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El nuevo tablero geopolítico del Mar Rojo: Yemen y Somalia en proceso de balcanización

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Somalia y Yemen, dos estados marcados por la fragmentación, la pobreza y la injerencia extranjera, se han convertido en epicentros del caos en el Mar Rojo. En este artículo, Francisco Javier Cabello explica cómo, en medio de rivalidades geopolíticas y conflictos internos, potencias y actores regionales mueven sus piezas. Israel, con su reconocimiento a Somalilandia, reconfigura el tablero. Mientras tanto, los yihadistas siguen aprovechando el vacío de poder.

El pasado 26 de diciembre, el primer ministro israelí anunció el reconocimiento de Somalilandia como estado independiente. Con ello, Israel se convirtió en el primer país en reconocer a la ex Somalia británica como un estado soberano.

Este movimiento es uno de los muchos que están realizando grandes potencias mundiales y actores regionales en la zona del Mar Rojo. Esta región concentra el 30 % del comercio mundial, pero es muy fácil de desestabilizar. Así lo han demostrado los ataques de los piratas somalíes y de los rebeldes hutíes de Yemen.

Somalia: el caos en el cuerno de África

La actual Somalia estaba regida por varios sultanatos los cuales fueron cayendo bajo la órbita de franceses, británicos e italianos.

En los años 60, con la independencia del país, se constituye la República de Somalia mediante la unión de los territorios bajo control italiano y británico. Como otros estados africanos, Somalia no tardó en quedar bajo el mando de un dictador: Mohamed Siad Barre. Tras su caída, estallaron guerras entre distintas facciones. La más reciente enfrenta al gobierno central con al-Shabab, el aliado regional de al-Qaeda en Somalia.

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Estados Unidos ha intentado poner orden en la zona una y otra vez, bien poniendo botas sobre el terreno como vimos en la película Black Hawk Derribado, bien con ataques aéreos o bien apoyando intervenciones de otros estados como Etiopía o Kenia. Otros países como Turquía o Egipto buscan ganar influencia favoreciendo a las distintas facciones que se disputan el poder. 

Ya en el pasado, Etiopía intentó obtener el reconocimiento de Somalilandia a cambio de explotar el puerto de Berbera. Sin embargo, Addis Abeba se echó atrás ante las airadas protestas del gobierno de Mogadiscio, así como de Egipto. Este país es rival regional de los etíopes por el tema de la Gran Presa del Renacimiento Etíope y nuevo valedor internacional de Somalia.

Ahora Israel ha roto el tabú y ha reconocido a Somalilandia como un estado más en el concierto de naciones. Pero, ¿Qué gana Israel con este movimiento?

Contar con un aliado en una región como la del Mar Rojo resulta estratégico para Israel, especialmente en un área donde no tenía mucha presencia militar. La situación se volvió más crítica después del 7 de octubre y del inicio de la guerra en Gaza. En ese contexto, los hutíes del vecino Yemen decidieron atacar el comercio internacional en represalia por las acciones del ejército israelí.

Yemen: el hermano pobre de la Península Arábiga

Yemen es el estado más pobre de la Península Arábiga. Hace frontera con las opulentas Arabia Saudí y Omán. Como Somalia, Yemen estaba fragmentado en varios estados, y continuó así durante la Guerra Fría. Al norte se encontraba la República de Yemen del Norte, heredera del Reino de Yemen. Al sur, la República de Yemen del Sur, asentada sobre los sultanatos controlados por los británicos y con una orientación socialista.

Con la caída de la Unión Soviética y tras una guerra civil, Yemen se unificó bajo el mandato de Ali Abdullah Saleh. Este gobernó el país alternando su apoyo entre distintas facciones hasta que, con la Primavera Árabe, se vio obligado a entregar el poder. Fue entonces cuando un grupo chií, los hutíes, tomó el control de Saná con el respaldo de Irán.

Fue entonces cuando una coalición liderada por Arabia Saudí se lanzó a detener a los hutíes. Sin embargo, pronto surgieron discrepancias entre los aliados. La primera fue con Catar, acusado de amparar el terrorismo de los Hermanos Musulmanes y sometido a un bloqueo diplomático.

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Más adelante surgieron tensiones con los Emiratos Árabes Unidos. En los últimos años, este país parece estar desarrollando una agenda exterior propia, en lugar de quedar subordinado a los intereses saudíes. Como parte de esta estrategia, comenzó a favorecer al Consejo de Transición del Sur, un movimiento político que aboga por restaurar la República de Yemen del Sur.

Las discrepancias entre los tres aliados más importantes de la coalición, sumadas al pobre desempeño militar de sus ejércitos, han debilitado la intervención.

La débil participación de los países árabes en la campaña yemení provocó que el país quedara, de facto, dividido en tres grandes zonas. Una está controlada por los hutíes, otra por el gobierno yemení y la tercera por el Consejo de Transición del Sur (CTS).

No son pocas las voces que consideran que Yemen del Sur podría ser el siguiente en unirse a los llamados Acuerdos de Abraham. De hacerlo, serviría a los intereses de israelíes y emiratíes en esta volátil zona del mundo.

El papel de los actores no estatales

Estados Unidos, Turquía, Israel, Irán, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes son algunos de los actores estatales que han intervenido, de una u otra forma, en los destinos de Yemen y Somalia. Sin embargo, en realidad, estos actores solo han explotado en su favor las profundas divisiones internas entre yemeníes y somalíes.

Ambos estados presentan características comunes: una sociedad tribal dirigida, en el momento de la descolonización, por una élite europeizada pero débil y con escasa tradición democrática.

Estas diferencias tribales han impulsado proyectos rupturistas. Tal es el caso de las regiones separatistas de Puntlandia y Somalilandia en Somalia, y del Consejo de Transición del Sur en Yemen. Estas regiones se levantan sobre zonas que fueron colonizadas por otros estados. Tanto el antiguo Yemen del Sur como Somalilandia se erigen sobre territorios de colonización británica.

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El cóctel de ingobernabilidad y pobreza atrajo a los yihadistas. Al-Qaeda llegaría a Yemen cuando el presidente Saleh necesitaba una fuerza de combate con experiencia para doblegar a los comunistas del sur en la guerra civil yemení. Tras el ataque al destructor USS Cole por parte de al-Qaeda, Saleh cambió de bando y pasó a perseguir a sus antiguos socios. En sus años de pujanza, el Daesh acabaría entrando en Yemen, lugar donde sigue teniendo una presencia militar 

En Somalia, la Unión de Cortes Islámicas controlaría el país hasta la intervención etíope y luego se escindiría en al-Shabab, la cual acabaría dando lealtad primero a al-Qaeda primero y a Daesh después

Perspectivas futuras para Yemen y Somalia

A corto y medio plazo, resulta difícil que yemeníes y somalíes recuperen el control de sus países. Ambos se han convertido en un auténtico tablero de ajedrez geopolítico.

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En ellos intervienen potencias mundiales como Estados Unidos, actores regionales como Israel, Kenia, Etiopía, Irán, Emiratos Árabes y Arabia Saudí, así como fuerzas centrífugas. Entre estas se encuentran los hutíes, el Consejo de Transición del Sur (CTS), Somalilandia o Puntlandia. También operan allí las dos grandes organizaciones yihadistas del momento: al-Qaeda y el Daesh.

Todas actúan con sus propios intereses. Todas tienen peones sobre el tablero y están dispuestas a expandir su influencia por la zona, a costa de los demás. Lo hacen en una tierra que no les pertenece y por la que no deben rendir cuentas ante sus opiniones públicas.

Puede parecer que haya cierto reconocimiento adicional a Somalilandia. También es posible que Arabia Saudí y los Emiratos Árabes pongan fin a su guerra proxy en Yemen, especialmente si las fuerzas emiratíes evacúan el país. Sin embargo, el futuro no indica que pueda haber un cambio a largo plazo.

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