spot_img

Delcy Rodríguez y la metamorfosis del «chavismo post-Maduro»

Análisis

Roberto Mansilla Blanco
Roberto Mansilla Blanco
Analista de geopolítica y relaciones internacionales. Licenciado en Estudios Internacionales (Universidad Central de Venezuela, UCV), magister en Ciencia Política (Universidad Simón Bolívar, USB) Con experiencia profesional en medios de comunicación en Venezuela y Galicia. Entre 2003 y 2020 fue analista e investigador del Instituto Galego de Análise e Documentación Internacional, IGADI (www.igadi.org). Actualmente colaborador en think tanks (esglobal) y medios digitales en España y América Latina. Redactor Jefe en medio Foro A Peneira-Novas do Eixo Atlántico (Editorial Novas do Eixo Atlántico, S.L) Actualmente cursa el Máster de Analista de Inteligencia en LISA Institute.

La captura de Nicolás Maduro ha abierto una nueva fase política en Venezuela, marcada por el ascenso de Delcy Rodríguez. En este artículo, Roberto Mansilla, alumni de Máster Profesional de Analista de Inteligencia de LISA Institute analiza este nuevo escenario. Mientras crece la presión de Estados Unidos, el chavismo redefine su estrategia con un giro más pragmático. La incertidumbre electoral convive con una agenda centrada en estabilidad y apertura económica.

Tras la captura de Nicolás Maduro, la presidenta encargada Delcy Rodríguez acelera su consolidación de poder bajo la mirada atenta de EEUU. Toda vez domina la incertidumbre en lo relativo a la convocatoria de elecciones presidenciales, tal y como dicta la Constitución Bolivariana ante un período de ausencia absoluta presidencial, el contexto actual aborda una recomposición política del «chavismo post-Maduro» determinado porel perfil tecnócrata y menos ideológico impulsado por Rodríguez. 

El cambio de imagen del chavismo

Si algo ha caracterizado al «chavismo» en sus más de dos décadas en el poder en Venezuela ha sido su capacidad de resiliencia para adaptarse a las nuevas circunstancias derivadas por momentos de crisis. Sucedió en 2013 tras la muerte de su principal líder Hugo Chávez; y ahora en 2026 con la captura forzada de su sucesor Maduro por parte de EEUU. 

➡️ Te puede interesar: Cinco modelos de transición con lecciones para Venezuela

En ambos contextos, los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez han estado presentes en la cúpula del establishment del poder en Caracas. Mientras Delcy es actualmente la presidenta encargada, su hermano Jorge mantiene la presidencia del poder legislativo, la Asamblea Nacional. 

El súbito ascenso al poder de los hermanos Rodríguez determina un cambio de timón dentro de la dirigencia “chavista”. Del ímpetu ideológico original del «chavismo» (Revolución Bolivariana y Socialismo del Siglo XXI) se ha pasado a una nueva nomenklatura tecnocrática cuya operatividad se ve condicionada por la tutela exterior de EEUU.

Este perfil tecnócrata predomina en Caracas con dosis de pragmatismo y realpolitik, reduciendo el discurso de confrontación con la finalidad de asegurar la distensión con EEUU. Al menos a corto plazo, las elecciones presidenciales no parecen suponer una prioridad. Se imponen en este contexto la estabilidad, nuevas condiciones para las inversiones extranjeras y apertura económica. 

Dos herramientas han sido clave en esta estrategia tecnócrata: la adopción de una nueva Ley de Hidrocarburos, que está permitiendo el regreso al mercado venezolano de las multinacionales energéticas (Chevron; Repsol); y la Ley de Amnistía, un mecanismo de reconciliación que puede auspiciar nuevas piezas para el panorama político venezolano. No obstante, según informaciones de ONGs de derechos humanos venezolanas, centenares de personas siguen siendo presos políticos en Venezuela.

Por otro lado, EEUU está eliminando gradualmente diversas sanciones económicas y financieras contra Venezuela así como propiciando su retorno a los mercados internacionales (FMI; sistema SWIFT) La Unión Europea explora una agenda conjunta bilateral de cooperación con Venezuela.

En esta etapa de táctica maniobra, Delcy Rodríguez comienza a desvincularse simbólicamente de la figura y el legado de Chávez y Maduro, muy pendiente de no perturbar tensiones dentro de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), las clases populares y sectores del “chavismo radical”. 

➡️ Te puede interesar: La Venezuela post-Maduro: cuatro escenarios en clave geopolítica

La destitución de Vladimir Padrino Lópeztras doce años al frente de la FANB, entre otros cambios ministeriales, definió un giro tectónico en las estructuras de poder del “chavismo-madurismo”. En los últimos meses, Delcy Rodríguez ha sustituido a unos 17 ministros, relevando a la cúpula militar y apartando del poder económico a familiares y empresarios vinculados a Maduro, incluso ordenando la detención de algunos de ellos(Alex Saab, Raúl Gorrín y Wilmer Ruperti) 

Por su parte, la oposición venezolana, cuya prioridad se concentra en la convocatoria de elecciones presidenciales, se encuentra en una etapa de recomposición de actores, con menos margen de maniobra y extremadamente dependiente de la evolución de la relación entre Trump y Delcy Rodríguez. 

La ley de Amnistía y la liberación de presos políticos pueden anunciar nuevos horizontes para la oposición a la hora de identificar nuevos rostros y liderazgos, un factor que podría condicionar las aspiraciones de líderes preponderantes como María Corina Machado y Henrique Capriles Radonski, entre otros. 

¿Transición hacia un nuevo status quo?

Delcy y Jorge Rodríguez han calculado que las prioridades de Washington coinciden al menos momentáneamente con sus intereses políticos bajo la perspectiva de procrear un nuevo status quo de poder. 

Este táctico deshielo entre Washington y Caracas ha permitido la reapertura de la embajada estadounidense en febrero pasado con Laura Dogu como encargada de negocios de EEUU en Venezuela. Dogu fue recientemente sustituida por John Barret, ex embajador en Guatemala, un cambio que podría interpretar un perfil más político.

➡️ Te puede interesar: Venezuela en el laboratorio hemisférico: poder duro, transición y legitimidad en la política internacional

No se debe pasar por alto el desgaste ciudadano ante la incesante confrontación política de las últimas décadas. Las prioridades sociales parecen definirse en encontrar las vías de normalización que permitan una mejora en los niveles de vida socioeconómicos y en materia de servicios públicos.

Pendientes de los intereses de Washington, la estrategia de Delcy y Jorge Rodríguez apuesta más por la estabilidad y la normalización por encima de una transición inmediata por la vía electoral, buscando así perfilarlos resortes de un nuevo status quo de poder capacitado para afrontar un nuevo escenario electoral.

➡️ Si quieres adentrarte en las Relaciones Internacionales y adquirir habilidades profesionales, te recomendamos los siguientes programas formativos:

Artículos relacionados

Masterclass y eventos relacionados

Formación relacionada

spot_img

Actualidad

Dejar respuesta:

Por favor, introduce tu comentario!
Introduce tu nombre aquí

spot_img