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Ramadán: qué es, por qué se celebra y cómo se vive el mes sagrado

Análisis

Sofia Narváez
Sofia Narváez
Editora SEO en LISA News. Graduada en Periodismo Multimedia por la Universidad Francisco de Vitoria. Máster en Periodismo Multiplataforma en la Universidad Loyola y CNN Academy.

Este artículo explica qué es el Ramadán, cómo se vive durante el mes sagrado y qué implicaciones tiene tanto para los musulmanes como para quienes conviven con esta celebración.

Las religiones no sólo marcan creencias. También ordenan el tiempo, influyen en la comida, en el descanso y en la forma de relacionarse. Cuando una celebración religiosa entra en juego, toda una cultura se mueve con ella, incluso para quienes no participan directamente.

El Ramadán es uno de esos periodos que transforman la vida cotidiana. Durante unas semanas, millones de personas cambian horarios, rutinas y prioridades. Entenderlo ayuda a mirar el mundo musulmán con más contexto y menos ideas simplificadas.

Qué es el Ramadán y por qué marca la vida musulmana

El Ramadán es el noveno mes del calendario lunar islámico y el más sagrado para los musulmanes. Su significado nace de un hecho central del islam: durante este mes comenzó la revelación del Corán al profeta Mahoma, según la tradición religiosa. Por ese motivo, el Ramadán se vive como un tiempo de recogimiento, disciplina y revisión personal.

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Al basarse en un calendario lunar, el Ramadán no tiene una fecha fija. Cada año se adelanta unos 11 días respecto al calendario solar. Su inicio depende del avistamiento de la luna nueva, un detalle que mantiene una conexión directa con prácticas antiguas y que explica por qué no siempre comienza el mismo día en todos los países.

El elemento más conocido del Ramadán es el ayuno diurno. Desde el amanecer hasta la puesta de sol, los creyentes se abstienen de comer, beber agua, fumar y mantener relaciones sexuales. No se trata de una prueba física, sino de un ejercicio de autocontrol y conciencia. El ayuno busca recordar la fragilidad humana, fomentar la paciencia y reforzar la empatía hacia quienes viven con menos recursos.

Estas son las claves para entender el Ramadán más allá del ayuno

El Ramadán no se limita al ayuno. La vida diaria se organiza alrededor de dos comidas: el suhur, justo antes del amanecer, y el iftar, al anochecer. Este último momento tiene un fuerte componente social y familiar. Romper el ayuno juntos forma parte del sentido del mes, y muchas veces se empieza con dátiles y agua, siguiendo la tradición.

La oración también tiene mucho peso. Los musulmanes dedican más tiempo al rezo y a la lectura del Corán, especialmente por la noche. Las mezquitas se llenan y el ambiente general invita a bajar el ritmo y cuidar el comportamiento.

Durante el Ramadán se presta atención especial al lenguaje, al trato con los demás y a la forma de reaccionar ante los problemas cotidianos.

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La caridad ocupa otro lugar clave. Dar limosna no se entiende como un gesto puntual, sino como una responsabilidad que cobra más importancia en este periodo. Ayudar a quien lo necesita forma parte del sentido profundo del mes, tanto como el ayuno o la oración.

El cierre del Ramadán llega con el Eid al-Fitr, una festividad que marca el final del ayuno. Es un día de alegría, reuniones familiares, ropa nueva y oraciones colectivas.

Qué se puede hacer y qué no si no eres musulmán

No hace falta conocer cada detalle del Ramadán. Basta con observar, respetar y entender que durante estas semanas la vida de millones de personas se organiza de otra manera.

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  • Evita comer, beber o fumar en público durante el día. En muchos países de tradición musulmana no se ve con buenos ojos y, según el lugar, puede acabar en una llamada de atención o incluso en una sanción, como ocurre en Arabia SaudíEmiratos Árabes Unidos o Qatar, donde la normativa durante el Ramadán es especialmente estricta en espacios públicos.
  • Cuida la forma de vestir. Durante el Ramadán se espera una actitud más discreta. Ropa que cubra hombros y rodillas ayuda a mantener un clima de respeto.
  • Reduce el ruido innecesario. Música alta o comportamientos estridentes chocan con el ambiente de recogimiento que marca el mes.
  • Acepta una invitación al iftar. Si alguien te invita a romper el ayuno al anochecer, es un gesto de cercanía muy valorado. La puntualidad importa, ya que quienes ayunan llevan todo el día sin comer ni beber.
  • Saluda de forma adecuada. Decir «Ramadán Mubarak» o «Ramadán Kareem» se interpreta como una muestra de educación y respeto, incluso si no compartes la religión.
  • Ten paciencia y empatía. El ayuno y la falta de sueño pueden afectar al ritmo diario. Mostrar comprensión en el trabajo o en el trato personal marca la diferencia.

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