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Presiones sobre España y Ceuta-Melilla

El informe de Andrés González analiza la coincidencia entre las presiones estadounidenses en comercio, defensa y relaciones aliadas, y las tensiones migratorias y reivindicaciones marroquíes sobre Ceuta y Melilla. Su conclusión es que esta convergencia puede reducir el margen de decisión de España y erosionar la confianza en su capacidad para proteger la frontera y la soberanía, aunque no exista una dirección común entre los distintos actores implicados.

Valoración de inteligencia

La hipótesis mejor valorada es el aprovechamiento oportunista y paralelo de la situación por actores estadounidenses y marroquíes, con confianza media. La hipótesis de una campaña coordinada recibe confianza baja. El resultado de 8 sobre 12 en la matriz NÉBULA se interpreta en el documento como «maniobra híbrida probable»; es una valoración analítica, no una probabilidad estadística ni una prueba de coordinación.

El análisis reúne 19 registros, clasificados por el propio informe en 12 hechos, 5 indicios, una hipótesis y una atribución interna provisional. También incorpora evidencia que limita la escalada interpretativa: al cierre no recoge un embargo ejecutado, una suspensión de España en la OTAN ni el cierre de las bases. Estas clasificaciones se reproducen como valoraciones de la fuente, sin una verificación independiente adicional.

Riesgos para España

Los principales riesgos son una respuesta institucional fragmentada, dificultades en la gestión fronteriza y las readmisiones, mayor polarización social y deterioro de la confianza pública. A ello se añaden la exposición comercial y la incertidumbre sobre la cooperación en defensa. El efecto estratégico más relevante sería la acumulación de presiones que condicionen decisiones españolas, incluso si cada actor persigue objetivos propios.

Respuesta recomendada

El informe propone durante 90 días una estrategia de resiliencia activa, sin atribuir públicamente una campaña conjunta. Plantea un cuadro interministerial compartido, umbrales de alerta, mensajes basados en hechos y protocolos que aseguren la continuidad fronteriza. Recomienda medidas defensivas proporcionales y reversibles, y consultas discretas con los socios ante cambios materiales confirmados. Estas actuaciones son propuestas y no medidas ya aprobadas o ejecutadas.

Seguimiento y límites

La vigilancia debe centrarse en medidas comerciales oficiales, cambios sostenidos en entradas y readmisiones, actos marroquíes sobre soberanía y decisiones verificables sobre la OTAN y las bases. La cooperación estable y la ausencia de medidas también deben reducir la valoración de amenaza. La revisión está prevista para el 23 de septiembre, o antes si aparecen cambios materiales. Predominan las fuentes abiertas y faltan pruebas directas de una intención o mando común; el resumen conserva el corte del 9 de septiembre y no incorpora hechos posteriores.

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La mafia corsa y el eje Córcega–Marsella: conexiones, violencia y proyección criminal en Europa

La mafia corsa ha dejado de ser un fenómeno puramente insular. En este artículo, Mª Luisa Mallebrera Porcel y José Luis Gil explican su evolución histórica y su conexión con Marsella, nodo clave del crimen organizado europeo. A partir del modelo de Europol, analizan cómo territorio, mercados e infraestructuras conectan a Córcega con Italia y España. La conexión, más que la jerarquía, define hoy a esta criminalidad.

Durante décadas, la denominada mafia corsa ha estado asociada a una imagen esencialmente territorial: clanes familiares, violencia, ajustes de cuentas, extorsión y vínculos con determinados sectores de la economía legal de la isla. Sin embargo, esta aproximación resulta insuficiente para comprender su posición dentro del crimen organizado europeo actual.

La criminalidad organizada europea ha experimentado una transformación sustancial. Las organizaciones mantienen con frecuencia fuertes raíces territoriales, pero sus actividades pueden proyectarse mucho más allá de sus espacios de origen mediante alianzas, intermediarios, infraestructuras logísticas, empresas legales y conexiones con otros actores criminales.

En este contexto, la relación entre Córcega y Marsella adquiere una especial relevancia. La proximidad geográfica y los vínculos históricos entre ambos territorios han convertido a Marsella en un espacio fundamental para comprender la evolución del grand banditisme corso y su interacción con otros mercados y organizaciones criminales.

El análisis de Europol (2026) permite situar este fenómeno dentro de una transformación más amplia. Su estudio sobre las redes criminales más amenazantes de la Unión Europea identificó 731 redes y concluyó que muchas de ellas combinan capacidad de adaptación, actividad transfronteriza, control territorial o de mercados y utilización de estructuras legales. El informe actualizado en 2026 señala además una evolución hacia redes más ágiles y transfronterizas, capaces de aprovechar sistemas financieros, plataformas digitales, criptomonedas y empresas legales.

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La cuestión, por tanto, no consiste únicamente en determinar qué es hoy la mafia corsa, sino en analizar cómo sus actores y capacidades se relacionan con un ecosistema criminal europeo en el que Marsella constituye uno de los principales espacios de conexión.

1. De los orígenes del grand banditisme a la mafia corsa contemporánea

La criminalidad organizada corsa no nació como una organización única y jerarquizada. Sus antecedentes se encuentran en una evolución histórica en la que confluyeron el bandolerismo, las relaciones familiares y clientelares, los conflictos locales y determinadas formas de violencia vinculadas al honor y a la venganza.

Durante el siglo XX, determinados actores corsos comenzaron a proyectarse hacia el continente, especialmente hacia Marsella y París. Este proceso supuso una transformación progresiva desde formas de criminalidad fundamentalmente territoriales hacia estructuras vinculadas a actividades como el juego clandestino, la extorsión, la prostitución y, posteriormente, el narcotráfico internacional.

Marsella se convirtió así en un espacio esencial para la expansión del milieu corso. Durante las décadas centrales del siglo XX, diferentes actores vinculados a Córcega participaron en las redes internacionales de tráfico de heroína conocidas como la French Connection, que conectaron el sur de Francia con los mercados de Estados Unidos.

La evolución posterior no produjo una única estructura mafiosa corsa, sino diferentes generaciones y configuraciones criminales. Organizaciones como la Brise de Mer, determinados grupos vinculados al entorno de Jean-Jérôme Colonna y, posteriormente, el Petit Bar, representan etapas diferentes de esta evolución.

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El caso del Petit Bar resulta particularmente ilustrativo. La Gendarmerie Nationale lo describe como una organización implicada en múltiples ámbitos criminales y relacionada también con actividades y negocios legales en Ajaccio mediante mecanismos de extorsión. Las investigaciones incluyeron además un importante componente financiero relacionado con el blanqueo de los beneficios criminales.

La trayectoria histórica permite extraer una primera conclusión: la mafia corsa no debe entenderse como una organización estática, sino como una sucesión de estructuras y redes capaces de adaptarse a diferentes mercados y contextos. 

El crimen organizado en la isla se distribuye principalmente a través de la Banda de la Brise de Mer (Bastia y Haute-Corse), el Petit Bar Gang (Ajaccio), el Clan Federici (Venzolasca y llanura oriental), el Clan Germani (Bastia), el Clan Mattei (Haute-Corse), el Clan de Jean-Jérôme Colona (Sartène y Propriano), el Clan Luciani (Haute-Corse) y la Banda de la Balagne (Calvi e Île-Rousse). Siendo estos los principales de un total de más de 20 clanes, que es lo que estiman las autoridades corsas y francesas. 

2. La violencia como indicador de la persistencia del fenómeno

Uno de los elementos que continúa diferenciando el escenario corso es la intensidad de la violencia asociada al crimen organizado. La propia política penal francesa identifica la persistencia de una criminalidad organizada «profundamente arraigada y estructurada» en Córcega y señala específicamente el crecimiento de los tráficos de estupefacientes, la continuidad de los ajustes de cuentas y la utilización de la intimidación y la violencia.

Los datos recopilados por Le Monde a partir de la coordinación de la prefectura muestran la dimensión del problema: durante los diez años anteriores a 2025 se contabilizaron 108 homicidios en Córcega, de los cuales 49 fueron considerados ajustes de cuentas, situando a la isla entre los territorios metropolitanos franceses con mayor incidencia de homicidios en relación con su población.

La violencia continúa apareciendo en episodios recientes. El 28 de agosto de 2026, Jean-Pierre Giacomoni, conocido como «Bazooka» y presentado por Le Monde como una figura del banditismo corso, fue asesinado cerca de su domicilio en Corse-du-Sud. La JIRS de Marsella abrió una investigación por asesinato en banda organizada y asociación de malhechores con finalidad criminal.

El episodio resulta significativo no solo por la víctima, sino por el contexto. El propio historial de Giacomoni estaba relacionado con enfrentamientos entre grupos rivales del milieu corso, en una zona que ya había experimentado una importante sucesión de asesinatos y tentativas durante la década anterior. Por tanto, la violencia no constituye únicamente un fenómeno residual del pasado. Continúa funcionando como mecanismo de coerción, resolución de conflictos y disputa por espacios y mercados criminales.

3. Marsella: del territorio histórico al nodo criminal

La relación Córcega-Marsella constituye probablemente uno de los elementos centrales para comprender la dimensión contemporánea de la mafia corsa.

Marsella no es simplemente una extensión continental del territorio corso. Es un espacio criminal propio, caracterizado por la coexistencia de organizaciones y redes con diferentes orígenes. El crimen organizado marsellés se distribuye principalmente a través de la DZ Mafia (Quartiers Nord y control hegemónico de la ciudad con fuerte expansión nacional e internacional), el Clan Yoda (Quartiers Nord, principalmente las viviendas sociales de La Paternelle, en fuerte declive tras la guerra territorial), el Clan de los Blacks (Quartier de la Joliette y 3er Distrito), las Mafias gitanas / Clan de los Gitanos (Periferia de Marsella, l’Étang de Berre y ramificaciones de extorsión tradicionales) y las Mafias nigerianas (Zonas portuarias, centro de la ciudad y el distrito 1º).

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La región de Provenza-Alpes-Costa Azul concentra actividades relacionadas con narcotráfico, blanqueo, violencia y otras modalidades de delincuencia organizada. En este entorno interactúan organizaciones francesas, corsas, italianas y procedentes de otros espacios europeos. Las investigaciones recientes muestran que estas conexiones deben entenderse desde una perspectiva de convergencia criminal, no necesariamente de subordinación.

Un ejemplo es la operación desarrollada en 2025 por la Section de Recherches de Marseille contra un grupo sospechoso de estar relacionado con la Camorra italiana, con cooperación de las autoridades italianas y apoyo de Europol. La investigación estaba centrada en mecanismos de blanqueo de capitales procedentes de actividades criminales.

En febrero de 2026, otra investigación dirigida desde Marsella implicó a autoridades francesas, italianas, suizas y belgas en una operación contra una red relacionada con el narcotráfico y el blanqueo de capitales en beneficio de organizaciones mafiosas italianas, entre ellas la Camorra y la ‘Ndrangheta.

Estos casos no demuestran que la mafia corsa forme parte de las estructuras italianas investigadas. Su importancia es otra: muestran que Marsella constituye un espacio en el que diferentes organizaciones pueden coincidir en mercados, infraestructuras y servicios criminales.

4. El nuevo modelo criminal europeo

El análisis de Europol resulta especialmente útil para interpretar esta transformación. En 2024, Europol analizó 821 redes criminales consideradas especialmente amenazantes para la Unión Europea. El análisis identificó cuatro características principales: capacidad de adaptación (Agile), dimensión transfronteriza (Borderless), capacidad de control (Controlling) y capacidad destructiva (Destructive).

Uno de los datos más significativos es que el 86 % de las redes analizadas utilizaba estructuras empresariales legales, mientras que el 68 % estaba compuesto por miembros de diferentes nacionalidades, y otro 68 % utilizaba la violencia o la intimidación como parte de su modus operandi.

El posterior EU-SOCTA 2025 profundizó en esta transformación y señaló que la delincuencia organizada está adquiriendo una dimensión cada vez más desestabilizadora, apoyándose en tecnologías digitales, inteligencia artificial y mecanismos de cooperación entre diferentes redes criminales.

La actualización de 2026 refuerza esta tendencia. Europol describe redes caracterizadas por su agilidad, ausencia de fronteras y capacidad para explotar vulnerabilidades financieras, utilizando blanqueo, criptomonedas, empresas legales y herramientas digitales.

Este modelo permite reinterpretar la mafia corsa. Una estructura criminal puede conservar una fuerte identidad territorial y, simultáneamente, participar en actividades cuya dimensión supera ampliamente el territorio de origen.

Por ello, el problema no es determinar si existe una única «mafia corsa europea». El análisis debe centrarse en qué capacidades pueden proyectar determinados actores corsos fuera de la isla y con qué otros actores pueden relacionarse.

5. Córcega, Marsella y los nuevos mercados criminales

El narcotráfico constituye uno de los principales espacios de convergencia. La evolución del mercado europeo de drogas ha incrementado la importancia de los puertos, las infraestructuras logísticas, los corredores terrestres y las redes de distribución. En este escenario, Marsella se encuentra conectada con otros nodos del Mediterráneo occidental y con los principales mercados europeos.

La actividad criminal detectada en Marsella demuestra además que los mercados de drogas generan una economía secundaria formada por transporte, almacenamiento, seguridad, blanqueo, inversión inmobiliaria y utilización de empresas.

La operación Octopus, desarrollada en marzo de 2026 contra la DZ Mafia, constituye un ejemplo significativo de esta evolución. La Gendarmerie Nationale informó de la detención de 42 objetivos y de la identificación de diferentes perfiles alrededor de la organización: lugartenientes, responsables de puntos de venta, proveedores, logistas, testaferros, inversores y blanqueadores. También fueron identificadas empresas utilizadas como vehículos de blanqueo.

La DZ Mafia no es una organización corsa, y resulta importante mantener esta diferenciación. Sin embargo, su estudio permite comprender el entorno criminal de Marsella, en el que también deben analizarse las conexiones de la criminalidad corsa.

El interés estratégico reside precisamente en observar el ecosistema que rodea a las organizaciones, no únicamente a sus miembros formales.

6. La conexión mediterránea y el papel de España

El espacio criminal de Marsella no termina en Francia.

Las investigaciones europeas muestran conexiones recurrentes con Italia, España y otros países. En septiembre de 2025, una investigación franco-italiana contra una red de blanqueo identificó conexiones con personas relacionadas con la DZ Mafia de Marsella y permitió detectar un circuito de movimiento de dinero vinculado también a España. La investigación contó con cooperación internacional y apoyo de Europol y Eurojust.

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Para España, esta dimensión resulta particularmente relevante. Cataluña representa un punto geográfico de especial interés por su proximidad con Francia, sus conexiones viarias y ferroviarias y la presencia de infraestructuras portuarias. Esto no significa que exista necesariamente una implantación de estructuras mafiosas corsas en Cataluña, pero sí que el territorio forma parte de corredores criminales que conectan Francia con la península Ibérica.

Desde una perspectiva de inteligencia criminal, por tanto, el eje puede representarse de manera simplificada como:

Córcega → Marsella → Costa Azul → Italia → España

Pero esta representación no debe interpretarse como una ruta única ni como una estructura jerárquica. Se trata de un sistema de nodos y conexiones. Una organización puede utilizar un territorio para el suministro, otro para la distribución, otro para el blanqueo y otro para mantener relaciones con intermediarios o proveedores.

Esta lógica coincide con la visión de Europol sobre las redes criminales más amenazantes: una fuerte concentración geográfica de las actividades principales puede coexistir con operaciones y miembros distribuidos internacionalmente.

7. De la organización a la conexión: una nueva lectura de la mafia corsa

El estudio de la mafia corsa permite plantear una cuestión metodológica de especial interés.

El análisis tradicional del crimen organizado se ha apoyado con frecuencia en organigramas: líderes, subordinados, miembros y colaboradores. Este modelo sigue siendo válido para determinadas investigaciones, pero presenta limitaciones cuando se estudian ecosistemas criminales complejos.

En estos casos resulta más útil incorporar seis dimensiones:

actor – territorio – mercado – infraestructura – conexión – capacidad.

Aplicado a la mafia corsa, este modelo permite comenzar con las estructuras criminales asentadas en Córcega y estudiar posteriormente sus mercados, sus recursos financieros, sus infraestructuras, sus relaciones con Marsella y sus posibles conexiones con otros actores europeos.

El resultado es una representación diferente. No se trata de dibujar una línea directa entre una supuesta «mafia corsa» y otras organizaciones europeas. Se trata de identificar intersecciones. Córcega aporta territorio, relaciones y determinadas capacidades históricas.

Marsella aporta un espacio urbano, portuario y financiero donde confluyen múltiples mercados y actores. Italia aporta otros ecosistemas mafiosos y redes financieras. España forma parte de determinados corredores logísticos y mercados europeos. Entre estos espacios aparecen intermediarios, empresas, infraestructuras y servicios criminales. La conexión, por tanto, puede ser más importante que la jerarquía.

Conclusiones

La mafia corsa continúa siendo un fenómeno criminal con una fuerte dimensión territorial y una historia profundamente vinculada a Córcega y Marsella. Sin embargo, su análisis en el contexto europeo actual exige superar la imagen de una organización aislada o confinada a la isla.

La violencia continúa siendo uno de sus principales indicadores. Los 108 homicidios registrados en Córcega durante una década, 49 de ellos considerados ajustes de cuentas, y episodios recientes como el asesinato de Jean-Pierre Giacomoni muestran la persistencia de dinámicas violentas asociadas al milieu corso.

Al mismo tiempo, las investigaciones sobre el Petit Bar muestran que la criminalidad corsa contemporánea combina violencia, extorsión, actividades ilícitas y mecanismos de blanqueo vinculados a estructuras legales.

Marsella constituye el segundo elemento fundamental. La ciudad funciona como espacio de convergencia de organizaciones y mercados procedentes de diferentes territorios, incluidos actores corsos, italianos y otros grupos criminales europeos.

Finalmente, los análisis de Europol muestran que el crimen organizado europeo se caracteriza cada vez más por la movilidad, la capacidad de adaptación, la dimensión transfronteriza y la utilización de estructuras económicas legales.

En este contexto, comprender la mafia corsa exige cambiar la pregunta. No se trata únicamente de saber quién controla Córcega. La cuestión estratégica es determinar qué actores, mercados, infraestructuras y conexiones permiten que una estructura criminal con raíces territoriales pueda proyectar sus capacidades más allá de su territorio de origen.

Y ahí es donde el eje Córcega–Marsella adquiere una importancia especial para comprender la transformación del crimen organizado en Europa.

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Reino Unido detiene a cinco personas cerca de una base con tropas de EE. UU. por un «incidente grave»

Streeting descarta por ahora un vínculo directo con Irán, pero advierte de que Teherán y sus aliados «quieren hacernos daño» mientras crece la presión por esclarecer el suceso.

El ministro de Defensa británico, Wes Streeting, confirmó este lunes que la investigación sobre los cinco detenidos el domingo en una operación «antiterrorista» vinculada a un «incidente grave» registrado junto a la base de la Fuerza Aérea de Fairford se encuentra «muy avanzada». Dicha instalación, situada en Gloucestershire, alberga desde marzo tropas estadounidenses tras la autorización concedida por el entonces primer ministro Keir Starmer para que Washington realizara allí operaciones «defensivas», una decisión que generó duras críticas por parte de Teherán.

Sobre la posible implicación iraní, sin embargo, Streeting fue cauto. «No han establecido conexión con Irán», señaló en declaraciones a la BBC, aunque matizó que la pesquisa continúa abierta y lanzó una advertencia: «Sabemos que Irán y sus representantes quieren hacernos daño». El ministro también agradeció el aviso de la ciudadana que alertó a la policía tras avistar a un grupo numeroso de hombres «enmascarados y encapuchados», aunque precisó que esta solo contaba con «una vista parcial» de lo sucedido.

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En paralelo, Streeting respondió a las declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien el domingo atribuyó los arrestos a la «colaboración» bilateral y afirmó que las autoridades ya investigaban a los detenidos porque «querían hacer mucho daño a nuestro fuerte». Frente a la falta de detalles públicos, el ministro reconoció la frustración ciudadana, pero defendió el silencio informativo como «un precio muy pequeño a pagar» para proteger a la policía y los servicios de seguridad, y aseguró que la información se compartirá «muy pronto».

Por su parte, la Policía de Gloucestershire precisó en un comunicado que los cinco arrestados lo fueron por «supuestos delitos bajo la Ley de Explosivos», mientras que la base de Fairford declaró un «incidente importante» y reforzó sus medidas de seguridad. En este contexto, Streeting aprovechó para reclamar mayor inversión militar: «En el peligroso y turbulento mundo que nos encontramos, invertir en defensa es un precio que vale la pena».

Operación Gladio: la red secreta que la OTAN mantuvo durante cuatro décadas

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Durante cuatro décadas, varias democracias europeas mantuvieron redes armadas clandestinas fuera del control parlamentario, entrenadas para actuar en caso de invasión soviética. Su revelación en 1990 destapó un debate que aún divide a historiadores y analistas: dónde acaba la preparación defensiva y dónde empieza la injerencia política. En este artículo, Álvaro Caverni, alumno del Máster Profesional de Analista de Inteligencia de LISA Institute, analiza el origen de estas redes stay-behind, el caso italiano de Gladio y la línea que separa lo probado de los mitos que rodean su historia.

Gladio fue el nombre italiano de una red clandestina creada por los aliados occidentales para actuar tras las líneas enemigas en caso de invasión soviética. Existió, estuvo armada y permaneció cuarenta años fuera del control parlamentario. Su revelación en 1990 abrió un debate que sigue vivo, ¿dónde termina la preparación defensiva legítima y dónde empieza la injerencia política?

En qué consistía la red stay-behind

El concepto procede de la experiencia británica y estadounidense con la resistencia europea durante la Segunda Guerra Mundial. La idea era sencilla: reclutar y entrenar en tiempo de paz a civiles de confianza que, si el Ejército Rojo ocupaba su país, activarían sabotaje, evasión y comunicaciones clandestinas desde dentro.

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La coordinación se institucionalizó pronto. Un comité clandestino se integró en la estructura aliada y derivó en dos organismos vinculados a la OTAN. Casi todos los socios desarrollaron su propia red, con nombres distintos: Gladio en Italia, ROC en Noruega, Absalon en Dinamarca, LOK en Grecia o SDRA8 en Bélgica. También hubo estructuras equivalentes en países neutrales, como la P-26 suiza, ajenas por tanto a la Alianza.

El componente material era real. Resulta difícil determinar el alcance de las operaciones y su participación directa o indirecta en los acontecimientos. Según el informe que el Gobierno italiano entregó al Parlamento, la rama italiana llegó a integrar a más de seiscientos civiles y disponía de un centenar largo de depósitos de armas y explosivos repartidos por el país. Parte de ese material nunca se recuperó.

Cómo y por qué se destapó

El hilo lo tiró un juez. Felice Casson reabrió la investigación del atentado de Peteano de 1972, en el que murieron tres carabineros, y comprobó que el explosivo empleado coincidía con el almacenado en ciertos depósitos clandestinos. La instrucción condujo hasta la estructura oculta.

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Acorralado, el primer ministro Giulio Andreotti admitió en agosto de 1990 la existencia de la red y en octubre entregó un informe detallado al Parlamento. La repercusión fue inmediata: el 22 de noviembre de 1990, el Parlamento Europeo aprobó una resolución que condenaba la existencia de organizaciones clandestinas fuera del control democrático e instaba a investigarlas. Solo Italia, Bélgica y Suiza abrieron comisiones parlamentarias. El resto de gobiernos se limitó a reconocer los hechos sin detallarlos. Italia desclasificó documentación adicional en 2021.

Mito y realidad de la trama

Aquí conviene separar planos. La tesis maximalista sostiene que Gladio fue el brazo ejecutor de la estrategia de la tensión italiana y que la OTAN dirigió atentados para frenar al Partido Comunista. Es la versión popularizada por documentales y por ensayos de amplia difusión, pero también la más discutida por la academia, que critica su dependencia de fuentes periodísticas y testimonios interesados.

Un ejemplo ilustra el problema. El manual FM 30-31B, presentado durante años como prueba documental de que Washington ordenaba operaciones de falsa bandera, está considerado por los especialistas una falsificación de los servicios del bloque del Este. La desinformación soviética también trabajó este expediente.

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Las investigaciones judiciales italianas acreditaron la implicación de militantes de extrema derecha y la protección que recibieron desde sectores de los servicios. No acreditaron, en cambio, que Gladio como organización planificara los grandes atentados. Confundir ambas cosas es un error analítico frecuente: la estrategia de la tensión está documentada, pero no equivale automáticamente a la red stay-behind.

Lo que sí quedó probado

Lo verificado ya es suficientemente grave. Durante cuarenta años existieron en varias democracias europeas estructuras armadas, financiadas y entrenadas con apoyo exterior, invisibles para los parlamentos y para buena parte de los propios gobiernos. El criterio de reclutamiento fue frecuentemente ideológico, lo que abrió la puerta a que algunos miembros derivaran hacia el activismo violento.

Gladio es, por eso, un caso de estudio incómodo y muy vigente. Ilustra hasta qué punto la lógica de la emergencia permanente puede sustraer capacidades enteras al escrutinio democrático, y cómo ese vacío alimenta después toda clase de relatos, tanto los fundados como los fantasiosos. Los analistas de Inteligencia extraen ahí una lección doble: el secretismo excesivo termina generando el descrédito que pretendía evitar, y la única defensa frente a la conspiración es el dato verificado.

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Yemen: la guerra asimétrica y el desafío al poder convencional

El conflicto expone los límites de la superioridad tecnológica frente a la insurgencia hutí y redefine el equilibrio geopolítico en Oriente Medio. Franco Alfonso explica que la campaña militar contra los hutíes ha puesto en evidencia cómo la asimetría bélica puede neutralizar recursos convencionales muy superiores, y que esta dinámica está reconfigurando las alianzas y las prioridades estratégicas en la región.

La prolongada contienda en Yemen expone uno de los fenómenos más complejos de la geopolítica contemporánea: la incapacidad de ejércitos con presupuestos multimillonarios para neutralizar a fuerzas insurgentes irregulares. A pesar de las masivas inversiones en armamento por parte de Arabia Saudita, la resistencia hutí mantiene su posición operativa mediante una combinación de ventajas geográficas, cohesión socioterritorial y dinámicas de guerra asimétrica.

Más allá de la insurgencia: naturaleza y evolución de Ansar Alá

Sin embargo, la evolución reciente del conflicto obliga a matizar la imagen de los hutíes como una fuerza exclusivamente insurgente. El movimiento Ansar Alá, habitualmente denominado hutí, controla desde Saná aproximadamente un tercio del territorio y entre el 70% y el 80% de la población de Yemen. Además, dispone de instituciones propias y conserva parte de las estructuras estatales.

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El ascenso de los hutíes se aceleró en 2011, al calor de las movilizaciones de la Primavera Árabe, cuando diversos sectores sociales se rebelaron contra el régimen autoritario yemení. Este grupo de confesión chiita asumió el liderazgo de la oposición contra el Gobierno central encabezado por el presidente Saleh y contra la influencia del wahabismo imperante en el norte del país.

Sin embargo, la articulación del movimiento hutí trasciende la dimensión puramente religiosa. La insurgencia logró canalizar un descontento histórico acumulado en el sur del país, una región sistemáticamente relegada de las inversiones gubernamentales. Al posicionarse como defensores de estas poblaciones marginadas, los hutíes lograron agrupar bajo su mando a diversas facciones, regiones y grupos rebeldes descontentos, consolidando un frente común de amplia base social.

La dimensión política y estatal de Ansar Alá resulta fundamental para comprender su resistencia. Durante la guerra civil iniciada en 2014, una parte considerable del Ejército yemení se alineó con el bando de Saleh y Ansar Alá, llevándose consigo sistemas de armas modernos. De las 88 unidades de tamaño de brigada que componían entonces el Ejército yemení, 46 se alinearon completamente con los hutíes, mientras que únicamente cinco lo hicieron con el Gobierno de Abdrabbuh Mansur Hadi, reconocido internacionalmente. Tras la ruptura entre los hutíes y el expresidente Saleh en 2017, Ansar Alá conservó el control y el mando de buena parte de esas fuerzas.

El obstáculo geográfico y los límites de la fuerza

La orografía de Yemen representa uno de los obstáculos defensivos más determinantes de la contienda. Su territorio, caracterizado por vastas zonas desérticas y un relieve accidentado, resulta extremadamente hostil para fuerzas extranjeras o ejércitos convencionales que no cuentan con un conocimiento detallado del terreno. Esta barrera natural evoca los históricos reveses militares sufridos por potencias como la Unión Soviética y Estados Unidos en las montañas de Afganistán.

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En este contexto, la tecnología militar moderna encuentra límites claros. Aunque una potencia puede lanzar incursiones aéreas o misiles a distancia, ganar la guerra por estas vías requeriría un ataque indiscriminado contra toda la población civil asentada en territorio hutí, una opción que queda fuera de cualquier marco de actuación internacional.

La nueva ofensiva terrestre (septiembre de 2026)

La experiencia reciente vuelve a poner de manifiesto esas limitaciones. En septiembre de 2026, Ansar Alá pasó de una estrategia dominada por ataques de largo alcance, especialmente mediante drones, a una ofensiva terrestre destinada a modificar directamente las líneas del frente. El 4 de septiembre lanzó una operación de gran escala contra las fuerzas del Gobierno de Adén en la provincia de Taiz y en el distrito de Hayis, en Hodeidah, incluyendo armamento pesado, drones y un importante número de combatientes.

Entre el 9 y el 10 de septiembre, las fuerzas hutíes lograron conquistar más de 1.500 kilómetros cuadrados y avanzar por la costa occidental. La caída de Hays provocó el colapso de las tropas respaldadas por Riad, que iniciaron una retirada hacia Adén. Posteriormente, las fuerzas de Ansar Alá tomaron Moca y su aeropuerto internacional y continuaron avanzando hacia Dhubab, en las proximidades de Bab al-Mandeb, uno de los corredores marítimos más estratégicos de la región.

Pugna hegemónica regional y la «fuerza del débil»

El conflicto en Yemen se inserta directamente en la pugna por la hegemonía regional de Oriente Medio entre la corriente sunita, abanderada por Arabia Saudita, y el eje chiita, liderado por Irán. A pesar de que Arabia Saudita figura entre los países con mayor gasto militar del planeta y respalda al Gobierno formalmente reconocido, la superioridad financiera no se ha traducido en control territorial.

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Los hutíes, apoyados por Teherán, operan bajo la «fuerza del débil»: una determinación operativa sustentada en la percepción de no tener nada que perder. Además, el movimiento se nutre de alianzas ideológicas y tácticas con otros grupos armados de la región, como Hezbolá y Hamás, garantizando un flujo constante de financiamiento, soporte logístico y combatientes dispuestos a sacrificarse por la causa.

No obstante, la caracterización de Ansar Alá exclusivamente como una fuerza subordinada a Irán resulta insuficiente. El movimiento mantiene una alianza con Teherán y comparte afinidades ideológicas con el llamado Eje de la Resistencia, pero el análisis de su comportamiento muestra también un considerable margen de autonomía. Desde Irán, de hecho, se ha considerado en distintas ocasiones que Saná actúa por cuenta propia y asume riesgos elevados.

El proyecto de Ansar Alá también posee una dimensión soberanista. El movimiento busca reducir la interferencia de las potencias extranjeras en los asuntos internos de Yemen y consolidar su capacidad para actuar como autoridad política, controlar las conexiones aéreas, gestionar el comercio y establecer relaciones exteriores.

Rutas marítimas, infraestructura petrolera y presión global

La nueva fase de la guerra ha otorgado una importancia todavía mayor al control de las rutas marítimas. Las fuerzas de Ansar Alá lanzaron un asalto anfibio contra el archipiélago de Jabal Zuqar y las islas Hanish, situadas en el corredor marítimo del sur del mar Rojo. También tomaron la isla de Perim, ubicada en el estrecho de Bab al-Mandeb y a unos 20 kilómetros de Yibuti.

El control de estos puntos permite a los hutíes ejercer una presión directa sobre el tráfico marítimo mediante artillería y armas de corto alcance. De esta manera, el conflicto yemení deja de ser únicamente una guerra interna y adquiere una dimensión estratégica internacional vinculada a una de las principales rutas marítimas de la región.

La presión sobre Arabia Saudita también se ha intensificado. Los ataques de Ansar Alá han afectado infraestructura petrolera saudí, incluidas refinerías, puertos y el oleoducto Este-Oeste, considerado una alternativa estratégica frente al estrecho de Ormuz. Esta situación se ha traducido en un aumento del precio del petróleo, con el Brent alcanzando los 107 dólares por barril.

El rol de Estados Unidos y las alianzas internacionales

En el plano internacional, la postura de Estados Unidos descarta de forma categórica el envío de tropas de combate al territorio yemení. Para la Administración norteamericana, encabezada por Donald Trump, involucrar soldados en una guerra distante carece de viabilidad política, especialmente ante una opinión pública interna para la cual el conflicto resulta ajeno y difícil de ubicar geográficamente.

La estrategia de Washington se limita a un juego de contención geopolítica: mantener el reconocimiento diplomático al Gobierno oficial, respaldar económicamente a su aliado estratégico, Arabia Saudita, y evitar que una facción aliada de Irán consolide un poder que desestabilice aún más los intereses estadounidenses en la región.

La evolución del conflicto, sin embargo, ha complicado ese cálculo. La presión hutí sobre el mar Rojo ofrece a Irán un segundo frente estratégico desde el cual incrementar los costes para sus adversarios regionales y para Estados Unidos. Al mismo tiempo, la capacidad estadounidense para garantizar la seguridad de las rutas marítimas y de sus aliados se encuentra sometida a una presión creciente.

Fracturas y dilemas saudíes

La tregua de facto vigente desde 2022 había permitido a Arabia Saudita reducir progresivamente su implicación directa en Yemen. Riad buscaba disminuir las amenazas procedentes de territorio yemení y crear las condiciones para una solución política que no exigiera una intervención militar permanente.

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Por su parte, la nueva ofensiva de Ansar Alá pone en cuestión esa estrategia. Arabia Saudita no puede ignorar los ataques contra su territorio ni permanecer al margen mientras los hutíes aumentan su capacidad para restringir el tráfico marítimo en Bab el-Mandeb. Sin embargo, tampoco parece interesada en regresar a una intervención indefinida como la desarrollada entre 2015 y 2022.

Riad ha intentado reforzar su posición mediante nuevas alianzas. El 30 de julio lideró la creación de la Alianza Multinacional de Defensa Marítima, integrada por más de 40 países, entre ellos Estados Unidos, con el objetivo de proteger los intereses marítimos comunes en Bab al-Mandeb, el mar Rojo y el golfo de Adén. El 7 de agosto, además, Arabia Saudita firmó con Pakistán y Turquía el Acuerdo de Defensa Conjunta de la Meca.

Sin embargo, estas alianzas no han producido hasta ahora el efecto disuasorio esperado. Turquía y Pakistán no están dispuestos a quedar atrapados en el conflicto yemení ni a asumir una escalada con Irán. Paralelamente, el Gobierno de Adén continúa dependiendo de Riad y enfrenta problemas derivados de la división interna, la corrupción y su limitada capacidad militar.

El propio Ejército saudí enfrenta dificultades para adaptarse a una guerra caracterizada por el uso de drones. A pesar de contar con equipamiento militar avanzado, cazas F-16 y entrenamiento estadounidense, sus estructuras de mando fragmentadas y las rivalidades entre los distintos servicios limitan su capacidad para desarrollar una respuesta eficaz, a lo que se suma la falta de motivación de muchos de sus reclutas.

El reto político y económico de la reconciliación

La ofensiva de Ansar Alá tampoco puede entenderse únicamente como un intento de conquistar todo Yemen por la fuerza. El control sobre el mar Rojo permite al Gobierno de Saná incrementar la presión sobre Arabia Saudita y, al mismo tiempo, debilitar al Gobierno reconocido internacionalmente.

En este escenario, uno de los principales desafíos para Ansar Alá es político. La retirada de las fuerzas extranjeras, especialmente las saudíes, y la búsqueda de una reconciliación nacional constituyen obstáculos fundamentales para cualquier solución duradera. La conquista de Adén por la fuerza podría reabrir las heridas históricas del sur y recordar la conquista de la ciudad por las fuerzas del norte en 1994 y la posterior unificación forzada. Por esa razón, Saná busca evitar ser percibido como un nuevo conquistador y apuesta por una eventual reconciliación política con el sur. Dentro de Ansar Alá, incluso existe apertura hacia una posible estructura federal.

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La división interna del Gobierno de Adén constituye, además, una de las principales ventajas políticas de Saná. El desmantelamiento del Consejo de Transición del Sur y la salida de Emiratos Árabes Unidos dejaron a sectores nacionalistas sureños sin su principal respaldo externo y obligaron a muchos de ellos a integrarse en estructuras dominadas por Arabia Saudita. La reorganización de las fuerzas sureñas tampoco ha resultado sencilla. Riad creó un Comité Militar Supremo bajo la dirección de Rashad al-Alimi, presidente del Consejo de Liderazgo Presidencial, con el objetivo de reorganizar, equipar y unificar las fuerzas militares de los territorios controlados por el Gobierno de Adén. Sin embargo, muchas de esas unidades habían estado históricamente vinculadas a comandantes con aspiraciones secesionistas o autonomistas.

El problema también es económico. El Consejo de Liderazgo Presidencial tiene dificultades para pagar puntualmente los salarios de los funcionarios públicos, incluidos militares y policías, y para garantizar servicios básicos. Arabia Saudita ha intentado solucionar parte de este problema mediante la financiación de los salarios. Para 2026, Riad había presupuestado cerca de 3.000 millones de dólares para cubrir los salarios del sector público yemení, incluidos los correspondientes a personal anteriormente financiado por Emiratos Árabes Unidos.

Datos clave del conflicto (2026)

• Control Territorial y Poblacional: Saná controla 1/3 del territorio y entre el 70% y el 80% de la población yemení.

• Avance Territorial: Más de 1.500 km² conquistados en la ofensiva de septiembre de 2026. • Impacto Económico: Petróleo Brent cotizando a 107 USD por barril debido a la presión en rutas e infraestructuras petroleras.

• Financiación Estatal: Riad destina casi 3.000 millones de dólares en 2026 para salarios públicos del Gobierno de Adén.

Conclusión: los límites de la fuerza convencional

El dilema de Yemen demuestra que la superioridad tecnológica y financiera no garantiza por sí misma la victoria en una guerra asimétrica. Arabia Saudita posee recursos económicos, armamento avanzado y respaldo internacional, pero enfrenta a un adversario que combina control territorial, estructuras institucionales, experiencia militar, capacidad de adaptación y conocimiento del terreno.

La evolución reciente muestra, además, que Ansar Alá no pretende necesariamente alcanzar una victoria militar absoluta en este momento. Su control sobre la costa occidental y sobre puntos estratégicos del mar Rojo le proporciona una herramienta para aumentar la presión sobre Arabia Saudita y debilitar al Gobierno de Adén. El acercamiento hacia Adén adquiere así una importancia principalmente política: Saná pretende demostrar que puede convertirse en un actor viable para la gobernanza de Yemen, mientras que la incapacidad de Arabia Saudita para frenar el avance hutí pone en cuestión la sostenibilidad del Gobierno respaldado por Riad.

En definitiva, Yemen vuelve a demostrar los límites de la fuerza convencional frente a una estructura político-militar que no depende exclusivamente de la potencia de fuego. La geografía, las divisiones internas del adversario, la capacidad de movilización, el control territorial y la dimensión regional del conflicto convierten a la guerra yemení en un escenario en el que disponer de más armas no significa necesariamente tener más posibilidades de victoria.

El desafío para Arabia Saudita y sus aliados ya no consiste únicamente en derrotar militarmente a los hutíes. También implica encontrar una fórmula política capaz de integrar las distintas realidades territoriales de Yemen, reducir la influencia de las potencias externas y evitar que el control de las rutas marítimas estratégicas convierta el conflicto interno en una crisis regional de mayores dimensiones.

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Análisis económico del maoísmo

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El maoísmo se ha convertido en una de las etapas más relevantes y contradictorias de la historia de la República Popular China, particularmente en términos económicos. Hoy, medio siglo después de la muerte del fundador de la República Popular, la mayoría de los preceptos económicos del maoísmo han sido abandonados. Sin embargo, el maoísmo forma parte de un periodo histórico que abarca 27 años (1949-1976). En este marco, cabe destacar cinco periodos diferenciados, que en este artículo, Miquel Ribas, alumno del Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítico y el Curso de Experto en China de LISA Institute, analiza en profundidad, como reflejo de la evolución económica, política y social que marcó a la República Popular China desde su fundación hasta la muerte de Mao Zedong.

1949-1952: De la fundación de la República Popular al Primer Plan Quinquenal

El primer periodo abarcaría desde 1949 —tras la fundación de la RPC— hasta 1952, año en que se aprobó el Primer Plan Quinquenal (1953-1957). A lo largo de estos tres años, la economía pasó a un segundo plano, ya que los nuevos dirigentes del país se centraron en construir las estructuras políticas de un Estado marxista-leninista de matriz estalinista. 

En el ámbito económico, la medida principal se centró en reducir la inflación mediante políticas de estabilidad presupuestaria, con el objetivo de recuperar los niveles de producción anteriores a la guerra para el año 1952 y priorizar la reconstrucción del país. No se llevó a cabo una nacionalización generalizada de los sectores económicos; en su lugar, solo se nacionalizaron las industrias a gran escala y el sector bancario, mientras que las pequeñas empresas siguieron operando según los principios del mercado.

1952-1958: De la cooperación con la URSS y la construcción del socialismo

El segundo periodo abarca de 1952 a 1957, comenzando con la aprobación del Primer Plan Quinquenal. Durante esta etapa se inició la colectivización de la agricultura y se puso énfasis en una campaña de industrialización nacional centrada en la industria pesada. Asimismo, se establecieron comunas agrícolas (danweis). Paralelamente, para 1956 se había llevado a cabo la nacionalización de todo el sector comercial e industrial privado.

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Fue un periodo de éxito económico, ya que la producción industrial experimentó un crecimiento significativo, pasando del 14 % al 19 %. La cooperación con la URSS también fue un aspecto destacado, pues implicó el traslado de expertos y conocimientos técnicos para impulsar el desarrollo del país; una asistencia que resultó casi decisiva para llevar a cabo cientos de programas industriales a gran escala.

1958-1962- Gran Salto Adelante y ruptura sino-soviética

El Gran Salto Adelante (1958–1965) fue el primer gran fracaso económico del maoísmo. A raíz de las tensiones con Moscú, Pekín adoptó un plan económico cuyo objetivo era superar la producción de acero del Reino Unido en un plazo de quince años. La iniciativa terminó en desastre debido a errores de planificación, a la mala calidad de los hornos y a una caída catastrófica de la población y la productividad, provocada por la Gran Hambruna y unas cargas de trabajo extenuantes. Además, en 1960, Moscú ordenó la retirada de los expertos técnicos y suspendió las inversiones y los créditos. Esta decisión supuso un duro golpe que desencadenó un desplome de la producción.

1962-1964: Liberalización económica parcial 

1962 fue un año especialmente difícil. El Politburó del PCCh logró apartar temporalmente a Mao y sustituirlo por una troika encabezada por Liu Shaoqi, Deng Xiaoping y Peng Zhen. Su objetivo era desideologizar la economía, la cual se alineaba con los postulados de facción pragmática —centrada en impulsar la producción agrícola y los bienes de consumo—, siguiendo los parámetros económicos de la Nueva Política Económica (NEP) de Lenin. La nueva dirección reestructuró la producción con relativa rapidez para recuperarse de los efectos del Gran Salto Adelante.

1964-1976: El Tercer Frente y la Revolución Cultural

En 1964, Mao recuperó el control del país y de la economía china con el apoyo del ejército. A lo largo de este periodo, los militares ganaron influencia en la gestión económica. Un acontecimiento destacado en este contexto fue la aprobación del «Tercer Frente». Se trató de una campaña económica centrada en revitalizar las regiones interiores menos desarrolladas del oeste y el centro de China mediante el impulso de la industria pesada, con el fin de atender las necesidades del EPL y la industrialización agrícola.

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La Revolución Cultural comenzó en 1966. En el ámbito económico, sus principales efectos fueron la destrucción del capital humano del país y el fracaso en la implementación del Tercer Plan Quinquenal (1966-1970). Por su parte, el Cuarto Plan Quinquenal (1971-1976) buscaba impulsar las industrias del carbón, el acero, el cemento, los fertilizantes y la maquinaria agrícola. 

Fin del maoísmo: una economía con luces y sombras la cual sentó las bases para la Reforma y Apertura

En general, el maoísmo presenta algunas cifras significativas que vale la pena considerar, como una tasa media de crecimiento del PIB del 4,5 %, prácticamente idéntica a la de la URSS. Además, el PIB se triplicó en un periodo de 25 años, pasando de 305.900 millones a 931.000 millones de dólares, y se sentaron las bases para transformar a China de una economía agraria a una industrial: la participación del sector agrícola en el PIB descendió del 60 % al 34 %, mientras que la del sector industrial aumentó del 10 % al 37 %, registrando una tasa de crecimiento medio del 9,9 % durante la década de 1970.

Los principales problemas fueron, por un lado, el crecimiento demográfico —un factor que mantuvo bajas las tasas de crecimiento per cápita, a veces insuficientes para satisfacer las necesidades de una población en expansión, lo que resultó en un aumento del PIB per cápita de apenas el 2,5%—. Por otro lado, hubo errores de planificación y una destrucción de capital humano —como ocurrió durante el Gran Salto Adelante y la Revolución Cultural—, sumados a una disminución de la productividad total de todos los demás factores.

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Todo ello dio lugar a indicios de que el modelo de industrialización acelerada y extensiva bajo planificación centralizada —que imposibilitaba la modificación del sistema— estaba llegando a sus límites, generando la necesidad de reformas económicas que se implementaron posteriormente a partir de 1978, cuando Deng Xiaoping asumió la dirección del país.

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Congreso LISA 2026: programa y ponentes de una jornada sobre ciberseguridad, inteligencia y defensa

El próximo 24 de septiembre de 2025, LISA Institute celebrará en Madrid el Congreso LISA 2026, un evento presencial que reunirá a las máximas autoridades, profesores, mentores y alumnos de la institución, junto a destacados expertos del sector Seguridad, Inteligencia y Defensa. El objetivo: compartir experiencias, conocimientos, tendencias del mercado laboral y premiar la excelencia formativa.

El próximo 24 de septiembre, Madrid acogerá el Congreso LISA 2026, un encuentro presencial organizado por LISA Institute que reunirá a representantes institucionales, empresas estratégicas y especialistas en ciberseguridad, inteligencia y defensa. Cuatro mesas redondas, casos de éxito y espacios de networking conforman una jornada dedicada a compartir experiencias y analizar los desafíos que marcarán el futuro del sector.

El Congreso LISA 2026: Ciberseguridad, Inteligencia y Defensa se celebrará el jueves 24 de septiembre en la Asociación Pro Huérfanos de la Guardia Civil, situada en la calle del Príncipe de Vergara, 248, en Madrid. El programa se desarrollará de 09:30 a 19:40 horas, con registro de asistentes y acreditaciones desde las 08:30 horas. Todos los horarios corresponden a la hora de Madrid.

El encuentro, de acceso mediante inscripción o acreditación, conectará a profesionales del ámbito institucional, empresarial y académico. La colaboración en ciberseguridad, la protección de infraestructuras críticas, la soberanía tecnológica europea y el análisis geopolítico serán los ejes de esta edición.

Además de los debates, el Congreso incluirá un bloque de casos de éxito de alumni y profesores, un café de networking, una comida tipo cóctel y una entrega de premios.

Instituciones y expertos participantes

El programa contará con representantes de la Policía Nacional, la Guardia Civil, el Mando Conjunto del Ciberespacio, el Centro Nacional de Protección de Infraestructuras Críticas (CNPIC), el Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO) e ICEX.

También participarán profesionales de Ferrovial Energía, Repsol, Grupo FCC, Fortinet, Grupo Oesía, CSA y Group-IB, junto a la Asociación de Veteranos del Servicio de Inteligencia Español (AVESIE). Sus intervenciones permitirán poner en común experiencias y perspectivas sobre los retos de seguridad de instituciones y empresas.

Programa del Congreso LISA 2026

La jornada comenzará con el registro de asistentes y las acreditaciones, de 08:30 a 09:30 horas, seguido de la bienvenida e intervención institucional, de 09:30 a 10:00 horas.

🧠 Mesa 1 | Ciberseguridad corporativa vs. institucional: lecciones aprendidas

Horario: 10:00-11:30H

La primera mesa pondrá en diálogo las experiencias del ámbito institucional y empresarial en ciberseguridad. El intercambio de lecciones aprendidas servirá para reflexionar sobre la respuesta a las amenazas y la colaboración entre ambos sectores.

Ponentes confirmados:

  • Comisario Juan Carlos Sancho Domínguez, jefe de la Brigada Central de Seguridad Informática de la Policía Nacional.
  • Capitán de fragata (r) Enrique Pérez de Tena, jefe de la Oficina de Relaciones Institucionales, Coordinación y Medios (Mando Conjunto del Ciberespacio, Fuerzas Armadas).
  • Enrique Pérez de Tena, jefe de la Oficina de Relaciones Institucionales, Coordinación y Medios del Mando Conjunto del Ciberespacio, Fuerzas Armadas.
  • Teniente coronel Álvaro Gallego, jefe 2.º de la Unidad de Coordinación de Ciberseguridad de la Guardia Civil.
  • Enrique Miranda, CISO de Ferrovial Energía.
  • Álvaro G., Jefe de Área de Respuesta a Incidentes (CCN-CNI).

🔍 Mesa 2 | Protección de infraestructuras críticas y servicios esenciales

Horario: 12:30 – 14:00H

La protección de las infraestructuras que sostienen los servicios esenciales centrará el segundo debate. La mesa reunirá perfiles de seguridad industrial, inteligencia y operaciones de seguridad para abordar este reto desde sus distintos ámbitos de trabajo.

Ponentes destacados:

  • José Luis Ruiz Mulas, gerente sénior de Seguridad Industrial, Sedes y Cliente de Repsol.
  • Joaquín González, director de Inteligencia de Grupo FCC.
  • Ángel Flores Alviz, responsable de Inteligencia y Coordinación del Centro Nacional de Protección de Infraestructuras Críticas (CNPIC).
  • Daniel López, manager de Negocio de Operaciones de Seguridad de Fortinet.

Casos de éxito de alumni y profesores

Horario: 14:00-14:30H

El programa reservará un espacio para compartir experiencias profesionales de la comunidad de LISA Institute. José Ángel Sánchez, oficial jefe de la Policía Local de Guadalix de la Sierra, participará en el caso de éxito de alumni.

El bloque de profesores contará con Hugo Zunzarren, socio fundador y COO de Falco Insights, y Sonia Fernández, responsable de Relaciones Institucionales y partner en Falco Insights.

A continuación, tendrá lugar la comida-cóctel de networking, de 14:30 a 16:00 horas, antes del inicio de las mesas de tarde.


🛡️ Mesa 3 | Defensa, soberanía tecnológica y autonomía estratégica europea

Horario: 16:00-17:30H

La sesión de tarde comenzará con una mesa sobre la relación entre las capacidades de defensa, la soberanía tecnológica y la autonomía estratégica de Europa. El debate combinará perspectivas vinculadas a la defensa, la seguridad empresarial y los organismos multilaterales.

Ponentes:

  • General de división (r) Alfredo Sanz y Calabria, director de Riesgos y Seguridad Global de Grupo Oesía.
  • Coronel (r) Ángel Gómez de Ágreda.
  • Coronel (r) José Luis Calvo Albero.
  • Diego Uriel, jefe de Departamento y experto en Organismos Multilaterales de ICEX.

🌍 Mesa 4 | Inteligencia, geopolítica y prospectiva: lecciones aprendidas

Horario: 17.30-19.00H

La última mesa se centrará en el papel de la inteligencia y la prospectiva para comprender el entorno geopolítico y apoyar la toma de decisiones. Sus participantes compartirán experiencias desde la inteligencia institucional, la ciberinteligencia y el ámbito empresarial.

Ponentes:

  • Comandante José Antonio Mathés, jefe de Área de la Unidad de Coordinación del Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO), Ministerio del Interior.
  • Agnese Carlini, jefa de la Unidad de Ciberinteligencia de CSA.
  • Flavio Di Cosmo, manager de Group-IB.
  • Julián López, presidente de AVESIE, Asociación de Veteranos del Servicio de Inteligencia Español.

Premios y reconocimientos

La entrega de premios tendrá lugar de 19:00 a 19:30 horas. La jornada finalizará con las conclusiones y la despedida, de 19:30 a 19:40 horas.

Formación relacionada

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Trump anuncia el control permanente de la seguridad de Groenlandia tras el acuerdo con Dinamarca

Washington refuerza su presencia militar en la isla mientras Dinamarca, la OTAN y la UE respaldan el pacto que respeta la soberanía danesa y la autodeterminación groenlandesa.

Estados Unidos ha firmado un acuerdo con Dinamarca y Groenlandia que otorga a Washington competencias permanentes sobre la seguridad de la isla ártica. El presidente Donald Trump rubricó el pacto en Nueva York, en paralelo a la Asamblea General de la ONU, y lo calificó como un entendimiento «sin precedentes». Según sus palabras, el acuerdo afecta a «la frontera norte de Norteamérica: el extenso territorio de vital importancia estratégica conocido como Groenlandia». El mandatario aseguró además que Estados Unidos tendrá «la plena capacidad de hacer lo necesario para defender el continente americano».

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La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, situó la firma en una perspectiva histórica. Recordó que hace 75 años ambos países ya suscribieron un acuerdo de defensa sobre Groenlandia y sostuvo que el nuevo pacto lo supera: «Hoy, firmamos un acuerdo aún más importante y mejor: un acuerdo que puede perdurar para siempre». Sin embargo, matizó que sus efectos no se limitan a la relación bilateral, sino que también benefician a la OTAN y a la seguridad europea. «Reforzamos nuestra seguridad común, aumentamos nuestra capacidad de disuasión común y demostramos a nuestros adversarios quiénes somos», explicó.

Dinamarca defiende el alcance del pacto

El ministro danés de Exteriores, Lars Lokke Rasmussen, coincidió en el diagnóstico y destacó que el texto refuerza la seguridad «en el Ártico y el Atlántico Norte». No obstante, insistió en que el nuevo marco respeta la soberanía y la integridad territorial del Reino de Dinamarca, así como el derecho de los groenlandeses a decidir su propio futuro. «La historia nos une. Nuestro futuro exige que permanezcamos unidos», apostilló, en referencia a las tensiones que precedieron a la negociación.

Por su parte, el primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, reivindicó la continuidad del vínculo con Washington. «Somos, hemos sido y seguiremos siendo un amigo incondicional de Estados Unidos y parte de la alianza occidental», afirmó. Asimismo, estableció una relación directa entre ambas seguridades: «Su seguridad es nuestra seguridad y nuestra seguridad es la suya». Nielsen cerró su intervención definiendo el acuerdo como «histórico».

Respaldo internacional: de la OTAN a la Unión Europea

Al mismo tiempo, instituciones y aliados internacionales respaldaron el pacto. El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, defendió que reforzar la seguridad en la región resulta esencial tanto para Europa como para Norteamérica ante las amenazas existentes. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, también celebró el entendimiento y recordó su reciente visita a Groenlandia, que puso de relieve «la importancia estratégica de la región y la magnitud de los desafíos». El presidente del Consejo Europeo, António Costa, lo definió como un «paso positivo» para la cooperación transatlántica, destacando el respeto a la soberanía, la integridad territorial y la autodeterminación groenlandesa.

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En términos formales, el acuerdo mantiene la soberanía danesa sobre Groenlandia y reconoce el derecho de su población a la autodeterminación, aunque contempla al mismo tiempo un refuerzo de la presencia militar estadounidense en el territorio. La firma pone fin, en este marco concreto, a meses de desencuentros entre Washington, Copenhague y Nuuk, originados por las aspiraciones de Trump respecto al control de la isla. El presidente había llegado a plantear la posibilidad de asumir el control total de Groenlandia, una postura que justificó por razones de seguridad nacional.

Depliegue de J-16 en Egipto: cooperación pragmática, proyección expedicionaria china y autonomía estratégica egipcia (2026-2028)

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En este informe de inteligencia, Andrés González explica el despliegue de cazas J-16 chinos en Egipto durante el ejercicio Eagles of Civilization, y analiza si responde a una cooperación pragmática o a una proyección estratégica más amplia. El análisis identifica los riesgos de una integración acelerada con China y las oportunidades para que Egipto convierta esta exposición operativa en autonomía tecnológica real. El informe concluye con recomendaciones concretas para gestionar la relación sin comprometer la soberanía ni los vínculos occidentales.


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Google desarticula TeamPCP tras infiltrar a un analista en el grupo durante meses

Un analista de la compañía se ganó la confianza del grupo durante meses hasta ser admitido en su chat interno, lo que permitió frenar ataques contra AWS, Microsoft y otros gigantes tecnológicos.

Google ha confirmado que mantuvo a un infiltrado dentro de TeamPCP, el colectivo de ciberdelincuentes señalado como responsable de una de las mayores campañas de ataques a la cadena de suministro detectadas hasta la fecha. La operación afectó a proyectos como Mistral AI y LiteLLM, además de alcanzar a GitHub, OpenAI y la Comisión Europea. Gracias a esta infiltración, la compañía pudo espiar al grupo desde dentro, alertar a las víctimas y frenar parte de sus intentos de extorsión.

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El anuncio se produjo en la conferencia de seguridad LABScon, donde el investigador del Google Threat Intelligence Group, Austin Larsen, expuso los detalles ante WIRED. Según explicó, un analista llevaba desde marzo infiltrado en la organización, vigilando su actividad casi desde el arranque de la campaña. «Una de nuestras personas había estado trabajando durante varios meses para edificar la confianza necesaria con uno de los actores para ser invitado a formar parte de TeamPCP, y ser añadido finalmente al grupo», relató Larsen.

Así operaba TeamPCP

TeamPCP surgió a finales de 2025 y basaba su estrategia en infectar software de código abierto para robar credenciales de desarrolladores. Con ellas, introducía después su malware en otras herramientas ampliamente utilizadas, generando así un efecto en cadena. Entre los proyectos comprometidos figuraron Trivy, LiteLLM, Checkmarx, TanStack y Mistral AI, mientras que el impacto también llegó a GitHub, OpenAI y la Comisión Europea, dentro de una lista que supera las mil empresas afectadas. Para multiplicar el alcance, el grupo empleó además un gusano automatizado bautizado como Mini Shai-Hulud, en referencia a la saga Dune, diseñado para replicarse por sí mismo.

Mientras tanto, la tarea del analista infiltrado consistía en advertir de ataques inminentes. De este modo, alertó sobre un almacén de credenciales robadas que el grupo iba acumulando, lo que permitió a Google avisar a tiempo a AWS y Microsoft para revocarlas antes de que los atacantes las explotaran. Asimismo, informó de que un miembro del chat había utilizado inteligencia artificial para desarrollar un exploit de día cero contra un software de inicio de sesión muy extendido, capaz de sortear la doble autenticación, vulnerabilidad que el desarrollador logró finalmente parchear.

La traición de ShinyHunters destapó toda la operación

La visión de Google sobre la operación se completó gracias a ShinyHunters, el grupo con el que TeamPCP se había aliado para rentabilizar sus ataques y que terminó volviéndose contra ellos al entregar a Larsen el registro completo de sus conversaciones. Tras esa filtración, TeamPCP estrechó su círculo, trasladó los datos a otro servidor y expulsó tanto a ShinyHunters como al analista de Google, sin sospechar que este último era el infiltrado. Uno de los presuntos líderes, identificado por la cadena pública australiana ABC como Ruben Ian Thomson, un joven de poco más de veinte años, cayó por un error elemental, porque además de que su alias en el chat quedó vinculado a una cuenta de correo personal en filtraciones de foros de hackers, guardó una copia de todo el material robado en su propio Google Drive, dejando el acceso expuesto.

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Google trasladó esta información al FBI, lo que derivó en la detención de Thomson y de Louis Michael Gaebler a finales del mes pasado en Perth (Australia). Según la Policía Federal Australiana (AFP), ambos afrontan catorce cargos en conjunto —ocho y seis, respectivamente— por intrusión de datos, suplantación de identidad y blanqueo mediante criptomonedas, en una investigación iniciada en abril junto al FBI que contabiliza más de mil organizaciones comprometidas, más de 500.000 credenciales expuestas y al menos 300 GB de datos sustraídos. Este caso coincide con la puesta en marcha de la Cyber Disruption Unit, la nueva unidad de Google orientada a un combate más agresivo contra el cibercrimen y el hackeo patrocinado por Estados, sobre la que Larsen sentenció: «Escribir informes solo sirve hasta cierto punto. Pasar a la acción para proteger a usuarios y clientes es el siguiente paso».