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Los bazaríes: la «burguesía del Bazar» que agita las rebeliones en Irán

Las protestas en Irán han evidenciado una ruptura entre la élite comercial del Bazar y el régimen teocrático. La crisis económica y el creciente poder del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) están reconfigurando viejas alianzas. En este artículo, Roberto Mansilla, alumni de Máster Profesional de Analista de Inteligencia de LISA Institute analiza cómo la «burguesía del Bazar» enfrenta su mayor desafío político en décadas.

La nueva ola de protestas que sacude a Irán está determinada por la crisis económica y por un creciente malestar social contra el sistema político teocrático. Este sistema ha sido dirigido por los ayatolás desde 1979. En este contexto, un actor clave vuelve al centro de atención: los bazaríes o «burguesía del Bazar de Teherán». Su peso político ha sido decisivo en diversos momentos de la historia del país persa.

Precisamente, un catalizador de estas protestas iniciadas el pasado 28 de diciembre fue la llamada «burguesía del Bazar» en Teherán. Esta reacción surgió ante las pérdidas económicas causadas por la devaluación de la moneda nacional, el rial. El cierre de establecimientos comerciales y las manifestaciones en las calles indican que elBazar de Teherán fue el epicentro inicial de la rebelión. Esta fue impulsada por élites económicas vinculadas a redes comerciales y sociales existentes en ese entorno.

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El malestar fue expandiéndose a ciudades como Shiraz, Kerman, Qom e Isfahán, entre otras. Estas localidades cuentas con un enorme valor estratégico por constituir centros de poder político, económico y religioso con sus respectivas «burguesías del Bazar».

Así mismo, más allá de la intromisión exterior principalmente por parte de EEUU e Israel, las protestas han sido movilizadas por clases medias y populares afectadas por la crisis económica y los cambios que se están observando en el capitalismo global, contextualizadas en el caso iraní por las sanciones exteriores y la rigidez y represióndel régimen dirigido por el ayatolá Alí Jamenei.

La burguesía del Bazar que ha sobrevivido a todo tipo de cambios

Diversas fuentes históricas coinciden en señalar que el Bazar, cuya palabra se deriva del persa wāzar, constituye la vida pública del Islam.

Las Rutas de la Seda, iniciadas en la Antigüedad, consolidaron progresivamente el poder mercantil del Bazar dentro del mundo islámico. En el caso persa, este espacio se constituyó como un actor de influencia política, social y cultural. Su relevancia se ha mantenido hasta nuestros días.

Desde el punto de vista del poder, los espacios públicos en las ciudades iraníes estaban formados históricamente por las calles, el Bazar y el Meydan (plaza). En esos espacios mandaban las normas del poder estatal, con una tradición básicamente dictatorial. Esto contrastaba con el poder religioso, predominante en los espacios sagrados.

Durante siglos esta dicotomía de poder estatal y religioso condicionó las luchas por el poder en Irán. 

Ubicado al sur de la capital iraní, el Gran Bazar de Teherán (Bazaar-e Bozorg-e Teherán) cuenta con más de 10 km de pasillos especializados por producto. De orígenes feudales, la burguesía que domina el Bazar ha sido un actor económico y social tradicional. Su postura oscila entre el apoyo y la oposición según quién esté en el poder en Irán. Así, se convierte en un termómetro de la estabilidad económica y social del país.

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Los bazaríes se han consolidado como una élite mercantil de carácter tradicional, dominada por grandes familias y clanes de comerciantes con generaciones operando en ese espacio. Sin embargo, sus intereses a menudo entran en conflicto con las nuevas estructuras de poder. El bazar representa una red compleja, donde estas élites interactúan y, en muchos casos, confrontan al poder económico y político del establishment.

El papel de los bazaríes ha sido decisivo en momentos clave de la historia del país persa. Participaron en la adopción de la Constitución de 1906, de tintes modernizadores. También influyeron durante el golpe de la CIA en 1953 contra el primer ministro Mohammad Mosaddeq, quien nacionalizó el petróleo. Finalmente, fueron actores relevantes en la caída de la monarquía del Shah Reza Pahleví en 1979.

Más allá del comercio, el Bazar ha operado como entidad bancaria, como foro para personalidades notables y como organismo de solidaridad y cooperación con clérigos islámicos, lo cual los conectaba directamente con la elite teocrática de los ayatolás. Además de institución económica ha sido una red social estrechamente ligada al clero. «Cerrar el bazar» era una señal inequívoca de entrada en protesta, y la legitimidad religiosa funcionaba como elemento de cohesión. 

El Shah Reza Pahlavi fue consciente del poder de esta elite y las posibilidades de que se convirtiera en un formidable enemigo. Para ello, el Shah impulsó nuevas cadenas comerciales e iniciativas urbanísticas como nuevas avenidas y calles que disminuyera el monopolio comercial de los bazaríes. Esto permitió que el Bazar terminara activando apoyo financiero y político a los religiosos que tomaron el poder en 1979, derrocando la monarquía Pahleví.

Tras la revolución, esta relación se transformó. Los sectores más poderosos del Bazar, integrados en redes institucionales y beneficiarios de rentas estatales, pasaron a formar parte del orden dominante. El Bazar dejó así de ser una fuerza relativamente autónoma para convertirse, en gran medida, en un actor conservador alineado con el poder. 

Desde entonces, quedó fijada una fractura interna entre los grupos integrados en el sistema y los sectores periféricos excluidos de esas redes.

La relación de los bazaríes con el denominado «Nizam» ha mostrado un notable distanciamiento. Este término se refiere al complejo político-militar de naturaleza teocrática y secular que mantiene el estatus quo en Irán. En él, el Líder Supremo convive con el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI). De ser un amortiguador de las tensiones sociales y económicas, el Bazar ha pasado a convertirse en un actor político de mayor peso. Ahora actúa contra el «Nizam» imperante, exigiendo tácitamente un cambio de sistema.

Algunas fuentes señalan que la riqueza económica del Bazar se sustenta en transacciones diarias de decenas de miles de dólares. Un puesto en la entrada del Bazar oscila entre los US$ 4 y 5 millones y los alquileres pueden alcanzar los US$ 20.000. Consciente del poder que representa, esta burguesía también se ha visto beneficiada deexenciones fiscales por parte de diversos regímenes que han ostentado el poder en Teherán, desde la monarquía hasta el actual sistema teocrático de los ayatolás. Las elites de poder coinciden en el factor decisivo que supone el apoyo político de la «burguesía del Bazar». 

No obstante, la crisis de 2026 parece revelar una ruptura entre el Bazar y el poder del régimen, tomando en cuenta el apoyo a las protestas. Desde que comenzaron las protestas el 28 de diciembre, los bazaríes han cerrados sus negocios en el Bazar, pasando a la acción en las calles.

Esta ruptura podría evidenciar un cambio importante en el poder del Bazar. Según el analista iraní Saeed Laylaz —quien proviene de un conocido clan bazarí—, «el Bazar ya no cuenta en el futuro de Irán». La descentralización económica y las nuevas tecnologías, como el móvil o internet, han reducido la fuerza económica de los bazaríes.

A finales de la década de 1980, el Bazar de Teherán llegó a canalizar un tercio del comercio de todo Irán. De acuerdo a algunas fuentes, ese porcentaje hoy en día representa la sexta parte del comercio nacional. 

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Las liberalizaciones impulsadas por el entonces presidente Akbar Hashemí Rafsanjani durante la década de 1990, en su momento apoyadas por los bazaríes, terminaron siendo contraproducentes. Estas reformas afectaron su poder, excesivamente proteccionista y estructuralmente dependiente de los vaivenes del mercado petrolero. Además, el Bazar está conectado a redes comerciales internas y externas que han cambiado rápidamente, especialmente en el ámbito tecnológico.

Como indica la politóloga iraní Nazanín Armanian, «los bazaríes, élite comercial anclada en la época feudal, se despegan del régimen, reduciendo aún más su base social. Esto lo convierte en una camarilla (más peligrosa que nunca) de mulás y militares apocalípticos». Así, temerosa de perder su tradicional monopolio, la «burguesía del Bazar» podría apostar por entronizar alguna opción alternativa en el poder iraní. No se descartan liderazgos populistas que le permitan preservar su influencia.

Un poderoso rival: el Cuerpo de los Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI)

Por otro lado, ha entrado en escena otro actor de poder: el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI). Se trata de un cuerpo pretoriano que no solo controla redes políticas, militares y de milicias (Basij), sino también un emporio empresarial de alto nivel.

El malestar social se ha intensificado más allá del ritmo de vida de las élites del poder teocrático y del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI). El CGRI detenta prácticamente el poder de facto dentro del régimen gracias a sus redes militares y paramilitares. También controla sectores del programa nuclear y los mecanismos de seguridad estatales.

Además, el cuerpo maneja un amplio conglomerado empresarial con ramificaciones económicas externas. Estas ramificaciones van más allá de Oriente Próximo y han tenido presencia en contextos como el caso de Venezuela.

El creciente poder del CGRI ha contribuido al silencioso ocaso de la «burguesía del Bazar». Este cuerpo domina amplios sectores productivos, como la industria petrolera, el transporte, las comunicaciones y la construcción. Ese control refuerza su poder político y reduce el margen de maniobra de otras instituciones del Estado. Varias áreas estratégicas pasaron a depender de redes y empresas bajo su órbita. Esto dejó poco espacio para la competencia y limitó la capacidad del Ejecutivo para dirigir la política económica.

Por tanto, el CGRI ha logrado una penetración profunda en la economía iraní. Ha adquirido activos y controla sectores clave, lo que le otorga gran influencia sobre el comercio y el propio Bazar. En ocasiones, esto ha perjudicado a los comerciantes locales. También se han generado conflictos políticos con los bazaríes, que buscan mantener su autonomía frente a las fuerzas estatales. Estas fuerzas, lideradas por la teocracia y el CGRI, intentan centralizar el poder económico.

La crisis de 2026: ¿fin del monopolio de la burguesía del Bazar o adaptación a una nueva realidad?

El contexto de las protestas de 2026 no sólo supone un reto para el régimen teocrático sino también para la capacidad de los bazaríesde seguir manteniendo su poder económico y de influencia política ante la posibilidad de cambios políticos.

Las desigualdades sociales determinan una clave importante detrás de estas protestas. Aproximadamente un 80% de la población iraní colinda con el umbral de la pobreza, en total casi unos 50 millones de personas. La pérdida sostenida de poder adquisitivo ha deteriorado la capacidad de consumo de amplias capas de la población, en especial alimentos básicos, acceso a la vivienda y medicamentos. 

Argumentando falta de liquidez, en octubre pasado el gobierno de Masoud Pezeshkian eliminó subsidios y ayudas que beneficiaban a unas 14 millones de familias en condición vulnerable. No obstante, según reveló el Departamento del Tesoro de los EEUU (con evidentes intenciones de influencia mediática en medio de las protestas), Irán ha venido transfiriendo unos US$ 1.000 millones al movimiento islamista libanés Hizbulá, un actor con el que Teherán mantiene estratégicos intereses geopolíticos pero también económicos vía negocios privados.

La hiperinflación, calculada por algunas fuentes en un 600%, empeora el cuadro socioeconómico principalmente para los jóvenes en materia de empleo e independencia familiar. Más del 60% de los 91.500.000 de habitantes de Irán es menor de 30 años. Como era de esperarse por parte de un régimen caracterizado por su rigidez, la brutal represión ha aumentado las tensiones sociales y políticas.

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Muchos bazaríes trabajan con divisas extranjeras, principalmente el dólar como referencia implícita. Importan mercancía, fijan precios, calculan márgenes y organizan pagos, incluidos cheques y deudas a corto plazo, sobre la base de un tipo de cambio que asumen relativamente estable durante un periodo mínimo. Cuando esa estabilidad desaparece, el ciclo elemental del comercio se rompe. En la práctica, esto significa cheques que no pueden cubrirse, deudas a corto plazo que dejan de ser sostenibles y compromisos comerciales que se rompen no por mala gestión sino por una depreciación acelerada de la moneda.

Ante este panorama, el giro de apoyos políticos de los bazaríesse muestra igualmente polarizado al no tener un interlocutor claro de representación. La única certeza está en observar que su verdadero rival y competidor es el CGRI, cuyo poder está creciendo dentro del régimen. El malestar con la teocracia es igualmente visible entre los bazaríes pero sus redes de conexión con ese estamento son más fluidos que con otros actores de peso. 

Tampoco está clara la posición del Bazar con respecto a los intereses, principalmente occidentales, de reinstaurar a los Pahleví en el poder en un contexto de transición. Como se indicó anteriormente, los bazaríes fueron decisivos en la caída de la monarquía en 1979. En el contexto actual, Reza Pahleví podría intentar acercar posiciones con la burguesía del Bazar. 

No obstante, la realidad determina igualmente analizar la situación en términos de realpolitik, un ejerciciosimilar a la situación actualmente existente en la Venezuela post-Maduro. Si bien el propio Pahleví insta a un cambio de régimen, el estatus quo de poder en Irán se observa prácticamente concentrado en manos del CGRI, lo cual sugiere que este estamento político-militar-empresarial estaría capacitándose para eventualmente tomar el poder y crear un régimen presidencialista, de características incluso populistas pero afianzado por el pretorianismo militar, sin que necesariamente este contexto implique la demolición del sistema teocrático, cuyo peso político puede verse convenientemente desplazado. 

Finalmente, los grupos reformistas siempre han ejercido un peso considerable dentro del sistema político iraní, lo cual puede vertebrar circunstancialmente redes de conexión con los bazaríes con evidentes intereses políticos en un momento de descontento y de demandas de apertura.

No obstante, los reformistas así como los partidos de izquierdas siempre han visto con recelo el conservadurismo político del Bazar y sus históricas relaciones de poder con un clero que ve hoy contestada su autoridad.

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Un año de Trump: así ha cambiado el mundo

Del proteccionismo comercial a la polarización social: las claves de un año que ha sacudido el equilibrio global.

Ha transcurrido un año desde que Donald Trump regresó a la Casa Blanca, marcando el inicio de una segunda era presidencial que ha sacudido los cimientos del orden global. Su visión del América First o «América primero» ha acelerado tendencias. Esto ha generado una situación de incertidumbre, pero también de reajustes estratégicos en todo el planeta.

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El mundo es más proteccionista, más desconfiado y más repartido en varios polos de poder, donde se están redefiniendo las alianzas internacionales. Hay más énfasis en la soberanía de cada país y menos en las reglas comunes, lo que genera incertidumbre, pero también obliga a todos a pensar mejor dónde se colocan y con quién se alinean.

Auge del proteccionismo comercial

En comercio, la idea central es sencilla: cada país mira más por sí mismo. En lugar de grandes acuerdos entre muchos países, se está tirando más de pactos de tú a tú y de subir impuestos a los productos que vienen de fuera. Eso hace que algunas cosas sean más caras y complique la vida a las empresas que dependen de piezas o materias de otros lugares, pero también está dando un empujón a ciertas industrias locales que intentan ocupar esos huecos.

Reajuste de las alianzas geopolíticas

En política internacional, las amistades de toda la vida ya no son tan seguras. Estados Unidos presiona más a sus socios para que paguen su parte y eso genera roces dentro de alianzas que parecían intocables. Algunos países y bloques (como Europa) empiezan a buscar más independencia o incluso a acercarse a otras potencias, lo que hace el mapa de aliados y rivales mucho más complicado y cambiante.

Retroceso en compromisos climáticos

En el tema del clima se ha levantado el pie del acelerador. Con más apoyo a los combustibles fósiles y menos ganas de normas estrictas, los grandes acuerdos climáticos pierden fuerza. Aun así, gobiernos locales, empresas y organizaciones siguen intentando avanzar por su cuenta, de modo que hay muchas iniciativas sueltas, pero menos sensación de que todos reman en la misma dirección. El resultado es un conjunto de políticas donde la acción climática depende más de actores no gubernamentales que de tratados unificados.

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Endurecimiento de políticas migratorias

Las fronteras son más estrictas y entrar a Estados Unidos es más difícil para mucha gente, lo que afecta a familias, trabajadores y a los países que dependen del dinero que envían sus emigrantes. Esto está cambiando rutas, creando más situaciones de tensión en las fronteras y obligando a algunos sectores que viven de la mano de obra extranjera a buscar soluciones rápidas.

Incremento de la rivalidad tecnológica

La carrera tecnológica se ha vuelto más competitiva y desconfiada. Estados Unidos y otras potencias como China, Rusia o la Unión Europea se vigilan de cerca en campos como la inteligencia artificial, y ponen límites a lo que comparten entre ellos. Cada uno quiere desarrollar sus propias herramientas y sistemas, lo que crea bloques tecnológicos separados y convierte la innovación en una forma de poder político y económico.

Emergencia de un orden multipolar

El resultado de todo esto es un mundo menos centrado en un solo país. Estados Unidos sigue siendo muy influyente, pero su relación con el resto es más transaccional: apoyo a cambio de algo concreto. Al mismo tiempo, otras potencias están ganando peso, sobre todo en regiones como el llamado Sur Global. Eso hace que ya no haya un jefe único, sino varios centros de poder que compiten y negocian entre sí.

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Desafíos persistentes en conflictos regionales

En los conflictos abiertos, se habla más de acuerdos rápidos que de largas intervenciones militares. Se intenta negociar y rebajar tensiones sin meterse tanto con las tropas sobre el terreno, pero eso también deja espacios que otros actores locales o regionales aprovechan. El resultado es que algunos problemas se enfrían un poco, pero otros se hacen más enredados.

Cambios en la economía del ciudadano

Para la gente corriente, la economía se siente más inestable. Los precios de algunos productos importados han subido, y eso se nota en la cesta de la compra y en ciertos bienes duraderos, mientras que en otros sectores hay más trabajo gracias al impulso a la producción nacional. Al mismo tiempo, la sensación general es de incertidumbre, donde las empresas y familias dudan más antes de invertir o endeudarse, porque el clima político y económico parece cambiar con más rapidez.

Polarización política y social

La política está más crispada que antes, y esto es una tendencia que se extiende a todo el mundo. Los discursos duros y el lenguaje de «ellos contra nosotros» se han normalizado, lo que divide más a la sociedad, tanto dentro de Estados Unidos como fuera. En las redes sociales y los medios de comunicación se forman burbujas de eco donde cada grupo escucha sobre todo a quienes piensan igual, lo que hace más difícil el debate y el entendimiento entre posiciones distintas.

Presión sobre instituciones internacionales

Los grandes organismos internacionales también han notado el cambio. Se cuestiona más su utilidad, se reducen apoyos o se condiciona la colaboración a beneficios inmediatos, lo que limita su capacidad para mediar en crisis o coordinar respuestas mundiales. Esto hace que, ante problemas comunes como las pandemias, los conflictos o las migraciones, cada país tienda a reaccionar por su cuenta, y los acuerdos amplios tarden más en llegar.

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Cambios en la ayuda y cooperación exterior

La ayuda que Estados Unidos presta a otros países ha disminuido y se ha vuelto más selectiva. Los programas de cooperación, apoyo al desarrollo o asistencia en emergencias se miran con lupa y se vinculan más a objetivos políticos concretos. Para muchos países receptores esto significa tener que diversificar aliados, buscar nuevas fuentes de financiación y adaptarse a un mundo en el que nada se da por hecho.

Impacto en los derechos civiles y en el clima social interno

Dentro de Estados Unidos también se han tensado los debates sobre los derechos y las libertades. Algunas comunidades sienten que han perdido protección o reconocimiento, mientras otras perciben que recuperan espacio y voz en la esfera pública. Esto se traduce en más manifestaciones, más litigios en los tribunales y un clima social donde la sensación de conflicto cultural está muy presente.

Influencia en medios y desinformación

Se usan con más frecuencia términos como noticias falsas para desacreditar informaciones incómodas, lo que erosiona la confianza en la prensa y deja a muchos ciudadanos sin referencias claras sobre qué creer. Al mismo tiempo, la desinformación circula con mayor facilidad en redes, y la frontera entre opinión, dato y propaganda resulta cada vez más borrosa para el público general.

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Efecto en la percepción de estados unidos en el mundo

La imagen de Estados Unidos en otros países se ha hecho más contradictoria. Para algunos gobiernos y sectores sociales, la firmeza y el discurso de fuerza resultan atractivos y sirven de modelo. Para otros, el giro hacia el cada uno a lo suyo se percibe como una retirada de su papel de liderazgo global. En conjunto, Estados Unidos es un actor menos predecible, algo que hace que tanto los aliados como los rivales estén siempre recalculando sus movimientos.

ChatGPT incluirá anuncios relacionados basados en conversaciones de usuarios en el plan gratuito y Go

OpenAI asegura que la publicidad irá marcada y separada de las respuestas, y no afectará a lo que conteste el chatbot. Los usuarios podrán desactivar la personalización y se excluirán menores y temas sensibles.

La tecnológica OpenAI anunció que ChatGPT incluirá anuncios en las conversaciones de usuarios del plan gratuito y de ChatGPT Go. Las pruebas comenzarán en Estados Unidos en las próximas semanas, y las suscripciones ChatGPT Plus, Pro, Business y Enterprise no mostrarán publicidad en ningún caso.

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Sobre los anuncios, OpenAI indica que «no influyen en las respuestas» y que se optimizan para ser útiles. Además, «estarán identificados como publicidad y separados de las respuestas». La interfaz permitirá ver un anuncio y preguntar sobre él directamente, buscando ir «más allá de los mensajes y enlaces estáticos».

Basados en las conversaciones

El usuario podrá desactivar la personalización de los anuncios y borrar los datos usados en cualquier momento. «Podrás obtener más información sobre por qué ves un anuncio o descartarlo y decirnos por qué lo hiciste», explicó OpenAI. También aseguran que las conversaciones con ChatGPT siguen siendo privadas para los anunciantes y que no venderán datos.

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La incorporación de anuncios será escalonada y comenzó con pruebas para mayores de 18 años en Estados Unidos, en planes Gratis y ChatGPT Go. «Probaremos los anuncios al final de las respuestas en ChatGPT, cuando haya un producto o servicio patrocinado relevante según la conversación», señaló la empresa. Durante la prueba no habrá anuncios en cuentas que indiquen no quererlos ni cuando la cuenta sea menor de edad, y se evitarán temas sensibles o regulados como salud o política.

Amnistía advierte de la «erosión» de Derechos Humanos por las «prácticas autoritarias» de Trump

La ONG denuncia en un informe la erosión de los Derechos Humanos. Además, documenta cómo Estados Unidos está acabando con el espacio cívico y el Estado de derecho por el auge de las tácticas autoritarias que ponen en riesgo las libertades fundamentales.

Amnistía Internacional (AI) advierte sobre las prácticas autoritarias en Estados Unidos en un informe publicado al cumplirse un año de la vuelta de Donald Trump a la Casa Blanca. Señala que estas políticas «erosionan» los Derechos Humanos tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo. Además, explica que la situación refleja una emergencia de Derechos Humanos provocada por la Administración.

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El organismo cita a Paul O’Brien, director ejecutivo de Amnistía Internacional Estados Unidos, quien afirma que existe «una peligrosa trayectoria» bajo la Presidencia de Trump. De igual modo, asegura que las medidas buscan «imposibilitar que se les exijan responsabilidades» al desmantelar normas y concentrar el poder, aumentando el riesgo para periodistas, manifestantes, abogados, estudiantes y defensores de derechos humanos.

Varios derechos en peligro

La ONG presentó un informe titulado «Suena la alarma: aumento de las prácticas autoritarias y erosión de Derechos Humanos en Estados Unidos», en el que documenta más de una decena de áreas en las que Washington socava «los pilares de una sociedad libre». Señala el cierre del espacio cívico y el debilitamiento del estado de derecho como fenómenos centrales.

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Entre las áreas interconectadas figuran ataques a la libertad de expresión y de reunión, a las organizaciones de la sociedad civil y a las universidades, así como a opositores y críticos políticos, jueces, abogados y al sistema legal y debido proceso. También menciona ataques a derechos de refugiados y migrantes, chivos expiatorios contra comunidades, y retrocesos en protecciones contra la discriminación.

Uso de tácticas autoritarias

AI detalla tácticas autoritarias que se refuerzan mutuamente: estudiantes detenidos por protestar, comunidades sometidas a presencia de agentes encapuchados del ICE, y la militarización de ciudades. Por ello, indica que estas medidas se están normalizando y que la intimidación a la prensa dificulta denunciar violaciones de derechos humanos.

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El informe añade también que «la vigilancia se expande sin una supervisión significativa», que se debilitan mecanismos de rendición de cuentas y que se erosiona la confianza en tribunales, abogados y organismos de supervisión. Además, afirma que se criminalizan la disidencia y se debilitan normas internacionales diseñadas para proteger los Derechos Humanos.

Patrones similares en el mundo

Amnistía recuerda haber observado patrones similares a nivel global y sostiene que, pese a contextos diferentes, los gobiernos tienden a consolidar el poder, controlar la información, desacreditar a críticos y limitar el espacio cívico. Concluye además que cuando estas prácticas se consolidan, las instituciones para frenar abusos quedan gravemente comprometidas.

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Finalmente, AI propone algunas recomendaciones dirigidas a las autoridades estadounidenses, a la comunidad internacional, a empresas y a la ciudadanía «con el objetivo de revertir» esto. Exige medidas urgentes para proteger el espacio cívico, restablecer salvaguardas del Estado de derecho y fortalecer la rendición de cuentas para evitar que las violaciones sean ignoradas o aceptadas como inevitables

¿Qué supone el derrocamiento de Nicolas Maduro para Israel?

En este artículo, Artiom Vnebraci Popa, alumno del Máster Profesional de Analista Estratégico y Prospectivo de LISA Institute explica cómo la captura extrajudicial de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses no solo reconfigura el equilibrio de poder en América Latina, sino que proyecta efectos estratégicos hasta Oriente Próximo. Para Israel, la caída de uno de los aliados más visibles de Irán en el hemisferio occidental supone la reducción de amenazas indirectas, el debilitamiento de redes proxy y la apertura de nuevas oportunidades diplomáticas y energéticas. Este episodio se inscribe en un proceso más amplio de erosión de la influencia iraní y redefine el mapa de seguridad global desde una perspectiva israelí.

La captura extrajudicial del expresidente fáctico (o del actual presidente simbólico en funciones), Nicolás Maduro, por el Delta Force estadounidense ha trascendido los efectos nacionales y latinoamericanas llegando hasta la península Arábiga. La caída de un personalismo aliado con el régimen iraní y sus proxies formula nuevos escenarios para el Estado de Israel. Entre estos cabe destacar la reducción de amenazas psico-ideológicas, el acceso indirecto a nuevos recursos estratégicos y nuevo campo diplomático que puede servir para reforzar las relaciones bilaterales con un país históricamente hostil al país hebreo. 

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Venezuela como plataforma para operaciones de Irán

Durante veinte años, Venezuela ha sido considerada aliado clave y trampolín de Irán en Latinoamérica. Esta relación se consolidó bajo la dirección de Hugo Chávez y fue continuista con el régimen de Maduro. Se caracterizaba por acuerdos comerciales, innovación tecnológica parcial, apoyo logístico y trampolín regional de las fuerzas subsidiarias de Irán en Latinoamérica. Caracas, durante varios años, posibilitó la presencia de Hezbollah en el Sur de América al facilitar contactos financieros, logísticos y entrenamiento paramilitar en el país.

Por ende, la preocupación de las instituciones de seguridad israelíes no era únicamente retórica. La colaboración entre el chavismo y grupos vinculados a Teherán consagraba posibilidades de expansión de grupos proxies financiados por Irán, y por ende: a una posible complejidad y debilitamiento estratégico de la proyección israelí en la arena tanto global como arábiga. Por ello, esto transformó a Venezuela en una necesidad estratégica para Israel en términos de seguridad regional, ya que disminuir la presencia iraní en Latinoamérica se traduciría en una prioridad tanto diplomática como operacional.

2024-2026: “colapso” simultáneo del poder iraní y la caída de sus aliados

El secuestro de Maduro se inscribe en un marco temporal de debilitamiento regional del régimen iraní. En estos dos últimos años, Israel ha logrado presionar a Hamas en Gaza, a Hezbollah en Líbano, a los hutíes en Yemen y formular una política exterior de contención en Siria. Todas estas sub-estrategias han conseguido debilitar la influencia de Teherán en la Península Arábiga y cortar su relevancia global en territorios extracontinentales.

De esta forma, la pérdida de un aliado clave en Venezuela (si bien siendo no decisivo por sí solo), personifica un debilitamiento complementario a los apoyos lejanos de Irán, cerrando así, un frente y corredor logístico-financiero en Latinoamérica que había funcionado durante muchos años.

Para Israel, la contención y derrocamiento de Maduro de la arena política americana no solo se caracteriza por una reducción de amenazas ideológicas, sino que afecta directamente a un mejor posicionamiento de su seguridad global al “amputar” el ecosistema de apoyo regional que permitió al régimen iraní proyectar influencia en el hemisferio occidental.

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Maduro: el antisionista más sonado en América Latina

El régimen de Maduro ha sido caracterizado por una hostilidad abierta hacia Israel y parte de la comunidad judía venezolana. Desde el distanciamiento diplomático en 2009 durante la Operación Plomo Fundido iniciado por Hugo Chávez, la beligerancia antisionista por un lado, y la retórica antisemita por otra, se han visto exponenciados por el alineamiento estratégico de Caracas con Teherán.

Asimismo, durante la campaña de Maduro en 2013 se recurrió a acusaciones de oponentes políticos como Henrique Capriles instrumentalizando la narrativa del “lobby sionista estadounidense” como chivo expiatorio para consolidar apoyos internos. Esto, junto a la situación precaria de Venezuela llevó a la eventual migración de la comunidad judía fuera del país.

Petróleo venezolano: reservas y potencial estratégico

Venezuela contiene las mayores reservas de petróleo del mundo ubicadas en gran parte por la Faja del Orinoco. Tal preponderancia material convierte a Venezuela en actor clave de mercados energéticos globales. A pesar de tal posición, años de corrupción endémica, sanciones internacionales y gestión deficiente han empeorado su producción efectiva. En los últimos veinte años, la producción diaria ha descendido más del 60%, lo que ha posibilitado un colapso parcial del ecosistema petrolero venezolano.

Así, para Israel, el interés estratégico no radica en importar directamente petróleo venezolano, sino en asegurar que estas reservas no consigan financiar a actores hostiles como Irán y Hezbollah. La intervención estadounidense en la captura de Maduro ha posibilitado la apertura a futuros planes de estabilización de suministro global, la reducción de la huella de adversarios de Tel-Aviv y una eventual colaboración técnica en la producción del crudo pesado entre ambos países.

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Diplomacia y perspectivas futuras

El derrocamiento de Maduro podría empezar a facilitar la normalización de relaciones entre Israel y Venezuela. Líderes opositores como María Corina Machado ya tienen historial en relaciones simbólicas con Tel-Aviv y han expresado su disposición a reformular lazos diplomáticos para nuevos canales de cooperación económica. Esto no solo sería un alejamiento simbólico de la tradición antiisraelí del chavismo, sino también una oportunidad para que Israel refuerce su seguridad regional y establezca alianzas estratégicas en América Latina (como ya lo ha hecho con Argentina y con sectores de la derecha liberal chilena).

El interés fundamental de Israel se centra en la eliminación de cualquier puente operativo para Irán y Hezbollah en el hemisferio occidental. Más allá de la retórica, el control de la infraestructura energética y la apertura diplomática post-Maduro podrían fortalecer la posición israelí frente a amenazas distantes, mientras se promueve un entorno más estable para la comunidad judía latinoamericana en su totalidad.

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Karl Marx: quién fue, qué pensaba y por qué su legado sigue vigente

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En este artículo se analiza quién fue Karl Marx, en qué se basa el marxismo y por qué su pensamiento sigue generando debate hoy.

El nombre de Karl Marx está ligado al comunismo, pero también al análisis más implacable del capitalismo moderno. Dos siglos después de su nacimiento, sus ideas siguen generando debate. Y no es para menos, pues fue un hombre que planteó una forma radical de entender la historia, la economía y el poder.

¿Quién fue Karl Marx y por qué sigue siendo relevante?

Filósofo, economista y agitador político, Marx dedicó su vida a desmontar los mecanismos del capitalismo. Su obra parte de una convicción clara: las sociedades no se entienden sin conocer las relaciones económicas que las sostienen. El «materialismo histórico» que propuso explicaba la historia como una sucesión de luchas entre clases sociales enfrentadas.

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En 1848, junto a Friedrich Engels, publicó el Manifiesto Comunista. En él llamaba a los trabajadores del mundo a unirse contra la burguesía. En 1867 llegó El Capital, un análisis profundo de las contradicciones del sistema capitalista, donde expone conceptos como plusvalía, alienación y explotación.

También fue un organizador. En 1864 fundó la Primera Internacional de Trabajadores. Su influencia se extendió rápido entre sindicatos y movimientos revolucionarios. Murió en Londres, tras una vida de precariedad, pero dejando una obra que cambiaría la historia.

Cómo era el pensamiento de Karl Marx

El pensamiento de Marx se construye desde una mirada estructural. Observó que la economía no sólo determina el trabajo, sino también la cultura, la política y hasta la moral. Todo gira en torno a la producción y a quién la controla.

Para él, la lucha de clases era inevitable. La burguesía y el proletariado representaban intereses opuestos. El capitalista se quedaba con la plusvalía generada por el obrero, empujándolo a una situación de alienación: el trabajador se alejaba del producto de su esfuerzo, de sí mismo y de los demás.

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Marx no se quedó en la teoría. Defendió que la clase trabajadora podía transformar la sociedad a través de la revolución. Propuso una etapa de transición (dictadura del proletariado) que permitiría abolir la propiedad privada y llegar al comunismo: una sociedad sin clases y sin explotación.

¿En qué se basa el marxismo?

El marxismo parte del materialismo histórico, una teoría que sostiene que la historia humana se mueve por la lucha entre clases sociales. Estas luchas surgen de las condiciones materiales y de las relaciones de producción, es decir, de cómo se organiza la economía en cada momento histórico.

Según Marx, el capitalismo explota al proletariado al apropiarse de la plusvalía, el valor generado por el trabajador pero no remunerado. Esta explotación provoca alienación, pues el obrero pierde el control sobre su trabajo, sus creaciones y su propio ser.

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El objetivo final del marxismo es la revolución. Para transformar la sociedad, el proletariado debe tomar el poder, abolir la propiedad privada y establecer una economía colectiva.

Cuál es el impacto y el legado de Karl Max

Su pensamiento influyó en revoluciones, partidos, sindicatos y gobiernos. Desde la Unión Soviética hasta Cuba, pasando por China o Vietnam, su teoría sirvió de base para proyectos políticos de enorme alcance.

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En el plano intelectual, el marxismo se instaló como una herramienta de análisis en la sociología, la economía y la filosofía. Conceptos como alienación o lucha de clases siguen vivos en el debate contemporáneo. Hoy, en un mundo donde las desigualdades crecen y el trabajo se transforma, su mirada vuelve a cobrar sentido.

Sin embargo, Karl Marx dejó preguntas que todavía resuenan: ¿qué valor tiene el trabajo? ¿Quién decide cómo vivimos? ¿Puede haber justicia económica sin cambiar el sistema?

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IA y Tecnología como elementos clave de la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos

La tecnología se ha convertido en un eje central de la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos. Más allá del ámbito militar, impacta la economía, la defensa y la autonomía estratégica. En este artículo, Rodrigo López del Barco analiza su papel clave y cómo Estados Unidos redefine su poder global en la era tecnológica.

Durante las últimas semanas, la «Estrategia de Seguridad Nacional» estadounidense («NSS» por sus siglas en inglés) ha sido uno de los principales temas en análisis y debate. Esto se debe a los recientes acontecimientos geopolíticos.

Sin embargo, no parece haberse puesto el foco en algo que la propia Estrategia define como una de las principales ventajas de Estados Unidos en la geopolítica actual. Se trata de un elemento que también forma parte del mencionado «soft power» que ejerce EE.UU. en el mundo: la Tecnología.

Dentro del apartado titulado «¿Qué es lo que queremos en y del mundo?» («What Do We Want In and From the World?»), la estrategia incluye un objetivo clave. Busca asegurar que «la tecnología y los estándares estadounidenses (especialmente en inteligencia artificial, biotecnología y computación cuántica) impulsen el avance del mundo».

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Para ello, la «robusta agenda del presidente Trump» contempla «liberar nuestra enorme capacidad de producción de energía como prioridad estratégica para impulsar el crecimiento y la innovación». También propone «invertir en tecnologías emergentes y ciencia básica, para garantizar nuestra prosperidad continua, ventaja competitiva y dominio militar para las generaciones futuras».

La seguridad económica como base de la Estrategia de Seguridad Nacional

Un concepto clave ligado a la tecnología en el análisis de la NSS es la Economía. El texto la menciona en más de 70 ocasiones, describiéndola como «la base del estilo de vida estadounidense[…] también la base de nuestra posición global y el fundamento necesario de nuestras fuerzas armadas».

En este sentido, la estrategia estadounidense para mantener y mejorar la seguridad económica del país incluye varios ejes clave. Entre ellos están: (i) asegurar el acceso a materiales y cadenas de suministro críticos; (ii) reindustrializar la economía, enfocándose en tecnologías críticas y emergentes, y continuar con la estrategia de «reshoring«; y (iii) mantener su ventaja en tecnologías punteras como la inteligencia artificial.

La tecnología como activo de triple vertiente en la Estrategia de Seguridad Nacional

La NSS plasma el concepto de desarrollo tecnológico como activo fundamental para lograr tres principales objetivos

  1. El desarrollo económico. Bajo el binomio de tecnología y economía, la NSS reconoce que los avances en innovación tecnológica permiten expandir y mantener el desarrollo económico del país.
  2. La autonomía estratégica frente a actores externos no se limita a la innovación o a los ecosistemas empresariales tecnológicos, donde Estados Unidos demuestra su fortaleza. También abarca los materiales y la cadena de suministro necesarios para el desarrollo tecnológico. Este es un campo donde aún existen importantes dependencias extranjeras, y los últimos movimientos geopolíticos evidencian una preocupación creciente por parte de Washington.
  3. La defensa frente a amenazas externas. Hoy en día, la tecnología es poder. Contar con un desarrollo tecnológico puntero (especialmente en inteligencia y defensa) es fundamental para garantizar la Seguridad Nacional. Esto permite hacer frente a injerencias y ataques de agentes externos.

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Tal y como resume la NSS: «La Comunidad de Inteligencia supervisará las cadenas de suministro clave y los avances tecnológicos en todo el mundo para garantizar que comprendemos y mitigamos las vulnerabilidades y amenazas para la seguridad y la prosperidad estadounidenses».

Los materiales críticos y tierras raras

Los materiales críticos y las tierras raras constituyen la médula espinal del desarrollo tecnológico contemporáneo. Su acceso determina la capacidad de innovación. 

China domina esta cadena de suministro, controlando aproximadamente el 69 % de la producción mundial de minas de tierras raras. Además, gestiona el 90 % del procesamiento global, lo que genera vulnerabilidades estratégicas críticas para Estados Unidos.

Un pilar esencial de la estrategia estadounidense radica en asegurar la autonomía de suministros críticos. Dadas las dependencias actuales, Washington busca revertir esta tendencia mediante una política deliberada de “reindustrialización” y “diversificación de cadenas de suministro”.

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La NSS enfatiza explícitamente que «Estados Unidos nunca debe ser dependiente de ninguna potencia exterior para componentes esenciales«, un compromiso que requiere expandir el acceso estadounidense a minerales críticos y contrarrestar prácticas económicas depredadoras. 

Este principio ha definido, en parte, las políticas de negociación estadounidenses en el conflicto ucraniano, así como los recientes desarrollos en Venezuela y Groenlandia.

La paz a través de la fuerza: China como principal objetivo

La doctrina de la «paz mediante la fuerza» ocupa un lugar central en la estrategia estadounidense, reflejando una tesis fundamental: la preeminencia económica y tecnológica constituye la disuasión más eficaz contra el conflicto militar a gran escala. 

El Indo-Pacífico, descrito como «uno de los campos de batalla económicos y geopolíticos clave del próximo siglo», representa el epicentro de la competencia bilateral con China, donde ambas potencias compiten por la supremacía en sectores como inteligencia artificial, computación cuántica y tecnologías autónomas.

La estrategia estadounidense se orienta, por tanto, hacia un rebalanceo consciente que impulse el desarrollo tecnológico estadounidense mientras contiene el crecimiento tecnológico chino.

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¿Qué son y para qué sirven las flotas fantasma?

Descubre qué son las flotas fantasma, cómo operan estos buques para evadir sanciones internacionales y qué riesgos representan para la seguridad marítima y el medio ambiente.

En las últimas décadas, las del mundo han sido testigos de una modalidad de transporte que opera en las sombras del comercio internacional. Miles de embarcaciones surcan aguas internacionales sin revelar su verdadera identidad, propiedad o destino final. Esta situación, surgida mucho antes de los conflictos actuales, se ha convertido en un dolor de cabeza para las autoridades de numerosos países y organismos internacionales que intentan hacer cumplir las restricciones comerciales.

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Las naciones sancionadas han encontrado en este sistema una vía efectiva para mantener sus exportaciones de recursos estratégicos y financiar sus operaciones. Detrás de nombres cambiantes, banderas de conveniencia y señales de identificación apagadas, se esconde una compleja red que desafía el orden marítimo establecido.

¿Qué son las flotas fantasma?

Las flotas fantasma son redes de buques que operan al margen de los controles tradicionales para eludir sanciones internacionales. Se trata de barcos que transportan bienes, especialmente petróleo y sus derivados, producidos en países sometidos a algún tipo de restricción o sanción sobre sus exportaciones. Esta estructura marítima agrupa buques tanque bajo diversas formas de titularidad y operatividad que explotan las lagunas del derecho marítimo internacional. Estas flotas están compuestas principalmente por buques antiguos, en mal estado, con propietarios opacos y estructuras corporativas diseñadas para ocultar a los beneficiarios reales.

¿Para qué sirven las flotas fantasma?

El propósito principal de estas embarcaciones es facilitar la exportación de hidrocarburos de estados sometidos a sanciones internacionales, permitiéndoles continuar comercializando sus recursos a pesar de las restricciones. Estas flotas permiten que países sancionados puedan vender petróleo a precios superiores a los límites impuestos por las regulaciones internacionales, generando así ingresos que de otra forma estarían bloqueados. Además de evadir sanciones económicas, estos barcos permiten a los exportadores acceder a mercados que formalmente les estarían vedados, presentando la carga como proveniente de países no sancionados.

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Métodos de operación encubierta

Para lograr su objetivo, los barcos de las flotas fantasma emplean diversas técnicas de ocultamiento. La estrategia más común consiste en desactivar el Sistema de Identificación Automática (AIS), que normalmente comunica la identidad y posición de la embarcación al resto de navíos y operadores. Estos buques también manipulan sus datos de ubicación por satélite, cambian constantemente de bandera hacia países con regulaciones más laxas, y reutilizan identificadores de embarcaciones que ya están fuera de circulación. Otra práctica recurrente es el «barco a barco» o transferencia de carga en alta mar, donde el petróleo se traslada a otros tanqueros que no tienen problemas legales y que posteriormente lo llevan a su destino presentándolo como proveniente de una fuente legítima.

Estructura corporativa opaca

Una de las estrategias más efectivas para ocultar la procedencia de estos buques es el uso de empresas pantalla. Estas compañías se registran en jurisdicciones con regulaciones financieras opacas, lo que impide un rastreo efectivo de los dueños reales de las embarcaciones. El concepto denominado «Juego de muñecas rusas» describe perfectamente este entramado de empresas tras las cuales los armadores se ocultan para evitar quedar señalados en caso de desastre medioambiental y esquivar reclamaciones directas por indemnizaciones. Los barcos modifican regularmente sus nombres y países de registro, complicando aún más su seguimiento por parte de las autoridades internacionales. Esta arquitectura legal permite que formalmente operen dentro del sistema vigente, aprovechando los vacíos normativos del derecho marítimo.

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Riesgos ambientales y de seguridad

La operación de estas embarcaciones representa una amenaza considerable para el medio ambiente y la seguridad marítima global. Al tratarse de buques antiguos y en condiciones deficientes, carecen del seguro adecuado y del mantenimiento apropiado, incrementando significativamente el riesgo de colisiones y desastres ambientales. Cuando estas embarcaciones sufren accidentes en aguas territoriales, los estados ribereños afectados enfrentan enormes dificultades para identificar a los responsables y exigir compensaciones debido a la opacidad de su estructura de propiedad. La presencia de estas flotas plantea un riesgo considerable no solo para otros buques que navegan en las mismas rutas, sino también para los ecosistemas marinos y las comunidades costeras que podrían verse afectadas por derrames de petróleo.

Impacto en el orden comercial internacional

Esta situación socava los esfuerzos de la comunidad internacional para hacer cumplir las sanciones económicas como herramienta de política exterior. La existencia de estas redes paralelas de transporte demuestra las limitaciones del sistema de control marítimo actual y evidencia cómo los actores sancionados adaptan sus estrategias para mantener sus flujos comerciales. El desafío para las autoridades no radica únicamente en detectar estas embarcaciones, sino en desarrollar marcos legales internacionales que cierren las lagunas que permiten su operación. La tolerancia de la opacidad como parte del sistema marítimo global ha facilitado que esta práctica se normalice, convirtiéndose más en un síntoma estructural que en una anomalía ocasional.

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Siria anuncia un alto el fuego con las FDS y recupera el control de parte del noreste

El acuerdo pone fin a la ofensiva del Ejército en el noreste y devuelve a Damasco el control total de Raqqa, Deir Ezzor y Hasaka tras pactar la integración de las fuerzas kurdas y árabes.

El presidente sirio, Ahmed al Shara, anunció este domingo 18 de enero un alto el fuego con las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) que otorga a Damasco el control total de Raqqa, Deir Ezzor y Hasaka, regiones estratégicas del noreste del país. A cambio, las autoridades locales y las milicias kurdo-árabes se integrarán en la estructura militar, de seguridad y civil siria. El acuerdo, difundido por la Presidencia, busca poner fin a la ofensiva del Ejército en la zona y reforzar la unidad del Estado bajo la autoridad central.

Control territorial de Siria. En verde, la administración central; en amarillo, las FDS; en azul, Israel / Créditos: liveuamap

De momento, ni la Administración Autónoma del Norte y el Este de Siria (AANES) ni su comandante Mazloum Abdi se han pronunciado, aunque el enviado especial de Estados Unidos, Tom Barrack, celebró el pacto e instó a completar las negociaciones de integración. Según explicó, el documento constituye un «punto de inflexión crucial, en el que antiguos adversarios han decidido priorizar la colaboración en lugar de la división».

El entendimiento contempla que las FDS se retiren al este del Éufrates, mientras el Gobierno asume el control de los cruces fronterizos y los yacimientos de petróleo y gas, cuya protección estará «garantizada por fuerzas regulares». Además, las milicias podrán proponer una lista de líderes para ocupar altos cargos dentro del Gobierno central. El pacto implica también el reconocimiento de la “identidad kurda” establecida en un decreto reciente de Al Shara.

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Como parte del acuerdo, Damasco asumirá la custodia de los campamentos de familiares del Estado Islámico y ofrecerá a Estados Unidos plena cooperación en la lucha contra las células del grupo. Barrack, que se reunió con Al Shara antes del anuncio, elogió a los «dos grandes líderes sirios» por «sus constructivos esfuerzos hacia una Siria unificada» y subrayó que Washington respalda cada fase del proceso para «derrotar a Estado Islámico» y consolidar la estabilidad nacional.

¿Qué es el Tratado de Alta Mar?

El 17 de enero de 2026 marca un hito histórico en la gobernanza ambiental global: entra en vigor el Tratado de Alta Mar, el primer acuerdo internacional jurídicamente vinculante destinado a proteger la biodiversidad marina más allá de las fronteras nacionales. Tras décadas de vacío legal, la mayor parte del océano del planeta comienza a contar con un marco común de conservación. Este tratado no solo transforma la protección ambiental, sino que redefine la gestión de uno de los espacios estratégicos más disputados del sistema internacional.


El 17 de enero de 2026 marcó un antes y un después en la historia de la protección del planeta azul: entró oficialmente en aplicación el Tratado de Alta Mar, el primer acuerdo internacional jurídicamente vinculante diseñado para proteger la biodiversidad marina más allá de las fronteras nacionales. Un hito histórico para unos océanos que, pese a cubrir la mayor parte de la Tierra, han vivido durante décadas en un preocupante vacío legal.

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Un océano inmenso… Y hasta ahora desprotegido

Los océanos cubren aproximadamente el 71% de la superficie del planeta y generan más del 50% del oxígeno que respiramos, según datos de ONU Medio Ambiente. Además, absorben cerca del 25% del dióxido de carbono emitido por las actividades humanas y más del 90% del exceso de calor asociado al calentamiento global, actuando como el mayor regulador climático del planeta.

Sin embargo, existe una gran paradoja: casi dos tercios del océano mundial se sitúan fuera de la jurisdicción de cualquier país. Estas zonas, conocidas como alta mar, representan alrededor del 64% de la superficie oceánica y cerca del 43% de la superficie total del planeta. Hasta ahora, no existía un marco legal global sólido que permitiera proteger eficazmente su biodiversidad.Como resultado, según datos oficiales de Naciones Unidas, solo alrededor del 8% del océano mundial está actualmente protegido, y la gran mayoría de esas áreas se encuentran dentro de aguas nacionales. La alta mar (pese a albergar ecosistemas clave, rutas migratorias y recursos estratégicos), ha permanecido durante décadas prácticamente al margen de la conservación.

La imagen muestra las distintas zonas marítimas establecidas por la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, desde las aguas interiores y el mar territorial hasta la zona económica exclusiva y la alta mar. Ilustra los límites en millas náuticas y los distintos grados de soberanía y derechos de los Estados costeros sobre el mar y el subsuelo marino. Fuente: Revolve. (s. f.). High seas treaty: Why protecting the high seas matters. Revolve Media. 

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Un tratado esperado

El Tratado de Alta Mar (cuyo nombre oficial es Acuerdo sobre la Conservación y el Uso Sostenible de la Diversidad Biológica Marina de las Zonas situadas fuera de la Jurisdicción Nacional), se negoció en el marco de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS).

Las negociaciones formales comenzaron en 2017, aunque el debate internacional se prolongó durante casi 20 años. El texto final fue adoptado por consenso en junio de 2023. Para su entrada en vigor era necesaria la ratificación de al menos 60 Estados, un umbral que se alcanzó en septiembre de 2025, activando el plazo legal.

¿A quién aplica el Tratado del Mar?

El tratado no sustituye la soberanía de los Estados sobre sus aguas nacionales, sino que se aplica exclusivamente en las zonas marinas situadas fuera de la jurisdicción nacional. Sus disposiciones son jurídicamente vinculantes solo para los países que lo han ratificado, y afectan a cualquier actividad humana que estos autoricen o realicen en alta mar.

Quiénes han firmado, ratificado… y quiénes no

A enero de 2026:

  • Todos los Estados miembros de la Unión Europea, incluida España, han firmado y ratificado el tratado, al igual que numerosos países de América Latina, África y pequeños Estados insulares especialmente vulnerables a la degradación oceánica. También se ha sumado China.
  • Algunas grandes potencias marítimas han firmado, pero aún no han ratificado, entre ellas Estados Unidos, Reino Unido, Japón, India y Rusia.
  • Otros países no han firmado ni ratificado, quedando completamente al margen del acuerdo.

Esta situación genera un escenario de adhesión desigual, que condiciona el alcance real del tratado en sus primeras fases de aplicación.

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Estado de adhesión de +83 países al Tratado de Alta Mar (a enero de 2026):
SITUACIÓN RESPECTO AL TRATADO DE ALTA MAR:¿QUÉ SIGNIFICA
ESTO?
ALGUNOS DE LOS PAÍSES INVOLUCRADOS:
Países que han firmado y ratificadoEstán legalmente obligados a aplicar el tratado en alta mar desde hoyEspaña, Francia, Alemania, Italia, Portugal, Países Bajos, Suecia, todos los Estados miembros de la UE, China, Chile, Costa Rica, México, Brasil, Colombia, Sudáfrica, Seychelles, Palau, Fiji, Cabo Verde
Países que han firmado pero NO han ratificadoApoyan políticamente el tratado, pero no están jurídicamente obligadosEstados Unidos, Reino Unido, Japón, India, Rusia, Australia, Indonesia
Países que NO han firmado NI ratificadoNo participan formalmente en el tratado ni están vinculados a élTurquía, Irán, Arabia Saudí, Vietnam, Tailandia, algunos Estados de Asia Central y Oriente Medio

¿Qué cambia a partir de hoy?

La entrada en vigor del Tratado del Mar permite, por primera vez a escala global:

  • Crear áreas marinas protegidas en alta mar, con base científica y respaldo jurídico internacional.
  • Exigir evaluaciones de impacto ambiental para actividades humanas en aguas internacionales, desde la pesca industrial hasta la investigación biotecnológica.
  • Regular el acceso a los recursos genéticos marinos, garantizando un reparto más equitativo de los beneficios derivados de su uso.
  • Impulsar la cooperación científica y la transferencia de tecnología, especialmente hacia países con menos capacidad técnica.

Según la Comisión Europea y Naciones Unidas, este nuevo marco refuerza una gobernanza oceánica basada en la ciencia, alineada con los compromisos internacionales de biodiversidad.

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Gráfico muestra zonas prioritarias de alta mar identificadas por la comunidad científica como clave para proteger la biodiversidad marina y capturar dióxido de carbono, bajo el nuevo Tratado de Alta Mar de la ONU. Señala áreas fuera de la jurisdicción nacional donde se proponen áreas marinas protegidas, destacando que la conservación en aguas internacionales es esencial para la salud del océano y del clima global.
Fuente: Kristina Gjerde et al., Research Gate; High Seas.

Un pilar clave del objetivo 30×30

El tratado es esencial para cumplir el objetivo global 30×30, acordado en el Marco de Biodiversidad de Kunming-Montreal, que busca proteger al menos el 30% de los océanos para 2030.

Sin un instrumento legal aplicable a la alta mar, este compromiso era sencillamente inalcanzable. Según de la FAO, más del 35% de las poblaciones de peces del mundo están sobreexplotadas, lo que evidencia la urgencia de una gestión internacional más estricta.

Un tratado con implicaciones geopolíticas

Más allá de su dimensión ambiental, el Tratado del Mar tiene una relevancia geopolítica de primer orden. Por primera vez, los Estados aceptan limitar colectivamente su libertad de acción en alta mar, un espacio históricamente vinculado a intereses estratégicos, comerciales y de seguridad. La ausencia (¡por ahora!) de algunas grandes potencias marítimas entre los países ratificantes plantea retos importantes: reduce la eficacia global del tratado, dificulta la vigilancia y puede generar asimetrías regulatorias, en las que unos Estados asumen obligaciones estrictas mientras otros continúan operando con menos restricciones. En un contexto de creciente competencia por recursos marinos, rutas estratégicas y tecnologías oceánicas, esta falta de adhesión plena puede trasladar tensiones geopolíticas al océano y debilitar la gobernanza multilateral. Aun así, Naciones Unidas y la Unión Europea subrayan que el tratado establece un nuevo estándar internacional, capaz de influir progresivamente incluso en aquellos países que todavía no forman parte de él.

Retos pendientes: del acuerdo a la acción

El tratado no es una solución automática. Su éxito dependerá de la implementación efectiva, la financiación, la vigilancia y la cooperación internacional. El texto prevé la celebración de una primera Conferencia de las Partes (COP) en el plazo máximo de un año, donde se definirán los mecanismos operativos y de cumplimiento.

Un momento histórico para el planeta azul

Hoy, el océano global deja de ser una zona sin reglas comunes. Por primera vez, existe un marco jurídico que reconoce que la mayor parte del planeta necesita protección colectiva. En un contexto de crisis climática y pérdida acelerada de biodiversidad, la entrada en vigor del Tratado del Mar representa uno de los avances ambientales más importantes del siglo XXI. No es el final del camino, pero sí el comienzo de una nueva forma de entender la responsabilidad compartida sobre los océanos.


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