ACNUR alerta de que el 70% de los refugiados vive en desplazamiento prolongado pese a la caída global, y muchos retornos son frágiles.
El desplazamiento forzoso a nivel mundial se redujo en 2025 por primera vez en una década, según el informe anual de ACNUR, que sitúa el total en 117,8 millones de personas, 5,4 millones menos que el año anterior, lo que representa un descenso del 4%. Sin embargo, el organismo advierte de que siete de cada diez refugiados viven en situaciones de desplazamiento prolongado, lo que mantiene la presión sobre la comunidad internacional para encontrar soluciones duraderas.
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El informe, titulado «Tendencias Globales. Desplazamiento forzoso en 2025», atribuye la caída al aumento de los retornos en grandes crisis como Afganistán, República Democrática del Congo, Sudán y Siria. No obstante, ACNUR subraya que muchos regresos se producen «en circunstancias adversas» debido a los «contextos frágiles» para la reintegración, lo que cuestiona la sostenibilidad de estos movimientos.
Retornos en condiciones adversas
En paralelo, el número de personas que necesitan protección internacional descendió hasta 35,6 millones, cerca de 1,2 millones menos, a los que se suman casi seis millones de palestinos bajo mandato de UNRWA. Al mismo tiempo, las solicitudes de asilo superaron a las decisiones adoptadas, lo que provocó un incremento de 645.300 personas hasta rozar los nueve millones en esta situación. Los desplazados internos representan el 58% del total, con 68,6 millones, un 7% menos que el año anterior.
Durante 2025, 5,4 millones de personas huyeron a otros países, en su mayoría vecinos, y cerca del 60% procedían de ocho Estados, entre ellos Sudán, Ucrania y Venezuela. En contraste, los retornos aumentaron un 50% hasta los 14,7 millones, uno de los niveles más altos registrados, concentrados principalmente en RDC, Sudán, Siria y Afganistán. Sin embargo, las llegadas por reasentamiento cayeron casi a la mitad, hasta 81.800 personas, con descensos destacados en países como Estados Unidos.
Impacto de los conflictos en 2026
Por otra parte, los acontecimientos de 2026 han alterado la tendencia. El informe señala que el conflicto en Oriente Próximo tras la ofensiva del 28 de febrero contra Irán y la reanudación de combates en Líbano han provocado alrededor de un millón de desplazados internos en Líbano y 3,2 millones en Irán. Esta situación ha debilitado la protección y aumentado las necesidades humanitarias, además de generar retornos «en circunstancias adversas». A ello se suman 549.800 sirios y 678.500 afganos retornados a mediados de mayo, muchos por el deterioro de la seguridad en países de acogida.
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En este contexto, el alto comisionado, Barham Salih, ha advertido de la persistencia del problema estructural: «Para demasiadas personas refugiadas, el desplazamiento comienza como una tabla de salvación, pero acaba prolongándose toda una vida». Asimismo, ha insistido en que «la ayuda humanitaria salva vidas, pero no puede ser el destino final», y ha reclamado «un cambio de paradigma» para reducir el desplazamiento prolongado. Salih ha recalcado que «el asilo y la protección salvan vidas y no están en cuestión», aunque ha alertado de que no se puede aceptar que millones de personas permanezcan sin perspectivas durante años.




