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Venezuela: mapa de actores con capacidad real de influencia en el poder

Análisis

Daniel Villegas
Daniel Villegas
Fundador y Director general de LISA Institute. Es Asesor en materia de Seguridad, Inteligencia y Ciberseguridad para diversas empresas e instituciones públicas, tanto en Europa como en América. A su vez, es Consultor en proyectos para la OTAN, ONU y Unión Europea. Anteriormente, fue Responsable de Seguridad y Análisis en la Unidad de Seguridad y Protección Civil de Metro de Barcelona. A nivel académico, es Licenciado en Criminología (UIC), Graduado en Prevención y Seguridad Integral y Posgrado Superior en Gestión y Derecho de la Seguridad (EPSI), Máster en Mundo Árabe e Islámico (UB), Máster Oficial en Terrorismo (UNIR), Máster en Análisis de Inteligencia (UAB), Máster en Cybersecurity Management (UPC), CISA y CSX (ISACA).

La caída de Nicolás Maduro no implica automáticamente el colapso del sistema de poder construido por el chavismo durante más de dos décadas. Venezuela entra en una fase crítica donde actores estatales, armados, criminales y externos compiten por redefinir el equilibrio político, económico y de seguridad. Desde la Fuerza Armada y las redes criminales hasta Estados Unidos y potencias extrahemisféricas, el desenlace dependerá de la interacción entre coerción, rentas y legitimidad. Analizar estos actores es clave para comprender los riesgos y oportunidades de una transición en uno de los entornos más complejos de América Latina.

La crisis venezolana ha evolucionado hacia un sistema de conflicto complejo, donde convergen dinámicas propias de Estados fallidos, economías ilícitas, competencia entre grandes potencias y guerra híbrida. El poder en Venezuela ya no se concentra exclusivamente en instituciones formales, sino que se distribuye entre actores estatales, paraestatales, criminales y externos, cuyas interacciones condicionan cualquier escenario futuro.

Los acontecimientos recientes —incluida la intervención estadounidense anunciada por la Administración Trump y la captura de Nicolás Maduro— han acelerado procesos latentes y alterado los incentivos estratégicos de todos los actores. 

Entender Venezuela hoy (y sobre todo su evolución en el tiempo) exige una visión integral, transversal y estratégica para responder a una pregunta central: ¿quién tiene capacidad real de influir sobre la estabilidad, la violencia y la gobernanza?

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El chavismo como sistema de poder: redes, coerción y supervivencia

El chavismo debe entenderse como un sistema de poder, no como un liderazgo personalista aislado. Durante más de una década, este sistema articuló control institucional, represión selectiva y captura de rentas para compensar la pérdida progresiva de legitimidad democrática. El partido, el aparato administrativo, los servicios de inteligencia y sectores del poder judicial funcionaron como una arquitectura integrada de supervivencia.

Las misiones de Naciones Unidas han documentado violaciones graves y sistemáticas de derechos humanos, así como irregularidades estructurales en los procesos electorales, consolidando el diagnóstico de autoritarismo competitivo degenerado. La captura de Nicolás Maduro supone un golpe severo a la cohesión simbólica del sistema, pero no implica su desaparición automática. Persisten redes administrativas, financieras y coercitivas que pueden reconfigurarse, negociar o sabotear procesos de transición.

Objetivo principal

  • Preservar poder residual, impunidad jurídica y acceso a rentas estatales e ilícitas.

Capacidades y medios

  • Redes clientelares, control de instituciones heredadas, propaganda, acceso a recursos públicos y vínculos con inteligencia y seguridad.

Fortalezas

  • Experiencia en gestión autoritaria.
  • Cohesión basada en incentivos y miedo al coste de salida.

Debilidades

  • Colapso de legitimidad.
  • Dependencia estructural de la coerción.
  • Vulnerabilidad a fracturas internas y presiones externas.

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Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB): árbitro del desenlace

La FANB es el actor bisagra del sistema venezolano. Su relevancia no se limita a la capacidad militar, sino a su profunda inserción en la economía política del régimen. Durante años, altos mandos gestionaron ministerios, empresas públicas, puertos, aeropuertos y cadenas logísticas, convirtiendo a la institución en un actor rentista.

Desde una perspectiva doctrinal, la FANB ha transitado de una fuerza profesional hacia una institución politizada, con incentivos corporativos para preservar el statu quo. No obstante, el deterioro económico ha afectado de forma desigual a mandos medios y bajos, generando tensiones latentes. En este contexto, los mensajes de Washington ofreciendo salidas negociadas apuntan directamente a la FANB como clave de cualquier transición controlada.

Objetivo principal

  • Preservar cohesión institucional, privilegios y seguridad personal de la cúpula.

Capacidades y medios

  • Control territorial, armamento, logística, inteligencia militar y mando sobre infraestructuras críticas.

Fortalezas

  • Monopolio relativo de la fuerza formal.
  • Presencia nacional y capacidad de imponer orden.

Debilidades

  • Politización y desgaste interno.
  • Riesgo de fractura entre mandos.
  • Exposición a incentivos externos (sanciones/amnistías).

Estados Unidos: poder coercitivo, narrativa de legitimación y geoeconomía

Estados Unidos ha pasado de una estrategia de presión indirecta a una lógica de intervención explícita, legitimada públicamente por razones de seguridad hemisférica, lucha contra el narcotráfico y estabilidad energética. Las declaraciones de Donald Trump y Marco Rubio han introducido un elemento clave: el control y reconstrucción del sector petrolero venezolano por empresas estadounidenses.

Desde el realismo estratégico, esta postura responde a tres objetivos simultáneos: eliminar un régimen hostil, reordenar el equilibrio regional frente a actores extrahemisféricos y asegurar flujos energéticos en un contexto global volátil. El coste es evidente: tensiones con el derecho internacional y riesgo reputacional. El beneficio esperado: hechos consumados funcionales.

Objetivo principal

  • Reconfigurar el entorno hemisférico conforme a intereses estratégicos y energéticos.

Capacidades y medios

  • Presión diplomática, sanciones, inteligencia, operaciones especiales, poder financiero y coordinación multilateral.

Fortalezas

  • Superioridad tecnológica y de ISR.
  • Capacidad de imponer agendas económicas y políticas.

Debilidades

  • Coste reputacional y legal.
  • Riesgo de compromiso prolongado sin salida clara.

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Oposición política: legitimidad sin coerción

La oposición venezolana conserva legitimidad representativa, reforzada por informes técnicos que cuestionaron la integridad electoral. Sin embargo, carece de los instrumentos coercitivos necesarios para imponer cambios por sí misma. Históricamente, ha dependido del apoyo internacional y de fracturas internas del régimen.

En el nuevo contexto, la oposición corre el riesgo de quedar subordinada a actores armados o externos si no logra articular una propuesta inclusiva y viable. Su desafío es transformarse de actor simbólico a interlocutor estratégico.

Objetivo principal

  • Transición democrática y reconstrucción institucional.

Capacidades y medios

  • Legitimidad social, movilización, redes internacionales y capital humano en la diáspora.

Fortalezas

  • Reconocimiento interno y externo.
  • Capacidad de articulación narrativa.

Debilidades

  • Fragmentación y falta de unidad estratégica.
  • Ausencia de control territorial.

Guerrillas colombianas: gobernanza armada transfronteriza

El ELN y disidencias de las FARC operan en Venezuela como actores de control territorial, no como simples grupos insurgentes. Gestionan economías ilícitas, regulan comunidades y controlan corredores estratégicos. Su presencia responde a una lógica de santuario, facilitada por la debilidad estatal.

Incluso con un cambio político en Caracas, estas estructuras pueden persistir si no existe una estrategia regional sostenida que combine seguridad, inteligencia y desarrollo.

Objetivo principal

  • Control territorial y rentas ilícitas; supervivencia organizativa.

Capacidades y medios

  • Fuerza armada irregular, control de rutas, inteligencia local y financiación ilícita.

Fortalezas

  • Resiliencia y conocimiento del terreno.
  • Flexibilidad operativa.

Debilidades

  • Dependencia de economías ilícitas.
  • Vulnerabilidad a presión militar coordinada.

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Narcotráfico y crimen organizado transnacional: economía política del colapso

El narcotráfico en Venezuela constituye una infraestructura económica paralela, integrada en redes estatales y paraestatales. No solo financia violencia, sino que captura decisiones políticas mediante corrupción y coacción.

Estas redes tienen capacidad de veto sobre procesos de estabilización. Sin una estrategia de persecución financiera y judicial, cualquier transición corre el riesgo de ser capturada.

Objetivo principal

  • Maximizar beneficios y reducir riesgos judiciales.

Capacidades y medios

  • Capital financiero, corrupción, violencia selectiva y control logístico.

Fortalezas

  • Liquidez y adaptabilidad.
  • Capacidad de infiltración institucional.

Debilidades

  • Exposición a sanciones y persecución internacional.
  • Fragmentación entre facciones.

7. Megabandas, pranes y colectivos: orden criminal cotidiano

En barrios y cárceles, megabandas y pranes ejercen un poder cotidiano que sustituye al Estado. Controlan territorios, regulan economías locales y actúan como mecanismos informales de orden social.

Su neutralización es clave para la seguridad ciudadana, pero implica riesgos de violencia si no se gestiona de forma integral.

Objetivo principal

  • Control territorial local y rentas ilícitas.

Capacidades y medios

  • Armas ligeras, coerción comunitaria y extorsión.

Fortalezas

  • Arraigo territorial y control social directo.

Debilidades

  • Rivalidades internas.
  • Vulnerabilidad a operaciones sostenidas.

Arco Minero del Orinoco: rentas extractivas y violencia estructural

El Arco Minero es un epicentro de economías ilícitas, donde minería ilegal, violencia y corrupción convergen. Los recursos estratégicos allí extraídos financian redes armadas y conectan Venezuela con cadenas globales opacas.

Controlar este espacio es esencial para evitar que la transición se financie con rentas criminales.

Objetivo principal

  • Captura y monetización de rentas extractivas.

Capacidades y medios

  • Control armado de minas, rutas de contrabando y redes de intermediación.

Fortalezas

  • Flujo constante de ingresos.
  • Baja presencia estatal efectiva.

Debilidades

  • Alta conflictividad interna.
  • Creciente escrutinio internacional.

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Actores externos no occidentales: Rusia, China, Irán y Cuba.

Rusia, China, Irán y Cuba han sostenido al régimen con lógicas distintas: inversión, proyección geopolítica, evasión de sanciones o control social. Ninguno está atado ideológicamente al chavismo; todos evalúan costes y beneficios del nuevo escenario.

Objetivo principal

  • Preservar activos estratégicos e influencia.

Capacidades y medios

  • Financiación, asesoría, inteligencia y diplomacia.

Fortalezas

  • Experiencia operando bajo sanciones.
  • Capacidad estatal.

Debilidades

  • Coste reputacional.
  • Dependencia de acuerdos con élites locales.

Población venezolana y diáspora: factor humano y desestabilizador

La población venezolana es el actor más afectado y, potencialmente, el más disruptivo. El éxodo masivo ha generado impactos regionales significativos. Un deterioro adicional podría provocar nuevas olas migratorias, afectando agendas de seguridad y política interna de países vecinos.

Objetivo principal

  • Supervivencia, seguridad y estabilidad.

Capacidades y medios

  • Movilización social intermitente, remesas y presión política indirecta.

Fortalezas

  • Legitimidad moral.
  • Potencial de reconstrucción a medio plazo.

Debilidades

  • Fragmentación y fatiga social.
  • Vulnerabilidad a crisis económicas y violencia.

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Recursos para desarrollar capacidades en Análisis Estratégico y Prospectivo

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