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Chile ejecuta la mayor incautación de drogas de su historia: 100 toneladas ocultas en madera

La droga, oculta en madera boliviana, tenía como destino mercados internacionales. Las autoridades alertan sobre la sofisticación del crimen organizado transnacional.

Las autoridades chilenas han llevado a cabo la mayor incautación de drogas de la historia del país, con un total de cien toneladas de estupefacientes ocultos en cargamentos de madera procedentes de Bolivia, tras una investigación conjunta de seis meses entre distintas agencias estatales. La operación se desplegó en varios puntos clave, incluidos los puertos de Arica, Valparaíso y San Antonio.

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El Servicio Nacional de Aduanas informó que el operativo es resultado del «trabajo interagencial», que permitió identificar los envíos mediante el uso de nuevas tecnologías de detección. Según el organismo, entre un 10% y un 20% de cada carga de madera contenía sustancias ilícitas, lo que configura el volumen total incautado, compuesto principalmente por clorhidrato de cocaína y ketamina.

Golpe coordinado en los principales puertos del país

«Lo anterior constituye la mayor incautación en la historia de Chile», indicó la institución, subrayando la escala del hallazgo. Además, precisó que la droga estaba distribuida en múltiples cargamentos, lo que evidencia un patrón sistemático de ocultamiento en rutas comerciales legales.

Por su parte, el ministro de Seguridad, Martín Arrau, advirtió sobre la «magnitud y sofisticación del crimen organizado», describiéndolo como una amenaza transnacional que opera «con recursos, capacidad de adaptación y sin respetar fronteras». En ese contexto, defendió una respuesta estatal coordinada para reforzar la seguridad y el control fronterizo.

Chile como plataforma global de distribución

«Frente a ello, la respuesta debe ser un Estado coordinado», afirmó Arrau, insistiendo en la necesidad de que las instituciones actúen de forma conjunta para «proteger nuestras fronteras, fortalecer la seguridad pública y evitar que estas organizaciones afecten la tranquilidad de las familias y comunidades». En paralelo, la Fiscalía destacó que el resultado responde a «un trabajo coordinado de las instituciones» en el marco del foco portuario creado en 2024.

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Finalmente, las autoridades señalaron que este operativo constituye uno de los procedimientos más relevantes contra el crimen organizado transnacional vía marítima, evidenciando el uso de madera boliviana como método de ocultamiento. Según la investigación, Chile era utilizado como plataforma logística para enviar droga a múltiples mercados internacionales, y las sustancias incautadas habrían permitido generar ganancias superiores a los 8.334 millones de dólares en Europa.

Fracasa el proyecto del caza europeo por las disputas entre Francia y Alemania

Ambos países certifican el fin del mayor proyecto militar europeo tras el desacuerdo por el liderazgo entre Airbus y Dassault.

El proyecto europeo FCAS, destinado a desarrollar un caza de sexta generación entre España, Alemania y Francia, ha fracasado este lunes tras años de negociaciones marcadas por desacuerdos. La incapacidad de los socios para resolver sus diferencias industriales ha provocado la ruptura definitiva del programa, considerado el más ambicioso en materia de defensa aérea en Europa.

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Según fuentes del Gobierno alemán, el canciller Friedrich Merz y el presidente francés, Emmanuel Macron, concluyeron que Dassault Aviation y Airbus no lograrían acordar el liderazgo del proyecto. En este contexto, Merz recomendó a Macron que no continuara con la iniciativa, aunque respaldó seguir avanzando en otros elementos como la nube de combate.

El conflicto por el control del programa bloqueó años de negociaciones

El FCAS, lanzado en julio de 2017 por Angela Merkel y Emmanuel Macron, buscaba sustituir a partir de 2040 los actuales Eurofighter y Rafale. Sin embargo, el programa permanecía bloqueado. Francia defendía liderar en solitario, mientras Alemania insistía en que «hay que cumplirlos», en referencia a los contratos que garantizaban igualdad entre las empresas implicadas.

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España participaba a través de Indra, centrada en sensores, inteligencia artificial y combate colaborativo. El ex presidente ejecutivo de la compañía, Ángel Escribano, ya había advertido del estancamiento al lamentar el bloqueo de «uno de los proyectos industriales más estratégicos para Europa y para España». Asimismo, el presidente español Pedro Sánchez pidió en enero de 2026 a Francia desbloquear «de una santa vez» el proyecto, sin éxito.

Donald Trump afirma que el acuerdo con Irán está «en la recta final» y podría firmarse «en dos o tres días»

El embajador iraní ante la ONU contradice a Washington y advierte de que «aún no hay texto definitivo».

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha asegurado que las negociaciones con Irán para poner fin al conflicto en Oriente Próximo están «en la recta final» y que el pacto podría cerrarse en cuestión de días. Así lo declaró tras el intercambio de ataques entre fuerzas iraníes e israelíes registrado entre el domingo y el lunes. El acuerdo, según Trump, incluiría la reapertura del estrecho de Ormuz y bloquearía el acceso de Teherán a armamento nuclear.

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«Estamos muy cerca de lograr un acuerdo muy firme y poderoso», reiteró el mandatario, quien añadió que el pacto podría incluso rubricarse «en una hora» y negó que existan «puntos pendientes». Trump explicó además que el acuerdo «no permitirá» que Irán obtenga armas nucleares, extremo que Teherán niega que figure entre sus objetivos. Además, precisó que «el estrecho de Ormuz abrirá inmediatamente después de la firma».

Irán frena el optimismo: «Aún no hay texto definitivo»

Sin embargo, la versión iraní matiza el optimismo de Washington. El embajador de Irán ante Naciones Unidas, Amir Saeid Iravani, afirmó que «aún no se ha llegado al texto definitivo». Según declaraciones recogidas por la agencia Tasnim, tanto Estados Unidos como Irán siguen «presentando e intercambiando puntos de vista y opiniones» a través de Pakistán, país que ejerce de mediador entre ambas partes.

Trump descartó, por su parte, que la opción militar fuera más ventajosa que alcanzar un acuerdo en este momento. «Si vamos y bombardeamos, algo que podemos hacer fácilmente, y pasamos dos o tres semanas bombardeando, no les quedaría nada, pero no abriríamos el estrecho durante meses», argumentó. A continuación, añadió: «Si bombardeamos, mucha gente morirá. ¿Quién quiere eso? Yo no». El objetivo, insistió, es «conseguir un documento firmado que sea más firme que los bombardeos».

Trump reivindica su papel en el cese de hostilidades

En cuanto al cese temporal de hostilidades, Trump defendió su papel como intermediario. Explicó que mantuvo «una muy buena conversación» con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, tras los ataques lanzados el domingo por Irán en respuesta a los bombardeos israelíes sobre Beirut. «Fue golpeado y respondió. No puedo culparlo por ello», matizó en referencia a Netanyahu. Después, con tono distendido, afirmó: «Han acordado parar, a través de mí».

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Por último, Iravani recordó que el alto el fuego pactado en abril es «global» y abarca a toda la región, Líbano inclusive. Sus declaraciones llegaron precisamente después de los últimos intercambios de misiles entre Irán e Israel, lo que evidencia la fragilidad del proceso. La mediación de Pakistán sigue siendo, por tanto, el canal diplomático clave para avanzar hacia un acuerdo definitivo entre Washington y Teherán.

Entrevista a Marc Vendrell, autor de ‘La Batalla Invisible: Sun Tzu, Clausewitz y la guerra híbrida’

Marc Vendrell Martínez, profesor y director académico del Máster Profesional de Analista de Inteligencia de LISA Institute, analiza en su nuevo libro La Batalla Invisible cómo la guerra híbrida, la zona gris y la desinformación se han convertido en el gran campo de batalla de nuestro tiempo.

La guerra ya no siempre se libra con tanques, misiles o ejércitos visibles. Cada vez más, el conflicto se desplaza a la información, la percepción y la manipulación, en un escenario donde la frontera entre paz y guerra se difumina. Le vamos a entrevistar sobre todo ello con motivo de la publicación de La Batalla Invisible: Sun Tzu, Clausewitz y la guerra híbrida, su nuevo libro. En esta obra, Vendrell analiza los peligros de la guerra híbrida y la llamada zona gris, su vínculo con los clásicos de la estrategia y propone el método NIEBLA como herramienta para reducir la incertidumbre y comprender mejor un entorno cada vez más complejo.

P: El título habla de una “batalla invisible”. ¿Qué está ocurriendo hoy que la mayoría de la gente no está viendo?

R: La mayoría no ve que la guerra ya no se declara, se infiltra. Hoy los Estados y actores no estatales libran batallas en redes sociales, mercados financieros y cables de internet, donde un tuit puede hacer más daño que un misil. La gente cree que la paz es la ausencia de tanques en las calles, pero la realidad es que la paz actual es un campo de minas invisible. Y lo peor es que, mientras discutimos si un meme es gracioso o no, alguien está usando ese mismo meme para dividirnos. Aunque es evidente, y no debemos olvidarlo, que las guerras tradicionales existen y siempre existirán, como Rusia en Ucrania, aunque ahora se han añadido los drones, pero esto siempre estará.

P: ¿Por qué ahora? ¿Qué ha cambiado en el entorno geopolítico o informativo para que este libro sea necesario en la actualidad?

R: Porque vivimos en la era de la asimetría. Una guerra tradicional es cara, hacen falta ejércitos, aviones, logística. Ahora, con un ordenador y una cuenta falsa en Twitter, cualquier Estado o grupo puede desestabilizar un país. Las redes sociales han democratizado el poder de la manipulación, y los algoritmos premian el caos. Además, Occidente sigue pensando en términos del siglo XX: creemos que la disuasión nuclear evita guerras, pero no nos damos cuenta de que la guerra ya está aquí, solo que no suena a explosiones. Si en las elecciones españolas, alemanas o francesas ganan partidos anti Unión Europea, Rusia puede ganar una guerra sin tener que entrar en estos territorios.

P: ¿En qué momento decidiste que necesitabas escribir este libro?

R: Fue un proceso, pero los detonantes fueron el referéndum de Cataluña en 2017, el Brexit o las elecciones de Estados Unidos en 2016. Vi cómo narrativas falsas, amplificadas por bots y cuentas rusas, alimentaban la polarización. Y lo más revelador: nadie lo estaba conectando con patrones globales. Era el mismo modus operandi que en Crimea (del que hablo en el libro). Ahí entendí que la guerra híbrida no era algo lejano, sino que ya estábamos inmersos en ella.

Y más aún estos últimos años en elecciones como las alemanas, las francesas, las rumanas o las polacas, donde hay un claro intervencionismo de fuerzas extranjeras con intereses por ciertas fuerzas políticas. Estas, además, son conscientes de que les pueden usar, pero al tener interés en llegar al poder, les da absolutamente igual que le convenga más al enemigo.

P: ¿Hay alguna experiencia concreta que te hizo “ver” esa guerra invisible?

R: Diría que dos. La primera, trabajar en Inteligencia me ha hecho ver cómo operaciones que parecían aisladas (un ciberataque aquí, una campaña de desinformación allí) en realidad eran piezas de un mismo rompecabezas. La segunda, hablando con ciudadanos normales: darme cuenta de que la mayoría no sabía que, cuando compartían una noticia falsa en WhatsApp, estaban siendo armas de una guerra que no entendían.

P: ¿Qué aportan Sun Tzu y Clausewitz al mundo actual que no estén viendo los analistas modernos?

R: Me gusta mucho esta pregunta, porque a veces creemos que por no ser actuales, no sirve, pero igual que sirve Aristóteles, Platón, Kant o Maquiavelo, también otros. Sun Tzu nos recuerda que la mejor victoria es la que no requiere lucha. Hoy, ganar no es destruir al enemigo, sino hacer que se rinda sin saber que está en guerra. Clausewitz, con su «niebla de guerra», nos advierte de que la incertidumbre es el terreno natural del conflicto y algo peligroso si no se reduce. Los analistas modernos a veces se obsesionan con datos y tecnología (que también es necesario), pero olvidan que la guerra siempre ha sido, ante todo, psicológica. Ambos entenderían que, en 2026, el campo de batalla es la mente humana.

P: Si ambos vivieran hoy, ¿en qué crees que estarían de acuerdo y en qué chocarían frontalmente?

R: Estarían de acuerdo en que la información es el arma más poderosa. Sun Tzu diría que hay que ganar la batalla antes de luchar, y Clausewitz añadiría que la política sigue siendo la continuación de la guerra. Chocarían en el cómo: Sun Tzu apostaría por la manipulación sutil (como Rusia en Ucrania), mientras que Clausewitz, más pragmático, diría que, al final, la fuerza bruta sigue siendo necesaria cuando falla lo demás.

Sobre el tema de la importancia de la información, imaginaros si es importante que hace décadas que hay una parte de profesionales en cada país que se dedican a obtener información, y se llaman servicios de Inteligencia, por eso se dice que Sun Tzu ya hablaba de la importancia de obtener información (con espionaje, entre otros) para tener ventaja.

P: Mucha gente asocia guerra a tanques y misiles. ¿Dónde se libra realmente la guerra hoy?

R: En tres frentes: las pantallas (redes sociales, medios), los mercados (sanciones, presión económica) y las mentes (polarización, desconfianza). El tanque de hoy es un algoritmo, y el misil, un deepfake viral. Pero ojo: esto no significa que los tanques hayan desaparecido. Simplemente, ahora son el último recurso, no el primero. Evidentemente la fuerza militar sigue siendo algo relevante, por eso los países siguen invirtiendo en esta parte de defensa, al igual que sigue siendo importante otras defensas como la fuerza nuclear.

P: ¿Qué papel juegan elementos como la información, la psicología o la percepción en la guerra híbrida?

R: La información, la psicología y la percepción son el corazón de la guerra híbrida, y su poder radica en que operan en un terreno donde la verdad es relativa. La información no solo se usa para comunicar, sino para manipular, distraer o saturar. En un mundo donde todos tenemos acceso a datos, el verdadero desafío es discernir qué es relevante y qué es ruido. La psicología, por su parte, es el blanco: las operaciones híbridas no buscan solo cambiar lo que sabes, sino cómo te sientes, y si logran que sientas miedo, desconfianza o rabia, ya han ganado, porque las emociones nublan el juicio y facilitan la manipulación.

Y aquí es donde entra la percepción, el campo de batalla más importante. No importa lo que sea cierto, importa lo que la gente cree que es cierto. Rusia no necesita invadir un país si puede convencer a su población de que Occidente es una amenaza existencial. Cuando la gente deja de confiar en sus instituciones, en sus vecinos o en los medios, el Estado ya ha perdido la batalla, aunque no se haya disparado un solo tiro. La guerra híbrida no se gana con balas, sino con narrativas que calan en la mente de la gente.

P: Presentas el método NIEBLA: ¿Qué problema concreto viene a resolver?

R: El método NIEBLA nace para ordenar el caos. Cuando te enfrentas a una operación híbrida, el primer problema es que hay demasiada información, desinformación y ruido, y no sabes por dónde empezar. Las redes sociales, los medios y los actores estatales y no estatales inundan el espacio con mensajes contradictorios, datos falsos y narrativas manipuladas. En ese entorno, el analista se ahoga en detalles y pierde de vista el panorama general. NIEBLA actúa como un filtro que te obliga a centrarte en lo esencial, a hacerte las preguntas clave que desvelan la estructura oculta de la operación.

No es un método rígido, sino una guía flexible que te ayuda a navegar por la niebla. Te obliga a preguntarte: ¿Quién se beneficia de esta narrativa? ¿Qué pruebas hay y cuáles son solo rumores? ¿Cuál es el objetivo real detrás de esta operación? Es como tener un mapa en medio de la niebla: no elimina la incertidumbre, pero te da las herramientas para moverte con más seguridad. En un mundo donde la guerra híbrida es cada vez más compleja, NIEBLA aporta claridad y estructura a un problema que, de otro modo, sería abrumador. Yo siempre digo que es una técnica estructurada que aporta materia gris al analista.

P: ¿Por qué “NIEBLA”? ¿Qué simboliza ese nombre?

R: Por dos razones. La primera, la niebla de guerra de Clausewitz, que es esa incertidumbre que nubla el juicio en cualquier conflicto. La segunda, porque la guerra híbrida es invisible y no ves al enemigo, no sabes cuándo empezó ni cuándo acabará. El nombre es un recordatorio de que, en este tipo de guerra, lo más peligroso es lo que no ves.

P: ¿A quién va dirigido: analistas, periodistas, ciudadanos, o cualquiera que quiera entender el mundo?

R: A analistas, periodistas y profesionales de la seguridad, pero también a ciudadanos críticos. No es un libro técnico, sino una herramienta para entender el mundo en el que vivimos. Si te interesa la geopolítica, el periodismo o simplemente no quieres que te la cuelen, este libro es para ti.

P: ¿Qué diferencia tu teoría de otros marcos o metodologías que ya existen?

R: Que no es académico, es práctico. Otros marcos te explican qué es la guerra híbrida; NIEBLA te enseña cómo analizarla paso a paso. Además, no es un método cerrado: es flexible, porque la guerra híbrida evoluciona constantemente. Y, sobre todo, no da respuestas, da preguntas. Porque en este mundo, el que pregunta bien, ya está a medio camino de la solución. Aprovecho para agradecer a Hugo Zunzarren y Paula González, dos especialistas en técnicas de análisis de Inteligencia, que ayudaron a consolidar distintas partes del método.

P: ¿El lector va a empezar a ver la realidad de forma distinta después de leer el libro?

R: Sí, y eso es lo peligroso (y a la vez lo más valioso). El libro no solo te explica cómo funciona la guerra híbrida, sino que te entrena para detectarla en tu día a día. De repente, empezarás a notar cosas que antes pasaban desapercibidas: por qué ciertas narrativas se repiten una y otra vez en medios y redes sociales, cómo se manipulan las emociones para polarizar a la sociedad, o quién se beneficia realmente del caos. Es como si, de la noche a la mañana, alguien te hubiera dado un manual para descifrar el mundo oculto tras las noticias. Y eso cambia todo, porque una vez que entiendes los mecanismos, ya no puedes ignorarlos.

Pero hay un precio: la lucidez duele. Es como ponerle gafas a alguien que no sabía que era miope. De pronto, ves los hilos que mueven lo que antes te parecía casual. Y lo peor es que ya no podrás dejar de verlo. Cada titular sensacionalista, cada debate enconado en Twitter, cada crisis política que parece surgir de la nada, empezará a tener sentido. El problema no es que la realidad sea distinta, sino que, una vez que entiendes el juego, ya no puedes hacer como que no lo ves. Y eso, en un mundo donde la manipulación es la norma, es tanto una carga como una ventaja.

Y aquí está el verdadero reto: ¿qué haces con ese conocimiento? Porque no sirve de nada ver la matriz si no actúas en consecuencia. El libro no solo te abre los ojos, sino que te invita a cuestionar, verificar y pensar críticamente antes de compartir, creer o repetir cualquier cosa. En un mundo donde la desinformación es una herramienta de poder, la conciencia no es suficiente; hay que convertirla en acción. Y eso, al final, es lo que marca la diferencia entre ser una víctima más del sistema o un ciudadano informado y resiliente.

P: ¿Qué tipo de lector va a disfrutar más este libro?

R: El que no se conforma con las explicaciones simples. Si te gusta el periodismo de investigación, la geopolítica, la estrategia o los thrillers de espías, pero quieres entender cómo funciona el mundo real, este libro es para ti. También es útil para profesionales que necesitan herramientas concretas (periodistas, analistas, militares) y para ciudadanos que no quieren ser víctimas de la manipulación. No lo he escrito tampoco en un lenguaje muy técnico, es asequible para personas que no tienen formación en estos ámbitos.

P: Si alguien termina el libro, ¿Qué es lo primero que debería hacer o replantearse?

R: Dejar de pensar en términos de «buenos y malos». La guerra híbrida no es un conflicto entre Estados, sino un ecosistema donde todos somos objetivos. Lo primero que debe hacer es aplicar el método NIEBLA a algo que le preocupe: una noticia, un debate político, una crisis. Y, sobre todo, cuestionarse: ¿estoy viendo toda la imagen, o solo lo que alguien quiere que vea?

P: ¿Dirías que ahora mismo estamos viviendo varias campañas híbridas activas?

R: Sin duda. Rusia en Ucrania, China en Taiwán, Irán en Oriente Medio, y hasta en España hay operaciones híbridas en marcha. Pero el problema es que no son campañas aisladas sino que están conectadas. Lo que pasa en Ucrania afecta a lo que pasa en Taiwán, y lo que pasa en Taiwán influye en la desinformación que llega a Europa. Estamos en una guerra global, pero nadie ha declarado la guerra. De hecho, incluso muchos profesionales nunca conocerán todas las guerras híbridas que se viven, a vece ya es tarde.

P: ¿El ciudadano medio es más vulnerable o más consciente que hace unos años?

R: Más vulnerable, sin duda. Aunque hoy hay más conciencia sobre la desinformación que nunca (gracias a campañas de alfabetización mediática, verificadores de hechos y hasta a escándalos como el de Cambridge Analytica), la paradoja es que, cuanto más sabemos, más expuestos estamos. Los algoritmos de las redes sociales no han dejado de perfeccionarse: están diseñados para explotar nuestras emociones más primarias (miedo, indignación, tribalismo) y mantenernos enganchados. La gente sabe que existe el fake news, pero sigue compartiendo noticias sin verificar, porque el sistema premia la viralidad, no la veracidad. Y ahí está el problema: la conciencia sin acción es inútil. Saber que algo es falso no sirve de nada si, al final, lo compartes igual por inercia, por sesgo de confirmación o simplemente porque «todo el mundo lo está diciendo».

Además, la fatiga informativa juega en nuestra contra. Vivimos en un mundo donde cada día nos bombardean con crisis, escándalos y contradicciones, y el cerebro humano, abrumado, acaba simplificando la realidad en narrativas binarias (buenos vs. malos, nosotros vs. ellos). Eso nos hace más fáciles de manipular. La conciencia existe, pero no es suficiente si no va acompañada de hábitos críticos como verificar fuentes, cuestionar motivaciones y, sobre todo, resistir la tentación de reaccionar emocionalmente ante cada titular.

P: ¿Qué te gustaría que la gente empezara a cuestionarse después de leerlo?

R: Lo primero y más urgente: ¿por qué creo lo que creo? No se trata de caer en el escepticismo absoluto, sino de entender los mecanismos que moldean nuestras opiniones. ¿Es porque lo he verificado con fuentes contrastadas, o porque me lo han repetido una y otra vez hasta que lo he asumido como cierto? ¿Me he parado a pensar en quién se beneficia de que yo piense así? Estas preguntas, aunque incómodas, son el primer paso para recuperar el control sobre nuestra propia mente.

P: ¿Qué error sería el más peligroso seguir cometiendo en este nuevo tipo de guerra?

R: Subestimar al enemigo. Es el error más antiguo y, a la vez, el más letal. Creer que, porque no hay tanques en las calles ni misiles en el cielo, no estamos en guerra. La guerra híbrida no se anuncia con trompetas si no que se infiltra en silencio, como un gas que llena la habitación sin que te des cuenta hasta que ya es demasiado tarde. Y cuando por fin lo detectas, el daño ya está hecho: la sociedad está polarizada, las instituciones han perdido credibilidad y el enemigo ha logrado sus objetivos sin disparar un solo tiro.

Pero hay otro error igual de peligroso, y es pensar que, porque una noticia, un meme o un rumor es absurdo, no puede ser peligroso. La guerra híbrida no siempre usa mentiras sofisticadas, y a veces, lo absurdo es precisamente su arma. Una noticia falsa ridícula puede ser más efectiva que una elaborada, porque la gente la comparte sin pensarlo, precisamente por lo disparatada que es. Y así, sin darnos cuenta, nos convertimos en cómplices de nuestra propia manipulación. El error más grave no es no saber, sino no querer saber. Porque, cuando te das cuenta de que estás en medio de una guerra híbrida, ya es demasiado tarde para evitar sus consecuencias. Y lo peor es que, en este tipo de conflicto, la ignorancia no es una excusa: es una derrota.

Guerra híbrida en Medio Oriente: la participación silenciosa de los Five Eyes en el conflicto Israel-Irán

La guerra híbrida entre Israel e Irán va más allá de la confrontación militar convencional e involucra operaciones de inteligencia, ciberataques y estrategias de influencia. En este artículo, Fernando Javier Tapia Blandón se analiza cómo la alianza Five Eyes desempeña un papel clave en este escenario mediante el intercambio de inteligencia y la cooperación estratégica con Israel.

El conflicto entre Israel e Irán suele interpretarse como una rivalidad geopolítica regional, no obstante, se encuentra marcada por operaciones encubiertas, ciberataques, sabotajes industriales y una competencia militar que se extiende desde Siria hasta el Golfo Pérsico. 

Sin embargo, bajo las sombras se encuentran un grupo de actores claves en esta esencial de la ecuación geoestratégica: la presencia silenciosa pero decisiva de la alianza de inteligencia: «Los 5 ojos (The Five Eyes)«, el bloque occidental liderado por Estados Unidos que articula la red de vigilancia más extensa y sofisticada del mundo.

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En un escenario donde la guerra híbrida combina operaciones cibernéticas, guerra psicológica, espionaje electrónico y acciones de precisión, la capacidad de anticipación se convierte en un recurso tan valioso como los misiles o los drones. Es precisamente en ese terreno donde los Five Eyes han desempeñado un papel determinante, proporcionando a Israel flujos de inteligencia, capacidades SIGINT y apoyo técnico que amplifican su ventaja frente a Irán. 

Dicha cooperación rara vez aparece en comunicados oficiales, su impacto es profundo: desde la detección temprana de operaciones iraníes hasta la protección de infraestructuras críticas y la atribución de ciberataques. La guerra híbrida entre Israel e Irán, por tanto, no es un conflicto aislado ni estrictamente regional, es un nodo dentro de una arquitectura global de vigilancia donde los intereses occidentales, la seguridad energética y la estabilidad del orden digital convergen. Comprender este entramado es indispensable para analizar la escalada actual y las dinámicas de poder que están redefiniendo el equilibrio estratégico en Medio Oriente.

Historia de los Five Eyes

La alianza de inteligencia conocida como The Five Eyes, tiene sus raíces en la cooperación anglosajona durante la Segunda Guerra Mundial. Investigaciones históricas señalan que los primeros intercambios de inteligencia entre Estados Unidos y Reino Unido se dieron antes de 1941, cuando ambos países comenzaron a coordinar esfuerzos criptográficos contra Alemania y Japón (Walsh, 2020), esta colaboración temprana sentó las bases de una arquitectura SIGINT que evolucionaría rápidamente en la posguerra.

El punto de inflexión llegó durante el año 1946, con la firma del Acuerdo UKUSA, un tratado secreto que formalizó la cooperación en inteligencia de señales entre la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA) y el Cuartel General de Comunicaciones del Gobierno británico (GCHQ). Estudios de seguridad nacional describen este acuerdo como «EL MARCO ESTRUCTURAL MÁS DURADERO DE COOPERACIÓN EN INTELIGENCIA DEL SIGLO XX» (Aldrich, 2010). 

Posteriormente, se realiza la primera anexión de un aliado clave como es Canadá quien se integró en 1948, mientras que Australia y Nueva Zelanda lo hicieron a partir de 1956, consolidando así la estructura de cinco miembros que permanece vigente (Walsh, 2020).

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Durante la Guerra Fría, la alianza desarrolló el sistema de vigilancia ECHELON, diseñado para interceptar comunicaciones soviéticas y de otros actores estratégicos. Investigaciones del Parlamento Europeo y análisis académicos posteriores confirmaron que ECHELON evolucionó hacia una red global de interceptación capaz de monitorear comunicaciones diplomáticas, militares y comerciales en múltiples regiones (Campbell, 2001). Este sistema estableció uno de los pilares operativos de los Five Eyes durante décadas.

Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, la alianza experimentó una expansión sin precedentes. La NSA y el GCHQ ampliaron sus capacidades de vigilancia digital, integrando tecnologías de recolección masiva de datos y fortaleciendo la cooperación con los otros miembros. 

Posteriormente a las filtraciones del Caso Snowden en el año 2013, se desveló la magnitud de las operaciones, mostrando que los Five Eyes habían desarrollado mecanismos de vigilancia transnacional que operaban más allá de los marcos legales nacionales (Greenwald, 2014). Estas revelaciones confirmaron la profundidad y sofisticación de la alianza en el siglo XXI.

En la literatura contemporánea, los Five Eyes son descritos como «la alianza de inteligencia multilateral más exitosa y resiliente de la historia moderna», gracias a su interoperabilidad tecnológica, valores democráticos compartidos y una cultura de confianza estratégica difícil de replicar (Walsh, 2020). Su papel continúa expandiéndose en ámbitos como ciberseguridad, vigilancia satelital, inteligencia artificial y protección de infraestructuras críticas.

Israel como aliado clave de los Five Eyes

Aunque Israel no forma parte oficial de la alianza Five Eyes, múltiples estudios y documentos desclasificados muestran que se ha convertido en uno de sus socios externos más importantes, especialmente en materia de inteligencia de señales (SIGINT) y ciberseguridad. 

Mediante la cooperación entre Israel y Estados Unidos, consolidó a través de la NSA se comenzó a compartir inteligencia electrónica con la Unidad 8200, el principal órgano de inteligencia militar israelí (Aid, 2013). 

Esta relación se profundizó tras los Acuerdos de Oslo y la creciente amenaza de Irán, mediante el llamado Eje de la Resistencia, lo que llevó a un intercambio sistemático de datos sobre comunicaciones, movimientos militares y redes de proxies regionales.

Investigaciones de Richard J. Aldrich (2010) señalan que Israel se ha convertido en un “partner privilegiado” del ecosistema Five Eyes debido a su capacidad tecnológica, su experiencia en operaciones cibernéticas ofensivas y su posición geoestratégica en Medio Oriente. Esta cooperación no solo incluye intercambio de inteligencia, sino también desarrollo conjunto de capacidades, como sistemas de vigilancia, algoritmos de análisis masivo y tecnologías de intercepción. 

La colaboración entre la NSA y la Unidad 8200 es descrita por Aldrich como una de las más estrechas fuera del núcleo anglosajón, asimismo, en los documentos filtrados por Edward Snowden y analizados por The Guardian y The Intercept revelaron que la NSA mantiene acuerdos de intercambio de datos con Israel que permiten compartir información bruta de comunicaciones, incluidos metadatos y contenidos interceptados, bajo marcos de confianza mutua (Greenwald, 2014). 

Aunque estos acuerdos han generado debates sobre privacidad, confirman que Israel opera como un “quasi-member” del Five Eyes, con acceso privilegiado a flujos de inteligencia global.

Esta cooperación se intensificó tras la creación del Cyber Dome israelí y la creciente actividad cibernética iraní, lo que llevó a un alineamiento operativo entre Israel y los Five Eyes en la detección, atribución y neutralización de amenazas. En conjunto, la relación entre Israel y los Five Eyes constituye un eje estratégico de vigilancia y ciberinteligencia que trasciende las alianzas formales. 

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Israel aporta capacidades tecnológicas, experiencia operativa y acceso regional, mientras que The Five Eyes, proporcionan infraestructura global, recursos analíticos y cobertura satelital. Esta simbiosis convierte a Israel en un actor esencial dentro de la arquitectura de seguridad occidental, especialmente en el contexto de la guerra híbrida contra Irán.

Los intereses estratégicos de los Five Eyes en Medio Oriente

La presencia de The Five Eyes en Medio Oriente no responde únicamente a la cooperación histórica con Estados Unidos, sino a una serie de intereses estratégicos estructurales que han convertido a la región en un punto focal de su arquitectura de vigilancia global. 

Según estudios de seguridad internacional, Medio Oriente es considerado un “ESPACIO CRÍTICO PARA LA ESTABILIDAD DEL ORDEN ENERGÉTICO Y DIGITAL OCCIDENTAL”, lo que explica la atención sostenida del bloque anglosajón (Walsh, 2020).

Uno de los intereses centrales es la contención de Irán y la vigilancia de sus redes militares, nucleares y cibernéticas. Investigaciones de la RAND Corporation subrayan que Irán es percibido por Estados Unidos, Reino Unido y Australia como un actor revisionista capaz de desestabilizar rutas marítimas, mercados energéticos y alianzas regionales (Byman, 2020). 

Para The Five Eyes, monitorear las actividades del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) y los integrantes del Eje de la Resistencia como Hezbollah, las milicias iraquíes y los hutíes es esencial para anticipar amenazas que pueden trascender la región.

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Otro interés clave es la protección de las rutas energéticas globales, especialmente en el Estrecho de Ormuz y el Mar Rojo. Informes del U.S. Naval War College destacan que más del 20% del petróleo mundial transita por estas rutas, lo que convierte su vigilancia en una prioridad estratégica para las potencias occidentales (Gholz & Press, 2021). 

La infraestructura SIGINT de The Five Eyes, combinada con capacidades satelitales y marítimas, permite monitorear movimientos navales iraníes, ataques a buques y actividades de sabotaje. La región también es un punto crítico para la seguridad digital y la ciberinteligencia. 

En publicaciones del International Institute for Strategic Studies (IISS) señalan que Irán ha desarrollado una de las capacidades cibernéticas ofensivas más activas del mundo, dirigida contra bancos, infraestructuras críticas y aliados occidentales (IISS, 2021). En este contexto, The Five Eyes consideran a Medio Oriente un laboratorio de guerra híbrida donde se prueban tácticas que luego pueden replicarse en Europa, América o el Indo-Pacífico.

Finalmente, la región es esencial para la interoperabilidad con Israel, un socio tecnológico y de inteligencia que aporta capacidades únicas. La cooperación con Israel permite obtener inteligencia de alta precisión sobre Irán y sus redes, mientras que Israel se beneficia de la infraestructura global de vigilancia del bloque. 

En conjunto, los intereses estratégicos de The Five Eyes en Medio Oriente combinan seguridad energética, vigilancia cibernética, contención de actores revisionistas y cooperación con aliados clave. 

La estrategia de Irán y el Eje de la Resistencia frente a los Five Eyes

La estrategia de iraní frente a The Five Eyes, centra la combinación de negación, saturación y guerra híbrida, diseñada para contrarrestar la superioridad tecnológica y de inteligencia del bloque anglosajón. Irán entiende que no puede competir simétricamente con la infraestructura SIGINT global de Estados Unidos, Reino Unido y sus aliados, por lo que ha desarrollado un enfoque centrado en la resiliencia, la dispersión y el uso de proxies regionales (IISS, 2021).

Uno de los pilares de esta estrategia es el Eje de la Resistencia, una red de actores armados y políticos que incluye a Hezbollah en Líbano, las milicias chiíes en Irak, los hutíes en Yemen y diversas facciones en Siria, esta red permite a Irán proyectar poder sin exponer directamente sus activos, dificultando la atribución y complicando la labor de inteligencia de The Five Eyes (Byman, 2020). 

La estructura descentralizada del Eje funciona como un “ESCUDO ESTRATÉGICO” que diluye la capacidad de vigilancia occidental. En el ámbito cibernético, Irán ha adoptado una estrategia ofensiva y oportunista. 

En un Informes del Carnegie Endowment for International Peace subrayan que Teherán utiliza ataques cibernéticos de bajo costo y alta frecuencia para saturar las defensas occidentales, apuntando a bancos, infraestructuras críticas y empresas tecnológicas vinculadas a Estados Unidos e Israel (Tabatabai & Esfandiary, 2020). 

Esta táctica busca erosionar la ventaja tecnológica de The Five Eyes mediante una guerra de desgaste digital, mientras la guerra de desinformación y operaciones psicológicas se emplean a través de campañas coordinadas en redes sociales para influir en la opinión pública, desacreditar a Israel y erosionar la legitimidad de la presencia occidental en la región y con ello explotar las vulnerabilidades internas de las democracias occidentales.

Impacto de la cooperación entre los Five Eyes e Israel en los conflictos recientes

La cooperación entre Israel y The Five Eyes ha tenido un impacto directo en el desarrollo y la resolución de los conflictos recientes contra Hamas en Gaza, Hezbollah en Líbano, y los hutíes en Yemen, especialmente en el ámbito de la inteligencia de señales (SIGINT), la ciberdefensa y la vigilancia estratégica. 

Se destacan que la interoperabilidad entre la NSA, el GCHQ y la Unidad 8200 israelí ha permitido a Israel acceder a flujos de inteligencia global que fortalecen su capacidad para anticipar ataques y neutralizar amenazas híbridas.

En el caso de Hamas, informes del International Institute for Strategic Studies señalan que la cooperación SIGINT con Estados Unidos y Reino Unido ha sido clave para identificar redes de túneles, comunicaciones cifradas y movimientos de comandantes operativos, especialmente durante las escaladas de 2021 y 2023 (IISS, 2021). 

La combinación de vigilancia satelital anglosajona y capacidades tácticas israelíes ha permitido una respuesta más precisa y rápida.

Frente a Hezbollah, la alianza ha sido aún más relevante. Investigaciones de la RAND Corporation subrayan que la interceptación de comunicaciones del IRGC y de la red logística de Hezbollah, incluyendo transferencias de armas y despliegues en Siria, ha dependido en gran medida de la infraestructura de vigilancia global de The Five Eyes (Byman, 2020). 

Esta cooperación fue determinante para detectar movimientos previos a ataques con cohetes y para identificar centros de mando en el sur del Líbano, mientras en el caso de los hutíes, la colaboración se ha centrado en la vigilancia marítima y la protección de rutas energéticas. Informes del U.S. Naval War College muestran que la inteligencia compartida entre Israel, Estados Unidos y Reino Unido ha permitido rastrear lanzamientos de misiles y drones hutíes contra buques comerciales en el Mar Rojo, facilitando intercepciones preventivas y operaciones de disuasión (Gholz & Press, 2021).

En conjunto, la cooperación entre Israel y los Five Eyes ha actuado como un multiplicador de poder en los conflictos recientes, proporcionando a Israel una ventaja estratégica basada en inteligencia global, capacidades cibernéticas avanzadas y vigilancia transregional, permitiendo que el Eje de Resistencia limitara sus capacidades operativas y haya reforzado la posición israelí en la guerra híbrida contemporánea.

Conclusión

La dinámica entre Israel, Irán y el Eje de la Resistencia demuestra que la guerra híbrida en Medio Oriente ya no puede entenderse como un fenómeno estrictamente regional. La participación silenciosa de The Five Eyes revela la existencia de una arquitectura de vigilancia global que redefine los límites entre seguridad nacional y competencia geoestratégica. 

En este escenario, Israel actúa como un nodo avanzado del ecosistema occidental, mientras que Irán responde mediante tácticas asimétricas diseñadas para desafiar una superioridad tecnológica estructural. El resultado es un conflicto donde la inteligencia, más que el poder militar convencional, se convierte en el verdadero factor decisivo.

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Trump exige a Israel e Irán un alto el fuego inmediato tras la escalada de ataques

El presidente estadounidense pide a Tel Aviv y Teherán un alto el fuego inmediato tras el intercambio de ataques que amenaza la tregua alcanzada en abril.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reclamó este lunes a Israel e Irán el cese «inmediato» de los ataques tras el intercambio de bombardeos en las últimas horas, que recrudece el conflicto y pone en jaque el alto el fuego pactado en abril. «Israel e Irán deben dejar de ‘disparar’ de inmediato», afirmó en un mensaje en su red social, en medio de la escalada registrada desde la noche del domingo.

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El repunte de la tensión se produjo después de que Israel intensificara los bombardeos sobre Beirut, en Líbano, considerada una «línea roja» para Teherán. En respuesta, Israel informó del lanzamiento de proyectiles desde Irán hacia su territorio. Posteriormente, el Ejército israelí atacó un complejo petroquímico en la provincia iraní de Juzestán, mientras que la Guardia Revolucionaria aseguró haber «respondido» con golpes contra «industrias similares» en Haifa.

Washington presiona para frenar represalias y reactivar la negociación

En este contexto, Trump reiteró su oposición a que Israel lleve a cabo represalias tras los ataques iraníes y señaló su intención de intervenir directamente. Según indicó, pediría al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, que no responda militarmente con el objetivo de facilitar una salida negociada al conflicto.

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De forma paralela, el mandatario estadounidense instó a Irán a detener sus ataques y retomar el diálogo diplomático. «Lo que le sugeriría a Irán es: habéis lanzado vuestros misiles. Basta. Volved a la mesa y llegad a un acuerdo», declaró en declaraciones recogidas por medios norteamericanos.

Las claves del discurso del papa León XIV en el Congreso de los Diputados

El pontífice apeló a la dignidad humana, a la defensa de la vida frente al aborto y la eutanasia, a la protección del derecho internacional, a la herencia de la Escuela de Salamanca y a una ética para la inteligencia artificial en su intervención ante las Cortes.

El papa León XIV pronunció este 8 de junio de 2026 ante el Congreso de los Diputados de España un discurso que, lejos de invadir el terreno político, quiso situarse como una reflexión al servicio del bien común. Desde el primer momento, el pontífice explicó que la Iglesia respeta «la autonomía de las realidades terrenas» y la distinción entre comunidad eclesial y comunidad política. A partir de ahí, planteó la pregunta que, a su juicio, atraviesa toda tarea legislativa: qué concepción de la persona humana inspira las leyes. Estas son las claves de su intervención.

La dignidad humana como fundamento de toda ley

El núcleo del mensaje fue la afirmación de que toda sociedad justa se edifica sobre la dignidad inviolable de la persona, una dignidad que, según León XIV, precede al Estado y no puede quedar a merced de mayorías cambiantes. En consecuencia, el Papa advirtió contra la llamada «cultura del descarte» y recordó que el bien común es «la forma social de la dignidad humana» y no la mera suma de intereses particulares.

Aborto y eutanasia: la vida «desde su concepción hasta su ocaso natural»

Aunque no los mencionó por su nombre, el pontífice aludió con claridad a dos debates de plena actualidad. Por un lado, al defender la vida «desde su concepción» y preguntarse por el futuro de una comunidad que deja en la sombra al niño aún no nacido, conectó de lleno con el debate sobre el aborto.

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Por otro lado, su preocupación por el anciano, el enfermo y quien depende enteramente del cuidado de los demás, unida a la defensa de la vida «hasta su ocaso natural», remitió de forma directa a la discusión sobre la eutanasia. En ambos casos enmarcó esta defensa no como un interés confesional, sino como «una meta de civilización», advirtiendo de que, cuando esa certeza se oscurece, los más vulnerables son las primeras víctimas.

La Escuela de Salamanca como brújula moral

Para fundamentar esta visión, el pontífice recurrió a la memoria histórica de España. En particular, evocó la Escuela de Salamanca y la figura de fray Francisco de Vitoria, cuya intuición del totus orbis permitió afirmar la existencia de vínculos jurídicos y morales entre los pueblos. De este modo, León XIV vinculó esa tradición, que también ilustró a través del Quijote, santa Teresa de Ávila y Unamuno, con un anhelo todavía vigente de construir la paz sobre el reconocimiento de la persona y no sobre la imposición de la fuerza.

Inteligencia artificial: una tecnología que «no es neutral»

El discurso conectó esa raíz histórica con los desafíos del presente. Según el Papa, los nuevos mundos ya no se dibujan en los mapas, sino que se despliegan en la técnica, la economía, la biomedicina y el universo digital. En este sentido, citando su reciente encíclica, sostuvo que la tecnología «no es neutral» porque adopta el rostro de quien la concibe, la financia y la utiliza. De manera especialmente firme, reclamó una vigilancia ética rigurosa sobre el uso de la inteligencia artificial en el ámbito militar, ya que las decisiones sobre la vida y la muerte (insistió) nunca deben quedar descargadas sobre automatismos ni sustraídas a la responsabilidad moral de la persona humana.

Familia, educación y migración: pilares de la justicia social

Igualmente, el pontífice dedicó una parte central a las instituciones que sostienen la convivencia. Definió la familia como «la primera escuela de humanidad» y reivindicó el derecho primario de los padres a elegir la educación de sus hijos conforme a sus convicciones. Por otro lado, abordó el drama migratorio como una cuestión «eminentemente moral y jurídica», no solo demográfica o económica. Frente a ello, planteó una doble exigencia. En primer lugar, ofrecer vías seguras y legales de acogida y, al mismo tiempo, garantizar el derecho a permanecer en la propia tierra.

Paz, libertad religiosa y el «desarme del lenguaje»

Finalmente, León XIV dibujó una agenda para la convivencia. Advirtió de que el rearme reaparece en Europa como respuesta «casi inevitable», pero insistió en que la verdadera seguridad nace de la justicia y del diálogo paciente, no de las armas. En el plano interno, pidió custodiar la palabra pública para «desarmar el lenguaje» y evitar la descalificación permanente del adversario. Además, defendió la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión como derecho fundamental, con una mención específica a la protección del sigilo sacramental de la confesión.

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Por todo ello, el discurso del papa León XIV en el Congreso de los Diputados combinó la memoria y el futuro. El pontífice invitó además a los legisladores a «alzar la mirada» y recordó que toda ley alcanza su verdadera grandeza cuando puede comparecer ante la dignidad de la persona «sin avergonzarse». Su deseo final fue que España siga siendo tierra de encuentro, de cultura, de solidaridad y de esperanza.

Irán lanza proyectiles contra Israel en represalia por el bombardeo israelí sobre Beirut

Teherán reivindica la ofensiva y advierte de una escalada con «respuestas más aplastantes».

Las Fuerzas Armadas israelíes interceptaron todos los misiles iraníes lanzados este domingo sobre territorio israelí, en lo que constituye una respuesta directa al bombardeo israelí sobre Dahiye, los barrios del sur de Beirut. Así lo confirmó un portavoz militar israelí: «las Fuerzas Aéreas han interceptado hasta el momento todos los proyectiles lanzados desde Irán», aunque advirtió de que se detectaron «nuevos lanzamientos» hacia territorio israelí.

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En una primera oleada, medios iraníes informaron del lanzamiento de «unos cuatro» proyectiles sobre la zona norte de Israel. Posteriormente, el Ejército israelí alertó de nuevas oleadas. En paralelo, el Mando del Frente Interior emitió alertas a los teléfonos móviles de los ciudadanos en las zonas afectadas, instándoles a «entrar en las zonas de protección tras recibir el aviso y quedarte allí hasta nueva orden».

Irán reivindica el ataque

La autoría del ataque fue reivindicada por las autoridades iraníes. El comandante de las Fuerzas Aeroespaciales de la Guardia Revolucionaria, Mayid Musaví, se limitó a declarar: «La promesa se ha cumplido». Por su parte, el general Mohsen Rezaei, asesor militar del líder supremo, precisó que el ataque «es una advertencia para que cesen en su villanía» y advirtió que «cada nueva acción tendrá una respuesta más aplastante y costes más altos».

El comunicado oficial de la Guardia Revolucionaria iraní concretó que «la Base Aérea de Ramat David, origen de estas agresiones, ha sido atacada con misiles balísticos». Asimismo, el Mando de Jatam al Anbiya emplazó a Israel a cesar todos los ataques en el sur de Líbano y en Dahiye, amenazando con que, de haber más acciones, «habrá golpes más fuertes, aplastantes y que lamentarán».

Israel advierte de respuesta

Israel, sin embargo, rechazó la justificación iraní. Tras finalizar los ataques, las Fuerzas Armadas israelíes advirtieron a Irán de que «ha cometido un grave error» por «elegir de nuevo el terrorismo» y explicaron que el bombardeo sobre Dahiye respondió a «los disparos incesantes de Hezbolá sobre los asentamientos del norte». El Estado Mayor israelí anunció que evaluaría la situación y aprobaría un plan para el futuro, contexto en el que el presidente estadounidense Donald Trump anunció que llamaría al primer ministro Benjamin Netanyahu para pedirle que no atacara a Irán con el fin de facilitar un acuerdo.

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El trasfondo del enfrentamiento es más amplio. Irán ha condicionado cualquier acuerdo de paz con Estados Unidos al cese de hostilidades en Líbano, mientras Israel ha expandido su presencia militar en el sur del país en las últimas semanas. El bombardeo israelí sobre Dahiye dejó al menos dos muertos y 20 heridos, según la agencia oficial libanesa NNA. La escalada sitúa la región ante uno de sus momentos de mayor tensión desde la firma del alto el fuego del 8 de abril.

La inteligencia artificial en el Informe de Seguridad Nacional 2025: amenazas y respuestas

El Informe Anual de Seguridad Nacional 2025 sitúa a la inteligencia artificial como la tecnología que define el año. Su impacto atraviesa la mayoría de los ámbitos analizados, desde el ciberespacio hasta el terrorismo, y obliga al Estado a desplegar nuevas capacidades de defensa y soberanía tecnológica. En este artículo, Rodrigo López del Barco explica las principales conclusiones del informe y los desafíos que plantea esta transformación para la seguridad nacional.

El Informe Anual de Seguridad Nacional 2025, decimotercero de la serie, fue aprobado por el Consejo de Seguridad Nacional el 21 de abril de 2026. Lo elabora el Departamento de Seguridad Nacional, dependiente de Presidencia del Gobierno, y recorre los dieciséis ámbitos de la Estrategia de Seguridad Nacional de 2021. El propio documento se define como un «instrumento al servicio de la política pública de Seguridad Nacional», con el doble objetivo de orientar la acción del Estado y trasladar a la ciudadanía un balance anual de riesgos y respuestas. En esta edición, una tecnología recorre prácticamente todos los capítulos: la inteligencia artificial (IA).

Diagnóstico general: una tecnología de doble filo

El informe es explícito: «Si existe una tecnología que define el año 2025, esa es la inteligencia artificial». La encuadra en una aceleración tecnológica más amplia, junto a la computación cuántica, el 5G, el IoT y la nube. Todas ellas, advierte, «actúan de forma simultánea como motores de innovación y como catalizadores de nuevos modelos de ataque».

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El gran salto del año es el paso de la IA generativa a la IA agéntica, descrita como un «salto evolutivo que dota a los sistemas de una autonomía significativamente mayor» hasta el punto de permitirles «desplazarse por redes, ejecutar operaciones complejas e incluso reescribir su propio software malicioso sin intervención humana». Una evolución que reduce barreras de entrada para criminales y terroristas y obliga a repensar la defensa.

Ciberespacio: phishing, deepfakes y APT

Es el capítulo donde la IA aparece con más fuerza. La IA generativa está detrás del aumento masivo del phishing contra ciudadanía y empleados públicos, al facilitar campañas «sin errores gramaticales, adaptadas a perfiles» y «deepfakes altamente creíbles».

Los atacantes contra infraestructuras críticas emplean «ingeniería social impulsada por inteligencia artificial«, lo que reduce drásticamente los tiempos necesarios para comprometer un sistema. Las APT rusas, cuyos incidentes han crecido cerca de un 300% respecto a 2024, utilizan IA para redactar correos de spear-phishing más convincentes. Y los propios sistemas de IA se han convertido en objetivos preferentes para los atacantes: inyecciones de prompts, envenenamiento de datos o filtración de prompts de sistema son ya parte del paisaje.

Desinformación: enjambres de IA y deepvoices

Bajo el epígrafe «La Inteligencia Artificial como agente disruptivo», el informe describe su uso en campañas hostiles en tres niveles: planificación estratégica (mapeo del «espacio cognitivo»), táctica (generación automatizada de contenidos) y operativa (coordinación de bots).

La novedad más inquietante son los «enjambres maliciosos de IA»: agentes autónomos capaces de «sostener narrativas coherentes y mimetizar el comportamiento humano». A ellos se suman las deepvoices —voces sintéticas clonadas— y los deepfakes. El objetivo último, según el documento, es fabricar falsos consensos sociales y crear una «realidad epistémica fragmentada».

Terrorismo: propaganda y drones modificados

El informe constata que la IA «se ha convertido en una herramienta poderosa para extremistas que buscan crear contenido de desinformación y propaganda». La IA generativa se usa intensivamente para propaganda, instrucción operativa y captación, con especial incidencia en jóvenes y menores.

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En el terreno operativo, grupos como JNIM, ISWAP o Dáesh utilizan drones comerciales modificados con IA para ataques cada vez más letales, especialmente en el Sahel.

Crimen organizado y economía

El informe identifica la IA como «vector potenciador y disruptivo» del crimen organizado: falsificación documental, suplantación de identidad, phishing sofisticado y extorsión. Particularmente grave es su uso en la trata de seres humanos, tanto en «la producción de material de explotación sexual infantil» como en la «generación de mensajes de captación de manera automática» adaptados a la vulnerabilidad de cada víctima.

En el plano económico, la IA emerge como cuestión de soberanía tecnológica. El informe advierte de que su uso «sin una gobernanza de datos, y sin un control por parte del regulador» puede traducirse en vulneración de derechos, ampliación de la brecha digital y dependencia de grandes tecnológicas extranjeras. El acceso a semiconductores avanzados y a la capacidad de procesamiento para IA se considera ya, explícitamente, un activo de «seguridad nacional». En 2025, España amplió el régimen de control de exportaciones de doble uso para incluir la IA y sus tecnologías asociadas.

La respuesta institucional: España y la Unión Europea

Frente a este escenario, el informe detalla un paquete articulado de respuestas.

Marco estratégico. El Gobierno continúa el despliegue de la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial (ENIA), dentro de la agenda España Digital 2026, con una inversión pública centrada en «potenciar la investigación, el desarrollo de talento y la integración ética de la IA». En el plano europeo, el Reglamento de Inteligencia Artificial (RIA) marca el estándar regulatorio.

Soberanía tecnológica. Dos iniciativas clave: el refuerzo del superordenador MareNostrum 5 como «pilar para el entrenamiento de modelos de IA soberanos» y el proyecto ALIA, para desarrollar grandes modelos de lenguaje en español y lenguas cooficiales. El objetivo declarado es «asegurar una soberanía tecnológica y reducir la dependencia de modelos desarrollados por terceros países».

Capacidades defensivas. El CCN-CNI está desarrollando una metodología propia de evaluación de la seguridad de la IA, con pruebas frente a inyecciones de prompts, envenenamiento de datos o filtración de prompts de sistema. El Ministerio de Defensa ha creado el Centro de Referencia de IA del Estado Mayor de la Defensa, orientado a «programar y ejecutar actuaciones de carácter innovador, experimental y formativo en materia de IA dentro de las Fuerzas Armadas».

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Detección de contenidos sintéticos. La AESIA desarrolla, con horizonte 2026, una tecnología pública que permitirá al ciudadano «identificar contenido generado por IA (audio, vídeo, imagen)». En el plano europeo destaca el proyecto FERMI, con participación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, orientado a la «identificación de cuentas falsas, bots y contenidos sintéticos generados por IA».

Conclusión

El informe consolida una idea de fondo: la IA ha dejado de ser una tecnología sectorial para convertirse en un factor estructural que atraviesa toda la seguridad nacional. Es, a la vez, la amenaza emergente más relevante y la herramienta defensiva imprescindible, en un escenario que el propio documento define como de «doble filo». El reto que perfila no es elegir entre adoptarla o frenarla, sino gobernarla con soberanía, regularla con criterio y evaluarla con rigor, en un contexto donde los actores hostiles ya la han incorporado plenamente a su arsenal.

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Colombia en la encrucijada: dos modelos geopolíticos contrapuestos ante la segunda vuelta

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Colombia afronta una segunda vuelta presidencial que trasciende la política interna y tendrá importantes implicaciones geopolíticas. En este artículo, Sergio Estrada, alumno del Máster Profesional de Analista de Inteligencia de LISA Institute, explica cómo el resultado definirá la relación del país con Estados Unidos, Venezuela y otras potencias en un contexto de creciente competencia global.

Los resultados de la primera vuelta presidencial confirman una fractura estructural en Colombia. El avance hacia el balotaje del candidato de ultraderecha, Abelardo de la Espriella, con un 43,7% de los votos, y del izquierdista Iván Cepeda, con un 40,9%, plantea un escenario de polarización absoluta. Los analistas internacionales señalan que el próximo 21 de junio el electorado no solo elegirá un mandatario, sino que definirá la inserción estratégica del país en el tablero global durante el periodo 2026-2030.

El retorno a la alianza rígida con Washington o el multilateralismo global

La victoria de cualquiera de los dos aspirantes alterará drásticamente la relación con Estados Unidos. Una presidencia de Abelardo de la Espriella significaría el retorno inmediato a la doctrina tradicional de subordinación y alineamiento automático con la política exterior del Pentágono. Su discurso de orden y seguridad sintoniza con las posturas más radicales de Washington, promoviendo una reactivación estricta de la agenda de confrontación contra el narcotráfico. El líder de Defensores de la Patria ya ha solicitado formalmente la vigilancia estadounidense para los comicios, lo que anticipa una estrecha cooperación militar y de inteligencia bajo su mandato.

Por el contrario, un gobierno de Iván Cepeda mantendría el enfoque autonomista iniciado por la administración saliente. Como candidato oficialista del Pacto Histórico, Cepeda prioriza una diplomacia basada en el multilateralismo y la diversificación de socios globales. Aunque la Casa Blanca continuaría siendo un interlocutor clave, la agenda migratoria y de seguridad se negociaría bajo principios de corresponsabilidad. Este modelo facilita la consolidación de las inversiones de China en sectores de infraestructuras críticas, un vector que la diplomacia estadounidense vigila con recelo en Suramérica.

Dos visiones opuestas frente a la crisis transfronteriza con Venezuela

El control de los 2.200 kilómetros de frontera común con Caracas constituye el asunto más volátil de la agenda regional. Un eventual triunfo de De la Espriella provocaría la ruptura inmediata de los canales diplomáticos con el régimen venezolano. Su retórica beligerante busca asilar políticamente a Miraflores, un enfoque que podría reactivar los incidentes fronterizos asimétricos y tensionar los mecanismos de seguridad regional. Su estrategia asume que el uso de la fuerza pública es la única vía para desarticular a las guerrillas que emplean el territorio venezolano como retaguardia operativa.

Cepeda representa la continuidad de la distensión fronteriza y el reconocimiento institucional del gobierno de Venezuela. Su línea política defiende la permanencia de canales de comunicación abiertos como única herramienta efectiva para coordinar la lucha contra el crimen organizado transnacional. Los centros de investigación estratégica sugieren que este enfoque de coexistencia reduce la probabilidad de choques fronterizos convencionales, aunque le expone a fuertes críticas internas debido a la aparente tolerancia con las dinámicas autoritarias del país vecino.

 Colombia como pivote estratégico en el tablero geopolítico global

El resultado del balotaje determinará el rol de Bogotá como actor clave en la arquitectura de seguridad del hemisferio occidental. Tradicionalmente, Colombia ha operado como el principal enclave de influencia de Estados Unidos en la región, consolidado mediante su estatus de Aliado Importante no OTAN. Una victoria de De la Espriella reforzaría este posicionamiento, alineando al país con las prioridades de seguridad de Washington y frenando la expansión de potencias competidoras en el norte de Suramérica. Los analistas del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE) destacan que este modelo prioriza la contención de riesgos transnacionales mediante la cooperación militar clásica.

Por su parte, un Gobierno liderado por Iván Cepeda buscaría redefinir el peso internacional de Colombia mediante la diversificación de sus alianzas estratégicas. Bajo su doctrina, el país se proyectaría como un puente multilateral, facilitando una mayor penetración económica de China en la región a través de la financiación de infraestructuras críticas y acuerdos comerciales. Este enfoque no implica una ruptura con el mundo occidental, sino una transición hacia la autonomía estratégica y la diplomacia climática global, aprovechando la posición del país como custodio de la cuenca amazónica para captar fondos internacionales de la Unión Europea.

El nuevo rol de Bogotá en el equilibrio hemisférico

Las próximas elecciones presidenciales no representan un mero relevo institucional en la Casa de Nariño, sino un punto de inflexión geoestratégico para toda la región. El electorado colombiano definirá el rumbo de un país que actúa como bisagra entre la volatilidad de Suramérica y los intereses de seguridad de las potencias globales. Los analistas de inteligencia militar coinciden en que el resultado del balotaje reconfigurará de forma inmediata las alianzas en el norte de Suramérica y alterará los vectores de cooperación transnacional.

La dualidad entre Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda obliga al Estado a elegir entre dos doctrinas exteriores diametralmente opuestas. Por un lado, el retorno a la alineación rígida con Washington y la confrontación directa en la frontera venezolana; por otro lado, una apuesta por el multilateralismo diversificado que abre la puerta a una mayor influencia económica de Pekín en infraestructuras críticas. En ambos escenarios, Colombia mantendrá su condición de pivote estratégico, pero su capacidad para garantizar la estabilidad interna y proyectar poder en la cuenca amazónica dependerá de la habilidad del nuevo Ejecutivo para gestionar la polarización interna y mantener reglas del juego predecibles con sus socios internacionales.

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