En este artículo, Ángela Martínez, alumna del Máster Profesional de Analista Criminal y Criminología Aplicada, analiza las diferencias entre la psicopatía masculina y femenina. El texto aborda cómo se manifiestan estos rasgos en mujeres, por qué muchos casos pasan desapercibidos y qué limitaciones presentan las herramientas actuales de diagnóstico.
Siguiendo las directrices de Lisa Institute, la psicopatía es un trastorno de personalidad caracterizado por rasgos como la falta de empatía, la manipulación, la impulsividad, la superficialidad emocional y la falta de remordimiento. Aunque no todas las personas con psicopatía se involucran en comportamientos criminales, existe una asociación entre la psicopatía y ciertos tipos de conducta delictiva. Algunos puntos que considerar incluyen:
- Comportamiento manipulador
- Falta de empatía
- Impulsividad
- Falta de remordimiento
Siguiendo esta orientación inciden en la importancia de que no todas las personas con psicopatía cometen delitos, y no todas las personas que cometen delitos son psicópatas. La relación entre la psicopatía y la conducta criminal es compleja y está influenciada por múltiples factores, incluidos los contextos ambientales y sociales.
El diagnóstico y la evaluación de la psicopatía deben ser efectuados por profesionales capacitados en psicología forense y salud mental. Aquí reside la importancia de una buena metodología para encontrar una medida valida y fiable para la detección a este trastorno.
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Asi mismo conviene subrayar que La Asociación Americana de Psiquiatría (APA) sustituyó la psicopatía por el trastorno antisocial de la personalidad (ASPD) en la tercera edición del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM). En la actualidad, estamos en la quinta edición (DSM-5).
Los trastornos relacionados más cercanos son el trastorno de conducta y el trastorno antisocial de la personalidad (TAP). Estos trastornos comparten algunos rasgos coincidentes con la psicopatía, como el desprecio por las normas sociales y los derechos de los demás, así como la falta de empatía. Estos trastornos se citan a menudo en el discurso que rodea a la psicopatía.
Diferencias entre psicopatía masculina y femenina
Una vez expuesta la concepción general de la psicopatía y entendida como un trastorno multifactorial, cabe preguntarse ¿existen diferencias entre la psicopatía en hombres y en mujeres?
Como señala Paz Velasco la diferencia fundamental reside en el ámbito conductual aunque mantienen su misma estructura de personalidad, es decir ambos se caracterizan por una falta de remordimientos, insensibilidad, alto rasgos de narcisismo y egocentrismo, hostilidad, búsqueda de poder y control pero difieren en la forma de llevarlo a cabo.
Como indican los expertos en la materia, la psicopatía femenina se caracteriza por ejercer la violencia de un modo mas indirecto, siendo mas psíquica que fisica , mediante un abuso emocional y verbal, el engaño y el aislamiento social.
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Por otro lado la evidencia muestra que los hombres presentan una mayor prevalencia de violencia física y conductas antisociales manifiestas. Este patrón conductual explica que existan más mujeres psicópatas integradas que hombres, ya que su estilo de agresión no siempre se traduce en delitos visibles o sancionables. Velasco plantea, además, una tipología femenina caracterizada como «recolectora«, en referencia a que las mujeres dañan principalmente dentro de su entorno cercano y no hacia extraños.
Factores evolutivos y contexto social
Cabe mencionar otras aportaciones que complementan esta perspectiva al situar parte de estas diferencias en un posible trasfondo o raices evolutivas. Señala que el rol histórico de cuidado de los bebés habría contribuido al desarrollo de una mayor empatía en las mujeres, modulando así la expresión de su agresividad.
Debido a esta violencia extrema ejercida por los psicópatas masculinos se conocen más casos violentos y agresivos en hombres. Tal y como señala Claudia Nicolasa en sus análisis sobre psicopatía femenina, la mayor parte de información que disponemos sobre la psicopatía proviene de psicópatas con conductas antisociales que han cometido algún delito, dado que la propia psicopatía no suele ser percibida por el sujeto como un problema, este no buscará ayuda ni acudirá a especialistas que podrían detectar sus inclinaciones patológicas
Es necesario entonces preguntarnos si precisamos de las debidas herramientas de diagnostico para la detección de este trastorno.
Herramientas de evaluación y sus limitaciones
A modo de síntesis la evaluación de la psicopatía en mujeres delincuentes se ha apoyado casi exclusivamente en la adaptación de instrumentos diseñados originalmente para varones, en particular la Psychopathy Checklist Revised (PCL-R) y su versión de cribado PCL:SV.
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Diversas revisiones y estudios empíricos en muestras de mujeres internas en prisión o en dispositivos forenses coinciden en que el PCL-R sigue siendo la herramienta principal para la medición de la psicopatía femenina (Beryl et al., 2014; Vitale et al., 2002; Wynn, 2012), si bien se ha señalado que su estructura factorial y sus puntos de corte podrían no reflejar plenamente las formas específicas en que la psicopatía se manifiesta en mujeres.
En paralelo, algunos trabajos han empezado a explorar la utilidad de medidas de autoinforme, como el Self-Report Psychopathy (SRP) o escalas del Personality Assessment Inventory (PAI), así como instrumentos basados en el modelo triárquico de la psicopatía, aunque la evidencia en población femenina sigue siendo comparativamente limitada.
La PCL-R: fundamentos y estructura
A continuación, se procede a exponer los fundamentos y la estructura de la Psychopathy Checklist–Revised (PCL-R) puesto que constituye la herramienta de referencia a nivel internacional en la evaluación forense y psicopatológica de la psicopatía .
La escala PCL-R, es una herramienta desarrollada por Robert Hare. Doctor en psicología e investigador de renombre en el campo de la psicología criminal. Es profesor de la University of British Columbia donde sus estudios se centran en psicopatología y psicofisiología.
Creada a partir de la información obtenida de la población de hombres recluidos.
Este instrumento esta dividido en dos factores el primero es el carácter interpersonal afectivo en este apartado se tiene en cuenta como se relaciona la persona con su entorno y su mundo emocional y el segundo factor consiste en el estilo de vida antisocial, abarca aquellos elementos relacionados con problemas de conducta, irresponsabilidad e impulsividad y con un déficit en la socialización del individuo. (el respeto de normas , respeto de la integridad de los demás , saber vivir en sociedad..).
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Como sostiene Nicolasa nos encontramos con dos sesgos importantes dentro de esta escala: en su medición de conductas delictivas y en el propio genero masculino, resultando que la aplicación de esta escala a psicópatas integradas-os que no son antisociales (no cometen delitos) puntuaran bajo.
El narcisismo como rasgo diferencial
Resulta relevante destacar que uno de los ítems contemplados en la misma PCL-R (el rasgo narcisista ) puede contribuir a identificar matices diferenciales entre la psicopatía en hombres y en mujeres.
En el caso de los hombres, el narcisismo suele expresarse mediante la búsqueda de validación externa, una autovalía exagerada y una autoimagen grandiosa orientada al reconocimiento social. En las mujeres, en cambio, este rasgo tiende a manifestarse a través de formas más insidiosas de manipulación dentro de su entorno inmediato, utilizando la adulación del otro como vía para alcanzar sus objetivos.
La «cifra negra» femenina
Siguiendo esta línea, estudios como el desarrollado en la Universidad de Tromsø (Noruega) estiman que alrededor del 30% de los hombres y un 17% de las mujeres en entornos penitenciarios presentan rasgos psicopáticos. Ahora bien, ¿podemos considerar estas cifras como un reflejo real de la existencia del trastorno?
Tal como se expone anteriormente diversos especialistas señalan que la psicopatía femenina se manifiesta con mayor frecuencia en formas integradas y no delictivas, lo que implica que una parte significativa de estas mujeres jamás entra en contacto con el sistema penal ni con los instrumentos diagnósticos formales. Esta “cifra negra” estructural cuestiona hasta qué punto los porcentajes disponibles representan la verdadera magnitud del fenómeno y advierte de que la psicopatía femenina podría estar sistemáticamente sin detectar
Conclusión
En conclusión el estudio de la psicopatía femenina continúa enfrentándose a importantes limitaciones conceptuales y metodológicas, derivadas en gran parte de que la mayor parte del conocimiento disponible procede del análisis de hombres privados de libertad.
Esta realidad implica que muchas mujeres con rasgos psicopáticos, especialmente aquellas integradas y sin historial delictivo, tienden a obtener puntuaciones bajas, quedando invisibilizadas en las tipologías tradicionales.
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