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Cuatro años de la guerra en Ucrania: avance y posibles escenarios

Análisis

Andrea Vázquez
Andrea Vázquez
Estudiante de Relaciones Internacionales y Filosofía, Política y Economía. Apasionada de la geopolítica y la seguridad internacional, con un profundo interés en analizar y comprender las causas y las dinámicas de los conflictos internacionales.

La guerra en Ucrania comenzó el 24 de febrero de 2022, cuando Rusia lanzó una invasión a gran escala en el país. Cuatro años después, el conflicto continúa redefiniendo la seguridad global. En este artículo, Andrea Vázquez analiza la evolución del conflicto y los posibles escenarios para su desenlace.

Mientras los combates se perpetúan en el frente y la población civil sufre las consecuencias de la guerra. Los esfuerzos en las negociaciones siguen sin alcanzar un alto el fuego duradero.

2022: Inicio de la invasión y resistencia ucraniana

La ofensiva del primer año buscó tomar las grandes ciudades y el poder político rápidamente, pero la resistencia ucraniana, apoyada por el suministro de armas occidentales, frenó estos avances. La guerra no se resolvió de forma rápida y entró en un proceso de desgaste.

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2023: Guerra de desgaste

Durante el segundo año, el conflicto se volvió más estático. Las líneas del frente en el este y sur se consolidaron, y ambos ejércitos sufrieron grandes bajas sin avances reales. Los suministros de municiones, la defensa aérea y el apoyo logístico se volvieron centrales para sostener cualquier operación ofensiva o defensiva.

2024–2025: nuevas tácticas y presiones internacionales

La victoria de Donald Trump en las elecciones estadounidenses de noviembre de 2024 y su toma de posesión en enero de 2025 generaron nuevas expectativas sobre el posible fin de la guerra.

Durante la campaña y tras asumir la presidencia, Trump defendió la necesidad de acelerar las negociaciones. Además, cuestionó el alcance del apoyo financiero y militar a Ucrania. Esto generó debates en el Congreso y retrasos en los nuevos paquetes de ayuda.

Aunque el respaldo estadounidense no se interrumpió, pasó a estar más condicionado políticamente. Esta nueva dinámica obligó a los aliados europeos a reforzar su implicación.

2025-2026: nuevas negociaciones

Este último año ha estado marcado por el desgaste militar y los renovados intentos diplomáticos. En el frente, la situación cambió poco: las líneas permanecieron en gran medida estables y continuaron los ataques con drones y misiles, especialmente contra infraestructuras energéticas y zonas civiles. Sin embargo, a nivel político, la administración de Trump impulsó con más intensidad las negociaciones entre Washington, Kiev y Moscú.

Recientemente, se han celebrado reuniones en Abu Dabi. En ellas se han reunido representantes de Estados Unidos, Ucrania y Rusia para explorar posibles fórmulas de alto el fuego.

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Aunque estas conversaciones no han logrado un acuerdo definitivo, reflejan una voluntad de negociar por parte de ambos bandos. Para ello, utilizaron el intercambio de 314 prisioneros y el anuncio de una siguiente ronda como prueba de que un entendimiento es posible.

Posibles escenarios:

  1. Rusia pierde capacidad y se debilita progresivamente.

En este escenario, el impacto de las sanciones económicas, el desgaste militar y la presión internacional reduce en gran medida la capacidad de Rusia para sostener un conflicto de larga duración. Las sanciones occidentales han afectado a sectores clave de la economía rusa, como la energía.

«Rusia enfrenta una economía estancada con presión creciente sobre sus finanzas públicas, lo que limita su margen para sostener la guerra a la intensidad actual más allá de 2026″, según The Moscow Times.

Los altos costes humanos y materiales también han mermado la moral de las fuerzas sobre el terreno. Si Occidente mantiene el respaldo logístico y financiero a Ucrania, Rusia podría verse obligada a aceptar un alto el fuego desfavorable. No implicaría una derrota total rusa, pero sí un debilitamiento suficiente como para reducir sus objetivos estratégicos.

  1. Ucrania pierde apoyo y se ve obligada a aceptar condiciones.

La resistencia ucraniana ha estado fuertemente sostenida por el respaldo de Estados Unidos y la Unión Europea. Sin embargo, si el apoyo estadounidense se reduce lo suficiente, o si Europa no logra compensar el déficit, Ucrania podría verse en dificultades para sostener su resistencia militar a largo plazo.

En ese caso, Kiev podría verse empujada a sentarse a negociar desde una posición más débil. Podría aceptar condiciones que incluyan concesiones territoriales o ceder ante una negociación pactada con «garantías de seguridad» hacia Estados Unidos.

  1. Continuación de la guerra de desgaste (con posible riesgo de escalada).

Este escenario es, a corto y medio plazo, el más probable, considerando la evolución del conflicto hasta ahora. Desde 2023, las líneas del frente se han mantenido relativamente estables, con combates continuos pero sin avances territoriales que sean decisivos.

El empleo de drones (por ambos bandos) y los ataques estratégicos a infraestructuras críticas (energía, comunicaciones, transporte) han marcado un patrón de desgaste prolongado en lugar de grandes ofensivas rápidas.

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En este contexto, el conflicto se cronifica: aumenta el desgaste económico, la fatiga social y la presión internacional, pero sin un punto de ruptura claro. Además, cuanto más se prolonga la guerra, mayor es el riesgo de incidentes que puedan generar tensiones como ataques más profundos, errores de cálculo o crisis en zonas fronterizas, aunque una escalada regional directa sigue siendo poco probable.

  1. Alto el fuego (¿de camino hacia la paz?).

Uno de los escenarios más probables a corto plazo es la formalización de un alto el fuego, impulsado por la fatiga bélica, los costes económicos acumulados y la presión diplomática de actores externos. Este resultado no implicaría una paz definitiva, sino una congelación del conflicto.

Sin embargo, un alto el fuego estable podría ser el primer paso hacia una paz negociada a medio o largo plazo. Para ello, debería conllevar garantías de seguridad creíbles para Ucrania, mecanismos internacionales de verificación y un marco progresivo de levantamiento de las sanciones.

¿Estamos cerca del fin?

Cuatro años después del inicio de la guerra, el conflicto en Ucrania sigue sin una clara solución. Ninguno de los escenarios puede descartarse, pero a corto plazo parece más probable que continúe la guerra de desgaste o que se alcance un alto el fuego limitado antes que una victoria clara de alguna de las partes.

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El futuro dependerá sobre todo de factores políticos: el apoyo internacional a Ucrania, la capacidad de Rusia para sostener el esfuerzo militar y la voluntad real de negociar. 

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