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Solo el 4% de los gazatíes quieren que los gobierne Hamás, según sondeo

El 92% de los palestinos en Gaza responsabiliza a Hamás de la situación actual, y crece el respaldo a la Autoridad Palestina.

Un sondeo encargado por el Tony Blair Institute for Global Change y realizado por Zogby Research Services entre el 9 de abril y el 12 de mayo revela que solo el 4% de los palestinos en Gaza desea que Hamás siga gobernando el enclave, una caída respecto al 7% registrado en la encuesta anterior. El 92% de los gazatíes responsabiliza a Hamás de la situación actual, una cifra casi idéntica al 93% que culpa a Israel. La opción preferida para administrar Gaza es la Autoridad Palestina bajo Mahmud Abás, con un 35% de apoyo, seguida de una coalición internacional de transición con representantes locales, que recibe el 27%.

En materia de seguridad tras el conflicto, solo el 8% de los gazatíes prefiere que Hamás mantenga el control, tres puntos menos que en 2024. La mayoría, un 42%, opta por fuerzas de una coalición internacional, con Qatar como el socio más deseado (46%), seguido de Egipto (37%), Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos (19%), Jordania (17%) y Estados Unidos (14%). El ‘think tank’ destaca en un comunicado que estas cifras «subrayan la urgencia de establecer una nueva realidad para Gaza y de ofrecer a los palestinos un futuro mejor con la capacidad última de gobernarse a sí mismos, libre de la interferencia de Israel y que, en última instancia, abra un camino hacia una solución de dos Estados».

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Consultados sobre su visión de futuro y el país en el que les gustaría que se pareciera Gaza, el 27% de los encuestados eligió Emiratos Árabes Unidos, mientras que Turquía, Singapur y Arabia Saudí recibieron un 15%, 14% y 12% respectivamente. En Cisjordania y Jerusalén Este, el 85% de los palestinos considera que la Autoridad Palestina necesita reformas de moderadas a profundas, lo que supone un consenso sobre la necesidad de cambios en la administración.

El apoyo a la «resistencia armada» como estrategia política ha disminuido en toda la región: en Gaza cayó al 4% frente al 10% del año anterior y en Jerusalén Este se sitúa en el 22%. Por el contrario, la preferencia por la «resistencia pacífica» y la diplomacia o negociaciones ha crecido, alcanzando un 21% de apoyo promedio frente al 12% de 2024.

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Los 3 errores que marcaron la historia de la inteligencia

Cuando las operaciones fallan, la inteligencia queda expuesta. No siempre es por falta de información, sino por errores humanos, sesgos o fallos en la coordinación.  En este artículo, al alumno del Máster Profesional de Analista de Inteligencia de LISA Institute, Sebastián Ruda explica tres casos emblemáticos que permiten entender por qué aprender del pasado sigue siendo vital en 2025.

El mundo de la inteligencia, como cualquier otro, posee casos emblemáticos en los que quienes eran expertos cometen errores que transforman la disciplina para siempre. Estos errores, en ocasiones de consecuencias devastadoras, terminan por tener un eco tan grande que cualquier persona que inicie su carrera en la disciplina debe conocerlos y evitarlos. Lo mismo sucede con todas las agencias y servicios de inteligencia.

Caso 1: Bahía de Cochinos (1961), un fallo clave de inteligencia

En abril de 1961, en plena Guerra Fría, la declaración de Fidel Castro, al definirse como marxista-leninista, representó una gran amenaza para los Estados Unidos. Esto implicaba tener un satélite comunista cerca de su territorio. Cuba se convierte entonces en un objetivo de la Agencia Central de Inteligencia (en inglés: Central Intelligence Agency, o por sus siglas, CIA). La agencia lanzó una invasión a través de exiliados cubanos con el único propósito de derrocar el régimen de Fidel Castro.

Esta operación, que inicialmente fue clasificada como Top Secret, pretendía hacer uso de paramilitares encubiertos. Sumados a una sublevación interna, estos desestabilizarían el país.

Sin embargo, este plan colapsó en menos de 72 horas. Fue un golpe significativo no solo para la Agencia, sino también para los Estados Unidos. Este desenlace inesperado fue percibido como una humillación por todos los factores y actores en juego. Era impensable que la isla, con su población y limitación de recursos, lograra sobreponerse al plan llevado a cabo por la agencia de inteligencia más poderosa del mundo.

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La operación asumió un levantamiento popular en contra del régimen que nunca sucedió. Se cometió el error de subestimar la lealtad a Fidel Castro.

El informe oficial de la CIA brinda elementos que permiten identificar esos errores que fueron determinantes en el desenlace de esta operación. En él, la CIA revela que carecía de fuentes de HUMINT confiables que les permitieran comprender la situación social, política y militar de Cuba. Solo se dependía de informes optimistas de exiliados.

Adicionalmente, la presión de la administración Kennedy exacerbó los sesgos de confirmación, ignorando múltiples señales de advertencia. Errores desde la planeación hasta la ejecución, la alteración derivada de los cambios de decisión del mando político, la desarticulación y los fallos en el teatro de operaciones llevaron a que esta operación de inteligencia se convirtiera en un fracaso. Sus consecuencias fueron devastadoras: Fidel Castro se presentó al mundo como el primer «campeador que derrotó al imperialismo yanki”.

Principales lecciones aprendidas de este caso:

  1. Necesidad de validación cruzada de fuentes de inteligencia (HUMINT, SIGINT, OSINT)

Desde su planificación hasta la ejecución, la CIA confió en gran medida en la HUMINT proporcionada por exiliados cubanos. Estos brindaron información imprecisa sobre el descontento popular contra Fidel Castro y desconocían (o subestimaban) la capacidad militar cubana. No se integraron otras fuentes de inteligencia (SIGINT u OSINT) que permitieran realizar el contraste necesario para garantizar la fiabilidad de la información. Tampoco se verificaron los informes.

Esta dependencia exclusiva de la HUMINT condujo a supuestos erróneos sobre una sublevación y alzamiento popular que nunca ocurrió (Central Intelligence Agency, 1961; Weiner, 2007).

Para mitigar riesgos de sesgos y errores en la planeación de operaciones, las agencias de inteligencia deben implementar procesos con suficiente rigurosidad metodológica. Esto permitiría validar la información mediante la triangulación de múltiples fuentes.

  1. Mitigación de sesgos cognitivos y presión política en la toma de decisiones

La operación que se planeó inicialmente no fue la que se ejecutó. El cambio de presidentes llevó a que Kennedy alterara lo previsto por Eisenhower, procurando adaptarlo a su visión política. Además, como decisor político, modificó la planificación y las decisiones tomadas por los mandos militares.

Tanto la CIA como la administración Kennedy incurrieron en un sesgo de confirmación. Asumieron que la invasión tendría éxito sin cuestionar los supuestos optimistas proporcionados por la HUMINT. Posteriormente, la presión política por actuar con rapidez contra Fidel Castro, sumada a una cultura que evitaba el disenso, impidió un análisis crítico de los riesgos de la operación.

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Incluso se desestimaron informes que advertían que no existía el apoyo popular que la agencia esperaba. Las agencias de inteligencia deben fomentar en su interior una cultura del debate y del disenso, estableciendo mecanismos para desafiar supuestos. Además, es fundamental mantener una separación clara entre inteligencia y presiones políticas. Solo así se garantiza la objetividad y el funcionamiento óptimo de las agencias, priorizando el objetivo sobre los vaivenes del ejercicio político.

  1. Importancia de una planificación operativa realista y adaptable

Ante la carencia de fuentes fiables, la planificación de esta operación fue deficiente, consecuentemente la logística resultó inadecuada y se subestimó la respuesta cubana. No se desarrollaron planes de contingencia, ni se valoró el escenario en el que los exiliados no lograrán el apoyo local. La suma de todos estos factores llevó la operación al colapso en 72 horas (Jones, 2008; Kornbluh, 1998).

De lo anterior se concluye que las operaciones de inteligencia requieren un exigente proceso de planificación que permita tener planes detallados que consideren múltiples escenarios, se ajusten a información en tiempo real, sean sustentados por fuentes confiables, y sean evaluados. Esto incluye simulaciones y evaluaciones de riesgos exhaustivas antes de la ejecución.

Caso 2: 11-S (2001), el mayor fallo de inteligencia del siglo XXI

Seguramente se trate de uno de los casos más emblemáticos en la historia de la humanidad. Los ataques del 11 de septiembre de 2001, perpetrados por Al Qaeda, marcaron un punto de inflexión en la seguridad global y en la forma en que los Estados la asumen. Ese día Al Qaeda ejecutó de manera sistemática ataques terroristas en Nueva York y Washington.

Las consecuencias fueron devastadoras. Además de la tragedia que representó la muerte de más de 3.000 personas, los atentados fueron un desafío directo al poder hegemónico de los Estados Unidos en el mundo. Ocurrieron en su propio territorio y afectaron símbolos cargados de significado, como el World Trade Center y el Pentágono.

A pesar de que existieron señales previas, la comunidad de inteligencia de EE. UU. (especialmente la CIA y el FBI) no logró prevenir los atentados.

El fallo clave fue la falta de intercambio de información de inteligencia: la CIA tenía datos sobre sospechosos como Khalid al-Mihdhar, pero no los compartió con el FBI a tiempo. Además, los analistas subestimaron la amenaza de actores no estatales, enfocándose en riesgos convencionales, y la fragmentación de HUMINT, SIGINT y OSINT exacerbó el problema. Las consecuencias de estos errores incluyen una reestructuración de la seguridad de EE. UU. y la creación del Departamento de Seguridad Nacional. 

Principales lecciones aprendidas de este caso:

  1. Importancia de la interoperabilidad y compartición de inteligencia entre agencias

A pesar de que la CIA tenía información sobre algunos sospechosos de Al Qaeda, no la compartió a tiempo con el FBI. Esto también obedeció a barreras burocráticas y rivalidades entre las instituciones, lo que impidió una coordinación eficiente para rastrear a los terroristas dentro de EE. UU.

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Por esta razón, es fundamental que las agencias, en sus distintos niveles, implementen sistemas integrados que permitan compartir inteligencia en tiempo real. También deben establecer mecanismos de articulación eficientes, usando bases de datos comunes y protocolos claros que faciliten la coordinación interinstitucional y organizativa. En la actualidad, esta lección resulta crítica para enfrentar amenazas transnacionales como las redes terroristas y los ciberataques coordinados

  1. Necesidad de superar sesgos analíticos para priorizar amenazas emergentes

Los sesgos representan una amenaza permanente tanto para los analistas como para las agencias, incluso para las comunidades de inteligencia, en este caso la comunidad de inteligencia subestimó a Al Qaeda y se enfocó en amenazas estatales tradicionales. A pesar de que existieron señales como entrenamientos de vuelo sospechosos, estas fueron ignoradas por sesgos que descartaron la capacidad de actores no estatales.

Se vuelve entonces un requisito necesario que las agencias entrenen a sus analistas en técnicas que les permitan reducir sus sesgos cognitivos. Esto fomenta la flexibilidad necesaria para identificar amenazas no convencionales.

Además, los nuevos escenarios digitales, las redes criminales transnacionales y la aparición de la Inteligencia Artificial (utilizada por actores ilegales) muestran que el mundo criminal será cada vez más innovador y recursivo en el cumplimiento de sus objetivos. Por ello, es fundamental que los analistas y las agencias de inteligencia reduzcan al mínimo sus sesgos y estén preparados para enfrentar los nuevos desafíos.

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  1. Integración de múltiples fuentes de inteligencia (HUMINT, SIGINT, OSINT)

Las agencias de EE. UU. no combinaron de manera eficaz sus fuentes HUMINT, SIGINT y OSINT, lo que generó vacíos en los procesos de análisis. Como lección aprendida de este caso, queda claro que las agencias de inteligencia requieren sistemas que integren estas fuentes de forma coordinada. Además, deben apoyarse en tecnología para el análisis de datos. Solo así podrán construir una estructura operativa más completa y eficaz.

Caso 3: Lillehammer (1973), un error de inteligencia con alto coste diplomático

Transcurría el año 1973 cuando se realizaba la Operación Wrath of God, concebida como una venganza por la masacre de Múnich de 1972. El Mossad asesinó por error a Ahmed Bouchiki, quien era un camarero de origen marroquí, en Lillehammer, Noruega; una fatal equivocación tras confundirlo con Ali Hassan Salameh, líder de septiembre negro.

Todo un escándalo internacional se derivó de ese proceso de identificación de errores y fallas en inteligencia. Este error afectó negativamente la reputación del Mossad llevando incluso a la detención de algunos de sus agentes. Esta fue una misión de alto riesgo operada con inteligencia incompleta.

Principales lecciones aprendidas de este caso:

  1. Rigurosidad en la validación de inteligencia humana HUMINT

La Agencia israelí se basó en HUMINT deficiente, con origen en informantes no verificados, cometiendo errores que la llevaron a una identificación errónea confundiendo a Amhmed Bouchiki con Ali Hassan Salameh. No se realizó validación cruzada con otras fuentes y la presión por actuar rápidamente contribuyó a esta falla.

Lo anterior demuestra que las agencias de inteligencia deben implementar protocolos que, de manera minuciosa, permitan verificar la precisión de la inteligencia de fuentes humanas HUMINT, con una multiplicidad de fuentes y métodos que contrasten y corroboren la información antes de realizar la ejecución de las operaciones sensibles. En acciones contraterroristas resulta fundamental, pues un error lleva a serios cuestionamientos éticos y morales.

  1. Equilibrio entre urgencia operativa y precisión en la planificación 

En inteligencia, el manejo acertado del tiempo lo es todo. Sin embargo, la presión política y emocional tras lo sucedido en Munich condujo al Mossad a orientar su prioridad en la velocidad sobre la precisión. Esta necesidad de resultados rápidos alteró los procedimientos de verificación dando como resultado una operación mal planeada y ejecutada.

Por tanto, las agencias deben encontrar puntos de equilibrio que permitan la comunión entre la urgencia y la planificación rigurosa, con procedimientos que incluyan revisiones previas al lanzamiento de la operación buscando garantizar la calidad de la inteligencia y la orientación a resultados exitosos.

  1. Gestión de las consecuencias éticas y diplomáticas de los errores de inteligencia.

El resultado de la operación Wrath of God fue el asesinato de un civil inocente, algo que desató un escándalo internacional, la captura de los agentes y unas consecuencias bastante significativas para la reputación, no solo del Mossad, sino de Israel. Ante esta falla inesperada la falta de un plan para mitigar estas consecuencias diplomáticas agravó el impacto, fue un escenario que nunca se consideró.

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Resulta necesario para las agencias de inteligencia anticipar las implicaciones éticas y diplomáticas de sus operaciones, estas deben tener estrategias y planes de contingencia en caso de que se presenten errores o fallos en la operación, de modo que se pueda dar manejo a los errores y minimizar el impacto del daño reputacional. En la actualidad en un mundo hiperconectado la afectación de la reputación tras un error tendrá rápida divulgación y por tanto una afectación en la percepción pública y las relaciones diplomáticas.

Conclusiones clave para el futuro de la inteligencia

Los errores evidenciados en los dos primeros casos, Bahia Cochinos, el 11-S y Lillehammer permiten identificar la importancia de que la inteligencia sea validada, los sesgos superados y la necesaria coordinación entre agencias. Las lecciones que dejan estos casos resultan cruciales en 2025 para enfrentar nuevos tipos de amenazas como ciberataques y campañas de desinformación.

La integración de fuentes SIGINT, OSINT y HUMINT, junto con el fomento de la interoperabilidad y el equilibrio entre urgencia y precisión, son elementos fundamentales para evitar errores costosos e irreparables.

El contexto actual plantea para los Estados y las empresas amenazas cada vez más complejas. Estas lecciones guían el trabajo de inteligencia, recordando que la mejora continua es clave para prevenir los errores del pasado.

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Adolescencia, la serie de Netflix que expone el lado más oscuro de internet y la juventud

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Adolescencia, la serie británica de Netflix que nadie quiere ver si tiene un hijo, se ha convertido en uno de los retratos más duros sobre violencia juvenil. ¿Era Jamie un psicópata o un adolescente roto por su entorno? En este artículo analizamos la serie desde una perspectiva criminológica y psicológica.

La miniserie británica Adolescencia, estrenada en Netflix en marzo de 2025, ha generado un intenso debate por su cruda representación de la violencia juvenil, la cultura incel y el impacto que tienen las redes sociales en la adolescencia.

Dirigida por Philip Barantini y creada por Jack Thorne y Stephen Graham, la serie se desarrolla en cuatro episodios filmados en plano secuencia (sin cortes). Esto intensifica la inmersión del espectador en la historia de Jamie Miller, un adolescente de 13 años acusado del asesinato de su compañera de clase, Katie Leonard.

Más allá de la trama, Adolescencia explora profundamente los factores psicológicos y sociales que pueden conducir a un joven hacia la violencia extrema. Este artículo analiza la serie desde una perspectiva criminológica. Como dice Patricia Gosálvez en su artículo en El País: «Es la serie que no quieres ver si tienes un hijo varón. Pero debes». 

¿Qué es la llamada cultura incel, tratada en la serie Adolescencia

El término incel (acrónimo de «célibe involuntario») fue creado en 1997 por una mujer canadiense llamada Alana. Su intención original era brindar apoyo a personas solitarias que tenían dificultades para establecer relaciones.

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Sin embargo, con el tiempo, esta comunidad derivó en una subcultura radicalizada, principalmente masculina, que manifiesta frustración sexual desde una postura misógina. Llegan incluso a glorificar actos violentos como los cometidos por Elliot Rodger o Jake Davidson.

En Adolescencia, Jamie muestra comportamientos y pensamientos que reflejan esta subcultura de internet. Evidencia una visión misógina y una percepción de las mujeres como objetos de deseo o desprecio.

Uno de los pilares ideológicos de estas comunidades es la «píldora roja», inspirada en la película Matrix. Simboliza el despertar ante una supuesta verdad opresiva: que las mujeres controlan el acceso al sexo y eligen siempre al varón más dominante.

Algunos usuarios llevan esta narrativa al extremo con la «píldora negra», que representa la aceptación fatalista de que no hay posibilidad de cambio. Fomenta actitudes violentas o suicidas. Toda esta teoría de las píldoras se trata en la serie Adolescencia.

La serie expone cómo Jamie es objeto de burlas por parte de sus compañeros, quienes lo etiquetan como incel. Utilizan emojis de píldoras y verduras en sus redes sociales para ridiculizarle. Esta representación ha sido analizada por expertos, quienes destacan cómo la serie expone la peligrosidad de estas ideologías y su potencial para incitar a la violencia.

El cibercrimen y la radicalización juvenil en internet

La serie también aborda cómo las plataformas digitales pueden ser herramientas para la radicalización de jóvenes. Jamie, al igual que muchos adolescentes, accede a comunidades en línea donde se perpetúan discursos de odio y se glorifica la violencia.

Estas comunidades, a menudo ocultas en foros y redes sociales, refuerzan creencias extremas y deshumanizan a ciertos grupos. Esto facilita la transición de pensamientos violentos a acciones concretas. En sus libros (Men, Masculinities and Intimate Partner Violence, 2021; Av det känsligare slaget: män och våld mot kvinnor, 2019) y ponencias, el experto Lucas Gottzén (profesor de Estudios sobre la Infancia y la Juventud en la Universidad de Estocolmo e investigador sobre el extremismo) advierte que estas dinámicas se refuerzan en comunidades online.

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También señala que estas ideologías extremistas se propagan como un incendio. En países como Suecia y Reino Unido se alerta sobre el reclutamiento de menores en redes sociales, siendo los delitos de odio los que más han aumentado en los últimos años.

«Hay muchos indicadores de que la extrema derecha está reclutando a jóvenes, especialmente hombres jóvenes y varones». Este reclutamiento es especialmente notable a través del movimiento Active Club, que comenzó en Estados Unidos y ahora tiene presencia internacional.

Esta organización promueve un estilo de vida saludable y la práctica de artes marciales (o cualquier otro deporte que les permita hacer alarde de fuerza física y aumento de musculatura). También fomenta el activismo y la violencia política.

Según Lucas Gottzén, este tipo de discurso de odio que cala entre los jóvenes está estrechamente ligado a la subcultura incel. Esta no siempre significa ser célibe, ya que el término ha evolucionado y ahora hace referencia a una cultura de la frustración sexual, misoginia y violencia política en contra de las mujeres.

La escena del sándwich en la serie Adolescencia

Hay varios momentos o escenas en la miniserie que han sido analizados minuciosamente, tanto por expertos en lenguaje audiovisual como por psicólogos y criminólogos. Es una serie que está repleta de detalles. 

Uno de esos momentos, el que más se ha comentado de la serie, es la escena en la que la psicóloga Briony Ariston ofrece a Jamie un sándwich durante una sesión de interrogatorio. Aunque aparentemente trivial, este gesto ha sido interpretado por psicólogos como una herramienta para evaluar la respuesta emocional y la capacidad de empatía de Jamie.

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En su canal de YouTube, la psicóloga infantil Karla Paulina Sánchez Horta analiza esta escena y destaca que el sándwich representa una estrategia para generar empatía y relajar a Jamie en un momento de alta tensión. Cuando Jamie recibe el sándwich, muestra una alegría inicial, especialmente porque es uno de sus favoritos. Esto resalta cómo los pequeños detalles pueden ser significativos para un adolescente.

Sin embargo, después de observarlo con interés, Jamie lo deja a un lado. La psicóloga, al notar este gesto, le insiste para que lo pruebe, y él accede a comer una pequeña porción. Solo que lo aparta nuevamente poco después.

Según Sánchez Horta, esta reacción podría interpretarse como un intento del joven de evitar confrontaciones directas, tanto con la psicóloga como con la situación en general. «Simuló agrado y evitó herir los sentimientos del otro», comentó la psicóloga. Destacó que el comportamiento de Jamie no solo refleja una evasión del conflicto, sino también un esfuerzo por mantener una fachada amigable y evitar el desagrado.

La psicóloga Dannielle Haig sugiere que el hecho de que el sándwich contiene algo que a Jamie no le gusta, podría ser una forma de probar su respuesta. «Si simplemente lo tolera sin quejarse, puede sugerir un historial de sentirse impotente y de estar acostumbrado a ello. Es una forma inteligente de evaluar»

Esta escena es muy importante a nivel psicológico pero también criminológico, ya que es donde el público empieza a cambiar de opinión sobre Jamie. ¿Es realmente un niño inocente o un psicópata? Su volátil comportamiento hace dudar al espectador de si lo que había visto hasta ahora era la realidad.

La importancia del entorno familiar y educativo

Adolescencia también muestra el papel del entorno familiar y educativo en el desarrollo de comportamientos violentos. La falta de comunicación, la negligencia emocional y la ausencia de figuras de autoridad positivas pueden contribuir a que los jóvenes busquen pertenencia en comunidades tóxicas en línea. La serie muestra cómo la combinación de estos factores puede tener consecuencias nefastas.

En la serie, la escuela se presenta como un entorno caótico y negligente. Los alumnos están más interesados en las redes sociales que en la educación, y los profesores carecen de métodos efectivos de enseñanza.

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Además, la serie destaca la desconexión de los padres y adultos con la realidad virtual de los adolescentes, que les es ajena completamente. A través de su historia, Adolescencia hace obvios los peligros inherentes al tiempo prolongado frente a las pantallas, la brecha ideológica entre géneros y el crecimiento de problemas como el suicidio y la soledad entre los jóvenes.

Adolescencia: Una serie para reflexionar

Adolescencia no solo nos invita a que nos replanteemos la educación de nuestros hijos, en la que parece que está más que normalizado que, desde edades muy tempranas, pasen numerosas horas en internet sin ningún tipo de control. También nos hace otras preguntas más incómodas.

¿Puede un discurso de odio, repetido suficientes veces, hacer que un adolescente aparentemente normal, criado en una familia normal, sea capaz de cometer delitos tan violentos?, ¿estamos seguros en casa?, ¿están nuestros hijos seguros en casa?, ¿hay algo que podamos hacer para evitar la radicalización y que este tipo de discursos calen en la gente joven?

Y la gran pregunta que se hace el público: ¿Era Jamie un psicópata?, y la respuesta te la da la misma serie: No, no lo es. 

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LISA Institute junto a EUROFRONT imparten curso de Gestión Integral de Fronteras para América Latina

El Curso de Gestión Integral de Fronteras es una iniciativa educativa liderada por EUROFRONT y FIAP que pretende mejorar las mallas curriculares oficiales para formar a múltiples países de Sudamérica.

El pasado lunes 26 de mayo dio inicio en Madrid el Curso de Gestión Integral de Fronteras, en modalidad formador de formadores, como actividad clave del Proyecto para Fortalecer las Mallas Curriculares de los Centros Oficiales de Formación de Profesionales en Control Fronterizo.

Este servicio llevado a cabo por LISA Institute, en el marco del Programa EUROFRONT de la Unión Europea, con el respaldo de la Fundación para la Internacionalización de las Administraciones Públicas (FIAP).

Este curso presencial y online busca fortalecer las capacidades institucionales de países latinoamericanos en materia de gestión fronteriza, con un enfoque en la cooperación interinstitucional, la seguridad regional y la protección de los derechos humanos.

Formación con impacto regional

Esta formación se enmarca dentro del Pilar 3 del Programa EUROFRONT, centrado en el desarrollo de capacidades en gestión integral de fronteras. Los contenidos abordan temas prioritarios como:

  • Legislación internacional en migración y fronteras
  • Gestión de flujos migratorios, mercancías y vehículos
  • Derechos humanos y diversidad cultural
  • Prevención del delito transfronterizo y análisis de riesgos
  • Obtención y uso de inteligencia en fronteras
  • Coordinación y cooperación institucional

El itinerario formativo incluye 10 módulos temáticos y está diseñado para que los participantes no solo adquieran conocimientos técnicos, sino que también puedan replicarlos en sus propios países como formadores, promoviendo la sostenibilidad y durabilidad del aprendizaje.

Instituciones participantes

En esta edición participan profesionales de las siguientes instituciones:

  • Colombia (Federación Nacional de Departamentos)
  • Ecuador (Migraciones) 
  • Perú (Migraciones)
  • Paraguay (Migraciones)
  • Uruguay (Migraciones) 

Equipo Docente

Todos los Profesores que han participado en el desarrollo de contenidos y en la impartición de los mismos, tienen décadas de experiencia en Gestión Integral de Fronteras, trabajando para el Cuerpo Nacional de Policía, la Guardia Civil, así como para organismos internacionales como FRONTEX, Europol, Interpol, Naciones Unidas, entre otros.

Próximos pasos

Este curso marca el comienzo de un proceso más amplio que se extenderá hasta octubre de 2025. En los próximos meses, se desarrollarán contenidos a medida adaptados a cada país, junto con formaciones específicas que respondan a las necesidades concretas de sus instituciones.

Con esta iniciativa, EUROFRONTFIAP, LISA Institute y sus socios reafirman su compromiso con el fortalecimiento institucional, la protección de los derechos humanos y el desarrollo sostenible de las capacidades fronterizas en América Latina.

Si tu organización necesita ampliar sus conocimientos y habilidades en alguna de estas materias, contacta con LISA Institute aquí.

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Apple Store y Google Play deberán verificar las edades de los usuarios en Texas a partir de 2026

Ambas tecnológicas deberán pedir permiso a los padres antes de que los menores descarguen apps en una nueva ley que enfrenta críticas de tecnológicas y defensores de la privacidad por el control de datos personales.

El gobernador de Texas, Greg Abbott, ha promulgado una ley que obliga a Apple y Google a verificar la edad de los usuarios de sus tiendas de aplicaciones, situando al estado en el centro del debate nacional sobre la regulación del acceso digital de menores. La nueva norma, que entrará en vigor el 1 de enero de 2026, exige que los menores de 18 años cuenten con el consentimiento de sus padres para descargar aplicaciones o realizar compras dentro de ellas. Texas se convierte así en el segundo estado del país, tras Utah, en aprobar una medida de este tipo, mientras en el Congreso avanza un proyecto de ley federal similar.

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La ley responde al aumento de la preocupación por el impacto de las redes sociales y el uso de smartphones en la salud mental tanto de niños como de adolescentes, un tema que ha motivado demandas contra grandes tecnológicas y advertencias de las autoridades sanitarias estadounidenses. Asimismo, encuestas recientes muestran un amplio respaldo social, donde el 81% de los estadounidenses apoya el consentimiento parental para que los menores creen cuentas en redes sociales y el 71% respalda la verificación de edad antes de acceder a estas plataformas. La organización Digital Childhood Alliance celebró la aprobación de la ley y agradeció al gobernador Abbott por «firmar la ley».

Rechazo de Google y Apple

El texto legal también ha generado divisiones en la industria tecnológica. Apple y Google se oponen a la ley, argumentando que obliga a recopilar y almacenar información personal sensible de todos los usuarios, incluso para aplicaciones no controvertidas como las de clima o resultados deportivos. Apple, por su parte, declaró que «si esta ley se promulga, los mercados de aplicaciones tendrán que recopilar y mantener información confidencial de identificación personal para cada texano que quiera descargar una aplicación». Para su solución, ambas empresas proponen alternativas que limiten la compartición de datos de edad solo a las aplicaciones que lo requieran, no a todas.

En contraste, Meta, Snap y X han mostrado su apoyo a la regulación, defendiendo que las tiendas de aplicaciones sean el punto central para la verificación de edad y el consentimiento parental. Estas compañías sostienen que los padres buscan una solución única y sencilla para controlar el acceso digital de sus hijos, y que las tiendas de aplicaciones son el lugar más adecuado y sencillo para implementar este control. No obstante, los grupos defensores de la seguridad infantil argumentan que la autorregulación ha fracasado y que la intervención legislativa es necesaria para priorizar la protección de los menores.

Limitaciones de la ley

Sin embargo, la ley enfrenta posibles desafíos legales. Kathleen Farley, vicepresidenta de la Cámara del Progreso, advirtió que la norma podría impugnarse por limitar el discurso de los adultos en un intento de regular el acceso de los menores, lo que podría considerarse una regulación basada en el contenido. Además, expertos en ciberseguridad y privacidad señalan que la verificación de edad a gran escala plantea retos técnicos y riesgos de privacidad, ya que los sistemas actuales no son infalibles y pueden excluir a quienes carecen de documentación o discriminar por estatus económico.

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Texas debate, además, otro proyecto que restringiría el uso de redes sociales a mayores de 18 años. De igual modo, la tendencia a legislar sobre el acceso digital de menores se extiende a otros estados y países, como Australia y Noruega, ante la ausencia de una regulación federal en Estados Unidos. La implementación efectiva de estas restricciones y su impacto en la privacidad y la experiencia de los usuarios seguirá siendo objeto de debate entre legisladores, tecnológicas y la sociedad.

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Dos espías rusos trabajaron en Portugal utilizando documentos brasileños falsificados

Una pareja de agentes rusos operó en Oporto con pasaportes brasileños y ciudadanía portuguesa. La investigación internacional evidenció el uso de documentos brasileños falsos para espionaje en la UE. Los espías desaparecieron tras varios años de operaciones encubiertas en Portugal y Europa.

Dos espías rusos, Vladimir Aleksandrovich Danilov y Yekaterina Leonidovna Danilova, vivieron en Portugal durante años usando identidades falsas obtenidas en Brasil, según halló la contrainteligencia portuguesa tras una investigación. Ambos llegaron al país en 2018 con los nombres de Manuel Francisco Steinbruck Pereira y Adriana Carolina Costa Silva Pereira. Danilov consiguió la ciudadanía portuguesa gracias a un pasaporte brasileño y documentación que acreditaba un supuesto padre portugués, mientras que Danilova obtuvo la residencia permanente, pese a que no solicitó la ciudadanía portuguesa. Estas credenciales les permitieron moverse sin restricciones por los 27 países de la Unión Europea.

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A partir de ese momento, la pareja utilizó la ciudad de Oporto como base de operaciones para realizar las actividades de espionaje y viajar por todo el mundo. Según la investigación, cada vez que regresaban a su domicilio en Oporto, no encontraban ningún problema en los controles migratorios. El semanario portugués Sol detalló que los espías llevaron a cabo varias operaciones en la ciudad costera, la segunda más importante de Portugal después de la capital Lisboa.

Se desconoce su paradero

La investigación internacional contra estos espías comenzó en Brasil en 2022, con la colaboración de la Policía Federal brasileña, agencias de inteligencia de Estados Unidos y servicios de contrainteligencia de hasta ocho países, incluido Portugal. Durante las pesquisas, se descubrió que los espías utilizaban identidades brasileñas inventadas para operar en todo el mundo sin ser detectados. Actualmente, ambos han desaparecido y se desconoce su paradero, aunque se cree que puedan estar en Rusia. No obstante, las autoridades portuguesas, concretamente el Instituto de los Registros y del Notariado, ha cancelado la documentación nacional de ambos individuos.

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EEUU anuncia el fin de la licencia de Chevron en Venezuela

Trump retira la licencia a Chevron como medida de presión económica contra el gobierno de Maduro. La expiración de la licencia impide que fondos petroleros lleguen al régimen venezolano.

Estados Unidos ha confirmado que la licencia que permitía a la petrolera Chevron operar en Venezuela expiró la medianoche del martes 27 de mayo como medida de presión económica contra el gobierno de Nicolás Maduro. La portavoz del Departamento de Estado, Tammy Bruce, declaró: «No vamos a permitir que ningún dinero llegue al régimen de Maduro», evidenciando que la decisión responde a las instrucciones del presidente Donald Trump para finalizar todas las licencias de petróleo y gas otorgadas durante la administración Biden que beneficiaban a Caracas. A partir de ahora, Chevron solo podrá realizar operaciones esenciales de mantenimiento y tiene prohibido invertir, producir o exportar crudo desde Venezuela.

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Bruce explicó que Estados Unidos seguirá «denegando cualquier financiación al régimen de Maduro que use para oprimir al pueblo venezolano». Por lo tanto, desde ahora Chevron solo podrá realizar operaciones esenciales de mantenimiento gracias a la emisión de una licencia reducida para el mantenimiento de las instalaciones petroleras. La funcionaria también denunció que «hay más ciudadanos estadounidenses detenidos injustamente en Venezuela que en cualquier otro país», aunque no precisó cifras por razones de seguridad nacional. Además, la administración Trump emitió una alerta de viaje advirtiendo a sus ciudadanos sobre el «significativo riesgo» de detenciones injustas en territorio venezolano.

La expiración de la licencia representa un golpe económico para Venezuela, ya que Chevron había sido clave en la reactivación de la producción petrolera tras las sanciones impuestas en el primer mandato de Trump. La decisión se produce tras varias semanas de presiones políticas internas en Estados Unidos y contradicciones entre altos funcionarios sobre la posible renovación del permiso, que finalmente se descartó por el secretario de Estado, Marco Rubio, del ala dura del Partido Republicano.

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Guía sobre los sesgos cognitivos en el análisis de Inteligencia y cómo superarlos

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Descubre cómo los atajos mentales pueden desviar la interpretación de la información en inteligencia y qué métodos de análisis estructurado y pensamiento crítico te ayudan a mejorar la objetividad. Si quieres aprender más sobre el tema, te recomendamos el Curso de Sesgos Cognitivos y Esquemas mentales de LISA Institute.

Los sesgos cognitivos en el análisis de inteligencia pueden distorsionar la valoración de datos y llevar a conclusiones erróneas, afectando la calidad de las decisiones estratégicas. Reconocer estos atajos mentales y aplicar métodos estructurados ayuda a recuperar la objetividad y aumentar la fiabilidad de los informes de inteligencia. Esta guía explica de forma clara qué son los sesgos cognitivos, cómo influyen en cada fase del análisis y qué estrategias prácticas emplear para mitigarlos.

¿Qué son los sesgos cognitivos?

Los sesgos cognitivos son atajos o patrones de pensamiento automáticos que utiliza el cerebro para procesar rápidamente grandes volúmenes de información. Estos mecanismos inconscientes simplifican la toma de decisiones en contextos complejos, pero en ocasiones generan distorsiones sistemáticas, llevando a interpretaciones imprecisas de la realidad.

Ejemplos comunes de sesgos cognitivos

  • Sesgo de confirmación: tendencia a buscar y valorar solo la información que reafirma nuestras hipótesis iniciales.
  • Efecto halo: influir en la evaluación de una característica basándose en una impresión global previa, positiva o negativa.
  • Efecto Dunning-Kruger: sobreestimar las propias habilidades en áreas donde se carece de experiencia real.
  • Sesgo de anclaje: fijarse excesivamente en el primer dato o referencia recibida y ajustar pobremente las siguientes estimaciones.

Impacto de los sesgos cognitivos en el análisis de Inteligencia

Cuando un analista usa atajos mentales en lugar de un enfoque sistemático, corre el riesgo de:

  • Ignorar evidencias contradictorias que desacreditan la hipótesis inicial.
  • Sobrevalorar fuentes sensacionalistas o líderes de opinión, guiado por el efecto halo o autoridad.
  • Mantener conclusiones antiguas debido al sesgo de anclaje, incluso si emergen nuevos datos más relevantes.

Casos históricos donde los sesgos afectaron decisiones de Inteligencia

  • Guerra de Irak (2003): el sesgo de confirmación llevó a los servicios de inteligencia a enfatizar datos que sugerían posesión de armas de destrucción masiva, ignorando informes contrarios.
  • Crisis de los misiles en Cuba (1962): la presión política y el efecto de grupo influyeron en la interpretación de imágenes de satélite, retrasando la respuesta adecuada.
  • Accidente de la central nuclear de Chernóbil (1986): el exceso de confianza en la tecnología y la falta de escepticismo crítico impidieron prever la magnitud de la catástrofe.

Estrategias para superar los sesgos cognitivos

Autoconciencia y reconocimiento de los propios sesgos

  • Llevar un diario de decisiones críticas, anotando hipótesis y dudas.
  • Revisar regularmente patrones de error en análisis pasados para identificar tendencias personales.
  • Utilizar listas de control mental que incluyan preguntas como: «¿Qué datos descarté y por qué?».

Trabajo en equipo y diversidad de perspectivas

  • Formar equipos heterogéneos en formación, experiencia y cultura para enriquecer el debate.
  • Fomentar el rol de «abogado del diablo» para desafiar las conclusiones dominantes.
  • Realizar sesiones de «pre-mortem» donde cada miembro imagine fallos potenciales al plan.

Uso de técnicas de análisis estructurado

  • Análisis de Hipótesis Competidoras (ACH): formular varias explicaciones plausibles y evaluar su probabilidad comparativa.
  • Árboles de decisión: desglosar posibles escenarios y asignarles probabilidades objetivas y basadas en evidencias para evitar el sesgo de disponibilidad.
  • Tablas de evidencia: contrastar hipótesis con datos verificables y marcar huecos informativos de forma sistemática.

Formación continua y desarrollo del pensamiento crítico

  • Impartir o recibir formación sobre sesgos cognitivos y metodologías de análisis.
  • Fomentar la lectura de textos fundamentales (por ejemplo, «Pensar rápido, pensar despacio» de Kahneman).
  • Realizar ejercicios prácticos de detección de sesgos en situaciones simuladas.

Herramientas y recursos recomendados

El ACH promueve la comparación directa de hipótesis rivales, obligando al analista a:

  • Definir claramente cada hipótesis.
  • Enumerar las evidencias a favor y en contra de cada una.
  • Evaluar sistemáticamente la solidez de los datos, reduciendo así la influencia de preferencias previas.

Recursos educativos y formativos para mejorar la objetividad en inteligencia

  • Cursos en línea sobre análisis, sesgos, pensamiento crítico, estadística y lógica.
  • Plataformas de simulación de escenarios de inteligencia que diagnostican posibles sesgos.
  • Guías prácticas y listas de verificación para aplicar el análisis estructurado a distintos tipos de informes.

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¿Por qué nadie la ayudó? El crimen de Kitty Genovese y el efecto espectador

El asesinato de Kitty Genovese conmocionó a Estados Unidos en 1964, pero no solo por su brutalidad. Lo que realmente impactó fue la inacción de sus vecinos. Aquel crimen dio pie al estudio del llamado «efecto espectador». En este artículo, Stella Ramos, alumna del Máster Profesional de Analista Criminal y Criminología Aplicada de LISA Institute, explica cómo este caso cambió la forma en que entendemos la conducta colectiva ante las emergencias.

Catherine Susan «Kitty» Genovese nació el 7 de julio de 1935 en Nueva York. Camarera en un bar, a los 27 años de edad, el 13 de marzo de 1964, fue apuñalada de madrugada cerca de su casa en el barrio de Queens. Quizás este caso parece no destacar mucho dentro de la crónica negra estadounidense. Más allá de que una joven fuese hallada muerta cerca de su casa, no parecía diferente a otros. Pero, dos semanas después del suceso, Martín Gangsberg, periodista del New York Times, publicó un artículo en este mismo periódico titulado «37 Who saw murder didn’t call the police; apathy at stabbing of Queens woman shocks inspector». O, lo que es lo mismo: cómo 37 personas vieron el crimen y no llamaron a la policía. Para cuando se produjo esa llamada, Kitty ya había fallecido.

La publicación de este artículo fue impactante y la sociedad neoyorquina quedó escandalizada. ¿Cómo podía ser que de 38 personas que potencialmente habrían sido testigos del crimen, solo una llamase a la policía?

Tal y como contaba Gangsberg, Kitty salió de trabajar y, poco antes de llegar a su casa, a eso de las tres de la mañana, aparcó su coche y un hombre la asaltó asestándole tres puñaladas en el abdomen y en la espalda cuando ella quería escapar. Durante este espacio de tiempo, Kitty gritó desconsolada pidiendo auxilio de forma reiterada, pero nadie acudió en su ayuda. Sobre las 3:50 de la madrugada se registró una llamada a la policía alertando de este suceso.

¿Cómo podía ser que una hora después se hubiese registrado la primera llamada a la policía? Además, según el autor, 37 personas presenciaron la situación y fue la número 38 quien realizó esa llamada. Cuando la policía llegó, una vecina de unos 70 años, que fue quien había llamado a la policía, se encontraba junto a Kitty. Genovese acabaría falleciendo sobre las 4:25 de la mañana. Días más tarde, la policía detuvo a Winston Moseley, un hombre casado y con dos hijos, quien, más tarde, acabaría confesando el crimen.

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Esta situación trajo consigo preguntas de todo tipo. Sobre todo, estaban encaminadas a intentar entender cómo era posible tal nivel de apatía por parte de los vecinos de la manzana que, supuestamente, habían presenciado los hechos. Incluso se llegaría a decir que algún vecino no hizo nada porque no quería verse envuelto en una situación así. Para poder entender todo esto, durante años se realizaron estudios sobre el comportamiento y la psicología de la sociedad en situaciones como esa. 

¿Qué es el efecto espectador?

A raíz de este caso, los investigadores Bibb Latané y John Darley definieron lo que hoy se conoce como «efecto espectador». El efecto espectador se da cuando la presencia de otros supone que los individuos deciden no intervenir ante situaciones de emergencia o cuando se está produciendo un delito. Según estos autores, cuanto mayor sea el número de espectadores, más difícil será que cualquiera de los individuos preste algún tipo de ayuda. Sin embargo, si hay pocos testigos, o incluso ninguno, la probabilidad de brindar ayuda aumenta.

Los autores defienden que este efecto se da por la difusión percibida de la responsabilidad, relacionada con el número de espectadores, y por la influencia social, relacionada con la actividad del resto de individuos. Es decir, cuantos más espectadores haya, menor será la responsabilidad personal de los individuos. Además, las personas tienden a comportarse de determinada manera en función del resto de personas que los rodean.

Por tanto, si la actitud general es de apatía y pasividad, es probable que todos actúen de la misma forma. Por ello, los investigadores señalan que los individuos pasan por un proceso: primero, la situación de emergencia capta su atención. Luego, evalúan esa emergencia, deciden si tienen responsabilidad en función del comportamiento del resto, valoran su capacidad de actuar y, finalmente, toman la decisión de intervenir o no.

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Así, cuantos más testigos haya de un suceso, más complicado será que alguien tome la iniciativa de brindar ayuda a la víctima. Los individuos no quieren tener la responsabilidad de tener que verse envueltos en medio de situaciones de emergencia.

Este tema fue parte clave del relato de los libros de psicología durante muchos años. Un gran número de ellos explicaba esta situación y esta teoría. El efecto espectador es un fenómeno psicológico real, en el que las personas pueden sentirse cohibidas ante la presencia de otros. Incluso pueden llegar a sentirse juzgadas si deciden intervenir.

Puede suceder, además, que si no hay reacción por parte del resto, los individuos sobreentiendan que realmente no hay un problema. O que el problema no es tan grave. Por lo tanto, se reducen las posibilidades de que se produzca algún tipo de intervención.

Tal y como señaló Maureen Dowd en el artículo que escribió en 1984 para el New York Times «20 years after the murder of Kitty Genovese, the question remains: why?», este es un caso de «mal samaritanismo», de poca o nula solidaridad.

¿Cómo el efecto espectador cambió nuestra forma de actuar?

Lo más interesante de todo este caso es que, años después, en 2008, los investigadores Rachel Manning, Mark Levine y Allan Collins estudiaron el caso centrándose en el comportamiento de los testigos. Repasaron el relato de Gangsberg, las declaraciones de los testigos y los agentes, los expedientes, el juicio y decenas de libros de psicología. Los autores llegaron a la conclusión de que la historia de Gangsberg no fue del todo cierta en sus detalles, descubriendo incongruencias contrastables.

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Entre estas, se pudo demostrar que varias personas no presenciaron el crimen, sino que solo escucharon algo del mismo. Algunos llamaron a la policía casi de inmediato, cuando se produjo el primer ataque. Además, no fueron tres ataques, sino dos, y el último ocurrió dentro del edificio.

Probablemente no todos los testigos presenciaron el ataque completo, algunos simplemente escucharon gritos y pensaron que era una disputa conyugal. Se creó una historia alrededor de este caso que no fue del todo verídica, pero que ayudó a estudiar más de cerca el comportamiento social. Gracias a ella, se pudo elaborar el «efecto espectador» que, aún no siendo una verdad absoluta, es un fenómeno real y relevante. Así, puede darse en casos de accidentes de tráfico cuando no se llama a emergencias o, incluso, ante casos de acoso o agresiones en los que los individuos pueden llegar a temer por su propia vida en algún momento.

La falta de solidaridad en este caso llevó a estudiar a la sociedad desde otra perspectiva llegando hasta la actualidad. Así, y dándole un giro de 180º, investigadores de la universidad de Lancaster en Reino Unido como Richard Philpot afirmaron que este efecto podría no ser tan cierto hoy en día.

Analizando situaciones de emergencia en varios países, encontraron que era más probable que se interviniera cuando había más espectadores, contradiciendo completamente el efecto espectador. Philpot señaló incluso que, cuanta más gente hay, más probable es que los individuos actúen y hagan algo. Tanto es así, que llega a afirmar que 9 de cada 10 individuos intervienen para ayudar en situaciones de emergencia o peligro.

El caso de Kitty Genovese marcó un antes y un después en la criminología, tanto por el crimen atroz como por el relato que le acompañaba: la indiferencia colectiva puede ser casi tan peligrosa como el propio agresor. Hoy en día, casi más de medio siglo después, el efecto espectador sigue vigente, aunque parece que no de la misma forma que en sus inicios. La sociedad va cambiando y con ella la forma de actuar que tenemos.

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Lo que hace más de medio siglo suponía la pasividad silenciosa y la falta de intervención directa, ahora nos encamina a la reacción. Nos convierte, además, en más solidarios ante situaciones de emergencia.

El desafío de la criminología en este sentido se enfoca en fomentar esa cultura de la intervención, responsabilidad compartida y ética del cuidado. El caso de Kitty Genovese nos ayuda a discurrir sobre la seguridad urbana, la prevención y la humanidad en la respuesta de los ciudadanos y cómo la combinación de todos ellos puede llevarnos a una sociedad más segura y solidaria.

Y tú, ante una situación de emergencia ¿te acercas a ayudar o dejas que el resto actúe?


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Guerra espacial: ¿cisne negro o escenario previsible?

La posibilidad de una guerra espacial está cada vez más presente en los debates de seguridad internacional. Pero, ¿se trata de un evento inesperado, de gran impacto, un auténtico cisne negro, o es más bien una consecuencia lógica y anticipada de las tensiones geopolíticas y la militarización del espacio? Este artículo analiza los riesgos actuales, las capacidades emergentes y la fragilidad de las infraestructuras orbitales para responder a esa pregunta.

La militarización del espacio ha dejado de ser ciencia ficción para convertirse en una realidad estratégica. Estados Unidos, China, Rusia o la Unión Europea compiten por el dominio orbital, desarrollando tecnologías que podrían desencadenar un conflicto espacial. ¿Sería este conflicto una sorpresa inesperada, un cisne negro, o el resultado previsible de la carrera armamentista y la falta de regulación internacional?

¿Qué es un cisne negro?

El concepto de cisne negro fue popularizado por el filósofo Nassim Nicholas Taleb para referirse a eventos inesperados, de gran impacto y que, una vez ocurridos, parecen explicables en retrospectiva. Según Taleb, un cisne negro se caracteriza por tres atributos clave:

  • Rareza: el evento es improbable o imprevisible según los modelos y expectativas existentes.
  • Impacto extremo: sus consecuencias son profundas y trascienden el ámbito local o sectorial.
  • Explicabilidad a posteriori: tras su ocurrencia, se racionaliza como si hubiera sido esperado o incluso previsible.

A lo largo de la historia, han ocurrido sucesos que cumplen con estos criterios. La Primera Guerra Mundial, la gripe de 1918 y los atentados del 11 de septiembre de 2001 son ejemplos clásicos. Sin embargo, la pandemia de COVID-19 ha generado un debate sobre si realmente fue un cisne negro o un «rinoceronte gris», es decir, un riesgo reconocido pero ignorado.

La creciente militarización del espacio

La militarización del espacio ha avanzado a pasos agigantados. Estados Unidos, China y Rusia han desarrollado y probado armas antisatélite (ASAT), capaces de destruir o neutralizar satélites enemigos desde la Tierra o desde el propio espacio. India también ha demostrado capacidades ASAT, mientras que la Unión Europea, Japón y otros países han iniciado sus propios programas de defensa espacial, y se espera que incorporen también este tipo de artefactos en el futuro.

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Estas armas pueden ser de ascenso directo (misiles lanzados desde tierra) o co-orbitales (satélites que maniobran para interceptar y dañar otros satélites). Además, Rusia está acusada de desarrollar un arma antisatélite de gran potencia, posiblemente nuclear, lo que ha provocado una alarma internacional por el riesgo que eso supone.

Tipos de amenazas: cinéticas, electrónicas y cibernéticas

Las amenazas a las infraestructuras orbitales son múltiples:

  • Cinéticas: ataques físicos directos, como misiles o satélites «asesinos» que chocan o manipulan otros satélites.
  • Electrónicas: interferencias de señales, bloqueo de comunicaciones o manipulación de datos (jamming y spoofing).
  • Cibernéticas: ciberataque de sistemas de control terrestres y satelitales, robo de información o sabotaje de redes de datos.

Dependencia de las infraestructuras espaciales

La vida moderna depende de los satélites para casi todo: comunicaciones, navegación GPS, vigilancia meteorológica, agricultura, transporte y sistemas de emergencia. Empresas privadas como SpaceX (Starlink) y OneWeb están desplegando constelaciones masivas de satélites para ofrecer conectividad global como servicio.

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No obstante, esta dependencia implica una gran vulnerabilidad. Por ejemplo, un ataque a los satélites podría interrumpir servicios esenciales, que podría afectar desde la navegación aérea y marítima hasta la geolocalización en teléfonos móviles y la operación de hospitales y redes eléctricas. Además, la dificultad para atribuir responsabilidades en ataques espaciales incentiva las acciones encubiertas y aumenta el riesgo de conflictos híbridos.

¿Es la guerra espacial un cisne negro o un escenario previsible?

Argumentos que la consideran un evento inesperado y de alto impacto

  • Falta de preparación y percepción pública: la mayoría de la población y muchos gobiernos aún no perciben el espacio como un campo de batalla, lo que dificulta la prevención y la respuesta ante una guerra espacial.
  • Evento de consecuencias desconocidas: un conflicto en el espacio tendría consecuencias imprevisibles y potencialmente catastróficas para la vida cotidiana, las comunicaciones y la seguridad global, similar a un cisne negro.
  • Dificultad de atribución: los ataques espaciales pueden ser difíciles de rastrear y atribuir, lo que aumenta el riesgo de errores de cálculo, escalada accidental y acciones encubiertas.
  • Riesgo de escalada rápida: un ataque a infraestructuras orbitales podría desencadenar represalias imprevistas y una escalada hacia conflictos terrestres o nucleares impredecibles, dada la importancia estratégica de los satélites.
  • Regulación internacional insuficiente: la ausencia de normas claras y acuerdos internacionales sólidos sobre el uso militar del espacio aumenta la incertidumbre y la probabilidad de sorpresas estratégicas.

Perspectivas que la ven como una consecuencia lógica de la carrera armamentista espacial

  • Carrera armamentística en curso: Estados Unidos, China, Rusia, India y otros países han desarrollado y probado armas antisatélite (ASAT), consolidando la militarización del espacio como una realidad estratégica en la que competirán potencias.
  • Motivación de autodefensa y supremacía: las potencias buscan proteger sus propios activos espaciales y asegurar su superioridad tecnológica, lo que lleva a una inversión continua en capacidades defensivas y ofensivas.
  • Efecto dominó en la tecnología militar: el desarrollo de nuevas armas espaciales (cinéticas, electrónicas, cibernéticas) y la proliferación de satélites militares aumentan la probabilidad de conflictos en la órbita terrestre.
  • Antecedentes: existen precedentes de interferencias, sabotajes y pruebas antisatélite que evidencian la escalada de tensiones y la aceptación del espacio como un nuevo dominio de conflicto.
  • Dependencia crítica de los satélites: el funcionamiento de la economía, la seguridad y la vida cotidiana depende en gran medida de los sistemas satelitales, lo que incentiva a las potencias a disputar el control del espacio para evitar ser vulnerables.
  • Analogía con la disuasión nuclear: al igual que en la Guerra Fría, la disuasión mutua y el equilibrio de poder en el espacio podrían mantener una paz frágil, pero la carrera armamentística aumenta el riesgo de conflicto.

Consecuencias de un conflicto en el espacio

  • Impacto en la vida cotidiana: comunicaciones, transporte y seguridad. Un conflicto espacial tendría efectos inmediatos en la vida cotidiana. La interrupción de los satélites afectaría las comunicaciones globales, la navegación aérea y marítima, la banca, los sistemas de emergencia y la geolocalización. Incluso actividades tan simples como usar el GPS en el móvil podrían verse comprometidas.
  • Riesgos de escalada y efectos colaterales en la Tierra. La destrucción de satélites generaría una gran cantidad de basura espacial, poniendo en riesgo a otros satélites y a la Estación Espacial Internacional. Además, la dificultad para atribuir ataques podría llevar a errores de cálculo y a una escalada rápida de las tensiones, que incluso podrían derivarse hacia conflictos terrestres o nucleares.
  • Implicaciones para el derecho internacional y tratados espaciales. La falta de regulación clara sobre el uso militar del espacio es un problema grave. El Tratado del Espacio Ultraterrestre de 1967 establece que el espacio debe usarse con fines pacíficos, pero no prohíbe explícitamente la militarización. La comunidad internacional debate cómo actualizar estos marcos para prevenir una carrera armamentista descontrolada.

Cisne negro sí, cisne negro no

La posibilidad de una guerra espacial ya no es ciencia ficción. La militarización del espacio, el desarrollo de armas antisatélite y la fragilidad de las infraestructuras orbitales plantean riesgos reales y en aumento. Por lo tanto, la respuesta a si un conflicto espacial es un cisne negro, un evento inesperado de gran impacto, o una consecuencia lógica de las tensiones geopolíticas actuales, probablemente esté en un punto intermedio de incertidumbre.

Y esto se debe a que el riesgo y la tendencia, la complejidad y el impacto potencial de un conflicto espacial lo convierten en un escenario desconocido y, por lo tanto, que debe tomarse muy en serio. No obstante, la prevención de una guerra espacial requiere cooperación internacional, regulación clara y una inversión constante en seguridad y resiliencia de las infraestructuras orbitales. Solo así se podrá evitar que el espacio se convierta en el próximo campo de batalla global.

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