La filtración de Jabaroot: cómo rastrear el origen de una noticia y por qué conviene esperar antes de creerla

Un colectivo de hackers con historial verificado filtró 70.000 nombres de los servicios secretos marroquíes en plena tensión por Ceuta y Melilla. En este artículo, Álvaro Caverni, alumno del Máster Profesional de Analista de Inteligenciade LISA Institute, analiza el origen de la filtración y los indicadores para valorar su credibilidad.

La filtración parece ser masiva, la fuente es anónima y verificarla por medios abiertos resulta prácticamente imposible. Antes de valorar el contenido, conviene rastrear de dónde sale esta historia y quién la contó primero.

Un actor con historial, no un desconocido

Jabaroot no aparece de la nada. El nombre surgió en abril de 2025 con el ataque a la Seguridad Social marroquí (CNSS), que expuso datos de dos millones de afiliados. Le siguieron la nómina de 3.400 empleados de los palacios reales y documentos patrimoniales de figuras como el ministro Nasser Bourita o el jefe de la inteligencia exterior, Yassine Mansouri. Todo aquello resultó auténtico, lo que explica por qué su nueva amenaza se tomó en serio desde el principio. En septiembre de 2025, el propio Palacio Real destituyó al responsable de ciberseguridad del Estado; la prensa española lo relacionó con las filtraciones, aunque Rabat lo presentó como un simple relevo técnico.

El mapa cronológico: de la investigación periodística al hackeo

Para tratar de arrojar algo de luz sobre esta operación, conviene rastrear no solo a Jabaroot, sino lo que ocurrió antes. El 12 de agosto, El Confidencial publicó una investigación de Ignacio Cembrero, basada en dos exagentes marroquíes exiliados, que señalaba al consejero Fouad Ali El Himma y al jefe de los servicios Abdellatif Hammouchi como responsables de dejar pasar la avalancha migratoria hacia Ceuta, en represalia por una serie de catorce artículos publicados en julio sobre las prácticas de sus servicios secretos. Jabaroot recogió esa misma narrativa casi palabra por palabra.

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Desde el 7 de agosto, el grupo exigía en Telegram disculpas oficiales, luto nacional y la suspensión de las elecciones marroquíes del 23 de septiembre. El 19 de agosto elevó la apuesta: amenazó con publicarlo todo y subió los datos de una veintena de agentes como prueba. Euronews fue de los primeros en internacionalizar la amenaza. Telegram cerró el canal original, pero en seis días Jabaroot abrió uno nuevo y, el 24 de agosto, volcó las bases de datos completas con 70.380 nombres. Ese mismo día lo recogieron Infobae y el medio especializado en ciberseguridad Escudo Digital, que catalogó la operación como #OP_CEUTA. Los días siguientes llegaron los análisis de radio (COPE), las piezas de investigación de El Independiente y The Objective, y ya el 26 de agosto, El Mundo. Al parecer, la noticia nació en la prensa especializada y digital, y tardó varios días en alcanzar a las cabeceras generalistas.

El límite de las fuentes abiertas

Con lo disponible públicamente, resulta casi imposible determinar cuántos de esos 70.000 registros son reales. Ya existe un indicio parcial: The Objective cruzó la lista con el registro oficial de diplomáticos en España y encontró cinco coincidencias en la embajada marroquí de Madrid, con edades y trayectorias verificables. Pero que existan datos verificables no valida la totalidad del conjunto, y Marruecos ha negado oficialmente que sus sistemas fueran vulnerados.

Indicadores a vigilar en los próximos meses

Ante la imposibilidad de verificación inmediata, conviene fijar señales de medio plazo. Primero, movimientos de personal en embajadas y consulados marroquíes, similares al cese del jefe de ciberseguridad en 2025. Segundo, detenciones o expulsiones de personas vinculadas a los servicios marroquíes, tanto en España como en Francia u otros países europeos. Tercero, conviene continuar analizando la fiabilidad de Jabaroot. Si el grupo cumple, o no, sus nuevas amenazas, en particular los supuestos datos de Pegasus sobre Pedro Sánchez y las órdenes del operativo de Castillejos. Cumplirlas reforzaría su credibilidad; no hacerlo apuntaría a una estrategia más cercana a la intoxicación y la presión psicológica que a la filtración sistemática de datos reales al cien por cien. Marruecos ya ha dado una primera señal de nerviosismo al plantear la suspensión del tratado de extradición con España.

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Mientras esos indicadores no se confirmen, lo más honesto es tratar la cifra de 70.000 como lo que es, una afirmación verosímil por el historial de quien la hace, pero no una certeza. En inteligencia de fuentes abiertas, rastrear el origen de una noticia y esperar su confirmación debe ser parte de la metodología.

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