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Ciberviolencia de género en España y cómo afecta a mujeres y niñas

Análisis

Neus Mascaró
Neus Mascaró
Graduada en Criminología por la Universidad de Salamanca y Máster en Ciencias Forenses en Análisis e Investigación Criminal por la Universidad Autónoma de Madrid. Dos años de experiencia como investigadora en la Secretaría de Estado de Seguridad (SES) y especializado en violencia y ciberviolencia de género. Ha participado en diversos proyectos, incluyendo el “Estudio de las razones y motivos que alimentan la cifra oculta en violencia de género en España”, “Ciberviolencia de género en España. Una radiografía empírica sobre la magnitud del fenómeno”, y el informe anual del Ministerio del Interior sobre “Homicidios de pareja”.

La era digital, caracterizada por la omnipresencia de dispositivos móviles, redes sociales y otros canales de comunicación, ha impulsado avances significativos en los ámbitos económico, político y social, así como en el criminológico. El artículo, que es uno de los ganadores del concurso de comunicaciones cortas en las III Jornadas de Criminología y Ciberseguridad de la Sociedad Estudiantil Criminológica de la Universidad de Salamanca (SECUSAL), analiza la ciberviolencia de género en España, con un énfasis particular en mujeres y niñas.

La propuesta de directiva del Parlamento Europeo y Consejo de 2021 refleja la nueva realidad cibernética. Ambas instituciones sostienen que el considerable aumento de las nuevas tecnologías ha dado lugar a una incidencia más alta de victimización en el entorno digital hacia las mujeres en comparación con los hombres.

Entre otros, se evidencia en el surgimiento de una extensión de violencia dirigida hacia el colectivo femenino como es la ciberviolencia de género (en adelante CVDG), también conocida como violencia de género 2.0. En consecuencia, las Tecnologías de la Información y la Comunicación (en adelante TIC) han contribuido a la perpetuación de esta problemática en el entorno digital.

Tipos de ciberviolencia de género

Conforme a lo establecido en la propuesta de Directiva en 2022, la evolución dinámica y continua del fenómeno dificulta contar con una lista exhaustiva de los tipos de CVDG. No obstante, el Parlamento Europeo y el Consejo, enfatizan estos los cuatro principales actos de violencia que sufren las mujeres en el entorno cibernético:

  • Ciberacoso. Ambas instituciones remarcan que el ciberacoso es la acción de atacar o ser partícipe, difundiendo contenido con connotación amenazante u ofensiva hacia una persona. Todo ello ejecutado en el espacio digital y sin el consentimiento de la víctima. El EIGE destaca que este fenómeno se observa con mayor frecuencia dentro de las relaciones de pareja. La ideación suicida, la depresión y el trastorno de estrés postraumático, son las consecuencias psicológicas más comunes que presentan las víctimas.

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  • Ciberacecho. Hacen referencia a continuas amenazas o intimidaciones en el mundo online. También, añaden conductas como la vigilancia persistente o la difusión de información privada a un número elevado de personas con la finalidad de controlar las acciones que realiza la otra persona.
  • Incitación a la violencia o al odio por medios cibernéticos. Se entiende con acciones como las de difamar, realizar comentarios negativos hacia su género, incluso sexualizar y cosificar a las mujeres en el entorno digital, especialmente a través de las redes sociales.
  • Difusión no consentida de material íntimo o manipulado. También conocido como «revenge porn» o pornovenganza, constituye una divulgación de contenido audiovisual en el que el ciberdelincuente tiene como objetivo humillar a la víctima.

Metodología del estudio sobre ciberviolencia de género: participantes, instrumentos, datos y resultados

La muestra corresponde a 80 mujeres entre 14 y 25 años de edad y de 50 años en adelante que han denunciado experiencias de violencia de género con componente TIC entre 2015 y 2022.

Este estudio empírico se consagra dentro del marco del proyecto nacional «Análisis Pormenorizado de la Ciberviolencia de Género recogida por el Ministerio del Interior en España» coordinado por Secretaría de Estado de Seguridad, concretamente el Gabinete de Coordinación y Estudios, Universidades y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.

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Una vez aprobado el proyecto a órganos directivos del Ministerio del Interior, se solicitó al Servicio Estadístico de Criminalidad una extracción de datos de víctimas y atestados cometidos por violencia de género y el componente TIC desde su base de datos. A su vez, se llevó a cabo una revisión bibliográfica del objeto de este estudio y se solicitó una muestra proporcional de atestados de las diferentes Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Tras la recepción de los mismos, se seleccionaron aquellos cuyas víctimas presentaban edades comprendidas entre menos de 25 años de edad y mayores de 50 años. Obteniendo 57 atestados de mujeres <25 años y 23 de aquellas >50. Además, se elaboró un compendio de variables considerando aquellas que pudieran proporcionar datos sustanciales acerca del tema de investigación. Posteriormente, se creó la base de datos a través del software estadístico SPSS, con la que se llevaron a cabo las operaciones estadísticas de esta investigación.

La base de datos se creó con el programa estadístico SPSS. Se realizaron análisis descriptivos para conocer la distribución de las frecuencias y los porcentajes de las variables en cada categoría de análisis.

Resultados del estudio sobre ciberviolencia de género

Los resultados destacan que la dinámica relacional víctima – perpetrador en su totalidad es una relación previa de pareja. Con respecto a la población más joven, la media de tiempo desde cese de relación a la agresión es de tres meses. En contraste, en el caso de las mujeres mayores de 50 años, el tiempo que pasa desde que finaliza la relación hasta que se produce la agresión en el entorno online es de 24 meses. El delito predominante entre la población más mayor es el quebrantamiento de la orden de protección (52,20%). A diferencia del otro grupo que son las amenazas (49,30%).

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Otros delitos de violencia sexual en las TIC, como el revenge porn, también son sufridos y denunciados por estas mujeres, concretamente en 15 del colectivo femenino más joven. Siguiendo con las características del fenómeno, cabe destacar que la mayor parte de los autores (73,7%) realizan multiplicidad de actos violentos hacia las víctimas. Los comportamientos delictivos son llevados a cabo principalmente a través de WhatsApp; 43,9% en jóvenes y 56,5% con respecto al segundo colectivo. Sin embargo, otros medios digitales como Instagram, correo electrónico o Facebook se convierten también en instrumentos que los agresores utilizan para cometer estos actos de violencia. Por otro lado, un 37,5% de los autores utilizaron la técnica del anonimato para realizar estas conductas violentas.

Conclusiones de la investigación sobre la ciberviolencia de género

La violencia de género, al igual que otros comportamientos delictivos, se ha trasladado al ámbito cibernético, manifestándose tanto en el mundo online como offline. La ciberviolencia de género (CVDG) es una nueva manifestación de la violencia que, sin embargo, se fundamenta en las profundas desigualdades que persisten en las sociedades contemporáneas. Es importante destacar que la CVDG presenta características distintivas en comparación con la violencia de género tradicional, tales como el anonimato, la continuidad y la persistencia. Investigaciones pasadas sugieren que este fenómeno gana notoriedad en una relación de afectividad pasada, siendo las TIC un instrumento de control y violencia tanto psicológica como verbal.

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Particularmente, en el ciberacoso se da una incidencia más alta en contextos de exparejas en lugar de ocurrir durante una relación actual. Finalmente, es fundamental destacar el papel de las nuevas tecnologías, especialmente la inteligencia artificial (IA), como factor de protección contra la violencia de género. La literatura científica y diversos proyectos impulsados por instituciones subrayan la eficacia de la IA en la detección y prevención de la violencia de género. Un ejemplo notable es el chatbot SARA, que permite a las mujeres recibir asesoramiento anónimo e información sobre los recursos disponibles para las víctimas de violencia de género.

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