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El Nitrato Amónico no solo fue protagonista en Beirut

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Los análisis de Líbano siempre han estado vinculados a las guerras, los conflictos con sus vecinos, o a las constantes tensiones religiosas y políticas… Pero la explosión en Beirut de agosto de 2020 protagonizó las portadas de los periódicos de casi todo el planeta. ¿Cuáles fueron las causas? ¿Ha ocurrido en otras partes del mundo explosiones similares?

El día 4 de agosto de 2020 una enorme explosión sacudió Beirut. En este caso, no se trató de ningún atentado terrorista, sino de un accidente causado por la detonación accidental de varios miles de toneladas de nitrato amónico, almacenadas desde el año 2013 en una nave del puerto de la capital libanesa. El accidente se saldó con la muerte de más de 150 personas, al menos 6000 heridos, y unos daños materiales que perjudicaron la precaria situación económica del Líbano.

Existe mucha documentación gráfica de la explosión y los medios de comunicación y las redes sociales difundieron múltiples vídeos del accidente, lo que permitió analizar las diferentes fases de la explosión. Todo empezó por un incendio importante en un depósito del puerto, que atrajo la atención de varios testigos. El incendio fue provocado por unas obras en un depósito en el que se almacenaban fuegos artificiales. Al inicio de muchos vídeos puede apreciarse una espesa nube gris y varios flashes luminosos con pequeños estallidos en su base.

El color gris de la nube generada es común en incendios de pirotecnia, cuya composición principal es pólvora cloratada y los flashes de luz son producidos por los estallidos de los petardos y demás elementos pirotécnicos al deflagrar. El director de aduanas del puerto de Beirut precisó más adelante que los fuegos artificiales estaban depositados muy próximos a un almacén con una importante incautación de 2.750 toneladas de nitrato amónico (NA), realizada en 2013.

Las autoridades libanesas confirmaron que el almacenamiento del NA en el hangar del puerto de Beirut no cumplía con ninguna de las normas de seguridad que deben adoptarse con respecto al almacenamiento de este compuesto. De hecho, las autoridades portuarias ya habían avisado del peligro potencial del almacenamiento de este compuesto a las autoridades judiciales en repetidas ocasiones, sin que se llegara a tomar ninguna decisión.

Este cargamento de NA procedía del Rhosus, un barco que hizo escala en el puerto de Beirut en 2013. Viajando bajo pabellón moldavo, transportaba varias toneladas de NA desde el puerto de Batumi en Georgia hasta el de Neira en Mozambique. Durante la travesía, el Rhosus hizo escala en el puerto de Beirut. El motivo se debió, según unas fuentes, a unos problemas técnicos en los motores y según otras, para cargar piezas de maquinaria y ganar algún dinero “extra”.

La embarcación no volvió a hacerse a la mar, ya que una inspección técnica desfavorable se lo prohibió. Según otras fuentes, la embarcación fue incautado por las autoridades libanesas por no pagar las tasas aduaneras. Sea como fuere, el propietario, un ciudadano ruso afincado en Chipre se declaró en bancarrota, desentendiéndose del barco y abandonando a la tripulación a su suerte.

Después de varios meses inmovilizado en el puerto, la tripulación consiguió ser repatriada y el cargamento de NA fue finalmente desembarcado y almacenado en el puerto. En 2014, un experto ruso del tráfico marítimo, Mikhail Voytenko, alertó sobre el peligro que representaba el Rhosus atracado en Beirut, llegando a clasificarlo como “una bomba flotante”.

En esa misma época, el director de la aduana del puerto, Shafik Merhi, ya avisó a las autoridades judiciales libanesas del peligro de almacenar esta sustancia en el puerto y solicitaba apoyo y medios para asegurar la carga y para que se buscasen soluciones para deshacerse de la misma. Ninguna de sus peticiones fue atendida por las autoridades judiciales libanesas, permaneciendo el NA en el almacén del puerto de Beirut hasta el fatídico 4 de agosto. 

Pero, ¿cuáles fueron las causas de la explosión?

El Nitrato Amónico (NA) es una sustancia de color blanco, parecido a la sal y tiene dos aplicaciones principales: la fabricación de explosivos industriales y la producción de abonos y fertilizantes. Se aprovecha la riqueza en nitrógeno de su composición, que se mezcla con potasio y fosfatos y se comercializa en ambos casos en forma de pequeños granos. En una foto que ha circulado por la red Telegram, se mostraban sacos de “Nitropill HD” almacenados en un depósito, presuntamente el que ha provocado el incidente en Beirut.

El antiguo capitán del barco que transportaba esta carga confirmó en una entrevista que el NA tenía como destino la “Fábrica de Explosivos de Mozambique”, una compañía portuguesa dedicada a la producción de explosivos para uso civil. Dando por válidas estas afirmaciones, estaríamos ante una forma concentrada de nitrato amónico de alta pureza, destinado a la fabricación de explosivos.

Para estos fines, el NA se mezcla con combustibles, como por ejemplo el fuel oil, formando un explosivo conocido como ANFO, muy empleado en canteras. Esta mezcla, fabricada de forma artesanal a base de NA obtenido de fertilizantes, ha sido muy empleada por grupos terroristas en la fabricación artefactos explosivos improvisados, siendo el IRA el primer grupo terrorista que empleó ANFO para fabricar coches bomba. La banda terrorista ETA también empleó ANFO en varios atentados.

Como ya hemos visto, para la fabricación de explosivos, se emplea el Nitrato Amónico, que en principio no es un explosivo, sino un agente oxidante, que se mezcla con un combustible. El NA, correctamente almacenado y manipulado, no es inflamable y no reacciona violentamente por la fricción o un impacto causados por su transporte y manejo. Sin embargo, puede detonar accidentalmente si se dan las condiciones adecuadas. 

En el caso de las 2.750 toneladas almacenadas en el puerto de Beirut, cabe pensar que las variaciones de temperatura durante los seis años de almacenamiento inadecuado habrían degradado los granos de ANFO. Estos podrían haberse deshecho, formando unas grandes manchas en el suelo o sobre los sacos. En estas condiciones, podrían haberse desprendido vapores que se habrían acumulado en tuberías o en el techo de la nave, formando una atmósfera explosiva. En estas condiciones, bastaría una pequeña chispa para que se iniciase una explosión. 

Por otro lado, a temperatura ambiente, el NA es estable, pero si se calienta a más de 300ºC, se descompone brutalmente,pasando de su estado sólido a gas, desprendiendo grandes cantidades de calor: es lo que se conoce como explosión. En los vídeos del incidente se ve cómo artículos pirotécnicos eran impulsados dentro de la nave en la que se almacenaba el nitrato amónico.Teniendo en mente los factores descritos anteriormente, es fácil deducir que la explosión de estos petardos y cohetes pirotécnicos iniciasen una reacción en cadena, provocando la detonación de los miles de toneladas del producto almacenado.

Para medir la potencia de un explosivo, se toma como patrón la potencia de detonación de la trilita (TNT), el explosivo militar por excelencia. En el caso que nos ocupa, se estima que únicamente un 25% del NA hizo explosión, una cantidad que giraría en torno a las 680 toneladas, de forma que la detonación de esta cantidad de nitrato equivaldría a la explosión de unas 200 – 300 toneladas de TNT.

Las mediciones del diámetro del cráter generado, de entre 100 y 150 metros de diámetro y los registros sísmicos recogidos, equivalentes a un terremoto de 3,3 en la escala Richter, parecen avalar estas cifras. Para hacernos una idea, la explosión fue 50 veces menos potente que la bomba atómica lanzada sobre en Hiroshima, que desarrolló una potencia equivalente a 15.000 toneladas de TNT.

Otros incidentes con Nitrato Amónico (NA)

Este compuesto ha sido el protagonista de trágicos incidentes a lo largo de la historia. A pesar de todo, se siguen fabricando millones de toneladas en todo el mundo, ya todavía no se ha descubierto una sustancia que ofrezca tantas ventajas como fertilizante y para la fabricación de explosivos a un precio de producción tan bajo. Dentro de los incidentes, cabe reseñar los siguientes:

  • 2015: explosión de almacén con 2.400 Tn. de productos químicos en Tianjin (China). En el almacén se encontraban 800 kg. de nitrato amónico. 173 personas perdieron la vida. 
  • 2005: explosión de la fábrica de fertilizantes tejana West Fertilizer (EEUU). El nitrato amónico hizo explosión como consecuencia de un incendio intencionado, provocando 15 muertos.
  • 2001: detonación de 300 toneladas de nitrato amónico almacenados en la empresa química AZF (Tolosa, Francia). 31 personas murieron y más de 2.500 resultaron heridas.
  • 1947: explosión de un buque con 2000 toneladas de nitrato amónico, como consecuencia de un incendio, en el puerto de Texas City (EEUU). En esta ocasión murieron 581 personas.
  • 1947: explosión del carguero noruego Ocean Liberty en el puerto de Brest (Francia), con 3000 toneladas de NA en sus bodegas. 26 personas murieron y más de 4000 edificios fueron devastados.
  • 1921: detonación de 4000 toneladas de NA almacenadas en un silo de la empresa química alemana BASF en Oppau (Alemania), provocando 561 muertos.

Técnica MICE o cómo se reclutaba agentes durante la Guerra Fría

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El espionaje (que no es lo mismo que la Inteligencia) siempre ha existido, pero lo que ha ido evolucionando son los métodos de reclutamiento. Te contamos la técnica MICE, utilizada durante la Guerra Fría, explicada a través de casos reales.

En la historia contemporánea, más concretamente, durante la Segunda Guerra Mundial, no existía una estrategia general para reclutar a los agentes adecuados. Como todo, los Servicios de Inteligencia han ido evolucionando a lo largo de los años y mejorando, también, sus técnicas de reclutamiento.

El reclutamiento de agentes, como todo, tiene dos versiones. Por un lado, puede que te intente reclutar, fichar o contratar una empresa u organismo público con un fin con el que estás de acuerdo, tanto con sus finalidades y objetivos, así como con las condiciones de la colaboración. Pero también puede darse la versión opuesta, que no estés de acuerdo, pero que mediante una serie de métodos y presiones te fuercen a hacer algo que no quieres o que te pone en riesgo.

Entonces, ¿por qué la gente espía? Aquí te explicamos la Técnica de reclutamiento MICE. Resumida en cuatro palabras: dinero, ideología, compromiso y ego (en inglés, correspondiendo a las siglas Money, Ideology, Compromiso, and Ego).

Las claves de la Técnica MICE

El uso del dinero

A primera vista, el dinero o lo que el dinero puede proporcionar (seguridad, educación para los hijos, un mejor nivel de vida o un billete para salir de un entorno hostil de riesgo), parece ser una razón para asumir los riesgos intrínsecos del espionaje. Ciertamente, una cantidad ingente de «voluntarios» en proporcionar información a los «enemigos de su país» han citado la necesidad de dinero como su razón. En un estudio de la CIA a 104 estadounidenses que espiaron y fueron capturados entre 1947 y 1989, la mayoría afirmó que el dinero era su único o principal motivador. 

Por ejemplo, el teniente coronel de la GRU Pyotr Popov, vendió secretos soviéticos a los americanos en Viena en 1953 para mantener tanto una esposa como una amante. Tras la Guerra Fría, el oficial de la CIA Aldrich Ames vendió secretos estadounidenses a Moscú por un valor estimado de 2,7 millones de dólares. Ambos agentes fueron capturados y condenados. 

Popov, a quien probablemente le pagaron unos miles de dólares en el curso de su carrera como agente, gastó su dinero cuidadosamente y muy probablemente fue traicionado por el espía británico, George Blake. Por su parte, Ames ayudó a revelarse al no ser cuidadoso. Ganaba 70.000 dólares al año, sin embargo, compró una casa por más de 500.000 dólares en efectivo y compró un Jaguar de 40.000 dólares que conducía diariamente hasta su lugar de trabajo.

La carrera de Popov como agente terminó en 1958 siendo asesinado, y el empleo de Ames como agente terminó en 1994 con una sentencia de por vida. Mirando sólo los beneficios monetarios, sería difícil argumentar que las recompensas a corto plazo, cinco años de «buena vida» en el caso de Popov y nueve años para Ames, valiesen el precio que acabaron pagando.

El uso de la ideología

Para los reclutadores de la CIA, los agentes que sirven por razones de creencia o ideología son los agentes más valorados, cuidados y respetados. Por ejemplo, la analista principal de la Agencia de Inteligencia de Defensa de los Estados Unidos (DIA), Ana Belén Montes, admitió haber espiado para Cuba durante más de 16 años y no recibió ningún otro salario que el de la GS-15 de la DIA.

El coronel de la GRU Oleg Penkovsky, a veces llamado ‘el espía que salvó al mundo’ por sus contribuciones durante la crisis de los misiles en Cuba, espió para la CIA y el MI6 británico conjuntamente entre 1961 y 1963, a cambio de ser atendido si decidía dejar la Unión Soviética y establecerse en Occidente. Pero uno de los agentes más sorprendentes de todos, Harold A. R. (Kim) Philby del MI6, considerado un candidato para dirigir el Servicio de Inteligencia Secreta de Gran Bretaña en los años 50, espió para la Unión Soviética sin compensación desde 1933 hasta que desertó a la URSS en 1961.

Los tres agentes dijeron que espiaban por la misma razón: la ideología. Claramente un agente comprometido con una ideología puede ser un «arma poderosa». Tanto Montes como Philby terminaron sus carreras de espionaje cuando fueron expuestos o estaban a punto de serlo. Montes fue arrestada, juzgada, condenada y sentenciada a una larga pena de prisión. Philby desertó a la URSS, donde vivió como ciudadano soviético hasta su muerte en 1988.

El uso de la coacción y el chantaje

La coacción o el chantaje proporcionan razones relativamente fáciles de entender por las que los agentes asumen los riesgos del espionaje, como se ha visto en innumerables películas y en muchos casos reales. Ambos factores aparecen en muchos casos de espionaje del pasado. El chantaje se produce con mayor frecuencia cuando los posibles agentes cometen «errores» y llegan a creer que deben buscar la ayuda de un servicio de inteligencia extranjero o empresa de la competencia para evitar el «castigo».

El chantaje y la coerción fueron claramente las principales preocupaciones de los funcionarios de Contrainteligencia durante la Guerra Fría. Cualquiera con una autorización de seguridad fue advertido de que cualquier comportamiento ilegal ponía a una persona en riesgo de ser chantajeada para espiar en contra de su organización. Los agentes acababan siendo reclutados a cambio de no revelar los delitos que habían cometido.

Según Randy Burkett, historiador de la CIA, los oficiales de la CIA sabían que agentes del FBI y de otros organismos policiales y de inteligencia de Estados Unidos coaccionaban regularmente a los informantes, a menudo pasando por alto los delitos penales o trabajando para mitigar las consecuencias a cambio de cooperación.

Las personas coaccionadas en el espionaje, rara vez son agentes ideales. Si bien el FBI y otros funcionarios encargados de hacer cumplir la ley pueden ofrecer la posibilidad de elegir entre la cárcel y la cooperación, en la formación de reclutadores de la CIA se desalienta activamente.

La coerción a menudo crea agentes que están enojados, resentidos y dispuestos a hacer lo suficiente para evitar cualquier castigo que les pueda esperar. Este no es el tipo de agente que un «Case Officer» u «Oficial de Inteligencia» quiere conocer en un país extranjero, donde ambos pueden estar violando las leyes locales y donde los agentes tienen más oportunidades de traicionar o tomar medidas violentas contra el reclutador.

El uso del ego o de la excitación

La última letra del MICE puede significar «Ego» o «Excitación». De las dos, la satisfacción del ego parece ser el conductor más frecuente. La ficción de espías retrata el espionaje como un mundo excitante, sin embargo, la verdad es muy diferente. Por cada hora que pasa en una calle, el «Case Officer» pasará muchas horas más escribiendo los resultados de la última reunión en un Informe de Inteligencia, preparándose para la siguiente reunión, evaluando los casos actuales y buscando constantemente nuevos activos. 

Por parte del agente, la vida suele ser igual de aburrida y exigente. Los agentes exitosos deben seguir desempeñando los trabajos que les proporcionan el acceso para el que fueron contratados en primer lugar, mientras cumplen las tareas encargadas por los oficiales del caso. Los agentes también deben prepararse para ir y volver de las reuniones con seguridad y, si son buenos, buscarán constantemente nuevas formas de satisfacer las necesidades de información del Servicio de Inteligencia al que sirven en secreto. 

Una doble vida no es una vida fácil, como lo demuestra el número de agentes que se queman, se descomponen o simplemente deciden que no pueden continuar, especialmente en entornos de alto riesgo. Los agentes a menudo empiezan a cometer tantos errores que los oficiales del caso deben suspender las relaciones por la seguridad de ambas partes. La excitación, si existe, es fugaz, pero el refuerzo de la confianza en sí mismo de un agente, o el ego, puede ayudar mucho a mantener la productividad del agente.

Como parte de esta dinámica, a menudo se encuentra un deseo de venganza o represalia como motivador. Ejemplos habituales de ello son desde políticos o diplomáticos descontentos, hasta oficiales militares que quieren seguir mejorando su calidad de vida pero sin «jugar a la política»o oficiales de inteligencia marginados por un problema de adicción o salud. En el marco del MICE, todos estos son agentes que «pueden» ser reclutados. Sólo necesitan que se les acaricie el ego y que se les dé la oportunidad de dañar un sistema que les ha perjudicado. Tales razones pueden ser un comienzo en el camino del espionaje, pero seguramente no a largo plazo ni en todas las circunstancias.

Los fallos de la técnica MICE

El MICE no logra captar las complejidades de la motivación humana. Es por ello que los reclutadores han evolucionado y mejorado los métodos de reclutamiento de agentes con el objetivo de optimizar y asegurar el compromiso a largo plazo de cualquier persona reclutada. Por ejemplo, volvamos al caso de Ames. En 1985, Aldrich Ames, entró en la embajada soviética en Washington DC con la intención de evitar la bancarrota intercambiando información sobre activos sospechosos de ser agentes dobles por 50.000 dólares. Esto iba a ser un intercambio de una sola vez.

El jefe de contrainteligencia de la KGB de la embajada soviética, Victor Cherkashin, aceptó la información de Ames, le pagó los 50.000 dólares y luego se aseguró magistralmente de que este primer encuentro no fuera el último. Cherkashin no amenazó ni coaccionó de ninguna manera a Ames.

Según Pete Earley, en su libro Confessions of a Spy: The Real Story of Aldrich AmesCherkashin trabajó para ganarse su confianza:

«Mira, nuestra principal preocupación, nuestra única preocupación, es tu seguridad. Quiero que sepas que todo lo demás es secundario. Dime qué quieres que hagamos y lo haremos. Jugaremos con cualquier regla que nos des. Es de su interés decirnos todo lo que pueda sobre cualquiera de sus agentes dentro de la KGB… ¿Cómo podemos protegerle si no sabemos quién está en posición de informar a la CIA sobre usted? Si le preocupa su seguridad, depende de usted y de nosotros minimizar el peligro. Necesitamos saber de quién le protegemos”.

Según Earley, con eso, Ames sacó un cuaderno y comenzó a escribir una lista de nombres. Arrancó la página y se la entregó. Ese pedazo de papel contenía más información sobre el espionaje de la CIA de la que nunca antes se había presentado en una sola comunicación. Era un catálogo de prácticamente todos los activos de la CIA dentro de la Unión Soviética. Ames no dijo nada sobre si los hombres que había listado debían ser arrestados o eliminados, sólo le dijo a Victor Cherkashin que se asegurase de que toda esa gente no descubriese nada sobre él.

¿Qué pasó realmente en este reclutamiento? ¿Fue un simple caso de dinero comenzando una relación, con la preocupación por el compromiso sólo para aumentarla? ¿Son estos dos motivos suficientes para explicar las acciones de Ames? El marco del MICE, incluso teniendo en cuenta dos factores en juego, no es suficiente para entender sus motivaciones y comportamiento. Las motivaciones humanas son mucho más complejas. Al suscribirse demasiado al marco MICE, que es muy limitado, los oficiales se arriesgan a malinterpretar a sus agentes y a tomar acciones perjudiciales para ellos y sus operaciones. 

Por ejemplo, al atribuir la cooperación de un agente a una simple necesidad de dinero, un oficial del caso comete el error de hacer que un agente comprometido se sienta simplemente como un contratado.

El marco MICE fue un método para tratar de entender el comportamiento de los agentes reclutados, pero a menudo ha llevado a los Oficiales a centrarse indebidamente en las vulnerabilidades y que vean a sus activos de una manera unidimensional y algo negativa. Por contra, el modelo RASCLS es más matizado, efectivo y está fundado en datos empíricos extraídos de décadas de experimentos en el campo de la psicología social, lo que ha hecho que se consolide.