spot_img

¿Quién es Delcy Rodríguez, la nueva presidenta de Venezuela tras la captura de Maduro?

Análisis

Rubén Asenjo
Rubén Asenjo
Periodista apasionado por la actualidad internacional y la geopolítica. Escribo para entender el mundo en constante cambio y compartir perspectivas que despierten la reflexión y el debate. Comprometido con la búsqueda de la verdad y las historias que impacten e inspiren.

Hija de un mártir socialista, educada en Europa y sancionada por Occidente: así es la abogada que ahora negocia la transición de Venezuela con la Casa Blanca.

La captura de Nicolás Maduro en una operación relámpago ejecutada por las fuerzas especiales estadounidenses ha sacudido los cimientos geopolíticos de América Latina, catapultando al poder a una figura que, hasta hace poco, operaba como el engranaje más eficiente y temido del chavismo: Delcy Eloína Rodríguez Gómez. Su juramentación como presidenta interina de Venezuela supone un cambio de mando y la culminación de una vida marcada por la tragedia familiar, la militancia radical y una astucia política que le permitió sobrevivir a todas las purgas internas para convertirse en la «Dama de Hierro» de la Revolución Bolivariana.

La sombra del padre: una herencia de sangre y fuego

Para entender a Delcy Rodríguez, hay que viajar a la Caracas de los años 70. Nacida el 18 de mayo de 1969, su infancia no estuvo marcada por los juegos, sino por la persecución política. Es hija de Jorge Antonio Rodríguez, fundador de la Liga Socialista y un icónico líder de la izquierda marxista venezolana.

➡️ Te puede interesar: Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítico

La tragedia golpeó a la familia en 1976, cuando Delcy tenía apenas siete años. Su padre murió a los 34 años de edad bajo custodia de la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención (DISIP) durante el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez. Las torturas sufridas por su padre marcaron a fuego el comportamiento de Delcy y de su hermano, Jorge Rodríguez (actual figura clave del régimen).

Este evento traumático se convirtió en el motor ideológico de los hermanos Rodríguez. Crecieron con una sed de reivindicación que más tarde se traduciría en una lealtad inquebrantable al proyecto de Hugo Chávez, a quien vieron como el vengador de las injusticias sufridas por su padre. Delcy no es una burócrata accidental. Es una revolucionaria de cuna que ve la política como un campo de batalla existencial.

Formación de élite: la paradoja europea

A pesar de su retórica antiimperialista, la formación académica de la nueva presidenta es cosmopolita y occidental. Egresó como abogada de la Universidad Central de Venezuela (UCV) en 1993, donde ya destacaba como dirigente estudiantil. Sin embargo, su intelecto la llevó a cruzar el Atlántico.

Rodríguez vivió varios años en Europa, una etapa que sus críticos señalan como una contradicción y sus aliados como una preparación estratégica. Se especializó en Derecho Laboral en la Universidad de París X Nanterre (Francia) y cursó una maestría en Teoría Política y Social en el Birkbeck College de la Universidad de Londres.

Durante estos años, Delcy absorbió la cultura y los mecanismos legales del viejo continente, herramientas que años más tarde utilizaría paradójicamente para blindar legalmente al chavismo contra las sanciones internacionales y para navegar los tribunales europeos.

El ascenso: de la sombra a la presidencia

Su entrada al gobierno bolivariano fue técnica pero firme. En 2003, se unió a la Coordinación General de la Vicepresidencia y en 2006 tuvo su primer cargo de alto perfil como Ministra del Despacho de la Presidencia bajo Hugo Chávez. Sin embargo, su verdadero despegue político ocurrió tras la muerte de Chávez y el ascenso de Nicolás Maduro.

En 2013, fue nombrada Ministra de Comunicación e Información, donde perfeccionó la narrativa de guerra económica y el control mediático. No obstante, fue en diciembre de 2014, al ser designada canciller de la República (Ministra de Relaciones Exteriores), cuando el mundo conoció su estilo combativo y desafiante.

➡️ Te puede interesar: Máster Profesional de Analista de Inteligencia

Como Canciller, Rodríguez se convirtió en el escudo diplomático de Maduro. Sus enfrentamientos en la Organización de Estados Americanos (OEA), especialmente con el secretario general Luis Almagro, son históricos. Defendió al gobierno de las acusaciones de violaciones a los derechos humanos con una vehemencia que le ganó la confianza absoluta del círculo íntimo militar y cubano. Asimismo, fue la artífice de la salida de Venezuela de la OEA y la promotora de una diplomacia de trincheras, aislando al país de los foros tradicionales mientras tejía alianzas con Rusia, China, Irán y Turquía.

La arquitecta del poder

En 2017, en medio de las protestas más sangrientas contra Maduro, Delcy dejó la cancillería para presidir la Asamblea Nacional Constituyente (ANC). Este órgano plenipotenciario fue la herramienta maestra del régimen para anular a la Asamblea Nacional (entonces de mayoría opositora) y gobernar por decreto. Desde esa tribuna, Rodríguez redactó leyes, destituyó a la Fiscal General Luisa Ortega Díaz y consolidó el marco jurídico que permitió al madurismo atornillarse en el poder.

Su recompensa llegó en junio de 2018, cuando fue nombrada Vicepresidenta Ejecutiva de la República. Desde entonces, Delcy Rodríguez ha sido, en la práctica, la primera ministra del país. Mientras Maduro se ocupaba de la política de masas, ella gestionaba el Estado. Bajo su gestión, se implementó una pragmática (y silenciosa) liberalización económica, permitiendo la dolarización de facto y la «Ley Antibloqueo», diseñada para eludir las sanciones y atraer capitales oscuros o de riesgo.

El cerco internacional: sanciones y el «Delcygate»

El ascenso de Rodríguez tuvo el coste personal elevado de sufrir el aislamiento internacional. Su nombre figura en las listas negras de las principales potencias democráticas debido a su papel en el socavamiento de la democracia y la represión sistemática.

  • Estados Unidos: la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) la sancionó en septiembre de 2018, congelando sus activos y prohibiendo a ciudadanos estadounidenses hacer negocios con ella.
  • Unión Europea: en junio de 2018, la UE le impuso prohibición de entrada a territorio comunitario y congelación de bienes, citando su responsabilidad en violaciones de derechos humanos.
  • Otros países: Canadá, Suiza y los países miembros del TIAR también han aplicado medidas restrictivas en su contra.

Estas sanciones provocaron uno de los escándalos diplomáticos más sonados en España: el «Delcygate». En enero de 2020, Rodríguez aterrizó en el aeropuerto de Barajas, Madrid, violando las sanciones europeas. Allí se reunió secretamente con el entonces ministro español José Luis Ábalos, imputado y en prisión provisional por presunta corrupción. Este incidente casi tumba al gobierno de Pedro Sánchez y demostró la capacidad de Delcy para moverse en las sombras de la diplomacia paralela.

La presidencia inesperada

El destino de Delcy Rodríguez cambió radicalmente en la madrugada del 3 de enero de 2026. La Operación Libertad, ejecutada por las fuerzas de élite estadounidenses, provocó la detención de Nicolás Maduro del Palacio de Miraflores. Ante el vacío de poder y con la estructura militar paralizada por la incertidumbre, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), siguiendo el hilo constitucional (y la presión fáctica de los hechos), juramentó a Delcy Rodríguez como presidenta encargada.

La situación es inédita. Rodríguez, históricamente la defensora más acérrima del «antiimperialismo», asume la presidencia bajo la estricta vigilancia de la administración Trump en Washington, que ha declarado una tutela temporal sobre Venezuela para garantizar la transición.

➡️ Te puede interesar: Curso de Analista de Conflictos Geopolíticos

En sus primeras horas como mandataria, la retórica de Rodríguez ha dado un giro de 180 grados. De los gritos de guerra contra el «imperio», ha pasado a invitar a Estados Unidos a una «agenda de cooperación» y desarrollo energético compartido. Con esta actuación, Delcy está jugando su última y más arriesgada carta de presentarse como la figura de estabilidad necesaria, la única capaz de controlar a los colectivos y militares chavistas, para entregar una transición ordenada (o sobrevivir en el nuevo orden).

El futuro de la «Dama de Hierro»

Delcy Rodríguez asume el poder en una Venezuela fracturada, con la promesa de elecciones libres flotando en el aire y la sombra de la justicia internacional sobre su propia cabeza. ¿Será la encargada de desmantelar el sistema que ayudó a construir, o intentará, como su mentor, ganar tiempo en un juego de ajedrez imposible contra la Casa Blanca?

Lo único seguro es que la hija del mártir de la Liga Socialista, la abogada afrancesada y la canciller de fuego, ha alcanzado la cima del poder, aunque bajo el control de Washington. La historia dirá si su presidencia será el epílogo del chavismo o el capítulo más extraño de su supervivencia.

Artículos relacionados

Masterclass y eventos relacionados

Formación relacionada

spot_img

Actualidad

Dejar respuesta:

Por favor, introduce tu comentario!
Introduce tu nombre aquí

spot_img