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Detenido un ingeniero saudí de OpenAI por esconder un micrófono en una sala de reuniones ejecutiva

El FBI sostiene que Abdulrahman Alfozan quería captar comunicaciones confidenciales sobre superinteligencia. La compañía lo ha despedido y no ve indicios de robo de código ni de datos.

El Departamento de Justicia de Estados Unidos anunció este martes 13 de octubre la detención de Abdulrahman Alfozan, ciudadano saudí de 35 años, sospechoso de ocultar un dispositivo de escucha en una oficina de OpenAI en San Francisco. La compañía ya ha despedido al ingeniero. Alfozan fue arrestado el viernes 9 de octubre y compareció ese mismo martes por primera vez ante un tribunal federal, acusado de «utilizar o intentar utilizar un dispositivo electrónico, mecánico o de otro tipo para interceptar comunicaciones orales», según un comunicado del organismo.

El director del FBI, Kash Patel, afirmó que el detenido «ocultó un dispositivo de grabación encubierto en la sala de reuniones ejecutiva de su empresa para captar en secreto comunicaciones confidenciales sobre la tecnología de superinteligencia». Patel precisó que así llama el presidente Donald Trump a la inteligencia artificial. Si es declarado culpable, Alfozan se enfrenta a hasta cinco años de cárcel, seguidos de tres de libertad vigilada, y a una multa de 250.000 dólares (más de 220.000 euros).

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El personal de OpenAI descubrió a finales de septiembre un dispositivo de grabación de audio oculto en un puerto USB, en la parte trasera de un televisor de una sala de reuniones de la sede californiana. El aparato, cuyo contenido estaba cifrado, había sido escondido entre papel higiénico e instalado ese mismo mes. Alfozan trabajaba como ingeniero en la empresa desde julio de 2025.

OpenAI informó de que, por ahora, no tiene «indicios de que esta persona haya accedido indebidamente o haya sustraído los pesos de los modelos, el código fuente o los datos de los clientes». Además, confirmó en sus redes sociales la rescisión del contrato, mientras el FBI continúa la investigación. La compañía agradeció a «los agentes y fiscales que actuaron con rapidez» tras remitirle el caso, después de identificar al sospechoso gracias a sus propios «modelos». Asimismo, defendió que su programa de seguridad protege frente a actores maliciosos, «desde riesgos internos hasta ciberdelincuentes o Estados-nación», y aseguró que se toma «muy en serio la protección de (su) tecnología, datos y personal».

Drones terrestres: la robotización del campo de batalla

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En este artículo, Andrés Saura Pérez explica que los vehículos terrestres no tripulados se están convirtiendo en una herramienta clave para proteger a los soldados en el frente, y repasa tres de los modelos más destacados: el THeMIS, el Mission Master y el MUTT.

Durante los últimos años, los drones aéreos han ocupado gran parte del debate sobre la transformación de la guerra moderna. Su empleo en misiones de vigilancia, reconocimiento, ataque de precisión y munición merodeadora ha demostrado que los sistemas no tripulados ya no son una capacidad secundaria, sino una herramienta central en los conflictos actuales. Sin embargo, esta revolución tecnológica no se limita al aire. En tierra, los vehículos terrestres no tripulados, conocidos como UGV por sus siglas en inglés, están comenzando a ganar un papel cada vez más importante.

Los drones terrestres son plataformas robóticas diseñadas para operar sin tripulación a bordo. Pueden ser controlados de forma remota o incorporar ciertos niveles de autonomía, y su utilidad depende de la misión para la que estén configurados. Algunos se emplean para transportar munición, agua o equipo hasta posiciones avanzadas, otros sirven para evacuar heridos, reconocer zonas peligrosas, detectar explosivos o apoyar a las tropas en entornos de alto riesgo. Su principal valor no está únicamente en aumentar la capacidad ofensiva, sino en reducir la exposición directa del soldado.

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La guerra en Ucrania ha acelerado el interés por este tipo de sistemas. En un campo de batalla marcado por la artillería, las minas, la vigilancia constante y los drones FPV, tareas aparentemente simples como mover suministros o evacuar a un herido pueden convertirse en operaciones extremadamente peligrosas. Por ello, los UGV se están consolidando como una herramienta útil para proteger vidas. Sostener unidades en primera línea y asumir misiones repetitivas de alto riesgo.

THeMIS, el dron terrestre estonio probado en Ucrania

Uno de los drones terrestres más conocidos actualmente es el THeMIS, desarrollado por la empresa estonia Milrem Robotics. Se trata de una plataforma terrestre no tripulada sobre orugas, diseñada con un enfoque modular. Esto significa que puede adaptarse a diferentes misiones según el equipo que se le instale: transporte logístico, evacuación de bajas, reconocimiento, apoyo al combate o integración de sensores.

La propia empresa define el THeMIS como una plataforma de defensa multirrol, modular y versátil, pensada para tareas que van desde operaciones de combate hasta inteligencia y apoyo logístico, con el objetivo de reducir riesgos para la vida humana.

Una de las razones por las que el THeMIS destaca es su empleo en Ucrania. Milrem Robotics anunció en 2022 la entrega de vehículos THeMIS configurados para evacuación de bajas y transporte de suministros, y posteriormente firmó, junto con Krauss-Maffei Wegmann, un contrato para entregar 14 unidades a Ucrania. Esto lo convierte en un ejemplo especialmente interesante, porque no se trata solo de un prototipo de feria militar, sino de un sistema probado en un conflicto de alta intensidad.

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Su importancia reside en que representa muy bien la evolución de los UGV modernos: plataformas relativamente compactas, adaptables y pensadas para acompañar a unidades terrestres en misiones donde enviar a un soldado puede suponer un riesgo elevado. En lugar de entenderlo únicamente como un «robot armado», el THeMIS debe verse como una herramienta de apoyo táctico que puede transportar, observar, evacuar o proteger según la configuración elegida.

Mission Master: el dron terrestre modular de Rheinmetall

Otro sistema destacado es el Mission Master, desarrollado por Rheinmetall. A diferencia de otros vehículos terrestres no tripulados centrados en una única función, Mission Master se presenta como una familia de plataformas autónomas no tripuladas destinadas a apoyar a las tropas en misiones peligrosas. Rheinmetall lo describe como una familia de vehículos terrestres autónomos diseñada para asistir a unidades militares en entornos de riesgo, terreno difícil y condiciones hostiles.

El interés del Mission Master está en su modularidad. Puede configurarse para transporte de carga, evacuación médica, vigilancia, reconocimiento, protección de convoyes o apoyo al combate. Esta flexibilidad es clave porque los ejércitos actuales no buscan únicamente robots especializados, sino plataformas capaces de adaptarse rápidamente a diferentes necesidades operativas.

Dentro de esta familia, Rheinmetall ha desarrollado distintas variantes, como versiones orientadas a carga, vigilancia o apoyo armado. Esta lógica modular encaja con una tendencia cada vez más clara en los ejércitos occidentales: integrar sistemas no tripulados dentro de unidades convencionales para reducir la carga física del soldado, aumentar la persistencia en el terreno y limitar la exposición humana en las misiones más peligrosas.

El Mission Master también es relevante porque refleja el interés de la industria europea de defensa por la robotización terrestre. No se trata solo de crear vehículos autónomos aislados, sino de avanzar hacia equipos mixtos de soldados, vehículos tripulados y plataformas no tripuladas capaces de compartir información, transportar equipo o ejecutar misiones de apoyo.

MUTT, la mula robótica del Ejército de EE. UU.

El tercer ejemplo interesante es el MUTT, siglas de Multi-Utility Tactical Transport, desarrollado por General Dynamics Land Systems. Este vehículo fue seleccionado por el ejército de Estados Unidos para el programa S-MET, Small Multipurpose Equipment Transport, cuyo objetivo principal es proporcionar a las unidades de infantería una plataforma robótica capaz de transportar equipo y reducir la carga física de los soldados.

El Ejército estadounidense ha descrito el S-MET como una plataforma de ocho ruedas, controlada por radio, capaz de transportar carga, generar energía para sistemas electrónicos y moverse junto a unidades de infantería. En su primera versión, puede cargar hasta 1.000 libras de equipo, es decir, aproximadamente 450 kg. Además, el propio ejército señaló que este tipo de “mula robótica” busca reducir la carga individual de los soldados y aumentar la capacidad de las unidades en operaciones prolongadas.

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A diferencia de otros UGV más asociados al combate directo, el MUTT destaca por una función aparentemente menos llamativa, pero esencial: la logística táctica. En operaciones terrestres, especialmente en unidades ligeras, el peso que transporta cada soldado puede afectar directamente a su movilidad, resistencia y eficacia. Un sistema como MUTT permite trasladar munición, agua, baterías, equipos de comunicación o material médico sin depender exclusivamente de vehículos tripulados o de la capacidad física del personal.

Su importancia radica en que muestra una dimensión distinta de los drones terrestres. No todos los UGV están pensados para combatir o portar armas. Algunos están diseñados para algo igual de importante: sostener a la fuerza, mantenerla abastecida y permitir que los soldados lleguen más lejos, durante más tiempo y con menor desgaste físico.

Drones terrestres: menos riesgo para el soldado, más capacidad operativa

Los drones terrestres todavía no tienen la misma visibilidad que los drones aéreos, pero su evolución apunta a un cambio importante en la forma de combatir en tierra. Sistemas como THeMIS, Mission Master o MUTT muestran que los UGV pueden cumplir funciones muy distintas, desde evacuar heridos y transportar suministros hasta realizar tareas de reconocimiento o apoyar unidades en zonas peligrosas.

Su principal aportación no es sustituir al soldado, sino reducir su exposición y aumentar su capacidad operativa. En conflictos donde el frente está saturado de sensores, minas, artillería y drones aéreos, cualquier tecnología que permita alejar al personal de las zonas más peligrosas puede tener un impacto decisivo. Por ello, los drones terrestres no deben entenderse como una curiosidad tecnológica, sino como una pieza cada vez más importante de la guerra moderna.

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¿Qué une a la extrema derecha alemana con el Kremlin? Las claves de la relación entre AfD y Rusia

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En este artículo se analizan los vínculos entre Alternativa para Alemania (AfD) y Rusia, y se diferencia entre lo que ya se sabe, lo que se sospecha y lo que todavía no se ha podido probar sobre la relación del partido con el Kremlin.

El partido de extrema derecha alemán Alternativa por Alemania (o Alternative für Deutschland, AfD) hizo eco el pasado 6 de septiembre de 2026 cuando consiguió la victoria en las elecciones estatales oficiales para renovar el parlamento del estado de Sajonia-Anhalt.

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El partido alemán es de ideología nacional-conservadora, aunque es considerado como de extrema derecha y euroescéptico. Fue fundado en 2013 por Bernd Lucke y Alexander Gauland y se conoce que tiene lazos y relaciones con la Federación de Rusia. Hay muchas cosas que se saben, que se sospechan y que aún no se han probado, las cuales se examinan de forma general en este artículo.

Lo que se sabe de la relación entre AfD y Rusia

  • Coincidencia ideológica: a día de hoy, se sabe que AfD es eminentemente prorrusa. De hecho, el partido reclama un mayor acercamiento con Rusia y el fin de las sanciones actualmente vigentes contra ese país, a fin de no inmiscuirse en la guerra de Ucrania, ya que consideran que no es asunto de Alemania. En cuanto a refugiados procedentes de Ucrania, el partido plantea un retorno de los ucranianos a su país. También se evidencia un gran desprecio por Ucrania en el boicot al presidente ucraniano Volodímir Zelenski en junio de 2024, cuando pronunció un discurso en el Bundestag.
  • Apoyo digital del Kremlin: existen bots y cuentas falsas gestionadas por Rusia que operan en redes sociales para aumentar la popularidad de la AfD y atacar las políticas del gobierno federal, replicando estrategias de interferencia observadas en procesos electorales de Occidente.
  • Priorización a educación rusa: entre los planes que plantea el partido se encuentra una mayor presencia de la enseñanza del idioma ruso en los centros educativos, para lo que proponen la contratación de profesores rusoparlantes nativos.

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Lo que se sospecha sobre AfD y el Kremlin

  • Espionaje político: se sospecha que la AfD actúa como una «célula durmiente» del Kremlin dentro del aparato democrático alemán. El partido ha presentado decenas de solicitudes de información sobre temas de seguridad, defensa, ciberseguridad y ubicación de centros de datos. Este inusual interés buscaría conocer las vulnerabilidades de la infraestructura crítica de Alemania para provecho ruso.
  • Fuga de secretos de Defensa: debido a la fuerte influencia de la AfD en estados federados del este, el Ministerio de Defensa alemán y el gobierno del canciller Friedrich Merz sopesan restringir de forma extraordinaria el acceso del partido a planes de contingencia militares secretos de la Bundeswehr, ante la fuerte sospecha de que la información sensible acabe filtrada a Moscú.

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Lo que aún no se ha probado

  • Financiación ilegal directa del partido: aunque la fiscalía alemana ha realizado registros en las oficinas de diputados de la AfD como Petr Bystron, investigando presuntos cobros clandestinos procedentes de Rusia, la justicia aún no ha encontrado pruebas de que la cúpula del partido esté comprada o financiada por el Kremlin.
  • Subordinación o control directo de Moscú: como ha recordado la inteligencia del país, una cosa es la coincidencia de intereses (ambos se benefician de debilitar a la OTAN o de polarizar la política alemana) y otra muy distinta probar que la AfD esté recibiendo órdenes directas del Kremlin. La formación derechista califica de forma sistemática estas acusaciones como una «campaña de difamación política» para frenar su ascenso electoral.

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La UE abre con Ucrania y Moldavia los dos bloques de negociación sobre mercado interior y competitividad

Los países candidatos ya suman cuatro de los seis bloques previstos, con 17 capítulos sobre mercado único, fiscalidad, empleo y transformación digital.

La UE abrió este martes 13 de octubre con Ucrania y Moldavia dos nuevos bloques de negociación de adhesión, centrados en el mercado interior y la competitividad económica. Con ellos, los dos países candidatos suman cuatro de los seis bloques previstos. La apertura se acordó en sendas conferencias intergubernamentales celebradas en Luxemburgo. Un día antes, los Veintisiete habían aprobado el arranque de estos bloques y fijado las condiciones que Kiev y Chisinau deberán cumplir para cerrar provisionalmente los capítulos correspondientes.

Los dos bloques engloban 17 capítulos. Regulan el funcionamiento del mercado único, la libre circulación de bienes, servicios, trabajadores y capitales, la política industrial, la fiscalidad, la transformación digital, la educación, el empleo y la investigación. Ambos países ya habían abierto en julio el bloque de relaciones exteriores y aspiran a abrir los dos restantes antes de que acabe 2026.

La comisaria europea de Ampliación, Marta Kos, destacó los avances de Kiev pese a más de cuatro años de guerra. «Rusia no nos impedirá incorporar a Ucrania a la Unión Europea», afirmó en rueda de prensa. De igual modo, añadió que «el siguiente paso es abrir los dos bloques de negociación restantes lo antes posible» y que las reformas traerán «beneficios reales para los ucranianos», al facilitar la actividad empresarial, atraer inversiones y generar empleo.

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El viceprimer ministro ucraniano para la Integración Europea y Euroatlántica, Vsevolod Chentsov, calificó la apertura de paso decisivo y describió los 17 capítulos como «el núcleo económico del proceso de adhesión de Ucrania». «Esto demuestra lo que se puede conseguir cuando Ucrania cumple sus compromisos y la Unión Europea está unida y preparada para avanzar», declaró. Asimismo, agradeció a la Presidencia irlandesa del Consejo de la UE su labor para lograr el consenso, y aseguró que Kiev aplicará las reformas «lo más rápidamente posible». Según Chentsov, la integración debe servir para reconstruir las infraestructuras destruidas y para transformar el modelo económico del país.

En Moldavia, la viceprimera ministra para la Integración Europea, Cristina Gherasimov, confió en que las reformas mejoren las oportunidades laborales y animen a regresar a los emigrados. «Estos cambios pueden dar a la gente más razones para quedarse, regresar e invertir en Moldavia», dijo. Los nuevos capítulos reforzarán los derechos laborales, mejorarán la protección de los consumidores y facilitarán el acceso de las empresas moldavas al mercado europeo. Kos precisó que Bruselas desembolsó la semana anterior a este anuncio 157 millones de euros del Plan de Crecimiento para Moldavia, y que nuevas reformas podrían movilizar hasta 500 millones antes de fin de año. Además, señaló que los dos bloques pendientes están «técnicamente preparados» y reiteró: «no nos detendremos aquí».

Cambio climático: una mirada desde dentro

En este artículo, Santiago Torres Kuri explica cómo los satélites capaces de detectar emisiones invisibles, como el metano, están transformando la acción climática, y por qué conservar la atmósfera y los océanos ya no es solo una cuestión ambiental, sino también de financiamiento, comercio, competitividad y responsabilidad ciudadana.

Durante décadas, entender qué ocurría en los océanos, los ecosistemas y la atmósfera dependía de mediciones en tierra, expediciones, reportes y estimaciones. Hoy, los satélites están cambiando esa forma de observar el planeta: permiten seguir desde el espacio la contaminación, las emisiones, la pérdida de ecosistemas y los cambios en los océanos con una precisión cada vez mayor.

Esta tecnología se ha convertido en una herramienta clave para la conservación ambiental, porque ayuda a detectar problemas antes, medir mejor su alcance y comprobar si las políticas de gobiernos y empresas realmente están funcionando.

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El metano es un buen ejemplo. MethaneSAT, un satélite diseñado y creado por el Environmental Defense Fund (EDF) para detectar y medir este gas, encontró que las operaciones de petróleo y gas de la cuenca de San Joaquín, en California, emitían alrededor de 18 toneladas por hora: 20% más de lo calculado por la autoridad federal y el doble de lo estimado por el propio estado.

La diferencia importa porque el metano es un gas de efecto invernadero muy potente. Aunque permanece menos tiempo en la atmósfera que el CO2, durante sus primeros 20 años puede generar más de 80 veces su efecto de calentamiento.

MethaneSAT perdió contacto con su centro de operaciones comunicación en 2025, sin embargo, gracias a este tipo de tecnologías hoy podemos detectar desde el espacio problemas ambientales que antes eran difíciles de medir y usar esa información para proteger mejor la atmósfera y los ecosistemas.

De calcular las emisiones a poder verlas

MethaneSAT fue precisamente diseñado para detectar y medir desde el espacio las emisiones de metano, especialmente las provenientes de instalaciones de petróleo y gas. Su objetivo era generar imágenes que permitieran fortalecer y facilitar la toma de decisiones.

Hace unas semanas, tuve la oportunidad de platicar con Juan Manuel Calderón, Director de Políticas Públicas de EDF en México, quien lo explicó de manera sencilla: estos satélites permiten “visibilizar lo que no es visible”. Esa capacidad cambia la forma de enfrentar el problema porque permite identificar las principales fuentes de emisión y diseñar políticas mucho más precisas, eficientes y eficaces.

“De otra forma, estaríamos como a ciegas tratando de resolver un problema que no es visible”, explicó. Para Juan Manuel, contar con mejores datos permite “tomar mejores decisiones” y concentrar los esfuerzos justamente donde pueden tener mayor impacto.

Calderón explica que las observaciones de MethaneSAT también confirmaron algo que EDF ya sospechaba: existían diferencias importantes entre algunas emisiones medidas directamente y las que aparecían en bases de datos y reportes previos. “Lo que vimos es una diferencia notable entre las mediciones que hizo nuestro satélite con respecto a lo que está reportado”, señaló.

Esa diferencia también apunta a un problema importante: las emisiones reales pueden ser mayores de lo que muestran los registros oficiales. A veces ocurre porque los métodos de cálculo subestiman fugas o emisiones imprevistas; en otros casos, porque lo reportado por empresas o países queda por debajo de lo que después detectan las mediciones directas.

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Y aquí aparece uno de los datos más relevantes de toda esta historia. La Agencia Internacional de la Energía calcula que cerca de 70% de las emisiones de metano provenientes de combustibles fósiles podría reducirse con tecnologías que ya existen. Más de 35 millones de toneladas anuales podrían evitarse incluso sin costo neto, porque en muchos casos el gas que deja de escaparse puede recuperarse y venderse.

La tecnología, por tanto, permite resolver una parte importante del problema. El siguiente reto consiste en llevar esas soluciones a la práctica.

Saber qué hacer es distinto a poder hacerlo

Detectar una fuga es apenas el primer paso. Después hay que repararla, sustituir equipos, modernizar instalaciones, capacitar personal y mantener sistemas de vigilancia capaces de encontrar nuevas emisiones.

Juan Manuel Calderón identifica tres obstáculos especialmente importantes: capacidad técnica de las instituciones, incentivos adecuados y acceso al financiamiento. Este último se vuelve particularmente complejo en empresas estatales y/o públicas que suelen competir por recursos con muchas otras necesidades públicas.

Aquí el problema ambiental se conecta directamente con la economía. Una fuga de metano significa contaminación, pero para una petrolera también representa gas producido que nunca llegó al mercado. Por eso, EDF y otras organizaciones participan en el Methane Finance Working Group, una iniciativa que busca facilitar el acceso a instrumentos y mecanismos de financiamiento destinados específicamente a reducir estas emisiones y construir un modelo financiero que beneficie tanto a empresas como al medio ambiente.

La discusión climática entra así en un terreno muy familiar para cualquier empresa: costos, inversión, deuda y rentabilidad.

Cuando la regulación cambia el comercio

La reducción de emisiones de metano ya empieza a influir también en las reglas del comercio internacional.

La Unión Europea está llevando sus exigencias más allá de sus propias fronteras. A partir de 2028, los importadores tendrán que reportar la intensidad de metano asociada al petróleo, gas y carbón que compren bajo determinados contratos. Desde 2030 deberán demostrar que esas importaciones cumplen con los límites establecidos por la Comisión Europea.

Esto significa que la forma en que un país produce petróleo o gas puede terminar influyendo en sus posibilidades de venderlo en uno de los mayores mercados del mundo.

Calderón considera que este tipo de regulación puede convertirse en un incentivo especialmente poderoso. Europa, explica, empieza a exigir que quienes quieran venderle hidrocarburos puedan demostrar que cuentan con medidas para reducir sus emisiones. La regulación ambiental comienza así a influir directamente en las condiciones de acceso a un mercado.

Para los países productores, reducir metano adquiere entonces una dimensión adicional. Ya no se trata únicamente de una cuestión ambiental. También entra en juego la competitividad, el acceso a mercados y a financiamiento.

El océano: conservar también significa producir mejor

Una lógica similar aparece en los océanos. Su conservación suele presentarse como un asunto ambiental, aunque detrás existen alimentos, empleos y economías enteras.

La FAO calcula que los alimentos acuáticos aportan al menos una quinta parte de la proteína animal consumida por 3,100 millones de personas y que la pesca y la acuicultura sostienen más de 600 millones de medios de vida.

Calderón, quien durante años también ha trabajado en la agenda de conservación de océanos de EDF, considera que uno de los avances más importantes ha sido precisamente entender esa relación. “Hoy es muy difícil encontrar personas que desconozcan la relevancia de los océanos”, señala. Detrás del mar existen fuentes de empleo, alimentos y actividades económicas completas que dependen de su conservación.

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En México, el sistema lagunar Altata-Ensenada del Pabellón, en Sinaloa, muestra esa relación con claridad. Entre 2006 y 2014, la población de almeja chocolata cayó 92%. La respuesta reunió a pescadores, autoridades, científicos y organizaciones como EDF y Pronatura para desarrollar refugios pesqueros, vedas y un plan de manejo orientado a recuperar el recurso y mantener la actividad económica de las comunidades.

Juan Manuel Calderón destacó este caso porque permite explicar la conservación de una manera sencilla. Después de años de sobreexplotación, las poblaciones comenzaron a recuperarse gracias a una combinación de mejor regulación, manejo del recurso y participación de las comunidades.

El reto adquiere todavía mayor importancia conforme cambia el océano. La Organización Meteorológica Mundial informó que su contenido de calor alcanzó un nuevo récord en 2025 y que, durante las últimas dos décadas, los mares han absorbido cada año una cantidad de energía equivalente a unas 18 veces todo el consumo energético anual de la humanidad.

Aun con los retos pendientes, Calderón considera que la situación actual ofrece una perspectiva más favorable que hace dos o tres décadas. Hoy existen más regulación, mejores prácticas, mayor coordinación internacional y una conciencia mucho más extendida sobre el valor económico y ambiental del océano.

Del satélite a nuestra casa

Todo esto deja una imagen más completa de la acción climática. Existen satélites capaces de encontrar emisiones invisibles, tecnologías que pueden reducirlas, nuevos mecanismos para financiarlas, reglas comerciales que empiezan a favorecer una producción más limpia y modelos de manejo que buscan recuperar recursos marinos.

También existe una escala mucho más cercana. En 2022, el mundo desperdició 1,050 millones de toneladas de alimentos. El desperdicio alimentario, junto con las pérdidas en la cadena, genera hasta el 10% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.

En conclusión, la ciencia nos permite entender mejor el problema. La tecnología nos ayuda a saber dónde actuar. El financiamiento y las políticas hacen posible escalar las soluciones. Pero el cambio también depende de: la forma en que producimos, consumimos y aprovechamos los recursos cada día. Al hablar del cuidado y conservación del medio ambiente, lo más sencillo es culpar a gobiernos, empresas y dejar las soluciones para los expertos. Sin embargo, la acción ciudadana es un pilar fundamental y crítico para la consecución de metas y objetivos. El cambio inicia con nosotros. 

No olvidemos ni desestimemos las palabras de Eduardo Galeano: 

«Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo».


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Rusia detiene en Sajalín a un periodista japonés acusado de espiar para Tokio

El corresponsal del Hokkaido Shimbun permanecerá en prisión preventiva en Moscú hasta el 12 de diciembre, según el FSB.

Las autoridades rusas han anunciado la detención de un periodista japonés en la región de Sajalín, que comprende la isla homónima y el archipiélago de las Kuriles, acusado de espiar para la inteligencia japonesa. El Servicio Federal de Seguridad (FSB) informó de que el sospechoso, corresponsal del diario Hokkaido Shimbun, está en prisión preventiva en Moscú, adonde fue trasladado desde esa región del este del país.

El Tribunal del Distrito de Lefortovo ordenó que permanezca recluido al menos dos meses, hasta el 12 de diciembre. La agencia Interfax identificó al detenido como Imai Yuki. Según el FSB, el arresto «ha frustrado la actividad ilícita de un corresponsal acreditado ante el Ministerio de Exteriores de Rusia», sospechoso de espionaje en beneficio de un servicio secreto japonés. El organismo añadió que el hombre fue detenido en la «víspera de su salida» de Rusia y que «recogía y almacenaba información relacionada con la capacidad de defensa del país». Además, según el FSB, pretendía transmitirla por encargo de los servicios de inteligencia nipones.

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Por su parte, la portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, Maria Zajarova, confirmó la identidad y el cargo del detenido. Asimismo, acusó a «Tokio de utilizar a sus corresponsales en Rusia» para recabar información destinada a socavar la seguridad del país, algo que calificó de «lamentable». Zajarova aseguró que «el incidente de hoy no es un caso aislado» y que «ensombrecerá aún más el ambiente de las relaciones ruso-japonesas». Se refirió a las «políticas antirrusas» de Japón, incluida la «remilitarización» bajo la primera ministra Sanae Takaichi, y reiteró el llamamiento de Moscú para que Tokio «recapacite y cambie su enfoque». Mientras tanto, un funcionario de la Embajada de Japón en Moscú declaró a la agencia Kyodo que las autoridades niponas tratan de verificar la detención. El Hokkaido Shimbun, que tiene una oficina en Yuzhno-Sajalín, también intenta confirmar el estado de su corresponsal.

Las relaciones bilaterales se han deteriorado desde que Vladimir Putin visitó las islas Kuriles en agosto. Administrativamente, este archipiélago pertenece a Sajalín y está en disputa con Tokio, que lo denomina Territorios del Norte. Japón ha retrasado durante décadas la firma de un acuerdo de paz con Rusia a la espera de recuperar la soberanía sobre las islas. Tokio se apoya en el Tratado Bilateral de Comercio y Fronteras firmado con Moscú el 7 de febrero de 1855, mientras que el Kremlin invoca los tratados internacionales suscritos al terminar la Segunda Guerra Mundial.

Arabia Saudita frente a los hutíes: por qué la superioridad militar no garantiza la victoria

Yemen vuelve a demostrar los límites del poder convencional frente a una fuerza asimétrica, disciplinada y fuertemente arraigada en el territorio.

La contienda en la península arábiga se ha convertido en el caso de estudio más dramático del siglo XXI sobre los límites del poder militar convencional. En este artículo, Franco Alfonso explica las claves de un enfrentamiento profundamente desigual. De un lado se encuentra Arabia Saudí, una potencia que destina más de 80 000 millones de dólares anuales a su defensa y cuenta con sistemas de armas sofisticados, aviación moderna y recursos económicos abrumadores. Del otro lado se sitúa la milicia de los hutíes (Ansar Alá), un actor no estatal que opera bajo un régimen severo de sanciones y en una de las zonas más empobrecidas de la Tierra.

A pesar de esta desproporción abismal, más de una década después de su entrada en la guerra, Riad sigue sin conseguir una victoria decisiva. La reciente ofensiva hutí ha demostrado que la superioridad tecnológica y económica no garantiza el control del territorio ni la derrota de un enemigo capaz de emplear métodos asimétricos con extrema disciplina. El resultado estratégico reciente es demoledor: la pérdida del control de toda la fachada costera del mar Rojo en Yemen, incluyendo el estratégico puerto de Moca y el acceso a Bab el-Mandeb.

Limitaciones estructurales y fallas de inteligencia saudíes

El problema saudí no reside únicamente en la capacidad del adversario, sino en su propia incapacidad para convertir la ventaja convencional en resultados estratégicos. El volumen de armamento de última generación no equivale a capacidad operativa real. Las Fuerzas Armadas saudíes carecen de experiencia sólida en la conducción autónoma de operaciones de combate y dependen históricamente de contratistas, instructores y personal extranjero. Además, existe una limitación de diseño político interno: la monarquía saudí ha mantenido su ejército deliberadamente pequeño y fragmentado para minimizar el riesgo de golpes de Estado, una estructura que protege al régimen en tiempos de paz, pero resulta ineficaz en una guerra prolongada.

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Esta fragilidad estructural se ha visto agravada por fallas catastróficas de inteligencia. Durante la ofensiva de septiembre y octubre de 2026, los mandos saudíes subestimaron sistemáticamente los preparativos hutíes. Riad fue incapaz de anticipar la magnitud de la operación, lo que permitió que Ansar Alá concentrara de forma discreta a unos 100.000  combatientes. Esta sorpresa estratégica rompió las líneas defensivas oficialistas de manera irremediable.

Más que una guerrilla: herencia militar y asimetría de vanguardia

Un aspecto clave que explica la parálisis militar del reino reside en las propias debilidades estructurales de sus fuerzas armadas. Históricamente, el diseño estratégico del estamento militar saudí ha estado condicionado por la seguridad interna del régimen monárquico.

Para mitigar el riesgo constante de posibles golpes de Estado o alzamientos internos en sus propias filas, las fuerzas armadas del reino han mantenido tradicionalmente una escala reducida y una fragmentación deliberada de su cadena de mando. Como resultado, el ejército carece de la experiencia táctica autónoma, la flexibilidad operativa a gran escala y la doctrina de combate terrestre idónea para sostener una guerra de desgaste prolongada más allá de sus fronteras.

Presentar a Ansar Alá exclusivamente como una guerrilla insurgente simplifica su estructura real y explica los errores de cálculo de la coalición. Durante el inicio de la guerra civil en 2014, los hutíes lograron que 46 de las 88 brigadas del antiguo Ejército yemení se alinearan con ellos. Esta absorción les proporcionó no solo armamento moderno, sino también conocimientos tácticos y estructuras operativas heredadas del Estado, lo que les ha permitido consolidar instituciones de gobierno en las zonas que controlan.

Sobre esta base militar, han desarrollado una guerra asimétrica y tecnológicamente  avanzada. Los hutíes aprovechan su conocimiento del terreno, la alta movilidad y la dispersión de fuerzas para anular los ataques aéreos saudíes, demostrando que destruir posiciones concretas no desmantela una estructura político-militar arraigada. Han integrado el uso de drones, misiles balísticos multietapa e incluso herramientas de inteligencia artificial para clonar voces de mandos rivales, desatando el caos psicológico en las filas enemigas y forzando repliegues masivos.

El factor geográfico y la autodestrucción de la coalición

La geografía de Yemen —un complejo entramado de zonas montañosas y áreas desérticas— favorece abiertamente la defensa asimétrica. El dominio militar en este país pertenece a quien controla las cumbres estratégicas, como las de Kabbob. Para que Arabia Saudí transformara su innegable superioridad aérea en control territorial efectivo, necesitaría desplegar y mantener fuerzas terrestres capaces de ocupar y administrar el terreno montañoso del noroeste, punto donde su estrategia encuentra un límite infranqueable.

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Ante la imposibilidad de desplegar sus propias fuerzas terrestres a gran escala, Riad depende de formaciones yemeníes locales que sostienen al Gobierno reconocido internacionalmente. Sin embargo, estas fuerzas están profundamente divididas por intereses territoriales, personales y políticos incompatibles, exacerbados por la rivalidad entre Arabia Saudí (que busca un Yemen unificado) y los Emiratos Árabes Unidos (que respaldan la independencia del sur).

Las consecuencias de esta fragmentación quedaron expuestas de forma dramática en la ofensiva de 2026: la caída de Hays provocó el colapso inmediato de las tropas respaldadas por Riad en la costa occidental. En su retirada caótica, las fuerzas gubernamentales abandonaron abundante armamento avanzado de origen estadounidense y saudí, que cayó directamente en manos rebeldes y les permitió tomar Moca.

El dilema de la escalada: la pinza energética y el aislamiento de Riad

La captura del litoral costero y el avance sobre el estrecho de Bab el-Mandeb han proporcionado a los hutíes una herramienta de presión geopolítica de alcance global. Al posicionarse sobre la arteria que conecta el océano Índico con el mar Rojo, Ansar Alá amenaza directamente el transporte petrolero saudí y el comercio mundial, sumando una dimensión económica devastadora a la guerra.

Este control consolida una temida «pinza energética» en coordinación con Irán: mientras Teherán tiene capacidad de presión sobre el estrecho de Ormuz, su aliado hutí controla Bab el-Mandeb. Aunque Ansar Alá conserva su autonomía política local, esta alianza regional eleva exponencialmente el coste del conflicto para Arabia Saudí.

Riad se encuentra aislado en su encrucijada táctica. Washington y sus aliados europeos, conscientes del riesgo, han evitado comprometer tropas de combate terrestre y no están dispuestos a respaldar una contraofensiva directa. Así, la monarquía saudí enfrenta un dilema sin solución aparente: intensificar la guerra implica arriesgarse a una escalada militar regional catastrófica con Irán, mientras que buscar una salida negociada supone aceptar su derrota fáctica y reconocer la capacidad de Ansar Alá para dictar las condiciones.

Yemen ha demostrado definitivamente que, en la guerra asimétrica del siglo XXI, la superioridad tecnológica y financiera es inútil si el adversario controla el territorio, mantiene una férrea cohesión institucional y tiene la paciencia para prolongar el conflicto hasta convertir la ventaja del enemigo en una carga estratégica insostenible.

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Arabia Saudí encabeza uno de los presupuestos de defensa más cuantiosos del mundo, cuenta con el respaldo directo de Estados Unidos y despliega armamento altamente sofisticado (como los cazas F-35). No obstante, tras más de una década de intervención en Yemen, uno de los Estados más empobrecidos de la región, Riad sigue sin poder doblegar a los rebeldes hutíes. Este aparente contrasentido militar obedece a un entramado profundo de factores estratégicos, geopolíticos, humanos e institucionales que desbordan la simple superioridad numérica o presupuestaria.

La anatomía de la resistencia: orígenes y profesionalización hutí

Para comprender la fortaleza actual del movimiento (que se autodenomina Ansar Alá y es originario de una tribu del norte de Yemen) es necesario remontarse a su evolución durante las últimas dos décadas. Tras capturar la capital, Saná, en 2014 en el marco de una brutal guerra civil, el grupo consolidó una estructura militar sumamente,

Los hutíes acumularon una amplia preparación y entrenamiento a lo largo de casi veinte años. Su transformación técnica y táctica se nutrió directamente del soporte de la Guardia Revolucionaria de Irán (IRGC) y de Hezbolá. Además, en los últimos años impulsaron masivas campañas de reclutamiento en aldeas y comunidades de diversas gobernaciones, concentrando sus fuerzas hacia el oeste del país. En septiembre de 2026, los insurgentes lograron conquistar gran parte de la costa yemení sobre el mar Rojo, adquiriendo una capacidad potencial para bloquear rutas comerciales globales.

La trampa de la guerra asimétrica frente al músculo saudí

Sobre el papel, las métricas tradicionales sugieren un equilibrio demográfico, pero un desequilibrio militar abismal: ambos bandos cuentan con una población aproximada de 35 millones de habitantes, y las fuerzas activas de Arabia Saudí ascienden a unos 250 000 efectivos frente a los 350 000 que estimativamente movilizan los hutíes. Sin embargo,  en los conflictos modernos importan menos los soldados que la estrategia, el gasto y la capacidad operativa real.

Riad se encuentra entre los diez países con mayor gasto militar del mundo, superando los 80 000 millones de dólares anuales, y recientemente gestionó la adquisición de una flota de cazas F-35 por 25 000 millones. En contraste, los hutíes operan bajo los principios de la guerra asimétrica: no pretenden replicar las capacidades saudíes tanque por tanque o avión por avión, ya que su objetivo no es derrotar frontalmente al reino, sino frustrar sus metas estratégicas e imponer costos insostenibles. Factores intangibles como la disciplina, la cultura de combate, la estrategia y la cohesión decisoria juegan a favor de los insurgentes.

Fragmentación interna y debilidad en la coalición antihutí

La debilidad de Riad también responde a fracturas profundas en su propio bando. La coalición que combate a los hutíes carece de un mando unificado; está integrada por el gobierno reconocido internacionalmente, facciones tribales y diversos grupos armados con prioridades e intereses profundamente divergentes. Los hutíes han demostrado una gran habilidad táctica para explotar estas grietas internas.

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A nivel internacional, el frente diplomático y militar tampoco muestra una línea monolítica. Mientras Arabia Saudí reclama apoyo exterior, los reportes diplomáticos reflejan vacilaciones en Washington (con señales de contención en acciones militares directas por parte de la administración estadounidense), al tiempo que los hutíes buscan canales de diálogo directo con EE. UU. a cambio de prometer no atacar embarcaciones norteamericanas en el mar Rojo. Aunque potencias europeas como el Reino Unido y Francia, así como la nueva alianza de seguridad de Pakistán y Turquía, respaldan a Riad, la falta de una estrategia internacional unificada debilita la posición saudí.

El dilema existencial de Riad y el drama humanitario

Los hutíes continuarán utilizando su control territorial y su posición de fuerza para extraer mayores concesiones económicas, militares y políticas de cara a cualquier negociación futura. Para Arabia Saudí, las opciones son cada vez más estrechas y complejas: o asumen el costo de una escalada militar frontal asumiendo las represalias hutíes, o ceden y negocian desde una posición de debilidad, lo que sentaría un precedente peligroso frente a otros grupos respaldados por Irán en la región.

Mientras la disputa geopolítica continúa estancada, el precio más devastador lo experimenta la población civil de Yemen. Con una economía colapsada, escasez crítica de alimentos y medicinas, y más de 130 000 desplazados internos recientes a causa de la última escalada bélica, los yemeníes sufren la pérdida de sus hogares y medios de subsistencia en una crisis humanitaria que no termina.

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Rutte asegura que la OTAN vigilará «de cerca» el mar Negro tras los ataques con drones frente a Bulgaria

El secretario general de la Alianza habló con el primer ministro búlgaro, Rumen Radev, después de que Sofía pidiera ayuda a la OTAN y a la UE por el hundimiento de un buque comercial.

El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, aseguró este martes que la Alianza seguirá «vigilando de cerca» la seguridad en el mar Negro y adaptará sus medidas de disuasión y defensa «según sea necesario». Su mensaje llega después de los ataques con drones de la madrugada contra varios buques comerciales cerca de las aguas territoriales de Bulgaria.

Rutte publicó su declaración en redes sociales tras hablar con el primer ministro búlgaro, Rumen Radev. «Ya hemos reforzado nuestra presencia en el flanco oriental y seguiremos vigilando la situación de seguridad, adaptando nuestra postura de disuasión y defensa según sea necesario», afirmó. Durante la llamada, ambos trataron los últimos ataques contra barcos mercantes. Rutte garantizó además que la OTAN «seguirá trabajando estrechamente con nuestros aliados en el mar Negro». Sin embargo, no anunció nuevas medidas concretas.

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Las palabras del dirigente se producen después de que el Gobierno búlgaro pidiera asistencia a la OTAN y a la Unión Europea. Los ataques alcanzaron a dos buques comerciales próximos a la costa búlgara. Uno de ellos se hundió, mientras que el otro sufrió daños por el impacto de varios drones.

Según las autoridades búlgaras, los equipos de rescate evacuaron a los 15 tripulantes del «Chelsea 3», un buque de propiedad ucraniana y bandera maltesa. Tres drones lo golpearon cuando navegaba a unas 18 millas de Byala. El segundo barco, situado a unas 17 millas de Krapets, se hundió tras otro ataque en la misma zona. Hasta ahora, el Ejecutivo búlgaro solo ha informado del rescate de uno de sus tripulantes.

La Defensa como pilar del Estado: ocho conclusiones de Enrique Silvela sobre España y el nuevo orden mundial

La competencia entre China y Estados Unidos, el ascenso de nuevas potencias, los cambios demográficos y la transformación tecnológica están redefiniendo el escenario internacional. En la primera Masterclass del ciclo «Las claves estratégicas de la Defensa de España en 2026», el general de división Enrique Silvela analizó por qué la Defensa será cada vez más importante y qué papel debe desempeñar España ante un orden mundial más inestable. Este episodio forma parte del Ciclo de Cultura de Defensa: las claves estratégicas de la Defensa de España en 2026, producido por LISA Institute con el apoyo de la Secretaría General de Política de Defensa (SEGENPOL) y DICOES.

El sistema internacional atraviesa una transformación que va mucho más allá de un cambio en el equilibrio de poder entre las grandes potencias. La competencia entre diferentes modelos políticos y económicos, el desarrollo tecnológico y las nuevas dinámicas demográficas están modificando las relaciones internacionales y planteando importantes desafíos para la seguridad de los Estados.

Estas fueron algunas de las principales cuestiones abordadas durante la Masterclass «La Defensa como pilar del Estado: España ante el nuevo orden mundial en 2026», celebrada el 3 de septiembre de 2026 y organizada por LISA Institute con el apoyo de la Secretaría General de Política de Defensa (SEGENPOL) y la División de Coordinación y Estudios de Seguridad y Defensa (DICOES).

La sesión contó con la participación de Enrique Silvela Díaz-Criado, general de división del Ejército de Tierra y director de DICOES, en una conversación conducida por Ángel Gómez de Ágreda, coronel retirado del Ejército del Aire y analista geopolítico.

A lo largo del encuentro, ambos expertos reflexionaron sobre la evolución del orden internacional, el papel de China, Rusia y las potencias emergentes, las consecuencias del envejecimiento demográfico y la importancia de adaptar las capacidades militares a los nuevos escenarios de conflicto.

A continuación, recogemos las ocho principales conclusiones de la sesión.

1. El orden mundial está cambiando, pero la estabilidad y las reglas siguen siendo fundamentales

Uno de los primeros planteamientos de Enrique Silvela fue que el debate sobre el orden mundial no debería centrarse exclusivamente en si el sistema internacional es unipolar, bipolar o multipolar.

Según explicó, lo verdaderamente relevante es la capacidad de ese orden para ofrecer estabilidad, previsibilidad y unas reglas que faciliten las relaciones entre los Estados.

El sistema internacional establecido después de la Segunda Guerra Mundial, sustentado en instituciones multilaterales y en un determinado modelo económico y político, atraviesa actualmente una etapa de cuestionamiento.

Este proceso responde tanto a las debilidades internas del propio sistema como al desafío que representan potencias como China y Rusia.

Para Silvela, la principal preocupación no es únicamente el cambio en la distribución del poder, sino la posibilidad de que un orden basado en normas sea sustituido por otro en el que predominen las relaciones de fuerza y las esferas de influencia.

2. China y Rusia cuestionan el orden internacional, pero utilizan estrategias diferentes

La competencia entre China y Estados Unidos ocupó una parte importante de la conversación.

Silvela distinguió tres estrategias mediante las cuales los países pueden responder al liderazgo de una potencia dominante: la emulación, la compensación y la innovación.

La primera consiste en reproducir el modelo de quienes han alcanzado una posición de liderazgo. La segunda busca competir mediante estrategias asimétricas, trasladando la confrontación a ámbitos donde las ventajas del adversario son menores.

La tercera pretende desarrollar un modelo alternativo.

Según el general, China representa el principal ejemplo de innovación sistémica, al proponer un capitalismo de Estado que compite con el capitalismo liberal occidental.

Rusia, por su parte, recurriría en mayor medida a la coerción y al poder militar para tratar de recuperar su influencia regional.

La diferencia resulta fundamental: no se trataría únicamente de determinar qué país liderará el sistema internacional, sino de establecer qué modelo de organización política, económica y estratégica tendrá mayor capacidad de influencia.

Durante la sesión también se destacó que el modelo chino resulta atractivo para determinados gobiernos, especialmente por su capacidad de combinar desarrollo económico y centralización política, aunque los ponentes señalaron las diferencias existentes entre ese sistema y los principios de la democracia liberal.

3. El crecimiento económico y la tecnología están redistribuyendo el poder mundial

Otro de los factores identificados fue la progresiva reducción de la ventaja económica y tecnológica que Occidente mantuvo durante buena parte de la historia reciente.

Silvela explicó que el crecimiento de la productividad en las economías occidentales se ha ralentizado, mientras que otras regiones han experimentado importantes avances económicos, científicos y tecnológicos.

Este proceso contribuye a reducir las diferencias de poder entre los Estados.

La incorporación de nuevos países al comercio internacional y su creciente capacidad de innovación han permitido que economías emergentes incrementen su influencia.

En este contexto, la inteligencia artificial aparece como una tecnología potencialmente transformadora.

Sin embargo, ambos ponentes señalaron que todavía existe incertidumbre sobre su capacidad para generar un nuevo ciclo de crecimiento de la productividad y sobre el retorno de las inversiones que está movilizando.

La conclusión es que la superioridad estratégica no dependerá solamente del desarrollo tecnológico, sino también de la capacidad para integrar las innovaciones y convertirlas en ventajas económicas, políticas y militares.

4. El Sur Global gana autonomía en un escenario internacional más competitivo

La transformación del orden internacional también está favoreciendo la aparición de nuevos actores con una mayor capacidad de influencia.

Durante la Masterclass se mencionaron países como India, Indonesia, Brasil y México, cuyas dimensiones demográficas y económicas les permiten adquirir un mayor protagonismo.

Según Silvela, estas potencias muestran una creciente capacidad para defender sus propios intereses y adoptar posiciones internacionales sin alinearse necesariamente con Estados Unidos, China o Rusia.

África también fue objeto de análisis.

El general destacó su importancia demográfica y el potencial asociado a sus recursos naturales, aunque advirtió de que, en numerosos países, el crecimiento de la población no ha venido acompañado de un incremento equivalente de la renta por habitante.

En su análisis, la dificultad para consolidar una clase media amplia, junto con los problemas de inestabilidad y aprovechamiento de los recursos, limita por ahora la influencia internacional de distintas economías africanas.

El desarrollo económico, la educación y la capacidad de generar innovación serán factores determinantes para convertir el potencial demográfico en poder estratégico.

5. La demografía será uno de los grandes factores de seguridad del siglo XXI

El envejecimiento de la población y la reducción de las tasas de natalidad constituyeron otro de los ejes centrales de la conversación.

Silvela advirtió de que los cambios demográficos tendrán consecuencias directas sobre las economías, los movimientos migratorios y la capacidad militar de los Estados.

El incremento de la población de mayor edad puede generar nuevas presiones sobre los sistemas económicos y sociales, al tiempo que disminuye el número de personas en edad laboral.

También puede reducir la disponibilidad de efectivos para las Fuerzas Armadas.

En el caso de China, los ponentes destacaron las consecuencias a largo plazo del envejecimiento demográfico y de la política del hijo único. En contraste, África continuará experimentando un crecimiento poblacional importante, aunque sus tasas de natalidad también estén descendiendo.

Estos desequilibrios podrían modificar los flujos migratorios internacionales.

En el ámbito militar, los avances tecnológicos permitirán incorporar perfiles más diversos para determinadas funciones.

El manejo de drones y otros sistemas no tripulados, por ejemplo, no exige las mismas capacidades físicas que algunas especialidades militares tradicionales.

No obstante, la tecnología no eliminará la importancia del factor humano ni la necesidad de disponer de personal formado y preparado.

6. La Unión Europea y las grandes corporaciones tendrán un papel relevante

El nuevo equilibrio internacional no estará determinado exclusivamente por las grandes potencias.

Silvela defendió que la Unión Europea representa una herramienta imprescindible para que los Estados europeos puedan mantener su capacidad de influencia.

A su juicio, los países europeos difícilmente podrán competir de manera individual con las grandes potencias del sistema internacional.

Por eso, la cooperación y las alianzas adquieren una importancia estratégica creciente, pese a las dificultades que existen para alcanzar posiciones comunes.

Durante la conversación también se abordó el papel de las grandes corporaciones multinacionales.

El general planteó que su creciente capacidad económica y sus intereses políticos podrían permitirles alcanzar, a largo plazo, niveles de influencia comparables a los de determinados Estados.

Se trata de un escenario prospectivo que refleja hasta qué punto el poder internacional podría distribuirse entre actores estatales y no estatales.

7. La Defensa será cada vez más importante ante el aumento de la inestabilidad

Una de las conclusiones centrales de la Masterclass fue que la Defensa continuará siendo un pilar fundamental del Estado y adquirirá una importancia creciente en los próximos años.

Silvela vinculó esta tendencia con la transición entre órdenes internacionales, un proceso que puede generar desequilibrios, rivalidades y conflictos.

Las guerras y crisis de Ucrania y Oriente Medio, así como los conflictos del Sahel, fueron utilizados para ilustrar los desafíos de seguridad existentes.

El general defendió la necesidad de mantener mecanismos multilaterales de diálogo que permitan resolver las disputas por vías políticas y diplomáticas.

Sin embargo, consideró igualmente necesario que los Estados dispongan de capacidades militares suficientes y creíbles para respaldar sus compromisos de seguridad.

En este sentido, destacó la importancia de la disuasión.

El objetivo principal del fortalecimiento de las Fuerzas Armadas no sería recurrir a la guerra, sino disponer de una capacidad que permita evitarla.

Por tanto, la inversión en Defensa debe interpretarse también como un instrumento para reforzar la estabilidad y prevenir posibles conflictos.

8. España debe reforzar sus alianzas e invertir en capacidades militares eficaces

La última parte del encuentro estuvo dedicada al papel de España en este nuevo escenario internacional.

Silvela destacó que, como potencia media, España necesita apoyarse en sus alianzas y en los mecanismos de cooperación internacional para defender sus intereses y preservar su autonomía estratégica.

La OTAN, la Unión Europea y el multilateralismo constituyen elementos esenciales de esta estrategia.

Sin embargo, subrayó que la cooperación política debe estar respaldada por capacidades de Defensa adecuadas.

En este punto, el general insistió en que la inversión militar no debe valorarse exclusivamente mediante un porcentaje del PIB, sino también por su calidad, eficacia y resultados.

La modernización de las Fuerzas Armadas implica incorporar nuevas tecnologías, adaptar la doctrina, mejorar las comunicaciones y preparar al personal para los desafíos actuales.

Los drones y los sistemas tecnológicos capaces de acelerar la toma de decisiones deben combinarse con las capacidades convencionales, como la artillería y los carros de combate.

No se trata de sustituir automáticamente unas herramientas por otras, sino de integrarlas para mejorar la eficacia operativa.

El general también defendió que la superioridad tecnológica debe permitir desarrollar operaciones más rápidas y eficaces, reduciendo en la medida de lo posible los costes humanos de los conflictos.

Conclusión: la Defensa como garantía de seguridad y autonomía estratégica

La primera Masterclass del ciclo dejó una idea central: la transformación del orden internacional obliga a reconsiderar el papel que desempeña la Defensa en la seguridad de los Estados.

El ascenso de nuevas potencias, la competencia entre modelos políticos y económicos, el desarrollo de tecnologías disruptivas y los cambios demográficos están configurando un entorno estratégico más complejo.

Para España, el desafío consiste en combinar una política exterior basada en el diálogo y la cooperación internacional con unas Fuerzas Armadas preparadas para afrontar las nuevas amenazas.

La capacidad de disuasión, la modernización tecnológica, la formación del personal y la participación en alianzas serán elementos fundamentales para mantener la seguridad y la autonomía estratégica del país.

Como resumió Enrique Silvela durante la sesión al referirse a la inversión militar:

«No es cuestión de cantidad. Es cuestión de calidad y de eficacia».

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Además…

La masterclass «La Defensa como pilar del Estado: España ante el nuevo orden mundial en 2026»  forma parte del Ciclo de Cultura de Defensa: las claves estratégicas de la Defensa de España en 2026, producido por LISA Institute con el apoyo de la Secretaría General de Política de Defensa (SEGENPOL) y DICOES.

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Anthropic bloquea el acceso a internet en todas las evaluaciones internas de sus modelos de IA

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La compañía mantendrá la medida hasta verificar que puede contener a sus agentes tras detectar conductas como el envío de una pista falsa a la policía de Filadelfia.

Anthropic ha bloqueado el acceso a internet en todas las evaluaciones internas de sus modelos de IA. La medida seguirá en vigor hasta que el laboratorio verifique que puede supervisar y contener a sus agentes sin que escapen del entorno de pruebas ni intenten ejecutar ataques.

La compañía detalló el viernes 9 de octubre, en una publicación, varios comportamientos no deseados de su modelo Claude. Uno de ellos fue el envío a la policía de Filadelfia (EE. UU.) de una pista falsa sobre un asesinato sin resolver. Este acontecimiento llevó a Anthropic a reforzar la seguridad y a cerrar el acceso a la Red en todas las pruebas de sus agentes.

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Anthropic ya había desconectado internet en algunas evaluaciones de ciberseguridad de mayor riesgo, pero ahora amplía el bloqueo. «Aunque el impacto de esos comportamientos fue mínimo […] ahora hemos decidido expandirlo a todas nuestras evaluaciones internas hasta que tengamos confirmado que nuestras medidas de seguridad y monitorización realmente son capaces de detener este tipo de comportamientos», señala la empresa sobre una cadena de incidentes detectada en una revisión iniciada en julio. El informe añade otras conductas problemáticas: explotación de vulnerabilidades de software, como inyecciones SQL o de comandos en sitios de terceros, envío de formularios sin autorización, uso de acortadores de URL para esquivar límites de longitud y saltos de restricciones de acceso en páginas gubernamentales.

Según el laboratorio, estas conductas surgieron en muchos casos ante tareas ambiguas o imposibles. «Nosotros y otros hemos observado que cuando a los modelos se les dan tareas imposibles de completar, persiguen estrategias no deseadas y, a veces, desalineadas para lograr sus objetivos», afirma. Asimismo, los hechos guardan paralelismos con incidentes atribuidos a agentes de OpenAI, que en ocasiones obligaron a los creadores de ChatGPT a pausar el entrenamiento de uno de sus modelos de frontera por múltiples ataques, entre ellos el «hackeo» de sitios web del Gobierno de EE. UU. y accesos masivos a una web de la ONU.