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El corredor báltico: tres décadas de mutación criminal entre Rusia y Europa 

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Desde la caída de la URSS, los países bálticos han cumplido una función constante en el crimen organizado europeo: la de corredor. En este artículo, el alumni del Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítico de LISA Institute, Andrés Fuentealba explica cómo esa posición ha mutado con el tiempo, de las guerras mafiosas de los noventa al blanqueo bancario de los 2000, hasta el tráfico de drogas y el contrabando híbrido que hoy los conecta con la tensión geopolítica frente a Rusia y Bielorrusia.

Estonia, Letonia y Lituania comparten una condición geográfica tan privilegiada para el comercio legítimo como codiciada por los actores de las economías ilícitas. Son la bisagra natural entre la inmensidad de Europa Oriental y los mercados de Europa Occidental. En el mapa del crimen organizado, quien logra capitalizar esta franja de territorio no sólo instrumentaliza un paso fronterizo clave, sino que adquiere la capacidad de regular, camuflar y proyectar los flujos ilícitos que conectan dos mundos. 

Desde hace décadas, las tres repúblicas han funcionado como un corredor de inmenso valor estratégico. Por sus puertos, carreteras y bancos han pasado mafiosos rusos, cocaína, drogas sintéticas, dinero sucio y hasta cigarrillos transportados en globos. La región no suele ser el punto de partida ni el consumidor final de estas economías subterráneas; su peligrosidad radica en su función de nodo logístico, el espacio idóneo donde las mercancías transitan, se transforman y se inyectan en el resto de Europa. 

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Este análisis examina la metamorfosis de dicho corredor a través de su evolución histórica, desglosando las distintas dinámicas que han consolidado a los países bálticos como un nodo estratégico para las redes criminales internacionales. Un recorrido que arranca en 1991, tras la disolución de la Unión Soviética, y llega hasta la compleja realidad geopolítica de hoy. 

La criminalidad en los noventa: mafias rusas y bandas locales

El crimen organizado báltico no brotó del vacío en 1991, sino que ya tenía antecedentes previos. Entre 1987 y 1988, mientras la glasnost de Gorbachov oxigenaba los movimientos independentistas, las primeras estructuras delictivas ya echaban anclas en Estonia, Letonia y Lituania. En ese contexto nacía en Leningrado la Tambovskaya Bratva, una red liderada por Vladimir Kumarin que reclutaba deportistas y lugareños de Tambov. En diciembre de 1988, su sangriento choque con la banda rival Malyshevskaya inauguró las guerras mafiosas que, durante la siguiente década, terminarían por impactar de lleno en los tres países bálticos. 

Cuando la Unión Soviética se desplomó en 1991, el viejo hampa del vorovskoy mir, el «mundo de los ladrones» gobernado por los vor v zakone, empezó a ceder terreno. Lo reemplazó una generación de avtoritety: híbridos de gánster y empresarios que exprimieron sin escrúpulos la privatización salvaje, el vacío legal y la parálisis estatal de la era Yeltsin. Esa mutación viajó rápido hacia el oeste. Los grupos del crimen organizado ruso desembarcaron en Europa usando los Bálticos como trampolín.

La geografía era el factor determinante. Los tres países recién independizados se sentaban justo sobre la ruta comercial entre el este y el oeste europeo, y ni sus gobiernos ni el frágil estado ruso tenían recursos para vigilar las aduanas. El resultado fue una puerta de entrada ideal para el contrabando. Bandas rusas y chechenas se disputaron a sangre el dominio del hampa báltica, casi siempre apoyadas en delincuentes locales rusoparlantes. En Lituania se hizo tristemente célebre la Brigada de Vilna, comandada por la familia georgiana Dekanidze. La capital de Estonia, Tallin, se ganó el apodo irónico de «Metallinn»: durante un tiempo, un país casi sin yacimientos de metales no ferrosos llegó a ser el sexto exportador mundial del rubro, gracias a transferencias ilegales desde Rusia revendidas por empresarios locales.

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Ese negocio, tan lucrativo como criminalizado, disparó las guerras territoriales. Tallin se convirtió brevemente en la capital más violenta de Europa: tuvo la tercera tasa de homicidios del mundo en 1992, sólo detrás de Washington y Los Ángeles, y los asesinatos siguieron subiendo en 1993. La cifra que resume el período es el «otoño sangriento» de 1994, cuando solo en Estonia se contabilizaron cerca de 100 asesinatos ligados a la lucha entre bandas. En Lituania, los delitos superaron los 45.000 en 1993, un 17% más que el año anterior.

El hampa también dejó un mensaje político. El 12 de octubre de 1993, el asesinato de Vitas Lingys, subdirector del diario Respublika y azote del crimen organizado, sacudió a los tres países y al resto de Europa. Su muerte le costaría a Boris Dekanidze una distinción macabra, la de ser el último hombre ejecutado en Lituania, fusilado en 1995 por ordenar dicho crimen.

La ofensiva de las bandas locales, sin embargo, fue insostenible. A lo largo de los noventa, la consolidación económica y el fortalecimiento de la institucionalidad en los países bálticos, dotaron al Estado de herramientas eficientes para erradicar la violencia mafiosa. Además, el combate al crimen organizado adquirió un tinte nacionalista y de seguridad nacional, ya que tras los gánsteres rusos se intuía la sombra del espionaje y la influencia del Kremlin. Como resultado, la primera oleada expansionista de gánsteres rusos y euroasiáticos fracasó, de forma traumática y sangrienta. Los invasores se vieron obligados a retirarse y se convirtieron en un actor más en los respectivos submundos criminales extranjeros. 

El giro financiero: los Bálticos como nodo del blanqueo de capitales

El reforzamiento de las instituciones en los países bálticos causó que la criminalidad de calle, tal como la conocemos, la de los gánsteres y la violencia callejera, se disipara. No obstante, el posicionamiento de la región atrajo el interés de otro tipo de crimen organizado, mucho más sofisticado.

El delito dejó de medirse en asesinatos y pasó a medirse en transferencias. A lo largo de la década de 2000, Estonia y Letonia se convirtieron en piezas claves de un engranaje financiero que movía dinero sucio desde el espacio postsoviético hacia el resto del mundo. La lógica era la misma, aprovechar la posición de bisagra entre Rusia y Occidente, pero el instrumento cambió. Ya no se trataba de camiones cargados de metal robado ni cargamentos de contrabando, sino de cuentas bancarias, empresas pantalla y transferencias en dólares que cruzaban fronteras sin levantar sospechas.

La clave estuvo en un modelo de negocio que la región cultivó desde su independencia, la banca para no residentes. Buena parte de los depósitos en algunos bancos bálticos no pertenecían a ciudadanos locales, sino a clientes del antiguo bloque soviético que buscaban un puente hacia el sistema financiero europeo. Letonia, que ingresó a la Unión Europea en 2004, se vendió durante años como un «puente financiero» entre Oriente y Occidente, más cercano y menos exigente que Suiza. Ese eslogan, aparentemente inofensivo, escondía un riesgo enorme. Una vez que el dinero entraba a un banco dentro de la UE, se lo consideraba dinero «europeo» y, por tanto, limpio. La frontera que separaba un capital legítimo de uno robado se volvía invisible. 

El mecanismo descansaba sobre dos pilares. El primero eran las empresas pantalla, corporaciones ficticias registradas en países con un estricto secreto bancario, diseñadas exclusivamente para que el dinero sucio perdiera su rastro —con frecuencia en el Reino Unido, gracias a fórmulas legales que ofrecían apariencia de respetabilidad— cuyo único propósito era ocultar al verdadero dueño del dinero. Existían solo en el papel, sin actividad comercial real, manejadas por testaferros y constituidas en masa por agencias especializadas, muchas dirigidas por personas con vínculos directos con mafias rusas o euroasiáticas. 

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El segundo pilar eran los bancos corresponsales: para mover dinero en dólares, un banco báltico pequeño necesitaba apoyarse en un gigante financiero global con acceso al sistema estadounidense. Esos intermediarios eran el último filtro antes de que el dinero ingresara «limpio» al circuito mundial.

A través de este engranaje financiero circularon cientos de miles de millones de dólares de origen dudoso, en su mayoría procedentes de Rusia y las antiguas repúblicas soviéticas, como fondos desviados de contratos estatales, evasión fiscal, fraude, recursos del crimen organizado y corrupción a gran escala. El dinero entraba como capital sospechoso de Tallin o Riga y salía convertido en pagos perfectamente limpios hacia bancos de decenas de países. La región no producía ese dinero ni lo consumía, simplemente lo lavaba y lo reinyectaba al mundo. Era, en esencia, la misma función de conector que define a los bálticos en todas sus facetas criminales, solo que trasladada del puerto a la banca. 

Para paliar la magnitud de estos esquemas de blanqueo de capitales, se implementaron reformas profundas que transformaron radicalmente el sistema. La cadena de escándalos que estalló en la década de los 2010 obligó a una reforma sin precedentes. Los bancos más comprometidos fueron liquidados, sus licencias revocadas y sus directivos imputados. Letonia desmanteló casi por completo su modelo de banca para no residentes, que pasó de representar cerca del 40% de los depósitos a menos del 10%.

También traspasó la supervisión al banco central y reforzó su unidad de inteligencia financiera.  En 2024, MONEYVAL (el organismo europeo de control del blanqueo) certificó que el país había construido un sistema eficaz y resistente, con una de las mejores evaluaciones jamás otorgadas. El nodo de lavado de capitales existió, fue formidable y, a grandes rasgos, fue desmantelado. 

El nuevo mapa del corredor báltico: Tránsito y tácticas híbridas 

El rasgo definitorio del escenario contemporáneo es la mutación del rol báltico en el tablero criminal. Tras el desmantelamiento de los engranajes bancarios que facilitaban el lavado de activos y con un marco institucional plenamente robustecido, la región ha regresado a su función histórica de corredor, pero con operaciones delictivas mucho más tecnificadas  y en ocasiones con dimensiones geopolíticas que los anteriores periodos no tenían.

Según el criminólogo Mindaugas Lankauskas, de la Universidad de Vilna, los actores del crimen organizado en los países bálticos rara vez están en la cúspide del negocio. Suelen ocupar puestos logísticos, transportan cargamentos de cocaína y drogas sintéticas, compran ciertas cantidades, las mejoran y las trasladan, pero normalmente no se sitúan en la cima de la cadena. No son los dueños del crimen, son sus transportistas, sus intermediarios, sus conectores. En la región no existe una organización criminal báltica de alcance internacional, sino una constelación de pequeñas células independientes que operan como eslabones intercambiables de una red mucho mayor. 

El primer flujo es el de las drogas sintéticas. Los tres países concentran una porción significativa de la producción y el decomiso de estimulantes y opioides sintéticos en Europa. En Letonia, por ejemplo, los opioides de laboratorio, algunos extremadamente potentes, como el carfentanilo y el nitaceno, están desplazando a la vieja heroína en el mercado europeo. El mercado báltico ya no trafica con sustancias rudimentarias, aquí convive la importación desde otros puntos de Europa con una manufactura local en laboratorios de última generación. El producto resultante es de un grado de concentración química tan agudo que se cotiza como una sustancia de una potencia letal, consolidando una demanda masiva en los mercados europeos. 

El segundo flujo es la cocaína. Aunque los grandes puntos de entrada europeos siguen siendo los puertos del mar del Norte, como Amberes y Róterdam, y los del sur, como Algeciras, los antiguos países comunistas del Báltico se han vuelto puntos de entrada alternativos, con decomisos notables en puertos como Riga, Klaipėda o el aeropuerto de Tallin. La droga rara vez se queda; suele continuar hacia Escandinavia o hacia la propia Rusia, transportada muchas veces por empresas de logística legales y disimulada entre mercancía corriente en camiones con logos de transportistas conocidos. 

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El tercer flujo es el más singular y revela cómo el crimen se confunde aquí con la geopolítica más dura, ya que consiste en el contrabando de cigarrillos desde Bielorrusia mediante globos meteorológicos.  Aprovechando los vientos favorables, desde territorio bielorruso se lanzan globos cargados de tabaco con sellos fiscales bielorrusos, rastreados por GPS, cuyas coordenadas de aterrizaje se transmiten a cómplices en suelo lituano que recogen la mercancía.

El negocio se explica por la enorme diferencia de precio del tabaco entre Bielorrusia y la UE, pero su efecto trascendió lo económico. A fines de 2025, los globos habían interrumpido decenas de veces la operación del aeropuerto de Vilna, afectando a decenas de miles de pasajeros y obligando a cerrar pasos fronterizos. Lituania declaró el estado de emergencia nacional el 9 de diciembre de 2025, amplió las atribuciones de sus fuerzas armadas y llevó el caso ante la Organización de Aviación Civil de la ONU. Las autoridades lo calificaron abiertamente de ataque híbrido orquestado desde Minsk: contrabando y presión estatal fundidos en una sola maniobra.

En definitiva, los bálticos no son origen ni destino final: son el nodo que conecta, almacena y traslada. La diferencia con los periodos anteriores es que hoy el crimen en la región se mide por su capacidad de tránsito, por su posición geopolítica y por el despliegue de operaciones delictivas mucho más tecnificadas.  El peligro no está en lo que producen, sino en lo que hacen circular, y en cómo esa función de corredor puede ser aprovechada, en ocasiones, por actores para fines que trascienden el delito y se adentran en la presión geopolítica. 

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Drones aéreos: tres sistemas clave en la guerra moderna

Los drones aéreos ya no son solo herramientas de vigilancia. Andrés Saura Pérez, alumno del Máster Profesional de Analista de Inteligencia de LISA Institute, analiza cómo el Bayraktar TB2, el ZALA Lancet y el MQ-9 Reaper representan tres formas distintas en que estos sistemas están transformando el campo de batalla moderno, desde el poder aéreo accesible hasta la munición merodeadora y la vigilancia persistente de largo alcance.

Los drones aéreos se han convertido en una de las herramientas más importantes del campo de batalla contemporáneo. Su empleo ya no se limita a tareas de vigilancia o reconocimiento, sino que abarca misiones de ataque, corrección de fuego de artillería, localización de objetivos, saturación de defensas y apoyo a operaciones terrestres. La guerra de Ucrania, los conflictos en Oriente Medio y la creciente inversión de las principales potencias militares han demostrado que los sistemas aéreos no tripulados son ya una parte central de la guerra moderna.

Sin embargo, no todos los drones cumplen la misma función. Algunos están diseñados para permanecer muchas horas en el aire y realizar vigilancia constante, otros actúan como municiones merodeadoras que buscan y atacan objetivos, y otros combinan capacidades de inteligencia, vigilancia, reconocimiento y ataque de precisión. Para entender su importancia actual, resulta útil analizar tres ejemplos especialmente relevantes: el Bayraktar TB2, el ZALA Lancet y el MQ-9 Reaper.

Bayraktar TB2: el dron que popularizó el poder aéreo no tripulado 

El Bayraktar TB2, desarrollado por la empresa turca Baykar, es uno de los drones militares más conocidos de los últimos años. Su relevancia aumentó especialmente tras su uso en conflictos como Nagorno-Karabaj, Libia, Siria y Ucrania. Se trata de un UAV de media altitud y larga autonomía, diseñado para misiones de inteligencia, vigilancia, reconocimiento y ataque. Según Baykar, el TB2 puede superar las 20 horas de autonomía, operar con sensores electroópticos/infrarrojos y emplear municiones guiadas.

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Su importancia no se debe únicamente a sus capacidades técnicas, sino a lo que representa: una alternativa más accesible al poder aéreo convencional. Frente a aviones tripulados mucho más caros y complejos, el TB2 ha demostrado que un dron relativamente asequible puede proporcionar vigilancia persistente, identificar objetivos y lanzar ataques de precisión. No obstante, también tiene limitaciones. En entornos con defensas aéreas densas y guerra electrónica avanzada, su supervivencia puede reducirse considerablemente. Aun así, su impacto ha sido clave para mostrar cómo los UAV pueden cambiar el equilibrio táctico en determinadas fases de un conflicto.

ZALA Lancet: La munición merodeadora como amenaza constante 

El ZALA Lancet es una munición merodeadora rusa que ha adquirido gran protagonismo en la guerra de Ucrania. A diferencia de un UAV convencional, su función principal no es regresar a la base, sino permanecer en el aire, localizar un objetivo y atacarlo directamente. Este tipo de sistema se sitúa a medio camino entre un dron y un misil, ya que combina capacidad de observación, guiado y ataque en una misma plataforma.

El Lancet se ha empleado contra piezas de artillería, radares, vehículos blindados, sistemas antiaéreos y otros objetivos tácticos. Su valor militar está en la capacidad de atacar objetivos relativamente importantes con un coste inferior al de muchas municiones guiadas tradicionales. Además, obliga al adversario a dispersar sus medios, ocultarlos mejor y emplear recursos en defensa, camuflaje y guerra electrónica. Reuters señaló que Rusia mostró en 2025 varios drones usados en Ucrania, entre ellos el Lancet, el Geran-2 y los Orlan 10/30, reflejando la importancia que Moscú concede a estos sistemas.

El caso del Lancet demuestra que los drones aéreos no solo sirven para observar el campo de batalla, sino también para crear una amenaza persistente sobre objetivos de alto valor. Su empleo ha reforzado la importancia de la defensa contra drones, la protección de la artillería, la movilidad constante y el uso de señuelos.

MQ-9 Reaper: Vigilancia persistente y ataque de precisión

El MQ-9 Reaper, desarrollado por General Atomics, representa una categoría distinta de dron aéreo: una plataforma avanzada, de largo alcance y gran autonomía, empleada principalmente por Estados Unidos y sus aliados. A diferencia de sistemas más pequeños o de bajo coste, el MQ-9 está diseñado para misiones prolongadas de inteligencia, vigilancia, reconocimiento y ataque de precisión. General Atomics indica que el MQ-9A tiene más de 27 horas de autonomía, puede operar hasta 50.000 pies y cuenta con una carga útil significativa para sensores y armamento.

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Su importancia reside en la capacidad de permanecer durante muchas horas en una zona de interés, recopilar información, seguir objetivos y, si es necesario, realizar ataques precisos. Este tipo de sistema es especialmente útil en operaciones contra grupos armados, vigilancia de fronteras, control marítimo, apoyo a fuerzas terrestres y misiones donde la persistencia es más importante que la velocidad. Frente a drones más baratos como los FPV o municiones merodeadoras, el MQ-9 pertenece a una lógica diferente: menos cantidad, mayor coste, más sensores, más alcance y mayor integración con estructuras militares complejas.

Conclusión

El Bayraktar TB2, el ZALA Lancet y el MQ-9 Reaper muestran tres formas distintas en las que los drones aéreos están transformando la guerra. El TB2 representa la expansión del poder aéreo no tripulado a países que no siempre podían permitirse grandes flotas de aviones avanzados. El Lancet muestra la importancia de las municiones merodeadoras como amenaza constante contra objetivos tácticos. El MQ-9 Reaper refleja el valor de las plataformas avanzadas de vigilancia persistente y ataque de precisión.

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En conjunto, estos sistemas demuestran que el futuro del combate aéreo no dependerá únicamente de cazas tripulados o grandes plataformas militares. La guerra moderna combina drones baratos y numerosos, municiones inteligentes, UAV de media altitud y sistemas de largo alcance. La clave ya no será solo disponer de tecnología, sino integrarla correctamente en la doctrina, la logística, la inteligencia y la defensa aérea.

Los drones no han sustituido a la guerra tradicional, pero sí han cambiado la forma de observar, atacar y sobrevivir en el campo de batalla.

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Congreso LISA 2026: ciberseguridad, inteligencia, defensa y geopolítica se dan cita en Madrid

El Congreso LISA 2026: Ciberseguridad, Inteligencia y Defensa reunirá el próximo 24 de septiembre de 2026 en Madrid a líderes institucionales, directivos de empresas, expertos en ciberseguridad, inteligencia, defensa y geopolítica. Organizado por LISA Institute, el evento ofrecerá mesas redondas estratégicas, networking profesional, entrega de premios y espacios de conexión entre el ámbito institucional, empresarial y académico. Tras el éxito de la edición anterior, que reunió a 240 asistentes y completó aforo semanas antes, esta nueva edición aspira a consolidarse como una cita de referencia para anticipar los grandes retos de seguridad del futuro. Puedes conseguir tus entradas aquí.

El Congreso LISA 2026 reunirá el próximo jueves 24 de septiembre de 2026, en la Asociación Pro Huérfanos de la Guardia Civil de Madrid, a líderes institucionales, directivos de empresas, expertos en ciberseguridad, profesionales de la inteligencia, representantes de la defensa y especialistas en geopolítica para analizar los grandes retos estratégicos de los próximos años.

Organizado por LISA Institute, el Congreso nace como un punto de encuentro entre el ámbito institucional, empresarial y académico, con el objetivo de anticipar tendencias, generar oportunidades profesionales y conectar talento especializado con los principales actores del sector de la seguridad, la ciberseguridad, la inteligencia y la defensa.

Tras el éxito de la edición anterior en 2025, el Congreso LISA 2026 aspira a consolidarse como uno de los foros de referencia en España para profesionales, instituciones y organizaciones que trabajan en la protección de activos estratégicos, la seguridad nacional, la transformación tecnológica y la toma de decisiones en entornos complejos.

Un Congreso para profesionales del sector

La edición 2026 del Congreso LISA tendrá lugar en formato presencial y contará con una jornada completa de actividades, desde las 9:30 hasta las 19:30 horas, con mesas redondas, intervenciones institucionales, networking profesional, entrega de premios y espacios de conexión entre empresas, instituciones y talento especializado.

El evento estará dirigido a profesionales de la ciberseguridad, la inteligencia, la defensa, la seguridad corporativa, la geopolítica, la protección de infraestructuras críticas, las Fuerzas Armadas, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, organismos internacionales, empresas tecnológicas, industria de defensa, alumnos y alumni de LISA Institute.

Los asistentes podrán acceder a un entorno diseñado para favorecer la interacción de alto valor entre líderes empresariales, representantes institucionales, expertos del sector y profesionales en activo.

Principales temas del Congreso LISA 2026

A lo largo de la jornada se celebrarán mesas redondas de alto nivel centradas en algunos de los desafíos más relevantes para la seguridad nacional, empresarial e internacional:

  • Ciberseguridad corporativa vs. institucional: lecciones aprendidas, propuestas de mejora y colaboración entre el sector público y privado.
  • Protección de infraestructuras críticas y servicios esenciales: análisis de riesgos, resiliencia, amenazas emergentes y coordinación operativa.
  • Defensa, soberanía tecnológica y autonomía estratégica europea: retos para la industria, la innovación, la seguridad tecnológica y la autonomía estratégica de Europa.
  • Inteligencia, geopolítica y prospectiva: claves para anticipar escenarios, comprender el entorno internacional y mejorar la toma de decisiones estratégicas.

El Congreso contará con la participación de representantes institucionales, CISOs de grandes compañías, directivos de empresas de ciberseguridad, miembros de unidades especializadas en ciberdelincuencia, expertos en inteligencia, industria de defensa y empresas tecnológicas nacionales e internacionales.

Entre los perfiles previstos se encuentran CISOs de empresas del IBEX 35, representantes del Ministerio del Interior, directivos de compañías de ciberseguridad, miembros de la Unidad Central de Ciberdelincuencia del Cuerpo Nacional de Policía, representantes del Grupo de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil y especialistas vinculados a la protección de infraestructuras críticas.

El programa del Congreso LISA 2026 se irá actualizando próximamente con la confirmación de nuevas mesas redondas, ponentes, representantes institucionales, expertos del sector y empresas participantes.

Networking profesional, premios y oportunidades de conexión

Además de las mesas redondas y ponencias, el Congreso LISA 2026 ofrecerá espacios especialmente diseñados para impulsar el networking profesional.

Los asistentes podrán disfrutar de coffee breaks, una comida tipo cóctel, espacios de conexión con líderes empresariales e institucionales, testimonios de profesionales y alumni de LISA Institute, así como una entrega de premios a profesores, alumnos e instituciones destacadas del sector.

La jornada incluirá también acreditación personalizada y certificado oficial de asistencia.

El éxito de la edición anterior del Congreso LISA

La edición anterior del Congreso LISA superó todas las expectativas y se consolidó como uno de los principales foros de referencia en Seguridad, Inteligencia y Defensa en España.

Celebrado también en la Asociación Pro Huérfanos de la Guardia Civil, el evento reunió a 240 asistentes, entre autoridades institucionales, representantes de las Fuerzas Armadas, miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, empresas estratégicas, organismos internacionales y profesionales del sector.

El aforo se completó semanas antes del evento, reflejando el creciente interés por contar con espacios de debate, análisis y conexión profesional en torno a la ciberseguridad, la inteligencia, la defensa y la geopolítica.

Tras el éxito de 2025, la nueva edición buscará elevar aún más el nivel del Congreso mediante mesas redondas más estratégicas, mayor presencia institucional e internacional, nuevas oportunidades de networking y un enfoque más orientado a anticipar los grandes retos que marcarán la agenda de seguridad en los próximos años.

Información práctica del Congreso LISA 2026

El Congreso LISA 2026: Ciberseguridad, Inteligencia y Defensa se celebrará el jueves 24 de septiembre de 2026 en la Asociación Pro Huérfanos de la Guardia Civil, ubicada en la calle del Príncipe de Vergara, 248, 28016 Madrid.

El evento tendrá una duración aproximada de 10 horas y se desarrollará de forma presencial.

En las próximas semanas avanzaremos el programa completo del evento.

Compra tu entrada para el Congreso LISA 2026

Las plazas para el Congreso LISA 2026 son limitadas. Si quieres formar parte de esta cita de referencia en ciberseguridad, inteligencia, defensa y geopolítica, puedes comprar tu entrada aquí.

Keiko Fujimori gana la presidencia de Perú con una ventaja mínima en su cuarta candidatura

El rival de izquierda, Roberto Sánchez, anuncia un recurso ante la CIDH por supuestas irregularidades electorales, pese a que el JNE descarta pruebas de fraude y fija la proclamación oficial para el 3 de julio.

Keiko Fujimori, candidata ultraderechista, ha ganado la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Perú celebrada el 21 de junio, imponiéndose a su rival de izquierda Roberto Sánchez, que obtuvo el 49,865% de los sufragios. Los datos oficiales de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), con el 100% del escrutinio completado, sitúan la ventaja de Fujimori en 49.641 votos: 9.223.369 frente a los 9.173.755 de Sánchez, incluidas las actas revisadas por los Jurados Electorales Especiales (JEE).

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Fujimori se pronunció desde la puerta de su domicilio y destacó el valor de la perseverancia tras su cuarta postulación. «Hay un refrán que dice «a la tercera va la vencida». En este caso hemos demostrado que no es a la tercera, que uno nunca debe darse por vencido», declaró. Asimismo, reconoció la polarización del país: «Sabemos que nuestro país está prácticamente dividido. Tenemos la gran responsabilidad de escuchar a ambos lados».

Reacciones de Fujimori y petición al diálogo

La presidenta electa extendió una mano a sus adversarios políticos y afirmó que «las puertas del diálogo» están «abiertas a Roberto Sánchez y a todos los políticos que participaron en esta elección». Sin embargo, llamó a la cautela antes de celebrar: «Nos falta esperar, con prudencia y mucha humildad, la proclamación del Jurado Nacional de Elecciones y la entrega de credenciales», añadió.

Fujimori ya anticipa los dos «grandes» retos inmediatos de su gobierno: «recuperar el orden en el país y tomar medidas preventivas de cara al fenómeno de El Niño que ya llegó». Sobre este último punto, cargó contra el ejecutivo saliente: «Lamentablemente, el Gobierno que está culminando no ha hecho muchos trabajos de prevención, por lo tanto, vamos a tener que ponerle mucha velocidad y eficiencia a este trabajo». Indicó, además, que ya tiene en mente nombres para el nuevo gabinete, aunque no desveló ningún nombramiento.

Impugnación de Sánchez y calendario institucional

Por su parte, Sánchez Palomino anunció acciones legales internacionales. «Presentaremos un recurso ante la CIDH. Estamos convencidos de la grave afectación al proceso electoral y, a la intangibilidad de la normativa electoral al cambiar las reglas de juego en la segunda vuelta», publicó en redes sociales, alegando tener «el derecho legal y legítimo de acudir a esta instancia». Esta medida ya había sido contemplada con anterioridad por el candidato izquierdista.

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En cuanto al calendario institucional, el presidente del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), Roberto Burneo, fijó la proclamación oficial de resultados como máximo para el 3 de julio, y la entrega de credenciales para el 15 de julio a mediodía en el Teatro Nacional. Sobre las denuncias de fraude formuladas por la oposición, Burneo subrayó que no existe evidencia que respalde esas acusaciones y recordó que cualquier solicitud de nulidad debe estar sustentada con pruebas conforme a la legislación electoral vigente.

Los cambios de rumbo y las contradicciones de la política exterior española

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España presume de ser un garante de la legalidad internacional, pero su trayectoria reciente cuenta una historia diferente. Desde el apoyo a la invasión de Iraq hasta el giro sobre el Sáhara Occidental, los hechos contradicen la retórica oficial. En este artículo se explica cómo la Estrategia de Acción Exterior 2025-2028 proclama principios que el propio ejecutivo no siempre respeta. Un análisis de las paradojas de la política exterior española.

El Reino de España ha mantenido, a lo largo de más de 40 años de democracia, una postura extremadamente legalista en su aproximación hacia las relaciones internacionales. En la Estrategia de Acción Exterior formulada por el Ministerio de Asuntos Exteriores de este país para el periodo 2025 – 2028, planteada como una declaración de intenciones en materia de política exterior, se marcan las principales pautas a seguir en este ámbito. Más allá de ser un documento sin auténtica relevancia jurídica, la actualidad internacional del país europeo está plagada de contradicciones con respecto a la citada Estrategia. Los frecuentes cambios de opinión en la arena internacional y ciertos posicionamientos contrarios a la defensa de los derechos humanos desgranados en el presente artículo lo ejemplifican.

¿España como garante de la legalidad internacional?

Se afirma en la Estrategia de Acción Exterior planteada para el periodo 2025 – 2028 que «España continuará defendiendo la aplicación universal y coherente del derecho internacional, incluido el derecho internacional de los derechos humanos y el derecho internacional humanitario».

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José Manuel Albares Bueno, titular de la cartera de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación (fuente: Pool Moncloa/José Manuel Álvarez)

El gobierno español ha seguido, desde la Transición, una línea continuista y garantista en materia de política exterior. Debido a la timidez, tildada en ocasiones de pacatería, aparejada al empleo de las Fuerzas Armadas como instrumento de poder duro y al miedo a una asociación indirecta del empleo de las mismas al periodo de la dictadura militar franquista, el poderío militar español se ha empleado únicamente en el exterior en misiones de paz y de carácter humanitario.

Siempre bajo el paraguas de alguna organización internacional, destacan operaciones de interposición de fuerzas o mantenimiento de la paz en zonas de conflicto. Estas operaciones, auspiciadas en su mayoría por la ONU, la UE y la OTAN, sitúan a España como un referente en la contribución a dichas misiones. Es preciso mencionar la participación decisiva de las tropas españolas en la pacificación de Bosnia y Herzegovina en los años 90, el apoyo al Kurdistán iraquí tras la Guerra del Golfo en el marco de la Operación Provide Comfort o las misiones de estabilización en 2004, bajo mandato de la ONU (cascos azules) y posterior envío de un contingente humanitario en 2010 en Haití.

Aeronave perteneciente al Ala 12 del Ejército del Aire y del Espacio español en una imagen de archivo (fuente: PEXELS; autor: Rafael Minguet Delgado)

A pesar de esta línea continuista en lo que respecta a la legalidad internacional, ha habido dos hechos de relevante actualidad que ponen en duda, cuanto menos, esta retórica. El primero fue la intervención de España en la invasión de Iraq en 2003 en apoyo a los gobiernos de Bush y Blair. El conocido como trío de las azores se escudó en proceder a la búsqueda de armas de destrucción masiva en el territorio gobernado despóticamente por Sadam Hussein. Las WMD en cuestión nunca fueron encontradas y se materializó una situación de inestabilidad cuyas consecuencias perduran en Oriente Medio en pleno año 2026.

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Por otro lado, el cambio de postura del gobierno español en su otrora apoyo a un referéndum de autodeterminación, auspiciado por la ONU, en el territorio del Sáhara Occidental en disputa entre Marruecos y el Frente Polisario choca frontalmente con esta retórica. No se han dado explicaciones por parte del gobierno respecto a por qué, en una acción unilateral, el gobierno de Pedro Sánchez tomó en 2022 la decisión de apoyar el plan de autonomía marroquí para el Sáhara Occidental contraviniendo las indicaciones de Naciones Unidas en lo relativo a un Territorio No Autónomo sujeto a descolonización desde 1963. 

El entonces Sáhara español pasó a considerarse como Territorio No Autónomo pendiente de descolonización en un documento: el A/5446/REV.l. En 2007, cuando Marruecos planteó las líneas maestras de este plan contrario a las resoluciones de la ONU, era impensable que España se posicionase a favor de los intereses marroquíes en el futuro.

Desde los inicios de la andadura democrática de España se había optado, tanto por los distintos ejecutivos socialistas como conservadores, por consensuar una política afín a los intereses españoles en la región que en este caso coincidía con el estatus especial otorgado al Sáhara por las Naciones Unidas. Hay analistas que achacan este cambio repentino, del cual la población española tuvo conocimiento al hacerse pública la carta del presidente español en la que trasladaba su decisión a Mohamed VI, a un supuesto chantaje marroquí. 

Visita oficial del Presidente del Gobierno a Marruecos en 2024 (fuente: Pool Moncloa/Borja Puig de la Bellacasa).

Es un hecho verídico y contrastado por diversas fuentes de inteligencia el que los servicios de inteligencia marroquíes hackearon los móviles de diversos altos cargos españoles, todo apunta que con el software espía israelí Pegasus, en una visita oficial a Marruecos en el año 2021. Entre los afectados figuran el propio Presidente Pedro Sánchez y la Ministra de Defensa Margarita Robles.

Desprecio por los intereses nacionales

Además de optar por una defensa interesada de los derechos humanos, las decisiones del ejecutivo socialista español, en el poder desde 2018, contravienen los intereses nacionales según los más críticos. Son varios hechos los que ilustran estas dinámicas. Desde las renuncias a la entrega de material militar israelí en fase de entrega, ya efectuados los pagos, pasando por situaciones de desabastecimiento de municiones vividas por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado hasta los intentos de interferencia chinos en España. Acciones de semejante calado no se contextualizan ni se enmarcan en una estrategia, al menos española, de protección de los intereses nacionales. 

Además, consensuar una línea de actuación común, independiente del partido político que asuma el gobierno de la nación, ha de ser un pilar fundamental en la acción exterior del Estado. La credibilidad del Estado se pone en cuestión con cada viraje en materia internacional, por lo que cada planteamiento en este ámbito ha de efectuarse con suma cautela.

Por otro lado, José Luis Rodríguez Zapatero, expresidente del Gobierno, está siendo investigado (término que vino a sustituir al de imputado) por diversas tramas de corrupción y por sus vínculos con la República Bolivariana de Venezuela, donde ejerció de «mediador» entre el gobierno chavista de Nicolás Maduro y las fuerzas opositoras. Su relación con el ejecutivo actual puede afectar directamente a la gobernabilidad del Estado y a la reputación internacional de España.

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Putin reconoce la escasez de combustible en Rusia y estudia prohibir la exportación de diésel

Rusia enfrenta escasez de gasolina por ataques a su infraestructura energética mientras el Kremlin anuncia medidas y presiona a Ucrania.

El presidente ruso, Vladimir Putin, ha admitido este domingo que existe un déficit de suministro de combustible en Rusia y ha anunciado medidas de emergencia para paliar la situación. Durante una reunión del Consejo de Ministros, el mandatario reconoció abiertamente: «Hay colas en las gasolineras y los tipos de gasolina que se necesitan no siempre están disponibles». Además, los medios rusos informan de que «se está estudiando la posibilidad de prohibir totalmente la exportación de diésel».

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La causa directa es la ofensiva aérea ucraniana. Putin reconoció que «los ataques contra la infraestructura de energía de Rusia están causando problemas», aunque matizó que «la situación no es crítica». Sin embargo, el propio mandatario admitió que la escasez es consecuencia de «los ataques de las Fuerzas Armadas ucranianas contra la infraestructura energética». Es evidente, señaló, aunque insistió en que las instalaciones dañadas «están siendo reparadas bastante rápido y todo funciona con un amplio margen de seguridad».

Impacto de los ataques y respuesta energética del Kremlin

Para julio, el Kremlin estima que la producción de combustibles primarios superará a la de junio. Putin explicó que «las refinerías más grandes están funcionando a máxima capacidad» y que «se han reducido los periodos de mantenimiento de rutina y se han aplazado los mantenimientos programados». Las reservas inyectadas al mercado doméstico ascienden a 1,7 millones de toneladas, apenas un 4% menos que en la misma fecha de 2025, según el propio Putin. En cuanto a Crimea, el mandatario recalcó que «se van a satisfacer las necesidades de combustible» y que los envíos se reforzarán «por tierra y mar».

Asimismo, Putin vinculó la crisis energética con el impacto sobre el sector agrícola. «Evidentemente somos conscientes de los problemas que tienen los productores agrícolas y las granjas durante el verano», afirmó, y añadió que «se está haciendo todo lo posible para garantizar que las empresas agrícolas tengan el suministro de combustible previsto porque la cosecha depende de ello».

Escalada política y condiciones de Rusia en la negociación con Ucrania

En el plano político y militar, Putin conectó los ataques ucranianos con las negociaciones de paz y lanzó una advertencia directa: «No vamos a dar a las Fuerzas Armadas ucranianas la oportunidad de imponer sus propios términos de negociación». Advirtió además que «Kiev pagará por sus crímenes en la región de Kursk con la pérdida de los territorios necesarios para una zona de seguridad» y declaró como «objetivo principal» la «liberación total del Donbás y de Novorosiya». El mandatario rechazó la propuesta ucraniana de limitar las operaciones a cuatro territorios, argumentando que eso «les permitiría reubicar unidades de otros frentes» y sería «un salvavidas para Kiev ante su catastrófica falta de personal».

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Esa propuesta, según Putin, fue trasladada a Rusia durante los contactos de Anchorage con el presidente estadounidense Donald Trump. En ese marco, Ucrania habría ofrecido renunciar a atacar objetivos rusos lejos de su frontera a cambio de que Rusia también cesara los proyectiles de largo alcance. Por otra parte, este mismo domingo Putin participó en el 23.º Congreso del partido Rusia Unida, de cara a las elecciones legislativas del 20 de septiembre, donde aseguró que en las listas «habrá mucha gente joven», una «generación que definirá el futuro».

Venezuela afronta el impacto de los terremotos con hasta 6,8 millones de afectados

La OIM advierte de un «potencial impacto humanitario a gran escala» tras los seísmos del 24 de junio, mientras equipos internacionales refuerzan las labores de rescate en La Guaira y otras zonas críticas.

Hasta 6,8 millones de personas podrían haber sido afectadas por los terremotos que sacudieron Venezuela el 24 de junio, según las estimaciones iniciales de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Las proyecciones, basadas en análisis de población y daños, incluyen a hasta dos millones de personas solo en Caracas y evidencian el «potencial impacto humanitario a gran escala» del desastre.

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El análisis inicial de imágenes por satélite, obtenido en colaboración con Microsoft AI for Good Lab, revela que el 31,5% de los edificios en Catia La Mar, al norte de Caracas, ha sufrido daños. Estos datos permiten identificar las zonas más afectadas y priorizar la entrega de asistencia humanitaria de emergencia. La directora general de la OIM, Amy Pope, ha subrayado que «las primeras horas y días tras un desastre son decisivas» y que la organización ya está desplegando artículos de socorro preposicionados junto al Gobierno venezolano y sus socios.

Impacto humanitario y daños estructurales en las zonas más afectadas

Pope ha advertido además sobre el desplazamiento de población. «Ya es evidente que el desplazamiento aumentará a medida que las personas busquen seguridad», ha señalado, añadiendo que «una respuesta rápida es esencial para proporcionar asistencia humanitaria vital». Las necesidades más urgentes incluyen refugio de emergencia, agua potable, saneamiento, atención sanitaria y protección básica para las familias que lo han perdido todo.

En el plano gubernamental, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, ha anunciado que en las próximas horas se incorporarán equipos de rescate de diez países adicionales. «Desde ahora a mañana, 10 países más se sumarán a las labores de rescate», ha declarado desde el Puesto de Comando Central. Entre los equipos ya presentes figuran los de Estados Unidos, México, Colombia, España, Francia, Alemania, Italia y Qatar, entre otros. Respecto a la región más castigada, La Guaira, Rodríguez ha destacado que se había recuperado un 60% del servicio eléctrico hasta la madrugada del sábado.

Despliegue internacional y refuerzo de las labores de rescate

En La Guaira se han desplegado más de un centenar de máquinas pesadas, incluyendo grúas de 100 toneladas, martillos percutores y unidades payloader, destinadas principalmente a las poblaciones de Caraballeda, Macuto y Playa Grande. Los equipos trabajan de forma ininterrumpida las 24 horas bajo coordinación de Protección Civil. Además, cuadrillas especializadas realizan pruebas de conexión eléctrica segura y trabajan en la estabilización de los sistemas de agua potable y telecomunicaciones.

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La OIM mantiene las operaciones de búsqueda y rescate como prioridad inmediata, aunque advierte de que las consecuencias humanitarias se prolongarán mucho más allá de los próximos días. «La recuperación requerirá una inversión sostenida para ayudar a las familias a reconstruir sus vidas», ha señalado la organización, que hace un llamamiento a la comunidad internacional para actuar con rapidez. Mientras tanto, la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis) ha registrado hasta 20 réplicas en lo que va de sábado, con un temblor de magnitud 4,7 en la escala de Richter registrado a las 00.16 horas del sábado, hora peninsular española.

El día que el genio salió de la lámpara: un análisis sobre inteligencia artificial y geopolítica

El 27 de enero de 2025 pasará a la historia como el día en que Silicon Valley perdió el monopolio de la IA. La irrupción de la startup china, DeepSeek, hasta entonces desconocida en Occidente, había hecho lo impensable. En este artículo analizamos este nuevo «Momento Sputnik», esta vez en el ámbito de la IA, y por qué podemos estar siendo testigos del nacimiento de una nueva era.

El 27 de enero de 2025, Wall Street despertó con un sobresalto. A las 9:30 de la mañana, cuando la campana de apertura sonó en la Bolsa de Nueva York, el pánico se extendió entre los inversores. En cuestión de minutos, NVIDIA, el gigante de los chips y la inteligencia artificial, comenzó a desplomarse. Para el mediodía, su valor había caído un 17%, lo que se traducía en una pérdida de 600.000 millones de dólares en capitalización bursátil. Alphabet, Microsoft y Meta también se teñían de rojo. Los inversores estaban perdiendo la confianza en el dominio tecnológico de estas empresas.

Lo que había desencadenado este terremoto financiero no era una crisis económica ni un error de cálculo. Era algo mucho más profundo. DeepSeek, una startup china, hasta entonces desconocida en Occidente, había hecho lo impensable. Había logrado entrenar modelos de IA de última generación, en teoría, sin necesidad de los costosos chips de NVIDIA, utilizando una fracción de la potencia de cómputo y con una eficiencia nunca vista.

Los modelos DeepSeek v3 y R1 se presentaron como alternativas viables a los sistemas de OpenAI y Google, pero también como una disrupción total del mercado. En apenas unas horas, el chatbot de DeepSeek se convirtió en la aplicación más descargada en Estados Unidos. Su éxito sacudió los mercados financieros y encendió las alarmas en Washington. La inteligencia artificial, que hasta entonces había sido un juego dominado por Silicon Valley, había dejado de ser un monopolio.

Para los inversores, esto fue un golpe a su confianza en el dominio de Silicon Valley. Para la Casa Blanca, una alerta estratégica. Y para la industria tecnológica global, el nacimiento de una nueva era.

Días antes del desplome bursátil, Donald Trump había anunciado el Proyecto Stargate, el mayor plan de inversión en IA de la historia. Este plan incluía 500.000 millones de dólares destinados a fortalecer la industria de la inteligencia artificial en EE. UU., con incentivos fiscales para fabricantes de chips, financiación para centros de datos y una agresiva desregulación del sector tecnológico.

El mensaje era claro: EE. UU. no cedería su liderazgo en IA.

Pero apenas unos días después, DeepSeek respondió con hechos, no con palabras. Mientras Trump hablaba de inversión, China demostraba que podía competir sin depender de Silicon Valley.

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El «Momento Sputnik» de la inteligencia artificial

El lanzamiento del Sputnik 1 en 1957, el primer satélite artificial en órbita terrestre, fue un logro inesperado de la Unión Soviética que sorprendió a Estados Unidos y al mundo occidental.

Hasta entonces, Washington creía tener la supremacía tecnológica y militar en plena Guerra Fría, pero el éxito soviético demostró que la URSS había tomado la delantera en la carrera espacial.

Este golpe estratégico desató el pánico en Estados Unidos, acelerando su inversión en ciencia y tecnología. Esto dio lugar a la creación de la NASA en 1958 y al desarrollo del programa espacial que eventualmente llevaría al hombre a la Luna.

Ahora, DeepSeek y la inteligencia artificial han provocado un nuevo «Momento Sputnik», pero esta vez en el ámbito de la IA. China ya no es un simple seguidor del avance occidental en IA; ha demostrado que puede competir al más alto nivel y, lo más preocupante para Silicon Valley, sin depender de la tecnología estadounidense. Este evento marca un antes y un después en la competencia global por el liderazgo en inteligencia artificial.

El nacimiento del pergamino

Hace más de 2.000 años, la Biblioteca de Alejandría era el epicentro del conocimiento en el mundo helenístico. Para mantener su monopolio, Egipto bloqueó la exportación de papiros a Pérgamo en Asia Menor, hoy Turquía, su principal competidor. La lógica era clara: sin papiros, Pérgamo no podría desarrollar su propia biblioteca.

Sin embargo, el resultado fue el opuesto al esperado.

En lugar de quedar paralizados, los artesanos de Pérgamo encontraron una solución. Desarrollaron el pergamino, un material elaborado a partir de pieles de animales tratadas, más resistente y duradero que el papiro.

Lo que debía ser un golpe para su progreso, terminó impulsando su innovación y consolidando su legado en la historia del conocimiento. En lugar de frenar a Pérgamo, Egipto había acelerado su avance.

La historia se repite con el avance de la inteligencia artificial

En 2023 y 2024, Estados Unidos impuso estrictas prohibiciones a la exportación de chips avanzados a China, con el objetivo de frenar su desarrollo en inteligencia artificial. Las restricciones se centraron en las GPUs más potentes de NVIDIA, como las H100, esenciales para entrenar modelos de IA de última generación. Washington confiaba en que, al bloquear el acceso de China a estos componentes críticos, su progreso en IA se vería seriamente ralentizado, otorgando a Silicon Valley una ventaja estratégica y prolongando su dominio tecnológico.

Sin embargo, la estrategia tuvo el efecto contrario. Lejos de quedar rezagada, China encontró una forma de superar la barrera impuesta. Los ingenieros de DeepSeek, ante la escasez de hardware de alto rendimiento, optimizaron sus algoritmos de una manera sin precedentes. Reducieron la dependencia del costoso equipamiento de NVIDIA y lograron entrenar modelos con una fracción de los recursos tradicionales.

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Las hipótesis sobre cómo lo lograron varían:

  • Acumulación previa de chips: Se cree que, anticipando las restricciones, China almacenó grandes cantidades de GPUs de NVIDIA antes de que las sanciones entraran en vigor. Si esto es cierto, DeepSeek podría haber utilizado estos chips estratégicamente, estirando su funcionalidad a través de optimización algorítmica.
  • Desarrollo de hardware propio: China lleva años invirtiendo miles de millones en la industria de semiconductores, con el objetivo de independizarse de la tecnología occidental. Es posible que DeepSeek haya encontrado una forma de aprovechar chips fabricados en China, menos potentes, pero altamente optimizados.
  • Innovación en eficiencia computacional: Quizás la explicación más sorprendente es que DeepSeek ha logrado avances significativos en la optimización de modelos de IA. Esto ha permitido que los sistemas aprendan con menos datos, menos energía y menos poder de cómputo, reduciendo así la necesidad de depender de chips avanzados.

Sea cual sea la combinación exacta de factores, lo cierto es que DeepSeek v3 y R1 han demostrado que China ya no necesita depender de Silicon Valley para competir en la vanguardia de la inteligencia artificial. Con ello, ha desafiado abiertamente la estructura del mercado global de IA, forzando a Occidente a replantear su estrategia y desencadenando una transformación en una industria que aún está en desarrollo.

La destrucción creativa de la inteligencia artificial

Joseph Schumpeter, economista austriaco, describió hace casi un siglo un fenómeno que definiría el curso del capitalismo: la destrucción creativa. En su visión, la economía no avanza de manera lineal, sino a través de un proceso en el que nuevas innovaciones destruyen las estructuras existentes, desplazando a empresas dominantes que no pueden adaptarse. Este ciclo se ha repetido una y otra vez a lo largo de la historia, desde la imprenta a los automóviles o a internet.

Ahora, estamos siendo testigos de una nueva ola de destrucción creativa. Hasta hace poco, el futuro de la inteligencia artificial parecía estar controlado por un «triopolio» tecnológico: ASML (Países Bajos) que produce las máquinas de litografía ultravioleta extrema (EUV), esenciales para fabricar los chips más avanzados. TSMC (Taiwán) que es el mayor fabricante de semiconductores del mundo, y NVIDIA (EE. UU.) que controla el diseño y venta de gran parte de las GPUs avanzadas utilizadas para entrenar modelos de IA.

Este «triopolio» funcionaba bajo una lógica muy clara: sin chips avanzados, no había IA avanzada. Pero la irrupción de DeepSeek ha puesto en duda esa premisa. Si una empresa puede desarrollar modelos de IA de última generación sin depender de GPUs NVIDIA, el dominio de este «triopolio» puede cuestionarse. 

El efecto de la destrucción creativa no solo ha sacudido a las tecnológicas, también ha alcanzado al sector energético: Las acciones de Constellation Energy cayeron un 20%, reflejando el temor a que los centros de datos consuman menos electricidad, si los nuevos modelos de IA requieren menos cómputo. Las de Siemens Energy y Cameco también sufrieron pérdidas, ya que sus turbinas y reactores están destinados a alimentar el crecimiento exponencial de la IA.

El mensaje es claro: Si DeepSeek ha demostrado que es posible entrenar IA con menos hardware y menos energía, el impacto será global. La destrucción creativa ha comenzado. Y como Schumpeter predijo, el statu quo nunca dura para siempre.

El terremoto de DeepSeek no ha pasado desapercibido para otros gigantes tecnológicos: Alibaba, Baidu y Tencent ya están analizando cómo replicar la estrategia de DeepSeek. Alibaba, en particular, ha acelerado el desarrollo de su propia infraestructura de IA, apostando por modelos más eficientes que podrían cambiar las reglas del juego en comercio electrónico, finanzas y logística.

En Occidente, empresas como Mistral (Francia) y TII (Emiratos Árabes) también han tomado nota, buscando reducir su dependencia de NVIDIA. Estamos ante el nacimiento de una nueva ola de jugadores en el mercado de la IA.

La paradoja de Jevons

Aquí entra en juego la paradoja de Jevons, un principio económico que sostiene que cuando una tecnología se vuelve más eficiente, su uso crece exponencialmente. Este fenómeno abre nuevas oportunidades: a medida que la inteligencia artificial se vuelve más accesible y rentable, podrá integrarse en una mayor cantidad de sectores, impulsando la innovación y la productividad.

Aunque esto aumentará la demanda de infraestructura, energía y capacidad de cómputo, también impulsará el desarrollo de nuevas soluciones tecnológicas más eficientes, desde procesadores optimizados hasta fuentes de energía renovables que hagan posible esta expansión.

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En lugar de ser una limitación, este crecimiento acelerado puede convertirse en un motor de progreso que redefina nuestra relación con la tecnología y sus posibilidades. Si DeepSeek ha demostrado que la IA puede ser más barata y accesible, el impacto en la economía global podría ser aún mayor de lo que se cree. Empresas de todos los sectores podrían integrar modelos de IA en áreas donde antes era demasiado costoso y los consumidores finales podrían beneficiarse de una IA más asequible.

El 27 de enero de 2025 pasará a la historia como el día en que Silicon Valley perdió el monopolio de la IA. Lo que parecía una guerra de recursos se ha convertido en una guerra de ingenio. Y ahora, la gran pregunta no es si la inteligencia artificial cambiará el mundo, sino quién tendrá el control cuando lo haga.

El genio ha salido de la lámpara. Y esta vez, nadie sabe cómo volver a encerrarlo.

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Five Eyes: el imperio de Inteligencia que no existe

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Cómo cinco democracias construyeron una arquitectura de inteligencia y poder capaz de controlar información, eludir fronteras jurídicas y transformar la vigilancia en influencia global. En este artículo, Irene García, alumna del Máster Profesional de Ciberseguridad, Ciberinteligencia y Ciberdefensa de LISA Institute, analiza cómo estas naciones tejieron una red invisible con alcance mundial.

La mayoría de los análisis sobre Five Eyes se quedan en la superficie porque confunden la herramienta con el mecanismo. Ven una alianza de espionaje donde, en realidad, existe algo mucho más sofisticado: una arquitectura de poder. 

Five Eyes no funciona como una organización internacional convencional. No tiene una sede reconocible, ni un mando político visible, ni un trato que la convierta formalmente en una institución. Y, sin embargo, ejerce una influencia mucho más profunda que muchas organizaciones oficiales. 

El verdadero territorio de Five Eyes no son los países, sino la información

Porque Five Eyes ha descubierto algo que los imperios clásicos nunca entendieron del todo: no hace falta ocupar un territorio cuando se puede ocupar el circuito por el que circula la información. La alianza no domina países; domina el espacio invisible que existe entre ellos. Ese espacio donde viajan datos, decisiones, comunicaciones, vulnerabilidades y percepciones. Allí es donde Five Eyes ha construido su verdadero territorio.

Doxing automatizado: cuando la inteligencia artificial se convierte en el mayor enemigo de la privacidad

La cuestión no es que cinco Estados compartan inteligencia, lo inquietante es que han logrado integrar parcialmente sus aparatos de vigilancia sin renunciar, al menos en apariencia, a su soberanía. 

Cómo Five Eyes vacía la soberanía sin destruir las fronteras

Las fronteras siguen existiendo en los mapas. Pero, dentro de Five Eyes, han dejado de existir allá donde realmente importa: en el acceso a la información. 

Ese es el rasgo más importante y menos comprendido de la alianza. Five eyes no elimina las fronteras, las conserva para el exterior y las vacía por dentro.

Cada miembro ocupa una función específica dentro de un único organismo distribuido. Estados Unidos aporta la tecnología, la capacidad industrial y el volumen masivo de interceptación. El Reino Unido actúa como eje europeo y Atlántico. Canadá cubre el espacio Ártico y norteamericano. Australia y Nueva Zelanda completan el cerco sobre Asia y el Pacífico. Lo importante no es la suma de capacidades, sino la especialización. Five Eyes funciona como una cadena global de producción de inteligencia, donde cada país es una pieza de una maquinaria mucho mayor. 

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Por eso la alianza es tan difícil de controlar. Five Eyes ha convertido la fragmentación jurídica del mundo occidental en una ventaja operativa. Cada uno de sus miembros mantiene límites legales distintos sobre qué puede vigilar, a quién puede seguir y hasta dónde puede llegar una agencia de inteligencia. En teoría, esas barreras deberían actuar como frenos. En la práctica, la alianza las utiliza como puertas laterales. Un Estado no necesita atravesar su propia línea roja si otro socio puede hacerlo por él. 

La externalización de la vigilancia: cuando otro espía por ti

La externalización de la vigilancia es el secreto menos visible de Five Eyes.  La información no siempre la obtiene quien la necesita; la obtiene quien legalmente puede conseguirla. Después circula por la red, cambia de manos y reaparece convertida en inteligencia compartida.

La consecuencia es extraordinaria: cada gobierno puede seguir afirmando que respeta sus límites internos mientras recibe, de manera indirecta, aquello que su propia legislación le impediría obtener.

Por eso Five Eyes no rompe las leyes nacionales. Hace algo más inteligente: aprende a moverse entre ellas.

De red de espionaje a herramienta de poder tecnológico

Ese fenómeno cambia por completo la naturaleza de la alianza. Five Eyes ya no es solamente un sistema de espionaje, es una arquitectura diseñada para neutralizar las limitaciones jurídicas nacionales. Cuanto más estricta es una ley en un país, más útil resulta la cooperación con otro miembro. La alianza no destruye las fronteras; las utiliza. Convierte las diferencias legales entre Estados en una ventaja operativa.

Sin embargo, la verdadera evolución de Five Eyes no está en la vigilancia masiva, sino en su transformación en un instrumento de poder tecnológico. Durante décadas, la organización estuvo centrada en interceptar llamadas, correos, satélites y tráfico de comunicaciones. Hoy su prioridad ya no es escuchar conversaciones, sino moldear el ecosistema digital.

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La alianza ha pasado de recolectar información a intervenir sobre las condiciones en las que esa información circula. Five Eyes coordina posiciones sobre ciberseguridad, infraestructuras críticas, inteligencia artificial, vulnerabilidades de software y cadenas de suministro tecnológicas. Cuando los cinco países coinciden en que una empresa, una plataforma o una red constituye un riesgo, esa conclusión deja de ser una evaluación técnica y se convierte en una decisión geopolítica.

El caso de las restricciones sobre determinadas empresas tecnológicas chinas fue revelador. Five Eyes no actuó únicamente como una fuente de inteligencia para advertir de posibles amenazas. Actuó como un mecanismo de alineamiento político y económico. La información sirvió para influir en gobiernos, orientar decisiones regulatorias y rediseñar mercados enteros.

Eso significa que la alianza ya no se limita a observar el mundo: contribuye activamente a organizarlo.

El mayor riesgo de Five Eyes: todos piensan igual

Hay otro elemento todavía más importante. Five Eyes produce una forma concreta de ver la realidad. Los cinco miembros comparten no solo información, sino métodos, prioridades, lenguaje y supuestos. Las agencias terminan analizando el mundo con las mismas categorías y llegando a conclusiones similares.

Esa homogeneidad es una fortaleza operativa porque reduce fricciones y acelera el intercambio. Pero también crea un problema estructural: cuando todos piensan igual, todos pueden equivocarse al mismo tiempo.

La alianza está diseñada para maximizar la confianza entre sus integrantes. Dentro de Five Eyes, ocultar información es la excepción, no la norma. Sin embargo, una confianza excesiva puede generar una peligrosa cámara de eco. Las mismas hipótesis circulan entre todos los miembros, se refuerzan mutuamente y acaban adquiriendo apariencia de certeza simplemente porque nadie dentro del sistema las cuestiona.

Nadie controla el sistema completo

Toda organización de inteligencia necesita diversidad analítica. Necesita fricción, disenso y capacidad para desafiar sus propias conclusiones. Five Eyes, por el contrario, tiende a premiar la convergencia. El riesgo no es que la alianza ignore información importante, sino que interprete toda la información a través de un único marco mental.

Pero la vulnerabilidad más profunda de Five Eyes no está en sus errores de análisis, sino en su opacidad. Cada uno de los cinco países posee mecanismos de supervisión parlamentaria o judicial sobre sus agencias nacionales. El problema es que la parte verdaderamente decisiva de la alianza ocurre entre las agencias, en el espacio transnacional donde ningún parlamento ejerce un control completo.

Nadie supervisa realmente el sistema entero, cada gobierno vigila una parte, pero ninguna institución controla el conjunto. Y precisamente ahí reside la fuerza de Five Eyes: en la fragmentación de la responsabilidad.

La alianza funciona porque el poder está distribuido y porque esa distribución dificulta identificar quién decide, quién ejecuta y quién responde. Five Eyes ha creado una forma de poder extremadamente eficaz porque casi nunca aparece como poder. Opera a través de redes, acuerdos técnicos, intercambio de datos y cooperación silenciosa.

La pregunta ya no es cuánto espionaje puede hacer Five Eyes. La verdadera pregunta es otra: ¿qué ocurre cuando una organización de inteligencia deja de limitarse a recolectar información y empieza a definir las reglas del mundo en el que todos los demás tienen que vivir?

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El eje Washington-Tel Aviv-Rabat: el nuevo paradigma geoestratégico de Marruecos que redefine el flanco sur de España

La alianza entre Estados Unidos, Israel y Marruecos está redibujando el equilibrio de poder en el norte de África y afecta directamente a la seguridad de España. Sergio Estrada, alumno del Máster Profesional de Analista de Inteligencia de LISA Institute, analiza cómo el rearme de Marruecos con tecnología israelí y respaldo estadounidense diluye la histórica superioridad española en el estrecho de Gibraltar y expone Ceuta, Melilla y Canarias a una presión creciente.

La geopolítica del norte de África experimenta una transformación estructural profunda. La consolidación de la alianza estratégica entre Estados Unidos, Israel y Marruecos redefine el equilibrio de poder en el área del Magreb. Este eje trilateral afecta de forma directa y multidimensional a la política exterior y a la seguridad nacional de España. El fenómeno no constituye un mero cambio de alineamientos diplomáticos en el vecindario; altera por completo la arquitectura de seguridad en el flanco sur europeo y obliga a una reevaluación urgente de la posición estratégica del Estado español en el Mediterráneo.

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Origen y arquitectura del triángulo estratégico

La cooperación formal entre Washington, Tel Aviv y Rabat nace de intereses geopolíticos cruzados y altamente pragmáticos. El punto de inflexión se consolidó con la firma de los Acuerdos de Abraham. Mediante este marco, Marruecos obtuvo el respaldo de Estados Unidos a su soberanía sobre el Sáhara Occidental, un reconocimiento impulsado inicialmente por Donald Trump y que la administración de Joe Biden ha optado por mantener intacto. A cambio, el Reino alauí normalizó de forma oficial sus relaciones diplomáticas con el Estado de Israel.

Para Estados Unidos, Marruecos representa un pivote de estabilidad fundamental en un continente africano marcado por la inestabilidad y la penetración de competidores globales como Rusia y China. El Pentágono considera a Rabat un aliado flexible, predecible y menos condicionado por las restricciones regulatorias de los socios europeos.

Por su parte, Israel encuentra en esta alianza una profundidad estratégica de gran valor en el mundo árabe, además de asegurar un mercado prioritario y en expansión para su industria de defensa. Como resultado, Marruecos actúa hoy como el principal vector de influencia occidental en la zona, aislando geopolíticamente a Argelia y modificando la arquitectura diplomática de la región. 

La ruptura del equilibrio militar en el Estrecho

El aspecto más crítico de este eje para la posición de España radica en el rápido incremento del potencial militar marroquí. El apoyo de Estados Unidos y la transferencia tecnológica de Israel han acelerado un proceso de modernización armamentística sin precedentes en el norte de África. Esta cooperación bilateral ya no consiste en la simple compraventa de material estándar, sino en la adquisición de capacidades estratégicas avanzadas.

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Rabat ha centrado sus esfuerzos en la actualización de sus cazas F-16 y en la construcción de infraestructuras defensivas clave, como un muro en el Sáhara dotado de tecnología de vigilancia militar puntera suministrada por Tel Aviv. Marruecos ha reforzado sus capacidades operativas mediante la incorporación de sistemas de defensa aérea de última generación y vectores aéreos no tripulados. Estos elementos transforman la táctica operativa y diluyen de forma progresiva la histórica superioridad militar que España mantenía en el plano aeronaval en el estrecho de Gibraltar. 

Este rearme altera también la balanza de poder bilateral con Argelia. El Gobierno argelino, aliado histórico de Moscú en la región, responde incrementando su gasto militar y estrechando lazos con Rusia. De este modo, el norte de África se convierte en un escenario secundario de la confrontación global entre bloques. España se encuentra geográficamente en medio de una carrera armamentística regional donde su vecino del sur cuenta con el respaldo explícito de la mayor potencia global y del actor militar más avanzado de Oriente Medio.

La estrategia de la zona gris y la soberanía española

Esta nueva arquitectura geopolítica sitúa a la diplomacia española ante un escenario asimétrico complejo. Reforzado por el respaldo político de Washington y la cobertura militar de Tel Aviv, Marruecos dispone de un mayor margen de maniobra internacional. Esta posición de fuerza permite a Rabat ejecutar con mayor seguridad estrategias de zona gris sobre Ceuta, Melilla y las aguas territoriales del archipiélago de Canarias.

La doctrina de la zona gris se caracteriza por el empleo de acciones que no superan el umbral del conflicto armado, pero que buscan debilitar la posición política del adversario. La presión migratoria intermitente, el cierre unilateral de aduanas comerciales, la asfixia económica de las ciudades autónomas y las reclamaciones de espacios marítimos exclusivos forman parte de estas dinámicas. 

Al no tratarse de agresiones militares directas, estas acciones dificultan la activación de los mecanismos de defensa colectiva de la OTAN, cuyo tratado además no cubre explícitamente la integridad territorial de Ceuta y Melilla. Marruecos utiliza este vacío legal y su renovado peso internacional para forzar concesiones políticas del Gobierno español de forma gradual.

Dilemas y respuestas de la política exterior española

Ante este panorama, España afronta el reto de redefinir su estrategia hacia el Magreb para no quedar aislada en su propio entorno geográfico. El escenario exige un equilibrio complejo entre la diplomacia y la disuasión. Por un lado, España necesita mantener una relación de vecindad estable y cooperativa con Marruecos para garantizar la seguridad compartida en materia de terrorismo y control de flujos migratorios. Por otro lado, Madrid debe gestionar su relación con Argelia, un actor clave que históricamente cubre en torno al 11% de las necesidades continentales de gas y garantiza el suministro a través del gasoducto Medgaz. El giro español de apoyo a la propuesta marroquí sobre el Sáhara Occidental provocó la supresión del Tratado de Amistad por parte de Argel y el cierre del gasoducto Magreb-Europa, evidenciando la fragilidad de esta relación. 

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La política exterior española debe adaptarse a un entorno donde Estados Unidos ya no considera a los socios del sur de Europa como los únicos interlocutores válidos en la región. España necesita potenciar su propio perfil estratégico dentro de la Unión Europea, promoviendo que el Flanco Sur reciba la misma atención política y recursos que el flanco este. La soberanía y la relevancia geopolítica en el Mediterráneo occidental dependen hoy de la habilidad de España para proyectarse como un actor indispensable en la seguridad marítima y como un puente necesario entre Europa y África, evitando que la agenda regional sea dictada exclusivamente por los intereses del eje Washington-Tel Aviv-Rabat.

La estrategia de España ante el nuevo equilibrio magrebí

El avance del eje Washington-Tel Aviv-Rabat altera de forma estructural la seguridad regional. Esta alianza trilateral consolida la posición diplomática de Marruecos y redefine las relaciones de poder en el estrecho de Gibraltar. Los analistas de relaciones internacionales confirman que Madrid afronta una notable asimetría geopolítica ante el rápido incremento del potencial militar de su vecino africano. Por ello, España debe abandonar definitivamente las respuestas puramente reactivas y liderar una doctrina de firmeza pragmática para salvaguardar sus intereses soberanos.

La diplomacia española necesita contrarrestar la estrategia de bilateralidad asimétrica que Rabat impone gracias al respaldo político estadounidense. El Gobierno tiene que elevar la seguridad y la gestión de Ceuta y Melilla a la categoría de prioridad comunitaria. Los informes estratégicos demuestran que la estabilidad de la frontera sur beneficia a todo el bloque europeo y otorga a Madrid una fuerza de negociación colectiva. 

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La disuasión militar constituye la única vía efectiva para neutralizar las tácticas de presión marroquíes. Las Fuerzas Armadas españolas requieren una respuesta firme ante la dilución de su histórica superioridad aeronaval en el eje Baleares-Estrecho-Canarias. Varios centros de estudios de seguridad nacional sugieren que una presencia militar clara desincentiva por completo el uso de flujos migratorios y reclamaciones marítimas como herramientas de asfixia económica. El país debe combinar esta fortaleza con una diplomacia de reglas claras que asegure un equilibrio estratégico con Argelia y garantice una cooperación vecinal más predecible y simétrica.

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