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Las bandas juveniles en España: evolución y realidad actual

Análisis

Desislava Pavlova
Desislava Pavlova
Perito Judicial en Criminalística y Ciencias Forenses. Perito Judicial en Criminología Experta en Perfiles Criminológicos. Experta en Lenguaje No Verbal. Alumna del Máster Profesional de Criminología Aplicada y Analista Criminal de LISA Institute.

Las bandas juveniles siguen presentes en varias ciudades españolas, especialmente en Madrid. Con el tiempo han evolucionado y hoy reclutan a menores cada vez más jóvenes. Utilizan tanto la calle como las redes sociales para captar nuevos miembros. En este artículo, Desislava Pavlova, alumna del Máster Profesional de Analista Criminal y Criminología Aplicada explica por qué este fenómeno se ha convertido en un desafío social y de seguridad.

La primera gran banda latina que llegó a Madrid fueron los «Latín King». Después aparecieron los «Ñetas», los «Dominicana Don’t Play» ( DDP ) y sus rivales los «Trinitarios». Anteriormente se les denominada como bandas latinas. Eran grupos formados únicamente por jóvenes latinoamericanos. En la actualidad, dentro de sus filas se cuenta con la presencia de españoles, marroquíes y rumanos. 

Las bandas latinas comenzaron a crear alarma en España en los años 2000. Uno de los municipios señalado es Galapagar – Madrid por lo que respeta en la zona. Con los años los «Trinitarios» y los «Dominicana Don’t Play) han tomado fuerza, seguidos por los «Forty Two» y los «Blood». A estas agrupaciónes se les suele llamar «coros». Todos están muy bien organizados bajo una estructura jerárquica.

Se caracterizan con reparto estricto de funciones, código de conducta, lenguaje propio y vestimenta acorde (eso último ha variado, han cambiado la forma de vestir para poder pasar mas desapercibidos). Al líder le sigue un secretario, el tesorero, jefes de guerra y soldados. 

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Como se ha dicho la mayor parte de los integrantes son de origen latino: dominicanos, colombianos, puertorriqueños y/o ecuatorianos. En el día de hoy los integrantes varían en cuestión del origen. Como se dijo, españoles, rumanos, en algunos coros son de procedencia de Magreb y algún y otro filipino.

Mayormente operan en Madrid capital y comunidad, Barcelona, Zaragoza, entre otras ciudades. Las zonas más afectadas en Madrid , con mayor presencia, son Villaverde, Vallecas, Tetuán, Carabanchel, Ciudad Lineal, llamadas «zonas calientes». Los «Trinitarios» y los «DDP» son las dos bandas más violentas que operan en la capital con más fuerza y mayor frecuencia.

Perfil de los integrantes de las bandas juveniles

Los líderes o «suprema» de los coros de las mismas reclutan chicos y chicas cada vez más jóvenes. Se ha detectado que la edad de los nuevos miembros ronda entre 9 y 11 años. Menores capturados en parques y colegios vigilados por las bandas. La presencia de menores en estás bandas era de un 20% hace años. En el año 2021 la cifra se eleva a 32%. En la actualidad, los menores forman el 60% del cuerpo de estas organizaciones

El fin de busca y captura , de reclutar menores de entre 9 y 11 años , es que son inimputables. Dicho con otras palabras : «burlar la responsabilidad penal«. «Todo ventajas!» Si les detienen no podrán ser juzgados criminalmente en arreglo al Código Penal. Y ojo, los menores son disciplinados, no hacen preguntas, sino actúan según la orden recibida. Están dispuestos a hacer lo que sea para poder ascender en el grupo. Llegan a convertirse en sicarios (menores) para sus jefes. El fin es claro, si les pillan , no van a la cárcel. 

Los integrantes de estas pandillas se unen a ellas idealizados por su atractivo, los perciben como una forma de conseguir bienes económicos, estatus y la atención del sexo opuesto. Es cierto que parte de los jovenes se unen a estas organizaciones por presión o necesidad de protección . 

El perfil de estos jóvenes, dicen, suele ser muy parecido. Estamos hablando de adolescentes con problemas en casa y con poca supervisión o ninguna de sus padres. Factores de ello puede ser los abusos ( físicos, psicológicos y sexuales ), abandono, negligencia. 

Como se menciono buscan seguridad y protección en estos grupos sin darse cuenta en el infierno que se están metiendo «voluntariamente». Son menores que no reciben afecto, no tienen o no se les han dado oportunidades y les faltan experiencias favorables y saludables. No tienen un referente positivo en su entorno que les sirva de modelo apropiado de una vida sana. En casos presentan pocos recursos económicos o ninguno. 

Gran parte de estos jóvenes idealizan a la organización criminal y no son conscientes del riesgo real que corren una vez formado parte de ella o las dificultades y peligros que pueden tener a la hora que deciden abandonar la misma. El proceso para salir del grupo es demasiado complicado y con gran riesgo de su salud física.

El perfil generan de los menores que deciden entrar a formar parte de estas bandas organizadas suele coincidir con el de jóvenes que pertenecen a familias desestructuradas y eso no siempre es así. Existen casos de chicos y chicas que provienen de familias asentadas , adineradas y progenitores con buena educación. Pero incluso en estas familias tenemos factores preocupantes como puede ser la conducta hostil de padres hacia los hijos, la hostilidad, la negligencia, los castigos severos, etc…

Expertos policiales sitúan entre los perfiles captados a menores que sufren bullying en el centro escolar, los que padecen trastornos emocionales, entre otros. Hablamos de menores con baja autoestima y trastornos mentales muy diversos. 

La captación de nuevos miembros en las bandas juveniles

Existen varias formas de captar nuevos integrantes. A la antigua usanza – parques y centros escolares y las nuevas, a través de redes sociales y especialmente la música «dril». Los centros educativos siguen siendo un caladero para la captación de miembros. 

De interes – Según el Observatorio de Bandas Latinas en España, uno de cada tres profesores encuestados afirman tener pandilleros en sus centros. «Los futuros criminales se encuentran en los colegios e institutos, dicen.» «Niños sin una correcta educación». 

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Cuando los «captadores/pescadores» de la banda se acercan a los menores , supuestos futuros miembros, primero les cuentan lo que es la banda. «Venden» a los aspirantes la parte «positiva» y la «maravillosa vida» que tendrán una vez que forman parte de la organización. A través de la manipulación lanzan su red de pesca y prometen «amor de hermanos», protección, posibilidades económicas, que el grupo jamás abandona los suyos,etc… 

La otra forma novedosa de reclutar nuevos fichajes es a través de redes sociales. Como pueden ser Instagram o Tik-Tok. Una forma muy peligrosa especialmente para la parte femenina. Se han dado casos en cuales miembros de las bandas se han presentado en los mismos colegios de las niñas. Niñas que han iniciado de forma consciente o no una relación con algún pandillero. A continuación con el tiempo ya forma parte de la organización sin más.

Otra y no menos importante, todo lo contrario, es a través de la música urbana tipo «drill». Canciones en cuales se habla de asesinatos reales. 

Un caso real que refleja el fenómeno

Caso real y muy mediático que fue es el asesinato de Sailen Mesa. Hijo del diputado de la Republica Dominicana. Un chico de 21 años, sin antecedentes penales, que fue ejecutado a tiros después de un concierto por miembros de Dominican Don’t Play.

La parte femenina es «presa fácil» para las bandas. Por un lado tenemos la idea que a las chicas les fascinan los chicos malotes y por otro lado la perfecta manipulación que emplean los individuos de los grupos organizados. Se les habla de amor eterno, etc… Pero la realidad después es bien distinta par las mismas. Una vez formar parte de la organización, sean torturadas física y sexualmente.

Grabadas en video. Hecho que con el tiempo se podrá usar en su contra si un día deciden abandonar la organización o por el mero hecho de no cumplir órdenes. Amenazadas que dichos vídeos «circularán» en redes para ser humilladas públicamente. 

Y eso lamentablemente no es todo. En ocasiones sus roles tienen mayor riesgo de lo que nos podemos imaginar. Están siendo obligadas a infiltrarse en la banda rival con el fin de espionaje. Hasta prostituirlas en el propio grupo que pertenecen (estudio realizado por la Gestión de la Integración Social – GINSO)

De interés (Manu Marlasca y Luis Rendueles, información sacada de una entrevista con ambos) – las mujeres son tratadas como objetos sexuales. «Son cueros.» «Hay que pulirlas». Los jefes hay que probarlas y pueden dar la orden de tener sexo con otros miembros del grupo. Usarlas como sebo para integrantes de los grupos rivales. De esta forma los tienen controlados y los pueden tender una emboscadas, relatan ambos. 

Últimamente se busca reclutar chicas con origen español, blancas. Motivo de ello es pasar desapercibidas ante la policia, o sea sin llamar la atención. Utilizan a estas jóvenes para pasar las armas. Normalmente la chica va sola con las armas por delante del grupo pareciendo que no forma parte del mismo. 

Financiación y normas en las bandas juveniles

Todos los integrantes del grupo suelen pagar una cuota semanal/ mensual. Dicho dinero se usa para la compra de armas y drogas. Existen y normas basadas en la hermandad. Leyes que se cumplen al pie de la letra. Respeto entre miembros del mismo grupo y odio hacia los rivales. En caso de que la policía detiene a uno de ellos , el detenido jamás revela secretos de la organización, ni de sus miembros, ni de su jefe- «La ley del Silencio.» 

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A pesar de los esfuerzos y continuo trabajo de los agentes del estado, el fenómeno de las bandas juveniles está lejos de ser controlado. Son cada vez más salvajes y actúan sin miedo. Son mucho más atrevidos y plantan cara hasta a la propia policía. 

Cercan determinados barrios y suelen transformar parques o incluso paradas del metro, como pueden ser la de metro Pueblo Nuevo o Ciudad Lineal, en auténticas fronteras y zonas de batallas muy peligrosas. 

Como vías de financiación puede ser el robo, trafico de drogas, estafas telefónicas, etc. Las estafas telefónicas o las estafas online son novedades en su modus operandi. Por las mismas vías digitales es donde encuentran y sus armas (una de las vías, para ser más concretos). Con el uso de internet no resulta nada difícil. Entre las armas que utilizan se encuentran navajas, cuchillos, machetes,chilenas y hechizas ( las dos últimas armas de fuego modificadas).  

Como se puede observar según este breve análisis, se trata de un conflicto latente. Difícil de resolver según los expertos. Los mismos señalan que de momento «no se podrá poner fin». Por lo tanto se podria afirmar que el fenómeno «bandas latinas/ juveniles» está fuertemente presente y activo en nuestra sociedad. 

En relación en la falta de modelo de referencia , la falta de apoyo, orientación y supervisión de los padres , como y el corto periodo de presencia maternal (en algunos casos) «permite» que los menores tomen caminos equivocos en sus vidas. Resulta que nos encontramos con todos estos jóvenes solos en el domicilio familiar, por un lado con las necesidades básicas cubiertas, otros no, sin aquella atención peternal.

Lo cual hace que el menor salga a la calle en busca de atención, reconocimiento, protección…en busca de un «modelo de vida sana» que en el domicilio se carece. Y sin ir más lejos, si añadimos la conducta inapropiada de sus padres , que han ejercido la violencia , ya tenemos otro factor que influye a su conducta y toma de malas decisiones . 

En realidad el problema que se presenta no sólo debe de ser cuestión de los cuerpos policiales como esperan todos, sino una colaboración conjunta y continua entre varias instituciones, como pueden ser los centros de salud en el propio barrio, Los centros escolares, ayuntamientos, asociaciones y no por último, los padres. Padres no solo de miembros activos en las bandas , sino y padres de una posible futura víctima de ello. 

La elaboración de un plan efectivo para poder combatir este fenómeno es de vital importancia. Por eso para poder abordar el tema es muy importante la participación de los progenitores. Explicarles y hacer conocer sus errores de la mejor manera que se puede. Sin ser juzgados. Ayudarles a entender que no tienen que temer a la hora de solicitar ayuda a un profesional, ni mucho menos avergonzarse de la situación. 

Entre todos podemos favorecer la identificación personal de los menores, sus propios valores. Sus creencias. Apoyarles a desarrollar habilidades sociales, de como pueden expresarse sin temor. Expresar sus sentimientos y emociones sin miedo.

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