Las inversiones chinas en España han aumentado con fuerza en sectores estratégicos como el vehículo eléctrico, las energías renovables y el almacenamiento energético. En este artículo, Pablo Creus analiza cómo esta creciente presencia económica también despierta preocupaciones en Europa por la dependencia industrial, las ayudas públicas y la influencia política de Pekín.
En los últimos años, España se ha consolidado como uno de los principales destinos europeos para la inversión china en sectores vinculados a la transición energética y la reindustrialización.
La llegada de grupos empresariales chinos al país se ha concentrado en sectores como el vehículo eléctrico, las energías renovables (hidrógeno verde, energía solar fotovoltaica y energía eólica), el almacenamiento energético y la robótica industrial. Muchas de estas inversiones cuentan con apoyo institucional y colaboración de socios locales españoles.
Principales inversiones chinas en España
El 19 de abril de 2024, la empresa automovilística china Chery Automobile y la compañía española Ebro-EV Motors firmaron un acuerdo para crear una empresa conjunta en Barcelona destinada a la producción de nuevos vehículos eléctricos. La joint venture, con un reparto de capital del 60% y 40%, tiene prevista una inversión de unos 400 millones de euros en la planta de la Zona Franca (Barcelona).
También en 2024 empezó oficialmente el desarrollo del proyecto de gigafactoría impulsado por Envision Group y el Gobierno de España en Navalmoral de la Mata (Cáceres). La empresa china Envision Group, a través de su filial Envision AESC Spain S.L., prevé desarrollar una planta de baterías LFP (litio-ferrofosfato) para vehículos eléctricos destinada al mercado europeo.
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El proyecto contempla una inversión inicial de 1.000 millones de euros y un desarrollo potencial de hasta 2.500 millones. La iniciativa cuenta con fuerte respaldo estatal mediante ayudas del PERTE VEC, con 200 millones de euros en subvenciones y otros 100 millones en préstamos públicos.
La empresa china Hunan Yuneng New Energy Battery Material anunció ese mismo año una inversión de 800 millones de euros para construir en Mérida una planta de materiales catódicos LFP destinados a baterías para vehículos eléctricos. El proyecto, desarrollado por su filial española Yuneng International Spain New Energy Battery Material S.L.U., se ubicará en el parque empresarial Expacio Mérida y prevé crear alrededor de 500 empleos directos.
Tres meses más tarde, la empresa china Trina Green Hydrogen, filial del grupo Trina Solar, y el grupo español Arbro anunciaron un acuerdo para desarrollar en el Parque Huelva Empresarial una planta de hidrógeno verde con una inversión prevista de 160 millones, además de una planta de producción de electrolizadores.
Trina Solar también acordó empezar con una planta de ensamblaje de módulos fotovoltaicos en Extremadura, financiada parcialmente a través del Fondo de Innovación de la Unión Europea.
Por su parte, la empresa Hygreen Energy se sumó a esta ola de nuevos acuerdos con una planta de hidrógeno verde en Huelva, una fábrica de electrolizadores en Málaga y una alianza estratégica con el Grupo Cox. Con una inversión de 2.000 millones de euros y la colaboración con socios locales como Cox Infrastructure Group y Kemtecnia.
La empresa china Hithium firmó recientemente, en 2026, un acuerdo con el Gobierno de Navarra para desarrollar una gigafactoría de baterías y sistemas de almacenamiento energético. La inversión ronda los 400 millones de euros y supondrá la creación de más de 500 empleos. Además, el proyecto recibirá una ayuda de 80 millones del gobierno central a través del programa RENOVAL 2 del Plan de Recuperación de los fondos Next Generation, gestionado por el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDEA).
Otros acuerdos destacados firmados entre 2024 y 2026 incluyen la instalación de una fábrica de baterías de litio de la empresa Sermatec; el proyecto de Zhenshi Holding Group para construir una fábrica de fibra de vidrio en Cádiz para el sector eólico; otro proyecto del grupo Envision para desarrollar una planta de electrolizadores por 1.000 millones de euros; el acuerdo entre CATL y Stellantis para construir una planta de baterías LFP para vehículos eléctricos en Zaragoza, con una inversión de 4.000 millones de euros; la compra de la megaplanta solar fotovoltaica de Murcia por parte de China Three Gorges Corporation por unos 500 millones de euros; la apertura de la sede europea de Kage en Barcelona; la llegada de Estun Automation también a Barcelona con proyectos de robótica industrial y automatización; y la alianza entre Ming Yang Smart Energy y la española Kemtecnia para la producción de hidrógeno verde.
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España se está convirtiendo en uno de los destinos europeos favoritos de la automoción china, que ve el país como una opción estratégica para sortear parcialmente los aranceles europeos, además de aprovechar su red industrial y logística.
Podemos destacar algunos movimientos recientes en el sector automovilístico, como el proyecto del grupo BAIC en Jaén, el proceso de expansión del grupo Geely en el mercado español, y el fuerte interés de otros fabricantes chinos como SAIC Motor, Grupo FAW, Leapmotor o BYD que estudian posibles inversiones.
Influencia económica y política de China
Producir en España puede permitir a estas empresas chinas minimizar el impacto de los aranceles impuestos por Bruselas. No obstante, la Unión Europea también tiene en cuenta el origen de los componentes para evitar que las mismas simplemente ensamblen piezas chinas en suelo europeo, además de tener en cuenta las posibles subvenciones recibidas directamente del gobierno chino.
Algunas comunidades autónomas y sectores sindicales han expresado su malestar ante la posibilidad de que estas empresas recurran a un elevado número de trabajadores desplazados desde China en vez de cubrir parte de esas vacantes con mano de obra local. Uno de los casos comentados ha sido el de CATL, que trajo a más de un millar de trabajadores chinos para participar en la construcción de su planta en Aragón.
A pesar del crecimiento visible de las inversiones chinas en España, tanto este como la UE siguen manteniendo un importante déficit comercial con China. Según datos del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa (a través de DataComex), las exportaciones españolas al país asiático rondaron los 8.000 millones de euros en 2025, mientras que las importaciones desde China superaron los 50.000 millones de euros. Un déficit comercial notable de 42.000 millones.
Y según datos recogidos por la Fundación Consejo España-China, en 2025 China se consolidó como el cuarto socio comercial de España, y, entre 2010 y 2025, fue el segundo inversor asiático en el país, solo por detrás de Japón.
Reticencias europeas ante la inversión china
Existe cierto malestar por parte de la industria europea porque muchas de estas inversiones chinas se han estado beneficiando de subvenciones públicas. Fondos que están pensados para reforzar la autonomía industrial europea acaban destinándose a los nuevos proyectos de los grupos chinos.
Por ejemplo, Envision con las PERTE, Hithium con el programa RENOVAL o Trina Solar con el respaldo del Fondo de Innovación de la UE. No obstante, cabe destacar que muchos de estos acuerdos cuentan con socios locales que también se benefician de las ayudas, como Arbro, Iberdrola, Cox o Kemtecnia.
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Además, existe preocupación por la competencia en precios, donde empresas chinas como Hygreen ofrecen electrolizadores más baratos que muchos fabricantes europeos, lo que genera descontento por una posible pérdida de competitividad industrial y una mayor dependencia de China. A ello se suma que buena parte de estas industrias dependen de ciertos materiales que son necesarios para las plantas de baterías que se están construyendo, donde Pekín cuenta con una parte importante del suministro mundial de minerales críticos e imanes.
Al final, una elevada dependencia industrial en sectores estratégicos puede acabar teniendo implicaciones políticas. Cuando miles de empleos y grandes inversiones dependen de empresas chinas asentadas en el país, gobiernos como el español pueden verse más condicionados a la hora de votar en la Unión Europea sobre restricciones o aranceles, optando posiblemente por abstenerse.
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