Un informe expone cómo el sistema educativo ruso impone el control ideológico, vigila estudiantes y justifica la guerra en Ucrania.
Amnistía Internacional denunció este lunes el «adoctrinamiento estatal» en las escuelas de Rusia, donde, según la organización, niños y niñas son sometidos a propaganda diaria y a un sistema de vigilancia constante. La ONG alertó de que los centros educativos se han convertido en «fábricas de sumisión», en un contexto marcado por la guerra en Ucrania y el control ideológico del Estado sobre la enseñanza.
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Según el informe «Solo Fuentes Oficiales: Adoctrinamiento en el Sistema Educativo Ruso», las autoridades utilizan materiales educativos para moldear la visión del alumnado. «Las autoridades rusas niegan a los niños y niñas el derecho a una educación de calidad utilizando clases y libros de texto cargados de propaganda», señaló la organización, que además denunció la represión de «la libertad de expresión, el pensamiento independiente y el acceso a la información».
Control ideológico y vigilancia del alumnado desde las aulas
El documento detalla que el sistema educativo está controlado por el poder central, extendiéndose tanto en Rusia como en territorios ocupados de Ucrania. Además, los docentes reciben instrucciones específicas para vigilar al alumnado, incluyendo su actividad en Internet, recopilar información sobre sus opiniones y reportar cualquier postura crítica. Este mecanismo busca detectar y frenar posibles disidencias desde edades tempranas.
Marie Struthers, directora de Amnistía Internacional para Europa Oriental y Asia Central, afirmó que «los centros escolares rusos han dejado de ser templos del saber para convertirse en fábricas de sumisión». También subrayó que el Estado define qué deben aprender los estudiantes sobre Rusia y el mundo, y advirtió que «la intensidad y la dimensión de las iniciativas del Kremlin» convierten el adoctrinamiento en un fenómeno sistémico.
Libros de texto únicos para reforzar la narrativa del Kremlin
Desde 2023, el Ministerio de Educación ha impuesto un único conjunto obligatorio de libros de texto, que presentan a Rusia como una «fortaleza sitiada» y justifican sus acciones militares. «Los libros de texto rusos presentan una visión única de la historia que justifica cualquier decisión tomada en Moscú», recoge el informe, que añade que la guerra contra Ucrania es descrita como «una necesidad histórica», mientras que las opiniones alternativas son calificadas de «hostiles» o «destructivas».
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Amnistía también denunció prácticas de vigilancia clandestina y constante, tanto dentro como fuera de las aulas. «Las autoridades rusas están adoptando medidas profilácticas» que incluyen control ideológico y recopilación de datos, explicó Struthers, quien advirtió que estas políticas permiten «identificar y sancionar a quienes no se atienen a esa narrativa». La organización concluyó que estas acciones vulneran derechos fundamentales, incluyendo la intimidad y la libertad de expresión, y reclamó el fin inmediato de estas prácticas.




