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El espejismo marroquí

Marruecos exhibe ante el mundo una imagen de país abierto y tolerante, reforzada ahora por su papel como sede del Mundial de 2030. Esa imagen choca con un código penal que castiga con prisión el adulterio y las relaciones sexuales fuera del matrimonio, y que en 2013 llevó a la policía a detener a dos adolescentes por besarse a la salida de un instituto en Nador. La homosexualidad y la crítica al rey o al islam siguen igualmente perseguidas por la ley marroquí.

El Reino de Marruecos, en su cuidadoso empleo de la imagen que proyecta hacia el exterior, se vende más allá de sus fronteras como un Estado abierto y moderno. El país alauita hace gala de una supuesta tolerancia hacia los derechos de las mujeres, de fieles de otras religiones y de otras minorías poco frecuente entre los países de su entorno. Si este relato se ha potenciado en las últimas décadas, en la actualidad cobra aún mayor relevancia al asomarse en el horizonte la celebración de la Copa Mundial de Fútbol de la FIFA en 2030 en Marruecos como una de las sedes principales.

Sin embargo, existe una tendencia avalada por los hechos que pone en cuestión este relato de respeto hacia las libertades civiles. En este artículo, se evidencia a través del análisis de los mismos la realidad marroquí y el reflejo de la misma en su complejo entramado legal.

El uso del velo no es obligatorio, aunque cada vez es más común en Marruecos (Fuente: PEXELS)

¿Es el Marruecos actual una sociedad verdaderamente tolerante?

El Reino de Marruecos es un referente turístico entre los países africanos, siendo uno de los más visitados por turistas extranjeros, especialmente occidentales, del continente. Marruecos destaca por la hospitalidad de la que hacen gala sus gentes con los extranjeros, a quienes se les ofrece un trato acogedor por parte tanto de la población civil como de las autoridades policiales. Estas últimas actúan con los turistas de una manera diferente a la que emplean con sus propios ciudadanos.

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Mientras que las autoridades policiales no entran en comportamientos llevados a cabo por los turistas occidentales, en ocasiones aplican todo el peso de la ley ante sus propios conciudadanos por conductas que, en un país supuestamente moderno y aperturista, deberían estar normalizadas. 

Chefchaouen, Marruecos (Fuente: PEXELS)

En el año 2013, en la ciudad de Nador, dos adolescentes fueron detenidos por la policía tras la indignación que generó una foto en Facebook de los mismos besándose a la salida del instituto. Este comportamiento fue merecedor de reproche penal según la discrecional legislación marroquí interpretada por el juez de turno. En este caso se argumentó y se acusó a los jóvenes de «incitación al vicio», «abuso de un menor sin violencia» y «publicación de pornografía en las redes sociales».

Como preceptos intocables en Marruecos, fiel reflejo de una sociedad que ha tendido hacia el conservadurismo moral y religioso en los últimos años, destacan la figura del monarca en primer lugar, seguida de la religión islámica y el concepto de patria marroquí. Cualquier comportamiento que cuestione la sacralidad de cualesquiera de estos tres conceptos es reprimido duramente por los propios súbditos marroquíes, teniendo que intervenir la policía en ocasiones para defender la propia integridad de los «agitadores».

El fervor patriótico marroquí es constante. Cualquier cuestionamiento público de la marroquinidad de los territorios del Sáhara Occidental puede conllevar la detención. (Fuente: PEXELS)

La persecución a diversos periodistas y personas pertenecientes a la sociedad civil que incomodan al régimen es, asimismo, una constante. En el año 2015, el periodista Hicham Massouri fue detenido por la policía tras entrar esta en su apartamento en la ciudad de Rabat y encontrarlo, en palabras textuales del atestado, «en flagrante delito de preparación de un local para la prostitución y participación en el adulterio con una mujer casada». 

El delito de adulterio está castigado con penas de prisión de uno a dos años según el artículo 491 del Código Penal marroquí.

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Es destacable la connivencia de la propia sociedad marroquí con estas prácticas. Gran parte de la misma asume con orgullo este tipo de comportamientos y entiende como lógica la punibilidad de los mismos. Las declaraciones del presidente del Gobierno marroquí en el año 2015, Abdelilah Benkirane, condensan el sentir nacional mayoritario:

«Tenemos que tomar en consideración la cultura de los marroquíes y el pudor que tienen. No hay que olvidar que este es un país musulmán y el rey es el comendador de los creyentes; esto es algo que los españoles no pueden entender […]. Cada sociedad tiene sus límites y sus tabúes, que hay que respetar».

Fundamentos legales del régimen

No existe en el país norteafricano un único código civil que regule las relaciones entre particulares, a diferencia del código penal, en el que sí que aparece, en un único texto legal, una recolección de todos los comportamientos reprochables penalmente. El caso del Código de Familia marroquí, conocido como Mudawana, regula las relaciones familiares entre los ciudadanos y una serie de conductas, entre las que cabe destacar aquellas dadas en el ámbito más íntimo de la vida de las personas.

Comportamientos tan normalizados en los países occidentales como el concubinato están perseguidos en el país alauita. Entre un mes y un año de cárcel es la consecuencia para «todas las personas de sexo distinto que, sin estar unidos por vínculos matrimoniales, mantienen relaciones sexuales», según el artículo 490 del Código Penal.

A pesar de ser un país abierto al turismo y de respetar ciertas conductas de los extranjeros, Marruecos no deja de ser un país musulmán que fundamenta su Mudawana en la ley islámica o sharía, haciendo indiscutiblemente una interpretación más laxa de la misma. Con todo, realidades como la homosexualidad siguen siendo duramente reprimidas en el ámbito legal y repudiadas por la mayor parte de la población marroquí. 

Corán (Fuente: PEXELS).

Además, el papel de la mujer sigue relegado a un segundo plano a pesar de contar estas con condiciones y garantías legales superiores que en el resto de la mayoría de países musulmanes. Esta es una problemática que afecta con mayor impacto, sobre todo, en las zonas más rurales y conservadoras del país.

Realidades como la adopción de niñas por parte de familias ricas que terminan siendo educadas como criadas y empleadas domésticas en las grandes ciudades son conocidas e ignoradas por el grueso de la sociedad marroquí.

El proselitismo de cualquier otra religión que no sea la islámica está duramente perseguido, a pesar de jactarse las autoridades marroquíes de su tolerancia para con el resto de religiones, como son el cristianismo o el respeto a la minoría judía.

Mezquita Hassan II en Casablanca, una de las pocas a la que pueden entrar los no musulmanes (Fuente: PEXELS)

Los casos descritos en el presente artículo son solo una parte de la infinidad de ejemplos existentes, entre los que ha faltado mencionar otras conductas igualmente reprochables y punibles. La lucha por las libertades civiles es una constante en la sociedad marroquí, que avanza lentamente en la consecución de sus objetivos.

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Estados Unidos e Irán rompen el alto el fuego tras un nuevo intercambio de ataques

Teherán acusa a Washington de violar el memorando y responde con ataques contra bases en el Golfo. La OTAN respalda la ofensiva estadounidense mientras crece la tensión en el estrecho de Ormuz.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha declarado durante la segunda jornada de la cumbre de la OTAN en Ankara que el alto el fuego entre Washington y Teherán ha quedado roto tras el último intercambio de ataques. No obstante, el mandatario ha matizado que «aún es posible reconducir la situación», en declaraciones realizadas ante los periodistas asistentes a la cumbre. Sin embargo, sus palabras sobre Irán no han dejado lugar a ambigüedades: «Son escoria. Son gente enferma. Están liderados por gente enferma», ha afirmado, añadiendo que «es una pérdida de tiempo tratar con ellos».

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Por su parte, el Ministerio de Exteriores iraní ha respondido responsabilizando a Washington de la ruptura del acuerdo. Según el comunicado oficial, «los repetidos ataques ilegales contra Irán», junto con la revocación de la licencia petrolera y «la violación de los acuerdos» en el estrecho de Ormuz, «han dejado sin efecto partes clave y fundamentales» del memorando de paz firmado el mes pasado, que establecía un plazo de 60 días para alcanzar una solución definitiva.

Irán responde y acusa a EE.UU. de violar el acuerdo

La escalada se ha materializado en las últimas horas con una respuesta iraní que incluyó ataques con misiles y drones contra 85 objetivos vinculados a bases militares estadounidenses en Baréin y Kuwait, donde se activaron las alarmas antiaéreas. La Guardia Revolucionaria presentó la ofensiva como represalia directa por los bombardeos previos de Washington. Un miembro de esa fuerza ha fallecido en el intercambio, según confirmaron las agencias oficialistas iraníes.

Previamente, Estados Unidos había bombardeado más de 80 objetivos militares iraníes, entre ellos sistemas de defensa aérea, radares costeros y más de 60 embarcaciones de la Guardia Revolucionaria en Ormuz. El Comando Central estadounidense (CENTCOM) justificó la operación como respuesta a los ataques iraníes contra tres buques comerciales, con el objetivo de degradar la capacidad de Teherán para amenazar el tráfico marítimo internacional. Los bombardeos alcanzaron además el puerto de Sirik y las islas de Qeshm y Jark, dejando heridos por metralla e incendios en Bandar Abbas.

Escalada militar y presión internacional en el Golfo Pérsico

Tras el ataque, las Fuerzas Armadas iraníes han prometido una «respuesta aplastante» y han advertido que no permitirán «injerencia extranjera» en la gestión de Ormuz. La tensión coincide con el endurecimiento económico de Washington, que revocó la licencia para la compraventa de petróleo iraní horas antes de los bombardeos, disparando el precio del crudo más de un 5%. Omán, mediador clave en las negociaciones, ha advertido que la escalada «amenaza la seguridad regional y la seguridad de la navegación marítima», postura respaldada por Catar y Emiratos Árabes Unidos.

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Desde la Alianza Atlántica, el secretario general Mark Rutte respaldó la ofensiva estadounidense calificándola de «absolutamente necesaria», ya que, según explicó, «cuando hay un alto el fuego e Irán lo está violando, es absolutamente crucial que Estados Unidos reaccione con firmeza». Rutte subrayó asimismo que los 32 aliados coinciden en que «Irán nunca debe hacerse con capacidad nuclear» y que la libertad de navegación en Ormuz constituye una condición «crucial» para la organización.

Prevenir la conducta suicida, un reto de salud pública que implica a todas las personas

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Cada año, el suicidio se cobra cientos de miles de vidas en el mundo y miles en España; las estimaciones más recientes hablan de más de 720.000 muertes en el planeta y casi 4.000 en el país. Detrás de cada número hay una persona, una familia y un entorno marcado. El suicidio tiene un fuerte componente social, y precisamente por eso su prevención no es solo un asunto clínico, sino una tarea compartida que empieza en quienes están cerca. Si quieres saber más al respecto, te recomendamos el Curso de Introducción a la Prevención del Suicidio de LISA Institute.

En España, alrededor de once familias afrontan cada día la pérdida de un ser querido por suicidio. Un compañero que deja de aparecer por el trabajo, alguien que corta de pronto el contacto con su servicio social, un adolescente que se apaga sin que nadie lea lo que pasa. Muchas veces hay debajo un sufrimiento que no se vio a tiempo.

Hablar de suicidio todavía incomoda a mucha gente. Durante años, ese silencio se defendió con un argumento que parecía sensato: si lo nombramos, lo provocamos. Pero la evidencia apunta en otra dirección, y es el silencio el que aísla a quien sufre y ata las manos de quien podría ayudar. Reconocerlo como un reto de salud pública de primer orden es lo que permite empezar a actuar.

¿Qué significa que sea un reto de salud pública?

Calificarlo así significa reconocer cuatro cosas a la vez: es enorme en número, porque toca a cientos de miles de personas cada año y a millones de allegados que les sobreviven; es grave, porque no tiene vuelta atrás; se puede evitar; y nos sale caro como sociedad, en vidas y en costes.

De ahí lo importante: cambia quién se hace responsable. Si fuera solo un asunto individual o médico, la carga recaería sobre quien sufre o sobre el sistema sanitario; pero también influyen factores sociales, y eso reparte la responsabilidad.

¿Por qué hablamos de conducta suicida y no solo de suicidio?

La diferencia parece sutil, pero importa para prevenir. Cuando decimos «suicidio», solemos pensar en el final, en la muerte. La conducta suicida es algo más amplio: el conjunto de pensamientos y comportamientos relacionados con la intención de acabar con la propia vida, desde la ideación hasta el acto en sí.

Ese proceso suele recorrer etapas. Pueden aparecer primero pensamientos pasajeros de no querer seguir, del tipo «ojalá no me despertara mañana»; después, en algunos casos, ideas más concretas, una planificación, una comunicación directa o velada, o una tentativa. No todas las personas pasan por todas las fases ni en el mismo orden, pero la conducta suicida abarca todo ese recorrido, no solo su desenlace.

Y ese cambio de foco tiene consecuencias prácticas: si solo atendemos a la muerte, llegamos tarde por definición; si entendemos que hay un camino por etapas, aparecen muchos momentos para notar algo, preguntar y acompañar. Por eso la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los planes oficiales hablan de conducta suicida: nombra aquello sobre lo que todavía se puede actuar.

Hay también una razón de respeto: reducir a alguien a «un suicidio» lo define por cómo murió; hablar de una persona con ideación o que ha tenido una tentativa recuerda que detrás hay alguien que sufre y puede recibir ayuda.

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Las cifras, sin alarmismo

En el mundo, la OMS calcula más de 720.000 muertes por suicidio al año (estimación para 2021), el 73% en países de ingresos bajos y medianos.

El Observatorio del Suicidio en España contabilizó 3.953 fallecimientos en 2024, casi once al día. Es el segundo año seguido que baja la cifra, 163 menos que en 2023, aunque sigue siendo la segunda causa de muerte externa del país, por detrás de las caídas accidentales, y la primera entre los hombres y en la población joven.

La tasa ronda los 8 fallecimientos por cada 100.000 habitantes, por debajo de la media de la Unión Europea, que se situó en 10,6 en 2022, el último año disponible según Eurostat. Hay patrones constantes: mueren unas tres veces más hombres que mujeres, aunque son ellas quienes registran más tentativas; el grueso se concentra entre los 50 y los 59 años, y el mapa autonómico es desigual. En 2024, la tasa fue de poco más de 5 por cada 100.000 habitantes en Madrid y La Rioja, frente a cerca de 12 en Asturias; Galicia y Canarias también quedaron por encima de la media.

Conviene leer estos datos con cabeza fría, sin titulares alarmistas ni causas únicas.

El estigma que silencia

Si la prevención funciona, ¿por qué seguimos lejos de donde querríamos estar? En parte, por el estigma. Siguen circulando mitos que cierran la conversación y retrasan que la persona pida ayuda: que quien habla de suicidio «solo busca llamar la atención», que preguntar por el malestar lo provoca, que es cosa de gente débil o una forma de manipular.

Todos estos mitos hacen lo mismo: convierten el sufrimiento en vergüenza y empujan a callar. Por eso, cambiar la forma de hablar, dejar atrás el lenguaje morboso o despectivo, no es cuestión de buenos modales: es prevención.

Más allá del ámbito sanitario

La conducta suicida no es una enfermedad en sí misma; a menudo expresa un dolor que se ha vuelto difícil de soportar, y ese dolor aparece en contextos muy distintos. La investigación reciente ha desmontado una idea cómoda, la de predecir el riesgo con una lista de factores: un análisis de cincuenta años de estudios concluyó que esos factores aciertan poco más que el azar.

Por eso no puede dejarse todo en manos sanitarias. La soledad no deseada, la exclusión, la precariedad o perder la casa son terrenos donde trabajan a diario los servicios sociales, los institutos o los recursos para mayores.

Los planes, estatal y autonómicos, insisten en lo mismo: la prevención no cabe en un solo sector y necesita que administraciones y comunidad se coordinen.

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La prevención funciona

El suicidio se puede prevenir, igual que se previenen los accidentes de tráfico. Hace falta poner medios y sostenerlos en el tiempo.

Lo que mejor funciona combina varias cosas: dificultar el acceso a medios letales, no perder de vista a quien ha pasado por una crisis, acompañar a las familias en duelo y cuidar cómo informan los medios. Ninguna medida hace milagros por su cuenta; funcionan dentro de una estrategia sostenida.

España ya tiene ese marco. El Plan de Acción para la prevención del suicidio 2025-2027, del Ministerio de Sanidad, contempla un sistema de vigilancia de la conducta suicida, el apoyo a las personas supervivientes (posvención) y la atención reforzada a los grupos en mayor vulnerabilidad, y se suma a los planes autonómicos y a recursos estatales como la Línea 024.

La clave, como recuerda el Observatorio del Suicidio en España, no está solo en disponer de medidas, sino en aplicarlas de forma sostenida en cada servicio.

El papel de quienes están cerca

Aquí aparece una figura clave y casi siempre invisible: la de quien detecta primero. No siempre es personal sanitario. Es la educadora de un albergue, la trabajadora social de un centro de día, el orientador del instituto, quien atiende a una persona mayor en su casa. Gente que acompaña a diario a quien lo está pasando mal y que, por eso mismo, suele ver las primeras señales antes que nadie.

Su papel no es asumir tareas clínicas ni ocupar el lugar de los profesionales de la salud mental, algo que queda fuera de lo que les corresponde. Lo suyo es observar, validar lo que la persona siente, acompañar sin dejarla sola y abrirle paso hacia los recursos especializados.

Ese paso tiene nombre: traspaso cálido, una derivación cuidada, de persona a persona, para que quien sufre no tenga que repetir su historia una y otra vez. Cuando las instituciones trabajan en red, los servicios sueltos se convierten en un cuidado continuo.

Hablar ayuda

La evidencia es clara en algo que mucha gente duda: preguntar por el malestar no empuja hacia el suicidio. Más bien abre una puerta. Una conversación honesta, sin juzgar, en la que alguien se siente escuchado puede ser el primer paso hacia la ayuda.

La prevención empieza por algo tan simple y tan difícil como dejar de mirar para otro lado: poner nombre a lo que cuesta nombrar, formar a quienes están en primera línea y cuidar los entornos donde la gente puede sentirse acompañada.

Formarse para prevenir

A lo largo de este artículo ha aparecido una idea de fondo: prevenir empieza por saber observar, acompañar y orientar hacia la ayuda. Y eso se aprende.

Quien quiera dar ese primer paso puede empezar por una formación introductoria. LISA Institute ofrece el Curso de Introducción a la Prevención del Suicidio, una primera aproximación a las claves de la prevención de la conducta suicida para quienes quieran iniciarse en la materia.

Prevenir la conducta suicida es, también, una parte fundamental de un propósito más amplio: avanzar hacia un mundo más seguro, justo y protegido.

Si tú o alguien de tu entorno lo necesita

Si lo estás pasando mal, o te preocupa alguien cercano, no estás solo. Hablar con alguien puede ayudar, y estos servicios están disponibles para escucharte.

  • Línea 024, atención a la conducta suicida. Gratuita, confidencial y abierta las 24 horas.
  • Emergencias: 112. Si hay riesgo inmediato.
  • Teléfono de la Esperanza: 717 003 717. Orientación telefónica con personal especializado.

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Le Pen confirma su candidatura para las presidenciales de 2027 tras la rebaja de su condena por malversación

La líder de Agrupación Nacional asegura que podrá concurrir gracias al recurso de casación, pese a que la sentencia mantiene penas de prisión e inhabilitación parcialmente suspendidas.

Marine Le Pen será candidata de Agrupación Nacional en las elecciones presidenciales francesas de abril de 2027, según anunció este martes tras conocerse que el Tribunal de Apelación de París rebajó la condena en su contra por malversación de fondos europeos. «No hay ningún escenario en el que no pueda presentarme en 2027», afirmó la líder nacionalista en una entrevista en TF1, donde confirmó que concurrirá a las elecciones pese a haber sido condenada.

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La política derechista explicó que su candidatura es posible gracias a que puede presentar un recurso de casación, el cual suspende los efectos de la sentencia. «Haré campaña sin llevar una pulsera electrónica», argumentó, despejando así las dudas sobre su futuro político. Además, expresó su esperanza de que el Tribunal de Casación «no se equivoque» y termine anulando la condena de tres años de prisión y 15 meses de inhabilitación.

Estrategia judicial y futuro político

Por otro lado, Le Pen destacó que cuenta con la confianza de los franceses y que, en última instancia, serán los votantes quienes decidan. «Tendrán la libertad de elegir. Ellos tendrán la última palabra», sostuvo. En este contexto, defendió que forma un «tándem ganador» junto a Jordan Bardella, presidente del partido, a quien describió como «equilibrado, coherente y sólido».

Asimismo, la candidata avanzó los ejes centrales de su campaña, en la que no competirá el actual presidente Emmanuel Macron. Según explicó, su objetivo es «liberar al gigante que es Francia» y devolverle su lugar en el escenario internacional, mientras trabaja para transformar la vida cotidiana de los franceses. «Ya sea la educación, la sanidad, la protección de los niños, la inseguridad en general o la desindustrialización, ya no hay nada que funcione correctamente en nuestro país», criticó.

Detalles de la sentencia y malversación de fondos

En cuanto a la sentencia conocida este martes, el tribunal confirmó los tres años de prisión y los 15 meses de inhabilitación contra Le Pen, aunque con matices: dos de los tres años de prisión quedaron suspendidos y solo uno deberá cumplirse con brazalete electrónico. De los 45 meses de inhabilitación impuestos, 30 quedaron suspendidos, mientras que los 15 restantes se consideran ya cumplidos desde la sentencia de marzo.

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Finalmente, el tribunal estimó que la cuantía de los fondos malversados procedentes del Parlamento Europeo asciende a 2,8 millones de euros, vinculados a un entramado de falsos asistentes parlamentarios. Por ello, ordenó a los acusados indemnizar a la institución europea por estas pérdidas financieras. Cabe recordar que, en marzo de 2025, Le Pen había sido condenada a cuatro años de prisión (dos de ellos en firme), una multa de 100.000 euros y cinco años de inhabilitación, penas similares a las impuestas a los otros ocho cargos electos condenados en el mismo caso.

El agua: el gran pendiente de la humanidad

El agua es el recurso más vital del planeta y también el más mal gestionado. Sequías cada vez más severas, deforestación, riego insostenible y décadas de políticas públicas fallidas han llevado al mundo a una situación que el Banco Mundial describió en noviembre de 2025 como bancarrota hídrica. Santiago Torres Kuri explica por qué esta crisis no genera titulares de guerra ni alertas de pandemia, pero sus cifras son igual de contundentes, y la solución, según los propios organismos internacionales, todavía no existe.

Más de dos mil millones de personas no tienen acceso a agua potable segura. Eso es cerca del 25% del total de la humanidad. Cada dos minutos un niño muere por enfermedades relacionadas con el agua. Más de un millón de personas mueren cada año por no tener acceso a agua potable. Para 2030, la demanda global superará la oferta en un 40%. 

Hay una crisis que avanza en silencio. No genera la urgencia de una guerra ni el pánico de una pandemia. La crisis existe. La solución todavía no.

El planeta está en bancarrota hídrica

En noviembre de 2025, el Banco Mundial publicó un reporte que prendió las alarmas: el mundo pierde 324 mil millones de metros cúbicos de agua dulce cada año. Esa cifra alcanzaría para abastecer a 280 millones de personas. ¿Las causas? Sequías cada vez más severas, deforestación, riego insostenible y décadas de políticas públicas fallidas.

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El informe también advirtió algo más preocupante: si mantenemos el ritmo actual, el mundo no logrará una gestión sostenible del agua antes de 2049.

Cuando el agua es poder: el caso de Irán

El agua (como prácticamente todos los recursos naturales necesarios para el desarrollo de la humanidad) también es un elemento importante de la geopolítica. Irán es uno de los casos más reveladores de los últimos meses.

En 2025, la lluvia cayó un 40% por debajo del promedio histórico. Los embalses que abastecen a Teherán (ciudad de aproximadamente 10 millones de personas) llegaron al 12% de su capacidad. Según expertos, después de 5 años ininterrumpidos de sequía y años de no poder usar adecuadamente el agua, Irán está rumbo a lo que denominan como una “bancarrota hídrica”y conflictos como el reciente con Israel no hacen más que empeorar la situación. Autoridades incluso han advertido públicamente que la capital podría necesitar una evacuación parcial.

El conflicto iraní no se limita al interior del país. Irán comparte cuencas hídricas con Afganistán, Irak y Turquía, quien tiene control de la mayoría de los recursos compartidos. La construcción de presas y los diferentes esfuerzos realizados por el gobierno de Teherán para mejorar la situación, ha provocado un escalamiento de tensión con sus vecinos.

La escasez hídrica y la tensión geopolítica de la zona se ha transformado en otra amenaza a la seguridad nacional iraní.

Los data centers también tienen sed

Pocos lo saben, pero cada búsqueda en internet, cada pregunta hecha a ChatGPT, cada archivo subido a la nube, todas estas acciones consumen agua.

Los centros de datos (data centers) necesitan agua para enfriar sus servidores. En 2023, solo en Estados Unidoslos data centers consumieron directamente más de 65 mil millones de litros de agua. Google utilizó más de 23 mil millones de litros en 2024, un 8% más que el año anterior, impulsado principalmente por la expansión de la inteligencia artificial. Pero lo peor no son los datos que ya son, si no los que podrían ser en el futuro ya que la proyección es que el consumo de agua por causa de los avances tecnológicos podría triplicarse antes de 2028.

El mundo digital ya tiene una huella hídrica que nadie ve en forma de notificación en sus pantallas.

Israel: el modelo que el mundo debería observar

En el desierto del Néguev, Israel cultiva tomates con agua reciclada. Sí, ¡en un desierto!Para poner en contexto la magnitud de este logro es necesario señalar que el desierto del Néguev es uno de los sitios más secos del mundo; se estima que al año caen menos de seis pulgadas de agua de lluvia. De hecho, su nombre proviene de la raíz hebrea que significa “seco”. Lo logrado en esta zona es el resultado de décadas de innovación y adaptación.

Israel recicla el 90% de sus aguas residuales, la tasa más alta del mundo, según la OCDE. Más del 80% de su agua potable proviene de plantas desalinizadoras en la costa mediterránea. En octubre de 2025, los israelíes lograron algo inédito a nivel mundial: comenzaron a inyectar agua desalinizada al Mar de Galilea para compensar su descenso histórico.

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La clave israelí no se sustenta únicamente sobre la base de la innovación tecnológica, fue gracias a una estrategia de política pública sostenida, inversión a largo plazo y una cultura nacional que asumió la escasez como una realidad estructural, no como una emergencia temporal.

Esfuerzos reales, resultados insuficientes

Las soluciones existen. Las iniciativas avanzan. Sin embargo, no es suficiente.

La cooperación transfronteriza en cuencas compartidas sigue siendo frágil. La inversión en infraestructura hídrica global permanece muy por debajo de lo necesario y las políticas públicas siguen sin atender el problema de raíz.

El agua no es un recurso más. Es la columna vertebral de la alimentación, la energía, la economía y la paz. La pregunta ya no es si habrá crisis.La pregunta es cuándo se tomará en serio.

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Primeros auxilios psicológicos y estrés postraumático en catástrofes: guía práctica para actuar y proteger la salud mental

Aprende qué son los primeros auxilios psicológicos, cómo aplicarlos paso a paso y cuándo el impacto emocional de un desastre puede derivar en un trastorno de estrés postraumático (TEPT).

Cuando ocurre una catástrofe, ya sea un terremoto, una inundación, un incendio o un accidente grave, la primera imagen que viene a la mente es la de los heridos físicos. Sin embargo, toda emergencia deja también una huella psicológica que puede ser tan importante como las lesiones visibles. Comprender cómo ofrecer apoyo emocional inmediato y saber reconocer las señales del estrés postraumático se ha convertido en una competencia esencial, tanto para profesionales de la respuesta como para cualquier ciudadano. Esta guía explica en qué consisten los primeros auxilios psicológicos (PAP) y cómo se relacionan con el trastorno de estrés postraumático.

¿Qué son los primeros auxilios psicológicos (PAP)?

Los primeros auxilios psicológicos son una respuesta humana y de apoyo hacia otra persona que está sufriendo y que puede necesitar ayuda. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), no se trata de una intervención clínica ni de una terapia, sino de un modo práctico de acompañar a quien acaba de vivir un suceso extremadamente angustiante, respetando en todo momento su dignidad, su cultura y sus capacidades.

Sus objetivos son ofrecer ayuda y apoyo prácticos de manera no invasiva, evaluar las necesidades y preocupaciones de la persona, ayudarla a cubrir sus necesidades básicas, escucharla sin presionarla y conectarla con información y con redes de apoyo. No es necesario ser psicólogo para aplicarlos. De hecho, la OMS diseñó esta metodología para que voluntarios, docentes, personal sanitario o personas de a pie puedan usarla tras una crisis.

Conviene aclarar, además, un punto importante. Los PAP no consisten en obligar a nadie a relatar lo que ha vivido. La OMS los propone precisamente como alternativa al llamado debriefing psicológico, ya que se comprobó que presionar a las personas para que reconstruyan el trauma inmediatamente después del suceso no resulta beneficioso.

Reacciones normales ante una catástrofe: cuándo preocuparse

Ante un acontecimiento potencialmente traumático, es esperable que casi todo el mundo experimente angustia. Algunas personas se sienten abrumadas, confundidas o muy inseguras sobre lo que está sucediendo. En cambio, otras sienten miedo intenso o ansiedad, y algunas reaccionan con insensibilidad o indiferencia. Todas estas respuestas forman parte de una reacción humana comprensible.

La buena noticia es que la mayoría de las personas se recuperan de forma natural con el paso del tiempo, sobre todo si cuentan con apoyo social. La OMS estima que alrededor del 70% de la población mundial vivirá un suceso potencialmente traumático a lo largo de su vida, pero solo una minoría desarrollará un trastorno posterior. Por tanto, sentir malestar tras una catástrofe no significa padecer un trastorno mental, ya que es una reacción normal ante una situación anormal.

Los tres principios de la primera ayuda psicológica: observar, escuchar y conectar

La OMS resume la actuación de los PAP en tres principios básicos que sirven de guía en cualquier situación de crisis: observar, escuchar y conectar.

En primer lugar, observar implica comprobar la seguridad del entorno, identificar a quienes tienen necesidades básicas urgentes y detectar a las personas con reacciones de angustia grave. Antes de acudir a un lugar afectado, es fundamental informarse de lo ocurrido y asegurarse de que la intervención no supone un peligro añadido.

En segundo lugar, escuchar significa acercarse a quienes puedan necesitar ayuda, presentarse con calma, preguntar por sus necesidades y preocupaciones y prestar una escucha activa. Asimismo, se trata de ayudar a la persona a tranquilizarse sin forzar la conversación. A veces, simplemente permanecer en silencio a su lado ya constituye un gran apoyo.

Por último, conectar consiste en ayudar a la persona a resolver sus necesidades básicas, a acceder a los servicios disponibles y a afrontar sus problemas, además de proporcionarle información veraz y ponerla en contacto con sus seres queridos y con redes de apoyo social.

Qué hacer y qué evitar al ofrecer apoyo psicológico

Saber comunicarse con una persona angustiada resulta decisivo. Entre las buenas prácticas, conviene hablar con voz suave y calmada, mantener el contacto visual, mostrar que se está allí para ayudar y respetar los tiempos de cada persona. También ayuda cubrir necesidades sencillas, como dar un vaso de agua, una manta, u ofrecer un lugar tranquilo, y fomentar las estrategias de afrontamiento positivas que la propia persona ya utiliza.

En cambio, hay actitudes que conviene evitar. No se debe presionar a nadie para que hable, ni juzgar o minimizar lo que siente diciéndole que «se tranquilice». Tampoco es adecuado prometer cosas que no se pueden cumplir, inventar información o exagerar las propias capacidades. Un consejo esencial de la OMS es no actuar de forma independiente, y siempre que sea posible, es preferible colaborar a través de una organización o grupo comunitario para no interferir en la coordinación de la ayuda.

Del estrés agudo al trastorno de estrés postraumático (TEPT)

Aunque la mayoría se recupera, en algunas personas los síntomas persisten durante meses o incluso años. Es entonces cuando puede aparecer el trastorno de estrés postraumático (TEPT). Según la OMS, se estima que un 3,9% de la población mundial lo ha padecido en algún momento de su vida, y su probabilidad aumenta cuando la exposición al trauma es repetida, cuando hay lesiones físicas graves o cuando se presencia el daño a otras personas.

De acuerdo con la organización, una persona presenta TEPT cuando manifiesta tres grupos de síntomas que le provocan una angustia considerable e interfieren en su vida diaria:

  • Revivir el suceso. Aparecen recuerdos intrusivos, pesadillas o, en casos graves, escenas retrospectivas en las que la persona siente que el episodio se repite.
  • Evitación. Se rehúyen situaciones, lugares, pensamientos o conversaciones que recuerden lo ocurrido, lo que a la larga puede perpetuar el trastorno.
  • Hiperactivación. Se experimenta un estado de alerta constante, sobresaltos fáciles y una sensación de peligro incluso cuando no existe riesgo real.

Estos síntomas suelen comenzar poco después del suceso o durante el primer mes. En los niños pequeños, sin embargo, se manifiestan a menudo mediante el juego o los dibujos que recrean lo vivido, y es frecuente que se culpen injustamente de lo ocurrido.

Tratamiento, autocuidado y cómo cuidar a quien ayuda

Es importante transmitir un mensaje de esperanza, ya que el TEPT tiene tratamiento eficaz. La OMS señala que las intervenciones psicológicas basadas en la evidencia son la primera elección, en especial la terapia cognitivo-conductual centrada en el trauma y la desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares (EMDR). Por ello, cuando el malestar es intenso o duradero, buscar ayuda profesional es la decisión más recomendable.

De manera complementaria, el autocuidado cumple una función relevante. La OMS aconseja mantener en lo posible la rutina cotidiana, conversar con personas de confianza cuando se esté preparado, evitar el alcohol y otras sustancias, hacer ejercicio con regularidad, cuidar el sueño y aprender técnicas de gestión del estrés como la respiración o la relajación muscular progresiva.

Finalmente, no hay que olvidar a quienes prestan ayuda. Presenciar el sufrimiento ajeno también afecta, de modo que cuidar de uno mismo es la condición para poder cuidar de los demás. Descansar, compartir la experiencia con el equipo y reconocer los propios límites forma parte de una respuesta responsable ante cualquier catástrofe.

Quien quiera colaborar con la emergencia en Venezuela tras el terremoto del 24 de junio puede hacerlo a través de organizaciones con presencia verificada sobre el terreno.

  • Project HOPE
    Más de 100 trabajadores locales en Venezuela antes del terremoto. Cuatro equipos activos en La Guaira, Miranda y Distrito Capital.
    → Donar ahora

Cáritas
Red diocesana activa en Caracas, La Guaira y Barquisimeto desde las primeras horas. Cáritas España movilizó 300.000 euros iniciales y distribuye insumos directamente en las zonas afectadas.
→ Donar ahora · Bizum: 0089

Acción contra el Hambre
Nutrición, agua, saneamiento y seguridad alimentaria. Equipos desplegables en menos de 24 horas.
→ Donar ahora

We Love Foundation
13 años de trayectoria. Alianza con Global Empowerment Mission, con equipos en Caracas distribuyendo alimentos, agua y kits médicos desde las primeras horas.
→ Donar ahora en GoFundMe

Venezuela necesita ayuda ahora, pero también capacidad para reconstruirse. La fase de rescate durará semanas. La reconstrucción, años. Cuando los medios dejen de hablar de Venezuela, el país seguirá necesitando apoyo. Si puedes, considera una donación periódica.

Validar datos sanitarios antes de tomar decisiones clínicas 

Un historial mal registrado, una fecha equivocada o una prueba mal asociada pueden parecer errores menores, pero en sanidad tienen un impacto directo sobre el paciente. En este artículo, Josep Salvador López explica por qué, antes de que un dato oriente un tratamiento, una investigación o una política de salud, debe pasar por un proceso de validación que garantice su calidad. Sin datos fiables, ninguna decisión clínica lo es del todo.

Los datos sanitarios sostienen cada vez más decisiones clínicas, investigaciones médicas y políticas de salud pública. Un historial clínico, una prueba diagnóstica, una base de datos hospitalaria o un registro de pacientes pueden orientar tratamientos, detectar riesgos y mejorar la atención. Pero para que esos datos aporten valor, primero deben ser fiables.  

La validación de datos sanitarios consiste en comprobar que la información es correcta, completa, coherente y útil para el fin previsto. 

Un dato incorrecto puede alterar una decisión 

En el ámbito sanitario, un error en los datos no siempre queda en una simple incidencia administrativa. Una alergia mal registrada, una fecha equivocada, una duplicidad en la historia clínica o un resultado asociado al paciente incorrecto pueden afectar a la calidad asistencial. 

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Validar datos significa revisar la información antes de utilizarla. De la misma forma, los profesionales necesitan saber si un dato está actualizado, si procede de una fuente fiable, si se ha introducido correctamente y si mantiene coherencia con el resto de la información disponible. 

La medicina trabaja con personas, no con números aislados, y cada dato debe interpretarse dentro de un contexto clínico, ético y organizativo. 

La calidad del dato empieza en el registro 

La validación no comienza cuando un sistema analiza la información. Empieza mucho antes, concretamente en el momento en que se recoge el dato. Formularios poco claros, campos incompletos, sistemas que no se comunican entre sí o errores de transcripción pueden afectar a toda la cadena posterior. 

Un dato sanitario de calidad debe ser exacto, completo, trazable y pertinente. También debe estar disponible para quienes lo necesitan, pero protegido frente a accesos indebidos. Esta combinación exige protocolos claros, formación y herramientas adecuadas. 

Si una organización no cuida la entrada de datos, cualquier análisis posterior perderá fiabilidad. Ningún sistema avanzado puede compensar por completo una información mal recogida desde el origen. 

Interoperabilidad y contexto clínico 

Uno de los grandes retos del sector sanitario es la interoperabilidad. Hospitales, centros de salud, laboratorios, aseguradoras, administraciones y equipos de investigación manejan información que muchas veces procede de sistemas distintos. 

Cuando esos sistemas no comparten criterios, aparecen inconsistencias. Un mismo paciente puede figurar con registros duplicados. Una prueba puede aparecer sin contexto suficiente. Un diagnóstico puede registrarse con códigos distintos según el centro o la herramienta utilizada. Para resolver este escenario, el sector sanitario se apoya en estándares globales de interoperabilidad como HL7

(Health Level Seven) y, de manera cada vez más determinante, en su marco más moderno y ágil: FHIR (Fast Healthcare Interoperability Resources), que define un lenguaje y una estructura común para el intercambio de datos a través de APIs. 

Es en este punto donde la validación de datos clínicos se vuelve crucial. Al alinearse con estos estándares, la validación ayuda a detectar anomalías de forma temprana. Permite identificar incoherencias, corregir duplicidades y asegurar que la información mantiene su rigor semántico y sentido clínico cuando pasa de un sistema a otro. Esta tarea resulta esencial para mejorar la continuidad asistencial y evitar decisiones basadas en información fragmentada. 

Investigación sanitaria y datos fiables 

La investigación sanitaria depende en su mayoría de datos validados. Ensayos clínicos, estudios epidemiológicos, análisis poblacionales y proyectos de innovación necesitan información consistente para generar resultados útiles. 

Si una base de datos contiene errores, sesgos o valores incompletos, las conclusiones pueden perder valor. Esto no solo afecta a la calidad científica. También puede influir en futuras decisiones clínicas, inversiones sanitarias o estrategias de prevención. 

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Validar datos en investigación implica comprobar su origen, revisar su calidad, documentar los cambios y garantizar que el tratamiento de la información cumple criterios éticos y legales. La confianza en una investigación empieza por la confianza en los datos que utiliza. 

Inteligencia artificial con datos revisados 

La inteligencia artificial abre nuevas oportunidades en el ámbito sanitario. Puede ayudar a identificar patrones, priorizar riesgos, apoyar diagnósticos o acelerar investigaciones. Sin embargo, su rendimiento depende directamente de los datos que recibe. 

Un sistema de IA entrenado con datos incompletos, desactualizados o poco representativos puede generar resultados poco fiables. Por eso, la validación adquiere todavía más importancia. Antes de confiar en un algoritmo, las organizaciones deben revisar la calidad, representatividad y trazabilidad de la información utilizada. 

Validar para generar confianza 

La transformación digital del sector sanitario no depende solo de incorporar nuevas tecnologías, exige mejorar la gestión de la información. Validar datos permite tomar decisiones más seguras, reducir errores y reforzar la confianza de pacientes, profesionales e instituciones. 

En sanidad, los datos no son un recurso secundario, son una parte esencial de la atención, la investigación y la planificación. Por eso, antes de decidir, conviene hacerse una pregunta sencilla: si el dato no es fiable, ¿cómo puede serlo la decisión?

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OSINT humanitario: el protocolo digital para verificar catástrofes sin arriesgar vidas

Cuando un desastre natural colapsa las comunicaciones, la desinformación llena el vacío informativo. Sergio Estrada, alumno del Máster Profesional de Analista de Inteligencia de LISA Institute, analiza cómo la Inteligencia de Fuentes Abiertas (OSINT) permite evaluar daños a distancia, verificar imágenes y coordinar el rescate sin exponer a los equipos sobre el terreno, aunque exige un uso ético que proteja a las poblaciones más vulnerables.

Las crisis humanitarias, como el reciente doble terremoto registrado en el norte de Venezuela, generan un vacío informativo inmediato que suele llenarse con rumores y desinformación. En los entornos de catástrofe, la «niebla de guerra» se traslada a los desastres naturales, donde las líneas de comunicación colapsadas impiden conocer la magnitud real de los daños. Ante este escenario, la Inteligencia de Fuentes Abiertas (OSINT) permite evaluar zonas de impacto de manera remota, protegiendo la integridad de las víctimas y optimizando el despliegue de los equipos de rescate.

Cartografía satelital y el aislamiento de la zona cero

El primer paso del protocolo consiste en delimitar el área afectada mediante ojos en el espacio. Cuando los rumores sobre puentes caídos o infraestructuras críticas colapsadas inundan las plataformas digitales, el analista debe recurrir a constelaciones públicas como el programa Copernicus de la Unión Europea o imágenes comerciales de alta resolución de firmas como Maxar.

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La técnica clave en este punto es el análisis comparativo de imágenes ópticas y de radar de apertura sintética (SAR), capaces de atravesar nubes o columnas de humo. Al contrastar mapas vectoriales previos al sismo con capturas recientes, se identifican con precisión las rutas de evacuación seguras y los centros de acopio viables. Esto evita el despliegue innecesario de patrullas de reconocimiento en terrenos inestables, reduciendo la exposición de los rescatistas a réplicas telúricas o deslizamientos de tierra. 

Análisis forense digital frente a la desinformación masiva

Una imagen de un edificio derrumbado compartida en redes sociales solo es útil si se demuestra su autenticidad temporal y espacial. Durante una emergencia, la proliferación de vídeos antiguos o descontextualizados desvía recursos hacia falsas alarmas. Para neutralizar esta amenaza, el analista somete el material audiovisual ciudadano a un riguroso examen forense. El investigador debe extraer los metadatos (datos EXIF) ocultos en los archivos para validar coordenadas geográficas y marcas de tiempo exactas.

Cuando las plataformas de origen eliminan estos registros para proteger la privacidad, se aplican técnicas de cronolocalización y el análisis de sombras. Investigadores de colectivos especializados determinan la hora exacta de una grabación analizando la longitud y dirección de las sombras proyectadas por los objetos, o cotejando los accidentes geográficos y las fachadas con herramientas de mapeo urbano de acceso público. Descartar campañas coordinadas de manipulación informativa impide que las agencias humanitarias malgasten suministros esenciales en sectores que no los requieren.

Escucha activa y redes de cartografía colaborativa

El tercer pilar se basa en el rastreo de señales débiles en el espectro digital. Cuando las redes móviles convencionales caen o se saturan, los civiles atrapados buscan vías alternativas para pedir auxilio. Los expertos en OSINT configuran algoritmos de escucha activa mediante el uso de scripts y herramientas de raspado de datos en plataformas de mensajería cifrada y foros locales, filtrando solicitudes de ayuda georreferenciadas.

Estos datos en tiempo real nutren iniciativas de cartografía colaborativa como OpenStreetMap o plataformas de respuesta rápida. Cientos de voluntarios remotos distribuidos por todo el mundo procesan los reportes ciudadanos validados para actualizar en minutos la ubicación de hospitales operativos, colapsos de suministros o puntos de distribución de agua potable. El mapa resultante funciona como un organismo vivo que desplaza a los planos estáticos tradicionales, ofreciendo una radiografía dinámica del desastre. 

El dilema ético y la seguridad de las poblaciones vulnerables

La aplicación del OSINT en crisis humanitarias no está exenta de riesgos y exige un estricto protocolo ético. La difusión de datos georreferenciados sobre asentamientos informales, campos de refugiados o fallas en la seguridad de ciertas infraestructuras puede ser explotada por actores maliciosos, grupos criminales o regímenes autoritarios para ejercer control social o cometer abusos.

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Por tanto, el analista humanitario debe aplicar principios de minimización de datos y anonimización antes de publicar sus hallazgos. Compartir información de libre acceso de manera irresponsable puede exponer la vulnerabilidad de comunidades enteras. El objetivo prioritario de la inteligencia de fuentes abiertas en este campo debe ser siempre la asistencia y la protección civil, manteniendo un equilibrio técnico entre la transparencia informativa necesaria para el rescate y la seguridad operativa de los afectados.

La precisión digital como escudo de la población civil

La gestión moderna de catástrofes demuestra que la precisión informática salva tantas vidas como la asistencia médica inmediata. El manejo riguroso de la información se consolida como un insumo de primera necesidad en la zona cero de cualquier desastre natural. La experiencia en escenarios complejos evidencia que un dato falso o mal verificado puede ser tan destructivo como el propio movimiento telúrico si desvía convoyes de ayuda o aeronaves de evacuación de sus objetivos reales.

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El desarrollo del OSINT humanitario democratiza la gestión de crisis, transformando la solidaridad global en una red de vigilancia estratégica coordinada. En un planeta expuesto a fenómenos climáticos y geológicos cada vez más impredecibles, dominar la verificación remota ha dejado de ser una especialización técnica secundaria. Representa un imperativo ético contemporáneo, donde el rigor del analista digital se convierte en la primera línea de defensa para salvaguardar la vida humana y garantizar la resiliencia de las sociedades.

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Reino Unido plantea regular los algoritmos de plataformas para priorizar noticias de medios públicos

El Gobierno británico lanza una consulta pública para reducir el peso de los algoritmos frente a los medios tradicionales.

El Gobierno del Reino Unido estudia obligar a plataformas como YouTube y TikTok a priorizar en sus algoritmos a medios públicos como la BBC e ITV, en detrimento de los creadores de contenido independientes. La medida forma parte de una consulta pública denominada «Watch this space: a new strategic direction for UK media», que busca replantear la regulación audiovisual ante el avance del consumo digital. El objetivo, según el propio documento, es corregir un desequilibrio regulatorio entre las cadenas tradicionales y los proveedores de vídeo en línea.

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El texto de la consulta explica que las audiencias han migrado hacia televisores inteligentes y plataformas de vídeo bajo demanda, lo que ha generado una brecha normativa. En palabras del documento, «ha surgido un desequilibrio regulatorio significativo entre las emisoras tradicionales, que se adhieren a estándares estrictos sobre contenido dañino, imparcialidad y protección de las audiencias más jóvenes, y los proveedores de contenido más nuevos y menos regulados». Mientras las cadenas convencionales operan bajo normas estrictas, los servicios digitales carecen de controles equivalentes.

Un desequilibrio regulatorio en plena migración digital

Los datos incluidos en la consulta respaldan esta preocupación. YouTube se ha convertido en la plataforma más vista entre niños de 4 a 15 años, acaparando el 28% de su tiempo frente a pantallas. Además, el 74% del consumo de vídeo entre jóvenes de 16 a 24 años se concentra en redes sociales y servicios de streaming, cifra que baja al 69% en el tramo de 25 a 34 años. Estas cifras evidencian, según el Gobierno, que la televisión tradicional pierde terreno frente a plataformas digitales.

Por otro lado, el documento señala que son las grandes tecnológicas quienes controlan hoy los algoritmos que determinan qué contenidos consume la ciudadanía. Frente a ello, las nuevas directrices buscarían obligar a estas plataformas a dar mayor visibilidad a las noticias procedentes de fuentes confiables. Así, el Ejecutivo británico pretende reducir la influencia que ejercen estas empresas sobre la información que reciben los usuarios.

El control algorítmico de las grandes tecnológicas, en el punto de mira

En paralelo, según recoge el medio Dexerto, YouTube ya ha comenzado a alertar a algunos creadores sobre el posible impacto de estos cambios en sus canales, animándolos a informarse y a remitir sus alegaciones al Gobierno. La propia plataforma ha lanzado la campaña #KeepYouTubeYours, con la que defiende que la medida podría limitar el crecimiento de los canales, ya que las recomendaciones personalizadas cederían espacio a contenidos de medios tradicionales como la BBC, Channel4 e ITV en coberturas de grandes acontecimientos, como desastres naturales o elecciones generales.

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El Gobierno británico, no obstante, aún no ha tomado una decisión definitiva. Actualmente recopila opiniones de ciudadanos, creadores y empresas antes de resolver si avanza con la propuesta. Los interesados en presentar alegaciones disponen de plazo hasta el 31 de agosto, a través del sitio web oficial del Ejecutivo.

Marruecos desarticula una célula vinculada a Estado Islámico con atentados en fase avanzada

La operación, basada en «información precisa de Inteligencia», permitió detener a diez sospechosos en varias ciudades.

Marruecos ha desarticulado una célula terrorista compuesta por diez personas presuntamente vinculadas al grupo yihadista Estado Islámico, que planeaba atentados en fase «avanzada» de preparación dentro del país africano. La Dirección General de la Vigilancia del Territorio (DGST) confirmó la operación a través de un comunicado en redes sociales, en el que destacó que la actuación policial permitió frustrar «planes terroristas altamente peligrosos que estaban en una etapa avanzada de preparación».

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Según explicó el organismo, la detención se produjo gracias a «información precisa de Inteligencia», lo que posibilitó lanzar redadas simultáneas en distintas ciudades marroquíes. Casablanca, Agadir, Tarudant, El Hayeb, Tetuán, Fkí ben Salá y Safi fueron los puntos donde se ejecutaron los operativos. Entre los arrestados figuran un exconvicto por delitos de terrorismo y un menor de edad, detalle que evidencia la diversidad del perfil de los integrantes de la red.

Operación simultánea en varias ciudades marroquíes

Durante los registros posteriores, las fuerzas de seguridad incautaron un arsenal compuesto por armas blancas, uniformes militares y documentación con contenido extremista. Asimismo, se hallaron «instrucciones detalladas sobre cómo fabricar artefactos explosivos», lo que refuerza la hipótesis de que la célula se encontraba en fase operativa. A ello se sumó material digital relevante, entre el que destacan dos grabaciones con «la jura de lealtad a Estado Islámico y amenazas explícitas sobre la comisión de actos de sabotaje en Marruecos».

Por otro lado, las autoridades localizaron un vehículo destinado a un «ataque terrorista» contra «objetivos e instalaciones sensibles», almacenado en Inezgane. Este hallazgo obligó a evacuar la zona para evaluar el nivel de riesgo, ya que dentro del almacén se encontraron bombonas de butano y ollas a presión rellenas con clavos para actuar como metralla, conectadas a cables eléctricos. El dispositivo, por tanto, presentaba las características típicas de un artefacto explosivo improvisado de alto poder destructivo.

Estructura interna y reparto de funciones de la célula

Las pesquisas revelaron, además, que el líder de la célula distribuyó tareas específicas entre sus miembros siguiendo directrices de Estado Islámico. Mientras algunos sospechosos se encargaban de seleccionar los objetivos, otros realizaban labores de reconocimiento y vigilancia, y un tercer grupo se dedicaba a la compra de materiales necesarios para ejecutar los atentados. Esta organización jerárquica apunta a una estructura operativa consolidada dentro del territorio marroquí.

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Finalmente, la DGST señaló que las investigaciones continúan abiertas con el objetivo de esclarecer los posibles vínculos de la célula con la rama de Estado Islámico activa en el Sahel. Al mismo tiempo, los investigadores buscan «identificar el posible alcance nacional e internacional de esta célula terrorista», lo que sugiere que el caso podría ampliarse a otros países de la región.