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¿Qué es el G7 y cuáles son sus miembros?

Análisis

Rubén Asenjo
Rubén Asenjo
Periodista apasionado por la actualidad internacional y la geopolítica. Escribo para entender el mundo en constante cambio y compartir perspectivas que despierten la reflexión y el debate. Comprometido con la búsqueda de la verdad y las historias que impacten e inspiren.

Descubre qué es el Grupo de los 7 (G7), quiénes lo integran y por qué es clave en la política internacional actual.

En las noticias internacionales es habitual escuchar hablar de un pequeño grupo de países que se reúne cada año para hablar de economía, clima, seguridad o guerras. Sus decisiones no son leyes para el resto del mundo, pero marcan tendencias, envían señales a los mercados y condicionan la agenda de otros organismos internacionales.

Este foro no tiene sede fija, ni un tratado constitutivo clásico, ni un gran cuerpo de funcionarios detrás. Aun así, sus cumbres concentran la atención de gobiernos, organizaciones económicas y organizaciones sociales, porque lo integran algunas de las economías más avanzadas y con mayor peso político del planeta.

¿Qué es el G7?

El G7 es un foro político y económico en el que se reúnen los líderes de siete grandes economías avanzadas junto con la Unión Europea. Su objetivo central es coordinar posturas frente a los grandes retos globales, como el crecimiento económico, la estabilidad financiera, los conflictos internacionales, el cambio climático o el desarrollo, entre otros.

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A diferencia de una organización internacional clásica, este grupo no tiene personalidad jurídica propia, ni un tratado fundacional único, ni una secretaría permanente. Se trata de un espacio informal de diálogo entre gobiernos que comparten, en general, sistemas democráticos, un alto nivel de desarrollo y un papel importante en el comercio y las finanzas mundiales.

¿Para qué sirve el G7?

Este foro sirve principalmente para alinear posiciones entre sus miembros antes de que los temas lleguen a otros espacios más amplios, como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial o el G20. Allí se debaten medidas para responder a crisis económicas, tensiones geopolíticas, seguridad, pandemias, emergencias climáticas o nuevas regulaciones financieras, entre otros muchos asuntos.

Las cumbres permiten también que los jefes de Estado y de Gobierno hablen de forma directa y relativamente distendida, sin grandes delegaciones ni discursos rígidos. De esos encuentros suelen salir comunicados conjuntos que, aunque no son jurídicamente vinculantes, orientan decisiones de bancos centrales, organismos internacionales y otros países, al mostrar hacia dónde se mueven las principales democracias industrializadas.

¿Cuáles son sus miembros?

El G7 está formado por Canadá, Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia y Japón. Además, la Unión Europea participa de manera permanente en las reuniones, representada por la Comisión y el Consejo. Aunque no se considera un miembro adicional como tal, sí lo es de facto.

A lo largo de su historia, Rusia llegó a incorporarse, lo que dio lugar al llamado G8. Sin embargo, tras la anexión de Crimea en 2014, el resto de países decidió suspender su participación y volver al formato actual, poniendo el acento en que este foro se basa también en ciertos valores compartidos en materia de respeto al derecho internacional.

Historia y origen del grupo de los siete

El grupo nació en los años setenta, en plena crisis del petróleo y tras el colapso del sistema de tipos de cambio fijos que había regido desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Los líderes de varias potencias industrializadas vieron la necesidad de sentarse juntos, de forma informal, para coordinar respuestas a una situación económica muy inestable.

La primera cumbre se celebró en 1975 en Rambouillet (Francia) con seis países. Un año más tarde se incorporó Canadá y el grupo pasó a tener siete miembros. Con el tiempo, la agenda económica se amplió a temas de seguridad, medio ambiente, desarrollo y política exterior, reflejando que los problemas mundiales están cada vez más conectados entre sí.

Cómo funcionan sus cumbres

Las reuniones se celebran una vez al año y el país que ejerce la presidencia rota entre los miembros. Ese país elige la sede, fija las prioridades del año y organiza tanto la cumbre de líderes como encuentros previos de ministros de Finanzas, Exteriores, Energía, Medio Ambiente o Agricultura, entre otros.

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Antes de que los jefes de Gobierno se reúnan, sus equipos negocian borradores de conclusiones y posibles acuerdos. Durante la cumbre, los líderes discuten esos textos, añaden matices políticos y buscan fórmulas de consenso. Al final, se publica un comunicado en el que se resumen los compromisos y mensajes centrales. Muchas veces, el valor real de estas citas está también en las reuniones bilaterales que se celebran al margen del programa oficial.

Diferencias entre este grupo y el G20

Aunque ambos foros reúnen a grandes economías, el grupo de los siete se caracteriza por ser más reducido y estar compuesto, principalmente, por democracias avanzadas con altos ingresos. El G20, en cambio, incluye también a potencias emergentes como China, India, Brasil o México, y representa una parte aún mayor del PIB y de la población mundial.

El grupo de los siete funciona como un espacio donde un núcleo de países con intereses y valores relativamente parecidos busca definir posiciones comunes. El G20, al ser más amplio y diverso, suele centrarse en grandes consensos económicos globales, mientras que el foro más reducido puede actuar como un laboratorio político previo a esos acuerdos más inclusivos.

Críticas y debates en torno a este foro

Este grupo ha recibido críticas por representar sobre todo a economías avanzadas y dejar fuera a la mayoría de países en desarrollo. Algunos analistas cuestionan si refleja todavía el equilibrio real de poder en un mundo en el que las economías emergentes han ganado peso y reclaman que los espacios de decisión sean más amplios e inclusivos.

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También se señala que algunas de las promesas anunciadas en sus comunicados no siempre se traducen en acciones efectivas o suficientes. Por otro lado, defensores del foro argumentan que, pese a sus límites, sigue siendo útil para acelerar respuestas coordinadas en momentos de crisis y para marcar estándares que luego son adoptados en otros ámbitos más amplios.

Importancia actual

En un contexto de tensiones geopolíticas, guerras, riesgos tecnológicos y crisis climática, este grupo continúa siendo una pieza clave del diálogo internacional. Sus miembros siguen concentrando una parte muy significativa de la riqueza mundial y del gasto en innovación, y conservan una gran influencia en organismos financieros y de seguridad colectiva.

Sin embargo, su capacidad para moldear el mundo por sí solo es más limitada que hace unas décadas. Hoy debe coordinarse con otros actores, desde grandes economías emergentes hasta organizaciones regionales, y responder a la presión de la opinión pública global, que vigila de cerca si sus decisiones van acompañadas de resultados tangibles para enfrentar los retos del siglo XXI.

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