Inicio Blog Página 37

Episodio 2 | Dólar, deuda y criptoactivos: las fuerzas que están redefiniendo la economía global

Dólar, deuda y criptoactivos: las fuerzas que están redefiniendo la economía global

Masterclass organizada por LISA Institute

Este episodio pertenece al Ciclo de Masterclass «Un mundo falaz: geopolítica, tecnología y manipulación en la era de los algoritmos», dirigido por el Coronel (r) Ángel Gómez de Ágreda, con el objetivo de analizar los grandes desafíos del nuevo orden global en un contexto marcado por la digitalización, la inteligencia artificial y la disputa por el control del relato.

Este ciclo se enmarca en el lanzamiento de su nuevo libro Un mundo falaz. El nuevo orden global en la era de los algoritmos y la manipulación, una obra clave para comprender cómo la tecnología, la desinformación y la geopolítica están redefiniendo nuestra percepción de la realidad.

Quién participa

👤 David Cano Martínez, Director General de AFI Inversiones Globales, SGIIC.

Perfil profesional: Director General de AFI Inversiones Globales, SGIIC. Socio de Afi desde 2003. Experto en gestión de carteras, asesoramiento a inversores institucionales, fondos de inversión y fondos de pensiones, con enfoque en análisis macro-financiero y mercados de capitales.

Perfil académico: licenciado en Administración y Dirección de Empresas (UAM). Máster en Finanzas Cuantitativas (Afi Global Education). Estudiante del Grado en Sociología (UNED).

 👤Ángel Gómez de Ágreda (@AngelGdeAgreda). Coronel (r) del Ejército del Aire (España).

A nivel profesional, es Coronel (r) del Ejército del Aire (España). Actualmente, es Analista geopolítico, investigador y divulgador. A su vez es Mentor del Máster Profesional de Analista de Inteligencia, del Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítico, así como del Curso de Experto en Seguridad Internacional de LISA Institute. Anteriormente, fue Agregado de Defensa en la Embajada de España en Seúl (Corea del Sur). Previamente, fue Analista Geopolítico en el Ministerio de Defensa y Jefe de Cooperación del Mando Conjunto de Ciberdefensa (España).

A nivel académico, es Doctor en Ingeniería (UPM), Diplomado de Estado Mayor (CESEDEN) y Máster en Terrorismo y Anti-terrorismo (UNIR). Ha sido profesor del Departamento de Estrategia y Relaciones Internacionales de la Escuela Superior de las Fuerzas Armadas, en el CESEDEN.

Qué aprenderás en esta masterclass

La economía global atraviesa una etapa en la que los mercados reaccionan no solo a datos “duros”, sino también a narrativas, expectativas y señales parciales en un ecosistema informativo acelerado. En este contexto, entender las fuerzas estructurales que están reordenando el sistema financiero —la hegemonía del dólar, el papel de la deuda pública, el auge de los criptoactivos, el peso creciente de los mercados privados y la inversión tecnológica de los hiperescaladores— se ha convertido en una ventaja competitiva para analistas, directivos y profesionales de la estrategia.

La masterclass «Dólar, deuda y criptoactivos: las fuerzas que están redefiniendo la economía global» te ofrecerá una lectura clara y rigurosa para interpretar qué está cambiando realmente (y qué no), cómo se relacionan geopolítica y finanzas, y qué indicadores merecen atención para comprender flujos internacionales de inversión, evolución del mercado de capitales y decisiones de asignación de recursos. El objetivo no es predecir el mercado, sino mejorar la calidad del análisis y la toma de decisiones bajo incertidumbre.

Con motivo del lanzamiento de Un mundo falaz, durante el ciclo completo de masterclass se sortearán varios ejemplares del libro entre los participantes más comprometidos, con el objetivo de reconocer tanto la asistencia como la participación activa y la implicación en la comunidad.

Objetivos de aprendizaje

  • Comprenderás cómo interactúan dólar, deuda pública y política monetaria en el sistema financiero global.
  • Identificarás los principales mecanismos por los que la geopolítica condiciona mercados, divisas y flujos de capital.
  • Analizarás el papel real de los criptoactivos y su relación con estabilidad financiera, regulación y adopción institucional.
  • Evaluarás por qué los mercados privados y la financiación alternativa han ganado peso, y qué implica para el riesgo sistémico.
  • Interpretarás el impacto del CAPEX de hiperescaladores (Big Tech) como señal económica y como motor de competitividad.
  • Distinguirás narrativas y “ruido” de los indicadores que suelen anticipar cambios relevantes en mercados y ciclos.
  • Aplicarás un marco de lectura para entender ventajas competitivas vinculadas al desarrollo de mercados de capitales.
  • Te llevarás un mapa de variables clave para seguir la evolución de la economía global y tomar mejores decisiones profesionales.

Audiencia objetivo

Esta masterclass ha sido confeccionada para aquellos que trabajan o aspiran a trabajar como:

  • Analistas de inteligencia económica y financiera.
  • Analistas de geopolítica y relaciones internacionales con enfoque en economía.
  • Profesionales de estrategia corporativa y desarrollo de negocio.
  • Responsables de riesgo (financiero, país, estratégico) y compliance.
  • Gestores/as de inversión, asesoramiento financiero o selección de fondos.
  • Profesionales de banca, mercados de capitales o corporate finance.
  • Consultores/as en economía, finanzas, riesgo o geoestrategia.
  • Directivos/as y mandos intermedios que toman decisiones de inversión o asignación de recursos.
  • Emprendedores/as y perfiles tech que necesitan comprender el vínculo tecnología–capital–mercados.
  • Profesionales del sector público y think tanks interesados en deuda, moneda y orden económico internacional.

Además…

La masterclass «Dólar, deuda y criptoactivos: las fuerzas que están redefiniendo la economía global» forma parte del Ciclo de Masterclass «Un mundo falaz: geopolítica, tecnología y manipulación en la era de los algoritmos», dirigido por el Coronel (r) Ángel Gómez de Ágreda

Si no quieres perderte otros eventos y actividades relacionados con la Inteligencia, Internacional, DD HH y Ciberseguridad que van a ocurrir próximamente, pincha aquí.

Minerales críticos y tierras raras: el mapa oculto donde se juega el poder global

Las tierras raras y los minerales críticos se han convertido en recursos clave para la tecnología, la industria y la defensa. En este artículo, Santiago Torres Kuri explica cómo el dominio de China sobre gran parte de su cadena de suministro ha elevado su importancia geopolítica y estratégica a nivel global.

Un teléfono vibra. Un dron despega. Estados Unidos produce un avión de combate F-35. Todo esto (y más) está directamente relacionado con los minerales críticos y las tierras raras.

Algunos gobiernos catalogan como «críticos» a ciertos minerales por una razón simple: se trata de materiales que sostienen partes importantes de la economía y la seguridad y, a la vez, tienen cadenas de suministro frágiles, escasas o vulnerables.

Pero ¿qué son las tierras raras y por qué no son tan «raras» como su nombre sugiere?

De acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés), las «tierras raras» son un grupo químico que contiene 17 elementos. Se trata de componentes importantes y esenciales que se utilizan en la fabricación de teléfonos, automóviles, paneles solares e incluso en aviones de combate.

Estos elementos no son «raros» por su escasez o rareza, sino porque es complicado encontrarlos en depósitos con grandes cantidades y de forma pura. De hecho, según el USGS, existe una abundancia relativa de estos elementos, sin embargo, son pocas las concentraciones que se pueden minar.

➡️ Te puede interesar: Agenda 2030: avances y metas pendientes

Según la Ley de Energía (Energy Act, en inglés) de Estados Unidos de 2020 un mineral se considera crítico si cumple con los siguientes criterios:

  1. El mineral debe ser esencial para la seguridad económica o nacional.
  2. Debe cumplir una función esencial en la fabricación de un producto clave en la seguridad económica o nacional.
  3. Su cadena de suministro debe ser vulnerable a interrupciones, restricciones, aumento de demanda, conflictos, prácticas anticompetitivas y otros riesgos.

¿Para qué sirven las tierras raras?

Las tierras raras están presentes en muchos más lugares de los que podemos imaginar. Uno de sus principales usos es para la fabricación de imanes con alta potencia. Estos imanes son pequeños pero muy fuertes y permiten, por ejemplo, que dispositivos como teléfonos, bocinas o cámaras sean más ligeros, rápidos y eficientes.

De acuerdo con la Agencia Internacional de la Energía (IEA, por sus siglas en inglés), los elementos y minerales que engloban las tierras raras son esenciales para el desarrollo de tecnologías limpias ya que permiten crear sistemas de generación de energía más eficiente, turbinas eólicas y motores de automóviles.

En cuanto a los minerales críticos, algunos ejemplos de sus usos se encuentran en la fabricación de semiconductores o sistemas de telecomunicaciones (utilizando elementos como el galio o el germanio); para baterías y almacenamiento (litio, cobalto o níquel); entre otros.

Uso militar de las tierras raras

La Government Accountability Office (GAO, por sus siglas en inglés) detalla que existen usos directos de los minerales críticos y las tierras raras en los sistemas de defensa. Su uso está presente en sistemas de radar, misiles guiados, aviones de combate, satélites y equipos de visión nocturna.

➡️ Te puede interesar: ¿Qué minerales posee Groenlandia y dónde se ubican?

La explicación de su uso reside en el hecho de que los imanes de neodimio-hierro-boro (NdFeB) pueden ser muy fuertes, conservar potencia a temperaturas elevadas, generar campos magnéticos intensos y operar bajo condiciones exigentes. 

Es precisamente su efectividad y composición lo que los convierte en elementos determinantes e indispensables. Por ejemplo, un avión F-35 puede llegar a contener más de 400 kilogramos de materiales de tierras raras mientras que un submarino de la clase Virginia puede tener alrededor de 4,500 kilogramos de estos elementos.

El mapa geopolítico de las tierras raras y los minerales críticos

El valor de las tierras raras y minerales críticos no reside únicamente en su extracción, sino en la capacidad de procesarlos, refinarlos y convertirlos en componentes útiles. Dicho esto, de poco sirve contar con grandes reservas o tecnología minera si no se cuenta con las herramientas que potencialicen su uso.

Un dato clave: China domina la cadena de suministro global de tierras raras. China controla alrededor del 70% de la extracción mundial y aproximadamente el 90% de las tierras raras procesadas a nivel mundial.

Para poner en contexto la supremacía china, de acuerdo con el USGS, en 2025 China extrajo aproximadamente 270 mil toneladas de tierras raras, muy por encima de Estados Unidos (51 mil toneladas) y Australia (29 mil toneladas). En 2025, la producción mundial minera de tierras raras fue de 390 mil toneladas. En otras palabras, China fue responsable de más del 69% de la extracción mundial.

➡️ Te puede interesar: Geoeconomía de China en el Ártico

Australia ocupa un lugar mucho más importante de lo que parece en el debate público. En tierras raras ya es el segundo polo minero fuera de China y es uno de los pocos actores con capacidad real para integrarse a cadenas aliadas. Su valor geopolítico reside en su capacidad de combinar recursos, estabilidad institucional y, sobre todo, su apertura para vincularse con Estados Unidos, Japón y Europa.

Cuando el análisis se amplía de tierras raras a minerales críticos en general, el mapa se vuelve todavía más claro. La IEA identificó un patrón: la República Democrática del Congo domina el crecimiento reciente del cobalto; Indonesia, el del níquel; y China, el del grafito y las tierras raras. En minería, el porcentaje de los tres principales productores de minerales energéticos subió de 73% en 2020 a 77% en 2024.

Dependencia y estrategias de contención 

En términos de interpretación y análisis geopolítico es necesario tener en cuenta que Estados Unidos (segundo jugador geoestratégico más importante en la materia) es principalmente un país importador de tierras raras y minerales críticos. Prueba de ello es su dependencia al 100% de 12 minerales críticos, entre ellos el terbio, holmio, lutecio, el cobalto o el níquel, todos elementos esenciales para industrias clave como la energética, tecnológica o de defensa.

➡️ Te puede interesar: Cuánto petróleo tiene Venezuela y por qué Estados Unidos ha vuelto a tomar el control

La administración del presidente Donald Trump ha impulsado medidas para contrarrestar la dependencia global en estos elementos hacia China. Por ejemplo, en enero de 2026, Trump firmó la orden ejecutiva titulada «Ajuste de las importaciones de minerales críticos procesados y de sus productos derivados en Estados Unidos». Esta orden subraya la importancia de la cooperación internacional como un eje central para fortalecer la seguridad mineral de Estados Unidos.

En febrero de 2026, se reveló un plan para crear una reserva estratégica de minerales críticos en Estados Unidos con una inversión inicial de 12 mil millones de dólares.

Por su parte, en 2024 la Unión Europea (UE) impulsó el Critical Raw Materials Act, un documento que busca garantizar el acceso de la UE a un suministro seguro y sostenible de materias primas esenciales (entre ellos algunos minerales críticos y tierras raras), que permitirá que Europa cumpla con sus objetivos climáticos y digitales para 2030.

La geopolítica adquiere mayor relevancia cuando un país controla una etapa (o, como en este caso, la mayoría) que otros necesitan para fabricar. De acuerdo con la Government Accountability Office y con los datos previamente presentados, China domina las etapas de minería, procesamiento y fabricación de componentes que se producen a partir de elementos encontrados en las tierras raras y los minerales críticos, lo cual los coloca en una posición de poder y ventaja. Mismos que ya demostró cuando en abril de 2025 endureció los controles y condiciones de exportación sobre elementos de tierras raras.

Qué esperar, sin adivinar

En los próximos meses, se anticipan algunas tendencias principales como:

  1. Cambios de controles y licencias en tierras raras y productos asociados, con el objetivo de flexibilizar y potencializar la minería.
  2. Nuevas propuestas y apoyos gubernamentales para diversificar las cadenas de suministro y disminuir la dependencia hacia China.
  3. Ajustes de reglas de control y comerciales para evitar episodios como el de abril y octubre de 2025 en los que China paralizó el mercado de estos elementos.

Los minerales críticos y las tierras raras han dejado de ser un tema técnico. Hoy son una pieza clave del equilibrio global. No definen solo la industria o la tecnología, sino la capacidad de los países para competir, innovar y liderar. En un mundo cada vez más tecnológico y digital, el poder ya no solo se mide en territorio o armamento, sino en quién controla los materiales que hacen posible el futuro.

➡️ Si quieres adquirir conocimientos sobre Geopolítica y análisis internacional, te recomendamos los siguientes cursos formativos:

Evolución estructural y patrones delictivos del crimen organizado en la Unión Europea: un análisis desde la inteligencia criminal 

0

El crimen organizado en la Unión Europea ha evolucionado hacia redes flexibles, transnacionales y difíciles de desarticular. En este artículo, Elsa Fraile, alumna del Máster Profesional de Analista Criminal y Criminología Aplicada de LISA Institute, explica cómo han cambiado sus estructuras, sus patrones delictivos y las estrategias de adaptación que desafían a las instituciones europeas.

Hoy en día, el crimen organizado no es solo un problema de seguridad pública; es un desafío directo a la estabilidad institucional y económica de la Unión Europea. Como advierte la Comisión Europea, se hace frente a redes polifacéticas que dominan desde el tráfico de drogas hasta el blanqueo de capitales, adaptándose con una notable rapidez al entorno europeo.

Si analizamos los datos de Europol (especialmente el reciente marco del EU-SOCTA 2025), observamos una transformación radical: las viejas jerarquías piramidales han dado paso a estructuras mucho más fluidas y descentralizadas. Esta evolución les permite cooperar de forma transnacional con una facilidad que las autoridades, limitadas por fronteras y sistemas jurídicos distintos, aún luchan por alcanzar. 

 ➡️ Te puede interesar: El rol de la extorsión en las nuevas estructuras del crimen organizado 

El objetivo de este estudio es diseccionar precisamente esos patrones de adaptación que hacen que estas redes sean tan difíciles de desarticular.

Marco conceptual y enfoque de inteligencia criminal

En el ámbito europeo, Europol define las redes de crimen organizado como grupos de individuos que actúan de manera coordinada para cometer delitos graves con ánimo de lucro, caracterizados por su capacidad de adaptación, su dimensión transnacional y el uso de estructuras complejas.

Los análisis más recientes destacan que el crimen organizado en Europa no responde a un modelo único, sino que presenta una gran diversidad de formas organizativas, desde estructuras jerárquicas tradicionales hasta redes descentralizadas y flexibles. Según el informe EU-SOCTA 2025, estas redes se caracterizan por su dinamismo y por la capacidad de operar simultáneamente en múltiples ámbitos delictivos, lo que dificulta su identificación y análisis.

Por ello, el estudio de patrones delictivos adquiere una relevancia fundamental, ya que permite identificar regularidades en el comportamiento de las redes criminales, así como sus procesos de adaptación a los cambios del entorno. 

Para entender este fenómeno, no basta con describir delitos, sino que hace falta «inteligencia criminal«. Según la UNODC, este proceso transforma la información en conocimiento estratégico; aspecto vital para anticiparse a los movimientos de las redes actuales. Sin embargo, no es una tarea fácil. El dinamismo de estos grupos y la falta de datos homogéneos entre países miembros suelen ser los principales obstáculos para un análisis eficaz.

Evolución de las estructuras del crimen organizado en Europa

Históricamente, las organizaciones criminales se caracterizaban por contar con estructuras piramidales claramente definidas, con una jerarquía rígida y una distribución estable de roles (como ejemplifican organizaciones tradicionales como la Cosa Nostra). No obstante, análisis recientes indican que este modelo ha sido progresivamente sustituido por redes más dinámicas, capaces de adaptarse con mayor rapidez a los cambios del entorno.

 ➡️ Te puede interesar: Niños sicarios: el reclutamiento de menores por el crimen organizado en América Latina

Según el informe EU-SOCTA 2025, las redes criminales actuales operan cada vez más mediante estructuras en red, donde distintos actores colaboran de forma puntual o permanente sin necesidad de una organización jerárquica centralizada. Este modelo muestra una notable capacidad de adaptación, ya que la caída de una parte de la red no supone su desaparición, sino que facilita su reorganización y continuidad.  

Otro rasgo destacado es la creciente especialización funcional. En lugar de conformarse organizaciones cerradas, se observa una tendencia hacia la externalización de funciones específicas -como el transporte o la logística- a otros grupos o individuos especializados, de manera que aumenta la eficiencia operativa de las redes criminales y, a la vez, dificulta su detección, ya que las actividades se distribuyen entre múltiples actores con distintos niveles de implicación. 

La integración en la economía legal constituye igualmente un elemento clave en la evolución de estas estructuras. Europol ha documentado cómo un número significativo de redes criminales utilizan empresas para facilitar sus actividades ilícitas, ocultar beneficios y legitimar operaciones. Ello incrementa la complejidad de las organizaciones y amplía su capacidad de actuación en sectores económicos diversos. 

Por último, la dimensión transnacional se ha consolidado como un rasgo estructural del crimen organizado contemporáneo. De acuerdo con Eurojust, el número de investigaciones relacionadas con redes criminales que operan en múltiples jurisdicciones ha aumentado de forma significativa en los últimos años, lo que refleja tanto la internalización de estas estructuras como los desafíos que plantea su persecución.

En este contexto, la cooperación entre grupos de diferentes países se ha convertido en un elemento habitual, favoreciendo la creación de redes criminales cada vez más complejas y difíciles de desarticular. 

Transformación de los patrones delictivos

La evolución de las estructuras del crimen organizado en Europa ha venido acompañada de una transformación significativa en los patrones delictivos, entendidos como las regularidades en los modelos que caracterizan sus formas de actuación, los ámbitos en los que operan y las estrategias que emplean.

 ➡️ Te puede interesar: Las organizaciones criminales más violentas del mundo y sus zonas de control

Lejos de restringirse a un único ámbito delictivo, las organizaciones criminales actuales tienden a diversificar sus actividades, operando simultáneamente en distintos mercados ilícitos con el objetivo de maximizar beneficios y, a la vez, reducir su exposición al riesgo. Esta diversificación se manifiesta en la combinación de actividades como el tráfico de drogas, la trata de seres humanos, el fraude o la ciberdelincuencia dentro de una misma red criminal. 

Otro elemento clave en la transformación de los patrones delictivos es la creciente incorporación de la tecnología en las actividades criminales. Las redes organizadas utilizan herramientas digitales para facilitar la comunicación, coordinar operaciones y ampliar su alcance, especialmente en ámbitos como el fraude o el tráfico ilícito a través de plataformas online. 

En esta línea, se aprecia igualmente una tendencia hacia la internacionalización estos patrones. Las redes criminales operan con mayor frecuencia en múltiples países, aprovechando las diferencias legislativas y la apertura de mercados para desarrollar sus actividades. Tal y como señala Eurojust, el incremento de casos que implican a varias jurisdicciones confirma esta dimensión transnacional, que se ha consolidado como un rasgo estructural del crimen organizado contemporáneo.

Asimismo, los patrones delictivos actuales muestran una notable capacidad de adaptación al entorno. Las organizaciones criminales ajustan sus métodos en función de factores como la presión policial o las oportunidades económicas. Y esta adaptabilidad se traduce en modificaciones rápidas de rutas, técnicas y ámbitos de actuación, lo que dificulta la identificación de patrones estables a lo largo del tiempo.

Adaptación y resiliencia de las redes criminales

Como se ha señalado en el apartado anterior, esta adaptación a los cambios del entorno y del mundo globalizado en el que vivimos constituye uno de los rasgos más distintivos del crimen organizado contemporáneo en Europa, ya que, las redes criminales no solo ajustan sus estructuras y patrones de actuación, sino que desarrollan estrategias específicas para responder a las presiones externas, especialmente aquellas derivadas de la acción policial y judicial.

Dentro de este marco, la resiliencia -entendida como la capacidad de mantener la operatividad pese a las intervenciones- se ha consolidado como un elemento central en la evolución de estas organizaciones.

Los análisis realizados por Europol destacan que las redes criminales muestran una notable habilidad para reconfigurar sus actividades en función de las circunstancias. Esto se refleja en la rápida modificación de rutas de tráfico ilícito, la adopción de nuevos métodos operativos o la sustitución de miembros clave tras intervenciones policiales.

   ➡️ Te puede interesar: Relación entre la anticipación estratégica y el crimen organizado en América Latina

La resiliencia de estas redes se ve reforzada por su estructura descentralizada y su dimensión transnacional. Por ello, la fragmentación de funciones y la colaboración entre distintos actores dificultan la desarticulación completa, dado que la eliminación de un nodo de la organización no conlleva la desaparición del conjunto, sino que permite su reconfiguración. 

Por otra parte, la cooperación entre grupos criminales constituye un factor esencial en su capacidad de adaptación. Según Eurojust, el incremento de investigaciones que involucran a múltiples organizaciones y jurisdicciones evidencia un entorno en el que la colaboración entre redes permite compartir recursos, conocimientos y oportunidades delictivas. 

Finalmente, la integración en la economía legal y el uso de herramientas tecnológicas también contribuyen a la resiliencia de las redes criminales. En este sentido, la utilización de estructuras empresariales legítimas y plataformas digitales facilita tanto la continuidad de las actividades ilícitas como la adaptación a nuevos entornos operativos.

Reflexiones y limitaciones del estudio

Tras el análisis realizado, resulta evidente que la Unión Europea no se enfrenta simplemente a un aumento de la delincuencia, sino a lo que podríamos definir como una transformación del crimen organizado respecto de sus manifestaciones tradicionales. Mientras las instituciones operan bajo marcos normativos nacionales y procesos burocráticos lentos, las redes criminales han perfeccionado un modelo que ignora las fronteras y se aprovecha de las lagunas legales entre Estados miembros.

Desde una perspectiva crítica, se pueden extraer las siguientes consideraciones:

  1. El tradicional enfoque jerárquico de las organizaciones criminales hoy en día es una estrategia limitada, ya que la fragmentación y externalización de los servicios logísticos analizada demuestra que, a pesar de que el Estado intervenga en una operación concreta, la red principal permanece intacta y funcional. 
  2. La capacidad de estas redes para intervenir en estructuras empresariales legítimas sugiere que los mecanismos de control financiero y mercantil de la UE deben mejorarse y anticiparse a los movimientos de las organizaciones. 
  3. El uso criminal de herramientas digitales no es un elemento más, sino la base de su nueva resiliencia. 

No obstante, este análisis presenta limitaciones relevantes. La dependencia casi exclusiva de fuentes institucionales supone que solo podemos analizar lo que las instituciones logran detectar. Además, la fragmentación de la información entre los distintos Estados miembros dificulta la obtención de un escenario global de este fenómeno, lo que puede conducir a subestimar su alcance real.

   ➡️ Te puede interesar: El crimen organizado en América Latina: el tráfico de armas desde Estados Unidos y Europa que alimenta la violencia  

En todo caso, este análisis permite extraer una conclusión central: el crimen organizado en la Unión Europea ha experimentado una transformación estructural que exige una respuesta igualmente transformada por parte de las instituciones y, por ello, resulta imprescindible avanzar hacia una mayor integración de los sistemas de inteligencia criminal entre Estados miembros, así como reforzar la cooperación entre Europol, Eurojust y las autoridades nacionales. 

En definitiva, comprender la evolución del crimen organizado no es solo un ejercicio académico, sino que es una condición necesaria para diseñar respuestas institucionales eficaces en un entorno que se encuentra en constante cambio. 

➡️ Si quieres adentrarte en la Criminología y adquirir habilidades profesionales, te recomendamos los siguientes programas formativos:

Mythos, el nuevo paradigma de la Ciberseguridad con la IA

La llegada de modelos de IA como Claude Mythos está revolucionando la Ciberseguridad. En este artículo, Juan Carlos Pérez Guitián, alumno del Máster Profesional de Ciberseguridad, Ciberinteligencia y Ciberdefensa de LISA Institute, analiza cómo su capacidad para detectar vulnerabilidades y generar exploits funcionales plantea nuevos riesgos para empresas, gobiernos y sistemas críticos.

Todos los que trabajamos en Ciberseguridad sabíamos que este momento iba a llegar, que  hubiera una IA que fuera capaz de entrar en muchos sistemas y que se desarrollara desde el  lado del «Bien». Porque desde el lado del mal, cosas parecidas (o más peligrosas) ya estaban  circulando: FraudGPT, WarmGPT o la que da más miedo, Anthorox. 

➡️ Te puede interesar: Qué hacer si tus datos personales se filtran: guía paso a paso

Y podríamos pensar que estamos ante un hype más en IA, pero no se trata de eso, al menos  es la conclusión que saco cuando leo el paper publicado en la página de Anthropic. Claude  Mythos Preview ha sido la base de lanzamiento del proyecto «Glasswing» de Anthropic donde  las más importantes compañías tecnológicas, bancarias, comercio electrónico, etc… están convocadas a evaluar este modelo. No sé las conclusiones a las que llegarán, pero ahora  mismo podemos tener claro: 

  • Mythos es una IA que ve muchas cosas en Ciberseguridad que ni otras herramientas, u otros humanos han visto hasta ahora. 
  • Es, sin lugar a duda, el mejor modelo que existe para hacer ingeniería inversa de  exploits, es decir, encontrar vulnerabilidades N-day en exploits funcionales y provocar  con ello ataques que comprometan de verdad (más aún). 
  • Muchas de las vulnerabilidades detectadas vienen de hace 10 o 20 años, siendo la  más antigua detectada (y parcheada) la de OpenBSD de 27 años de antigüedad. 

Pero dentro de la publicación de Anthropic hay algo especialmente preocupante y que debe  hacernos extremar las alertas a partir de ahora: 

«Los no expertos también pueden aprovechar Mythos Preview para encontrar y explotar  vulnerabilidades sofisticadas. Ingenieros de Anthropic sin formación formal en seguridad han  pedido a Mythos Preview que encontrara vulnerabilidades de ejecución remota de código, y  a la mañana siguiente se han despertado con un exploit completo y funcional. En otros  casos, hemos visto a investigadores desarrollar andamiajes que permiten a Mythos Preview  convertir vulnerabilidades en exploits sin ninguna intervención humana«.

➡️ Te puede interesar: Código rojo: por qué la ciberseguridad es la frontera más crítica del futuro 

Es decir, personas neófitas en Ciberseguridad pero con malas intenciones, podrían tener en  sus armas algo con un potencial realmente demoledor para encontrar vulnerabilidades y  explotarlas. 

Así que no es de extrañar que, después de lo ocurrido entre el Pentágono de EE.UU y Anthropic, el Gobierno Federal de EE.UU haya vuelto la vista hacia este modelo para que sea  la base de sus modelos de IA. Y, en Europa, el BCE ha pedido directamente a la banca que  tenga planes de contingencia listos frente a este nuevo modelo. 

¿Cuál sería el mensaje que, como expertos en Ciberseguridad, deberíamos manejar?

Como he comentado antes, esto es algo que tarde o temprano iba a pasar. Por lo que  debemos abordarlo desde un punto de vista sensato que nos invite a reforzar nuestras  medidas frente a Mythos o cualquier otro modelo que pudiera salir en un futuro con las  mismas o superiores capacidades. No será el último y no será el más avanzado que vendrá.

➡️ Te puede interesar: El modelo de ciberseguridad GPT-5.5 Cyber de OpenAI puede atacar redes corporativas de forma autónoma

Es importante seguir haciendo segmentación, Zero Trust, Early Detection y prestar más  atención que nunca a los avisos que acumulemos en nuestros registros. Antes uno de esos  avisos podría ser inocuo, con Mythos podría ser un Zero-day que ese modelo o cualquier otro  actor lo estuviera intentando explotar. 

Es decir, que la IA será, en el futuro cercano, no sólo nuestra ayuda para hacer las cosas más rápidas, más automatizadas sino será parte de la superficie de ataque que tendremos que considerar. Típico caso de «doble agente» pero que puede llegar a ser enormemente dañino  por las nuevas capacidades que comporta. 

Por último, decir que Claude Mythos es el inicio de una serie de modelos con unas  capacidades en Ciberseguridad (ofensiva y defensiva) que serán impresionantes, por lo que estamos en el punto exacto en que debemos anticipar estas amenazas, en especial,  incluyendo la gobernanza de la IA como parte de la gobernanza de la Ciberseguridad de las  empresas.

➡️ Si quieres ser un experto en Ciberseguridad, te recomendamos el siguiente curso formativo:

Trump visitará China del 13 al 15 de mayo

Un juez federal ordena publicar la nota que presuntamente Epstein escribió antes de su muerte y que permaneció sellada durante años.

El presidente Donald Trump realizará una visita de Estado a China entre el 13 y el 15 de mayo, tras haber sido invitado por el presidente chino Xi Jinping. La portavocía del Ministerio de Exteriores chino lo confirmó este domingo 10 de mayo en un mensaje publicado en redes sociales: «Por invitación del presidente Xi Jinping, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, realizará una visita de Estado a China del 13 al 15 de mayo».

➡️ Te puede interesar: Curso de Experto en China

El encuentro, sin embargo, no estaba previsto para estas fechas. La visita se había anunciado inicialmente para marzo, pero tuvo que aplazarse tras la ofensiva conjunta lanzada por Washington e Israel contra Irán el 28 de febrero, lo que impidió que se materializara el encuentro bilateral presidencial. Fue el propio Trump quien, a finales de marzo, confirmó la nueva fecha. «Nuestros representantes de los dos países están ultimando los preparativos para estas visitas históricas. Estoy deseando pasar tiempo con el presidente Xi en lo que, estoy seguro, será un acontecimiento monumental», aseguró entonces el mandatario republicano.

Consultas comerciales en paralelo

En paralelo a la cumbre, una delegación china encabezada por el viceprimer ministro He Lifeng viajará a Corea del Sur para mantener consultas comerciales con Estados Unidos, según informó un portavoz del Ministerio de Comercio chino en declaraciones recogidas por la agencia Xinhua. Ambas partes abordarán cuestiones económicas de interés mutuo, después de que en octubre de 2025 Washington y Pekín alcanzaran una tregua arancelaria en la ciudad surcoreana de Busan.

➡️ Te puede interesar: Curso de Experto en Estados Unidos

Por su parte, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, iniciará este lunes un viaje a Corea del Sur y Japón para mantener una «breve serie de reuniones». El martes se reunirá en Tokio con la primera ministra nipona, Sanae Takaichi, y el miércoles hará escala en Seúl para encontrarse con He Lifeng antes de partir hacia Pekín. «La seguridad económica es seguridad nacional, y espero que esta serie de encuentros sea productiva, mientras trabajamos para impulsar la agenda económica America First del presidente Trump», subrayó Bessent.

Ormuz: ¿bloqueo eficaz o presión ficticia?

El bloqueo iraní del estrecho de Ormuz y el contrabloqueo de Estados Unidos han elevado la tensión en una de las principales rutas energéticas del mundo. En este artículo, Andrés González analiza la efectividad, legalidad y consecuencias de ambas operaciones navales.

A pesar del contrabloqueo estadounidense, Irán es el único de los actores del conflicto capaz de controlar de forma efectiva todo lo que entra o sale de la región, llegando incluso a realizar escoltas a sus buques por medio de la marina real.

A pesar de la difusión mediática de los medios estadounidenses el contrabloqueo aplicado, se puede definir como un bloqueo mediático enfocado a la apariencia ficticia de un control total sobre el estrecho, varios puntos demuestran su ineficacia:

  • La carencia de suficientes efectivos para un bloqueo eficaz.
  • El control estadounidense del mar donde se realiza el bloqueo es demasiado alejado para una efectividad real.
  • Solamente han sido capturados o abordados 2 buques desde su inicio.
  • El uso de las aguas jurisdiccionales de Irán y países vinculados en la región, inclusive las indias y pakistaníes, para el tránsito de buques, eludiendo constantemente el bloqueo.

➡️ Te puede interesar: Por qué el Estrecho de Ormuz es vital para China

Teniendo en cuenta los puntos anteriores, un bloqueo es efectivo cuando los medios asignados a su ejecución ejercen fuerza y presión a la entrada o salida del área bloqueada inclusive sus aguas jurisdiccionales.

El Pentágono, como medida coercitiva en tiempos de guerra, utiliza el abordaje de barcos en alta mar bajo el paraguas del bloqueo. Sin embargo, ningún manual de guerra naval (ni el manual de San Remo, ni el manual sobre guerra naval hacen mención al abordaje a los buques sancionados internamente por bloqueos establecidos) habla directamente de la aplicación de sanciones impuestas en cualquier bloqueo realizado con abordaje de los buques afectados.

Este documento evalúa la legalidad, efectividad y consecuencias del bloqueo iraní y el contra bloqueo estadounidense en el estrecho de Ormuz.

El contrabloqueo actual es inviable y contraproducente, con un efecto boomerang para Occidente quien sufre la escasez de hidrocarburos y materias primas esenciales para su subsistencia. Sin embargo, Irán no se ve afectado por el bloqueo (objetivo de hacer colapsar al país con él) debido a sus rutas alternativas, donde las ubicadas en el norte mar Caspio (envíos a través de Rusia) ─ y oeste del país ─Turkmenistán y Pakistán (Puerto de Karachi) ─ le permiten el envío de sus materias primas y reabastecimiento continuo.

Bloqueo iraní

Los ataques propiciados por EEUU e Israel, el pasado 2 de marzo, dieron pie al bloqueo del estrecho de Ormuz, siendo cerrado de forma rápida por medio del despliegue de lanchas de alta velocidad con capacidad militar operativa posicionadas en puntos estratégicos para un estrangulamiento eficaz del tráfico marítimo en la zona. Además del despliegue marítimo mencionado, fueron desplegadas cantidades ingentes de minas y activadas innumerables defensas costeras antibuques.

Según informes, las minas marinas desplegadas, no están localizadas ni controladas por el ejército iraní, propiciando con ello una inseguridad constante de los barcos que transitan por el estrecho. Sin embargo, el contratiempo propiciado por la pérdida del control de las minas desplegadas no merma la efectividad del bloqueo como arma efectiva que continuamente cuestiona la supremacía naval estadounidense en la región.

Contrabloqueo estadounidense

A raíz del bloqueo iraní, el Comando Central Estadounidense (CENTCOM) respondió el 13 de abril con un contrabloqueo naval aplicable a todos los buques que se dirijan o salgan de Irán, siendo este bloqueo aplicado en el golfo de Omán y el mar Arábigo ─este del estrecho de Ormuz─ abarcando toda la costa iraní, incluyendo puertos y terminales petroleras. Han sido asignados al bloqueo entre 15 y 20 buques, una cantidad insuficiente teniendo en cuenta la distancia a controlar ─ costa iraní tiene una extensión aproximada de 1770 km─ y la distancia en la que se lleva a cabo ─500 km de la costa─. 

➡️ Te puede interesar: Estrecho de Ormuz: quién puede cruzarlo hoy, por qué está restringido y qué pasa con el petróleo mundial

Empresas del ámbito privado, encargadas del seguimiento del tráfico marítimo, han detectado que; más de 34 buques han salido del estrecho sin ser detenidos por el bloqueo estadounidense, sin embargo, a raíz de los datos vertidos, el 16 de abril, como contrapartida, EEUU, se reafirma en su derecho de registrar todo buque iraní sospechoso de transportar contrabando y los buques con sanciones activas de la Oficina de Activos Extranjeros (OFAC). Sin embargo, a pesar de las medidas tomadas solamente intercepta el 10% de los buques que salen del estrecho.

Legalidad e ilegalidad en los bloqueos

Irán: 

El bloqueo, minado y ataque contra buques neutrales, son ilegales según el derecho marítimo y las leyes de la guerra naval. Esta suspensión unilateral del tránsito viola la prohibición de impedir el acceso o la salida de puertos y costas neutrales, representando un problema operativo y una violación del derecho internacional humanitario naval según el convenio VIII de la Haya.

➡️ Te puede interesar: Por qué el bloqueo del Estrecho de Ormuz dispara el gas y el petróleo en España y Europa

Estados Unidos:

Se ha detectado el desarrollo de distintas operaciones de bloqueo, cada una con fundamentos jurídicos diferentes que; plantean distintos problemas legales y riesgos operacionales debido a la fusión de distintos fundamentos jurídicos bajo un mismo marco de bloqueo, ocultando la base legal de cada uno de ellos amparándose en la legislación de tiempos de guerra para abordar buques neutrales en alta mar, creando con ello una contradicción en sus acciones, por un lado aceptando un alto el fuego mientras que; paralelamente, se impone un bloqueo naval ─operación bélica característica de tiempos de guerra─.

Consecuencias

El impacto en occidente del bloqueo y contra bloqueo aumenta de forma significativa día a día con la escasez de materias primas, hidrocarburos y fertilizantes ─35% del fertilizante mundial se produce en la región─ donde Ormuz es el paso obligado para su distribución.

➡️ Si quieres adquirir conocimientos sobre Geopolítica y análisis internacional, te recomendamos los siguientes cursos formativos:

Hacia un realineamiento del orden internacional: Asia y el fin del mercado cautivo

El cierre del estrecho de Ormuz y la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán han acelerado un reajuste energético global. Diego Uriel, profesor del Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítico de LISA Institute, explica  cómo Asia busca alternativas al Golfo Pérsico mientras América gana peso como proveedor estratégico de petróleo, gas y minerales críticos.

Estados Unidos e Israel iniciaron la Operación Rugido de León contra Irán al final de febrero de 2026, concretamente el 28 de febrero. Poco después, el 11 de marzo, publicamos el primer artículo de esta serie. Ese artículo lo elaboramos en medio de la «niebla de guerra» y con muy poca información que pudiéramos verificar acerca de las bajas que se producirían, de la capacidad misilística iraní real o de la distancia que cubriría un cierre de Ormuz.

No obstante, la fotografía que analizamos entonces (una intervención, esperada por algunos, para el reordenamiento energético global que empujaba a Washington hacia América Latina independientemente de lo que ocurriera en el Golfo) sigue siendo, dos meses después, prácticamente la misma. 

➡️ Te puede interesar: ¿Cómo afecta la guerra de Irán a sus vecinos del Cáucaso y Asia Central?

Dibujamos esa fotografía precisamente durante las primeras dos semanas de conflicto porque, la lógica de incentivos era diametralmente diferente a la de la Guerra de los 12 Días: una vez cerrado Ormuz, los GCC eran los más perjudicados de su propio escenario geopolítico.

Sin exportaciones, el dinero no llegaba a los GCC, que precisan algo entre los 80 y los 96 dólares el barril para mantener sus presupuestos y por lo tanto comenzaba un calendario de quiebras con la premura de que su condición de hub de inversión global -el activo sobre el que han colocado su principal patrimonio como país post-petróleo- empezaba a deteriorarse. 

Irán, en cambio, no tiene una lógica de incentivos real para poder abrir: el estrecho es su única palanca y abrir sin nada a cambio era una forma de rendición. No había ninguna posición del juego en que todos los actores aceptaran el resultado sin querer modificarlo —lo que en términos de teoría de juegos significa la ausencia de un equilibrio estable— y esta inestabilidad estructural era justo la señal de que el mundo no podía limitarse a esperar, sino que tenía que buscar alternativas. Esto último era lo que también decía el artículo anterior cuando aún nadie sabía cuánto iba a durar aquello.

En este segundo artículo vamos más lejos: no solo queremos mostrar que el realineamiento está ocurriendo, sino desgranar las claves concretas que lo confirman, una por una.

Primera cuestión: Asia, el mercado que no podía escoger

China, India, Japón y Corea del Sur son responsables de más de un 40% de consumo de petróleo mundial. En el transcurso de cincuenta años, ese petróleo ha pasado en su mayoría por la misma trazada: el Golfo Pérsico. La geografía, la lógica del transporte y la economía no podían ofrecer otra salida a esa escala. 

Para comprender por qué, basta un número: Arabia Saudí, Iraq, los EAU y Kuwait producen conjuntamente más de 20 millones de barriles diarios, con costes de extracción situados entre los 3 y los 10 dólares por barril. Es una de las más acentuadas ventajas competitivas que hay en cualquier mercado global de las materias primas.

Ningún otro productor del mundo había conseguido ofrecer dicho volumen a tal coste al mismo tiempo. El resultado de esta combinación es que, para 2024, el 84% del petróleo que cruzó el Estrecho de Ormuz se dirigía a mercados asiáticos.

Dos estrechos de menos de 30 kilómetros de ancho —Ormuz y el Bab el-Mandeb, la «Puerta del Llanto»— daban forma a ese paso. Una geografía que durante décadas nadie tuvo capacidad real para sustituir y que convirtió a esos pasillos no sólo en eso, sino más bien en el punto de control a partir del cual se podían condicionar decisiones políticas, alianzas diplomáticas, modelos de desarrollo de media humanidad.

Un matiz importante antes de seguir: Asia no ha sido un actor pasivo en todo esto. China, India y Japón llevan años invirtiendo en diversificación, desde Rusia y África hasta América Latina y las renovables. Lo que sostenemos aquí no es que Asia no lo haya intentado, sino que hasta hace muy poco esa diversificación no alcanzaba la escala que el mercado asiático requiere. Sigue sin alcanzarla del todo. Pero esa brecha se está cerrando, y en eso reside el cambio estructural que analizamos.

Segunda clave: el hemisferio americano entra en escena

El hemisferio americano produce en pleno 2026 más petróleo que el Golfo Pérsico hace un par de décadas.

EE.UU., aunque enfrenta muchísimas dificultades de extracción, ha alcanzado en 2025 un nivel de producción de 13,5 millones de barriles por día —el más alto registrado por ningún Estado en la historia— y ha llegado a cubrir el 55% de las importaciones europeas de gas natural licuado. Lo que esto ilustra en términos estratégicos es tangible: Europa, que en el pasado dependía en gran medida del gas ruso, lo ha sustituido rápidamente por gas estadounidense.

​➡️ Te puede interesar: Por qué el bloqueo del Estrecho de Ormuz dispara el gas y el petróleo en España y Europa 

Guyana ha pasado en menos de seis años de una producción casi inexistente de petróleo a una producción de 900.000 barriles diarios, y se proyecta a 1,7 millones de barriles para 2030. Probablemente, la mayor velocidad de crecimiento en la historia de la industria.

Brasil ha superado los 4 millones de barriles diarios en 2025. Venezuela, aunque todavía con cifras relativamente «bajas», con 1,1 millones de barriles de crudo pesado, opera desde enero de 2026 en una fase de supervisión directa de Estados Unidos, que organiza sus ventas y liquida sus ingresos.

La sustitución de Europa del gas ruso en menos de tres años es la prueba de que, cuando hay voluntad política y se asumen los costes de transición, el hemisferio occidental puede reemplazar proveedores establecidos incluso en volúmenes muy significativos. El mismo proceso está comenzando a ocurrir a escala asiática.

Tercera cuestión: Canadá, el socio desobediente

Canadá es otro de los grandes jugadores de este hemisferio; con 4,1 millones de barriles diarios, empezó en 2024 a despachar una parte no desdeñable de su capacidad exportadora, sin que haya mediado coordinación con Washington. Esto gracias, entre otras cosas, a la ampliación del oleoducto Trans Mountain, lo que se interpreta por Washington como un movimiento autónomo hacia Asia y explica parte de la obsesión de Trump por Canadá. Pero los números de exportación de crudo canadiense hacia China todavía son escasos, al menos de forma relativa al total que Canadá exporta a los EE.UU.

La principal tensión entre EE.UU. y Canadá es que gran parte de la infraestructura de refinamiento estadounidense está preparada para procesar crudo pesado canadiense, y esa reconversión para crudo ligero es todavía temprana, además de inverosímil: EE.UU. no puede renunciar a refinar crudo pesado, porque los costes medioambientales y financieros de extraer su crudo ligero a través de la técnica del fracking son muy significativos y parecen estar llegando a fases peligrosas de madurez.

Pero de entre todas las tensiones recientes entre EE.UU. y Canadá hay una que refleja especialmente esta situación: el ejecutivo estadounidense ha mantenido varias reuniones con el grupo separatista Alberta Prosperity Project, en las cuales se habrían solicitado 500.000 millones de dólares en una línea de crédito americana para financiar una posible Alberta independiente, hasta el punto de que se ha presentado una petición formal en el Parlamento canadiense, firmada por más de 12.000 ciudadanos.

Perder ese acceso preferente, o ver cómo ese crudo comienza a redirigirse a China, es, para Washington, un problema energético de primer orden.

Cuarta cuestión: cadenas de valor del siglo XXI

En el siglo XXI los combustibles fósiles no son suficientes, y la economía se sostiene también sobre la base de litio, cobre, tierras raras y níquel, los materiales de las baterías, de los vehículos eléctricos, de los semiconductores, de las energías renovables, los insumos que han de sostener el orden industrial internacional, igual que el petróleo lo ha hecho con la economía del siglo pasado.

La región del triángulo del litio —Chile, Argentina y Bolivia— concentra el 49,6% de las reservas del mundo: casi la mitad de todo el litio que existe en el planeta, en una región compacta y accesible. La producción conjunta de Chile y Perú representa el 34% del total del cobre del mundo, metal conductor que es esencial para que funcione cualquier instalación eléctrica, motor o cable de energía renovable. Brasil posee la segunda reserva de minerales estratégicos más grande del planeta.

​➡️ Te puede interesar: Irán ante el umbral del cambio: crisis del orden islámico y el retorno simbólico del legado Pahlavi 

El problema se plantea en la cadena de valor y ahí es donde ha caído toda la región en la trampa: China no suele controlar la mina pero sí que controla la fábrica; Refina el 70% del cobre latinoamericano, controla la cadena del litio, —en este caso sí— desde la extracción hasta la refinación o el procesado del mismo. Argentina extrae litio, lo manda a China, donde lo reimporta procesado a un precio de ocho o nueve veces el precio de salida: vende la materia prima barata y compra el producto industrial caro, ese era el modelo extractivo que sus constituciones llevan décadas intentando superar.

Lo más llamativo es que esta realidad funciona independientemente de la ideología del gobierno en cuestión: En febrero de 2025, CATL —el principal fabricante de baterías a nivel mundial— firmaba con YPF argentina una inversión de 1.400 millones de dólares para producir litio allí, en el país. Lo firmó bajo el gobierno de Milei, el ejecutivo más declarado en términos pro-Washington que ha tenido la región en muchas décadas. Una penetración china en el hemisferio que funciona mediante contratos apuntalados independientemente de si gobierna uno u otro.

Quinta cuestión: la Doctrina Monroe tiene números, y Dubai lo acaba de confirmar

La Estrategia de Seguridad Nacional estadounidense, de noviembre de 2025, menciona entre sus prioridades la de «devolver la primacía americana en el Hemisferio Occidental» así como también la de detener las actividades de «potencias extra-hemisféricas». Las piezas operativas se colocaron antes que nadie disparara un solo misil el pasado 28 de febrero: el Canal de Panamá bajo supervisión americana, Venezuela exportando y liquidando sus ingresos en cuentas de Washington, presión sobre la India para que desplace el crudo ruso por crudo americano, etcétera.

En suma, Estados Unidos tiene hoy control directo o indirecto sobre más de un 20% de la producción mundial del petróleo. Y esa producción, a diferencia del crudo del Golfo, no necesita alimentar el ciclo de reciclaje de petrodólares a través de inversiones en EE.UU.; Hablamos de otra definición de control energético, más directo, con implicaciones monetarias que aún están por definirse. 

No obstante, la última y más contundente confirmación de que esta alineación es algo más que una mera exhibición de efectos la han brindado, curiosamente, los propios países del Golfo: El pasado 28 de abril, es decir, hace apenas unas horas en el momento en que escribo este artículo, los Emiratos Árabes Unidos anunciaron la separación de la OPEP (un miembro que producía más de 4 millones de barriles diarios antes del inicio del conflicto). 

Lo que hace del movimiento, sin embargo, especialmente significativo es, en buena medida, su contexto inmediato. Muchos días antes de que se produjese el anuncio emiratí, el secretario del Tesoro Scott Bessent defendía ante la cámara del Senado americano la creación de una línea de intercambio de dólares con Abu Dabi.

Marco Rubio se sentó a hablar de seguridad con el canciller emiratí el 26 de abril, y Trump dio su visto bueno por adelantado para que el acercamiento se materialice. No es que los EAU se sintieran simplemente saliendo de una cartel; lo que se consigue con su salida es restar protagonismo a las alianzas regionales en torno al Oriente Medio, y al mismo tiempo se permite a Washington obtener incrementos de maniobra bilaterales. Pero también a China.

Sexta cuestión: el Greater Israel y el Greater North America como vectores de debilitamiento del Golfo Pérsico

Algunas figuras muy relevantes de la geopolítica del siglo XX pensaban abiertamente que en geopolítica no existen las coincidencias, aunque, de una forma más reflexiva, sepamos que en historia suele ser difícil distinguir entre lo deliberado y lo fortuito. 

La tendencia a la erosión de los GCC como actores energéticos independientes converge necesariamente con dos proyectos políticos concretos. El primero es el proyecto conocido como «Greater Israel», que, siempre presente desde 1977 en la carta fundacional del Likud de Netanyahu –«entre el Mar Mediterráneo y el Río Jordán solo habrá soberanía israelí»–, ha ido cobrando fuerza en los últimos años.

Netanyahu no ha dudado en avanzar públicamente –de sus propias palabras se deduce esta cuestión– su capitulación a la que denomina una «misión histórica y espiritual»; esto es, no sólo el control de seguridad sobre el conjunto del territorio situado al oeste del Jordán, sino también la anexión efectiva de la Franja de Gaza y la extensión de la jurisdicción israelí sobre los más de 700.000 colonos en Cisjordania. 

Lo importante en esta argumentación va más allá de lo militar y las evidentes ganancias económicas que obtendría Israel como gran redistribuidor logístico energético, y es que, si ese proyecto prospera –independientemente de sus propias justificaciones legales y la opinión de la comunidad internacional–, generará una inestabilidad estructural de los países del Consejo de Cooperación del Golfo. 

Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Catar son estados que, en parte, sustentan su legitimidad interna en torno a la causa palestina. Una apertura manifiesta hacia la anexión directa de Palestina hacia el territorio israelí los pondría en un dilema un tanto complicado: o se oponen a Israel —y a Washington, en consecuencia— o dejan de ser creíbles en sus propias sociedades. Esa tensión erosionará todavía más la estabilidad política que hace posible su función como un hub inversor y socio energético fiable. 

En ese contexto, no es de extrañar que la derrota de Irán —el único actor regional con suficiente capacidad de proyección militar para interrumpir dicho proyecto— sea conditio sine qua non para su viabilidad. 

El segundo elemento que hay que mencionar es el «Greater North America«, como lo mencionó el pasado marzo de este 2026 el Secretario de Defensa Pete Hegseth, quien puso en términos públicos lo que se venía inscribiendo mes a mes en la política exterior de la administración norteamericana: la idea de un bloque continental que iría desde Canadá hasta Panamá y controlaría preferentemente sus recursos energéticos y minerales.

➡️ Te puede interesar: Estrecho de Ormuz: quién puede cruzarlo hoy, por qué está restringido y qué pasa con el petróleo mundial

Lo que termina de explicar la presión sobre Canadá, la tutela sobre Venezuela, el interés en el Canal de Panamá o la vigilancia de las inversiones chinas en toda la región, o la olla a presión de Cuba. 

Dos proyectos que tienen lógicas internas y orígenes distintos, sí, pero vistos desde el Golfo Pérsico, sus efectos van en la misma dirección: el Greater Israel pone a los GCC en una contradicción de falta de legitimidad interna difícil de manejar, mientras que el Greater North America establece las condiciones para que Asia tenga alternativas reales de suministro. Ninguno de los dos ha sido diseñado para debilitar a los GCC. Pero ambos, en paralelo, estrechan el margen de maniobra del que han disfrutado durante cincuenta años.

Y eso tiene una consecuencia directa sobre la Iniciativa del Cinturón y la Ruta —el BRI chino—, el mayor proyecto de infraestructura y conectividad global del siglo XXI, y que, ceteris paribus, será objeto de examen en el próximo artículo de esta serie.

Lo que aún no está resuelto

No se puede afirmar que la salida de EE.UU. de la región del Golfo pérsico sea una realidad consumada. Las tensiones son evidentes y complementan los límites de la propuesta de que, tanto EE.UU. e Irán parecen estar obsesionados en desplazar a EE.UU. de la zona. 

Pero la aplicación no es fácil, y en esto es que los grandes operadores y tomadores de decisión occidentales puedan estar en desacuerdo: los países GCC, gracias a esos costes de producción por barril tan bajos, han acumulado fondos soberanos de cerca de 6 billones de dólares bajo gestión (6 millones de millones), un colchón fiscal que les permite sobrevivir a un periodo prolongado de crisis de precios, al contrario que sus competidores con costes más altos —el shale americano necesita entre 60 y 65 dólares por barril para ser rentable—. 

Esto es una importante carta de los GCC porque los beneficios del sistema de petrodólares no son equivalentes: en 1973, vender en dólares era la única opción operativa para unos países sin infraestructura financiera propia, y el dólar ya era moneda de reserva global.

El beneficio para Washington fue real pero de naturaleza distinta al de los GCC: no tanto monetario en términos inmediatos —el dólar ya era dominante sin necesitar el petróleo del Golfo Pérsico— sino estructural a largo plazo, en forma de demanda sostenida de dólares y reciclaje de excedentes en bonos del Tesoro. Para los GCC, en cambio, el sistema ofrecía algo más inmediato y concreto, como estabilidad, acceso financiero, liquidez y seguridad militar simultáneamente. 

Lo que sí parece difícilmente reversible es la erosión del monopolio del Golfo sobre Asia. Todos los actores involucrados —incluidos los propios asiáticos— tienen incentivos para que ese proceso continúe. Y eso, hace dos meses, era exactamente lo que veíamos venir.

➡️ Te puede interesar: Qué es el Estrecho de Ormuz y qué consecuencias tendría su cierre

Y ya para terminar, recordemos España no forma parte de ningún documento de estrategia americana como rival en América Latina (o, al menos, con carácter público). Pero Telefónica, Santander, BBVA, Iberdrola y Repsol operan en energía, banca y telecomunicaciones exactamente en los mismos países que Washington desea reordenar bajo su órbita. Madrid no tiene una estrategia de rivalidad con EE.UU. en LATAM (como lo analizamos en el artículo anterior) pero, a su vez, la fricción no necesita ser diseñada para poder serlo.

En un hemisferio donde la doctrina Monroe 2.0 nunca diferenciará competencia china de competencia europea, España ocupa lugares que Washington desearía organizar a su favor. Esto no la convierte en rival declarado. La convierte en algo más incómodo: en rival involuntario en posesión de demasiado por perder para poder ignorarlo.

El estrecho de Ormuz cerrado es la actualidad informativa hoy. Los misiles iraníes, los hutíes en el mar Rojo, la retórica de los ayatolás: el marco que los medios de comunicación recogen y que la opinión pública puede interpretar con facilidad. Pero la cuestión de fondo es quién controla los recursos del continente americano en los próximos cincuenta años y quién marca las cadenas de valor de la economía que viene. En ese proceso, el régimen de Teherán tiene un sitio real pero secundario.

➡️ Si quieres adquirir conocimientos sobre Geopolítica y análisis internacional, te recomendamos los siguientes cursos formativos:

Narrativas y poder: el papel de la comunicación estratégica en la geopolítica contemporánea

La información se ha convertido en una herramienta clave de poder en los conflictos internacionales. En este artículo, Sergio Estrada, alumno del Máster Profesional de Analista de Inteligencia de LISA Institute, explica cómo el caso de Libia demuestra que las narrativas mediáticas pueden influir en la legitimidad de una intervención y moldear la opinión pública global.

El uso de la comunicación estratégica resulta determinante en la configuración de la opinión pública durante las crisis internacionales. Diversos actores globales emplean operaciones mediáticas para influir en la percepción sobre la legitimidad de ciertos gobiernos extranjeros.

Instituciones como el Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE) observan un incremento en el uso de estas herramientas para facilitar procesos de cambio de régimen. La gestión de la información se posiciona hoy como un pilar fundamental de la geopolítica moderna.

➡️ Te puede interesar: Claves del éxito y fracaso en las intervenciones internacionales

Esta dinámica de influencia busca generar un consenso favorable hacia acciones diplomáticas o militares mediante la construcción de relatos simplificados. Los servicios de inteligencia coordinan a menudo la difusión de mensajes específicos en plataformas globales para aislar a mandatarios no alineados. El caso de Libia en 2011 destaca como un hito donde la narrativa mediática no solo acompañó, sino que precedió y justificó la intervención armada. La información deja de ser un vehículo de hechos para convertirse en un instrumento de proyección de poder.

El análisis de la guerra de la información y la construcción del enemigo

La guerra de la información se despliega habitualmente mediante fases bien diferenciadas y meticulosamente planificadas. En una primera etapa, se observa una tendencia a la personalización del conflicto en la figura del líder del país objetivo. Investigaciones sobre análisis crítico del discurso destacan cómo se produce una mutación de la identidad pública del mandatario. El líder pasa de ser un interlocutor diplomático, a ser proyectado bajo el arquetipo de un enemigo irracional y sanguinario para la humanidad.

Esta fase de demonización fue evidente con Muamar el Gadafi, quien pasó de ser un socio estratégico en la lucha contra el terrorismo a un paria internacional en pocas semanas. Se omitieron deliberadamente décadas de relaciones normalizadas con potencias occidentales para presentar una lucha entre un tirano y un pueblo oprimido. La difusión de estas narrativas a través de agencias internacionales contribuyó al aislamiento diplomático preventivo de Trípoli. La saturación informativa impide a menudo que surjan visiones alternativas sobre la complejidad histórica y social del país asediado.

➡️Te puede interesar: Injerencia extranjera en Libia y sus implicaciones para la estabilidad regional

La responsabilidad de proteger como herramienta de legitimidad

La legitimidad de una intervención suele cimentarse sobre una narrativa de crisis humanitaria persistente y alarmante. Los medios de comunicación actúan como amplificadores de informes que subrayan la supuesta necesidad de proteger a la población civil de forma urgente. El análisis de la intervención en Libia revela que el uso de términos como genocidio o masacre inminente fue clave para activar el principio de la Responsabilidad de Proteger (R2P). Este marco legal permitió que la ONU autorizara el uso de la fuerza basándose en percepciones de riesgo no siempre verificadas empíricamente.

Análisis del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI) documentan cómo el uso de portavoces oficiales valida estos discursos ante la comunidad internacional. En 2011, la urgencia mediática sobre la situación en Bengasi presionó a los organismos internacionales para tomar decisiones rápidas sin un contraste independiente en el terreno.

Muchas de las informaciones sobre bombardeos aéreos masivos contra manifestantes civiles carecían de pruebas físicas en ese momento. Se establece así un círculo donde la noticia justifica la política de cambio de régimen, y la política alimenta la nueva noticia.

Mecanismos de propaganda y el papel de las cadenas regionales

Las tácticas de propaganda contemporánea se benefician de la velocidad y el alcance del entorno digital y televisivo para moldear la conciencia global. Durante la crisis libia, el papel de cadenas como Al Jazeera fue fundamental para difundir una versión única y altamente emocional de los hechos. Diversos análisis técnicos subrayan que estas plataformas actuaron como cajas de resonancia de intereses geopolíticos específicos en la región. Las operaciones psicológicas no solo afectaron a la moral de las fuerzas libias, sino que también anularon el pensamiento crítico de la opinión pública mundial.

Existen casos donde la financiación externa de medios opositores busca generar una percepción de consenso total contra el gobierno de turno. El uso de imágenes de alto impacto emocional, a menudo descontextualizadas, busca una respuesta visceral en el espectador. Estas herramientas de comunicación estratégica segmentan mensajes para maximizar su impacto en las sociedades occidentales, preparándolas para aceptar el coste de una guerra. El estudio de estos sesgos es prioritario para comprender la política exterior y la seguridad en el siglo XXI.

Impacto de las sanciones y la asimetría informativa sobre el terreno

Las medidas económicas de presión suelen ir acompañadas de una justificación mediática que minimiza el sufrimiento de la población civil. La prensa internacional destaca habitualmente los efectos de la crisis económica como un síntoma del fracaso absoluto del gobierno local.

➡️Te puede interesar: ¿Qué es el Consejo de Seguridad de la ONU y para qué sirve?

En el escenario libio, el bloqueo de activos financieros y las sanciones fueron presentados como herramientas para debilitar la capacidad represiva del Estado. Sin embargo, estas medidas suelen agravar las condiciones de vida de los ciudadanos, un hecho que rara vez ocupa los titulares principales.

Relatores especiales de las Naciones Unidas (ONU) señalan que el descontento derivado de la escasez se utiliza después mediáticamente como prueba de la pérdida de mandato del líder. El relato mediático transforma una consecuencia directa de la presión externa en una causa de fracaso interno e incapacidad de gestión. Este encuadre facilita que la opinión pública global acepte la caída del gobierno como una evolución natural y positiva de los acontecimientos. La relación entre sanciones económicas y narrativa de apoyo es uno de los campos más críticos en la geopolítica actual.

Desafíos para la soberanía informativa y el vacío de poder resultante

La soberanía informativa se enfrenta a retos sin precedentes ante la sofisticación de las campañas de desinformación masiva en el entorno digital. El uso de tecnologías avanzadas permite la creación de contenidos sintéticos y narrativas virales con fines desestabilizadores.

El Centro de Excelencia de Comunicaciones Estratégicas de la OTAN (StratCom COE) advierte sobre la capacidad disruptiva de estas operaciones mediáticas en estados con instituciones débiles. La falta de una defensa informativa sólida deja a las naciones vulnerables ante la injerencia extranjera planificada.

La experiencia de Libia tras 2011 demuestra que el derrocamiento de un líder mediante presiones mediáticas y militares deja un rastro de inestabilidad crónica. Tras la desaparición del gobierno central, el país se fragmentó en múltiples facciones en conflicto permanente, convirtiéndose en un foco de terrorismo y crisis migratorias.

Los estados fallidos resultantes de estos procesos de intervención plantean desafíos de seguridad a largo plazo para regiones enteras. Las consecuencias humanitarias de estas operaciones suelen ser mucho más graves que la situación de crisis que pretendían resolver inicialmente.

La información como arma definitiva

Las guerras del siglo XXI comienzan en las portadas mucho antes de llegar a las trincheras. El derrocamiento de Muamar el Gadafi demuestra el poder letal de una maquinaria mediática bien coordinada. La información opera hoy como el proyectil más rápido y destructivo del tablero internacional, ya que los ciudadanos consumen una avalancha diaria de narrativas diseñadas específicamente para alterar su percepción de la realidad. 

La defensa de la soberanía nacional exige ahora una vigilancia constante de los medios de comunicación. Los analistas deben anticipar estas operaciones mediáticas con absoluta frialdad y rigor, pues quien controla el relato, controla el desenlace del conflicto. En la geopolítica moderna, la primera baja de toda disputa siempre es la verdad.

➡️ Si quieres adquirir conocimientos sobre Geopolítica, o el Multilateralismo y análisis internacional, te recomendamos los siguientes cursos formativos:

OPEP: qué es, para qué sirve y cuáles son sus miembros

Te contamos todo sobre la organización que controla más de un tercio del petróleo mundial y que controla el precio del crudo y la geopolítica energética global.

El precio de la gasolina, el coste del transporte de mercancías o la inflación en muchos países tienen un denominador común: el petróleo. Y detrás del petróleo, casi siempre aparece el acrónimo de la OPEP. Sin embargo, a pesar de su enorme influencia sobre la economía mundial, muchas personas desconocen exactamente qué es, cómo funciona y quiénes forman parte de ella. En este artículo te lo explicamos todo.

¿Qué es la OPEP?

La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) es una organización intergubernamental permanente fundada el 14 de septiembre de 1960 en Bagdad (Irak). Sus cinco países fundadores fueron Irán, Irak, Kuwait, Arabia Saudí y Venezuela, que decidieron unir fuerzas para coordinar sus políticas petroleras frente al dominio que ejercían entonces las grandes compañías angloamericanas, conocidas como las «Siete Hermanas». Desde 1965, su sede oficial se encuentra en Viena, Austria.

En términos sencillos, la OPEP actúa como un cartel de productores de petróleo cuyo objetivo es gestionar de forma colectiva la oferta de crudo para influir en los precios internacionales. A diferencia de otros organismos, su poder reside en que sus miembros concentran una parte enorme de las reservas y la producción mundial.

¿Para qué sirve la OPEP? Sus funciones principales

La OPEP tiene como misión central unificar las políticas petroleras de sus países miembros para garantizar precios estables y rentables para los productores, un suministro regular para los consumidores y un retorno justo para los inversores del sector. En la práctica, esto se traduce en tres funciones clave.

➡️ Te puede interesar: Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítico

  • En primer lugar, la organización fija cuotas de producción para cada país miembro. Al aumentar o reducir cuántos barriles se extraen, la OPEP puede elevar o bajar los precios en los mercados internacionales.
  • En segundo lugar, sirve como foro de coordinación geopolítica: sus miembros se reúnen al menos dos veces al año en Viena para negociar estrategias conjuntas.
  • Por último, la OPEP actúa como estabilizador del mercado, intentando evitar tanto la volatilidad extrema al alza como los desplomes de precios que dañarían las economías dependientes del crudo.

¿Qué países forman la OPEP? Lista de miembros actuales

Tras la salida de Emiratos Árabes Unidos el 1 de mayo de 2026 —el mayor productor en abandonar la organización hasta la fecha, aduciendo discrepancias con las cuotas lideradas por Arabia Saudí—, la OPEP quedó compuesta por 11 países miembros:

  • Arabia Saudí
  • Irán
  • Irak
  • Kuwait
  • Venezuela
  • Libia
  • Nigeria
  • Argelia
  • Gabón
  • Guinea Ecuatorial
  • Congo

Cabe destacar que otros países, como Angola, Ecuador, Indonesia o Qatar, han pertenecido a la organización en diferentes etapas y posteriormente se han retirado. La salida de EAU supone un duro golpe para el peso del grupo, ya que el país del Golfo representaba cerca del 15% de la producción interna de la OPEP.

¿Qué es la OPEP+ y en qué se diferencia?

A finales de 2016, la OPEP amplió su influencia al crear la llamada OPEP+, una alianza que incorpora a grandes productores no miembros como Rusia, Brasil, México, Kazajistán, Azerbaiyán, Omán o Malasia, entre otros. Esta coalición surgió, precisamente, como respuesta a la revolución del petróleo de esquisto en Estados Unidos, que había presionado a la baja los precios mundiales del crudo.

➡️ Te puede interesar: Curso de Analista Económico Internacional

En conjunto, la OPEP+ agrupa actualmente a 22 países que representan más de la mitad de la oferta mundial. A diferencia de la OPEP original, la OPEP+ no tiene estatutos formales de membresía, ya que se trata más bien de un acuerdo de coordinación flexible que se revisa periódicamente.

Importancia actual de la OPEP y su futuro

Hoy en día, la OPEP sigue siendo un actor central en los mercados energéticos globales, aunque enfrenta varios desafíos como la irrupción de las energías renovables, la presión de la transición energética y la competencia de productores independientes como Estados Unidos.

No obstante, mientras el mundo siga dependiendo del petróleo, la organización mantendrá su capacidad para mover los mercados con una sola decisión de producción.

En definitiva, entender la OPEP es entender una parte esencial de la economía mundial, la geopolítica y el precio que pagamos cada día en el surtidor.

Sale a la luz la nota de suicidio atribuida a Epstein: «Es un placer poder elegir cuándo es hora de decir adiós»

Un juez federal ordena publicar la nota que presuntamente Epstein escribió antes de su muerte y que permaneció sellada durante años.

Un juez federal de Estados Unidos ha ordenado hacer pública una nota de suicidio supuestamente escrita por Jeffrey Epstein, el empresario y delincuente sexual convicto fallecido en 2019. El juez Kenneth Karas, del Tribunal Federal de Distrito de White Plains, Nueva York, emitió la orden a petición del diario The New York Times, que ha difundido el documento escaneado y que permanecía sellado judicialmente durante años en el marco del caso penal del exagente de Policía Nicholas Tartaglione, compañero de celda de Epstein.

➡️ Te puede interesar: Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítico

La nota, de breve extensión y con partes de escasa legibilidad, contiene frases en las que Epstein alude a las investigaciones en su contra: «Me investigaron durante meses: ¡¡¡NO ENCONTRARON NADA!!!» y «Qué quieren que haga: ¡¡que me eche a llorar!!». Además, el texto incluye la frase «Es un placer poder elegir cuándo es hora de decir adiós» y concluye con las palabras «NO ES DIVERTIDO — ¡NO MERECE LA PENA!».

El excompañero de celda encontró la nota en una novela gráfica

Fue precisamente Tartaglione quien, según declaró, halló la nota en julio de 2019 dentro de una novela gráfica, después de que Epstein fuera encontrado inconsciente con una tira de tela alrededor del cuello. «Abrí el libro para leerlo y allí estaba», explicó el expolicia al New York Times. Tartaglione, condenado a cuatro cadenas perpetuas por cuádruple asesinato, sostuvo que entregó la nota a sus abogados porque creyó que podría ser útil en caso de que Epstein volviera a acusarle de intentar hacerle daño, algo que ya había ocurrido con anterioridad.

➡️ Te puede interesar: Curso de Introducción a la Prevención del Suicidio

Antes de publicar el documento, el juez Karas consultó a las partes implicadas. La Fiscalía de Manhattan no se opuso a la divulgación, argumentando que «parece haber un fuerte interés público en las circunstancias que rodearon la muerte de Epstein». Epstein murió semanas después del primer incidente, a sus 66 años, en el hoy cerrado Centro Correccional Metropolitano de Manhattan.