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Masterclass | Mujeres, paz y seguridad: el papel de la mujer en las Fuerzas Armadas, la defensa y la inteligencia militar

Mujeres, paz y seguridad: el papel de la mujer en las Fuerzas Armadas, la defensa y la inteligencia militar

Este episodio forma parte del Ciclo de Cultura de Defensa: las claves estratégicas de la Defensa de España en 2026, producido por LISA Institute con el apoyo de la Secretaría General de Política de Defensa (SEGENPOL) y DICOES.

🗓️ El jueves 29 de octubre de 2026 – 17:30h (CET)

👉Inscríbete aquí y recibirás el enlace a Zoom al instante

💸 100% online y gratis. Plazas limitadas a las primeras 500 personas que se conecten a la Masterclass.

Quién participa

👤 Eugenia Hernández, fundadora y CEO de PRIME PROJECT, consultora especializada en inteligencia estratégica, relaciones institucionales, prospectiva y riesgo geopolítico

A nivel profesional, es fundadora y CEO de PRIME PROJECT, consultora especializada en inteligencia estratégica, relaciones institucionales, prospectiva y riesgo geopolítico. Es miembro del Observatorio de la Vida Militar, Directora de Industria Estratégica e Inteligencia Económica de AMMDE y participa como experta del Ministerio de Defensa en grupos de trabajo de la NATO Science and Technology Organization. Además, es Teniente Reservista Voluntaria en el Mando Conjunto de Operaciones Especiales, donde desempeña funciones como Analista de Inteligencia J2.

A nivel académico, es licenciada en Ciencias Políticas por la UCM, con especialización en RRII y Análisis Político, y posee un Máster en Acción Política y Estado de Derecho por la UFV. Es diplomada del Curso de Altos Estudios de la Defensa Nacional de CESEDEN.. Actualmente realiza estudios de doctorado en la Universidad de Salamanca.

A su vez es profesora del Máster Profesional de Analista de Inteligencia y del Bootcamp inmersivo de HUMINT y Virtual HUMINT de LISA Institute.

👤 Daniel Villegas (@DanielVillegas), Director general de LISA Institute.

En el ámbito profesional, es fundador y director general de LISA Institute. Es asesor en materia de seguridad, inteligencia y ciberseguridad para diversas empresas e instituciones públicas, tanto en Europa como en América. A su vez, es consultor en proyectos para la OTAN, ONU y Unión Europea. Anteriormente, fue responsable de seguridad y análisis en la Unidad de Seguridad y Protección Civil de Metro de Barcelona.

Académicamente, es licenciado en Criminología (UIC), graduado en Prevención y Seguridad Integral y posgrado superior en Gestión y Derecho de la Seguridad (EPSI), máster en Mundo Árabe e Islámico (UB), máster oficial en Terrorismo (UNIR), máster en Análisis de Inteligencia (UAB), máster en Cybersecurity Management (UPC), CISA y CSX (ISACA).

Qué aprenderás en esta masterclass

¿Qué papel desempeñan las mujeres en la seguridad internacional, las operaciones militares y la toma de decisiones estratégicas? ¿Hasta qué punto su participación transforma la manera de prevenir conflictos, desarrollar operaciones y construir la paz?

Según Naciones Unidas, las mujeres representaban únicamente el 10,1 % del personal uniformado desplegado en sus operaciones de paz en junio de 2025. Aunque esta proporción se ha duplicado desde 2018, persisten importantes desafíos relacionados con el acceso a puestos de liderazgo, la igualdad de oportunidades y la integración efectiva de la perspectiva de género en las estructuras de seguridad y defensa.

Esta realidad plantea una cuestión fundamental: ¿pueden las Fuerzas Armadas, las organizaciones internacionales y los sistemas de seguridad responder eficazmente a los desafíos contemporáneos sin incorporar plenamente el talento, la experiencia y las capacidades de las mujeres?

La aprobación de la Resolución 1325 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, en octubre de 2000, marcó un punto de inflexión al reconocer la importancia de la participación de las mujeres en la prevención y resolución de conflictos, las negociaciones de paz y los procesos de reconstrucción.

Más de dos décadas después, la agenda internacional de Mujeres, Paz y Seguridad continúa siendo un elemento esencial para comprender la evolución de las políticas de defensa, el papel de las organizaciones internacionales, la seguridad humana y las nuevas dinámicas de poder en un contexto geopolítico cada vez más complejo.

Sin embargo, su aplicación efectiva sigue enfrentándose a retos institucionales, culturales y operativos. La representación de las mujeres en las Fuerzas Armadas, su acceso a unidades especializadas, su participación en misiones internacionales y su incorporación a los procesos de análisis de inteligencia y toma de decisiones estratégicas son cuestiones fundamentales para el presente y el futuro de la seguridad internacional.

En la masterclass gratuita «Mujeres, paz y seguridad: el papel de la mujer en las Fuerzas Armadas, la defensa y la inteligencia militar» analizaremos cómo ha evolucionado el papel de la mujer en las Fuerzas Armadas y en el ámbito de la Defensa, qué avances se han conseguido y qué barreras siguen limitando su participación en determinadas estructuras, especialidades y niveles de responsabilidad.

También exploraremos cómo la incorporación de la perspectiva de género puede contribuir al análisis de conflictos, la comprensión de amenazas, la obtención de inteligencia, la planificación de operaciones militares y la consolidación de la paz.

Para ello, contaremos con Eugenia Hernández, fundadora y CEO de PRIME PROJECT, miembro del Observatorio de la Vida Militar, experta vinculada a grupos de trabajo de la NATO Science and Technology Organization y Teniente Reservista Voluntaria con funciones de análisis de inteligencia J2 en el Mando Conjunto de Operaciones Especiales.

Objetivos de aprendizaje

  • Comprenderás los fundamentos de la agenda Mujeres, Paz y Seguridad y la relevancia de la Resolución 1325 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para la seguridad y la defensa internacional.
  • Analizarás cómo ha evolucionado la incorporación de la mujer a las Fuerzas Armadas y cuáles son los principales avances, desafíos y oportunidades para su participación profesional.
  • Identificarás las barreras institucionales, culturales y operativas que pueden limitar el acceso de las mujeres a puestos de liderazgo, unidades especializadas y responsabilidades estratégicas dentro de las organizaciones militares.
  • Descubrirás qué contribuciones pueden realizar las mujeres en las operaciones militares, las misiones internacionales, la prevención de conflictos y los procesos de mantenimiento y consolidación de la paz.
  • Explorarás la importancia de integrar la perspectiva de género en el análisis de inteligencia, la evaluación de riesgos, la planificación operativa y los procesos de toma de decisiones en defensa y seguridad.
  • Conocerás el papel de organizaciones internacionales como Naciones Unidas, la OTAN y la Unión Europea en la promoción de la agenda Mujeres, Paz y Seguridad y su aplicación en políticas y operaciones.
  • Evaluarás los principales retos y oportunidades relacionados con el liderazgo femenino, la transformación de las Fuerzas Armadas y el desarrollo de capacidades profesionales en el ámbito militar y de la inteligencia.
  • Desarrollarás una visión estratégica sobre cómo la participación de las mujeres en las instituciones de seguridad y defensa influye en la comprensión de los conflictos, la cooperación internacional y la respuesta frente a las amenazas emergentes.

Audiencia objetivo

Esta masterclass ha sido confeccionada para aquellos que trabajan o aspiran a trabajar como:

  • Militares y oficiales de las Fuerzas Armadas, especialmente profesionales vinculados a operaciones, planificación, inteligencia, cooperación internacional y misiones en el exterior.
  • Analistas internacionales y geopolíticos, interesados en comprender las dinámicas de seguridad, los conflictos armados y las políticas internacionales de defensa desde una perspectiva estratégica.
  • Analistas de inteligencia militar y estratégica, que necesiten incorporar nuevas perspectivas al estudio de riesgos, amenazas, actores y escenarios operativos.
  • Responsables y asesores en políticas públicas de seguridad y defensa, involucrados en el diseño, evaluación e implementación de estrategias institucionales.
  • Profesionales de organismos internacionales, especialmente aquellos vinculados a Naciones Unidas, la OTAN, la Unión Europea y otras organizaciones dedicadas a la seguridad y cooperación internacional.
  • Especialistas en prevención y resolución de conflictos, mediación internacional, construcción de paz y seguridad humana.
  • Investigadores y académicos de Relaciones Internacionales, Ciencias Políticas y Estudios Estratégicos, interesados en defensa, seguridad internacional, género y transformación de las instituciones militares.
  • Consultores de riesgo geopolítico e inteligencia estratégica, que asesoren a organizaciones públicas o privadas sobre conflictos, inestabilidad y amenazas internacionales.
  • Profesionales de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, interesados en el liderazgo, la igualdad de oportunidades, la cooperación interinstitucional y la evolución de las políticas de seguridad.
  • Estudiantes y futuros profesionales de la seguridad, la defensa, las Relaciones Internacionales y la inteligencia, que deseen ampliar sus conocimientos y conocer posibles itinerarios de especialización profesional.

Además…

La masterclass gratuita «Mujeres, paz y seguridad: el papel de la mujer en las Fuerzas Armadas, la defensa y la inteligencia militar» forma parte del Ciclo de Cultura de Defensa: las claves estratégicas de la Defensa de España en 2026, producido por LISA Institute con el apoyo de la Secretaría General de Política de Defensa (SEGENPOL) y DICOES.

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Europol alerta de que la computación cuántica podrá romper la criptografía que protege datos y criptomonedas

La agencia europea publica dos informes y pide a organizaciones, legisladores y desarrolladores que impulsen la criptoagilidad, mientras Apple, Signal y Google ya aplican criptografía postcuántica.

Europol ha instado a organizaciones, legisladores y desarrolladores a prepararse para la computación cuántica, una tecnología sin fecha concreta de llegada, pero con capacidad para romper la criptografía que protege datos y carteras digitales. La agencia policial europea ha presentado dos informes sobre los desafíos de seguridad que plantea, porque esta tecnología podrá vulnerar la encriptación que hoy protege los servicios digitales. Firmas como IBM y Fujitsu trabajan en ella. Prevén que resuelva problemas complejos, como el descubrimiento de nuevos materiales y fármacos, mucho más rápido que la capacidad de procesamiento actual. Europol admite que se desconoce «el momento en que se implementarán esas capacidades».

El primer informe, elaborado por el Centro Europeo de Ciberdelincuencia de Europol, analiza el impacto en los activos digitales. Este identifica como principal punto vulnerable las claves criptográficas que controlan las carteras de criptomonedas y autorizan las transacciones. «Un ordenador cuántico lo suficientemente potente podría derivar una clave privada a partir de una clave pública expuesta, lo que potencialmente permitiría a un atacante transferir fondos sin el permiso del propietario», explica la agencia en una nota de prensa. Además, el documento señala que las funciones hash criptográficas ofrecen mayor resistencia que los algoritmos de firma digital en la integridad de la blockchain. Por ello, recomienda «una transición gradual a la criptografía resistente a la computación cuántica, respaldada por mejoras en la seguridad de las carteras y la gestión de claves».

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El segundo informe, elaborado junto con la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M), examina el riesgo para los datos encriptados. Los cibercriminales pueden estar recopilando y almacenando ahora información que no logran descifrar, a la espera de poder hacerlo con un ordenador cuántico. Sin embargo, el texto matiza que «no existen pruebas concluyentes de que esta técnica se esté explotando sistemáticamente a gran escala». Según el informe, la exposición de los datos «depende de los protocolos, las configuraciones y las prácticas de gestión de claves utilizadas».

Europol entiende que «adaptar los sistemas y coordinar las actualizaciones de seguridad llevará tiempo». Por eso, pide a organizaciones, legisladores y desarrolladores «impulsar la criptoagilidad de forma proactiva» para que los sistemas «puedan resistir y superar futuras amenazas sin comprometer su seguridad». Mientras tanto, Apple, Signal y Google ya han empezado a prepararse con la llamada criptografía postcuántica, es decir, algoritmos diseñados para resistir ataques lanzados desde ordenadores cuánticos. Estas empresas ya la aplican en sus servicios de mensajería para proteger sus comunicaciones.

7 de octubre: el ataque de Hamás que desató la guerra en Gaza

Han pasado tres años desde el ataque de Hamás que sacudió Israel y desató una guerra sin final claro. Fue el golpe más duro en décadas, con miles de muertos, rehenes y una región al borde del colapso. Esto es lo que ocurrió aquel 7 de octubre y por qué sigue marcando el presente.

A las seis y media de la mañana del 7 de octubre de 2023, mientras muchos israelíes celebraban el final de Simjat Torá, una oleada de cohetes comenzó a caer desde Gaza. En cuestión de minutos, miles de proyectiles atravesaron el cielo, rompiendo la calma del sábado y dejando claro que algo mucho más grande estaba en marcha.

Ese día, Hamás cruzó un umbral. Escuadrones armados irrumpieron en suelo israelí, arrasaron comunidades cercanas a la frontera y sembraron el caos en el festival Tribe of Nova, donde más de 370 jóvenes fueron asesinados. Lo que ocurrió en esas primeras horas dejó a Israel bloqueado, su inteligencia colapsó y su imagen de poder se vino abajo.

¿Qué es Hamás?

Hamás es una organización islamista nacida en Gaza en los años 80, como una rama de los Hermanos Musulmanes. Aunque empezó centrada en la asistencia social y el activismo religioso, se transformó rápidamente en un movimiento armado.

Su objetivo declarado: la desaparición del Estado de Israel y el establecimiento de un Estado palestino islámico. Desde entonces, combina funciones políticas, sociales y militares. Controla Gaza desde 2007, tras expulsar a la Autoridad Palestina en una lucha interna que partió el liderazgo palestino en dos.

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Estados Unidos, la Unión Europea y otros países lo catalogan como grupo terrorista. Otros, como Turquía o Catar, mantienen vínculos abiertos con su ala política. En cualquier caso, su brazo armado ha sido el protagonista de numerosos atentados, y el 7 de octubre marcó un punto de no retorno.

Cómo fue el ataque de Hamás

La operación se llamó «Inundación de Al-Aqsa». Según informes posteriores, llevaba años preparándose. Milicianos entraron por tierra, mar y aire: túneles, drones, parapentes, motos y furgonetas. Rompieron la frontera con excavadoras y explotaron puestos de control.

Las Fuerzas de Defensa de Israel tardaron horas en reaccionar. Algunos pueblos fronterizos aguantaron sin ayuda externa durante más de seis horas. Las escenas que se encontraron después fueron atroces: cadáveres calcinados, casas arrasadas, familias enteras desaparecidas. El Estado reaccionó con la declaración formal de guerra y una movilización inmediata de 300.000 reservistas.

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La respuesta israelí y la devastación en Gaza

En pocas horas, Israel puso en marcha la operación «Espadas de Hierro» y comenzó a bombardear la Franja. La campaña aérea, seguida de una incursión terrestre, dejó barrios enteros reducidos a escombros. Escuelas, hospitales, viviendas: nada quedó fuera del alcance de los ataques.

El número de víctimas en Gaza superó rápidamente las decenas de miles. Las evacuaciones obligadas, los cortes de agua y electricidad y el colapso sanitario han convertido la Franja en una zona inhabitable.

Dos años después, la situación humanitaria sigue siendo crítica. La guerra no se ha detenido, los rehenes no han sido liberados y la presión internacional crece, sin resultados visibles.

Rehenes y política interior

El secuestro de 251 personas (mujeres, niños, ancianos, soldados) ha sido el eje emocional y político de esta guerra. Casi medio centenar sigue retenido. La sociedad israelí no ha olvidado ni perdonado.

Las familias se manifiestan a diario exigiendo acuerdos. Han presionado al gobierno más que cualquier oposición formal. Netanyahu, mientras tanto, navega entre la exigencia de firmeza y las críticas por falta de estrategia.

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Las conversaciones indirectas en Egipto no han llegado a nada concreto. Las condiciones son frágiles, intercambio de prisioneros, ayuda humanitaria, pausas en los combates.


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Etiopía al borde de un abismo geopolítico: la nueva alianza insurgente y el riesgo de conflagración regional

En este artículo, Franco Alfonso explica por qué la nueva guerra en Etiopía va mucho más allá de Tigray. Repasa las raíces históricas del conflicto, el colapso del Acuerdo de Pretoria y la frágil alianza de antiguos enemigos que hoy desafía a Abiy Ahmed, así como sus posibles efectos sobre la estabilidad del Cuerno de África.

Etiopía, el segundo país más poblado del continente africano, con cerca de 140 millones de habitantes, se encuentra nuevamente sumida en una espiral bélica. La crisis, que se agravó formalmente el 23 de septiembre de 2026, no representa una simple reedición de los enfrentamientos previos en la región norteña de Tigray, sino un conflicto de carácter sistémico y profundamente fragmentado. Con múltiples frentes abiertos, una inusual coalición de antiguos enemigos convertidos en aliados, tensiones latentes en las fronteras con Eritrea y Sudán y una repercusión geoestratégica que alcanza al mar Rojo, el futuro político de la nación y de la región del Cuerno de África pende de un hilo.

Años después de la firma de los acuerdos de Pretoria en 2022 (pacto que puso fin temporalmente a una de las contiendas más cruentas del siglo XXI, la cual dejó aproximadamente 600.000 muertos en un formato de guerra convencional, de trincheras y uso masivo de drones), Etiopía se encuentra nuevamente al borde de una guerra civil abierta. La ruptura definitiva de los acuerdos de paz y la configuración de un frente común opositor compuesto por siete grupos armados y actores estatales externos amenazan no solo la estabilidad del Gobierno federal de Adís Abeba, sino la seguridad de todo el Cuerno de África y el corredor del mar Rojo.

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Los integrantes de la alianza coinciden en su rechazo al proceso de centralización impulsado por  Abiy Ahmed desde su llegada al Gobierno en 2018. El primer ministro ha tratado de reforzar las instituciones federales frente al peso de las administraciones regionales, con el objetivo de desmantelar el sistema de federalismo étnico que rige el país desde 1995 y que reconoce amplios derechos de autodeterminación a las distintas nacionalidades. Sus detractores consideran que este proceso ha reducido la autonomía de las regiones y ha concentrado el poder en Adís Abeba.

Raíces históricas: del imperio resistente al federalismo étnico

Para comprender la magnitud de la crisis actual, es indispensable retroceder en la historia política etíope. A diferencia de la gran mayoría de las naciones africanas, Etiopía mantuvo su independencia frente a las potencias coloniales europeas durante los siglos XIX y XX, simbolizada por su histórica victoria ante Italia en la batalla de Adua, en 1896.

Tras décadas bajo el mandato imperial de Haile Selassie, el país cayó en 1974 bajo el régimen militar marxista conocido como el Derg, dando paso a décadas de represión, hambrunas y guerras civiles. Fue en este contexto de insurgencia donde nació, en 1975, el Frente de Liberación del Pueblo de Tigray (TPLF), organización que lideró la coalición que derrocó al régimen comunista en 1991.

La independencia formal de Eritrea, en 1993, privó a Etiopía de su salida directa al mar, convirtiéndola en el país sin litoral más poblado del mundo. Para gestionar su enorme diversidad multiétnica, el nuevo régimen estructuró el país como una federación basada en identidades lingüísticas y étnicas (oromos, amharas, tigrinos, somalíes, afar, entre otros).

Sin embargo, bajo esa estructura sobrevolaba un desequilibrio de poder fuertemente dominado por las élites tigrinas a través de la coalición gobernante EPRDF, lo que acumuló un profundo resentimiento en las dos comunidades demográficas más grandes del país: los oromo y los amhara.

El ascenso de Abiy Ahmed y el colapso del Acuerdo de Pretoria

Tras años de agitación social, en 2018 asumió el poder el primer ministro Abiy Ahmed (de etnia oromo), con una agenda reformista orientada a desmantelar los antiguos partidos étnicos regionales para fundar un Estado más centralizado bajo el paraguas del Partido de la Prosperidad. Esta maniobra fue interpretada por el TPLF como un intento de desmantelar la autonomía federal y concentrar el poder en Adís Abeba, lo que desató, en noviembre de 2020, la brutal guerra de Tigray.

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En aquella contienda inicial, el Gobierno central contó con el apoyo táctico de las milicias amhara y de las tropas de Eritrea. Tras dos años de combates devastadores, ambas partes firmaron, el 2 de noviembre de 2022, el Acuerdo de Pretoria, bajo la mediación de la Unión Africana. Sin embargo, casi cuatro años después, varias disposiciones centrales del pacto continúan sin aplicarse plenamente: la desmovilización de los combatientes tigrinos, el retorno de cientos de miles de desplazados y la restauración de las fronteras internas previas a la guerra.

Asuntos críticos sin resolver en Etiopía

  • Disputas territoriales: zonas clave en el oeste y sur de Tigray continuaron siendo reclamadas tanto por tigrinos como por amharas. La integridad territorial de Tigray no ha sido restablecida y el oeste y partes del sur de la región continúan bajo control amhara.
  • El rol de Eritrea: Asmara participó en la guerra contra el TPLF, pero quedó al margen de las negociaciones de Pretoria. Las relaciones entre Eritrea y Etiopía se deterioraron posteriormente, mientras ambos países mantienen diferencias vinculadas al acceso etíope al mar Rojo.
  • La obsesión marítima: la pretensión de Abiy Ahmed de romper el aislamiento geográfico de Etiopía y obtener un acceso soberano al mar Rojo —apuntando al puerto eritreo de Assab— encendió las alarmas sobre la soberanía territorial de Eritrea.

A la fragilidad del acuerdo se suma una crisis humanitaria persistente. Alrededor de 800.000 personas continúan desplazadas dentro de Tigray, muchas de ellas sin poder regresar a sus hogares debido, entre otros factores, a las disputas territoriales.

El tablero actual (2026): la Alianza para la Supervivencia y la fragmentación militar

El escenario político sufrió un vuelco cuando antiguos aliados del Gobierno se convirtieron en sus peores enemigos:

  • Las milicias Fano (Amhara): rompieron con Adís Abeba en 2023 tras los intentos gubernamentales de desmovilizar e integrar las fuerzas regionales.
  • El Ejército de Liberación Oromo (OLA): insurgencia activa que reclama mayor autodeterminación frente al centralismo de Abiy.
  • El TPLF (Tigray): volvió a la ofensiva el 23 de septiembre de 2026, en medio de una escalada que ya había comenzado semanas antes.

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El punto de inflexión definitivo ocurrió el 20 de septiembre de 2026, cuando se formalizó la creación de la Alianza para la Supervivencia, una coalición de siete grupos armados y opositores, incluido el TPLF, con el objetivo de derrocar al Gobierno de Abiy y establecer un ejecutivo de transición inclusivo. La alianza anunció posteriormente operaciones contra tropas gubernamentales en las regiones de Amhara y Afar.

Organizaciones que conforman la alianza

La alianza reúne a siete organizaciones armadas y políticas con una implantación territorial y étnica diversa:

  1. El Movimiento Nacional Amhara Fano
  2. El Ejército de Liberación Oromo (OLA)
  3. El Frente Popular de Liberación de Tigray (TPLF)
  4. El Frente Revolucionario de Unidad Nacional Afar (Ugugumo).
  5. El Frente de Liberación Nacional de Ogadén (ONLF).
  6. El Movimiento de Liberación Popular de Benishangul (BPLM).
  7. El Movimiento Democrático Popular de Gumuz (GPDM).

Cronología de la escalada

La escalada no surgió de manera repentina. Desde enero se habían reportado numerosos ataques con drones en Tigray, algunos de ellos contra colegios o cargamentos humanitarios, que provocaron víctimas civiles. El 1 de agosto comenzaron nuevos enfrentamientos entre las fuerzas gubernamentales y las fuerzas tigrinas, acompañados por movimientos de tropas, artillería y nuevos combates.

El 23 de septiembre, las fuerzas tigrinas capturaron tres aeropuertos de la región norteña y el TPLF anunció una «guerra defensiva», mientras acusaba a Adís Abeba de una invasión y un ataque abierto. El Gobierno etíope, por su parte, acusó al TPLF de lanzar una ofensiva a gran escala contra posiciones gubernamentales en Afar y Amhara. Ambas partes se responsabilizaron mutuamente de haber iniciado la nueva escalada:

Las contradicciones internas del bloque opositor y perfiles de los grupos

Aunque la alianza posee capacidad militar y presencia territorial diversificada, sus cimientos son extremadamente frágiles. El TPLF y las milicias Fano mantuvieron cruentas guerras territoriales y combates directos en el pasado reciente, mientras que los nacionalistas oromos defienden intereses contrapuestos. Su unidad responde, en gran medida, a un cálculo táctico: debilitar al presidente Abiy. Si lograsen avanzar, las disputas internas por el reparto del poder y los territorios amenazan con fracturar el bloque.

El resto de organizaciones de la alianza presentan una implantación más localizada:

  • ONLF: surgió en la región somalí de Etiopía, históricamente conocida como Ogadén, para reivindicar mayores derechos para la población somalí.
  • Ugugumo: representa una corriente política y armada vinculada a las reivindicaciones de la población afar.
  • BPLM y GPDM: están vinculados a las comunidades de Benishangul-Gumuz, una región fronteriza con Sudán que también ha sufrido episodios de violencia entre grupos locales y las fuerzas federales.

Por otro lado, Fano, el OLA y el TPLF destacan por la trayectoria insurgente y el peso que han adquirido en los principales conflictos internos de Etiopía. Fano constituye una alianza de milicias amhara que mantienen desde 2023 una guerra contra el Gobierno federal, después de que el intento de integrar las fuerzas amhara en el Ejército federal provocara un levantamiento general de estas milicias. El OLA es la principal organización armada vinculada al movimiento nacionalista oromo y mantiene una insurgencia de larga duración en Oromía. Surgió como una escisión del histórico Frente de Liberación Oromo (OLF), después de que este abandonara la lucha armada y regresara a la política tras el acuerdo de paz con el Gobierno en 2018.

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La propia dispersión geográfica de los grupos y sus intereses políticos, en ocasiones opuestos, puede convertirse en una debilidad para la coalición, aunque su creación también demuestra que meses de conversaciones lograron reunir a organizaciones que hasta hace poco se encontraban enfrentadas.

Capacidades militares y el dilema de los frentes múltiples

Frente al desafío de la insurgencia unida, el Gobierno central de Adís Abeba cuenta con importantes ventajas estratégicas:

  • Superioridad tecnológica y aérea: el uso masivo de drones de combate adquiridos de proveedores extranjeros, artillería y unidades mecanizadas para golpear concentraciones rebeldes en un territorio sumamente extenso.
  • Control institucional y logístico: el manejo del presupuesto federal, las infraestructuras críticas del Estado y las relaciones diplomáticas y comerciales internacionales, con socios clave como Turquía y los Emiratos Árabes Unidos.

A pesar de ello, el Gobierno se enfrenta al clásico dilema estratégico de la «manga corta»: al tener que desplegar tropas simultáneamente en el norte (Tigray), el oeste (Amhara, con Fano) y el sur (Oromía, con el OLA), cualquier refuerzo en un frente debilita peligrosamente los demás. La experiencia reciente demuestra, además, que incluso los enfrentamientos localizados pueden transformarse en una crisis mayor. A fines de enero ya se habían registrado combates en el oeste de Tigray entre las Fuerzas Armadas de Etiopía y las Fuerzas de Defensa de Tigray, así como choques cerca de la frontera con Afar.

La dimensión geopolítica: el Cuerno de África como vaso comunicante

La guerra civil etíope no opera en el vacío; su inestabilidad repercute directamente en la seguridad de todo el flanco estratégico del mar Rojo.

  • Eritrea: mantiene intereses colaterales coincidentes con la debilidad de Abiy Ahmed y busca alejar cualquier amenaza sobre su soberanía marítima. Durante la guerra de 2020-2022, sus fuerzas combatieron junto al Ejército etíope contra el TPLF. Sin embargo, el mapa de alianzas cambió y las relaciones entre Adís Abeba y Asmara se deterioraron. El Gobierno etíope acusa actualmente a Eritrea de financiar a grupos armados dentro del país, incluido el TPLF, mientras ambos países mantienen una disputa por el acceso etíope al mar Rojo. La portavoz de Abiy Ahmed, Billene Seyoum, afirmó que los integrantes de la alianza llevaban tiempo colaborando con apoyo financiero de Eritrea, una acusación que Asmara ha negado. La respuesta oficial del Gobierno etíope incluyó la suspensión indefinida de Tigray TV después de que la cadena emitiera el comunicado de la nueva alianza.
  • Sudán: inmersa en su propia guerra civil, su frontera occidental sirve de retaguardia y vía de suministro para facciones tigrinas, conectando ambos conflictos a través de una red de vasos comunicantes de combatientes y armamento.
  • Actores regionales e internacionales: la presión sobre las cuencas hídricas del Nilo (en disputa diplomática histórica por la Gran Presa del Renacimiento Etíope con Egipto) y la cercanía al estrecho de Bab el-Mandeb exponen a Etiopía a las injerencias de potencias regionales y del Golfo Pérsico.

La posibilidad de una nueva guerra también preocupa por sus consecuencias más allá de las fronteras etíopes. La combinación de las tensiones entre Adís Abeba y Asmara, los conflictos internos y la posición estratégica de Tigray, situada entre Eritrea y Sudán, convierte cualquier escalada en un potencial factor de desestabilización para todo el Cuerno de África.

La sombra electoral y el paralelismo con 2020

Uno de los elementos analíticos más relevantes es la lectura estratégica del calendario político internacional. En noviembre de 2020, coincidiendo con las elecciones presidenciales de Estados Unidos entre Joe Biden y Donald Trump, un acontecimiento que monopolizó la atención de la diplomacia global, el Gobierno central etíope lanzó su ofensiva inicial para minimizar la presión exterior.

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Los expertos advierten que el actual escenario podría replicar idéntico patrón, utilizando la ventana de atención que proporcionan los comicios estadounidenses para desatar una ofensiva militar a gran escala sin cortapisas diplomáticas inmediatas.

Del conflicto interno a la crisis regional encadenada

A diferencia de la guerra de 2020, el peligro actual radica en la regionalización y concatenación de múltiples crisis superpuestas en el continente africano y Oriente Medio:

  • El avispero sudanés y libio: la guerra civil en Sudán se encuentra estrechamente vinculada a los intereses etíopes. El Gobierno de Etiopía apoya a las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) (respaldadas a su vez por Emiratos Árabes Unidos), mientras que el ejército regular sudanés cuenta con el respaldo de Eritrea.
  • Esta red de alianzas se extiende hasta Libia (con la presencia del Ejército Nacional Libio de Haftar), Chad, Argelia y los países de la Alianza de Estados del Sahel, involucrando indirectamente a potencias como Rusia.
  • La disputa hídrica del Nilo: el contencioso histórico entre Etiopía y Egipto en torno al control de las aguas y la Gran Presa del Renacimiento continúa siendo una fuente constante de fricción regional, un ámbito donde figuras internacionales como Donald Trump se han postulado como mediadores.
  • Movimientos diplomáticos de las grandes potencias: en un intento por evitar una conflagración generalizada ante intereses contradictorios, Estados Unidos ha ajustado su estrategia diplomática, eliminando recientemente sanciones contra el partido gobernante y el ejército de Eritrea, en un claro esfuerzo por reconfigurar los equilibrios en el Cuerno de África.

Un país ante un nuevo punto de inflexión

Etiopía afronta un punto de inflexión histórico en el que las estructuras del Estado se miden frente a una insurrección múltiple, coordinada pero internamente contradictoria. Si los rebeldes consolidan su cooperación militar, el país se encamina hacia una conflagración nacional de dimensiones catastróficas; si las tensiones ideológicas fracturan la alianza, el Gobierno intentará aplicar una táctica de desgaste por separado.

El riesgo de una nueva guerra se produce, además, sobre una paz que nunca llegó a consolidarse plenamente. El Acuerdo de Pretoria puso fin a los principales combates de la guerra de 2020-2022, un conflicto que dejó al menos 600.000 muertos según la Unión Africana y que estuvo acompañado por un bloqueo humanitario de facto en Tigray, según denunció la ONU.

A ello se suma el fracaso de los esfuerzos políticos para incorporar a todos los actores relevantes. El Gobierno de Abiy impulsó un diálogo nacional entre el 15 de julio y el 22 de agosto de 2026, pero su efectividad fue cuestionada porque importantes actores armados, entre ellos el propio TPLF, no participaron.

El gran interrogante de fondo sigue intacto tras décadas de historia: si Etiopía será capaz, en algún momento, de hallar una fórmula política institucional capaz de conciliar la autoridad de un Estado central fuerte con la irrenunciable diversidad de sus pueblos. Etiopía se adentra así en un terreno de extrema volatilidad institucional y militar, con una alianza insurgente heterogénea que desafía al poder central, alianzas regionales completamente reconfiguradas y un entorno internacional fragmentado por intereses cruzados en el Sahel, Sudán y el mar Rojo, afrontando el riesgo inminente de que sus tensiones internas vuelvan a sumir a la región en una espiral de violencia de proporciones incalculables.

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Aproximación a la guerra cognitiva: la conquista de la mente como nuevo espacio de confrontación geopolítica

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Históricamente, las guerras buscaban conquistar un territorio y destruir las capacidades del adversario. Hoy en día, la revolución digital y la expansión de las tecnologías de la información y la comunicación han desplazado el campo de batalla hacia un nuevo escenario de confrontación: la mente humana, convirtiendo el dominio cognitivo en un objetivo estratégico de la competencia entre Estados y en una de las manifestaciones más avanzadas de la guerra híbrida. En este artículo, Luis Alberto Modrego, alumno del Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítico de LISA Institute, analiza en qué consiste la guerra cognitiva, en qué se diferencia de las operaciones de información y de la guerra psicológica, y por qué la defensa del pensamiento libre se ha convertido en un desafío para la seguridad de las sociedades democráticas.

Entre las definiciones facilitadas por teóricos de la guerra cognitiva destaca la propuesta por Sergio Colado García en su artículo Guerra cognitiva. Conquistar la mente sin disparar una bala; Soledad Segoviano Monterrubio en La guerra cognitiva: opción estratégica emergente en la zona gris de la competición geopolítica; y la adoptada en el ámbito doctrinal por el NATO Allied Command Transformation (ACT).

A partir de estas aproximaciones, la guerra cognitiva puede entenderse como una estrategia orientada a influir, alterar o condicionar los procesos cognitivos mediante los cuales los individuos y las sociedades perciben e interpretan la realidad, procesan las emociones, emiten juicios y valoraciones, y toman decisiones. Su finalidad consiste en modificar progresivamente la percepción, las actitudes y los comportamientos del objetivo, generando confusión, distorsionando su comprensión del entorno y debilitando su capacidad de análisis crítico, creyendo que piensa libremente cuando en realidad lo está haciendo en un entorno cognitivo diseñado por otros. 

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Esta estrategia se articula mediante la combinación de diversos componentes, entre los que destacan la construcción y difusión de narrativas selectivas, la explotación de sesgos cognitivos, el aprovechamiento de las arquitecturas digitales y el empleo de tecnologías de influencia. La interacción de estos elementos permite actuar sobre el entorno informativo y cognitivo, condicionando no solo la información a la que accede el individuo, sino también la manera en que esta es interpretada, interiorizada y utilizada en el proceso de toma de decisiones.

La guerra cognitiva es una de las manifestaciones de la guerra híbrida, entendida como  una estrategia global de competencia y conflicto caracterizada por la integración sincronizada de las capacidades militares convencionales con estrategias y acciones de confrontación e injerencia en distintos ámbitos:  político, económico, diplomático, jurídico (lawfare), cibernético, informativo, psicológico y cognitivo. Además, la guerra híbrida puede recurrir al empleo de fuerzas irregulares, empresas militares privadas, mercenarios o actores intermediarios (proxies) cuando con ello contribuye a alcanzar sus objetivos estratégicos. 

La confrontación en estos ámbitos se mantiene por debajo del umbral de una guerra convencional, en un espacio de competencia, deliberadamente ambiguo y cada vez más amplio entre la paz y la guerra, conocido doctrinalmente como la zona gris.

En este marco estratégico, la guerra cognitiva se diferencia de las operaciones de información, cuyo propósito principal es influir en el entorno informativo mediante la difusión, manipulación o control de la información y de las narrativas. La guerra cognitiva va un paso más allá: su objetivo no es únicamente modificar la información que recibe el individuo, sino intervenir directamente sobre los procesos cognitivos que determinan cómo percibe la realidad, interpreta los acontecimientos, construye sus creencias y adopta decisiones. En consecuencia, el centro de gravedad deja de situarse en la información para trasladarse a la propia mente humana.

Del mismo modo, la guerra cognitiva debe distinguirse de la guerra psicológica, aunque ambas compartan la finalidad de influir sobre el comportamiento del adversario. Mientras la guerra psicológica se orienta fundamentalmente a afectar la moral, las emociones, la voluntad y la motivación mediante técnicas de persuasión, intimidación o desmoralización, la guerra cognitiva dirige su acción hacia los mecanismos que sustentan el pensamiento, el razonamiento y la toma de decisiones. 

En consecuencia, las operaciones de información, la guerra psicológica y la guerra cognitiva no constituyen conceptos equivalentes, sino capacidades complementarias integradas en la estrategia de guerra híbrida. Mientras las operaciones de información actúan sobre el entorno informativo y la guerra psicológica busca influir principalmente en el plano emocional y motivacional, la guerra cognitiva persigue alterar los procesos mentales que condicionan la percepción, el juicio y la toma de decisiones, convirtiendo la cognición humana en un dominio estratégico de primer orden.

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Por ello, podemos afirmar que el campo de batalla de la guerra cognitiva es la mente humana. Su objetivo no es únicamente convencer, sino influir en los procesos cognitivos para generar una desorientación prolongada, dirigir la atención hacia determinados temas, provocar respuestas emocionales y aumentar la polarización, contribuyendo a erosionar progresivamente la confianza en las instituciones. 

El entorno digital como espacio de vulnerabilidad cognitiva

La expansión de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) ha multiplicado exponencialmente la velocidad, el volumen y el alcance de la información disponible, generando un entorno caracterizado por la sobrecarga informativa y la hiperconectividad permanente. La guerra cognitiva explota precisamente estas características para saturar la capacidad de procesamiento de los individuos, dificultar la distinción entre información veraz y manipulada, reforzar sesgos cognitivos y condicionar la interpretación de los acontecimientos. El objetivo no consiste únicamente en modificar las opiniones de una persona, sino en alterar los mecanismos mediante los cuales analiza la información y toma decisiones. En este sentido, la inmediatez del entorno digital favorece la alteración de este proceso con respuestas impulsivas frente a procesos de reflexión pausada. La interacción constante reduce el tiempo dedicado al análisis crítico, induciéndonos a reaccionar de forma rápida y emocional en lugar de procesar la información mediante un razonamiento deliberativo y racional.

Este contexto se ve favorecido por las posibilidades que ofrecen las redes sociales, las aplicaciones de mensajería instantánea y la inteligencia artificial, donde los motores de búsqueda y los algoritmos de recomendación de nuestros aparatos digitales se alinean para segmentar la audiencia, mostrar patrones de preferencias personalizados y confirmar nuestras creencias preestablecidas (sesgo de confirmación) actualizando constantemente los contenidos de información que privilegian los acontecimientos recientes sobre los del pasado (sesgo de actualidad), o condicionando la primera narrativa toda interpretación posterior (efecto anclaje), con el fin de captar la atención , generar reacciones emocionales y reforzar la polarización.

Cada plataforma de redes sociales, cada sitio web está diseñado para ser adictivo y desencadenar estallidos emocionales que tejen una red que termina por atrapar el cerebro en un ciclo de publicaciones. Según la neurocientífica Maryanne Wolf, los humanos no estaban hechos para leer y la invención de la imprenta cambió la forma de nuestro cerebro. Ahora los estudios sobre la exposición de nuestro cerebro a la tecnología digital indican una adaptación de los procesos cognitivos y de la capacidad de asimilar información que se manifiesta en una pérdida del pensamiento crítico directamente relacionado con la lectura selectiva de pantalla. 

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Aunque el individuo constituye el objetivo principal de estas campañas, sus efectos trascienden la esfera personal, seleccionando audiencias y enfrentando a distintos grupos sociales, así como influyendo sobre organizaciones, empresas e instituciones públicas, con el propósito de debilitar la confianza en ellas, aumentar la polarización y erosionar progresivamente la cohesión social.

La defensa del libre pensamiento

Uno de los efectos de la saturación y manipulación informativa es el progresivo deterioro de la resiliencia cognitiva, dificultando su capacidad para identificar, interpretar y resistir campañas de manipulación e influencia. Ante una agresión cognitiva no existe una respuesta automática de defensa porque no se percibe como tal. Como señala Sergio Colado, no somos observadores neutrales de la realidad, sino objetivos influenciables por el entorno informativo, emocional y social. Por lo tanto, la defensa no debe limitarse a desmentir contenidos, sino a proteger los procesos mentales que hacen posible el pensamiento libre. 

El poder cognitivo reside precisamente en esa capacidad para influir sobre la manera en que millones de personas interpretan su entorno: qué asuntos ocupan el centro de la conversación pública y cuáles desaparecen, qué acontecimientos se magnifican o minimizan y, especialmente, qué emociones (miedo, indignación, frustración, desconfianza o desesperanza) condicionan la percepción colectiva. 

Sin embargo, el objetivo último no consiste necesariamente en conseguir que la población crea una determinada narrativa, sino en algo potencialmente más desestabilizador: que la gente ya no sepa qué pensar ante la invasión de versiones contradictorias, informaciones falsas y contenidos manipulados, generando un estado permanente de incertidumbre en el que resulta cada vez más difícil distinguir entre hechos, opiniones y falsedades. Se deja de confiar en los medios de comunicación, las instituciones y las propias estructuras del Estado, debilitando progresivamente la cohesión social y la legitimidad institucional. Esta lógica conecta con un principio clásico de la estrategia: la derrota definitiva del adversario no depende únicamente de destruir sus capacidades materiales, sino de quebrar su voluntad de resistencia.

La guerra cognitiva traslada este principio al conjunto de la sociedad, buscando generar la percepción de que las instituciones no funcionan, los problemas carecen de solución y el futuro ofrece pocas expectativas. Una sociedad instalada de forma prolongada en la desconfianza, la frustración y el pesimismo colectivo pierde progresivamente su capacidad para movilizarse, reaccionar y defender sus instituciones. En este sentido, el éxito de una operación cognitiva no requiere necesariamente derrotar materialmente al adversario: puede ser suficiente con conseguir que este deje de confiar en sí mismo, en sus instituciones y en su capacidad para resistir.

Desde la perspectiva de Clausewitz, la guerra cognitiva promueve la deslegitimación de los líderes políticos y de las instituciones del Estado, cuestiona los procesos democráticos, fomenta la polarización social, dificulta el consenso nacional, interfiere en la actividad económica y distorsiona el entorno informativo, debilitando así la cohesión interna del Estado.

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Así, la guerra cognitiva persigue dos grandes objetivos estratégicos: El primero consiste en influir sobre los procesos cognitivos individuales y colectivos, modificando la forma en que las personas perciben la realidad, interpretan los acontecimientos y adoptan decisiones, con el propósito de condicionar posteriormente su comportamiento. Para alcanzar este objetivo se explotan sesgos cognitivos, emociones y vulnerabilidades psicológicas mediante la manipulación de narrativas, la difusión selectiva de información, la promoción de discursos extremistas, la alteración de la credibilidad de dirigentes políticos, sociales e institucionales.

El segundo objetivo consiste en desestabilizar y fragmentar la sociedad, enfrentando a distintos grupos sociales e intensificando la polarización para impedir la construcción de consensos y debilitar la voluntad colectiva de resistencia. Para ello, la guerra cognitiva busca erosionar la confianza entre ciudadanos, instituciones y autoridades, desacreditar a los líderes políticos y sociales, cuestionar la legitimidad de las instituciones del Estado, alimentar el miedo, la indignación y la incertidumbre, así como saturar el espacio informativo con narrativas contradictorias que dificulten distinguir entre la información veraz y la manipulada. El resultado es una sociedad progresivamente dividida, desconfiada y cognitivamente sobrecargada, que ya no es capaz de distinguir que es verdad y que es mentira, cuya capacidad para responder de forma cohesionada a las amenazas se ve seriamente reducida, facilitando que el agresor alcance sus objetivos estratégicos sin necesidad de recurrir a una confrontación militar abierta. 

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Estados Unidos sigue de cerca el supuesto caso de peste pulmonar en Rusia

EEl gigante americano no ve por ahora una amenaza mayor, mientras la OMS pide más información sobre la muerte de una investigadora en un laboratorio de Siberia.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos siguen de cerca el supuesto caso de peste pulmonar en Rusia, donde una investigadora murió en un presunto accidente de laboratorio en Shélejov, óblast de Irkutsk, en la Siberia oriental. La agencia lo comunicó este martes en redes sociales.

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«Los CDC están al tanto y siguen de cerca los informes sobre un caso sospechoso de peste neumónica en la región de Irkutsk, Rusia, que resultó en un fallecimiento», indicó el organismo, que trabaja con otras entidades estadounidenses para evaluar la situación. Recordó que se trata de «una enfermedad bacteriana grave que puede tratarse con antibióticos» y que se transmite entre personas por gotitas respiratorias en el contacto cercano. Añadió que «por el momento, no hay indicios de una amenaza mayor para Estados Unidos».

Rubio exige transparencia a Moscú

El pronunciamiento llegó pocas horas después de que el secretario de Estado, Marco Rubio, exigiera a Moscú que «sea transparente» y comparta más información. «Quizá no haya nada de qué preocuparse. Quizá sea algo más grave de lo que pensábamos. No lo sabemos», declaró. Las autoridades rusas, por su parte, sostienen que la situación epidemiológica en Irkutsk es «estable», pese a haber activado medidas de emergencia en los últimos días.

Rusia comunicó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) que no ha registrado ningún caso de peste en la región ni ha detectado «patógenos de alto riesgo» entre los contactos de la fallecida, cuya observación médica ya ha concluido. Así lo explicó el director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus, quien detalló que Moscú realizó «una investigación epidemiológica» y aplicó «medidas de prevención y control». Sin embargo, la OMS pidió más información sobre la causa de la neumonía grave y sobre un segundo empleado afectado por una neumonía de origen indeterminado, según medios.

La OMS mantiene el seguimiento activo del caso

La trabajadora pertenecía al Instituto de Investigación contra la Peste de Irkutsk y falleció por «posible peste neumónica derivada de una supuesta exposición accidental en el laboratorio». La OMS mantiene un «seguimiento activo» y ha ofrecido «apoyo técnico» a Rusia. Tedros, por su parte, explicó que el intercambio de información «oportuna, completa y transparente» es esencial para aclarar los datos contradictorios. Antes, su portavoz, Christian Lindmeier, había calculado que el riesgo es «entre moderado y bajo» en Irkutsk, bajo para toda Rusia y «muy bajo» para la región europea.

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El Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) también vigila el caso. Con la «información limitada» disponible, afirmó que «no hay informes de casos secundarios ni pruebas de una transmisión sostenida de persona a persona». La agencia, en «contacto proactivo» con la OMS Europa, precisó que los contactos estrechos de casos sospechosos o confirmados «deben ser aislados y recibir el tratamiento adecuado», y que la enfermedad puede tratarse con antibióticos fácilmente disponibles en la Unión Europea, donde no se registran casos «desde hace décadas».

Detenido el exjefe del servicio de inteligencia alemán por espionaje y tentativa de traición

La Fiscalía acusa a August Hanning entre 1998 y 2005 y a su antiguo jefe de Gabinete de intercambiar unos 2.000 documentos clasificados a cambio de dinero.

August Hanning, jefe del Servicio Federal de Inteligencia alemán (BND) entre 1998 y 2005, ha sido detenido este martes 6 de octubre junto a quien fue su jefe de Gabinete. Ambos están acusados de usar información sensible que se transmitió a un agente de un servicio extranjero, por lo que se les imputan espionaje y tentativa de traición.

La Policía alemana arrestó a los sospechosos en los condados de Bad Tölz-Wolfratshausen, en Baviera, y de Steinfurt, en Renania del Norte-Westfalia, y registró varios domicilios. La Fiscalía sostiene que Hanning suscita sospechas por espionaje para un tercer actor, obtención de secretos de Estado y tentativa de traición. Su antiguo colaborador, identificado como Manfred D., responde como cómplice de tentativa de traición y de espionaje. Aunque estaba vinculado a Hanning, Manfred D. ocupó después altos cargos en el BND desde 2012 hasta marzo de 2026.

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Según la Fiscalía, el acuerdo entre ambos se remonta a 2010. «Se cree que ambos sospechosos acordaron, en la primavera de 2010, que Manfred D. transmitiera continuamente información valiosa del BND a Hanning a cambio de una remuneración», señala el comunicado. Además, Hanning empleaba estos datos en sus servicios de consultoría privada. Los investigadores añaden que, con los años, Manfred D. le entregó unos 2.000 documentos, muchos de ellos con información clasificada «para uso exclusivo del BND con fines internos». Hanning la utilizó, según el mismo texto, «para elaborar un análisis para un oficial de un servicio de inteligencia extranjero», si bien no consta que el material llegara a su destinatario.

Con todo, la investigación sí apunta a que el exjefe del BND mantuvo «contacto estrecho» con un representante de otro servicio de inteligencia extranjero. A este le transmitió información política basada en parte en el material de su colaborador. Ambos sospechosos deben comparecer este martes ante el juez instructor del Tribunal Federal de Justicia, que les comunicará formalmente los cargos y decidirá si dicta prisión preventiva.

Trump «estudiará» instalar una base militar en Lituania y otra en Polonia

El presidente de EE. UU. responde a la oferta del primer ministro lituano, Mindaugas Sinkevicius, mientras sigue sin fecha la visita del ministro de Defensa polaco a Washington.

Trump ha afirmado que «estudiará» instalar una base militar estadounidense en Lituania, una semana después de que el primer ministro lituano, Mindaugas Sinkevicius, ofreciera su territorio para ese despliegue. El presidente también dejó abierta otra base en Polonia, que, según dijo, «podría suceder».

«Sin duda, lo estudiaremos», declaró Trump este lunes cerca de la Casa Blanca, antes de viajar a un mítin en Nebraska dentro de la campaña de las elecciones de medio mandato. Preguntado por Lituania, calificó a sus autoridades de «amigos» y «gente estupenda». Respondía así a Sinkevicius, que en una entrevista con Bloomberg aseguró que su Gobierno «definitivamente aceptaría» una base de EE. UU. y que ofrecería «las mejores condiciones posibles».

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Lituania no es el único país de la OTAN que podría albergar un nuevo despliegue del Pentágono. Polonia ya lo propuso a inicios de junio de 2026, y a mediados de septiembre del mismo año el propio Trump sostuvo que ambas partes habían logrado «importantes avances». Ahora, el presidente mantiene las dos opciones abiertas sin decantarse por ninguna. Sobre Polonia, afirmó que sus representantes «lo desean con todas sus fuerzas».

Persiste, además, la incertidumbre sobre el estado de las conversaciones con Varsovia. Polonia suspendió a finales de septiembre la visita de su ministro de Defensa Nacional, Wladyslaw Kosiniak-Kamysz, tras recibir una «petición urgente» de Estados Unidos para posponerla. Hasta ahora, ninguna de las partes ha anunciado una nueva fecha para el encuentro.

La evolución de la inteligencia española durante la lucha contra ETA

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En este artículo, Irene García, alumna del Máster Profesional de Ciberseguridad, Ciberinteligencia y Ciberdefensa de LISA Institute, analiza cómo los servicios de inteligencia españoles aprendieron a convertir información dispersa en conocimiento útil durante décadas de lucha contra ETA. Un recorrido por la importancia de la coordinación entre organismos, el paso de la reacción a la anticipación y las lecciones que esta experiencia deja para el análisis de amenazas actuales.

La evolución de la inteligencia española durante la lucha contra ETA suele explicarse como una sucesión de mejoras técnicas: más medios, mayor coordinación, mejores herramientas y una cooperación internacional más estrecha. Sin embargo, esa interpretación resulta insuficiente, la transformación más importante no fue tecnológica ni presupuestaria, sino metodológica. La comunidad de inteligencia española dejó progresivamente de entender el terrorismo como una suma de atentados aislados para analizarlo como un sistema complejo compuesto por personas, redes, recursos, procesos y patrones de comportamiento.

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Ese cambio de enfoque marcó un punto de inflexión. Mientras una organización clandestina puede reemplazar dirigentes, reconstruir comandos o modificar sus procedimientos, le resulta mucho más difícil adaptarse cuando el adversario comprende el funcionamiento del sistema en su conjunto. La inteligencia dejó de perseguir únicamente individuos para estudiar las relaciones que hacían posible la continuidad de la organización.

La acumulación de información nunca fue suficiente

Uno de los errores más habituales al analizar el trabajo de inteligencia consiste en asumir que su eficacia depende exclusivamente de obtener más información. En realidad, el verdadero desafío siempre ha sido convertir grandes volúmenes de datos en conocimiento útil para la toma de decisiones.

Durante décadas, diferentes organismos españoles obtuvieron información relevante sobre ETA mediante vigilancia, fuentes humanas, investigaciones judiciales o cooperación internacional. El reto no era únicamente recopilar esos datos, sino integrarlos, contrastarlos y comprender qué revelaban sobre la evolución de la organización.

En inteligencia, disponer de información y comprenderla son dos capacidades distintas. La primera produce datos; la segunda genera ventaja estratégica. La evolución española consistió precisamente en fortalecer esa segunda capacidad.

Del objetivo individual al análisis del sistema

Toda organización clandestina desarrolla mecanismos para garantizar su supervivencia. Sustituye dirigentes, modifica procedimientos, adapta sus comunicaciones y reorganiza sus estructuras cuando pierde capacidad operativa. Si la respuesta del Estado se limita a neutralizar individuos concretos, la organización encuentra formas de regenerarse.

La evolución de la inteligencia consistió en desplazar el foco desde las personas hacia el funcionamiento de la organización. Más que localizar a un dirigente concreto, el objetivo pasó a ser comprender cómo se financiaban las estructuras, cómo circulaba la información, cómo se organizaban los apoyos logísticos, cómo se incorporaban nuevos miembros y qué vulnerabilidades podían explotarse de forma sostenida.

Este enfoque reducía la dependencia de operaciones aisladas y permitía actuar sobre elementos cuya sustitución resultaba mucho más costosa para cualquier organización clandestina. En términos de inteligencia, perseguir individuos produce resultados operativos; comprender sistemas produce resultados estratégicos.

La coordinación se convirtió en una capacidad de inteligencia

La inteligencia moderna rara vez fracasa por falta de información. Con mucha más frecuencia fracasa porque la información permanece fragmentada. Uno de los avances más significativos fue la consolidación de mecanismos de coordinación entre distintos organismos nacionales y el fortalecimiento de la cooperación internacional. Más allá del intercambio de datos, esa evolución permitió construir una imagen más completa de la organización, relacionando informaciones que, analizadas de forma aislada, tenían un valor limitado.

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La inteligencia dejó de depender exclusivamente de la calidad de una fuente o de una investigación concreta. Su eficacia pasó a residir en la capacidad de integrar múltiples piezas dispersas hasta formar un patrón coherente. En disciplinas como la inteligencia, la ventaja rara vez pertenece a quien posee más información. Suele pertenecer a quien consigue relacionarla mejor.

La anticipación sustituyó progresivamente a la reacción

Quizá el cambio doctrinal más importante fue el paso de una cultura predominantemente reactiva a otra basada en la anticipación. Responder a un atentado constituye una necesidad operativa. Anticipar las condiciones que permiten que ese atentado llegue a producirse constituye una capacidad estratégica.

La diferencia parece sutil, pero modifica completamente la función de la inteligencia. En lugar de limitarse a describir amenazas presentes, comenzó a identificar tendencias, estudiar patrones de comportamiento, evaluar escenarios futuros y detectar vulnerabilidades antes de que fueran explotadas por la organización. La inteligencia dejó así de entenderse únicamente como un instrumento de apoyo operativo para convertirse también en una herramienta de análisis estratégico.

La principal lección fue doctrinal, no tecnológica

Es habitual atribuir la evolución de la inteligencia al desarrollo tecnológico. Sin embargo, la tecnología solo amplía capacidades previamente definidas. Ninguna herramienta sustituye un método de análisis sólido.

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La experiencia acumulada durante la lucha contra ETA puso de manifiesto que la eficacia depende menos de la cantidad de recursos disponibles que de la calidad del proceso analítico. Comprender cómo aprende una organización clandestina, cómo se adapta a la presión y cómo reorganiza sus estructuras resulta mucho más valioso que disponer de un mayor volumen de información sin capacidad para interpretarla. En otras palabras, la evolución no consistió únicamente en hacer más inteligencia, sino en hacer una inteligencia diferente.

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Yemen anuncia que ha retomado el control del estrecho de Bab el Mandeb en su contraofensiva contra los hutíes

El Ejército yemení afirma haber «neutralizado» a 1.747 milicianos, mientras la coalición liderada por Arabia Saudí destruye «324 objetivos de alto valor» desde el aire.

Las Fuerzas Armadas de Yemen aseguraron este lunes 5 de octubre que han retomado el control del estrecho de Bab el Mandeb, la puerta de entrada al mar Rojo, dentro de una contraofensiva para recuperar todo el país frente a la insurgencia hutí. El portavoz militar, el coronel Mayed al Nuzaili, afirmó: «Las fuerzas de los Gigantes y el Escudo de la Patria han logrado tomar el control de Bab el Mandeb». Además, añadió que el aeropuerto de Dhahian está en manos gubernamentales.

Según Al Nuzaili, la operación es «a gran escala» y busca atacar las capacidades hutíes. La carretera entre Dhahian y Moca está cortada y se ha impuesto «un control de fuego estricto». Además, pidió la rendición de los rebeldes cercados: «Cientos de los sitiados son elementos hutíes en la zona de Dhahian, y deben entregarse a las fuerzas gubernamentales». Indicó también que «algunos elementos» huyeron en botes por mar.

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Las Fuerzas Armadas anunciaron además la «neutralización» de 1.747 miembros de la milicia hutí. La agencia estatal SABA atribuyó esa cifra a más de un millar de «ataques de precisión» en distintos frentes. Por su parte, la coalición liderada por Arabia Saudí confirmó su participación con un centenar de aviones de combate, que destruyeron «324 objetivos de alto valor». Su portavoz, Turki al Maliki, declaró: «Garantizamos la protección aérea del estrecho de Bab el Mandeb, y el manejo de objetivos móviles continúa». Precisó que el apoyo aéreo a las tropas yemeníes se mantiene «las 24 horas del día».

El presidente del Consejo Presidencial de Liderazgo, Rashad al Alimi, había anunciado el inicio de la operación, tras decretar la «máxima alerta» nacional y ordenar una movilización general. «Se ha iniciado la operación «Amanecer de Yemen» para restaurar las instituciones del Estado, liberar la capital Saná y poner fin al golpe de Estado de las milicias hutíes terroristas», subrayó. Asimismo, aseguró que «Yemen avanzará hacia un nuevo amanecer de libertad, paz y estabilidad».

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A su vez, el ministro de Información, Muamar al Iriani, sostuvo que los «logros» en la costa y la «ofensiva estratégica hacia Saná utilizando capacidades avanzadas» confirman que la operación «avanza hacia el logro de sus objetivos nacionales». Según dijo, el control del estrecho «no solo protege la seguridad y la soberanía de Yemen, sino que también contribuye directamente a salvaguardar uno de los pasos marítimos más importantes del mundo». Acusó a la milicia de usarlo como «herramienta de chantaje e intimidación» vinculada «a la agenda del régimen iraní». Aclaró, además, que la batalla «no es contra ninguna provincia, tribu o secta» y reclamó a los líderes tribales en zonas insurgentes que no permitan que los hutíes usen a sus hijos «como carne de cañón».

El contexto inmediato es la ofensiva que los hutíes lanzaron el 3 de septiembre en zonas de Taiz y Hodeida, con importantes avances territoriales, entre ellos la toma de Moca. Los ataques se recrudecieron este fin de semana, sobre todo entre los hutíes y las fuerzas saudíes, aliadas del Gobierno de Adén. Hasta ahora, la guerra permanecía en segundo plano, con menos enfrentamientos y tímidos intercambios de prisioneros. En ese periodo, los hutíes mantuvieron sus campañas contra Israel y la navegación por el mar Rojo, por orden de Irán y como apoyo a la causa palestina.