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El papel de ENISA en la nueva arquitectura de ciberseguridad europea

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En este artículo, Elena Bueso explica cómo ENISA se ha consolidado como pilar estratégico y qué retos definirán el futuro de la ciberseguridad europea.

Bajo un escenario donde las amenazas digitales son cada vez más complejas y persistentes, la Unión Europea ha adoptado un enfoque integral para reforzar su resiliencia cibernética.

En este nuevo ecosistema, la Agencia de la Unión Europea para la Ciberseguridad (ENISA) se ha consolidado como el eje articulador de la estrategia comunitaria, liderando desde la política hasta la acción operativa.

ENISA: un actor con peso institucional creciente

Desde su fundación en 2004, ENISA ha transitado de ser un organismo consultivo a convertirse en un actor clave con funciones operativas, estratégicas y regulatorias. El fortalecimiento de su mandato en 2019, mediante el Reglamento (UE) 2019/881, marcó un hito al dotarla de competencias en materia de certificación de ciberseguridad, coordinación de crisis, y desarrollo de capacidades.

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En 2024 y 2025, el Consejo Europeo aprobó nuevas conclusiones destinadas a reforzar aún más el papel de ENISA, posicionándola como líder técnico y político frente a la creciente fragmentación de amenazas digitales. Hoy, ENISA es mucho más que un think tank técnico: es la columna vertebral de la ciberseguridad europea.

ENISA y la Directiva NIS2: de la estrategia a la implementación

Uno de los pilares de la arquitectura moderna es la Directiva NIS2, que reemplaza a la versión de 2016 y amplía significativamente el alcance de las obligaciones de ciberseguridad. ENISA ha sido instrumental en su desarrollo e implementación, brindando asistencia técnica a los Estados miembros, elaborando guías de buenas prácticas y promoviendo mecanismos de armonización.

Esta directiva impone exigencias estrictas a sectores considerados críticos (como salud, energía, transporte, financiero, entre otros) y obliga a implementar planes de gestión de riesgos, respuesta ante incidentes y medidas de seguridad para las cadenas de suministro. ENISA actúa como coordinador técnico, evitando interpretaciones dispares entre países y asegurando un enfoque común.

Respuesta ante incidentes y el Reglamento de Cibersolidaridad

La guerra en Ucrania y el incremento de ataques dirigidos a infraestructuras críticas (redes eléctricas, hospitales, gobiernos locales) aceleraron la adopción del Reglamento de Cibersolidaridad de la UE. Este marco legal —aprobado en 2024— propone un enfoque integral para detectar, prevenir y responder a cibercrisis paneuropeas.

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ENISA coordina, junto con la red CyCLONe (Organización de Enlace para la Gestión de Cibercrisis), la respuesta ante amenazas transfronterizas. Además, lidera ejercicios masivos de simulación (como el «Cyber Europe») y proporciona apoyo técnico a los CSIRT nacionales (Equipos de Respuesta ante Incidentes de Seguridad Informática).

Este reglamento también incluye mecanismos de «solidaridad» entre países, como el despliegue de «equipos de ciberfuerza rápida» de la UE, cuya creación y entrenamiento están bajo supervisión directa de ENISA.

Academia Europea de Ciberseguridad: respuesta al déficit de talento

La carencia de profesionales especializados en ciberseguridad es uno de los mayores retos estructurales para Europa. ENISA ha impulsado la creación de la Academia Europea de Habilidades en Ciberseguridad, cuyo objetivo es estandarizar las competencias, crear rutas formativas certificadas y facilitar la movilidad laboral entre países. Esta iniciativa se coordina con universidades, centros de investigación y empresas, buscando alinear oferta y demanda con base en métricas de riesgo sectorial.

Además, ENISA ha desarrollado una taxonomía europea de perfiles profesionales en ciberseguridad, que será la base para programas de formación financiados por la UE en el marco de “Digital Europe”.

Certificación europea: seguridad desde el diseño

Uno de los grandes avances regulatorios fue la Ley de Ciberseguridad de la UE, que establece un marco de certificación armonizada para productos y servicios TIC. ENISA es la autoridad técnica responsable de diseñar y mantener estos esquemas.

La certificación voluntaria hoy puede convertirse en obligatoria para dispositivos conectados bajo el nuevo Reglamento de Ciberresiliencia, aprobado en octubre de 2024. Esto exigirá que fabricantes integren medidas de protección «by design» y «by default», con actualizaciones automáticas y mecanismos antifraude.

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El rol de ENISA será garantizar que estos esquemas sean tecnológicamente neutrales, viables para pymes y consistentes con estándares internacionales.

Protección sectorial: el caso del sistema sanitario

El sector sanitario se ha convertido en uno de los objetivos favoritos del cibercrimen. En 2024, múltiples hospitales europeos sufrieron ciberataques que interrumpieron servicios esenciales. Ante este escenario, la Comisión propuso la creación de un Centro de Ciberseguridad Sanitaria, que operará bajo ENISA.

Este centro ofrecerá herramientas prácticas, orientación y entrenamiento para hospitales, clínicas y proveedores tecnológicos del sector salud. Se espera que en 2025 entre en operación plena, con capacidad de emitir alertas tempranas, coordinar respuestas y ofrecer asistencia técnica en tiempo real.

Se trata de una iniciativa pionera en el mundo, donde ENISA funcionará como un «centro de mando cibernético sanitario» con vocación continental.

Cooperación internacional: geopolítica de la ciberseguridad

ENISA también tiene una dimensión exterior creciente. La agencia colabora con el Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE), Europol, OTAN y socios como Estados Unidos, Japón y Corea del Sur.

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En un contexto donde la ciberseguridad es también diplomacia, ENISA participa en foros globales sobre gobernanza de internet, establece alianzas técnicas y promueve estándares europeos como modelo replicable. Esta proyección internacional refuerza la autonomía estratégica digital de la UE frente a actores que promueven modelos de control estatal o ciberrepresión.

Además, ENISA ha intensificado la cooperación con América Latina y África, donde comparte buenas prácticas en gestión de crisis, formación y protección de infraestructuras críticas.

Retos estructurales y líneas futuras de ENISA

A pesar del fortalecimiento institucional, ENISA enfrenta múltiples desafíos:

  • Financiamiento y personal: aunque su presupuesto ha crecido, aún es limitado para asumir todas sus nuevas funciones operativas.
  • Interoperabilidad nacional: muchos Estados miembros tienen niveles de madurez digital dispares, lo que complica la armonización técnica.
  • Sobrerregulación: existe el riesgo de que el marco normativo europeo se vuelva excesivamente complejo, sobre todo para pymes.

En respuesta, ENISA ha propuesto una hoja de ruta 2025-2030, que incluye:Revisión de la Directiva NIS2 para adaptarse a tecnologías emergentes (IA, computación cuántica).

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Trump insta a Ucrania a recuperar el territorio ocupado por Rusia

En un giro de discurso, el presidente de Estados Unidos asegura que Kiev «está en condiciones» de ganar la guerra contra Moscú. Zelenski, por su parte, valora positivamente el «gran cambio» de postura de Trump.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este martes que Ucrania «está en condiciones» de ganar la guerra contra Rusia con el respaldo de Europa y recuperar los territorios ocupados por Moscú. El cambio de postura se conoció tras una reunión con Volodímir Zelenski en Nueva York, en los márgenes de la Asamblea General de la ONU. Trump afirmó en Truth Social: «Con tiempo, paciencia y el apoyo financiero de Europa, y en particular de la OTAN, recuperar las fronteras originales es una opción viable. ¿Por qué no? Rusia lleva tres años y medio luchando sin rumbo en una guerra que una auténtica potencia militar debería haber ganado en menos de una semana».

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El expresidente republicano insistió en que los «problemas económicos» de Rusia son cada vez más evidentes y sostuvo que la población terminará descubriendo «la verdadera naturaleza de esta guerra». Según dijo, «Ucrania podría recuperar su país en su forma original y, quién sabe, quizás ir incluso más allá». Añadió además que es «el momento» de que Kiev actúe y calificó a Moscú de parecer «un tigre de papel» por no haber logrado una victoria rápida. «En cualquier caso, les deseo lo mejor a ambos países. Seguiremos suministrando armas a la OTAN para que esta haga lo que quiera con ellas», sentenció.

Cambio de discurso de Trump

El viraje en el discurso de Trump se produce después de que en agosto mantuviera en Alaska un encuentro con Vladímir Putin, de donde surgieron comentarios favorables a un intercambio territorial como fórmula de alto el fuego. Sin embargo, en Nueva York, en una conversación compartida con Emmanuel Macron, el magnate explicó: «Pensé que sería más fácil por mi relación con Putin, pero, por desgracia, esa relación no significó nada». Posteriormente, expresó: «Espero que recuperen sus tierras». Del mismo modo, el presidente francés respaldó la nueva visión del estadounidense, calificándola de «correcta» y afirmando que, si el apoyo a Ucrania es completo y considerando el debilitamiento económico ruso, existe «la posibilidad de un buen futuro».

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Trump también se reunió en la ciudad con Ursula von der Leyen. La presidenta de la Comisión Europea destacó la coincidencia con el mandatario respecto a la necesidad de «recortar los ingresos de Rusia procedentes de los combustibles fósiles» y alertó de las «provocaciones del Kremlin, incluidas sus incursiones regulares en el espacio aéreo europeo». Según explicó en redes sociales, estas maniobras buscan poner a prueba a Occidente, por lo que defendió que el bloque comunitario está reforzando la defensa en el flanco oriental. Entretanto, Zelenski ha reiterado que Ucrania no aceptará abandonar el Donbás ni ceder territorios, ya que esa concesión podría convertirse en nuevo «trampolín» para futuras ofensivas rusas.

Zelenski ve «positivo» el «gran cambio»

El presidente ucraniano calificó de «muy positiva» la nueva postura expresada por Donald Trump tras su reunión en Nueva York. «Es un gran cambio por parte del presidente Trump. Esta publicación de Trump es un gran cambio. Es un gran cambio. Muy positivo», declaró sin añadir más detalles. El giro de discurso ocurrió después de que Zelenski presentara en dicho encuentro las últimas novedades del frente. El líder ucraniano ha rechazado en reiteradas ocasiones la cesión de territorios en el Donbás o cualquier fórmula de intercambio territorial.

Marruecos defiende su plan de autonomía del Sáhara Occidental en la ONU

El país norteafricano asegura que su plan tiene como objetivo final una solución «definitiva al conflicto regional del Sáhara» y es la vía más «realista».

El primer ministro de Marruecos, Aziz Ajanuch, instó este martes al secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, y a su enviado especial al Sáhara Occidental, Staffan de Mistura, a hallar una salida definitiva al conflicto en la región. Ajanuch reiteró que la única propuesta viable sigue siendo el plan de autonomía presentado en 2007 por el rey Mohamed VI. «La iniciativa de autonomía es la única solución realista. Goza de un creciente apoyo a nivel internacional como parte de la dinámica impulsada por Su Majestad», señaló durante su intervención.

El jefe del Ejecutivo marroquí subrayó además que el monarca, en su último discurso en Rabat, llamó a alcanzar un compromiso que «beneficie a todos y salve la imagen de todas las partes». Además, Ajanuch remarcó que el proceso atraviesa un momento decisivo: «El mundo es testigo de que la cuestión del Sáhara marroquí se encuentra en una encrucijada histórica». Aseguró también que la mayoría de los Estados miembros de la ONU se inclinan hacia el respaldo de la soberanía e integridad territorial de Marruecos, lo que definió como «el consenso internacional en torno a la iniciativa de autonomía».

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En su alocución, destacó igualmente el desarrollo económico de la región. «El Sáhara se ha convertido en una tierra llena de oportunidades gracias al modelo de desarrollo impulsado por Marruecos», declaró, añadiendo que la zona se ha transformado en una plataforma estratégica para la paz, la estabilidad y el crecimiento colectivo. De igual modo, la atención dedicada al Sáhara en los últimos minutos de su discurso en la Asamblea General evidenció la prioridad diplomática que Rabat otorga a la cuestión.

Las palabras de Ajanuch se produjeron después de que el ministro de Exteriores, Naser Burita, asegurara ante De Mistura que la posición oficial de Marruecos permanece «inmutable». Burita defendió que el plan de autonomía constituye la «base exclusiva» para una solución política, pragmática y duradera. El enviado de la ONU, por su parte, mantiene conversaciones con las partes del conflicto, como por ejemplo el líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, y el Gobierno argelino. No obstante, ambas partes sostuvieron sin cambios sus posturas. Ghali insistió en el «derecho inalienable» del pueblo saharaui a la autodeterminación y la independencia, respaldado también por Argelia.

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La democracia desgastada de América Latina

América Latina atraviesa una etapa de tensiones democráticas que trascienden lo institucional. A pesar del respaldo formal al sistema, persisten el desencanto ciudadano y las amenazas autoritarias. Entender esta paradoja es clave para analizar los desafíos actuales y futuros de la democracia en la región.

América Latina es una región marcada por una historia compleja políticamente. Se han sobrevenido autoritarismos, dictaduras, transiciones democráticas y, todo ello, en un contexto de profundas desigualdades. Hoy en día alberga una diversidad de modelos de gobierno que terminan poniendo en evidencia los desafíos estructurales de la democracia en la región.

La heterogeneidad de los países y sus contextos políticos y sociales ha dado lugar a distintos tipos de regímenes. Algunos muestran tendencias crecientemente autoritarias. Otros corresponden a democracias formales, desgastadas por la corrupción, la polarización y el desencanto ciudadano. El panorama latinoamericano ofrece un escenario clave para analizar la fragilidad del orden democrático en el siglo XXI.

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En términos geopolíticos, América Latina no es periférica. Países como Brasil, México, Argentina o Colombia tienen roles clave en el comercio, la migración y la gobernanza ambiental. También son fundamentales para el abastecimiento de ciertos recursos estratégicos. Por eso, lo que ocurre en la región tiene repercusiones globales y revela que las democracias latinoamericanas parecen atravesar una crisis democrática sostenida.

Como se ha reconocido por diversos estudios e índices internacionales, el 2006 marca el inicio de una tendencia de declive democrático a nivel global.

Freedom House, organización no gubernamental fundada en 1941 para promover la democracia y los derechos humanos, destacó en su informe anual de 2006 un punto de inflexión. Hasta entonces se observaba un avance democrático global.

Sin embargo, el informe señaló el inicio de una tendencia de estancamiento de la libertad. Según su análisis, más países registraron retrocesos en derechos civiles y políticos que mejoras. Esto reflejaba un preocupante aumento de tendencias autoritarias en varias regiones. A partir de ese informe, comenzó lo que varios analistas denominaron una recesión democrática. Esta se caracterizaba por una erosión gradual de las instituciones dentro de regímenes formalmente electorales.

Por su parte, The Economist Intelligence Unit identificó 2016 como el inicio de un deterioro democrático global. Señaló un declive en la calidad de la democracia, incluso en países tradicionalmente estables. En su Democracy Index 2016, advirtió que casi la mitad de los países evaluados comenzaron a mostrar retrocesos en sus puntuaciones.

En particular, se resalta la degradación del sistema de Estados Unidos, pasando de las categorías que establece la unidad, de democracia plena a democracia imperfecta. Asimismo la EIU también identificó el avance de tendencias populistas, el desgaste de la participación política y el debilitamiento de contrapesos institucionales. Todo ello como factores que se volvieron comunes del declive democrático en distintas regiones del mundo, entre ellas, América Latina.

En este sentido, el fenómeno global del declive de la democracia no responde a un único patrón, y en cuanto a la región de América Latina, es necesario preguntarse, ¿qué es lo que proyecta este panorama para el futuro democrático de la región? ¿Es América Latina testigo de un retroceso democrático temporal o del agotamiento de un modelo que nunca logró consolidarse plenamente?

Estudio y medición de la democracia: ¿cómo se define y evalúa?

Desde la sociología política podemos definir comportamientos políticos y sociales, lo que permite establecer conceptos y criterios claros para su medición. Al contar con un ideal, es posible orientar la praxis. La teoría política contemporánea se ha enfocado en repensar qué significa vivir en democracia. Esto se acentuó desde que, tras el entusiasmo liberal de los años 90, surgió la percepción de que algo en las democracias actuales no funciona como debería.

En esa década, el debate giraba en torno a por qué era mejor vivir en democracia. Hoy, en cambio, el énfasis está en sí realmente seguimos viviendo en democracia.

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Por ello, para entender el declive de la misma, es necesario delimitar y definir qué es lo que uno entiende como democracia, o cómo es un país que es democrático. Es decir, ¿cuáles son los parámetros? ¿Hasta qué punto se toman en cuenta las especificidades de cada Estado? ¿Hay medias democracias?

Partiendo de que la democracia es un conjunto de procesos, no un concepto estático, atemporal o limitado, se entiende que no existe por sí misma. No se integra automáticamente como concepto en una sociedad, sino que se construye como un método que nace desde dentro.

La democracia es, en palabras de Przeworski, un mecanismo para procesar conflictos. En el pensamiento Sartoriano es un conjunto de prácticas y de instituciones que permiten la participación ciudadana. En perspectiva de Dahl, un ideal inalcanzable, una aspiración hacia la que hay que apuntar el ejercicio político.

La democracia,  por tanto, es mecánica, es dinámica, está sujeta a su tiempo y a su contexto. La democracia es en esencia, el poder del pueblo, para el pueblo. Por tanto, nos encontramos ante un apuro si los mecanismos que hacen esto posible, se ven afectados, corrompidos, desestructurados y son flagelantes y/o ineficaces. 

Evolución de la democracia en América Latina

La historia de la democracia en América Latina ha estado profundamente marcada, como mencionado anteriormente, por la inestabilidad política, los autoritarismos recurrentes y las fluctuaciones ideológicas. Muchos países de la región adoptaron sus respectivas constituciones republicanas y sistemas electorales desde el siglo XIX. Sin embargo, la democracia liberal en la región, durante el siglo XX, se presentaba más como un ideal que como una práctica consolidada.

Cómo denominada por Huntington, con la tercera ola de democratización países que se encontraban bajo dictaduras militares (como Brasil, Chile, Uruguay y Argentina), empezaban a establecer sus gobiernos democráticos, manejando un nuevo ciclo. Esta etapa se caracterizaba por la recuperación de libertades civiles, elecciones relativamente libres y competitivas, y una reestructuración de los marcos institucionales. Sin embargo, desde esta misma apertura democrática, se fueron percibiendo limitaciones estructurales profundas que hoy se demuestran subyacentes al desgaste democrático en la región. 

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Para empezar, América Latina continúa siendo la región más desigual del mundo. Según el Banco Mundial,  el 10% más rico de la población en la región tiene ingresos hasta 12 veces mayores que el 10% más pobre. En cuanto a la concentración de la riqueza, el 10% más rico acumula el 77% de la riqueza mientras que el 50% más pobre sólo posee el 1%.

Factores que contribuyen a estas desigualdades son la desigualdad de oportunidades, un crecimiento económico desigual, políticas públicas que contribuyen a la misma desigualdad. 

Asimismo, la baja confianza en las instituciones también es un factor que contribuye a la fragilidad del sistema democrático. Según la OECD, en 16 países de la región, alrededor del 36 % de la población confía en el gobierno nacional (2022), una caída desde el 43% tras la crisis de 2008. En 2018 sólo el 22% aprobaba a su gobierno y el 21% al congreso. Esta muestra tenía una confianza muy baja en partidos o en el sistema judicial. 

Lo anterior nos lleva a otro factor. En 18 de 23 países de América Latina y el Caribe, la mayoría cree que los altos funcionarios intentan influir en el poder judicial. Además, en 15 de esos países, la ciudadanía considera que dichos funcionarios atacan o desacreditan el sistema electoral. Estos datos provienen de la organización World Justice Project.

Además, en casos como en Venezuela, Bolivia o Paraguay, se documenta una profunda corrupción judicial y poca independencia de este. Como se puede observar actualmente con la reforma del poder judicial en México. 

La dependencia económica externa es otro factor y la fragilidad institucional dificulta la canalización efectiva de recursos hacia políticas públicas estructurales. Asimismo, encuestas como el Latinobarómetro (2018) muestran que solo el 48% de la población latinoamericana respalda la democracia, cifra significativamente menor que el 61% de 2010.

Estos datos respaldan la idea de que, aunque la democracia en América Latina se ha mantenido formalmente (por ejemplo, mediante elecciones periódicas), su contenido está debilitado. Factores como desigualdades extremas, instituciones frágiles y una ciudadanía desencantada afectan su sustancia. Este desencanto lleva a las poblaciones a aceptar regímenes más autoritarios, con discursos populistas que surgen ante vacíos de representación y una sensación de abandono político. En este contexto, los populismos autoritarios se presentan como una alternativa funcional. Aparecen donde la democracia representativa parece haber perdido legitimidad y capacidad para responder a las demandas del pueblo.

Por otra parte, Seymour Martin Lipset plantea una hipótesis que vincula la democracia con el desarrollo económico. Según él, las sociedades prósperas tienen mayores probabilidades de consolidar democracias estables. El desarrollo económico no solo genera riqueza material, sino que también fomenta condiciones sociales y culturales favorables, como la educación, la urbanización y una clase media sólida.

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Esta teoría aporta una nueva perspectiva sobre la fragilidad democrática en América Latina. Si consideramos la distribución desigual de la riqueza, queda claro que esta limita la consolidación de una clase media más amplia.

Democracia en América Latina en 2025

En la actualidad, la democracia en América Latina atraviesa un momento de tensiones que son contradictorias. Como lo describe Manuel Alcántara Sáez, partiendo de la ambivalencia democrática, la cual es la idea de que aunque las instituciones formales de la democracia como lo son las elecciones el sistema de partidos y la división de poderes, siguen presentes como mecanismos de la misma, su funcionamiento real se ve afectado por dinámicas y prácticas que socavan su calidad. 

El último informe del Latinobarómetro 2024, titulado La democracia resiliente y publicado en enero de 2025, revela el estado actual de la democracia en América Latina. Existe apoyo al sistema democrático y cierta satisfacción con su funcionamiento. Sin embargo, persiste una fuerte desconfianza hacia actores clave. Un 42 % rechaza a los partidos políticos, 39 % al Congreso y 37 % a la oposición. Esto evidencia una tolerancia creciente hacia prácticas y tendencias autoritarias.

Aunque el respaldo a la democracia aumentó cuatro puntos porcentuales entre 2023 y 2024, la insatisfacción con su funcionamiento sigue siendo alta: alcanza el 65 %. Esto refleja un desajuste entre su valor normativo (como el mejor sistema de gobierno) y su evaluación empírica, es decir, el juicio ciudadano sobre cómo funciona realmente en su país.

Resulta paradójico que se mantenga el apoyo al sistema democrático mientras se rechazan procesos inherentes a su existencia, debido a su ineficacia y corrupción. Cuando la democracia no logra responder a estas problemáticas ni consolidarse institucionalmente (como ocurre en América Latina), se abre paso, de forma gradual y disimulada, a regímenes más autoritarios o populistas.

Juan Linz explicaría este fenómeno señalando que el quiebre de las democracias actuales ocurre desde dentro, producto de factores políticos, sociales y económicos que erosionan la confianza en el sistema y conducen a su colapso.

Índices democráticos: cómo se mide la salud de una democracia

En este sentido, los dos informes sobre la democracia y la libertad anteriormente usados, nos proveen una visión sobre el estado actual de las mismas. Freedom House hace énfasis en el crimen organizado y cómo esta violencia criminal socava derechos políticos y libertades civiles en la región de América Latina. A esto, los líderes de la región fallan en salvaguardarse de la corrupción gubernamental. 

Por su parte, The Economist Intelligence Unit en su Informe sobre el Índice de la Democracia en 2024, titulado What´s wrong with representative democracy? señala que la puntuación de América Latina y el Caribe cayó 0,07, lo que representa el noveno año consecutivo de retroceso democrático en la región. Y, aunque el descenso en la puntuación promedio del índice para América Latina y el Caribe en 2024 fue menos pronunciado que en años recientes, la vialidad en general de la región se encuentra en un estado lamentable. Afirma que sólo 5 de los 24 países incluidos en el índice mejoraron sus puntuaciones, 17 sufrieron retrocesos y dos se estancaron.

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Uno de los acontecimientos más preocupantes es el aumento del apoyo popular a los gobiernos autoritarios a pesar de que demuestran un desprecio por las normas e instituciones democráticas. El apoyo a políticos como Bukele, en El Salvador, quien ganó la reelección con una gran mayoría en 2024, demuestra que los votantes están dispuestos a sacrificar los estándares democráticos por la seguridad. 

El futuro de la democracia en América Latina

Finalmente, pensar en el futuro de la democracia en América Latina exige reconocer que la crisis actual no es solo coyuntural o institucional. También es una crisis cultural, social y profundamente política. La democracia no se reduce a la celebración de elecciones periódicas. Como se ha mencionado, al ser una forma de gobierno del pueblo y para el pueblo, su sustancia está en la calidad del vínculo entre ciudadanos e instituciones. También en la garantía de los derechos, en la capacidad de los gobiernos para responder a las demandas sociales, y en la existencia de una cultura cívica. Esta cultura debe valorar la participación, la pluralidad y el disenso democrático.

En este sentido, que haya movilización social no implica que sea un síntoma de la debilidad democrática, sino de su misma vitalidad. La democracia no debería de entenderse como una materia que es exclusiva para los políticos o las élites, sino como el proyecto colectivo que es. Como afirma Norberto Bobbio, la democracia perfecta no existe ni puede existir nunca, pero eso no implica resignación ni desconexión, sino la perseverancia y el compromiso hacia el ideal.

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Burkina Faso, Níger y Mali abandonan el tratado del TPI

Los regímenes de la Alianza de Estados del Sahel oficializan su salida del Tribunal Penal Internacional, al acusar al organismo de justicia selectiva.

Las juntas militares de Burkina Faso, Níger y Malí anunciaron este lunes 22 de septiembre de 2025 su retirada del Tratado de Roma, que dio origen al Tribunal Penal Internacional (TPI). La medida, comunicada oficialmente por televisión pública en Uagadugú, tendrá efecto un año después de la notificación escrita, aunque los casos abiertos continuarán en curso. El portavoz del Gobierno burkinés, Pingdwendé Gilbert Ouedraogo, declaró: «Los gobiernos de Burkina Faso, la República de Malí y la República de Níger (…) informan a la opinión pública confederal y a la comunidad internacional de su decisión soberana de retirarse del Estatuto de Roma».

Los regímenes de la llamada Alianza de Estados del Sahel justificaron la decisión asegurando que el TPI se ha convertido en un «instrumento de represión neocolonial» y en un ejemplo de «justicia selectiva». La declaración conjunta, firmada por el presidente maliense Assimi Goita, acusó a la Corte de mostrar incapacidad para perseguir «crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad, crímenes de genocidio y crímenes de agresión comprobados». Al mismo tiempo, criticaron su «silencio inexplicable, desconcertante y complaciente» frente a responsables de esas violaciones mientras «ha atacado implacablemente a ciertos actores».

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La decisión se preparó en una cumbre extraordinaria de ministros de Justicia celebrada el 16 de septiembre en Niamey. Tras aquella reunión, el responsable de Justicia de Níger, general Mohamed Toumba, adelantó que pretendían «redefinir su pertenencia al Estatuto de Roma que creó la Corte Penal Internacional». Asimismo, este encuentro marcó el consenso político que llevó al anuncio oficial casi una semana después.

El distanciamiento con el TPI se suma a la evolución política de estos tres países desde la fundación de la Alianza de Estados del Sahel en septiembre de 2023, tras abandonar la CEDEAO a raíz de las sanciones contra sus golpes militares. Desde entonces han roto vínculos con Francia, a la que acusan de mantener injerencias, y han fortalecido la cooperación militar y diplomática con Rusia, buscando reforzar su estrategia común contra grupos armados afiliados a Al Qaeda y Estado Islámico en la región.

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¿Qué países reconocen a Palestina como Estado?

El reconocimiento internacional de Palestina como Estado ha experimentado un notable crecimiento desde su proclamación en 1988. La gran mayoría de países del mundo respalda la creación de un Estado palestino. Sin embargo, algunos países occidentales todavía mantienen su reticencia, lo que refleja las complejidades del conflicto israelí-palestino.

Palestina es una región histórica ubicada entre el mar Mediterráneo y el río Jordán, que comprende principalmente Cisjordania y la Franja de Gaza, con Jerusalén Este como capital reivindicada por las autoridades palestinas​. Tras el fin del Mandato Británico en 1948, la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) proclamó la creación del Estado de Palestina el 15 de noviembre de 1988, acto ratificado por la Asamblea General de la ONU en calidad de observador no miembro desde 2012​.

El conflicto con Israel se enraíza en la aprobación de la Resolución 181 de la ONU en noviembre de 1947, que proponía la partición del Mandato de Palestina en un Estado judío y otro árabe, propuesta rechazada por los líderes árabes​. Sin embargo, la declaración de independencia de Israel el 14 de mayo de 1948 y la posterior guerra árabe-israelí de 1948-1949 condujeron a la ocupación israelí de gran parte del territorio asignado a los árabes y al éxodo de más de 700.000 palestinos, lo que dio origen a las disputas sobre fronteras, asentamientos, Jerusalén y el derecho de retorno de los refugiados que persisten hasta hoy​.

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Por lo tanto, el reconocimiento internacional de Palestina valida su condición de sujeto de derecho internacional, lo que le permite el acceso a organismos multilaterales y además refuerza la posición negociadora de la Autoridad Nacional Palestina en el conflicto israelí-palestino. De igual modo, le abre la puerta a existir oficialmente como Estado miembro de la ONU, lo que le daría legitimidad para participar en la toma de decisiones y acceder a programas y organismos de cooperación, apoyo, desarrollo y derechos humanos.

Apoyo casi unánime en el mundo árabe y África

La totalidad de los 22 países de la Liga Árabe reconocen al Estado palestino desde 1988, respaldando la libre determinación del pueblo palestino. En África, más de 50 naciones han dado su reconocimiento, articuladas a través de la Unión Africana, que ha defendido consistentemente la causa palestina.

De igual manera, la Liga Árabe declaró en 1974 a la OLP como representante legítimo de los palestinos y ha presionado colectivamente por el reconocimiento internacional de Palestina. De igual modo, la Unión Africana promueve la solidaridad con Palestina.

Reconocimiento en América Latina

En Sudamérica y América Latina, 19 de los 20 países han reconocido al Estado palestino, entre ellos Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, México, Nicaragua, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela.

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Panamá se mantiene como la única excepción en la región y votó en contra de otorgar a Palestina el estatus de Estado observador no miembro en la ONU en 2012, alineándose con Estados Unidos y cuestionando la viabilidad de una solución unilateral sin acuerdo con Israel.

Reconocimiento en Asia

Tras la proclamación de 1988, la Unión Soviética, China e India fueron de los primeros en reconocer al Estado palestino, seguido por numerosos países de Asia Central, el sudeste asiático y Oriente Medio. Sin embargo, entre las grandes economías asiáticas, Japón y Corea del Sur todavía no han reconocido formalmente a Palestina, a pesar de las recomendaciones de algunos aliados regionales como Indonesia.

Menor reconocimiento en Europa y América del Norte

El 28 de mayo de 2024, España, Irlanda y Noruega anunciaron el reconocimiento del Estado palestino, sumándose a la lista de las pocas naciones europeas que en la actualidad apoyan la solución de dos Estados, ya que la Unión Europea (UE) se encuentra dividida ante esta cuestión.

Desde ese entonces, gigantes occidentales como Reino Unido, Francia o Australia han reconocido a Palestina. Por su parte, Estados Unidos, uno de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, aún no reconoce a Palestina como Estado, argumentando que el reconocimiento internacional de Palestina debe formar parte de un acuerdo negociado con Israel y contando con un gobierno palestino unificado.

EEUU frena el reconocimiento en el Consejo de Seguridad de la ONU

El Consejo de Seguridad permanente es el máximo órgano de la ONU. Dentro de él, se encuentran un grupo de cinco países (Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido) que tienen un papel clave en mantener la paz y la seguridad mundial. Estos son los únicos con poder de veto, lo que significa que pueden bloquear decisiones importantes aunque el resto esté de acuerdo. Aunque a veces esto genera críticas, su función es tratar de evitar guerras y responder rápidamente a conflictos graves en el mundo.

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China reconoció al Estado palestino poco después de 1988 y apoya su ingreso como Estado observador no miembro de la ONU, mientras que Rusia, como sucesora de la Unión Soviética, mantiene ese reconocimiento. Francia y Reino Unido han reconocido el Estado Palestino en septiembre de 2025. Sin embargo, la resistencia de Estados Unidos afecta la capacidad de Palestina para avanzar hacia la membresía plena de la ONU y limita las resoluciones del Consejo de Seguridad sobre el conflicto israelí-palestino, ya que el gigante americano vetará cualquier intento de que se convierta en un Estado, al menos de momento.

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LISA Institute reúne a 240 profesionales en su Congreso 2025 sobre Seguridad, Inteligencia y Defensa

El foro, celebrado en la Asociación Pro Huérfanos de la Guardia Civil, avala el liderazgo de LISA Institute en formación y networking para profesionales de alto nivel.

El Congreso LISA 2025, celebrado el pasado 18 de septiembre en el Salón de Actos Tomás Alvira de la Asociación Pro Huérfanos de la Guardia Civil, superó todas las expectativas. Las 240 plazas disponibles se agotaron semanas antes y la jornada congregó a autoridades institucionales, directivos de empresas estratégicas, cargos públicos, académicos y profesionales de primer nivel del ámbito de la Seguridad, la Geopolítica, la Inteligencia, la Criminología y la Defensa.

Bajo el lema «El futuro del talento en Seguridad, Inteligencia y Defensa», la cita reunió seis mesas redondas temáticas con espacios de networking, un café-desayuno, un almuerzo-cóctel y la entrega de premios a los mejores expedientes, docentes y organizaciones del sector. La asistencia fue 100% gratuita, lo que favoreció la participación de una comunidad diversa y altamente cualificada.

Seis debates de máximo nivel

  • Mesa 1 | Talento y capacidades institucionales: representantes de la División de Formación y Perfeccionamiento del CNP, el Centro Universitario de la Guardia Civil y la DIGEREM analizaron cómo atraer y desarrollar talento dentro de las fuerzas y cuerpos de seguridad y las Fuerzas Armadas.
  • Mesa 2 | Inteligencia: obtención, análisis y apoyo a la decisión: expertos del CNI, FCC, IBEX-35 y la UAM mostraron casos reales de inteligencia estratégica aplicados a la toma de decisiones públicas y corporativas.
  • Mesa 3 | Ciberseguridad: la gran oportunidad: profesionales del Mando Conjunto del Ciberespacio, la Policía Nacional, Kaspersky y Titanium debatieron por qué la ciberseguridad es ya un motor de empleo tanto para perfiles técnicos como generalistas.
  • Mesa 4 | Geopolítica internacional: directivos del Ministerio de Ciencia, expertos en desarrollo multilateral y analistas geopolíticos compartieron su visión sobre el papel de las organizaciones internacionales ante los nuevos equilibrios de poder en el mundo.
  • Mesa 5 | Seguridad y criminología: la Guardia Civil, DACRIM y Cibergia profundizaron en la prevención e investigación de delitos emergentes, desde la trata de seres humanos hasta la ciberdelincuencia.
  • Mesa 6 | Estrategia y prospectiva: altos mandos de SEGENPOL, la OTAN y el CITCO explicaron cómo la prospectiva y la inteligencia estratégica permiten anticipar riesgos y asesorar a decisores gubernamentales y empresariales.

Reconocimientos y clausura

La jornada concluyó con la entrega de premios a los docentes mejor valorados, a los alumnos con los expedientes más brillantes y a organizaciones de referencia, en un acto que evidenció la apuesta de LISA Institute por la excelencia formativa y el servicio a la sociedad.

Balance del evento

  • Aforo completo: 240 asistentes entre autoridades, docentes, alumnos y profesionales.
  • Perfil internacional: representantes de Fuerzas Armadas, Policía, CNI, empresas IBEX-35 y organismos multilaterales.
  • Debate de altura: seis paneles que situaron a la capital de España, Madrid, como epicentro del debate sobre la seguridad integral, la inteligencia y la prospectiva estratégica.

Gracias a la calidad de los ponentes y a la participación activa del público, el Congreso LISA 2025 se consolida como el foro de referencia para anticipar los retos y oportunidades en Seguridad, Inteligencia y Defensa.

Peter Thiel, alguien más que un hombre de negocios

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Visionario, inversor y provocador, Peter Thiel es mucho más que un nombre influyente en Silicon Valley. Su pensamiento desafía los pilares del liberalismo moderno. En este artículo, el alumno del Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítico de LISA Institute, Eduardo Miranda, explica cómo Thiel concibe el futuro a través del conflicto.

Peter Thiel, conocido por su carrera como inversor en empresas de Silicon Valley, goza de gran influencia en el Partido Republicano y también en el Pentágono. Para muchos, puede ser un mesías tecnocrático y, para otros, una controvertida figura inspirada en una ficción distópica de Orwell.

Fue fundador y compañero de aventura empresarial con Elon Musk en PayPal. Ahora, su joya de la corona es Palantir Technologies, una de las empresas de big data con mayor auge en el ámbito tecnológico-militar.

A pesar de su reconocimiento en el mundo de los negocios, Peter Thiel es una figura poco conocida por la opinión pública. Más enigmática aún resulta su singularidad moral frente al occidental actual.

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Peter Thiel, de padres alemanes y nacido en Fráncfort del Meno, pasó sus primeros años de vida yendo de un sitio a otro. De costumbres devotas cristianas, los padres de Thiel llegaron a Cleveland en 1968 (un año después del nacimiento de Thiel), una ciudad sumida en los altercados sociales de la población afroamericana. Allí, su padre, Klaus Thiel, realizó unos estudios de posgrado relacionados con la ingeniería química.

En la década de los 70, creció la demanda de ingenieros químicos en la zona minera de Johannesburgo, Sudáfrica. Más tarde, ocurrió lo mismo en Swakopmund, África Sudoccidental (hoy Namibia). Esa situación posibilitó la llegada de la familia Thiel a estas tierras.

En África Sudoccidental (territorio administrado por Sudáfrica), Klaus se benefició de la actividad y explotación de uranio. Además de aumentar su nivel socioeconómico mediante el negocio de la mina de uranio, la familia Thiel pudo aprovecharse de las ventajas raciales de la época. Gracias al sistema legal y social del apartheid, Peter cursó en una escuela para blancos. En 1977, la familia volvió de nuevo a Estados Unidos para volver a Cleveland y, en poco tiempo, alojarse en Foster City (California).

¿De dónde surgen las ideas de Peter Thiel?

La infancia y adolescencia de Peter Thiel fue itinerante y tumultuosa. Posiblemente, parte de esta etapa de su vida se vea reflejada en su carácter y personalidad. Era un chico impopular y excéntrico que no encajaba con el imaginario estadounidense de la época de finales de los setenta y principios de los ochenta. Entre sus compañeros de clase fue objeto de escarnio y acoso.

Peter era un chico ávido, calculador y astuto. De hecho, fue uno de los mejores ajedrecistas y el mejor en el equipo de matemáticas de la escuela de San Mateo (California). Destacaba por su inteligencia y sus buenas notas en clase. 

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Ciertos pasajes de su vida, comentados a lo largo de este artículo, se narran en el libro The Contrarian, de Max Chafkin. Según el autor, Peter encontró entretenimiento, conocimiento y creatividad mediante la lectura, el ajedrez y el famoso juego de mesa Dragones y Mazmorras.

Una de sus mayores aficiones era y es la ciencia ficción. Su interés acerca de este género le influenció en su apuesta y convicción por lo tecnológico y digital. Desde muy joven leyó a Isaac Asimov, Robert Heinlein y Arthur C. Clarke, tres de sus referentes de la lectura futurista. Sin embargo, el mayor hallazgo literario lo encontró en J. R. R. Tolkien y en sus obras El Señor de los Anillos y El Hobbit.

Su fascinación por los mundos de Tolkien se ve reflejada en la nomenclatura de sus empresas: Palantir Technologies, Valar Venture, Mithril Capital, Lembas LLC, Rivendell LLC y Arda Capital.

Estudió y se licenció en Filosofía y, después, en Derecho, en la Universidad de Stanford en la década de los ochenta. Su interés por la filosofía plasmó lo que luego sería su visión y perspectiva empresarial, social y política.

Uno de sus mayores descubrimientos fueron las ideas libertarias y objetivistas, como el egoísmo racional y el individualismo de Ayn Rand. Rand es autora de La rebelión de Atlas y El manantial. Sus ideas ofrecieron a Thiel una cosmovisión centrada en el interés propio y el éxito individual. También promovían la imagen del emprendedor visionario como motor del crecimiento y progreso de la sociedad.

Es posible que Thiel desarrollara parte de su megalomanía a partir de los conceptos de Rand. Tal vez llegó a verse a sí mismo como la solución al sistema. De hecho, la diatriba de Peter Thiel se enfoca en lo que él considera «el estancamiento y declive del avance tecnológico» actual.

El filósofo René Girard, profesor en Stanford en su período universitario, es para él una referencia filosófica importantísima. La teoría girardiana del deseo mimético marcó mucho su razonamiento intelectual, tanto en lo político (como se verá adelante) como en los negocios. Gracias a esta teoría, el éxito empresarial e inversor de Peter Thiel viene dado por la estrategia anticompetencia y monopolio.

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Él considera que la convergencia competitiva lleva la humanidad al fracaso y a la destrucción. Es decir, si todos desean lo que otros tienen, aplicando las mismas estrategias y tácticas empresariales, acabarán luchando por las mismas ambiciones sin pensar en otras alternativas más valiosas, originales y riesgosas. Estas ideas quedan reflejadas en su libro, Zero to One: Notes on Startups, or How to Build the Future

Es en esta etapa universitaria donde construyó y cultivó su actual pensamiento político e ideológico. Probablemente, influenciado por la educación recibida de un entorno evangélico cristiano, la construcción idiosincrásica de Thiel es conservadora y heterodoxa. Su espíritu crítico comenzó a aflorar en contra de las ideas comunistas y liberales.

Sobre todo por su oposición a la corrección política de ciertos movimientos culturales asociados al progresismo o al movimiento woke en la Universidad de Stanford. Esto le llevó a fundar un periódico universitario de corte libertario-conservador junto a otros colegas de la misma corriente de pensamiento, The Stanford Review. Muchos de los columnistas de este periódico estuvieron ligados a la PayPal Mafia y a empresas de Silicon Valley. 

Las ideas de Strauss, Girard y Schmitt en el pensamiento político de Peter Thiel

Una parte de las consideraciones políticas de Thiel proceden de filósofos como Leo Strauss, René Girard y Carl Schmitt. Ciertamente, las ideas de estos tres filósofos inciden en el razonamiento filosófico-político de Thiel en su crítica a las sociedades posmodernas. Su observación sobre la decadencia de Occidente se basa en la crítica que Strauss hizo sobre la Ilustración. Strauss consideró la Ilustración como un periodo de decadencia intelectual y filosófica. 

La idea de Strauss es que la modernidad trajo consigo la frivolidad y superficialidad de cuestiones filosóficas más personales e individuales. Para Strauss, la Ilustración se fundamentaba explícitamente en el contrato social basado en el bienestar, la paz, la seguridad, los derechos y las libertades de los gobernados sobre los gobernantes.

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Además, él señalaba que la Ilustración se alejaba de los conceptos clásicos de filósofos como Platón y Aristóteles. La excelencia de la justicia y del buen gobierno ya no radicaba en la razón, la verdad y la objetividad. Más bien, esta radica en el subjetivismo moral de las ideas ilustradas y la conveniencia de gobernantes y gobernados.

Thiel capta esta idea de Strauss y la exhibe en su ensayo El Momento Straussiano. En este escrito, el centro del problema es el estancamiento y decrépito de las sociedades posmodernas tras el triunfo político de las ideas socialdemócratas, basadas en la subjetividad, el relativismo moral y, especialmente, el identitarismo cultural de los años setenta. Un síntoma que Peter Thiel asocia a la interrupción del cientificismo y desarrollo tecnológico desde un punto de vista objetivista.

Públicamente, siempre reitera esta degeneración social con el célebre festival de Woodstock de 1969 y el triunfo de los hippies en la cultura popular y su influencia en las políticas de los gobiernos occidentales. 

A partir de ese momento, el progreso tecnológico y científico empieza a quedar al margen en pro del beneficio de la paz y la seguridad. Especialmente, tras la escalada nuclear y armamentista de la Guerra Fría entre EE. UU. y la URSS. Sin duda para Thiel, este fue el comienzo del estancamiento tecnológico.

Según él, la ciencia y la tecnología abandonaron el estudio de los átomos y la energía nuclear debido a sus riesgos catastróficos. En su lugar, se enfocaron en las telecomunicaciones, la informática y el ciberespacio, es decir, en Internet y los bits.

Thiel considera que las sociedades dejaron de generar ideas creativas y evolutivas por miedo al progreso tecnológico. Al mismo tiempo, las instituciones evitaban el riesgo de una devastación nuclear o ambiental. Los traumas del siglo XX sembraron en el inconsciente colectivo la idea de construir un mundo de paz, cooperación, seguridad y orden internacional. Esto como respuesta a lo vivido en dos guerras mundiales y la amenaza de una guerra nuclear.

Así, la visión schmittiana del conflicto entre «nosotros» y «los otros», «amigos» y «enemigos», pierde fuerza en el mundo unipolar estadounidense de finales del siglo XX y comienzos del XXI. A pesar de ello, tanto Schmitt como Thiel creen que la violencia y el conflicto son inherentes a la condición humana ante amenazas, peligros o disputas de poder.

Generar control a través del caos

Desde el punto de vista de Thiel, el conflicto pone en peligro la forma de vida de un grupo o de una comunidad. En el ensayo sobre El Momento Straussiano, Thiel identifica que las democracias occidentales actuales pasan por un periodo de crisis y que estas son vulnerables a la naturaleza humana del conflicto y enfrentamiento. 

Para Thiel, la omisión del conflicto puede ir a un estadio superior. Según él, los sistemas democráticos actuales, heredados de un periodo conformado por el poderío estadounidense al final de la Segunda Guerra Mundial y su pax americana, han conformado sociedades débiles y no belicistas.

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En consecuencia, han dado forma a un mundo donde la paz y la seguridad son esenciales para la vida humana. Según Thiel, el mundo de hoy ha conseguido ocultar la naturaleza violenta del ser humano gracias a la construcción de un mundo basado en el consenso, la globalización y «el orden basado en reglas».

A pesar de ello, Thiel, usando la teoría del chivo expiatorio de Girard, considera que las comunidades postmodernas evitan y ocultan la violencia y el conflicto mediante la unión de todos contra uno. En su ensayo, pone el ejemplo de la guerra emprendida contra el terror tras el 11S.

La disyuntiva schmittiana del «nosotros o ellos» se evidenció como una cuestión esencial para «salvaguardar» un orden occidental sin alma y espíritu contra el pavor de un grupo de radicalizados islámicos. La lucha contra el terror puso en cuestión la fragilidad normativa de Occidente, a costa de abusar y controlar la privacidad y la calidad de vida de la ciudadanía occidental. 

Las acciones conjuntas de las democracias occidentales frente al terrorismo encumbraron un perjuicio en los derechos y libertades de los individuos. El ejemplo más evidente fue la Patriot Act del gobierno de George W. Bush.

Thiel argumenta que existe un pensamiento convencional sustentado en la artificialidad armónica y pacífica de las sociedades actuales que evitan el colapso y la destrucción mutua. De esta forma, Thiel entiende que las sociedades postmodernas, al ser sensibles a la inseguridad, estas se acogen en última instancia al control y a la protección para evitar el caos.

A partir de estas ideas es como Thiel entiende la naturaleza del enfrentamiento político. Por un lado, su enfoque sobre la lucha por el poder retoma la idea de Schmitt «del nosotros versus la amenaza de los otros». Por otro lado, el conflicto en liza construye mecanismos miméticos entre la rivalidad de un bando y el otro, dando lugar a la concepción girardiana del chivo expiatorio como evasión del enfrentamiento, el colapso y la destrucción mutua. Su comprensión política final concluye con la visión teológica de la llegada del «Anticristo».

Thiel acuña este término no como un concepto bíblico de índole demoníaca, sino como la creación de un nuevo sistema político. Este sistema tendría una gobernanza totalitaria necesaria para garantizar la paz y la seguridad ante diversas amenazas.

Esta conclusión podría representar el inicio de un paradigma político straussiano. Un modelo de gobierno justo basado en la razón y la verdad, que promueva el interés común bajo el paraguas de la protección.

El Anticristo, ¿la solución o el problema? 

La culminación filosófico-política de Thiel, basada metafóricamente en textos bíblicos, es en definitiva la figura del Anticristo en términos políticos. Su exposición acerca de la llegada del Anticristo supone una respuesta frente a lo que denomina el Armagedón o Apocalipsis.

Thiel comprende que el apocalipsis no tiene por qué ser solamente nuclear (como podría ser un enfrentamiento belicoso entre dos potencias), sino que este puede ser pandémico, ambiental o de una IA militarizada.

Thiel sostiene que el apocalipsis pone a la humanidad en una disyuntiva: «un mundo o ninguno». Elegir un mundo aterrador o un mundo único. Es el Anticristo, quien para él se constituye como un arquetipo o un sistema político frente a una amenaza existencial hacia la civilización.

Según la tesis de Thiel, el Anticristo es la figura de un profeta o de un mesías que alerta al público sobre los inminentes peligros del Armagedón. Esa sería la premisa central de su discurso. Si lo que está en juego es la paz y la seguridad, la única alternativa final es la aceptación del discurso del Anticristo.

Sin embargo, Thiel presupone que la figura del Anticristo no tiene por qué traer paz y seguridad, sino que incluso puede propiciar mayor control y vigilancia. Para ello, toma la referencia teológica del katechon de la Segunda Carta a los Tesalonicenses (Antiguo Testamento). En él, la tesis filosófica-política de Thiel es que existe una fuerza (katechon) que retiene la llegada del fin de los tiempos. Metafóricamente, para Thiel, el katechon es el actual orden internacional, disfrazado de multipolaridad y globalización como elemento de contención del caos y del desorden.

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Es ahí donde, para él, cobra importancia la figura del Anticristo: una fuerza capaz de establecer o evitar el apocalipsis. Se trata de una visión dualista del bien y del mal. El Anticristo actúa como guardián de la paz y la seguridad, usando herramientas totalitarias y autoritarias para imponer un mundo sin libertad ni verdad.

¿Es Peter Thiel aquello que dice denunciar?

Los planteamientos de Thiel resuenan bastante con el contexto actual. Hoy, la sociedad y la esfera política mundial se hallan divididas, como plantea Schmitt, entre el «nosotros» y «los otros». La incertidumbre política, social y económica solo hace más que agravar el conflicto social en bandos, en cuestiones maniqueas.

La guerra entre «el bien y el mal» como cuestiones de «buenos» y «malos». El mundo está dividido en bloques, Occidente versus Oriente. También existe la rivalidad tecnológica y digital. Precisamente por ver quién será el primero en controlar la cuarta revolución industrial y dominar el nuevo espacio virtual y tecnológico.

Hay que recordar que Peter Thiel es un capitalista de riesgo y un tecnófilo. Su fortuna se ha construido en su mayor parte gracias a su inversión e influencia en empresas tecnológicas de Silicon Valley. Durante años, su empresa Palantir ha sido una contratista crucial para la administración norteamericana.

Además, los gobiernos europeos (de la OTAN y la Unión Europea) se están sirviendo del software de Palantir para llevar a cabo operaciones de seguridad y defensa en favor del orden público y actuaciones militares.

Si para Thiel, el peligro de la humanidad se halla en el gobierno de la vigilancia y del control totalitario para establecer la paz y la seguridad, es preciso indicar que él entonces está contribuyendo a la creación del Anticristo como arquetipo político.

Por tanto, se deben hacer las siguientes preguntas: ¿Palantir actúa bajo los márgenes legales? ¿Es opaco el manejo de sus datos? ¿Se está beneficiando de la industria de la guerra y la muerte en áreas de conflicto? ¿Forma parte del aparato de espionaje y de vigilancia de los gobiernos? ¿Cómo es su relación con los servicios de inteligencia? ¿Qué pretende conseguir Thiel en el ámbito de la política?

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Aprobada la entrada en vigor del Tratado de Alta Mar

El Tratado de Alta Mar entrará en vigor en enero de 2026, tras alcanzar 60 ratificaciones, y busca proteger dos tercios de los océanos.

El Tratado de la Biodiversidad Más Allá de la Jurisdicción Nacional, conocido como Tratado de Alta Mar, entrará en vigor el 17 de enero de 2026 al alcanzarse el requisito de 60 ratificaciones. La activación se produjo tras el depósito en la ONU de los documentos de Sri Lanka, San Vicente y las Granadinas, Sierra Leona y Marruecos. El acuerdo busca preservar y garantizar el uso sostenible de dos tercios de los océanos y se convierte en un marco legal de referencia para la gobernanza de alta mar. La ONU explica que este pacto refuerza la Convención sobre el Derecho del Mar y aporta instrumentos legales y de cooperación internacionales.

El tratado se articula en torno a cuatro puntos esenciales: el reparto equitativo de beneficios derivados de los recursos genéticos marinos, la creación de zonas protegidas, la obligación de evaluar el impacto de actividades económicas y un marco legal sobre efectos relacionados con el cambio climático y la acidificación de los océanos. Además, establece la transferencia de tecnología marina hacia países en desarrollo, financiación de las medidas, un sistema de resolución de disputas y la creación de órganos como la Conferencia de las Partes (CoP) y un organismo científico y técnico. La primera CoP deberá celebrarse en el plazo de un año tras la entrada en vigor.

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«Este histórico momento es la culminación de años de dedicación y diplomacia global de gobiernos y partes interesadas», señaló la directora de la Alianza de Alta Mar, Rebecca Hubbard. La experta destacó que el tratado «es un potente testimonio de multilateralismo que demuestra lo que el mundo puede lograr cuando se une por el bien común de nuestros océanos, que cubren más del 70% del planeta». Este marco legal es considerado «crucial» para cumplir los compromisos de la Agenda 2030 y el Marco de Biodiversidad Global Kunming-Montreal. Paralelamente, ya existen iniciativas preparatorias para la primera conferencia.

Hubbard también advirtió que el reto no concluye con estas 60 adhesiones: «Lograr las 60 ratificaciones no es la meta, sino solo el principio de la carrera». Asimismo, aseguró que «la auténtica fuerza del Tratado está en la participación universal» y apeló a la incorporación de más países. La sesión anual de la Asamblea General de la ONU, que comienza el 22 de septiembre de 2025, podría servir de escenario para nuevos anuncios de ratificación.

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Moldavia lanza macrooperación policial para evitar disturbios prorrusos en las elecciones

El país europeo lanza un operativo ante las sospechas de injerencia rusa en las elecciones legislativas. La oposición acusa al Gobierno de intimidación electoral, y su candidato Igor Dodon denuncia una «dictadura».

Las fuerzas de seguridad de Moldavia han desplegado este lunes 22 de septiembre una macrooperación con más de 250 registros en distintas localidades del país, incluidos centros penitenciarios y domicilios particulares, ante las sospechas de intentos de desestabilización ligados a Rusia en vísperas de las elecciones legislativas del domingo 28. En el dispositivo participaron más de un centenar de efectivos. Las autoridades no han precisado el alcance de las incautaciones ni el número total de personas investigadas.

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Entre los objetivos de los registros figuran opositores políticos, lo que ha desatado las críticas de Igor Dodon, expresidente y candidato en estos comicios, quien denunció que el Gobierno busca «intimidarles» a pocos días de las votaciones. Dodon afirmó que se realizaron redadas en los domicilios de varios de sus «colegas» de partido en las regiones de Drochia y Riscani, y acusó al oficialista Partido de Acción y Solidaridad (PAS) de Maia Sandu de «atemorizar a la gente y silenciarnos».

Dodon también señaló que la presidenta Sandu quiere cancelar las elecciones ante un posible mal resultado del PAS. «Lo que presenciamos estos días es la agonía de una dictadura. Saben que su fin político está cerca», escribió en Telegram. El exmandatario aseguró que «solo nos queda una semana de resistencia», en referencia a la cita electoral del 28 de septiembre, marcada por la confrontación entre la coalición prorrusa que él lidera y el bloque europeísta encabezado por el PAS.

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