El maoísmo se ha convertido en una de las etapas más relevantes y contradictorias de la historia de la República Popular China, particularmente en términos económicos. Hoy, medio siglo después de la muerte del fundador de la República Popular, la mayoría de los preceptos económicos del maoísmo han sido abandonados. Sin embargo, el maoísmo forma parte de un periodo histórico que abarca 27 años (1949-1976). En este marco, cabe destacar cinco periodos diferenciados, que en este artículo, Miquel Ribas, alumno del Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítico y el Curso de Experto en China de LISA Institute, analiza en profundidad, como reflejo de la evolución económica, política y social que marcó a la República Popular China desde su fundación hasta la muerte de Mao Zedong.
1949-1952: De la fundación de la República Popular al Primer Plan Quinquenal
El primer periodo abarcaría desde 1949 —tras la fundación de la RPC— hasta 1952, año en que se aprobó el Primer Plan Quinquenal (1953-1957). A lo largo de estos tres años, la economía pasó a un segundo plano, ya que los nuevos dirigentes del país se centraron en construir las estructuras políticas de un Estado marxista-leninista de matriz estalinista.
En el ámbito económico, la medida principal se centró en reducir la inflación mediante políticas de estabilidad presupuestaria, con el objetivo de recuperar los niveles de producción anteriores a la guerra para el año 1952 y priorizar la reconstrucción del país. No se llevó a cabo una nacionalización generalizada de los sectores económicos; en su lugar, solo se nacionalizaron las industrias a gran escala y el sector bancario, mientras que las pequeñas empresas siguieron operando según los principios del mercado.
1952-1958: De la cooperación con la URSS y la construcción del socialismo
El segundo periodo abarca de 1952 a 1957, comenzando con la aprobación del Primer Plan Quinquenal. Durante esta etapa se inició la colectivización de la agricultura y se puso énfasis en una campaña de industrialización nacional centrada en la industria pesada. Asimismo, se establecieron comunas agrícolas (danweis). Paralelamente, para 1956 se había llevado a cabo la nacionalización de todo el sector comercial e industrial privado.
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Fue un periodo de éxito económico, ya que la producción industrial experimentó un crecimiento significativo, pasando del 14 % al 19 %. La cooperación con la URSS también fue un aspecto destacado, pues implicó el traslado de expertos y conocimientos técnicos para impulsar el desarrollo del país; una asistencia que resultó casi decisiva para llevar a cabo cientos de programas industriales a gran escala.
1958-1962- Gran Salto Adelante y ruptura sino-soviética
El Gran Salto Adelante (1958–1965) fue el primer gran fracaso económico del maoísmo. A raíz de las tensiones con Moscú, Pekín adoptó un plan económico cuyo objetivo era superar la producción de acero del Reino Unido en un plazo de quince años. La iniciativa terminó en desastre debido a errores de planificación, a la mala calidad de los hornos y a una caída catastrófica de la población y la productividad, provocada por la Gran Hambruna y unas cargas de trabajo extenuantes. Además, en 1960, Moscú ordenó la retirada de los expertos técnicos y suspendió las inversiones y los créditos. Esta decisión supuso un duro golpe que desencadenó un desplome de la producción.
1962-1964: Liberalización económica parcial
1962 fue un año especialmente difícil. El Politburó del PCCh logró apartar temporalmente a Mao y sustituirlo por una troika encabezada por Liu Shaoqi, Deng Xiaoping y Peng Zhen. Su objetivo era desideologizar la economía, la cual se alineaba con los postulados de facción pragmática —centrada en impulsar la producción agrícola y los bienes de consumo—, siguiendo los parámetros económicos de la Nueva Política Económica (NEP) de Lenin. La nueva dirección reestructuró la producción con relativa rapidez para recuperarse de los efectos del Gran Salto Adelante.
1964-1976: El Tercer Frente y la Revolución Cultural
En 1964, Mao recuperó el control del país y de la economía china con el apoyo del ejército. A lo largo de este periodo, los militares ganaron influencia en la gestión económica. Un acontecimiento destacado en este contexto fue la aprobación del «Tercer Frente». Se trató de una campaña económica centrada en revitalizar las regiones interiores menos desarrolladas del oeste y el centro de China mediante el impulso de la industria pesada, con el fin de atender las necesidades del EPL y la industrialización agrícola.
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La Revolución Cultural comenzó en 1966. En el ámbito económico, sus principales efectos fueron la destrucción del capital humano del país y el fracaso en la implementación del Tercer Plan Quinquenal (1966-1970). Por su parte, el Cuarto Plan Quinquenal (1971-1976) buscaba impulsar las industrias del carbón, el acero, el cemento, los fertilizantes y la maquinaria agrícola.
Fin del maoísmo: una economía con luces y sombras la cual sentó las bases para la Reforma y Apertura
En general, el maoísmo presenta algunas cifras significativas que vale la pena considerar, como una tasa media de crecimiento del PIB del 4,5 %, prácticamente idéntica a la de la URSS. Además, el PIB se triplicó en un periodo de 25 años, pasando de 305.900 millones a 931.000 millones de dólares, y se sentaron las bases para transformar a China de una economía agraria a una industrial: la participación del sector agrícola en el PIB descendió del 60 % al 34 %, mientras que la del sector industrial aumentó del 10 % al 37 %, registrando una tasa de crecimiento medio del 9,9 % durante la década de 1970.
Los principales problemas fueron, por un lado, el crecimiento demográfico —un factor que mantuvo bajas las tasas de crecimiento per cápita, a veces insuficientes para satisfacer las necesidades de una población en expansión, lo que resultó en un aumento del PIB per cápita de apenas el 2,5%—. Por otro lado, hubo errores de planificación y una destrucción de capital humano —como ocurrió durante el Gran Salto Adelante y la Revolución Cultural—, sumados a una disminución de la productividad total de todos los demás factores.
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Todo ello dio lugar a indicios de que el modelo de industrialización acelerada y extensiva bajo planificación centralizada —que imposibilitaba la modificación del sistema— estaba llegando a sus límites, generando la necesidad de reformas económicas que se implementaron posteriormente a partir de 1978, cuando Deng Xiaoping asumió la dirección del país.
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