencias se trasladan de inmediato al mercado energético. El precio del crudo reacciona a cada incidente, las aseguradoras elevan costes y muchas navieras optan por rutas alternativas o suspenden operaciones. El estrecho sigue técnicamente abierto, pero funciona como un cuello de botella bajo vigilancia militar.
Qué barcos pueden cruzar el estrecho de Ormuz en la actualidad
Irán permite el paso a un número limitado de buques y bajo condiciones estrictas. Algunos países, como Japón o Malasia, han logrado acuerdos puntuales para que sus cargueros crucen con garantías. En cambio, Teherán restringe o bloquea embarcaciones vinculadas a Estados Unidos e Israel.
El petrolero Auroura, con bandera de Panamá, tuvo que dar media vuelta tras recibir órdenes de la Guardia Revolucionaria. El buque Athe Nova sufrió un ataque con drones al intentar cruzar sin autorización. En Baréin, el Stena Imperative resultó dañado por proyectiles mientras permanecía en puerto. Estos episodios han elevado el riesgo percibido en toda la zona.
Las grandes navieras ajustan su actividad. La alemana Hapag-Lloyd mantiene portacontenedores detenidos a la espera de condiciones seguras. La danesa Maersk suspendió rutas en el área. Empresas de Grecia, Emiratos Árabes y China concentran buena parte de los barcos afectados, lo que amplifica el impacto en el comercio internacional.
El bloqueo también golpea al turismo marítimo. Varios cruceros han cancelado itinerarios o han modificado rutas para evitar el estrecho. Miles de pasajeros han visto alterados sus viajes en una región clave para las rutas entre Europa y Asia.
Quién gana con el bloqueo del estrecho de Ormuz
Rusia aprovecha la subida de precios para colocar más petróleo en mercados alternativos. Noruega, Brasil y Canadá ganan cuota al ofrecer suministro fuera de la zona de riesgo. Las exportadoras de gas de Estados Unidosincrementan ingresos gracias a la demanda europea.
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China mantiene una posición singular. Pekín conserva acceso al petróleo iraní en condiciones ventajosas y refuerza su margen de negociación frente a otros compradores.
El estrecho de Ormuz no está completamente cerrado, pero tampoco opera con normalidad. Cada buque que cruza lo hace bajo condiciones impuestas por Irán, y cada episodio militar acerca el riesgo de un bloqueo total con impacto global inmediato.
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