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¿Por qué Turquía se opone a la expansión de la OTAN?

Un análisis de Jorge Antonio Chávez Mazuelos, alumno certificado del Curso de Analista Internacional de LISA Institute, que profundiza en las razones y dinámicas conflictivas por las que Turquía se opuso a la expansión de la OTAN, cómo la posición turca es clave para el futuro de la Alianza Atlántica y por qué finalmente ha decidido levantar el veto a Finlandia y Suecia.

La invasión rusa de Ucrania le insufló nueva vida a una OTAN que había sido debilitada por los desencuentros entre los socios europeos y unos Estados Unidos cuya política exterior estuvo marcada por una lógica transaccional, un menor compromiso de cara a sus aliados y a una dinámica de mayor confrontación de cara a China.

Si bien la Administración Biden ha renovado su compromiso con el sistema de alianzas creado desde la posguerra, el Indopacífico es y será cada vez más el principal tablero estratégico de Washington, en desmedro de Europa, el Medio Oriental y Asia Central. Al mismo tiempo, la amenaza rusa ha puesto el foco de atención en Europa y ha renovado el propósito de la Alianza Atlántica.

La invasión rusa a Ucrania ha servido de acicate para que una serie de países europeos den un giro importante en materia de política exterior. Por ejemplo, Alemania ha decidido romper con su política histórica de no proveer armas en medio de conflictos armados y se ha comprometido a fortalecer su gasto en defensa de forma significativa.

Por otra parte, yendo a contramano de una posición sostenida por décadas, Finlandia y Suecia decidieron dejar su condición de países neutrales, solicitando formalmente su adhesión a la OTAN. Sin embargo, cuando parecía haber consenso para aceptar rápidamente la solicitud de ambos países, el veto turco se presentó como un baldazo de agua fría en un contexto en que la alianza ha tratado de presentarse como un bloque monolítico ante Moscú.

La oposición turca resulta un escollo crucial en el proceso en tanto la unanimidad es un requisito indispensable para admitir a nuevos miembros dentro la organización. Si bien históricamente Turquía ha impulsado una política de puertas abiertas en el seno de la Alianza Atlántica, el presidente Erdogan ha señalado que mientras él esté en el poder, no podría dar el voto de Turquía para admitir a «países que apoyan el terror dentro de la OTAN». 

Turquía critica tanto a Suecia como a Finlandia de albergar a miembros del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), organización considerada terrorista tanto por la Unión Europea como por Estados Unidos. Asimismo, fustigó a dichos países por haber dado refugio a seguidores del clérigo Fethullah Gülen, un ex socio político de Erdogan considerado por Ankara como el instigador del intento de golpe de estado que tuvo lugar en julio de 2016.

Por otra parte, Ankara deplora que Estocolmo y Helsinki le hayan impuesto un embargo de armas tras las incursiones militares que Turquía llevó a cabo en contra de las milicias kurdas del YPG en el norte de Siria, el cual es considerado por el gobierno turco como una brazo armado internacional del PKK.

La historia de desencuentros entre Turquía y la OTAN

Al margen de las diferencias con Finlandia y Suecia, Turquía ha tenido episodios de tensión con una serie de socios dentro de la OTAN destacando los desencuentros con Alemania y los Países Bajos por la decisión de dichos países de impedir que altos funcionarios del gobierno de Ankara participen en actos electorales destinados a conseguir votos de la diáspora turca en sus países.

También se podría mencionar las críticas de Francia por el apoyo turco a Azerbaiyán durante el último conflicto armado entre dicho país y Armenia o a las crecientes tensiones con Grecia tanto en torno a Chipre como a la militarización de las islas del Mar Egeo. Asimismo, en el 2017, la adquisición de un sistema de misiles S-400, de fabricación rusa, encendió las alarmas, en tanto dicha adquisición compromete tanto el principio de interoperabilidad de la Alianza como la vulnerabilidad de sus redes y sistemas de defensa frente a una intrusión rusa.

Como consecuencia de dicha decisión, Estados Unidos suspendió la participación de Turquía en el programa de producción de aviones de combate F-35, lo cual constituyó un duro golpe para Ankara. Por otro lado, Turquía ha criticado que Estados Unidos se haya negado a extraditar al clérigo Fethullah Gülen y que países europeos hayan criticado el récord turco en materia de derechos humanos y democracia, planteando dichas objeciones como escollos para avanzar en un proceso de adhesión a la Unión Europea que lleva más de 30 años de estancamiento.

¿Acercamiento entre Turquía y Rusia?

Asimismo, el acercamiento entre Turquía y Rusia ha generado resquemores dentro de la OTAN. Es preciso señalar que al margen de la voluntad de profundizar la inserción de Turquía en occidente, la adhesión de Turquía en la OTAN se fundamentó en preocupaciones de seguridad de cara a una Unión Soviética que en su momento exigió controlar los estrechos turcos y que ejerció influencia en la política interna del país a través del apoyo a fuerzas políticas de izquierda.

Sin embargo, en la actualidad, Turquía comparte con Rusia una densidad de intereses económicos, comerciales y energéticos. Asimismo, Erdogan y Putin comparten ideas en materia de nacionalismo, su desconfianza de Occidente y su posición crítica frente a la democracia liberal. A pesar de ello, geopolíticamente Rusia y Turquía se encuentran en las antípodas en conflictos como el de Siria y Libia y tienen grandes divergencias de cara a la invasión rusa de Ucrania; por lo que la desconfianza histórica entre ambos países no parece haberse diluido en lo fundamental.

En razón de las divergencias antes expuestas, han surgido voces que sostienen que debido a sus posturas políticas y a su retroceso en materia democrática, Turquía no debería seguir perteneciendo a la OTAN. Sin embargo, el Tratado de Washington no prevé un mecanismo para expulsar a un país miembro, sino solo la posibilidad que un estado aliado se retire. Asimismo, aún si fuera posible expulsar a Turquía, sería un error estratégico que los países miembros no estarían dispuestos a cometer.

Turquía es el país con el segundo ejército más grande de la OTAN y debido a su ubicación geográfica, vínculos históricos y capacidades, tiene una proyección importante de cara a Oriente Medio, el Mar Negro, el Mediterraneo, los Balcanes, el Caúcaso y Asia Central. Adicionalmente, su control sobre los estrechos del Bósforo y los Dardanelos resulta fundamental para conectar la región del Mar Negro con el Mediterráneo para asegurar el flanco este del mediterráneo europeo y controlar el paso de buques militares, granos y fertilizantes.

El bloque turco explicado en clave de política interna

Adicionalmente, para explicar la negativa turca en relación a la adhesión de Finlandia y Suecia a la OTAN, no se puede dejar de lado variables de política interna. Desde su llegada al poder, Erdogan ha echado mano del nacionalismo, del islamismo y de un sentido de victimización de Occidente para apuntalar su legitimidad.

Sin embargo, si bien el crecimiento y la inclusión social fueron elementos que fortalecieron la popularidad de Erdogan en sus primeros lustros en el poder; la crisis económica y la inflación galopante ponen en entredicho su continuidad en el cargo más allá del año 2023.

Según sondeos recientes, los opositores alcaldes de las dos principales ciudades del país vencerán a Erdogan en la segunda vuelta de las elecciones del año 2023. Mansur Yavas, Alcalde de Ankara vencería con un contundente 53.9% sobre un 36.5% del actual presidente, mientras que Ekrem Imamoglu,el alcalde de Estambul, obtendría un 49.7% de los votos frente a una 40.8% de Erdogan. Por ello, asumir una postura dura frente a Occidente le podría servir a Erdogan para movilizar a su base electoral y obtener réditos políticos.

El ser parte de la OTAN no solo le brinda a Turquía una garantía de seguridad sobre la base de la defensa colectiva estipulada en el artículo 5 de la carta fundacional de la Alianza, sino que su estrategia de oposición selectiva dentro de la Alianza Atlántica le permite maximizar su poder en los diversos tableros estratégicos en donde juega.

Por ende, si Turquía asumía una posición de fuerza ante sus socios occidentales y logra concesiones que recojan sus preocupaciones de seguridad, sería útil para apuntalar su estatus de potencia regional. Y es lo que ha ocurrido. Si bien es cierto que sí se planteaba como la más posible que el país accediera a levantar el veto respecto a la adhesión de Finlandia y Suecia a la OTAN no parecía que fuera ocurrir antes de la Cumbre de Madrid.

A pesar de la negativa inicial de Turquía, el 28 de junio pasado, en el marco de la Cumbre de la OTAN, Finlandia, Suecia y Turquía suscribieron un memorándum trilateral que acabó con el veto turco. A través de dicho acuerdo político, Helsinki y Estocolmo manifestaron su solidaridad con Turquía en el campo de la lucha antiterrorista y en la protección de su seguridad nacional.

Asimismo, se comprometieron a no prestar apoyo al YPG, ni la organización Gulenista denominada FETO y a prevenir las actividades del PKK y de otras organizaciones consideradas terroristas.

Adicionalmente decidieron dejar sin efecto el embargo de armas, revisar los casos pendientes de extradición relacionados a sospechosos de terrorismo y negociar marcos legales que viabilicen la cooperación bilateral en estas materias, teniendo en cuenta lo estipulado en la Convención Europea de Extradición. En virtud de ello, el Gobierno Turco ha logrado que sus demandas fundamentales sean tomadas en cuenta.

Sin embargo, está por verse de qué manera se va a operativizar el contenido de un acuerdo político que es una declaración de intenciones, aunque jurídicamente no establece obligaciones que resulten exigibles para las partes.

Es preciso tomar en cuenta que a pesar que la OTAN ha invitado formalmente a Suecia y Finlandia a unirse a la Alianza Atlántica, la adhesión de dichos países se concretará cuando hayan concluído los procedimientos de ratificación en los  parlamentos de los 30 estados miembros de la organización.

Dicho proceso podría tomar varios meses, y en ese interregno Turquía podría exigir manifestaciones concretas de buena voluntad de Suecia y Finlandia antes de proceder con la ratificación parlamentaria. Por ello, es muy probable que tengan lugar situaciones conflictivas cuando las exigencias de Ankara en materia de cooperación en seguridad choquen con el garantismo europeo y los imperativos de política interna de Helsinki y Estocolmo.

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El nuevo Concepto Estratégico de la OTAN, en claves


Te contamos las principales claves del nuevo Concepto Estratégico de la OTAN aprobado este 29 de junio en la Cumbre de Madrid.

Este miércoles, 29 de junio de 2022, se ha aprobado el nuevo Concepto Estratégico de la OTAN que marcará la hoja de ruta de la Alianza para los próximos años. Este es el octavo Concepto Estratégico desde que nació la organización y el cuarto que ha sido difundido públicamente.

El Concepto Estratégico se actualiza aproximadamente cada década y es el segundo documento más importante de la OTAN. Este reafirma los valores de la Alianza, proporciona una evaluación colectiva de los desafíos de seguridad y guía las actividades políticas y militares de la Alianza. La versión anterior se adoptó en la Cumbre de Lisboa de la OTAN en 2010.

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En este artículo resumimos en claves en nuevo Concepto Estratégico de Madrid pero, en este punto, hacemos un resumen con los principales aspectos a destacar:

  • Se reafirma el objetivo de garantizar la defensa colectiva basándose en un enfoque de 360 grados definiendo las tres tareas principales de la OTAN: disuasión y defensa, prevención y gestión de crisis y seguridad cooperativa. 
  • Se destaca la determinación de la OTAN de "defender cada centímetro del territorio aliado" manteniendo su compromiso con el Artículo 5 del Tratado. Además, se especifica que un ciberataque podría alcanzar el nivel de un ataque armado y podría llevar a invocar el Artículo 5 del Tratado.
  • Se señalan específicamente las tácticas híbridas como amenazas a la OTAN por parte de actores autoritarios. Se concreta cómo éstos llevan a cabo actividades maliciosas en el ciberespacio, campañas de desinformación, intentos de interferencias en procesos democráticos, instrumentalización de la migración, manipulación del suministro energético o coerción económica.
  • Rusia como la amenaza más "importante y directa" para paz y estabilidad euroatlántica y cómo su "invasión brutal e ilegal" a Ucrania ha alterado "gravemente" el entorno de seguridad de la OTAN. Se destaca que la OTAN no busca la confrontación y no supone ninguna amenaza para Rusia.
  • El terrorismo como "amenaza asimétrica" para la paz y la seguridad internacional y cómo estas están mejorando sus capacidades gracias a las nuevas tecnologías y se aprovechan de los conflictos y la debilidad de la gobernanza de algunos países para reclutar, movilizar y ampliar su posición. Se señalan tanto a los grupos no armados no estatales, incluyendo las redes terroristas trasnacionales y a los actores apoyados por los Estados.
  • China como "desafío" a los intereses, seguridad y valores de la OTAN y la amenaza que suponen sus tácticas híbridas y el acercamiento estratégico con Rusia.
  • El ciberespacio como escenario de disputa continúo y cómo las tecnologías emergentes y disruptivas conllevan tanto oportunidades como riesgos. Se señala la necesidad de aumentar las Ciberdefensas con un objetivo disuasorio y como respuesta a los actores malignos que buscan atacar las infraestructuras críticas, interferir en los servicios gubernamentales, extraer información de Inteligencia e impedir actividades militares.
  • El cambio climático como reto "definitorio" de nuestro tiempo y multiplicador de amenazas.
  • La Unión Europea como socio "único e imprescindible" para la OTAN y cómo se marca como hoja de ruta el mejorar la asociación estratégica.
  • Se señalan como regiones de interés estratégico para la OTAN Oriente Medio, el Norte de África, el Sahel, los Balcanes Occidentales, la región del Mar Negro y el Indo-pacífico.

Una introducción al Concepto Estratégico de Madrid

Según el documento aprobado este 29 de junio en Madrid, la Alianza reafirma su objetivo principal de garantizar la defensa colectiva basándose en un "enfoque de 360 grados". Así, define las tres tareas principales de la Alianza (disuasión y defensa; prevención y gestión de crisis; y seguridad cooperativa) subrayando la necesidad de reforzar de "forma significativa" la disuasión y la defensa como "columna vertebral" del compromiso con el Artículo 5 del Tratado.

Según aseguran los Jefes de Estado y de Gobierno de los Aliados de la OTAN en el Prefacio del documento, el mundo actual es "impredecible" y la "guerra de agresión" de Rusia contra Ucrania ha quebrantado la paz y alterado "gravemente" el entorno de seguridad.

"Su invasión brutal e ilegal, las repetidas violaciones del derecho internacional humanitario y los atroces ataques y atrocidades han causado un sufrimiento y una destrucción indescriptibles. Una Ucrania fuerte e independiente es vital para la estabilidad de la zona euroatlántica", afirman en el documento.

Además, según los firmantes el comportamiento de Moscú refleja un patrón de acciones agresivas rusas contra sus vecinos y la comunidad transatlántica en general. Otras amenazas destacadas en el Prefacio son la amenaza del terrorismo -en todas sus formas y manifestaciones-, la inestabilidad generalizada, la creciente competencia estratégica y el avance del autoritarismo.

En el documento también se mencionan como el propósito de la capacidad nuclear de la OTAN el preservar la paz, prevenir la coerción y disuadir la agresión. "Mientras existan las armas nucleares, la OTAN seguirá siendo una alianza nuclear. El objetivo de la OTAN es un mundo más seguro para todos; buscamos crear el entorno de seguridad para un mundo sin armas nucleares", reza el documento.

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Además, el nuevo Concepto Estratégico también hace hincapié en la importancia "transversal" de invertir en innovación tecnológica y de integrar el cambio climático, la seguridad humana y la agenda de Mujeres, Paz y Seguridad en todas nuestras tareas principales.

"Nuestra visión es clara: queremos vivir en un mundo en el que se respeten la soberanía, la integridad territorial, los derechos humanos y el derecho internacional y en el que cada país pueda elegir su propio camino, libre de agresiones, coacciones o subversión. Trabajamos con todos los que comparten estos objetivos. Estamos juntos, como aliados, para defender nuestra libertad y contribuir a un mundo más pacífico", asegura el documento.

El entorno estratégico del nuevo Concepto Estratégico de Madrid

En este apartado reflejamos, traducido al castellano, el entorno estratégico en el que opera el nuevo Concepto Estratégico según el documento original.

  • El área euroatlántica no está en paz. La Federación Rusa ha violado las normas y principios que contribuían a un orden de seguridad europeo estable y predecible. No podemos descartar la posibilidad de un ataque contra la soberanía y la integridad territorial de los aliados. La competencia estratégica, la inestabilidad generalizada y los choques recurrentes definen nuestro entorno de seguridad más amplio. Las amenazas a las que nos enfrentamos son globales y están interconectadas.
  • Los actores autoritarios desafían nuestros intereses, valores y modo de vida democrático. Están invirtiendo en sofisticadas capacidades convencionales, nucleares y de misiles, con poca transparencia o respeto a las normas y compromisos internacionales.

Los competidores estratégicos ponen a prueba nuestra capacidad de resistencia y tratan de explotar la apertura, la interconexión y la digitalización de nuestras naciones. Interfieren en nuestros procesos e instituciones democráticas y atacan la seguridad de nuestros ciudadanos mediante tácticas híbridas, tanto directamente como a través de representantes.

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Estos llevan a cabo actividades maliciosas en el ciberespacio y el espacio, promueven campañas de desinformación, instrumentalizan la migración, manipulan el suministro de energía y emplean la coerción económica. Estos actores también están al frente de un esfuerzo deliberado por socavar las normas e instituciones multilaterales y promover modelos autoritarios de gobernanza.

  • La Federación Rusa es la amenaza más importante y directa para la seguridad de los Aliados y para la paz y la estabilidad en la zona euroatlántica. Intenta establecer esferas de influencia y control directo mediante la coerción, la subversión, la agresión y la anexión. Utiliza medios convencionales, cibernéticos e híbridos contra nosotros y nuestros socios. Su postura militar coercitiva, su retórica y su probada disposición a utilizar la fuerza para perseguir sus objetivos políticos socavan el orden internacional basado en normas.

La Federación Rusa está modernizando sus fuerzas nucleares y ampliando sus novedosos y perturbadores sistemas vectores de doble capacidad, al tiempo que emplea una señalización nuclear coercitiva. Su objetivo es desestabilizar a los países del Este y del Sur. En el Alto Norte, su capacidad para interrumpir los refuerzos aliados y la libertad de navegación a través del Atlántico Norte constituye un reto estratégico para la Alianza. El fortalecimiento militar de Moscú, incluso en las regiones del Báltico, el Mar Negro y el Mediterráneo, junto con su integración militar con Bielorrusia, suponen un reto para nuestra seguridad e intereses.

  • La OTAN no busca la confrontación y no supone ninguna amenaza para la Federación Rusa. Seguiremos respondiendo a las amenazas y acciones hostiles de Rusia de forma unida y responsable. Reforzaremos significativamente la disuasión y la defensa de todos los Aliados, mejoraremos nuestra capacidad de resistencia frente a la coerción rusa y apoyaremos a nuestros socios para contrarrestar las injerencias y agresiones malignas. A la luz de sus políticas y acciones hostiles, no podemos considerar a la Federación Rusa como nuestro socio.

Sin embargo, seguimos dispuestos a mantener abiertos los canales de comunicación con Moscú para gestionar y mitigar los riesgos, prevenir la escalada y aumentar la transparencia. Buscamos la estabilidad y la previsibilidad en la zona euroatlántica y entre la OTAN y la Federación Rusa. Cualquier cambio en nuestra relación depende de que la Federación Rusa detenga su comportamiento agresivo y cumpla plenamente con el derecho internacional.

  • El terrorismo, en todas sus formas y manifestaciones, es la amenaza asimétrica más directa para la seguridad de nuestros ciudadanos y para la paz y la prosperidad internacionales. Las organizaciones terroristas buscan atacar o inspirar ataques contra los Aliados. Han ampliado sus redes, mejorado sus capacidades e invertido en nuevas tecnologías para mejorar su alcance y letalidad. Los grupos armados no estatales, incluidas las redes terroristas transnacionales y los actores apoyados por el Estado, siguen aprovechando los conflictos y la debilidad de la gobernanza para reclutar, movilizar y ampliar su posición.

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  • Los conflictos, la fragilidad y la inestabilidad en África y Oriente Medio afectan directamente a nuestra seguridad y a la de nuestros socios. La vecindad meridional de la OTAN, en particular las regiones de Oriente Medio, el Norte de África y el Sahel, se enfrenta a retos interconectados de seguridad, demográficos, económicos y políticos. Estos se ven agravados por el impacto del cambio climático, la fragilidad de las instituciones, las emergencias sanitarias y la inseguridad alimentaria. Esta situación proporciona un terreno fértil para la proliferación de grupos armados no estatales, incluidas las organizaciones terroristas. También permite la injerencia desestabilizadora y coercitiva de competidores estratégicos.

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La inestabilidad generalizada da lugar a la violencia contra los civiles, incluida la violencia sexual relacionada con el conflicto, así como a los ataques contra los bienes culturales y los daños medioambientales. Contribuye al desplazamiento forzado, alimentando el tráfico de personas y la migración irregular. Estas tendencias plantean graves problemas transnacionales y humanitarios. Socavan la seguridad humana y del Estado y tienen un impacto desproporcionado en las mujeres, los niños y los grupos minoritarios.

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  • Las ambiciones declaradas y las políticas coercitivas de la República Popular China (RPC) desafían nuestros intereses, seguridad y valores. La República Popular China emplea una amplia gama de herramientas políticas, económicas y militares para aumentar su huella global y proyectar poder, al tiempo que mantiene la opacidad sobre su estrategia, sus intenciones y su acumulación militar.

Las operaciones híbridas y cibernéticas maliciosas de la RPC y su retórica de confrontación y desinformación tienen como objetivo a los aliados y perjudican la seguridad de la Alianza. La RPC pretende controlar sectores tecnológicos e industriales clave, infraestructuras críticas y materiales estratégicos y cadenas de suministro. Utiliza su influencia económica para crear dependencias estratégicas y aumentar su influencia.

Se esfuerza por subvertir el orden internacional basado en normas, incluso en los ámbitos espacial, cibernético y marítimo. La profundización de la asociación estratégica entre la República Popular China y la Federación Rusa y sus intentos, que se refuerzan mutuamente, de socavar el orden internacional basado en normas son contrarios a nuestros valores e intereses.

  • Seguimos abiertos a un compromiso constructivo con la República Popular China, que incluya la construcción de una transparencia recíproca, con vistas a salvaguardar los intereses de seguridad de la Alianza. Trabajaremos juntos de forma responsable, como Aliados, para abordar los retos sistémicos que plantea la RPC para la seguridad euroatlántica y asegurar la capacidad duradera de la OTAN para garantizar la defensa y la seguridad de los Aliados.

Impulsaremos nuestra conciencia compartida, mejoraremos nuestra resistencia y preparación, y nos protegeremos contra las tácticas coercitivas de la RPC y sus esfuerzos por dividir a la Alianza. Defenderemos nuestros valores compartidos y el orden internacional basado en normas, incluida la libertad de navegación.

  • El ciberespacio es objeto de disputa en todo momento. Los actores malignos buscan degradar nuestras infraestructuras críticas, interferir con nuestros servicios gubernamentales, extraer información de Inteligencia, robar propiedad intelectual e impedir nuestras actividades militares.

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  • Los competidores estratégicos y los adversarios potenciales están invirtiendo en tecnologías que podrían restringir nuestro acceso y libertad para operar en el espacio, degradar nuestras capacidades espaciales, atacar nuestras infraestructuras civiles y militares, perjudicar nuestra defensa y dañar nuestra seguridad.
  • Las tecnologías emergentes y disruptivas conllevan tanto oportunidades como riesgos. Están alterando el carácter de los conflictos, adquiriendo una mayor importancia estratégica y convirtiéndose en escenarios clave de la competencia mundial. La primacía tecnológica influye cada vez más en el éxito en el campo de batalla.
  • La erosión de la arquitectura de control de armas, desarme y no proliferación ha tenido un impacto negativo en la estabilidad estratégica. Las violaciones y el cumplimiento selectivo por parte de la Federación Rusa de sus obligaciones y compromisos en materia de control de armamento han contribuido al deterioro del panorama de seguridad en general.

El posible uso de materiales o armas químicas, biológicas, radiológicas y nucleares contra la OTAN por parte de actores estatales y no estatales hostiles sigue siendo una amenaza para nuestra seguridad.

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Irán y Corea del Norte siguen desarrollando sus programas nucleares y de misiles. Siria, Corea del Norte y la Federación Rusa, junto con actores no estatales, han recurrido al uso de armas químicas. La República Popular China está ampliando rápidamente su arsenal nuclear y está desarrollando sistemas vectores cada vez más sofisticados, sin aumentar la transparencia ni comprometerse de buena fe con el control de armas o la reducción de riesgos.

  • El cambio climático es un reto definitorio de nuestro tiempo, con un profundo impacto en la seguridad de los aliados. Es un multiplicador de crisis y amenazas. Puede exacerbar los conflictos, la fragilidad y la competencia geopolítica. El aumento de las temperaturas provoca la subida del nivel del mar, incendios forestales y fenómenos meteorológicos más frecuentes y extremos, lo que perturba nuestras sociedades, socava nuestra seguridad y amenaza la vida y los medios de subsistencia de nuestros ciudadanos.

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El cambio climático también afecta al funcionamiento de nuestras fuerzas armadas. Nuestras infraestructuras, activos y bases son vulnerables a sus efectos. Nuestras fuerzas tienen que operar en condiciones climáticas más extremas y nuestros militares son llamados con más frecuencia para ayudar en las catástrofes.

Disuasión y Defensa en el nuevo Concepto Estratégico de Madrid

En este apartado reflejamos, traducido al castellano y resumido, las tareas principales de la OTAN definidas en el nuevo Concepto Estratégico de Madrid: disuasión y defensa; prevención y gestión de crisis; y seguridad cooperativa

Disuasión y defensa

"Nadie debe dudar de nuestra fuerza y determinación para defender cada centímetro del territorio aliado, preservar la soberanía y la integridad territorial de todos los aliados y prevalecer contra cualquier agresor", reza el documento.

Así en un entorno de "competencia estratégica", la OTAN asegura que mejorará su conciencia global y alcance para "disuadir, defender, impugnar y negar" en todos los dominios y direcciones y en línea con el enfoque de 360 grados ya mencionado.

Según el documento la postura de disuasión y defensa de la OTAN se basa en una combinación "adecuada" de capacidades de defensa nuclear, convencional y antimisiles, complementada con capacidades espaciales y cibernéticas.

"Es defensivo, proporcionado y totalmente acorde con nuestros compromisos internacionales. Emplearemos herramientas militares y no militares de manera proporcionada, coherente e integrada para responder a todas las amenazas a nuestra seguridad en la forma, el momento y en el ámbito que elijamos", asegura el documento.

Otra de las áreas en las que la OTAN desarrollará sus tareas defensivas será en relación a la seguridad marítima con el objetivo de detener la libertad de navegación, asegurar las rutas comerciales marítimas y proteger nuestras principales líneas de comunicación.

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El Concepto Estratégico 2022 también asegura que se acelerará la transformación digital y que se adaptará la Estructura de Mando de la OTAN para la era de la información para mejorar la Ciberdefensa de la Alianza.

"Promoveremos la innovación y aumentaremos nuestras inversiones en tecnologías emergentes y disruptivas para conservar nuestra interoperabilidad y ventaja militar. Trabajaremos juntos para adoptar e integrar nuevas tecnologías, cooperar con el sector privado, proteger nuestros ecosistemas de innovación, dar forma a estándares y comprometernos con principios de uso responsable que reflejen nuestros valores democráticos y derechos humanos", aseguran.

La OTAN también mantendrá un uso "seguro" y un acceso "sin restricciones" al espacio y ciberespacio, entendiendo este ámbito como fundamental para una "disuasión y defensa eficaces". "Mejoraremos nuestra capacidad para operar con eficacia en el espacio y el ciberespacio para prevenir, detectar, contrarrestar y responder a todo el espectro de amenazas, utilizando todas las herramientas disponibles", asegura el documento.

Además el nuevo Concepto Estratégico también aclara que un "conjunto único o acumulativo de actividades cibernéticas maliciosas u operaciones hostiles hacia, desde o dentro del espacio, podría alcanzar el nivel de un ataque armado y podría llevar al Consejo del Atlántico Norte a invocar el Artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte".

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De esta forma, la OTAN reconoce la aplicabilidad del derecho internacional y se compromete a promover un comportamiento "responsable" tanto en el espacio como en el ciberespacio.

En relación a las fuerzas nucleares, el documento señala como "estratégicas" para la Alianza las de Estados Unidos como la "garantía suprema" de la seguridad de la OTAN. Las fuerzas nucleares de Reino Unido y Francia tendrían también un "papel disuasorio propio" contribuyendo "significativamente" a la seguridad general de la Alianza.

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La lucha contra el terrorismo se considera "esencial" para la defensa colectiva. Así, el papel de la OTAN contribuye a las tres tareas principales y es parte integral del enfoque de disuasión y defensa de 360 grados de la Alianza.

"Continuaremos contrarrestando, disuadiendo, defendiendo y respondiendo a las amenazas y desafíos planteados por los grupos terroristas, sobre la base de una combinación de medidas de prevención, protección y negación. Mejoraremos la cooperación con la comunidad internacional, incluidas las Naciones Unidas y la Unión Europea, para hacer frente a las condiciones que conducen a la propagación del terrorismo", mantienen.

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Prevención y Gestión de Crisis

Según el nuevo Concepto Estratégico de la OTAN se destaca que los aliados tienen un interés compartido en contribuir a la estabilidad y gestionar los conflictos "juntos" a través de la Alianza.

De esta forma se comprometen a seguir trabajando para "prevenir" y "responder" a las crisis cuando estas tengan el "potencial" de afectar a la seguridad aliada. En este sentido informan que garantizarán los recursos, las capacidades, la formación y los arreglos de mando y control para desplegar y mantener operaciones militares y civiles de gestión de crisis, estabilización y lucha contra el terrorismo, incluso a distancia estratégica.

"Sobre la base de las lecciones aprendidas durante las últimas tres décadas, incluso a través de nuestras operaciones en Afganistán, continuaremos mejorando nuestra preparación, nuestras capacidades militares y civiles y la planificación y coordinación civil-militar".

Además, la Alianza asegura que se incrementará el esfuerzo para "anticipar y prevenir" crisis y conflictos" ya que la prevención es una forma "sostenible" de contribuir a la estabilidad y seguridad.

Seguridad cooperativa

La ampliación de la OTAN se considera como un "éxito histórico" que refuerza la Alianza y se reafirma la política de Puertas Abiertas, en consonancia con el artículo 10 del Tratado del Atlántico Norte.

La Unión Europea se destaca en el Concepto Estratégico como un socio "único e imprescindible" para la OTAN al compartir los "mismos valores". "La OTAN y la UE desempeñan funciones complementarias, coherentes y que se refuerzan mutuamente en el apoyo a la paz y la seguridad internacionales", destacan en el documento.

De esta forma, sobre la base de la cooperación de "larga data" se mejorará la asociación estratégica entre la OTAN y la UE, se fortalecerán las consultas políticas y se aumentará la cooperación en temas de interés común como la movilidad militar, la resiliencia, el impacto del cambio climático en la seguridad, tecnologías emergentes y disruptivas, la seguridad humana, la agenda de Mujeres, Paz y Seguridad, así como contrarrestar las amenazas cibernéticas e híbridas y abordar los desafíos sistémicos que plantea a la seguridad euroatlántica.

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Según indica el documento, para el desarrollo de la asociación estratégica entre la OTAN y la UE es esencial la plena participación de los aliados no pertenecientes a Unión Europea en los esfuerzo de defensa de la UE. "La OTAN reconoce el valor de una defensa europea más fuerte y más capaz que contribuya positivamente a la seguridad transatlántica y global y que sea complementaria e interoperable con la OTAN", aseguran.

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Además, el nuevo Concepto Estratégico destaca las "iniciativas" para aumentar el gasto en defensa y desarrollar capacidades coherentes que se refuercen mutuamente, evitando duplicaciones innecesarias, son clave para nuestros esfuerzos conjuntos para hacer que el área euroatlántica sea "más segura".

En relación a las regiones que se destacan por considerarse de "importancia estratégica" para la Alianza, se señala en primer lugar a los Balcanes Occidentales y la región del Mar Negro.

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El documento estratégico también asegura que se mejorarán los esfuerzos para reforzar las capacidades de los aliados para abordar las distintas amenazas y desafíos a los que se enfrentan con el objetivo de aumentar su resiliencia contra la "interferencia" y la "coerción maligna de terceros".

"Trabajaremos con socios para abordar amenazas y desafíos de seguridad compartidos en regiones de interés estratégico para la Alianza, incluidas las regiones de Oriente Medio y África del Norte y el Sahel", reza el documento.

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Además, el Indo-pacífico se destaca también como "importante" para la OTAN debido a que los acontecimientos que ocurren en la región afectan "directamente" a la seguridad euroatlántica.

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Así el nuevo Concepto Estratégico indica cómo se fortalecerá el diálogo y la cooperación con socios "nuevos y actuales" en el Indo-pacífico para abordar los "desafíos interregionales y los intereses de seguridad compartidos". Recordamos que a la Cumbre de la OTAN en Madrid han sido invitados Nueva Zelanda, Corea del Sur y Japón.

En próximos artículos de LISA News seguiremos desgranando y analizando el nuevo Concepto Estratégico de la OTAN.

Este artículo forma parte del ESPECIAL OTAN

Desde LISA News te ofrecemos el Especial OTAN, una recopilación de las últimas noticias de actualidad relacionadas con la OTAN y la Cumbre de Madrid, así como los análisis, informes y artículos más leídos sobre esta organización. 

La importancia del Indo-pacífico para la OTAN (y para China)

La colaboración en el Indo-Pacífico se ha convertido en un punto clave de la agenda de la OTAN para contrarrestar la influencia china. Además de los aliados, las democracias asiáticas ven el peligro que supone el auge de Pekín en la región, y por primera vez, participaron en una Cumbre de la OTAN como invitadas.

El pasado 11 de junio de 2022 se reunieron los ministros de defensa de EEUU, Japón y Corea del Sur como aliados en el Indo-Pacífico, en la que se trataron temas como el comportamiento de Corea del Norte, y donde establecieron la importancia de su alianza para contribuir “a la disuasión y la estabilidad».

Seguidamente, el ministro de defensa australiano le hizo el relevo a su homólogo coreano en la conferencia, y junto al japonés han sido considerados como «los dos socios más capaces y con ideas afines en el Indo-Pacífico». Esta alianza a tres se declaró una alineación estratégica absoluta en la que se comparten las mismas preocupaciones “específicamente sobre el comportamiento coercitivo de China, tanto con respecto a Taiwán como en los mares del sur y del este de China”, y es por ello, que junto a sus intereses y valores han decidido tomar medidas conjuntas que refuercen la disuasión, la seguridad y la estabilidad del Indo-Pacífico.

En la Cumbre de la OTAN en Madrid en 2022, se sumaron por primera vez Japón, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda, mostrándose como los socios más importantes fuera de la alianza. Estos países comparten los valores de la organización, y forman parte de asociaciones sobre diversas materias, comerciales, militares y de inteligencia como “Aukus”, “Quad” y “Five Eyes”.

Los invitados pusieron el foco en el auge chino en el pacífico, situación que compromete la estabilidad de las democracias de la región, así como se centrarán también en mostrar su alineación con la alianza en el tema de Ucrania para demostrar la fuerza de su unión con occidente a pesar de la distancia entre ellos.

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Para todos los países que participaron en la cumbre son los temas principales para tratar, y es por ello que, el primer ministro australiano Anthony Albanese ha invitado al gobierno chino a “aprender las lecciones del fracaso estratégico de Rusia”.

La cooperación con los asiáticos ha ido aumentando en los últimos meses, y el ministro de defensa japonés ya expresó la necesidad de establecer más vínculos con la alianza atlántica para mantener el orden de la comunidad internacional. “La seguridad de Europa y Asia están estrechamente entrelazadas, especialmente ahora que la comunidad internacional enfrenta serios desafíos” declaró durante el ejercicio conjunto de actividades militares con la OTAN.

¿Qué supone la región del Indo-Pacífico?

En los últimos años, el valor geoestratégico del Indo-Pacífico ha aumentado notablemente en la lucha por el poder entre Estados Unidos y China. Este concepto lo comenzó a pronunciar el primer ministro japonés en 2007 hasta que ha llegado a colocarse en la última Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, y se ha convertido en un pilar fundamental de la Nueva Ruta de la Seda.

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La región del Indo-Pacífico es una región que incluye desde la zona Oriental de África hasta la costa oeste de América del Norte pasando por el golfo Pérsico y el subcontinente indio. El interés por esta región, que ha servido como paso de las rutas de abastecimiento más importantes, además de concentrar los principales corredores del comercio marítimo mundial, está aumentando en detrimento del concepto estratégico de Asia-Pacífico.

Esto no significa que el concepto de Asia-Pacífico se haya dejado de lado, sino que refleja como se mueven los intereses según el contexto geopolítico en el que nos encontremos en cada momento. El crecimiento de India ha sido uno de los factores que han afectado en las tendencias estratégicas, ya que ante el juego de China en la región y la voluntad de EEUU de seguir siendo un actor clave en el Pacífico, Nueva Delhi no ha querido quedarse atrás en la disputa por el puesto de potencia regional.

Cada vez más actores y países entran en el juego estratégico de la región con el objetivo de asegurarse los recursos naturales o colocarse como potencia regional. Los expertos consideran que el mayor ganador de este concepto estratégico es Nueva Delhi, ya que ahora se encuentra en una posición central frente a la marginación geográfica que le dejaba el foco sobre Asia-Pacífico.

Pekín ha sido considerado uno de los motores de la integración de ambas regiones, desde el océano Índico al Pacifico. El liderazgo del gigante asiático en el lejano oriente, se ha conseguido consolidar a través del desarrollo y aplicación de políticas que han aprovechado el creciente poder económico, militar y político para posicionarlo a la cabeza de la región; y es por ello que al ampliar el concepto, podría colocarle también al frente de esta gran agrupación.

Por parte de China, el gobierno de Xi Jiping con la Nueva Ruta de la Seda, influye en el comercio y la garantía del suministro de materias, lo que le ayuda a mantener ese crecimiento económico. Su gran objetivo es el incorporar Eurasia a través de la inversión en infraestructuras que conecten ambas regiones. Lo que hace este desarrollo infraestructural en países que no cuentan con los recursos suficientes, además de colocar a la China continental en medio de un entramado económico, se asegura la dependencia de estos países que reciben su ayuda, dándole una posición privilegiada que le permitiría inmiscuirse en las decisiones gubernamentales y políticas del país.

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Otro factor importante que hace que China quiera estar presente en la zona es el poder que genera el control de las “autopistas oceánicas”, claves para mantener el flujo energético procedente del Golfo Pérsico y el suministro a países dependientes de estas para su abastecimiento, como Corea del Sur, Taiwán o Japón.  

El papel de Pekín en la región ha hecho que cambie las dinámicas regionales, y es por ello que el concepto Indo-Pacífico se ha convertido un marco en el que Estados Unidos, Japón, India y Australia están aprovechando para ofrecer una estrategia alternativa para reducir el poder del gigante asiático en estos países.

Según Borja Llandres, analista de riesgo político, el súper proyecto chino afecta a más de 60 estados, y sin embargo no se tuvieron en cuenta por parte de occidente las repercusiones que esto tendría a largo plazo. Pekín tiene unas bases muy asentadas en la región, lo que le ha ayudado a marcar su influencia lo suficiente como para que suponga un desafío directo a la hegemonía estadounidense en la región.

El Diálogo de Seguridad Cuadrilateral (Quad), la “OTAN asiática”

A parte de los tres grandes estados que se disputan el papel de potencia regional (China, EEUU e India), encontramos en el entramado de intereses otros como Japón, Corea del Sur o Australia. La ampliación del concepto de Asia-Pacífico al Indo-Pacífico, supone un gran reto para las relaciones entre estados, ya que se trata un gran territorio como una unidad, y es por ello que estas tres grandes potencias están actuando en conjunto con Estados Unidos para hacer frente a la amenaza que supone el auge de China.  

La alianza entre Australia, Japón, India, y Estados Unidos surgió en 2004 como una asociación humanitaria para asistir efectivamente a los afectados por el tsunami que arrasó el Océano Índico en 2004. El Diálogo de Seguridad Cuadrilateral  se formalizó en 2007 por el ex primer ministro japonés Shinzo Abe en 2007, sin embargo, ante el miedo de que China encontrara esta agrupación como una amenaza y el temor a una respuesta vengativa en materia económica hizo que quedara inactiva durante casi una década.

Sin embargo, la alianza resurgió en 2017 al ver el auge de la influencia china en los últimos años, que se presenta como un superpoder global. La administración de Joe Biden, así como la de su predecesor Donald Trump apoyaron la acción del Quad como una apuesta estratégica para dar un mayor enfoque a la región Indo-pacífica.

La actividad se retomó de forma más efectiva a partir de 2021 con una reunión virtual en mayo y una presencial en septiembre de 2022. El gobierno estadounidense aclaró que se trata de una “reunión extraoficial”, más que de una alianza militar formalizada al estilo de la OTAN como quiere hacer ver China, ya que no tienen un concepto de defensa colectiva como el grupo atlántico.

Según los miembros, a lo que se dedica esta asociación es a la cooperación en temas de Terrorismo, desinformación y disputas territoriales, así como su principal objetivo para unirse, desastres naturales, coronavirus y cambio climático, aunque realmente el objetivo actual es hacer de contrapeso al auge del poder chino en la región.

En la actualidad la agenda del Quad refleja la estrategia de los propios Estados Unidos, consistiendo en construir coaliciones entre países e instituciones en base las necesidades comunes. A principios de 2022, antes de que comenzara la guerra en Ucrania, el Diálogo de Seguridad Cuadrilateral se reunió en Melbourne para discutir una posible ampliación de la organización al concebir a Rusia y China como una amenaza para la soberanía y aperturismo de los países del Indo-Pacífico.

La entonces ministra de exteriores australiana Marise Payne avisó del problema que suponían estos regímenes autoritarios, que ponen “bajo presión” a la región. Ante tal preocupación, se propuso aumentar el diálogo de seguridad a más países vecinos que pueden verse afectados por la influencia rusa y china, como Corea del Sur así como el aumento de la cooperación con organismos regionales como la Asociación de Naciones del Sureste Asiático.

El entonces ministro de exteriores japonés, Yoshimasa Hayashi, se encargó de expresar el apoyo del gobierno nipón a su homólogo estadounidense como líder de la coalición no solo ante la crisis ucraniana, sino ante otros desafíos como la actividad balística norcoreana, la situación Birmana tras el golpe de estado el pasado año y lo que más le preocupa ahora mismo, la expansión de la influencia china que compromete el “statu quo” de los mares de la zona.

Es por ello que el ministro indio, describió el Quad como “un marco de trabajo vibrante y sustancioso gracias a las robustas relaciones bilaterales y convergencias estratégicas” con el que se podrá hacer frente al desafío que supone el ejercicio de la diplomacia hoy en día.

Sin embargo, no todo el mundo opina que Estados Unidos y su coalición de países pueda hacer frente a la influencia china en el Indo-Pacífico. Así escribió para New York Times Susana Patton, investigadora en el Instituto Lowy en Sídney (Australia), experta que no cree que los esfuerzos estadounidenses sean suficientes como para alcanzar a China, ya que el gigante asiático es el mayor socio comercial de la mayoría de países asiáticos.

Uno de los motivos que destaca la investigadora como “un regalo” para Pekín fue la salida del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica bajo la administración de Donald Trump. Esto, junto al crecimiento de la iniciativa china de la Nueva Ruta de la Seda, no ha facilitado la labor estadounidense en la región.

Es por ello que la experta considera que, a pesar de que se intente contrarrestar la influencia de la China Continental con la creación o ampliación de coaliciones regionales como el Quad, no sera suficiente como para conseguir los objetivos de la Casa Blanca. “Competir con China en Asia no será fácil. Pero empieza por reconocer que ahora mismo Estados Unidos está perdiendo” escribe Susana Patton.

La Alianza Atlántica debe de hacer una gran labor de cooperación con sus socios asiáticos para intentar evitar que el poder de Pekín siga creciendo y finalmente sea una amenaza que comprometa el orden mundial y no solo el continente asiático.

Este artículo forma parte de nuestro ESPECIAL OTAN

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Por qué el Flanco sur debe ser una prioridad para la OTAN

Analizamos por qué el Flanco sur debería ser una prioridad para la OTAN y de cara al nuevo Concepto Estratégico de Madrid con el terrorismo como una de las principales amenazas para la seguridad transatlántica.

El Flanco sur está integrado por las regiones del norte de Africa, el Sahel, los Balcanes y Oriente Medio. Los principales motivos por los que el conocido como Flanco sur debe ser prioritario para la OTAN están relacionados con la inestabilidad creciente en la región.

Esta, en su mayoría, está motivada por el auge del terrorismo influyendo también en la seguridad transatlántica. Es por este motivo que el nuevo Concepto Estratégico que se definirá en la Cumbre de Madrid debe reafirmar la importancia del Flanco sur en el plano estratégico de la Alianza.

El Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg, aseguró en la rueda de prensa previa a la Cumbre de Madrid el pasado lunes, que "los aliados debatirían las amenazas y los desafíos que provienen del sur". "Volveremos a comprometernos en la lucha contra el terrorismo. Abordaremos la crisis alimentaria provocada por la invasión rusa de Ucrania. Y consideraremos nuestra respuesta a la creciente influencia de Rusia y China en nuestra vecindad meridional", declaraba Stotelberg.

Por otro lado, el pasado miércoles el ministro de Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, compareció en rueda de prensa junto a la ministra de Defensa, Margarita Robles, para informar sobre la próxima Cumbre Mundial de la OTAN y reiterar la importancia de que el nuevo Concepto Estratégico hiciera frente a las amenazas del Flanco oeste, "sin olvidar el Flanco sur".

La importancia del Flanco sur para la OTAN también fue constatada en el Discurso de S.M el Rey en la ceremonia del 40 Aniversario de la adhesión de España a la OTAN. "España comparte plenamente, y en este preciso momento todavía más, la importancia crucial de mantener una sólida disuasión y defensa en nuestro flanco oriental. Como saben, España está haciendo efectivo dicho compromiso, no sólo sobre el papel, sino también sobre el terreno", aseguraba Felipe VI.

El Rey además declaró que la seguridad colectiva también requiere que la Alianza preste cada vez más atención a los desafíos de la dirección estratégica Sur, "donde el terrorismo de matriz yihadista amenaza directamente a nuestras sociedades" y, además, donde "otros actores -estatales y no estatales-, que no comparten los valores presentes en la Carta de las Naciones Unidas, lo intentan hacer de forma indirecta".

Flanco sur: el origen de la problemática en el norte de África y el Sahel

Las regiones del norte de Africa y el Sahel presentan una serie de problemas políticos, especialmente de Seguridad, que pueden afectar a los países que integran la Alianza. Para comprender las amenazas provenientes de estas dos regiones, debemos realizar un análisis previo del origen del conflicto.

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En la década de 2010, los países del norte de Africa presenciaron las "Primaveras Árabes". En muchos de los escenarios, las protestas derivaron en conflictos armados, aumentando la inestabilidad en los Estados. Estos son los casos de Siria, Yemén o Libia, donde las rivalidades siguen latentes.

En la región del Sahel, la situación es aún más complicada. La problemática de esta zona tiene su origen en el conflicto tribal, previo a la colonización europea del S.XIX. En él, las tribus ganaderas nómadas del norte se enfrentaban a las del sur, dedicadas a la agricultura. En las disputas, las primeras vencieron sobre las segundas y de esta forma, se creó una jerarquía donde las tribus nómadas se consideraban superiores.

Otro de los factores que originan el conflicto, son las diferencias religiosas de las tribus. Las tribus norteñas eran seguidoras de la religión musulmana, mientras que las del sur, eran partidarias del cristianismo.

Con la colonización europea, la situación se agravó. Los colonizadores apoyaron a las tribus descontentas del sur. De este modo, aseguraban su autoridad sobre el territorio, en una región que había estado dominada históricamente por las tribus norteñas (nómadas). La descolonización de estos países provoca aún más inestabilidad.

Los colonizadores europeos otorgan la admistración de los Estados a las tribus norteñas, a las que habían brindado su apoyo. De esta forma, comienzan una serie protestas y movimientos independistas por parte de las tribus norteñas, que habían ostentado el poder anteriormente. Así surgen los grupos insurgentes y terroistas en la zona, que están relacionados con las tribus del norte.

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Junto a las circunstancias anteriores, también nos encontramos con la presencia de recursos naturales en la zona, que ha originado numerosas luchas entre las tribus por su dominio. Todos estos factores han producido una situación de gran inestabilidad en las regiones del norte de Africa y del Sahel. Esta última ha derivado en el desarrollo de numerosos conflictos y en la creación de grupos armados, que suponen una amenaza para la Seguridad de los Estados de la región y en último lugar, para la Seguridad transatlántica.

Amenazas del Flanco sur para la OTAN

Con relación a este último apunte, cabe señalar que, a finales de 2020, los ministros de Asuntos Exteriores de la OTAN aprobaron un primer informe, donde se desvela que "el deterioro de la situación de Seguridad en el Sahel y las amenazas terroristas que desestabilizan a varias naciones de la región tienen el potencial de afectar la seguridad transatlántica".

En la actualidad, son varios los factores causantes de la inseguridad del Flanco sur. Entre ellos, los conflictos derivados de los Estados frágiles, la inestabilidad en el Sahel y en Irak, el crecimiento del terrorismo transacional del Daesh y el Estado Islámico -que aunque desapareciera en Siria e Irak, sigue activo en otras regiones- el crímen organizado, el tráfico ilegal de armas, la migración ilegal y las campañas de desinformación.

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Hay que tener en cuenta también la inseguridad alimentaria presente en el Sahel, así como las consecuencias de la guerra civil de Libia. Entre todos estos factores, el terrorismo es el causante de la mayor inseguridad en la región.

Aún no existe acuerdo sobre el origen del terrorismo internacional que opera en el norte de Africa y en el Sahel. Para algunos académicos, su aparación se remonta a la caida del régimen de Muamar al Gadafi en Libia, mientras que para otros surge con la creación del Estado Islámico en 2014.

En el norte de Africa, destaca su presencia actual en Túnez y en Egipto, en la zona del Sinaí. Sin embargo, la región más preocupante es el Sahel, en concreto en Mali, donde operan grupos terroristas de distinta indóle, como tuareg o el Estado Islámico. En la actualidad, el terrorismo también se está extendiendo a otras zonas como la frontera entre Mali y Burkina Faso o la región del lago Chad. También destaca su presencia en Benín, Togo y Costa de Marfil.

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Para enfrentar estas amenazas, la comunidad internacional ha intervenido en algunos de estos países a través de operaciones militares, como la Operación Barkhane, liderada por Francia, la misión de paz MINUSMA (Misión Multidimensional Integrada de Estabilización de las Naciones Unidas) en Mali, establecida en 2013 para estabilizar la situación ocasionada por el terrorismo de los tuareg, y finalmente, las misiones de adiestramiento de las fuerzas militares en Mali (EUTM Mali) y Niger de la Unión Europea.

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Finalmente, debemos subrayar que en los Balcanes Occidentales las tensiones políticas siguen latentes, sobre todo entre Serbia y Kosovo, y en el interior de Bosnia y Herezegovina.

Influencia de Rusia y China en el Flanco sur

Como hemos mencionado con anterioridad, el terrorismo se sitúa como una de las principales amenazas reconocidas por la OTAN. Otra de ellas es el dominio de Rusia, que también opera en el Flanco sur. Además, la guerra en Ucrania puede incrementar la inestabilidad las regiones del norte de África y de Oriente Medio.

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Países como Siria, Etipoía, Egipto o Líbano están sufriendo una situación de inseguridad alimenticia, ocasionada por la caída de las exportaciones de trigo provenientes de Ucrania y Rusia. Esta situación podría dar lugar a una mayor inestabilidad política en la región.

Por otro lado, Rusia ha ampliado su presencia militar en el Sur, sobre todo en países como Siria, Libia y Mali. En este último Estado, el Grupo Wagner -grupo paramilitar de origen ruso- ha consolidado su presencia, que provoca una mayor inestabilidad en el lugar. De este modo, la presencia de Rusia en los países de la región, dificulta la lucha de Occidente contra el terrorismo.

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Finalmente, China también representa una amenaza para el desarrollo de la estrategia de la OTAN en estas regiones. China ha incrementado su influencia política y económica en el Sur, a través del desarrollo de tecnologías como el 5G o la expansión de sus fuerzas militares en países de la región.

Implicación de la OTAN en el Flanco sur

En el último Concepto Estratégico de 2010, la OTAN desarrolló los tres pilares - conocidas como core tasks- que sostienen su estrategia y que hay que tener en cuenta para comprender el desarrollo de sus operaciones. Estos son las operaciones de gestión de crisis, la seguridad cooperativa y la defensa colectiva.

Las operaciones de gestión de crisis de la OTAN en el Flanco sur se iniciaron en los Balcanes durante el conflicto de Yugoslavia. En el siglo XXI, las misiones se trasladaron a Afganistán tras los atentados del 11 de septiembre de 2011 en Estados Unidos. Otras de ellas fueron las operaciones del Mediterráneo, la Operación NATO Unified Protector en Libia, la vigente Sea Guardian y la Misión de la OTAN en Irak (NATO Mission in Irak, por sus siglas en inglés) que continúa operativa.

Esta última misión se diseñó en 2017 bajo la petición de Irak, con el propósito de fortalecer las fuerzas de seguridad iraquíes y sus instituciones de formación, para que adquierarian formación para luchar contra el posible regreso del Estado Islámico.

Después de los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos, el terrorismo internacional se convirtió en el enemigo más importante de la OTAN. En este contexto, la defensa colectiva adquirió gran importancia. Después de que sucedieran los atentados la Alianza invocó por primera vez el Artículo 5 del Tratado de Washington, que hace referencia a la defensa colectiva.

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Durante el trascurso de estas operaciones, y para subrayar la importancia de la seguridad cooperativa, la Alianza desarrolló los conocidos como "partenariados" o colaboraciones con los países de la zona Euro-Atlántica, el Mediterráneo y la región del Golfo. El objetivo de los partenariados es construir promover la interoperabilidad con los socios de la OTAn y brindarles apoyo en la lucha contra el terrorismo.

Las colaboraciones se han llevado acabo a través de operaciones en las que se prioriza el entrenamiento y la formación de las fuerzas armadas de los países socios, así como el refuerzo y mejora de sus capacidades.

Algunos de los parteneriados son el Diálogo del Mediterraneo, una iniciativa liderada por España desde 1994 que incluye a Argelia, Egipto, Israel, Jordania, Mauritania, Marruecos y Túnez -Estados que no son miembros de la OTAN-. Otra de las colaboraciones es la iniciativa de Cooperación de Estambul, instaurada en el año 2014 con el propósito de desarrollar una cooperación con los principales países del golfo Pérsico (Baréin, Qatar, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos, aunque Omán y Arabia Saudí) para hacer frente al terrorismo. Por último, el partenariado por la paz, que está orientado a la colaboración con los países del antiguo bloque soviético, como Serbia y Bosnia y Herzegovina.

Fuente: North Atlantic Treaty Organization (NATO)

Por otro lado, cabe destacar que con la irrupción del Estado Islámico en 2014, se celebró la Cumbre de Gales, donde se definió la importancia de apoyar a los países de la región del Sahel y del norte de Africa para luchar contra el terrorismo. Tras esta Cumbre se creó la Fuerza Conjunta de Muy Alta Disponibilidad (VJTF, por sus siglas en inglés), con el objetivo de que la Alianza contara con un dispositivo con capacidad para desplegarse con rápidez ante una amenaza o ataque terrorista.

En esta Cumbre se desarrolló también la estrategia 360 grados, con el objetivo de capacitar a la Alianza para dar respuesta a las amenazas que provengan de cualquier hemisferio del globo, y en todos los dominios operacionales (tierra, mar, aire, ciber y espacio). En el sur, el objetivo consensuado en la Cumbre de la OTAN fue la mejora de sus capacidades de Seguridad y el refuerzo de sus partenariados.

Con el fin de cumplir sus própositos en el Sur, en el año 2017 se creó el Hub, como parte del Mando de la Fuerza Conjunta Aliada de Nápoles. El objetivo de este dispositivo es aumentar el intercambio de información entre los aliados sobre la región del Sahel y del norte de África, el entrenamiento de las fuerzas especiales para mejorar las capacidades de prevencion y respuesta a las amenazas terroristas, así como la integración de las fuerzas de los países socios en las operaciones dirigidas por la OTAN.

En este contexto, Luis Simón, director de la Oficina del Real Instituto Elcano en Bruselas, expone en su artículo La OTAN y el Sur tras Ucrania que "la Alianza debe de mantener su enfoque de 360º en materia de disuasión con el objetivo de garantizar que la nueva postura disuasoria no deja de lado los desafíos emergentes en el Sur.

La OTAN también debe de invertir en la resiliencia y el desarrollo del Flanco sur, junto con una mayor consolidación de los lazos con los actores regionales y otras organizaciones relevantes, empezando por la Unión Europea. Por último, los aliados deben mantener los niveles de preparación para actuar en caso de crisis en el Flanco sur, donde la cooperación con la UE será necesaria.

En la actualidad, la OTAN ha comenzado a entablar conversaciones con la organización G5 del Sahel, cuyo objetivo es alcanzar la coordinación de los Estados para dar respuesta a la amenaza terrorista en la región. En la actualidad está integrada por Burkina Faso, Chad, Mauritania y Niger.

La importancia del Flanco sur para la OTAN, los desafíos y las amenazas que presenta, así como el acercamiento a esta última organización se debatirán en la Cumbre de Madrid.

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¿Cómo se articula el sistema de Seguridad Nacional en España de cara a la invasión de Ucrania?

Te explicamos las claves para entender cómo se articula el sistema de Seguridad Nacional en España para garantizar la seguridad del país y de toda la ciudadanía de cara a la crisis ucraniana y en qué consiste el Foro contra las campañas de desinformación en la ámbito de la Seguridad Nacional.

El Sistema de Seguridad Nacional de España, tal y como determina la Ley 36/2015, de 28 de septiembre, de Seguridad Nacional, tiene la función principal de «recabar y analizar la información» para que las autoridades competentes puedan tomar las decisiones adecuadas para «dirigir y coordinar la respuesta ante las situaciones de crisis». Estas autoridades serían principalmente el Presidente del Gobierno, el Gobierno en su conjunto y el Consejo de Seguridad Nacional como comisión delegada.

En este contexto, el Departamento de Seguridad Nacional (DSN) ejerce las funciones de secretaría técnica y órgano de trabajo, tanto del Consejo de Seguridad Nacional como de los órganos de apoyo que se determinen. Además, en el ámbito de la gestión de crisis, el DSN apoya el funcionamiento del Comité de Situación, encargado de analizar el contexto y recomendar las medidas a tomar a las autoridades del sistema.

Según se asegura desde el Departamento de Seguridad Nacional, el conflicto en Ucrania ha generado una crisis global a la que España, como miembro de la OTAN y de la UE, no es ajena. Esta agresión, sin precedentes en suelo europeo desde la Segunda Guerra Mundial, fue ampliamente condenada por la comunidad internacional y, en particular, por los Estados Unidos, el Reino Unido y los países miembros de la Unión Europea, que iniciaron una política de severas sanciones a Rusia que incluye diversos sectores estratégicos de su economía.

La implementación de las sanciones, la evaluación de las consecuencias en el ámbito energético, la coordinación del apoyo ofrecido a Ucrania o la acogida de los miles de ucranianos desplazados han supuesto un reto «significativo». Por ello, en el marco del Sistema de Seguridad Nacional, se han establecido los mecanismos que permitan el análisis y valoración de la situación para poder asesorar a las autoridades competentes, así como la coordinación de las medidas tomadas en el ámbito de esta crisis.

Sistema de Seguridad Nacional: articulación ante la crisis de Ucrania

Según explican desde el DSN, el Consejo de Seguridad Nacional (CSN) o Comisión Delegada del Gobierno para la Seguridad Nacional, tiene como principal órgano de apoyo al Comité de Situación. Este Comité tiene carácter único para el conjunto del Sistema de Seguridad Nacional, y actúa de acuerdo con las directrices político estratégicas dictadas por el propio CSN en materia de gestión de crisis.

Por otro lado, como recoge la Orden PCM/1396/2021, de 13 de diciembre, el Comité está presidido, con carácter habitual, por el ministro de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática. Ante la amenaza del uso de la fuerza por parte de Rusia en enero de este año,  materializada por el despliegue de más de cien mil efectivos en la frontera con Ucrania, el 24 de enero el director del Departamento de Seguridad Nacional (DSN) conformó una Célula de Coordinación (CELCOR).

Desde entonces, y bajo su dirección, los ministerios y las instituciones implicadas se ha reunido a diario para realizar el seguimiento y la coordinación de la respuesta nacional a nivel departamental.

Además, el Comité de Situación ha instaurado tres grupos de trabajo específicos: el primero para establecer un plan nacional de choque de ciberseguridad; el segundo para el seguimiento y la coordinación de la implementación de las sanciones aprobadas por la Unión Europea y por España; y el tercero para evaluar y coordinar las acciones relativas a la recepción y acogida de las personas procedentes de Ucrania que se han visto afectadas por la invasión rusa. En cada uno de ellos participan los departamentos y organismos con competencias en sus respectivos ámbitos, que se articulan para garantizar la coordinación y la eficacia de las medidas aprobadas.

Desde el inicio de la crisis, las reuniones de los distintos órganos del Sistema de Seguridad Nacional, presidido por el presidente del Gobierno, han sido periódicas. Así, el Consejo de Seguridad Nacional, máximo órgano del Sistema de Seguridad Nacional, lo ha hecho en dos ocasiones: el 24 de febrero y el 4 de marzo, presidido por Su Majestad el Rey y el presidente del Gobierno, respectivamente, para evaluar la evolución de la crisis, así como las medidas adoptadas a nivel internacional y nacional para hacerle frente.

En cuanto al Comité de Situación, y desde su primera reunión el 2 de febrero, se ha convocado hasta en trece ocasiones con motivo de esta crisis. Por último, la CELCOR se reúne con carácter diario desde el 24 de enero, un mes antes de la invasión rusa y cuando todavía se preveía que la diplomacia y el diálogo podrían solventar la crisis, con el objetivo de hacer un seguimiento estrecho de la evolución de la situación, compartir las acciones adoptadas e informar al respecto al Sistema de Seguridad Nacional.

En conclusión, el Sistema de Seguridad Nacional se centra en realizar el seguimiento de la situación que atraviesa Ucrania, además de promover una respuesta coordinada las respuestas a los retos y desafíos que afronta España derivados de la invasión rusa.

En este contexto, la cooperación de todos los integrantes del Sistema es un factor clave para la gestión eficaz de cualquier situación de crisis. El Departamento de Seguridad Nacional, como órgano de trabajo permanente del Consejo de Seguridad Nacional y de sus órganos de apoyo, sirve de nexo para el intercambio de información entre todos los elementos del Sistema, para que puedan ejercer sus funciones y garantizar así la seguridad nacional del Estado y de toda la ciudadanía.

Contra las campañas de desinformación en el ámbito de la Seguridad Nacional

Según el DSN, las campañas de desinformación, son entendidas como acciones coordinadas de carácter manipulativo en el dominio de la información. Estas pueden formar parte de estrategias híbridas desplegadas por actores tanto estatales como no estatales, que se llevan a cabo con un claro objetivo de desestabilización o coerción política, social o económica.

Las instituciones europeas, conscientes de la relevancia de la amenaza que suponen las campañas de desinformación, ha recogido tanto en su Plan de Acción contra la desinformación como en el Plan de Acción para la Democracia Europea la necesidad de generar un conocimiento profundo del fenómeno. Este conocimiento solo es posible alcanzarlo a través de una estrecha cooperación entre los representantes interesados de la sociedad civil, incluida la participación el mundo académico y la industria privada.

Precisamente la Estrategia de Seguridad Nacional de 2021 (ESN21) recoge como las campañas de desinformación suponen una grave amenaza para los procesos electorales y destaca su potencial para polarizar a la sociedad y minar su confianza en las Instituciones. Para dar una respuesta eficaz a esta amenaza, la ESN21 subraya también la importancia de la colaboración público-privada, así como la necesaria sensibilización de la ciudadanía.

«En nuestros días, la invasión rusa de Ucrania ha reforzado aún más la necesidad de desarrollar mecanismos nacionales y europeos que permitan limitar los efectos de las campañas de desinformación. Entre otras acciones, hay que fomentar la colaboración público-privada, así como la sensibilización y capacidad de respuesta de la sociedad. Todo ello con el claro objetivo de salvaguardar los valores democráticos, las libertades y los derechos fundamentales», aseguran desde el Departamento de Seguridad Nacional de España.

En este contexto, se ha procedido a la constitución del Foro contra las campañas de desinformación en el ámbito de la Seguridad Nacional, que fue aprobado en el Consejo de Ministros del 31 de mayo del presente 2022.

El Foro se conforma con el objetivo genérico de avanzar en el conocimiento de la amenaza de las campañas de desinformación, así como de analizar e identificar posibles estrategias que permitan hacerle frente de forma integral y coordinada. La constitución formal de este Foro, como órgano colegiado, dará continuidad a las aportaciones y los documentos realizados por distintos representantes de la sociedad civil, que versan sobre aspectos varios de las campañas de desinformación, y que han trabajado de forma conjunta durante el año 2021 bajo el formato de grupo de expertos informal coordinados por el Departamento de Seguridad Nacional.

El Foro contra las campañas de desinformación en el ámbito de la Seguridad Nacional está presidido por el Departamento de Seguridad Nacional, y estará compuesto por representantes de la sociedad civil, más concretamente de los sectores de la comunicación audiovisual, del periodismo, de la publicidad, los verificadores, la academia, los centros de pensamiento y análisis, el sector de la industria digital y las organizaciones de usuarios, así como de distintos ámbitos de la Administración Pública.

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La OTAN contra la desinformación

Fue en 2018 cuando la OTAN señaló por primera vez a la desinformación como arma en los conflictos híbridos. Te contamos cuál es la estrategia de la Alianza para combatir la desinformación utilizando casos reales y algunas claves para detectar la desinformación como ciudadanos.

El fenómeno de la desinformación ya es familiar en las sociedades modernas. En las últimas décadas, con el auge de Internet y el aumento de conflictos híbridos, la lucha contra la información falsa se ha convertido en prioridad para las principales instituciones y organizaciones políticas. 

«La desinformación es un fenómeno en el que el emisor tiene el firme propósito de ejercer algún tipo de influencia y control sobre sus receptores para que éstos actúen conforme a sus deseos», explica el Profesor y experto en desinformación, Félix Escobar, en su Curso de Experto en Detección de Desinformación de LISA Institute. En política internacional, y alrededor de organizaciones como la OTAN, se ha empleado como herramienta de desprestigio y ruptura de la unidad a la Alianza. 

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Este fenómeno no tiene una única forma o método, algunas de las tácticas más frecuentes son las Deep Fake News, Perfiles Digitales Maliciosos, Cuentas Automatizadas de Comportamiento no Humano, Cobertura Digital o Cuentas Híbridas o Algoritmos.  

Una estrategia contra desinformación basada en la comprensión y el compromiso

Desde la adhesión de Crimea a Rusia en 2014, la OTAN ha identificado una creciente necesidad por luchar contra la desinformación y reforzar sus estrategias de actuación. Todos los estados miembros mostraron en la Cumbre de Bruselas de 2018 su preocupación e implicación para enfrentar el uso de la información falsa o engañosa como arma en los conflictos híbridos. Un año más tarde, en el punto tres de la Declaración de Londres, los Jefes de Estado y de Gobierno participantes anunciaron un fortalecimiento de las medidas contra las crecientes amenazas híbridas.

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La estrategia actual de la OTAN para combatir la desinformación se apoya en dos pilares fundamentales: la comprensión y el compromiso. Comprender, en referencia al contexto informativo actual y a la forma en la que se desarrollan las nuevas tácticas de desinformación, para responder de una forma eficaz.

La Alianza Atlántica hace un seguimiento, revisión y estudio intensivo de toda la información que considera relevante, a través del cual identifica las temáticas y tendencias de información falsa verdaderamente problemáticas. La OTAN desarrolla sus comunicaciones en base a esta comprensión del entorno informativo para contrarrestar la amenaza de la desinformación.

Por otro lado, el compromiso de la Organización se traduce en garantizar la seguridad de todos los estados miembros mediante la proporción de información y comunicaciones veraces y de calidad. En este sentido, todas las publicaciones provenientes de la Alianza están verificadas y fundamentadas en hechos y acciones reales, siguiendo sus valores fundamentales: garantizar la libertad, seguridad y democracia de los estados de derecho.

La estrategia de actuación de la OTAN se puede ejemplificar mediante su página web Setting the Record Straight, un programa a través del cual se analiza el panorama informativo y se detectan las principales fake news o informaciones falsas, para después desmentirlas y aportar datos e información veraz que garanticen el derecho a la información del ciudadano.

5 claves para enfrentarse a la desinformación

Hay cinco puntos clave que la OTAN identifica para enfrentarse a la información falsa:

Comunicaciones proactivas. Cuando se trata de contrarrestar la desinformación o la información errónea, la investigación muestra que es más efectivo que las figuras autorizadas presenten hechos precisos de manera temprana y rutinaria, en lugar de tratar de refutar cada pieza de desinformación después del hecho. Tratar de identificar y abordar las brechas de conocimiento es muy útil para reducir la susceptibilidad de su audiencia a la desinformación.

Pre-bunking. Si las personas son conscientes del razonamiento defectuoso que se encuentra en la desinformación o las teorías de conspiración, pueden volverse menos vulnerables a ellas. En este sentido, las empresas de redes sociales han comenzado a publicar etiquetas de advertencia sobre la desinformación junto con el contenido de las noticias.

Marcar fuentes comunes de desinformación. Identificar y marcar fuentes comunes de desinformación, como ciertos sitios web o autores, dificulta que dichas fuentes tengan éxito en la promoción de nuevas piezas de desinformación.

Reportar y contrarrestar la desinformación en la plataforma donde se propaga. Facebook, Google y Twitter tienen sus propios sistemas para permitir a los lectores reportar información falsa. Es importante denunciar y desacreditar la desinformación en las plataformas donde se propagó originalmente. De esta manera, tienes más posibilidades de llegar a la audiencia que estaba mal informada.

Elija sus batallas. Para evitar refutar miles, sino millones de piezas de desinformación, es importante priorizar. Hay que evaluar la importancia de una pieza de desinformación antes de desacreditarla. Por ejemplo, si una historia falsa no ha cobrado fuerza, desacreditarla podría elevar el perfil de la historia innecesariamente. Algunos expertos argumentan que es mejor esperar hasta que una pieza de desinformación alcance un nivel de penetración del 10 % entre el público antes de desacreditarla.

Letonia, Lituania y Polonia, un ejemplo de campaña de desinformación coordinada

En abril de 2020, y durante los momentos más críticos de la pandemia por el COVID-19, tres estados miembros de la OTAN: Letonia, Lituania y Polonia; fueron víctimas de campañas de desinformación con el objetivo de generar tensiones dentro de la Alianza que pusieran en riesgo su unidad.

Durante el Seminario Internacional de Defensa y Seguridad, Carmen Romero, subsecretaria general adjunta de la OTAN para Diplomacia Pública, explicó que durante el periodo de tres meses de marzo a junio la OTAN había sufrido repetidos ataques en forma de campañas de desinformación.

En primer lugar, la página de Facebook de Letonia publicó una entrevista y una captura de pantalla falsas del grupo de batalla de la OTAN liderado por Canadá, afirmando que las tropas canadienses introdujeron COVID-19 en el país a pesar de la cuarentena vigente en el país en ese momento.  Simultáneamente, el Ministro de Defensa lituano recibió una carta falsa del Secretario General de la OTAN que afirmaba que la misma retiraría sus tropas debido a un brote de COVID-19 en el grupo de batalla de Lituania.

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Por último, a través de una tercera campaña coordinada se publicó una carta falsa en el sitio web de la Academia de estudios de guerra de Polonia firmada por el general Ryszard Parafianowicz, en la que criticaba la presencia de tropas estadounidenses en Polonia.

Las tres campañas emplearon elementos comunes como cartas y contenido falsificado, cuentas falsas, traducción de la información falsa al inglés para que se difunda más fácilmente o envío de correos a entidades oficiales para provocar una reacción. El contenido publicado no solo era falso, sino que utilizaba la vulnerabilidad y el miedo de la población ante el inminente avance del virus, para intentar demonizar a la OTAN.

Claves para detectar la desinformación

La OTAN aporta frecuentemente recursos y consejos para detectar la desinformación y evitar su difusión, estas son algunas de sus recomendaciones:

Verificar las fuentes. Es clave comprobar quién publicó y compartió la información. Una web o portal que no establezca claramente la responsabilidad editorial no es digno de confianza. En las redes sociales, es importante verificar el nombre de usuario: si tiene muchas letras y números aleatorios en sucesión, podría ser un bot.

Si una cuenta no verificada publica contenido cientos de veces al día, deberían sonar las alarmas. Existen detectores de bots gratuitos y herramientas en línea, como NewsGuard, que marcan y califican los sitios de información errónea.

Verificar el tono. La desinformación a menudo está diseñada para desencadenar una respuesta emocional. El contenido que utilice un lenguaje emocional para provocar una fuerte reacción. El miedo y la ira son grandes impulsores que permiten que prospere la desinformación.

Verificar la historia. Ls noticias reales generalmente están cubiertas por más de una fuente. Si los principales medios de comunicación no recogen la historia, es muy probable que no se pueda confirmar. Al realizar una búsqueda, es posible que encuentre que los verificadores de hechos independientes ya han desacreditado la historia. Los sitios de verificación de hechos, como BBC Reality Check y AFP Fact Check  le permiten verificar la precisión de las historias.

Revisar las imágenes. ¿Muestra una imagen lo que dice? Plataformas como Google, TinEye y Bing le permiten ejecutar una búsqueda inversa de imágenes para ver dónde aparece una imagen en Internet y descubrir imágenes similares. Las herramientas y aplicaciones, como SurfSafe y Serelay, también pueden ayudarte a determinar si una imagen ha sido manipulada.

Comprobar los sesgos. Las investigaciones indican que es mucho menos probable que las personas identifiquen la desinformación si se alinea con sus propias creencias o preferencias. Sea inteligente y piense si está compartiendo contenido porque sabe que es verdad o simplemente porque está de acuerdo con él. En este sentido desde LISA News te recomendamos el Curso SESGOS.

Si quieres estar más protegido contra las desinformación te recomendamos la Masterclass «Técnicas y herramientas de detección de Desinformación y Fake News» con Daniel Iriarte, experto en Desinformación y operaciones de Influencia, organizada por LISA Institute.

Si quieres saber más sobre la OTAN, te recomendamos nuestro Especial OTAN

Desde LISA News te ofrecemos el Especial OTAN, una recopilación de las últimas noticias de actualidad relacionadas con la OTAN y la Cumbre de Madrid, así como los análisis, informes y artículos más leídos sobre esta organización. 

La Cumbre de Neguev y la influencia de Israel en la región

A finales de marzo tuvo lugar la primera "Cumbre de Neguev". Esta semana Israel, EEUU, Bahréin, Egipto, Emiratos y Marruecos se han vuelto a reunir en esta cita regional permanente para crear un frente contra Irán en la región y trabajar por los Acuerdos de Abraham. En ambos encuentros Israel ha dejado clara tanto su influencia en la región como la acción de cooperación y alianza que está llevando a cabo con algunos "enemigos" históricos: los países árabes.

Israel, EEUU, Bahréin, Egipto, Emiratos y Marruecos se han reunido este lunes 27 de junio en Bahréin para celebrar el segundo encuentro del Foro de Néguev, una cita regional permanente para crear un frente contra Irán en la región. Los países han decidido, tal y como han informado en un comunicado conjunto difundido por el Ministerio de Exteriores israelí, trabajar "con decisión" para traer "seguridad, prosperidad y estabilidad a Oriente Próximo", especialmente de cara a "la esperada visita del presidente estadounidense, Joe Biden, a Israel".

El objetivo de este segundo encuentro habría sido el de trabajar "juntos" para conseguir todo el "potencial de los Acuerdos de Abraham en una realidad en nuestra región", tal y como ha declarado en su perfil oficial de Twitter el enviado a la cumbre, el director general del Ministerio de Exteriores, Alon Ushpiz.

"Esta reunión demuestra la fortaleza de nuestras relaciones, nuestro compromiso compartido con la cooperación y las importantes oportunidades que ofrece la mejora de las relaciones entre Israel y sus vecinos, demostrando lo que se puede lograr trabajando juntos para superar los desafíos compartidos", han declarado en el comunicado conjunto.

En pleno contexto de la invasión ucraniana y con el acuerdo nuclear con Irán en la agenda internacional, a finales de marzo se celebró por primera vez una cumbre tripartita entre Egipto, Israel y Emiratos Árabes Unidos (EAU). En esta reunión se mantuvieron conversaciones sobre temas de interés en la zona de Oriente Medio como las cuestiones relacionadas con la energía, estabilidad de mercado y seguridad alimentaria.

Egipto fue el primer país árabe en normalizar relaciones con Israel en 1979, tras décadas de conflicto. Los emiratíes reconocieron la soberanía de Israel recientemente, en 2020. Así, esta reunión ha sido la primera celebrada desde que EAU normalizara las relaciones con el país, estableciendo un "eje" árabe-israelí de cooperación.

A esta nueva "alianza" se han sumado los ministros de exteriores de Marruecos y Baréin junto al de Estados Unidos, reuniéndose con los protagonistas del mencionado "eje" en la "Cumbre del Neguev" que comenzó esta misma semana.

Esta reunión se ha considerado un "hito", ya que materializa el nuevo vínculo de Israel con sus vecinos y el ya conocido apoyo de Estados Unidos. No obstante, no todos los países árabes piensan como los participantes de esta alianza. "Traidores" ha sido el adjetivo utilizado por Irán para señalar a estos estados árabes que, a su modo de ver, han "cedido" ante la "conspiración sionista-estadounidense".

A pesar de la poca trascendencia del contenido de las conversaciones, un portavoz de exteriores ha detallado que el centro de las conversaciones giró en torno al aumento de la cooperación, en asuntos regionales como la causa Palestina y las negociaciones sobre el restablecimiento del acuerdo nuclear con Irán, foco de "preocupación" para la mayoría de asistentes.

"Lo que estamos construyendo es un frente unido comprometido con la paz, la prosperidad y la estabilidad", declaró el representante de Israel, Yair Lapid. Desde la cumbre se ha querido trasladar un mensaje a las "fuerzas extremistas", especialmente a Irán, acusado de liderarlas en un intento de desestabilizar la zona.

En el discurso inaugural, el ministro israelí dejó claro al mundo que es la primera reunión "pero no la última" e, incluso, ha hecho un llamamiento a los pueblos de la región, incluyendo a los palestinos ofreciendo "sustituir el camino del terrorismo y la destrucción, por un futuro compartido de progreso y éxito".

El secretario de Estado, Antony Blinken, se reunió con el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás el pasado 28 de marzo. Abás le transmitió que le pidiera a la Administración Biden que tomara medidas de apoyo para la solución del conflicto en dos estados ya que consideraba que se había visto "traicionado".

También aprovecho para condenar la "hipocresía" ante el "doble rasero de Occidente" al oponerse a la invasión rusa de Ucrania invocando al Derecho Internacional pero, sin embargo, sin defender a los palestinos ante la "ocupación" de Israel.

Queda claro que uno de los puntos fuertes tanto dentro como fuera del debate ha sido la disputa territorial de la zona de Cisjordania y Gaza, y dentro de las reuniones cada ministro ha presentado su postura.

Irán ha reaccionado de forma muy directa, y ha tratado de "puñalada" y "traición" a Palestina tras la decisión de estos países árabes de unirse a Israel y EEUU, denominando a los encuentros como la "cumbre del mal". Blinken dedicó parte de su discurso en las reuniones a defender a los países que forman parte de los Acuerdos de Abraham o normalizan relaciones con Israel, dejando claro que pueden "apoyar a la Autoridad Palestina y al pueblo palestino de manera concreta".

Según el representante de Estados Unidos, el objetivo de las conversaciones que se llevaron a cabo es "crear las condiciones para una solución negociada de dos estados", para que ambos pueblos puedan disfrutar de las mismas libertades, seguridad, oportunidades y dignidad.

Por su parte, Bahrein continúa instando a ambas partes a unirse y negociar una resolución que establezca un "estado viable para los palestinos y proteja la seguridad e intereses de todas las partes". En relación a esta cuestión Egipto recalcó la necesidad de crear fronteras reconocidas para Palestina con Jerusalén Este como capital. De la misma manera, Marruecos se ha unido a esta demanda y desde Emiratos Árabes Unidos no se ha hecho mención a la causa palestina.

"La Liga Árabe", ¿una traición al pueblo palestino?

A día de hoy cabría preguntarse si la Liga Árabe funciona realmente. Esta organización compuesta por 22 países ha mostrado desde su inicio el apoyo al pueblo palestino. Es más, en su carta fundacional se encuentra establecido el propósito de lograr la "independencia del territorio árabe en contra del establecimiento de un régimen judío en la zona"; y, a pesar de que los miembros de la liga deben ser estados independientes, a Palestina se le ha dado un trato especial para participar en la liga.

La falta de compromiso para actuar de forma común ha sido la base de la ineficacia de la Liga Árabe. Una de las debilidades que se aprecian de la organización de estados árabes es la falta de vinculación de las resoluciones, donde solo aquellos que las aprueban están obligados a cumplirlas. Esto hace que cada país tome de manera independiente decisiones cuando deberían de mostrar cohesión para poder fortalecer la región llevando a cabo políticas que beneficien los intereses de todas las partes.

Tras la guerra con Israel de 1948 se aprobaron dos acuerdos; uno para la defensa común y otro para la cooperación económica; sin embargo no llegaron a implementarse de manera adecuada, lo que ha llevado a debilitar la acción conjunta.

No todo fueron fracasos, en ámbitos apolíticos sí que se han conseguido alianzas importantes debido al carácter técnico y la ausencia de la ideología en la materia. Entre estos casos de éxito encontramos la fundación de la Organización Árabe de Países Exportadores de Petróleo (AOPEC) en 1968 y la Organización de la Liga Árabe para la Educación, la Cultura y la Ciencia (ALECSO) en 1970.

Entre las primeras decisiones con "falta de actuación conjunta" tenemos el reconocimiento del estado de Israel, con el que comenzó Egipto. Sin embargo, el compromiso real de la organización con la causa palestina se vio totalmente truncado cuando los Emiratos Árabes Unidos normalizaron en 2020 las relaciones con Israel. Palestina quiso que desde la organización se condenara el reconocimiento del país que le invade. Sin embargo, no lo hizo, facilitando el mismo camino para Qatar, Kuwait, Libia y Líbano para unirse al establecimiento de relaciones con Israel.

Se suponía que la Liga Árabe prometía paz y normalización de las relaciones con el nuevo estado que se establecía en el territorio, pero solo cuando se retirara de las tierras palestinas. Uno de los motivos que se consideran clave en el reconocimiento repentino de Israel fue la Primavera Árabe, cuando los regímenes autocráticos se vieron amenazados por las protestas, procedieron a empezar a normalizar las relaciones con el estado judío bajo la presión de Estados Unidos

Estas nuevas alianzas estratégicas con el estado de Bennett se presentan como un "desafío existencial" para el territorio ocupado. A pesar de que la eficacia de la Liga siempre ha sido objeto de debate, el abandono del compromiso común por parte de los países árabes con Ramala, se considera una pérdida de la "razón de ser" de la Liga Árabe.

El propio representante de Estados Unidos en la cumbre fue el propulsor de la normalización de relaciones a través de la firma de los "Acuerdos de Abraham", lo que ha considerado “nuevo amanecer". A través de estos se normalizó la interactuación entre Bahrein y Emiratos Árabes Unidos con Israel. Esta alianza puede derivar en una reconfiguración de la región de Oriente Próximo, ya que la creación de este nuevo bloque en contra del auge de Irán puede abrir la puerta a entrar en diálogo a Arabia Saudí.

Está claro que todo país toma este tipo de decisiones con un objetivo propio y que con estos acuerdos se abre un gran mercado comercial y de inversiones. Israel encuentra un gran mercado en el golfo pérsico, que además es uno de los destinos turísticos favoritos de los israelíes. También se recalca el papel de la transferencia militar entre los nuevos socios, como la importación de material para EAU que ayudará a ganar una buena posición para tratar de frenar a Irán.

Los únicos que no obtuvieron nada a cambio, "los grandes perdedores" son los palestinos, que, además, pierden los apoyos de las monarquías del golfo. Tanto la Autoridad Nacional Palestina como el movimiento islamista Hamás rechazaron dichos acuerdos en su momento, haciendo lo mismo con este nuevo avance en la alianza.

También es necesario comentar el lugar donde se realizaron las reuniones, Neguev, sitio donde vivió y murió Ben Gurion, al cual ha hecho mención en su discurso el ministro israelí. Gurion fue el primer ministro de Israel, un líder sionista que llevó a cabo la “catástrofe” palestina en 1948, “Nakba”. Miles de palestinos abandonaron sus hogares debido a la limpieza étnica que se llevó a cabo en el territorio.

Marwan Bishara, en un artículo para “aljazeera” ha querido hacer un pararelismo de los palestinos refugiados con la Guerra Fría, aunque en este caso de manera regional. Por un lado Israel y el estado emiratí, y en el otro a Irán. El experto también ha mencionado la “indiferencia” de los ministros ante la causa durante la visita al territorio, ya que ninguno visitó la zona ocupada. ¿Será por miedo a la respuesta de los palestinos ante la nueva alianza de los árabes con Israel?

Irán, un enemigo común

El otro gran tema que acaparó el foco de las reuniones giró en torno al vecino regional Irán. Israel tiene “miedo” de que un nuevo acuerdo nuclear con los persas lleve a un Oriente Medio más “violento y volátil”. Algunos analistas ya advierten del “creciente malestar” en la región. Entre otras causas, debido a las diferencias entre países de Medio Oriente y Estados Unidos respecto a la reactivación del acuerdo nuclear con Irán y la visión desde Washington de respuesta “demasiado blanda” en contra de la ofensiva rusa por parte de la región.

A pesar de discrepar con Estados Unidos respecto a la vuelta al acuerdo nuclear de 2015, Bennet ha recalcado que las relaciones con el régimen de Biden siguen siendo estrechas y sólidas. Israel ha querido dejar claro que no está en contra de su firma, sino que considera que este acuerdo fortalecerá a Teherán en el momento equivocado.

 Este argumenta que el panorama actual sería favorable para los persas, que encontrándose en el “punto más débil de la historia” podrían aprovechar la inversión de millones de dólares para rearmarse y atacar a Israel.

El ministro de exteriores Lapid declaró que la alianza va a favorecer las “capacidades compartidas que intimiden y disuadan” a Irán y sus socios, "Lo que los detendrá no es la vacilación ni la conciliación, sino la determinación y la fuerza" añadió.

Ha sido destacada la importancia que le ha dado los ministros árabes a incrementar la cooperación para “superar” obstáculos y hacer frente a “amenazas comunes”; con estas declaraciones han evitado realizar comentarios explícitos respecto a la formación de “un frente común” contra Irán. El ministro estadounidense Blinken, se ha unido a estas declaraciones de los países de la región.

Por parte del gobierno persa, ya dejó clara su posición favorable a restaurar el pacto que limitaba su programa nuclear, si se cumplía el levantamiento de las sanciones impuestas a su territorio. Sin embargo, tras once meses de negociaciones, el conflicto ucraniano se ha interpuesto en la retoma del acuerdo.

El ministro de asuntos exteriores, Serguei Lavrov, pidió “garantías” para evitar que sus relaciones con Irán no se vean afectadas debido a las sanciones que se le han impuesto tras la invasión. Desde Europa se advierte de que las ”exigencias” de Rusia podrían parar el largo proceso de negociación, y por su parte, Blinken considera que las peticiones de Lavrov son “irrelevantes”.

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La estrategia de la OTAN para combatir el cambio climático

En junio de 2022 tuvo lugar la Cumbre de la OTAN en Madrid. Durante este encuentro, los Jefes de Estado y de Gobierno de cada país, diseñaron el nuevo Concepto Estratégico de la Alianza. Dentro de este último, el cambio climático tuvo gran relevancia, pues sus consecuencias tienen efecto directo en la Seguridad internacional.

La OTAN convocó una Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno para los días 29 y 30 de junio en Madrid. El objetivo de la Cumbre fue aprobar el nuevo Concepto Estratégico, que actualizaría el de Lisboa de 2010. Los conceptos estratégicos describen la planificación de la OTAN para responder a los retos y a las amenazas que afectan a la Seguridad y la Defensa. Los Conceptos se renuevan cada diez años.

Cabe señalar que durante la última Cumbre, que tuvo lugar en Bruselas en el año 2021, la OTAN aprobó la agenda NATO 2030, con el objetivo de asegurar el poder militar de la organización y reforzar su enfoque global.

El diseño de un nuevo Concepto Estratégico era una de las prioridades de la agenda NATO 2030, aprobada por los Estados miembros en la última Cumbre de Bruselas en 2021. Con su actualización, la OTAN pretende adecuar sus directrices militares y políticas al nuevo contexto global.

Durante esta última década han sucedido una serie de acontecimientos que tienen suma importancia en la configuración del espacio geopolítico y plantean nuevos retos para la Seguridad. Algunos de ellos son, invasión rusa de Ucrania, el Brexit, la retirada de las tropas presentes en Afganistán, etc.

Las principales líneas de acción sobre las que se diseñó el nuevo Concepto Estratégico son: el refuerzo del vínculo transatlántico, la adaptación de la OTAN a una era dominada por la rivalidad estratégica entre grandes potencias, la revisión de las prioridades de la OTAN, la innovación tecnológica y el impacto del cambio climático, entre otras muchas. Cabe señalar, que entre los desafíos que fueron debatidos en la Cumbre, el fenómeno del cambio climático recibiría especial atención.

Con relación a esto último, los Aliados de la OTAN han reconocido la necesidad de responder de manera urgente a la amenaza del cambio climático. En la actualidad, la OTAN lleva a cabo sus iniciativas relativas al cambio climático y la Seguridad, a través del Programa Science for Peace and Security (SPS).

Además, en marzo de 2021, los Ministros de Asuntos Exteriores de la OTAN aprobaron la Agenda sobre Cambio Climático y Seguridad, a la que se une el Plan de Seguridad y Cambio Climático de la OTAN. A través de estos acuerdos, la Alianza pretende concienciar a los aliados sobre las implicaciones del cambio climático en la Seguridad y la Defensa y mitigar sus efectos

Impacto del cambio climático en el ámbito de la Seguridad

Más allá de las consecuencias naturales y sociales, la Alianza ha asegurado que el cambio climático aumenta también las amenazas relativas a la Seguridad, a las operaciones y a las misiones de la OTAN. En concreto, al desempeño de las tareas militares.

El aumento de las temperaturas extremas, la subida del nivel del mar, los cambios significativos en los patrones de precipitación y los fenómenos meteorológicos extremos ponen a prueba la resistencia de los operativos militares y de las infraestructuras. Además, muchas rutas de transporte están situadas en carreteras costeras, que son especialmente vulnerables a las condiciones meteorológicas extremas.

Por otro lado, el cambio climático también influye en el comportamiento de los diferentes Estados, pues muchas de sus consecuencias impactan directamente en la configuración del espacio geopolítico y en las relaciones entre los Estados.

Por ejemplo, el deshielo del permafrost o capa de suelo bajo la superficie de la Tierra, la desertificación, la pérdida de hielo marino y la apertura de nuevas rutas marítimas, -todas ellas consecuencia del cambio climático-, son factores que pueden contribuir a aumentar la inestabilidad y la competencia geoestrategia.

¿Cuál es la estrategia de la OTAN para reducir el impacto del cambio climático en la Seguridad?

El Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg, participó en el debate sobre los riesgos de Seguridad relacionados con el medioambiente que tuvo lugar durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26) del año pasado. Durante la discusión, Stoltenberg expuso las tres líneas principales de actuación de la OTAN relativas al cambio climático.

En primer lugar, la mejora de la concienciación sobre el impacto del cambio climático en la seguridad. En segundo punto, la adaptación de las fuerzas y operaciones militares a las circunstancias climáticas y por último, la iniciativa de los Aliados para avanzar hacia la reducción de las emisiones militares.

Respecto a las medias para la mejora de la concienciación de los Estados miembros, la OTAN llevará a cabo una evaluación anual del impacto del cambio climático en la Seguridad, así como de los riesgos que puede ocasionar. El objetivo de esta medida es aumentar la capacidad de la OTAN y de los Estados miembros, para prever futuras alternaciones medioambientales y estar preparada para responder a tiempo.

En lo que respecta a la adaptación militar al cambio climático, la OTAN trabajara en la preparación civil en materia de riesgos medioambientales, en la formación de sus operativos, en la innovación y mejora de sus instalaciones, así como en su capacidad de respuesta a los desastres.

Con relación a las medidas para mitigar las consecuencias del cambio climático, actualmente la OTAN está desarrollando una metodología cartográfica y analítica para trabajar en dos puntos. En primer lugar, para investigar sobre las emisiones de gases de efecto invernadero de las actividades militares, con el fin de reducirlas.

En segundo sitio, para promover el uso de tecnologías sostenibles que sean útiles para las operaciones militares. Para desarrollar esta metodología, la OTAN incrementará el diálogo con la sociedad civil, el mundo académico y la industria sobre cuestiones de cambio climático y Seguridad.

Es preciso enfatizar, que, a pesar de ser que las fuerzas militares son una fuente importante de emisiones de gases de efecto invernadero, nunca antes habían estado sujetos a la normativa que regula la reducción de las emisiones.

A excepción de varios países como Francia, Alemania, los Países Bajos, el Reino Unido y los Estados Unidos, los Estados no medían las emisiones militares. Por este motivo, la OTAN pretende brindar apoyo a los Estados miembros para la reducción de las emisiones, mediante el diseño de diferentes acuerdos de estandarización.

Otras de las medidas de mitigación, es la investigación y el desarrollo de combustibles y sistemas de propulsión alternativos para aplicaciones militares. La OTAN pretende electrificar sus flotas blancas -aquellos vehículos que se utilizan para fines administrativos en vez de operativos-. Para el desarrollo de la estrategia, las fuerzas militares de los Estados construirán más estaciones de carga e infraestructuras de apoyo.

La reducción de emisiones, así como el desarrollo y utilización de tecnologías sostenibles, ofrecen varias ventajas. Entre ellas, reducir la dependencia de los combustibles fósiles. En la actualidad se está desarrollando un programa para la sustitución de los motores del B-52 estadounidenses -bombardero estratégico subsónico de alto alcance- con el propósito de reducir el consumo de combustibles fósiles y disminuir el impacto medioambiental de estos aviones.

Por otro lado, para hacer frente a los nuevos desafíos, es necesario que la OTAN mejore su capacidad de previsión y para ello hay que promover la cooperación entre los Estados. En la actualidad, los países no puede intercambiar entre sí las herramientas de "alerta temprana", conocidas como las "3D", lo que dificulta su estrategia de prevención.

En conclusión, la OTAN pretende concienciar a los Estados de que el cambio climático es otra de las amenazas que afectan a la Seguridad. Por este motivo, debe adaptar sus fuerzas y operaciones militares a la nueva situación, con el fin de ser capaz de prevenir y reducir las consecuencias del cambio climático. Por todo ello, la Cumbre de Madrid se presentó como una oportunidad fundamental, para que la OTAN refuerce su estrategia en materia de Seguridad y sostenibilidad.

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¿Cómo ha cambiado el mundo desde el último Concepto Estratégico de la OTAN?

Esta semana la OTAN definirá un nuevo Concepto Estratégico que actualice al establecido en Lisboa en 2010. En este artículo te explicamos cómo ha cambiando el panorama geopolítico desde entonces.

Como es de esperar, doce años después de la definición del último Concepto Estratégico de la OTAN el mundo ha cambiado y, por ende, los intereses de la Alianza. Las amenazas también han evolucionado y, en los últimos años, han sucedido diferentes acontecimientos a nivel global que han cambiado el panorama geopolítico como pueden ser las primaveras árabes, el Brexit, la salida de Estados Unidos de Afganistán y el más reciente: la invasión rusa de Ucrania (y de Crimea años antes).

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¿Qué es el Concepto Estratégico de la OTAN?

Antes de analizar los principales cambios geopolíticos a nivel global, comenzaremos explicando en qué consiste exactamente el Concepto Estratégico de la OTAN.

El Concepto Estratégico de la OTAN se trata de un documento en que se establece la estrategia de la Alianza con el objetivo de analizar los cambios en el ámbito de la seguridad global y, así, adaptar futuras actuaciones políticas y militares de la organización. Estos informes no tienen «fecha de caducidad» o de actualización establecida pero ha habido, más o menos, diez años de distancia entre los últimos que se han publicado. Para establecer el Concepto Estratégico es necesario el consenso de todos los miembros de la Alianza.

Desde la creación de la OTAN en el año 1949 hasta hoy se ha definido un nuevo Concepto Estratégico un total de siete veces: los cuatro primeros durante la Guerra Fría centrados en el objetivo primordial de la disuasión y la defensa colectiva.

En sus comienzos el Concepto Estratégico tenía un enfoque centrado en el ámbito militar, aprobado después por los órganos políticos, y se trataban de documentos clasificados. Sin embargo, la OTAN cada vez ha enfocado más sus esfuerzos en el diálogo y la distensión y, tras la caída de la URSS, el Concepto Estratégico pasó a ser público.

Desde 1991 hasta ahora solo han surgido tres documentos que establecían la estrategia de la OTAN según el contexto geopolítico y de seguridad al que tenía que hacer frente. El Concepto Estratégico de Lisboa es el último que se ha adoptado y surgió de la necesidad de respuestas ante los ataques terroristas como el 11S en EEUU, que obligaron a la organización a ampliar las fronteras geográficas de su estrategia, contemplando un entorno de seguridad que no podía limitarse geográficamente a Europa.

El Concepto Estratégico de Lisboa de 2010

Más allá de la importancia de la prospectiva de la OTAN al definir su Concepto Estratégico mirando también al futuro, la Alianza también ha tenido que afrontar en estos últimos diez años eventos imprevisibles como la crisis económica, que sufrieron la mayoría de países miembro, o la pandemia global de COVID-19.

En el año 2009 se estableció que el próximo Concepto Estratégico analizaría los principales problemas de la Alianza con el objetivo de reconsiderar las prioridades y reformar la estrategia. Fue en ese año cuando en la Cumbre de Estrasburgo-Kohl surgió la necesidad de establecer un compromiso activo de defensa moderna que se materializaría en el Concepto Estratégico de Lisboa de 2010.

El Concepto Estratégico de Lisboa surge en un contexto en el que, tras las experiencias de la primera década de siglo, se visualizaba como pacífica la región euroatlántica y se miraba a Rusia como a un «amigo» más y no como a una enemigo capaz de atacar el territorio OTAN.

Las nuevas amenazas que se consideraban en el Concepto Estratégico de Lisboa estaban relacionadas con la proliferación de armas nucleares y de destrucción masiva, el terrorismo, inestabilidad fronteriza, ciberataques y seguridad energética.

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Es por ello que a la tradicional defensa colectiva se le unió la gestión de crisis y la seguridad cooperativa como tareas fundamentales. En ese momento la gestión de crisis se orientó al empleo de herramientas políticas y militares para prevenir la escalada de un conflicto mayor. Al mismo tiempo se trataba de actuar en los conflictos en curso que suponían una amenaza a la seguridad colectiva y consolidar la estabilidad en zonas de riesgo con el objetivo de mantener la paz en el futuro.

La Alianza entendía la cooperación en seguridad con otros países basada en la estabilidad de los países frontera y con aquellos europeos y democráticos que cumplieran los requisitos para ingresar en la organización en el futuro. A estos países se les ofrecía la posibilidad de establecer acuerdos con la OTAN sobre todo en lo relativo al control de armamento, la no proliferación y el desarme.

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Con una Europa estable convertida en proveedora de seguridad, el Concepto Estratégico se centró especialmente en reforzar la defensa de los puntos más vulnerables del continente y aumentar la interconexión entre las fuerzas europeas y las estadounidenses. No obstante, la «tranquilidad estratégica» bajo la que se estableció el Concepto Estratégico a partir de la experiencia del final de la primera década de siglo cambiaría muy pronto.

Las primaveras árabes que tuvieron comienzo a principio de la década y la invasión rusa de Crimea en 2014 mostraron que los riesgos procedentes de la orilla sur del Mediterráneo y la contención de Rusia eran amenazas que la OTAN no tenía tan controladas como creía. También afectó a la Alianza la situación en Siria, Irak y Libia, así como la amenaza terrorista a nivel global y la ya mencionada inestabilidad en el Mediterráneo. De estos acontecimientos surge la necesidad de orientar sus políticas en torno a una «visión de 360 grados» para combatir los desafíos y amenazas.

Por qué un nuevo Concepto Estratégico

Tras una década de cambios geopolíticos, concretamente el 1 de diciembre de 2020, el Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg, planteó la necesidad de actualizar las necesidades estratégicas de la Alianza y presentó a los ministros de Asuntos Exteriores de los países aliados el informe «OTAN 2030: Unidos por una nueva era».

Este informe de 67 páginas elaboradas por expertos se elaboró con el objetivo de orientar a la Alianza para adaptarse a un entorno geopolítico cambiante, estableciendo un objetivo común para trazar un nuevo camino y nuevas formas con las que mejorar la cohesión política interna.

El documento se centraba en tres áreas: el fortalecimiento de la unidad, solidaridad y cohesión de los aliados; la necesidad de aumentar la consulta política y coordinación entre los miembros; y por último, el refuerzo del papel político de la OTAN, así como sus instrumentos para abordar las amenazas y desafíos.

En el informe se volvían a definir los peligros y preocupaciones de la Alianza, así como se destacaba la falta de un Concepto Estratégico adecuado para el momento geopolítico actual: en estos últimos años la comunidad internacional se ha enfrentado al regreso de la rivalidad entre las grandes potencias, el revisionismo ruso y la intensificación de otras amenazas globales como el terrorismo, las pandemias y el cambio climático.

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Además de los factores externos, el documento también especificaba los problemas internos a los que se enfrentaba la OTAN y de los que depende su supervivencia como organización internacional. Principalmente se reflejaba la división interna ante la percepción de los diferentes riesgos, las disputas bilaterales y las tensiones sobre el reparto de los gastos.

Esta división se consideró especialmente relevante y un punto clave que necesita ser solucionado con urgencia para que actores externos, como Rusia y China, no consiguieran lograr su objetivo: debilitar las instituciones transatlánticas.

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¿Qué podemos esperar del próximo Concepto Estratégico de la OTAN?

En la Cumbre de Bruselas de junio de 2021, la OTAN señaló como una de las principales «nuevas» amenazas el comportamiento agresivo de Rusia convirtiéndolo en un nuevo objetivo a tener en cuenta para el octavo Concepto Estratégico. Recordamos que en el Concepto Estratégico de Lisboa no se le consideraba un adversario.

Otro de los riesgos que se destacan desde la OTAN (y que también se establecen en el informe «OTAN 2030: Unidos por una nueva era» es el auge de China. Así se recomienda «encarecidamente» a los aliados dedicar más tiempo y recursos para afrontar los desafíos de seguridad que el gigante asiático plantea para la Alianza.

En concreto, se señalan peligros o amenazas relacionados con los ciberataques y campañas de desinformación provenientes de Pekín y se anima a los países aliados a evaluar las amenazas que plantea el país también para la seguridad de la estrategia industrial y tecnológica china.

Además, la creciente tensión geopolítica entre China y Estados Unidos plantea un dilema para los aliados y se establecen medidas preventivas que disuadan y defiendan los intereses de seguridad frente a la proyección de China en Europa, su capacidad a nivel global y, sobre todo, el uso de tecnología disruptiva que podría erosionar la superioridad militar de la OTAN.

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A pesar de que la República Popular de China no presenta, según la OTAN, una «amenaza militar» como sí lo haría Rusia, el informe «OTAN 2030: Unidos por una nueva era» establece que el país está al nivel de esta en cuanto a suponer una amenaza para la seguridad de la Alianza. Es por ello que se establece la importancia de que la Alianza mantenga su ventaja tecnológica frente a posibles competidores en el sector, así como estar alerta ante los avances chinos en materia de innovación.

Los expertos Félix Arteaga y Luis Simón, principales colaboradores del Real Instituto Elcano, han elaborado un análisis en el que presentan el nuevo Concepto Estratégico de Madrid, donde han destacado la necesidad de utilizar «un lenguaje de diplomacia pública» para poder explicar las razones y las consecuencias de la vuelta a una estrategia centrada en la disuasión y la contención.  

Según los expertos, en los últimos años, se ha puesto como objetivo principal la gestión de crisis dejando de lado estos factores; sin embargo, con la invasión de Crimea en 2014 se tuvo que volver a este tipo de políticas para poder frenar la caída del gasto militar y comprometerse a invertir el 2% del PIB para 2024.

Aunque el reparto de la cara de la organización no suponga un riesgo para su existencia, sí que perturba la convivencia y es un tema que se debería debatir en el nuevo Concepto Estratégico. Los analistas consideran que es esencial que se plantee la ampliación de los indicadores para medir la contribución de los socios, así como introducir mecanismos que ayuden a compensar la contribución a las actividades de disuasión y defensa.

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Los investigadores también destacan cómo una «métrica» más equilibrada también beneficiaría a España y aun, según estos, no se reconoce el esfuerzo que el país (u otros países del sur) realizan por encima de sus posibilidades en diferentes apartados de contribución.

Priorizar la disuasión, clave del nuevo Concepto Estratégico

En el análisis los expertos exponen las tres funciones principales que desarrolla la OTAN: la defensa colectiva, la gestión de crisis y la seguridad cooperativa sin distinción. Ante el fracaso de las misiones internacionales como el caso de Afganistán o Libia, se ha desacreditado la función de gestión de crisis ante despliegues de tropas en el terreno. Por ello, para Félix Arteaga y Luis Simón, el Concepto Estratégico de Madrid debe priorizar la disuasión ante la amenaza rusa mientras deja un poco de lado las funciones de gestión de crisis y la seguridad cooperativa.

Los expertos han destacado también la necesidad de añadir una nueva función ante el aumento de instrumentos militares y no militares de agresión: la resiliencia. La capacidad de resistencia y recuperación ante las diversas crisis a las que se va a enfrentar la organización, un complemento a la disuasión que consideran necesario para cuando las amenazas son dirigidas hacia objetivos civiles y afectan al funcionamiento de la sociedad, así como servicios públicos e infraestructuras críticas.

«Para hacer frente a las amenazas y nuevos riesgos no basta con el poder militar, sino que hay que reforzar la capacidad de resistencia y recuperación de las sociedades (resiliencia) y contar con la colaboración de nuevos actores e instrumentos», aseguran en su artículo.

Con ello animan al establecimiento de mecanismos más allá de los militares para poder hacer frente a las nuevas amenazas, «donde no solo hablamos de conflictos convencionales, sino que hay que combatir guerras asimétricas e híbridas». «No basta ya con una respuesta de las fuerzas armadas, sino que hace falta también la respuesta de los decisores políticos y de las sociedades», concluyen.

Si el Concepto Estratégico de Lisboa de 2010 se definió en un contexto geopolítico «relajado» este nuevo Concepto Estratégico se presentará mucho más elaborado y en él se tendrán en cuenta más factores relacionados con los riesgos para la supervivencia de la organización.

En este sentido, el auge de China se establece por primera vez y se destaca a China como una amenaza «real» para Occidente. Este punto seguramente será uno de los principales a tratar en la Cumbre de Madrid. Además, parece que en este nuevo Concepto Estratégico se tendrán más en cuenta la volatilidad del panorama internacional y la constante evolución de las amenazas.

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Con unos marcos establecidos que abarquen todas las posibles variables a las que la OTAN se podría enfrentar en el futuro y que, además, se tengan en cuenta los errores cometidos desde 1949, se facilitará que las medidas implantadas y la definición de este nuevo Concepto Estratégico pueda adaptarse a cualquier situación.

Según los expertos, al tener en cuenta muchos más factores que el empleo de tropas militares, las misiones se adaptarán mejor a cada situación de forma más efectiva: algo fundamental para conseguir los objetivos estratégicos de la OTAN que se marcarán en el Concepto Estratégico de Madrid 2022.

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Todo lo que necesitas saber sobre la Cumbre de la OTAN en Madrid

Los líderes de la OTAN se reúnen del 28 al 30 de junio en Madrid (España) para tratar los principales retos a los que se enfrenta la Alianza y establecer la dirección estratégica de la OTAN, a través de la definición del Concepto Estratégico, de cara a la próxima década. Te damos las claves para entender qué temas se tratarán en la Cumbre de la OTAN en Madrid.

Claves de la Cumbre de la OTAN en Madrid

Quién: Jefes de Estado y de Gobierno de los países miembros de la OTAN y socios clave
Qué: Reunión para discutir las preocupaciones de seguridad más apremiantes de hoy y de mañana, y para respaldar el nuevo Concepto Estratégico de la OTAN
Dónde: Madrid, España
Cuándo: 28-30 de junio de 2022
Por qué: Asegurarse de que la OTAN siga cumpliendo su propósito clave y su mayor responsabilidad: garantizar la defensa colectiva de sus países miembros y mantener seguros a nuestros mil millones de personas.

Temas clave de la Cumbre de la OTAN en Madrid

¿Cómo ha afectado invasión de Ucrania por parte de Rusia y la nueva realidad de seguridad en Europa al enfoque de disuasión y defensa de la OTAN? ¿Qué está haciendo la Alianza para abordar otros desafíos, como la creciente influencia y asertividad de China o las consecuencias del cambio climático para la seguridad? ¿Qué se incluirá en el próximo Concepto Estratégico de la OTAN?

Estas son solo algunas de las preguntas importantes que los líderes de la OTAN debatirán durante la Cumbre de Madrid. En este apartado desarrollamos brevemente las principales temáticas que se abordarán durante la Cumbre según la OTAN:

1. Reforzar la disuasión y la defensa a largo plazo de la OTAN

La OTAN es una Alianza defensiva. En respuesta a la nueva realidad de seguridad, la Alianza ha reforzado su capacidad para proteger y defender cada centímetro del territorio aliado. Ahora hay más de 40.000 soldados bajo el mando directo de la OTAN, respaldados por medios aéreos y navales. La OTAN ha duplicado el número de grupos de batalla a ocho, extendiéndose desde el Mar Báltico en el norte hasta el Mar Negro en el sur.

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En la Cumbre, los líderes de la OTAN fortalecerán significativamente la postura de la Alianza a largo plazo, con más presencia, capacidades y preparación. Garantizar que la OTAN siga siendo apta para el futuro requerirá recursos adecuados y una inversión continua en defensa.

2. Mantener el apoyo a Ucrania

Los aliados están brindando un fuerte apoyo militar y financiero para ayudar a Ucrania a defender su derecho a la autodefensa, consagrado en la Carta de las Naciones Unidas. Esto se basa en años de entrenamiento y asistencia de la OTAN desde la anexión ilegal de Crimea por parte de Rusia en 2014.

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Desde la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022, los aliados han aumentado significativamente con miles de millones de euros en ayuda letal y no letal adicional para ayudar a Ucrania a prevalecer. En la Cumbre, los Jefes de Estado y de Gobierno aliados se reunirán con Ucrania y acordarán intensificar y mantener el apoyo de la OTAN a largo plazo.

3. Nuevo Concepto Estratégico de la OTAN

Los conceptos estratégicos equipan a la Alianza para responder a los desafíos de seguridad actuales y guían su desarrollo político y militar para que esté igualmente preparada para enfrentar los desafíos del mañana. Además del tratado fundacional de la OTAN, son los documentos más importantes de la Alianza y sirven como modelo para futuras adaptaciones. 

En Madrid, los líderes respaldarán un nuevo Concepto Estratégico, que evaluará el nuevo entorno de seguridad y reafirmará los valores, el propósito y las tareas de la OTAN. Expondrá las posiciones conjuntas de la OTAN, incluso sobre Rusia y los desafíos emergentes, y por primera vez, también se dirigirá a China.

4. Reforzar las alianzas y mantener la «puerta abierta»

En una era de competencia estratégica, en la que, según la Alianza, los regímenes autoritarios cuestionan los principios básicos de la seguridad occidental, la OTAN apunta a trabajar aún más estrechamente con países y organizaciones de ideas afines. La asociación de la OTAN con la Unión Europea ha alcanzado niveles sin precedentes. 

Finlandia y Suecia han tomado decisiones históricas para unirse a la OTAN, lo que demuestra la importancia de la política de Puertas Abiertas. En la Cumbre, la OTAN intensificará aún más el apoyo a Georgia y otros socios para desarrollar sus capacidades y fortalecer su resiliencia. Los líderes de socios de la Alianza en Asia-Pacífico, Australia, Japón, la República de Corea y Nueva Zelanda participan por primera vez en una Cumbre de la OTAN.

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5. Adaptarse a las nuevas amenazas y desafíos

La Cumbre de Madrid es un hito importante en la adaptación en curso de la OTAN para abordar amenazas y desafíos desde cualquier dirección. Estos incluyen el terrorismo, los ataques cibernéticos, las políticas coercitivas de China, las tecnologías disruptivas y el impacto del cambio climático en la seguridad. Un enfoque amplio de la seguridad también incluye un fuerte enfoque en la resiliencia, la primera línea de defensa de la OTAN.

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Los líderes de la OTAN tomarán decisiones para mantener su ventaja tecnológica, incluso a través del nuevo Acelerador de Innovación de Defensa para el Atlántico Norte y un Fondo de Innovación de mil millones de euros, para apoyar a las empresas emergentes y desarrollar soluciones de vanguardia para los desafíos de seguridad.

El cambio climático es un desafío definitorio de la época actual y los Aliados están trabajando para incorporarlo en todo lo que hace la Organización. En la Cumbre, los líderes acordarán una nueva metodología para mapear las emisiones militares de gases de efecto invernadero y un objetivo para ayudar a la OTAN a contribuir al objetivo de Net Zero.

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6. Unidad trasatlántica y solidaridad de la Alianza

El vínculo transatlántico entre Europa y América del Norte lleva 70 años funcionando con el objetivo de suponer una alianza que garantice la seguridad de los aliados. Según la OTAN, hoy en día la Alianza se enfrenta a la situación de seguridad más grave en décadas y, por ello, las decisiones que se tomen en Madrid garantizarán que la OTAN pueda mirar al futuro y abordar las amenazas y retos del presente.

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Concepto Estratégico

En la Cumbre de Madrid, la OTAN adoptará su nuevo Concepto Estratégico. Este documento clave reafirma los valores, el propósito y las tareas de la OTAN, proporciona una evaluación colectiva de los desafíos de seguridad que enfrenta la Alianza y describe las tareas políticas y militares que llevará a cabo la OTAN para abordarlos.

El Concepto Estratégico es el resultado de consultas internas entre los Aliados y el compromiso externo con socios, otras organizaciones internacionales, comunidades de expertos, organizaciones juveniles, la sociedad civil y el sector privado.

España como país anfitrión

España acoge la Cumbre de la OTAN de 2022 en un año que coincide con el 40 aniversario de su adhesión a la OTAN. España se convirtió en el decimosexto país en unirse a la OTAN el 30 de mayo de 1982.

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El nuevo miembro aportó, según la OTAN, no solo sus capacidades militares y su ubicación geoestratégica vital para la defensa de Europa Occidental (situado entre el Mar Mediterráneo y el Océano Atlántico), sino también su habilidad diplomática y las relaciones políticas con América Latina, Oriente Medio y el Norte de África.

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El Foro Público de la OTAN

Además en paralelo a la Cumbre de la OTAN en Madrid, desde la Alianza también se ha creado un Foro Público que reunirá a las partes interesadas más allá de la comunidad tradicional de seguridad y defensa para que aporten desde su rol sus perspectivas sobre el futuro de la Alianza.

Este Foro Público está organizado con el apoyo de la OTAN y cuatro organizaciones líderes de la sociedad civil como son el Real Instituto Elcano, el German Marshall Fund, la Conferencia de Seguridad de Munich y el Consejo Atlántico. Este Foro Público también contará con expertos y tomadores de decisiones de todo el mundo para agregar más perspectivas a la Cumbre.

El evento estará abierto para el registro de audiencias en línea de todo el mundo, quienes podrán unirse a las discusiones interactivas. También se transmitirá en vivo en YouTube de la OTAN.

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