La ONU abre una investigación y advierte de posibles crímenes de guerra tras los primeros cascos azules muertos en el sur del Líbano.
Dos miembros de la Misión Interina de Naciones Unidas en Líbano (FINUL) han muerto tras la explosión de un proyectil en una de sus posiciones en el distrito de Marjayún, gobernación de Nabatiye, en el sureste del país. El secretario general de la ONU, António Guterres, identificó a los fallecidos como dos soldados indonesios que se encontraban en su puesto en Ett Taibe cuando se produjo el ataque.
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La misión confirmó los hechos mediante un comunicado: «Dos miembros de las fuerzas de paz fallecieron trágicamente anoche al explotar un proyectil en una posición de la FINUL cerca de Adshit al Qusair». La organización expresó sus condolencias a las familias y compañeros de los soldados, quienes «perdieron la vida mientras cumplían valientemente con su deber».
Investigación abierta y advertencia de crímenes de guerra
En cuanto al origen del proyectil, la FINUL reconoció desconocerlo, aunque ya ha iniciado «una investigación para determinar todas las circunstancias». Al mismo tiempo, advirtió que «los ataques deliberados contra las fuerzas de paz constituyen graves violaciones del Derecho Internacional Humanitario y de la resolución 1701 del Consejo de Seguridad, y pueden constituir crímenes de guerra».
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Por su parte, Guterres fue contundente al respecto. «Será necesario exigir responsabilidades», explicó, y lamentó que este incidente sea solo «uno de los diversos incidentes que han puesto en peligro la seguridad del personal de mantenimiento de la paz, incluso en las últimas 48 horas». Asimismo, instó a todas las partes a reducir la escalada de inmediato y a cumplir plenamente con la Resolución 1701 (2006) del Consejo de Seguridad.
Llamamiento conjunto al cese de la violencia
Tanto Guterres como la propia FINUL reiteraron que «todos los actores deben cumplir con sus obligaciones en virtud del Derecho Internacional y garantizar la seguridad del personal y los bienes de Naciones Unidas en todo momento». La misión fue aún más explícita al señalar que «se han perdido demasiadas vidas a ambos lados de la Línea Azul en este conflicto» y concluir que «no hay solución militar».
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Este es, sin embargo, el primer fallecido registrado entre el personal de la FINUL desde que Israel lanzara su amplia campaña de bombardeos contra posiciones atribuidas a Hezbolá, tras los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán. Hasta ahora, los incidentes más graves habían dejado heridos, como los tres cascos azules afectados cuando dos misiles impactaron en la base del batallón de Ghana en Al Qawzá, durante un intercambio de disparos entre el Ejército israelí y la milicia chií libanesa.




