El Ejecutivo de Friedrich Merz vincula el incidente con drones a una campaña de «acciones híbridas» del Kremlin y rompe relaciones diplomáticas de bajo nivel con Moscú.
El ministro del Interior alemán, Alexander Dobrindt, ha responsabilizado a Rusia del ataque fallido con drones cargados de explosivos registrado el mes pasado en el aeropuerto de Leipzig. La acusación llega después de que las autoridades hallaran varios de estos aparatos cerca de aviones ucranianos estacionados en las instalaciones. Según el ministro, las investigaciones determinan que el patrón del ataque, los componentes de los drones y la tecnología de detonación coinciden con los métodos empleados por Moscú en el marco de la guerra de Ucrania.
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En rueda de prensa conjunta con el titular de Exteriores, Johann Wadephul, Dobrindt ha explicado que el episodio no debe entenderse de forma aislada. «No consideramos Leipzig un incidente aislado, sino que lo vemos en conjunto con otras acciones híbridas», ha declarado. No obstante, ha matizado que «Alemania no está en guerra», aunque sí es «objetivo diario» de este tipo de ataques por parte del Kremlin.
Berlín responde con sanciones diplomáticas
Como respuesta, Wadephul ha anunciado una serie de medidas diplomáticas. El Gobierno alemán cerrará el Consulado General de Rusia en Bonn a partir del 18 de septiembre, rescindirá el contrato con la Casa de Rusia en Berlín y convocará al embajador ruso en son de protesta. Además, el ministro de Exteriores propondrá ante la Unión Europea una nueva lista negra de personas de origen ruso vinculadas a ataques híbridos, al tiempo que reforzará los controles de entrada para ciudadanos rusos.
El propio Dobrindt ya había apuntado, a principios de agosto, tras visitar el aeropuerto, que los hechos respondían a un «escenario de ataque híbrido», descartando entonces que se tratara de una «actuación amateur». En aquella ocasión, las autoridades habían localizado un dron sin detonar cerca de un avión de transporte ucraniano del tipo Antonov. El aeropuerto de Leipzig es, según el texto, un centro neurálgico para el envío de armas relacionadas con la guerra en Ucrania, y desde el inicio de la invasión rusa han aumentado los avistamientos de drones sobre infraestructuras críticas e instalaciones militares en territorio alemán.
Moscú exige pruebas y amenaza con represalias
Por su parte, el Gobierno ruso ha exigido este martes a Berlín que presente pruebas de la implicación de Moscú en el ataque. La portavoz de Exteriores, Maria Zajarova, ha lamentado en declaraciones a la agencia TASS que «bajo un pretexto completamente inverosímil y descabellado, Berlín ha vuelto a tensar las relaciones bilaterales», asegurando que Alemania no ha aportado «ninguna prueba convincente ni seria» sobre los hechos.
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Zajarova ha ido más allá al sostener que Alemania «ha inventado un pretexto» para actuar contra Rusia y ha advertido de que Moscú «responderá a todas las decisiones antirrusas». La portavoz ha añadido que Berlín está «manchada» por su participación en la guerra de Ucrania y en «atentados terroristas contra civiles», en respuesta directa al cierre de la Casa Rusa de la Ciencia y la Cultura en Berlín y del Consulado General en Bonn anunciados por Wadephul.




