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El nuevo orden mundial según Alexander Stubb: diplomacia dignificada y realismo basado en valores

Análisis

Teresa Hernández
Teresa Hernández
Graduada en Relaciones Internacionales y Comunicación Global con especialidad en Derecho internacional y Diplomacia. Actualmente compatibilizo el Máster Profesional en Analista Internacional y Geopolítico de LISA Institute con la oposición a la Carrera Diplomática española.

En este artículo, Teresa Hernández, alumna del Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítico de LISA Institute analiza la propuesta de Alexander Stubb basada en la diplomacia dignificada y el realismo basado en valores en un contexto global de tensiones.

En un paradigma geopolítico marcado por las tensiones, las crecientes confrontaciones directas, la erosión del multilateralismo y de la cooperación, y la volatilidad, el presidente finés se desmarca del desánimo que impera con respecto al rumbo del sistema mundial y hace una propuesta que ha ganado popularidad. Los dos conceptos clave de esta propuesta son la diplomacia dignificada y el realismo basado en valores. 

¿Quién es Alexander Stubb?

Alexander Stubb es el actual presidente de la República de Finlandia desde marzo de 2024. Ha ejercido de ministro de finanzas, de asuntos exteriores y de primer ministro del país de 2014 a 2015. También fue vicepresidente del Banco Europeo de Inversiones en 2017. 

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Además de su extensa carrera política, Stubb ha escrito numerosos artículos académicos y libros sobre la Unión Europea y ha dirigido un blog  y un podcast sobre cuestiones de relevancia geopolítica,  lo que muestra su interés por el análisis geopolítico y por acercar estas cuestiones al mayor número posible de ciudadanos.

¿Qué aportación innovadora está haciendo Alexander Stubb al sistema mundial actual?

Alexander Stubb ha propuesto dos pilares para reconfigurar el orden mundial actual que se encuentra, según él,  en un momento de transición. Estas dos anclas son la diplomacia dignificada y el realismo basado en valores.

La diplomacia dignificada hace referencia a la necesidad de abrir y mantener canales de comunicación con todos los actores internacionales así como de fundamentar el diálogo en el respeto mutuo,  la escucha y el intento por comprender la posición del otro.

Dignificar la diplomacia implica volver a poner las relaciones personales en el centro; escuchar, tratar con respeto a todas las partes, intentar entender el punto de vista distinto y deshacerse de los prejuicios y de las ideas preconcebidas que impiden el establecimiento de un canal de comunicación.

El realismo basado en valores implica una apuesta firme por el multilateralismo y la cooperación. Esto no es óbice para afirmar que los Estados deben fortalecer sus capacidades defensivas primando la seguridad de los ciudadanos. En este sentido, cabe destacar que Stubb ha hecho referencia en repetidas ocasiones a la experiencia histórica de Finlandia con Rusia y a la latente preocupación del país por las acciones militares de su vecino siberiano. 

No obstante, el realismo basad en valores indica que priorizar los valores comunes es un imperativo en la conducción de las relaciones internacionales. Es decir, los Estados, a pesar de sus oposiciones geopolíticas divergentes, deben enfatizar los valores comunes como brújula para enfocar la reconfiguración del orden mundial.  En otras palabras, priorizar lo común como punto de partida, permite avanzar hacia el objetivo compartido.

Además, este paradigma facilita la identificación y la consecución de los objetivos compartidos y complementarios. Traducido a la reconfiguración internacional, establecer los valores comunes como punto de inicio permite coordinar una acción conjunta hacia resultados más eficientes y satisfactorios para el mayor número posible de Estados.

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Stubb es un firme defensor del imperativo de integrar a los países que forman el «Sur Global» en la nueva reconfiguración. Si bien el punto de partida entre estos países y los países que construyeron el orden posliberal que ha imperado hasta ahora es divergente, Stubb propone por ello poner la atención en los valores comunes como punto de partida, y la escucha y la comprensión respetuosa del punto de vista distinto.

¿Por qué es importante?

El presidente Stubb ha mantenido una línea coherente sobre ambos conceptos los cuáles ha revindicado en la práctica totalidad de cumbres a las que ha asistido; desde Davos hasta Múnich pasando por el reciente Diálogo de Raisina. En efecto, estamos en un momento de transición y  la comunidad internacional debe aprovechar esta oportunidad para estructurar el diálogo internacional, la cooperación y el multilateralismo.

En oposición al fatalismo y a la frustración que se respira en las cumbres y foros internacionales, Stubb se ha mostrado pragmático y concreto y suele inundar sus discursos de esperanza enfatizando los puntos concisos a poner en práctica para redirigir el rumbo del sistema mundial en este momento de transición.

Al poner él mismo en práctica estos conceptos, Alexander Stubb se ha convertido en uno de los líderes mayor valorados a nivel nacional, con un 83% de apoyo en política exterior y a nivel internacional, siendo considerado por Politico como uno de los líderes que está moldeando la política Europea,  precisamente en este momento en el que se cuestionan muchos de los pilares del proyecto europeo.

¿Podrá la comunidad internacional integrar estos dos pilares y ponerlos en práctica para redirigir su statu quo? Hasta la fecha,  esta propuesta se ha erigido como una de las más esperanzadoras.

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