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Colombia suspende la difusión de Inteligencia con Estados Unidos

Bogotá corta tratos de Inteligencia con Estados Unidos mientras persisten los ataques a lanchas caribeñas, al denunciar que «debe subordinarse a los Derechos Humanos».

El presidente Gustavo Petro ha ordenado paralizar temporalmente las comunicaciones y otros tratos con las agencias de seguridad de Estados Unidos, alegando ataques de Washington contra embarcaciones en el Caribe. La medida «da orden a todos los niveles de la Inteligencia de la fuerza pública para suspender dichos intercambios». Petro explicó que la suspensión permanecerá mientras persistan los ataques con misiles a lanchas.

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En el mensaje, se establece que la acción se toma ante los bombardeos iniciados en septiembre por el Ejército estadounidense, los cuales, según la Casa Blanca, buscan combatir el narcotráfico. Sin embargo, Naciones Unidas y otros organismos condenan estas operaciones como ejecuciones extrajudiciales, mientras el mandatario resalta que «la lucha contra las drogas debe subordinarse a los Derechos Humanos del pueblo caribeño».

No obstante, el anuncio llega después de difundirse que Reino Unido podría haber actuado de forma similar, según han informado CNN, seguido por The Times y The Guardian. Sin embargo, un portavoz británico afirmó que, aunque Estados Unidos es «nuestro socio más cercano en materia de defensa, seguridad e inteligencia», no comentarán sobre asuntos de inteligencia.

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Por último, al responder preguntas sobre los ataques contra buques en el Caribe y el Pacífico, un portavoz británico señaló que estas «decisiones son asunto» de Estados Unidos y que «las cuestiones relativas a si algo contraviene o no el Derecho Internacional son competencia de un tribunal internacional competente, no de los gobiernos». En este contexto, Petro explica que la medida es una respuesta a la violencia y a la violación de derechos humanos, y que el objetivo está en proteger al Caribe.

Kazajistán firma un acuerdo estratégico para promover la educación con IA

El Gobierno de Kazajistán, OpenAI y Freedom Holding anuncian la implementación de ChatGPT Edu para capacitar a 165.000 docentes y fortalecer la educación digital con mayor privacidad y herramientas de IA.

El Gobierno de la República de Kazajistán, OpenAI y Freedom Holding Corp. han firmado un acuerdo estratégico para promover el acceso a ChatGPT Edu. Con ello, se busca fomentar la educación digital y la alfabetización en inteligencia artificial (IA).

Se desplegará ChatGPT Edu a escala nacional, capacitando a 165.000 docentes de primaria, secundaria, superior y universitaria para usar herramientas de IA avanzadas y mejorar la calidad y eficacia de la enseñanza y el aprendizaje. De hecho, según la compañía, esta versión está diseñada con mayores controles de privacidad y protección de datos.

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Además, la versión educativa ofrece funcionalidades avanzadas, como cargas y búsquedas ilimitadas. Esto permite a los profesores analizar documentos, conjuntos de datos y materiales en línea. Del mismo modo, da acceso a los GPT, asistentes de IA personalizados configurables por asignaturas, tareas y criterios de evaluación. También se integra con sistemas de gestión del aprendizaje y herramientas institucionales y, por último, crea espacios de trabajo para organizar tareas, comentarios y calificaciones.

Asimismo, este acuerdo permitirá que todos los docentes tengan acceso a través de la plataforma BilimClass. Freedom Holding Corp. financiará la iniciativa, OpenAI proporcionará la plataforma y soporte en kazajo y ruso, y el Gobierno coordinará la implementación entre organismos y centros educativos, asegurando su integración con las estructuras nacionales y los programas de desarrollo profesional.

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Del Grupo Wagner a Africa Corps: la evolución de la presencia paramilitar rusa en el Sahel

Descubre la evolución de la presencia paramilitar rusa en el Sahel, desde el Grupo Wagner hasta el Africa Corps y su financiamiento con recursos naturales.

La presencia rusa en el Sahel ha atravesado una transformación en su estrategia paramilitar. Tradicionalmente vinculada al Grupo Wagner, una empresa militar privada que operaba con cierto grado de autonomía, la influencia rusa en la región ha pasado a gestionarse a través del Africa Corps, una estructura vinculada directamente al Ministerio de Defensa ruso. Este cambio supone una nueva fase en la proyección de poder rusa en África, con implicaciones importantes en el ámbito militar, político y económico, especialmente en el contexto del vacío dejado por la retirada occidental.

¿Qué es el Africa Corps?

El Africa Corps (también conocido como el Cuerpo Expedicionario Ruso y con nombre similar al Afrika Korps de la Alemania nazi en el norte de África) es una organización paramilitar rusa que ha surgido como sucesora y heredera de la red mercenaria del Grupo Wagner en África. A diferencia de Wagner, que funcionaba como una empresa privada con un liderazgo independiente, Africa Corps depende del Ministerio de Defensa ruso y responde directamente a la política militar estatal.

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Este cuerpo se presenta como una estructura más institucionalizada y regulada, con comandos de alto rango del ejército ruso involucrados en sus operaciones. Además, este cambio se ha acompañado de una estrategia de reclutamiento que ha absorbido mercenarios y combatientes que anteriormente operaban bajo la etiqueta de Wagner, ofreciendo una opción de integración a la nueva entidad. Así, Moscú busca consolidar y asegurar un control más directo sobre sus fuerzas paramilitares desplegadas en la región.

Transición del Grupo Wagner al Africa Corps

El Grupo Wagner fue durante años el principal instrumento ruso en la intervención paramilitar en el Sahel y otros territorios africanos. Fundado y liderado por Yevgueni Prigozhin, Wagner operó con un margen significativo de independencia, involucrándose en conflictos en países como Mali, Burkina Faso, Níger, República Centroafricana, Sudán, República Democrática del Congo o Libia. Sin embargo, tras acontecimientos que incluyeron una rebelión contra el Kremlin y la muerte de Prigozhin en circunstancias controvertidas, la operación paramilitar rusa en África requirió una reestructuración.

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Esta reestructuración dio lugar al Africa Corps, cuya principal característica es la subordinación clara y oficial al Ministerio de Defensa ruso, representando así una transición de las operaciones de carácter privado a un marco estatal. Esto implica que la estrategia y las acciones en África ya no están bajo la responsabilidad de un empresario mercenario, sino que forman parte de la política militar rusa con todos los mecanismos de coordinación y control que eso conlleva.

Operaciones del Africa Corps

Las operaciones del Africa Corps en el Sahel se orientan a fortalecer la seguridad y cooperación militar en varios países africanos aliados o cercanos a la esfera rusa, incluyendo Mali, Burkina Faso, Níger y la República Centroafricana. En comparación con las tácticas más flexibles y descentralizadas de Wagner, el Africa Corps ejecuta campañas más coordinadas y alineadas con objetivos geopolíticos del Kremlin, abarcando:

  • Apoyo directo a los ejércitos nacionales en la lucha contra insurgencias y grupos yihadistas.
  • Entrenamiento militar y asesoría a fuerzas locales para mejorar su capacidad operativa.
  • Aseguramiento de áreas estratégicas y ejes de comunicación vitales para los gobiernos locales.
  • Operaciones conjuntas que incluyen cobertura aérea y apoyo de fuego coordinado.

Estos esfuerzos se enmarcan en una doctrina militar más tradicional, con estructuras y cadenas de mando claras que buscan consolidar la influencia rusa y prevenir el avance o retorno de potencias occidentales en la región.

Financiamiento mediante recursos naturales

Una dimensión vital del Africa Corps, heredada del Grupo Wagner, es su modelo de financiación basado en la explotación de recursos naturales. La presencia rusa se ha consolidado en territorios ricos en oro, diamantes y otros recursos minerales esenciales. A cambio de su apoyo militar, los gobiernos africanos conceden concesiones y control sobre estas materias primas a entidades vinculadas a la estructura rusa.

Esta estrategia permite financiar las operaciones paramilitares y mantener la presencia rusa en la región, reproduciendo un modelo donde la seguridad y el respaldo político van atados a la extracción de riqueza natural. Esta situación ha generado tensiones en los países involucrados, incluyendo conflictos por minas artesanales, desplazamientos de comunidades y problemas relacionados con la soberanía sobre los recursos.

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El Africa Corps actúa así dentro de una lógica de influencia hegemónica, proporcionado por un Estado que utiliza su fuerza militar y económica para afianzar su influencia a nivel global, aprovechando las debilidades institucionales y los vacíos de poder en zonas estratégicas africanas.

Malí ante la yihad económica: el bloqueo del combustible como arma de poder 

El colapso institucional en Malí refleja una crisis multidimensional alimentada por la violencia yihadista, el autoritarismo militar y la descomposición estatal. La retirada internacional y la entrada de actores como el Grupo Wagner agravan la situación. Mientras tanto, y como explica el alumno del Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítico de LISA Institute, Luis Alberto Modrego, la población queda atrapada en una espiral de violencia sin fin.

La semana pasada, el gobierno de Malí tomó una decisión que causó perplejidad y desconcierto en la comunidad internacional. Cerró todas las escuelas y universidades, al no poder hacer frente al suministro de combustible. Esta situación fue provocada por actos de bloqueo y sabotaje de la filial de Al Qaeda en Malí: el Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (Jama’at Nusrat al-Islam wal-Muslimin, abreviado JNIM).

Es de lamentar que la noticia no haya recibido la atención mediática ni la trascendencia política y analítica que su magnitud requiere. Esto refleja la falta de interés internacional por comprender la profundidad y complejidad de la crisis maliense. También evidencia la desconexión entre la realidad del Sahel y su percepción desde el exterior.

Mientras el Sahel se descompone en un proceso continuo de deterioro estructural, muestra un cuadro crónico de fragilidad institucional. Las estructuras administrativas y de gobernanza son incapaces de garantizar servicios básicos, seguridad o cohesión territorial. Sin embargo, la atención internacional sigue centrada en Ucrania y Oriente Medio.

Los analistas más prestigiosos, en un ejercicio de autocrítica profesional, han reconocido una importante omisión. Pese a la abundancia de estudios, proyecciones y evaluaciones estratégicas elaboradas por organismos oficiales y laboratorios de pensamiento geoestratégico (Think tanks), pocos anticiparon un hecho clave.

Los grupos yihadistas han logrado transformar el control del comercio energético en un instrumento de guerra híbrida. Con ello, pueden inmovilizar por completo a un Estado sin recurrir a la fuerza militar directa, sin disparar un solo tiro.

Nadie supo prever la situación actual. 

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Resulta sorprendente que ningún centro de análisis estratégico ni el propio Gobierno maliense anticiparan el colapso del suministro de combustible. Esto ocurrió pese a los numerosos indicios de vulnerabilidad logística que se venían observando, y cuando las señales de bloqueo yihadista eran más que evidentes en la región de Kayes, al oeste del país.

Estos mismos organismos procederán de inmediato al estudio y análisis de la nueva estrategia: la «yihad económica» lanzada por el grupo JNIM. Desde septiembre, este grupo bloquea la entrada de carburante procedente de Senegal, Mauritania, Guinea y Costa de Marfil.

Esta crisis revela que la guerra en el Sahel ha entrado en una nueva fase. En ella, la infraestructura civil (carburante, alimentos, educación) se ha convertido en objetivo estratégico. Su impacto amenaza con extender la inestabilidad hacia las fronteras occidentales del continente.

Debemos preguntarnos por las razones del fracaso de las estrategias internacionales de estabilización. Pese a su despliegue prolongado, estas no han logrado abordar las causas estructurales de la inestabilidad. Tampoco han conseguido consolidar instituciones locales capaces de sostener la gobernanza y la seguridad.

Estas estrategias han privilegiado el control militar, el fortalecimiento del sector seguridad y su capacitación. También la gestión del riesgo, por encima del fortalecimiento del Estado, sin atender las raíces políticas, sociales y económicas del conflicto.

Hay que destacar que la cooperación internacional con un gobierno militar nacido de un golpe de Estado plantea profundas contradicciones éticas y estratégicas. Este gobierno ha consolidado su poder bajo el silencio internacional.

Resulta pertinente recordar que el gobierno maliense forzó la retirada de las misiones de la ONU y de la EUTM. Luego, sustituyó su presencia por una alianza político-militar y económica con Rusia, articulada principalmente a través del Grupo Wagner.

Esta decisión significó un profundo cambio en el equilibrio de alianzas en el Sahel. Además, desplazó la cooperación occidental y consolidó una dependencia creciente de Moscú en materia de defensa y recursos estratégicos.

No olvidemos que el gobierno maliense promovió la salida de las misiones de la ONU y la EUTM del país. Lo hizo en beneficio de la colaboración política, militar y económica con Rusia. También apoyó a la junta militar del Grupo Wagner, que brinda asistencia a las Fuerzas Armadas malienses disfrazada de asesoría en seguridad.

En 2020, un informe de la División de Derechos Humanos de la Misión Multidimensional Integrada de Estabilización de las Naciones Unidas en Malí (MINUSMA) denunciaba a las fuerzas y cuerpos de seguridad malienses. Los señalaba como responsables de más de un centenar de ejecuciones extrajudiciales, especialmente en el centro del país, epicentro de la violencia yihadista y de los enfrentamientos interétnicos.

A estas violaciones se sumaban denuncias por desapariciones forzadas, torturas, tratos inhumanos o degradantes y detenciones arbitrarias. Todo esto ocurría en un contexto de creciente deterioro de los derechos humanos.

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La colaboración del Grupo Wagner con las Fuerzas Armadas malienses (FAMa) ha intensificado esta dinámica de represión.

Bajo el pretexto de luchar contra el terrorismo yihadista, las fuerzas de seguridad del Estado han realizado operaciones indiscriminadas. Estas acciones se han dirigido contra comunidades sospechosas de colaborar con los insurgentes.

Paradójicamente, esta violencia estatal ha terminado alimentando el ciclo de radicalización. Muchas comunidades rurales, perseguidas por el ejército, han buscado refugio y protección en las filiales locales del Estado Islámico y de Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI).

La comunidad peul, tradicionalmente dedicada al pastoreo nómada, ha sido particularmente estigmatizada por las autoridades, que la acusan de connivencia con los grupos yihadistas.

A su vez, la comunidad dogón, de tradición agrícola y sedentaria, ha respondido organizando milicias de autodefensa. Estas han sido responsables de ataques contra poblaciones peul, generando así un ciclo de venganza étnica y violencia recíproca.

Con el paso del tiempo, la milicia dogón dejó de ser un simple grupo de autodefensa. Tal como señalan especialistas en la región (entre ellos Javier Nievas), esta organización ha evolucionado hacia una estructura criminal con fines económicos. Además, ha llegado a suplantar la autoridad del Estado en zonas rurales.

La milicia impone su control sobre las poblaciones locales, incluso dentro de su misma etnia. Exige lealtad y «protección» a cambio de tributos, en un esquema que reproduce mecanismos típicos del crimen organizado.

El resultado de estas dinámicas cruzadas (represión estatal, violencia étnica, expansión yihadista y criminalización de las milicias) es una espiral de violencia incesante. Esta ha convertido al centro de Malí en uno de los escenarios más complejos y desestructurados del Sahel. Allí, las fronteras entre insurgencia, defensa y criminalidad han quedado prácticamente borradas.

En resumen, al legitimar de facto a una junta militar que ha disuelto las garantías constitucionales y prohibido la actividad de partidos políticos y de la oposición, la comunidad internacional incurre en una forma de ceguera pragmática. Esta actitud socava sus propios principios de gobernanza democrática.

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Esa complacencia ha contribuido a consolidar un modelo autoritario. Lejos de estabilizar al país, ha debilitado aún más las instituciones, restringido las libertades civiles y deteriorado la confianza social.

En última instancia, colaborar con un régimen nacido de la ruptura del orden constitucional equivale a priorizar una estabilidad superficial sobre la legitimidad política. Esto perpetúa las mismas dinámicas que alimentan la crisis maliense.


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¿Qué es el servicio militar?

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En este artículo se explica qué es el servicio militar y cómo funciona actualmente en distintos países.

Durante años, el servicio militar fue una etapa obligatoria en España. Formaba parte del calendario vital de muchos jóvenes: llegaba la carta y tocaba cumplir. Sin embargo, en 2001 se suspendió y desde entonces solo accede quien quiere.

Eso no significa que haya desaparecido del todo. En muchos países sigue vigente, y en algunos empieza incluso a fortalecerse. La guerra en Ucrania, la tensión con Rusia y la aparición de nuevos bloques geopolíticos han reactivado un discurso que, hasta hace poco, sonaba anticuado. De pronto, formar a la población para la defensa nacional ya no parece una idea del pasado, sino una posibilidad real.

Por ejemplo, Bélgica se prepara para reintroducir un modelo de mili voluntaria: a partir de 2026, el Ministerio de Defensa enviará una carta a todos los jóvenes de 17 años (hombres y mujeres) para invitarles a realizar un año de servicio con una retribución mensual de 2.000 euros. El objetivo no es solo formar soldados, sino captar talento joven para reforzar las Fuerzas Armadas.

Entonces, ¿qué es exactamente el servicio militar y qué papel juega en la actualidad?

En qué consiste el servicio militar

El servicio militar es una etapa de formación dentro de las Fuerzas Armadas. Puede ser voluntario o no, según el país. La idea principal es preparar a los ciudadanos para actuar ante amenazas o emergencias. Eso implica entrenamiento físico, manejo de armamento, aprendizaje de primeros auxilios, y formación en disciplina, trabajo en equipo y responsabilidad.

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Asimismo, en muchos casos se imparten conocimientos técnicos. Hay quienes aprenden mecánica, logística, electricidad o tareas de mantenimiento. No se trata solo de estar listos para el combate, sino también de adquirir herramientas útiles fuera del entorno militar. Además, durante ese periodo, se participa en maniobras, simulacros, ejercicios de supervivencia y en algunos contextos, tareas de apoyo civil o ayuda humanitaria.

En ciertos países, el servicio militar funciona también como una puerta de entrada a una carrera profesional dentro del ejército. Otras veces es simplemente una etapa, una experiencia intensa que deja huella.

Dónde sigue siendo obligatorio el servicio militar

En Europa, el servicio militar obligatorio sigue en vigor para los hombres en países como Finlandia, Grecia, Austria, Estonia, Lituania o Chipre. En Suiza también es obligatorio, aunque con posibilidad de alternativa civil. Noruega y Suecia lo aplican de forma mixta: hombres y mujeres deben pasar por esa instrucción. Dinamarca también se ha sumado a ese modelo.

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En América Latina, Cuba lo mantiene. En otros como Brasil, Bolivia o Chile, está legislado pero no se aplica de forma estricta. En Asia, Corea del Sur lo considera esencial. Corea del Norte incluye hasta 13 años para ciertos perfiles

Por otro lado, hay países que se han mantenido firmes en el modelo voluntario. Es el caso de Japón, Estados Unidos, India, Reino Unido y, claro, España.

En este nuevo escenario, el servicio militar empieza a presentarse como una opción posible, incluso necesaria.

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Magdeburgo cancela su mercado navideño por riesgos de seguridad

El ayuntamiento asegura que la propuesta de seguridad presentada no garantiza el 100% de la protección de trabajadores ni visitantes, después de que el 20 de diciembre de 2024, Taleb Al-Abdulmohsen arrollara a una multitud.

El mercado navideño de Magdeburgo, uno de los más emblemáticos de Alemania, no abrirá este año. La alcaldesa Simone Borris confirmó la cancelación, argumentando que no se puede garantizar «la protección del 100% de los ciudadanos y profesionales». Esta decisión se tomó tras la negativa de la administración estatal a autorizar el evento por considerar insuficientes los planes de seguridad.

Inicialmente, la noticia se recibió con escepticismo. Una ola de desinformación en redes sociales había afirmado que todos los mercados de Adviento serían cancelados, lo que generó dudas sobre la veracidad del anuncio. Sin embargo, la confirmación oficial llegó el martes 11 de noviembre. En unas declaraciones, Borris explicó que «el concepto de seguridad presentado no ofrece garantías suficientes», tras las críticas de la administración estatal sobre el control de acceso y el número de agentes previstos.

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La empresa organizadora, Weihnachtsmarkt GmbH, rechazó las exigencias estatales. Considera que los costes adicionales de las nuevas medidas son «poco prácticos» y que las autoridades buscan «protegerse de la responsabilidad en caso de incidente». Un representante de la compañía señaló: «Hoy en día, cualquier posición pública está en riesgo. Si algo sucede, serán responsables y tratarán de evitarlo. Pero es imposible garantizar una seguridad total, nunca, ni siquiera cuando se camina por la calle». La empresa está dispuesta a reforzar el plan, pero rechaza algunas demandas por considerarlas «imposibles de lograr».

La cancelación coincide con el inicio del juicio de Taleb al Abdulmohsen, el refugiado saudí que el 20 de diciembre de 2024 atropelló a decenas de personas en Magdeburgo, dejando seis muertos y cientos de heridos. El tribunal regional construyó una sala especial con capacidad para 700 personas y medidas de seguridad excepcionales. Abdulmohsen fue trasladado en helicóptero, esposado y colocado en una vitrina a prueba de balas, protegido por oficiales armados y enmascarados.

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Durante la lectura de los cargos, Abdulmohsen mostró una sonrisa provocativa y exhibió un hashtag con las palabras «#MagdeburgGate» y «septiembre de 2026», en referencia a las elecciones regionales en Sajonia-Anhalt. Entre las pruebas presentadas, una carta enviada en marzo revela que el acusado se jactaba de querer «matar a todos los alemanes» excepto a su abogado y algunos conocidos. Dijo estar «orgulloso» del ataque y aseguró estar «listo para masacrar a más alemanes con sus propias manos».

El ambiente en Magdeburgo es de consternación. Muchos residentes sienten que la cancelación del mercado simboliza una victoria para el miedo y el terrorismo. Berenice, una maestra jubilada, lamentó: «Estos son ataques que son imposibles de evitar. Cualquiera puede alquilar un automóvil y arrojarlo a los peatones, o tomar un cuchillo y atacar en el metro. Las fuerzas de seguridad no pueden predecir esto. Simplemente, perdimos contra ellos». Kurt, un visitante, añadió: «Incluso si el mercado finalmente abre, no será lo mismo. Nunca volveremos a beber vino caliente con la despreocupación de antes. En ese sentido, sí, perdimos una batalla».

¿Quién es Hemedti? El señor de la guerra que aterroriza Darfur

Lo que se vive hoy en Sudán es el resultado de años de alianzas oscuras, economía de guerra y ausencia de Estado. En ese escenario, Hemedti emerge como una figura clave del caos. En este artículo, Francisco Javier Cabello explica cómo construyó su imperio de poder desde Darfur.

Tras un asedio de cerca de un año y medio caía en manos de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) la localidad de Al-Fasher, la única que permanecía leal al gobierno sudanés en toda la región de Darfur, consolidando el control de las RSF sobre toda esta región sudanesa.

Comenzaron entonces a llegar a nuestros hogares noticias de horribles masacres cometidas por las RSF, llevando el foco de la atención internacional situado en Oriente Medio, Ucrania o el mar Caribe a África. 

Las imágenes de Sudán nos indignaron. También nos indignó el ver al líder de las RSF usando como vehículo de mando un supuesto VAMTAC Uro (no era un VAMTAC español sino un Namr emiratí). 

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Pero, ¿quién es el hombre que lidera las RSF? ¿Quiénes financian su ejército? ¿Quiénes arman, entrenan y en definitiva patrocinan la guerra de «Hemedti» y sus hombres contra el gobierno de Jartum?

Un mosaico de etnias y confesiones

Sudán es uno de los países más complejos de gobernar. Como muchos países africanos, el reparto colonial unió bajo una misma frontera a un variopinto mosaico de pueblos con distintas maneras de entender la vida e incluso, distintas confesiones. 

En términos religiosos, el país quedaría dividido en el momento de su independencia, grosso modo, entre un norte musulmán y árabe y un sur subsahariano de carácter cristiano y animista. 

En términos económicos, la industria petrolera se concentraría al sur, así como la agricultura mientras en el norte quedaría la ganadería y la industria minera, especialmente el oro. 

Las diferencias religiosas quedaron «subsanadas» con la independencia de Sudán del Sur en 2011 después de dos largas guerras civiles. 

En una de estas guerras civiles nacieron las RSF, inicialmente conocidos como Janjaweed, eran el brazo armado del gobierno y de la élite árabe sudanesa para hacer una limpieza étnica en la región de Darfur. Para ello se valieron de pastores nómadas árabes que comenzaron a hostigar a pueblos subsaharianos como los fur, zaghawa o masalit. 

En este contexto no tardó en destacar la familia Dagalo, liderada por Hemedti. Los Dagalo no tardaron en hacerse con el control de la milicia y en estar en buenas relaciones con Jartum gracias al control de varias minas de oro.

La conexión de Hemedti con Emiratos Árabes y Wagner

La mediación de Qatar acabó con el conflicto en torno a 2012. Esa zona de África, por su ubicación geográfica acabó convirtiéndose en un interesante tablero de juego para toda clase de actores, tanto estatales como no estatales. 

En el contexto de la paz, los Janjaweed se integraron en las Fuerzas Armadas sudanesas como las RSF, pero esa fusión quedó a medias, llegando a conservar Hemedti una amplia autonomía. 

Esta autonomía en el mando, permitió al paramilitar sudanés entrar en contacto con los Emiratos Árabes, con quien hizo importantes negocios. Dubai es una de las grandes plazas donde se vende oro en el mundo y Dagallo amasó una gran fortuna vendiendo ahí su oro.

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Las intervenciones militares de Emiratos Árabes Unidos en Libia y Yemen permitieron a «Hemedti» estrechar lazos con sus socios emiratíes, ofreciendo a las RSF para luchar estas guerras. 

«Hemedti» también tuvo tiempo de estrechar lazos con el Grupo Wagner operando de la misma manera, vendiendo su oro en Moscú, consiguiendo entrenamiento y armas. 

De esta manera, «Hemedti» conseguiría convertir su desharrapada milicia en una fuerza de combate competente con experiencia de combate

Hemedti: de señor de la guerra a aliado clave en el tablero geopolítico africano

En 2018, estallan en Sudán una serie de revueltas tras eliminar el presidente Omar al-Bashir los subsidios al trigo y el combustible. Las revueltas recuerdan a la Primavera Árabe y se saldan como en el vecino Egipto: el ejército muestra la puerta de salida al dictador y asumir el poder de manera interina. 

El antiguo ministro de Defensa, Ahmad Awad ibn Auf, asumiría la presidencia y el civil Abdullah Hamdok asumiría el puesto de primer ministro. En 2021, un nuevo golpe de Estado colocaría al frente del estado sudanés al general Abdel Fattah al-Burham como presidente y a Mohamed Hamdan Dagallo como vicepresidente. 

En 2023, los dos hombres fuertes de Sudán decidieron acabar el uno con el otro. Hemedti lanzó a sus hombres sobre Jartum, pero acabó fracasando y sería expulsado de sus últimos bastiones en la capital, lo que le hizo retirarse a Darfur. 

Es en ese intento de reforzar su control sobre Darfur donde debemos de encuadrar la reciente ofensiva sobre Al-Fasher y es en violento pasado de «Hemedti» contra los pueblos subsaharianos de la región donde podemos encuadrar la violencia desatada por las RSF sobre la población civil de Al-Fasher. 

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Y es con sus contactos con los Emiratos Árabes que le suministra armas y mercenarios colombianos, señores de la guerra como el general libio Haftar, con los mercenarios de Wagner (aunque parece que Rusia ha decidido apostarlo todo a Burham) y al tráfico de oro como podemos explicar que dos años después de su intento fallido de tomar Jartum, Dagallo sea capaz de poner en jaque al estado sudanés. 

¿Qué planea «Hemedti»?

Para concluir, está claro que «Hemedti» puede desear en un corto plazo una congelación del conflicto, convirtiendo a Darfur en un estado bajo su mando, lo cual es una noticia peligrosa pues eso puede implicar que Dagallo lleve a cabo una verdadera limpieza étnica o genocidio sobre la población subsahariana para dar más cohesión a ese estado. 

Quizás su idea sea reconstruir sus milicias, fortalecerse y comenzar una cuarta guerra civil sudanesa o quizás forzar un acuerdo donde salve la autonomía de sus fuerzas (uno de los pilares de su influencia política junto con su control de las minas de oro) toda vez que el gobierno constate que no puede solucionar este asunto de manera militar y negociar un reparto del poder más conveniente a sus intereses. 

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¿Qué es el Sahel y dónde se ubica?

Conoce el Sahel, su ubicación territorial y la importancia geográfica de esta región que conecta el norte y el sur de África.

El Sahel es un territorio que ha estado en el centro de la atención internacional por sus desafíos humanitarios, su situación política y su relevancia geográfica. A lo largo de los años, esta región ha sido escenario de importantes transformaciones, tanto naturales como sociales, que han marcado su historia y su presente. Sin embargo, antes de adentrarse en sus características y problemas, es fundamental entender qué es el Sahel y dónde se encuentra exactamente.

¿Qué es el Sahel?

Es una amplia franja de tierra que actúa como una zona de transición entre el desierto del Sahara, al norte, y las sabanas tropicales del África subsahariana, al sur. El término «Sahel» proviene del árabe y significa «costa» o «borde», lo que refleja su papel como límite entre dos grandes ecosistemas africanos. Esta región se caracteriza por un clima semiárido, con largas estaciones secas y lluvias breves y concentradas, lo que la convierte en un entorno frágil y vulnerable a la desertificación y al cambio climático.

Mapa del Sahel / Créditos: Terpsícoras

Esta región, además, no es solo una definición geográfica, sino también un espacio político y social que agrupa a varios países y enfrenta desafíos comunes como la pobreza, la inseguridad y la inestabilidad política. La región es crucial para entender las dinámicas de África occidental y central, y su importancia va más allá de sus fronteras naturales.

¿Dónde se ubica el Sahel?

El Sahel se extiende a lo largo de unos 6.000 kilómetros, desde la costa atlántica de África hasta el mar Rojo, cruzando el continente de oeste a este. Esta franja abarca una superficie de más de tres millones de kilómetros cuadrados y comprende territorios de varios países africanos. La lista oficial de países que tienen territorio en el Sahel, según la Estrategia Integrada de las Naciones Unidas para el Sahel (UNISS), incluye:​

  • Senegal
  • Gambia
  • Mauritania
  • Guinea
  • Malí
  • Burkina Faso
  • Níger
  • Chad
  • Camerún
  • Nigeria

Algunas definiciones también incluyen partes de Sudán, Eritrea y la República Centroafricana, aunque la lista principal suele centrarse en los diez países mencionados. La región política del Sahel es especialmente relevante para la cooperación internacional y la gestión de crisis humanitarias y de seguridad.

Historia y contexto del Sahel

El Sahel ha sido históricamente una zona de paso y comercio, donde se han desarrollado importantes rutas entre el norte de África y el África subsahariana. Desde la antigüedad, ciudades como Tombuctú, Gao y Djenné fueron centros de intercambio cultural y económico. Sin embargo, la región también ha sufrido conflictos, hambrunas y cambios políticos que han marcado su desarrollo moderno.

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En los últimos años, el Sahel ha ganado protagonismo internacional por la aparición de conflictos armados, la inestabilidad política y la expansión de grupos extremistas y terroristas. Estos factores han agravado la situación humanitaria y han provocado el desplazamiento y muerte de millones de personas.

Desafíos actuales del Sahel

El Sahel enfrenta una combinación de desafíos que afectan a su población y a su estabilidad. Entre los principales problemas destacan:

  • Cambio climático y desertificación: la región sufre sequías recurrentes y el avance del desierto, lo que afecta la agricultura y la ganadería.
  • Inseguridad y violencia: la presencia de grupos yihadistas y la inestabilidad política han provocado miles de muertes, guerras y desplazamientos.
  • Pobreza y desigualdad: el Sahel es una de las regiones más pobres del mundo, con altos índices de malnutrición y falta de acceso a servicios básicos.
  • Desplazamientos forzados: millones de personas han tenido que abandonar sus hogares por conflictos, hambrunas y el cambio climático, entre otros problemas.

Importancia geopolítica del Sahel

La región del Sahel es clave para la seguridad y el desarrollo de África. Su ubicación estratégica la convierte en un punto de encuentro entre el norte y el sur del continente, y su estabilidad afecta a países vecinos y a la comunidad internacional. Asimismo, es una región rica en recursos naturales, lo que también ha provocado el auge de conflictos y desigualdades.

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No obstante, la intervención de organismos internacionales y ONG buscan abordar los desafíos de la región mediante programas de cooperación, ayuda humanitaria y estrategias de seguridad. Sin embargo, no siempre se puede hacer frente a esos problemas, lo que agrava la situación.

La geopolítica de la vainilla de Madagascar: entre el oro negro y la pobreza extrema

Madagascar lidera la producción mundial de vainilla, pero esta preciada especia encierra una dura paradoja. En este artículo, Salvador Iborra, alumno del Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítico de LISA Institute, analiza cómo su comercio sostiene economías locales, pero también alimenta pobreza, criminalidad y vulnerabilidad climática.

La vainilla de Madagascar representa más de la mitad del suministro mundial y sostiene a cientos de miles de agricultores. Sin embargo, lejos de impulsar el desarrollo, se ha convertido en un factor de vulnerabilidad. Su comercio está marcado por la volatilidad de precios y la dependencia de intermediarios y multinacionales que concentran el valor añadido.

Además, la creciente inseguridad vinculada al crimen organizado y al cambio climático agrava la situación. Todo esto coloca al país en una encrucijada, donde la riqueza de un recurso muy demandado convive con una de las tasas de pobreza más altas del planeta.

La vainilla: el oro negro de Madagascar

Madagascar ostenta un papel clave en el suministro global de la vainilla, representando el 50% del total de las exportaciones a nivel económico. La base de datos comercial de «The Observatory of Economic Complexity» sitúa al país en el 64%

Sus mercados de destino son generalmente occidentales: Estados Unidos, Francia, Canadá, Alemania o Países Bajos, empleándose en la industria alimenticia de las grandes economías mundiales. Es una materia prima indispensable para productos tan populares como el chocolate, el helado, el caramelo, el café o los dulces

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En este contexto, se ha generado una dependencia mundial de un Estado con numerosos problemas económicos: una tasa de pobreza muy alta (el 80% de la población vive en la pobreza extrema, menos de 2,15$ al día), una inflación elevada (10% en 2023) y el sexto PIB per cápita más bajo del mundo.

La vainilla se ha convertido en una valiosa exportación para el país, pero también en un factor de riesgo. Genera vulnerabilidad ante la fluctuación de los mercados y la volatilidad de los precios. Además, ejerce presión sobre los ecosistemas locales de la isla.

Arma de doble filo: pilar para las economías locales, pero fuente de criminalidad

El cultivo de vainilla es un pilar económico vital para miles de familias en el país. Está profundamente arraigado en el tejido socioeconómico de numerosas comunidades a lo largo de la isla.

No obstante, la volatilidad del precio de la especia genera inestabilidad económica e inseguridad alimentaria en numerosos núcleos familiares dedicados a la agricultura.

Encuestas de 2021 de la Universidad de Duke en el país revelan que alrededor del 76 % de los agricultores carecen de seguridad alimentaria. Han padecido episodios de carestía de alimentos en los últimos años.

Pero el cultivo de esta especia también genera otra grave problemática: el crimen.

En 2018 se produjo una «fiebre de la vainilla» impulsada por cuatro factores. El primero fue un auge en los precios, tras años anteriores de baja cosecha. El segundo, una creciente demanda global del saborizante de vainilla. También influyó la especulación de los intermediarios. Finalmente, la destrucción causada por el ciclón Enawo en 2017 agravó la situación.

Las consecuencias fueron graves: el precio se multiplicó por diez en solo cinco años (2013-2018).

Esta fiebre propició que los productores de la anhelada especia fuesen objeto de robos organizados de sus cosechas, terminando algunos de ellos en violencia por la muerte de estos al tratar de proteger su producto o por la ejecución de los ladrones como forma de justicia popular.

Gran parte de esta agitación se produjo en la región norteña de Sava, que durante años ha sido el principal centro productor de vainilla (hasta el 90% de la población de la región depende de su cultivo). 

Sin embargo, la criminalidad ha cambiado a medida que los precios comenzaron a caer desde sus máximos de 2018 (en febrero de 2020 el gobierno fijó un precio mínimo de venta para tratar de estabilizar el mercado), así como por la mejora de la seguridad de los agricultores. Los robos se han centrado en otras regiones emergentes de la isla.

Esta no solo se limita al robo de las cosechas en los meses de marzo a julio, sino también a estafas y fraudes entre productores e intermediarios. Un caso común es el de la recogida de la cosecha llevada a cabo sin el pago de esta.

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La criminalidad no solo proviene de redes mafiosas que operan en la isla para enriquecerse o blanquear capitales, como los traficantes de madera palo de rosa. También involucra a operadores de vainilla de distintas regiones del país. Désiré Andriamarikita, alcalde de la comuna de Vohimalaza, ha señalado que el aumento de robos en el sur de la isla coincide con el interés de frenar la competencia de nuevos productores.

Si bien las autoridades destacan el decrecimiento de la criminalidad relacionada con este cultivo, deben llevarse a cabo reformas estructurales para evitar el resurgimiento de esta si el precio de la vainilla vuelve a colocarse en máximos históricos.

Presente y futuro: aranceles estadounidenses, cambio climático 

  • La agresividad proteccionista de la segunda presidencia de Trump

Con aproximadamente un 32% de las importaciones del total de la vainilla malgache, Estados Unidos es uno de los mercados más importantes para los agricultores de la isla.

Cualquier perturbación comercial entre ambos países golpea profundamente a Madagascar. Esto se debe a su necesidad de acceder a divisas extranjeras y a su dependencia de esta exportación.

La llegada de Trump a la Casa Blanca y su reforzado interés en imponer aranceles masivos supuso una clara amenaza para el país africano. Los peores pronósticos se cumplieron con la publicación de la lista de aranceles de Trump en abril de 2025, que introdujo la creación de un arancel universal del 10% sobre todas las importaciones a Estados Unidos y tarifas más altas para aquellos Estados con un déficit comercial más pronunciado con respecto a Washington.

Madagascar fue objeto del segundo arancel más alto de todo el continente africano, con un 47%. No obstante, el 1 de agosto la Administración Trump anunció un nuevo esquema arancelario que redujo los aranceles de dicha cifra al 15%, entrando en vigor el 15 de dicho mes. 

Aun así, las consecuencias han sido muy dañinas: las empresas estadounidenses acumularon existencias de vainilla (dada su buena capacidad de conservación) y los pedidos desde el país se detuvieron por completo. Los exportadores dejaron de contar con flujo de efectivo constante, los precios cayeron a su punto más bajo y numerosos agricultores cosecharon antes de tiempo.

Este caso es un claro ejemplo de la grave exposición de los agricultores malgaches a los shocks externos.

La incidencia del cambio climático

El cultivo de la vainilla en el país es muy sensible a las condiciones climáticas. La industria se enfrenta a importantes amenazas como las fluctuaciones de temperatura, las precipitaciones irregulares y los fenómenos meteorológicos extremos, reduciendo drásticamente la productividad nacional.

La ONU ha clasificado a Madagascar como el cuarto país más vulnerable al clima a nivel mundial, y los agricultores de la importante región de Sava ya advierten sobre la amenaza que suponen para la vainilla el cambio en los patrones de lluvia y el creciente riesgo de ciclones tropicales.

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Según Dasy Ibrahim, colaboradora en el instituto Sustainable Vanilla Initiative, estos patrones irregulares inciden en la salud de la vainilla, aumentando su exposición a enfermedades como la fusariosis, transmitida por hongos. 

Adicionalmente, el período de floración de la vainilla se ha desplazado en los últimos años, pasando de septiembre a enero, cuando solía comenzar en noviembre.

La combinación de esta floración temprana y los retrasos en la temporada de lluvias significa que un gran número de vainas maduran antes. Sin embargo, solo las vainas que han madurado durante nueve meses completos después de la polinización cumplen con el estándar requerido. Esto supone la pérdida de parte de las cosechas.

Otra amenaza es la de los ciclones tropicales, cuyos daños ya hicieron disparar los precios de la vainilla en 2018. Los vientos, la caída de árboles y ramas y la excesiva humedad de los suelos son algunas de los efectos que peor influyen en el cultivo de la especia.

Las casas de los agricultores, que suelen construirse con materiales como el barro y el bambú, tienen pocas posibilidades de resistir grandes ciclones, mientras que la red de carreteras de Sava se vuelve prácticamente intransitable durante las lluvias torrenciales.

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El papel estratégico de Canarias en la seguridad europea

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Canarias, puente natural entre tres continentes, vive en primera línea los desafíos migratorios, estratégicos y geopolíticos del siglo XXI. Su ubicación, riqueza cultural y rol en la seguridad europea la convierten en un territorio clave. Este análisis aborda sus retos y vínculos con África y Europa.

Durante siglos, las llamadas islas afortunadas han sido codiciadas por su valor estratégico, enclave geográfico y comunicaciones, sirviendo de puente entre América, Europa y África.

Las islas Canarias, archipiélago situado en pleno Océano Atlántico y a poco más de 100 kilómetros del continente africano, son un importante destino turístico. Sin embargo, también destacan por su gran patrimonio cultural e histórico, así como por una orografía peculiar que, en ocasiones, desafía a la propia naturaleza.

Durante siglos, el archipiélago canario ha sido testigo de la llegada de diversas civilizaciones y colonizadores, lo que ha forjado su carácter de sociedad abierta y hospitalaria. Entre ellas, destaca la civilización guanche, presente antes de la conquista castellana ocurrida entre los siglos XIV y XV.

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Hoy en día, las islas Canarias observan desde su privilegiado balcón atlántico el devenir de los acontecimientos mundiales con estoicismo y talante, como sus antepasados. Sin embargo, los peligros globales que amenazan al planeta se magnifican en un territorio tan reducido frente a la inmensidad del continente africano que las rodea. A esto se suma la lejanía, no solo geográfica, sino también sentimental, del continente europeo al que pertenecen.

La importancia de la Unión Europea en la protección de Canarias

Prácticamente todos los días, alguna patera o cayuco llega a las costas canarias desde países del África occidental como Senegal, Mali o Guinea Conakry. La limitada infraestructura del archipiélago dificulta acoger a los centenares de pasajeros que arriban en precarias embarcaciones por la ruta canaria, una de las más peligrosas del mundo. En ocasiones, estas travesías ni siquiera se completan. Entre quienes alcanzan territorio canario hay frecuentemente menores no acompañados, conocidos como «menas».

Una vez identificados, son trasladados a centros de protección gestionados por la comunidad autónoma canaria, que asume los gastos de alojamiento, manutención y escolarización hasta que alcanzan la mayoría de edad.

El desbordamiento de estos centros ha llevado al Gobierno de España a solicitar a otras Comunidades Autónomas que acojan más menores. Sin embargo, algunas se han mostrado claramente contrarias, llegando incluso a recurrir a los tribunales para impedir su traslado. Las autoridades canarias expresan con frecuencia su malestar ante lo que consideran una falta de empatía por parte de otras administraciones territoriales.

Esta queja se basa en la incomprensión de la singularidad canaria, no solo por su distancia geográfica con la península, sino por su función estratégica. Canarias es una plataforma natural para el tráfico marítimo con África Occidental y una ruta hacia Iberoamérica. Esto la hace especialmente vulnerable frente a la llegada masiva de flujos migratorios y complica su gestión.

La importancia de la Unión Europea en la protección del archipiélago

Canarias, junto con los territorios franceses de ultramar (Guadalupe, Guayana Francesa, Martinica, Mayotte, Reunión y Saint Martin), así como las islas Azores y Madeira, pertenecientes a Portugal, forma parte de las conocidas como regiones ultraperiféricas de la Unión Europea (RUP). Estas se caracterizan por su lejanía física respecto al continente europeo, su relieve adverso y su dependencia estructural de determinados productos.

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Por ello, dichas regiones gozan de la protección institucional que les otorga ser regiones europeas de pleno derecho, pueden recibir financiación de los Fondos Estructurales europeos y beneficiarse de políticas fiscales y aduaneras especiales, disfrutando así de un estatus particular.

En cuanto a la seguridad del archipiélago canario, al ser territorio europeo y formar parte de un país miembro de la OTAN, como es España, goza de la protección que brinda el Tratado del Atlántico Norte a los Estados adheridos. Cabe señalar que, según lo dispuesto en el artículo 6 del Tratado, se considerará ataque armado aquel que se produzca contra el territorio de cualquiera de las Partes en Europa o en América del Norte, así como contra las islas bajo su jurisdicción en la zona del Atlántico Norte, al norte del Trópico de Cáncer, como es el caso de las islas Canarias.

Sin embargo, las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla quedan excluidas del paraguas de la OTAN al estar ubicadas en el continente africano.

Las bases militares canarias prestan apoyo logístico al resto de países miembros de la OTAN. Estos realizan con frecuencia prácticas militares en los puertos y aeropuertos del archipiélago, donde también se avituallan antes de emprender misiones en África, especialmente en la zona del Magreb y el Sahel.

Riesgos asociados a la amenaza yihadista

La ruta atlántica del África occidental es la vía de migración marítima hacia las islas Canarias, principalmente desde Marruecos, Senegal y Mauritania. La proximidad del archipiélago canario con la región del Sahel (zona extremadamente poblada que cruza el continente africano desde el océano Atlántico, al oeste, hasta el mar Rojo, al este) se traduce en un aumento de los flujos migratorios desde esos territorios, marcados por la pobreza, los conflictos bélicos y la desertificación.

El terrorismo extremista, presente en esos territorios desde hace muchos años, ha visto en el aumento de las travesías marítimas hacia Europa una oportunidad para que individuos conectados con estos grupos se mezclen o infiltren entre los viajeros que acceden a Canarias. Para ello, utilizan rutas controladas por redes criminales que operan en Marruecos, Argelia y Mauritania, lo que incrementa el riesgo de llegada de terroristas yihadistas a las costas españolas.

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También se ha detectado, en ocasiones, la llegada de combatientes extranjeros que usan redes criminales de tráfico de personas. Esto deja patente la colaboración entre estas mafias y los grupos terroristas yihadistas que operan en el Sahel, los cuales reclutan combatientes y financian sus actividades mediante estas redes.

Aunque la detección de individuos o células terroristas en el archipiélago canario ha sido, hasta el momento, escasa, tanto las autoridades españolas como europeas trabajan sin descanso en la prevención, detección y lucha contra la amenaza yihadista.

Especiales vínculos culturales, comerciales y diplomáticos del archipiélago con África

Las islas Canarias, debido a su cercanía geográfica con África, mantienen intensos vínculos con el continente vecino. Son socios comerciales, comparten proyectos sociales y colaboran en el ámbito diplomático con el objetivo de promover la paz y el desarrollo en los países africanos.

La excelente ubicación geoestratégica del archipiélago, su fiscalidad ventajosa, su clima estable y su eficaz conexión aérea, marítima y digital lo convierten en un potente polo de atracción de talento. Todo ello facilita el emprendimiento, abre numerosas oportunidades de negocio y permite el acceso a nuevos mercados en África.

La pujanza y juventud del continente africano lo convierten en una región emergente, con un crecimiento demográfico sostenido que apunta a alcanzar los 2.500 millones de habitantes en las próximas décadas. Este crecimiento ejercerá un papel de reemplazo decisivo frente a sociedades mucho más envejecidas, como la europea.

La gestión de la actual ruta migratoria entre los países del África Occidental y Canarias marcará, sin duda, el devenir de la sociedad europea. Europa se enfrenta a retos como el invierno demográfico, la falta de homogeneidad en la acogida de ciudadanos extranjeros y problemas de política interna que dificultan la adopción de posiciones comunes entre sus Estados miembros.

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La Unión Europea garantiza el acceso a los sistemas de asilo y refugio en sus territorios. Sin embargo, al mismo tiempo ejerce un férreo control de sus fronteras para frenar la inmigración clandestina, que cambia de ruta según la presión ejercida por las autoridades. España mantiene acuerdos de cooperación con países como Senegal, Gambia y Mauritania para fomentar la migración circular. También busca ofrecer alternativas a los migrantes retornados y establecer vías legales y ordenadas de migración.

No obstante, los acuerdos políticos y económicos con estos países no acabarán con la inmigración irregular hacia Europa. Siempre existirán mafias dedicadas al tráfico de personas que se aprovecharán de la vulnerabilidad y necesidad de quienes sueñan con una vida mejor.

Entender que Canarias no puede afrontar en solitario el reto migratorio es clave para dotar de más recursos a un archipiélago con vocación tricontinental y rumbo firme, como los vientos alisios que surcan sus costas.

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