Estados Unidos e Irán rompen el alto el fuego tras un nuevo intercambio de ataques

Teherán acusa a Washington de violar el memorando y responde con ataques contra bases en el Golfo. La OTAN respalda la ofensiva estadounidense mientras crece la tensión en el estrecho de Ormuz.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha declarado durante la segunda jornada de la cumbre de la OTAN en Ankara que el alto el fuego entre Washington y Teherán ha quedado roto tras el último intercambio de ataques. No obstante, el mandatario ha matizado que «aún es posible reconducir la situación», en declaraciones realizadas ante los periodistas asistentes a la cumbre. Sin embargo, sus palabras sobre Irán no han dejado lugar a ambigüedades: «Son escoria. Son gente enferma. Están liderados por gente enferma», ha afirmado, añadiendo que «es una pérdida de tiempo tratar con ellos».

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Por su parte, el Ministerio de Exteriores iraní ha respondido responsabilizando a Washington de la ruptura del acuerdo. Según el comunicado oficial, «los repetidos ataques ilegales contra Irán», junto con la revocación de la licencia petrolera y «la violación de los acuerdos» en el estrecho de Ormuz, «han dejado sin efecto partes clave y fundamentales» del memorando de paz firmado el mes pasado, que establecía un plazo de 60 días para alcanzar una solución definitiva.

Irán responde y acusa a EE.UU. de violar el acuerdo

La escalada se ha materializado en las últimas horas con una respuesta iraní que incluyó ataques con misiles y drones contra 85 objetivos vinculados a bases militares estadounidenses en Baréin y Kuwait, donde se activaron las alarmas antiaéreas. La Guardia Revolucionaria presentó la ofensiva como represalia directa por los bombardeos previos de Washington. Un miembro de esa fuerza ha fallecido en el intercambio, según confirmaron las agencias oficialistas iraníes.

Previamente, Estados Unidos había bombardeado más de 80 objetivos militares iraníes, entre ellos sistemas de defensa aérea, radares costeros y más de 60 embarcaciones de la Guardia Revolucionaria en Ormuz. El Comando Central estadounidense (CENTCOM) justificó la operación como respuesta a los ataques iraníes contra tres buques comerciales, con el objetivo de degradar la capacidad de Teherán para amenazar el tráfico marítimo internacional. Los bombardeos alcanzaron además el puerto de Sirik y las islas de Qeshm y Jark, dejando heridos por metralla e incendios en Bandar Abbas.

Escalada militar y presión internacional en el Golfo Pérsico

Tras el ataque, las Fuerzas Armadas iraníes han prometido una «respuesta aplastante» y han advertido que no permitirán «injerencia extranjera» en la gestión de Ormuz. La tensión coincide con el endurecimiento económico de Washington, que revocó la licencia para la compraventa de petróleo iraní horas antes de los bombardeos, disparando el precio del crudo más de un 5%. Omán, mediador clave en las negociaciones, ha advertido que la escalada «amenaza la seguridad regional y la seguridad de la navegación marítima», postura respaldada por Catar y Emiratos Árabes Unidos.

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Desde la Alianza Atlántica, el secretario general Mark Rutte respaldó la ofensiva estadounidense calificándola de «absolutamente necesaria», ya que, según explicó, «cuando hay un alto el fuego e Irán lo está violando, es absolutamente crucial que Estados Unidos reaccione con firmeza». Rutte subrayó asimismo que los 32 aliados coinciden en que «Irán nunca debe hacerse con capacidad nuclear» y que la libertad de navegación en Ormuz constituye una condición «crucial» para la organización.

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