El presidente de Estados Unidos asegura que «Israel no volverá a atacar el campo de South Pars», aunque amenaza con acabar con él si Irán ataca a un país inocente, después de que haya tomado represalias contra un complejo de gas natural licuado de Catar.
Donald Trump prometió este miércoles que «Israel no volverá a atacar el campo de gas South Pars», aunque advirtió que Estados Unidos lo «destruirá por completo con una potencia sin precedentes» si Irán ataca de nuevo «a un país inocente». La advertencia llega tras una escalada de ataques a instalaciones energéticas regionales desencadenada por el bombardeo israelí al yacimiento iraní. En respuesta, Irán lanzó misiles contra el complejo de gas natural licuado (GNL) de Ras Lafan, en Catar, donde QatarEnergy confirmó «daños considerables».
➡️ Te puede interesar: Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítico
Según explicó el presidente estadounidense en redes sociales, «Estados Unidos desconocía por completo este ataque y Catar no estaba involucrado de ninguna manera». Además, añadió que Irán, igualmente desinformado sobre el origen del ataque israelí, «atacó injustificadamente una parte de la planta de GNL de Catar». Trump describió la ofensiva israelí como una arremetida «violenta» contra «una importante instalación conocida como el yacimiento de gas de South Pars».
Trump no descarta la destrucción total
Sin embargo, Trump no descartó la violencia, y condicionó su promesa de no atacar a que Irán no «imprudentemente decida atacar a un país inocente». En ese supuesto, afirmó que «Estados Unidos, con o sin la ayuda o el consentimiento de Israel», actuaría de forma fulminante. No obstante, mostró reticencia a «autorizar este nivel de violencia y destrucción debido a las implicaciones a largo plazo», y aclaró que «no dudará» si Ras Lafan vuelve a ser objetivo.
➡️ Te puede interesar: Curso de Prevención y Seguridad para Zonas Hostiles o de Guerra
El conflicto, entretanto, se extiende por la región. La Guardia Revolucionaria iraní emitió órdenes de evacuación para cinco instalaciones energéticas en Emiratos Árabes Unidos, Catar y Arabia Saudí, calificándolas de «objetivos legítimos». Catar ya había denunciado el ataque israelí a South Pars como un paso «peligroso e irresponsable» que amenaza la «seguridad energética global», advirtiendo sobre consecuencias que van más allá del conflicto bilateral.




