Bruselas sanciona a la tecnológica por favorecer sus servicios en el buscador y da a la compañía 60 días para corregir las prácticas o afrontará nuevas sanciones.
La Comisión Europea sancionó este jueves a Google con 890 millones de euros por abuso de posición dominante, tras comprobar que la tecnológica estadounidense favoreció sus propios servicios en las búsquedas y limitó a los desarrolladores la posibilidad de dirigir a los usuarios hacia canales de compra alternativos. La multa se divide en dos partes: 460 millones por dar ventaja a sus productos en los resultados de búsqueda y 430 millones por poner trabas a los desarrolladores que querían informar sobre opciones de descarga fuera de Google Play Store. Bruselas basó su decisión en el incumplimiento de la Ley europea de Mercados Digitales (DMA), la normativa que regula el comportamiento de las grandes plataformas digitales.
La vicepresidenta de Competencia, Teresa Ribera, justificó así la sanción: «Los mejores productos deben triunfar por su calidad, no porque pertenezcan a la empresa que gestiona el buscador». Asimismo, defendió el derecho de los consumidores a conocer dónde encontrar mejores ofertas, «incluso cuando el propietario de la tienda de aplicaciones no reciba ninguna comisión». Según Ribera, se trata de medidas «decisivas pero equilibradas» frente a una compañía que, a su juicio, ha vulnerado sistemáticamente las reglas del mercado único digital.
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Por su parte, la vicepresidenta de Soberanía Tecnológica, Henna Virkkunen, detalló los efectos concretos de estas prácticas. La investigación constató que Google perjudica a las empresas que ofrecen servicios similares, como compras o deportes, al no otorgarles la misma visibilidad en la Búsqueda de Google. Además, confirmó que la empresa «ha restringido a los desarrolladores de aplicaciones la posibilidad de ofrecer ofertas más económicas a los clientes en la tienda de aplicaciones Google Play». Virkkunen advirtió que Google «debe poner fin a este incumplimiento y abstenerse de repetirlo en el futuro».
En consecuencia, la funcionaria europea remarcó que las sanciones envían un «mensaje claro» de que la Comisión «no dudará» en emplear sus instrumentos legales «para proteger las oportunidades de negocio e innovación que ofrece la Ley de Mercados Digitales». Mientras tanto, Google dispone de un plazo de 60 días para corregir las irregularidades detectadas. De no hacerlo, se expondrá a una nueva sanción periódica que podría alcanzar hasta el 5% de su facturación mundial total.
