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La crisis de Ceuta no fue una sorpresa: fue una alerta reiterada y desoída

La crisis de Ceuta de julio de 2026 tuvo alertas previas y una respuesta tardía. Análisis crítico de la gestión del Gobierno y homenaje a agentes y ceutíes.

Entre el 30 y el 31 de julio de 2026 más de 70.000 personas entraron a nado o a pie en Ceuta desde Marruecos, según cifras del Ministerio del Interior. Al menos 88 de ellas fueron enterradas en el cementerio de Sidi Embarek sin que apenas nueve tuvieran nombre. Un mes después, con los datos ya sobre la mesa, la conclusión es difícil de esquivar: hubo señales, hubo avisos y hubo tiempo. Lo que faltó fue una decisión. Este artículo es, a la vez, una crítica a esa ausencia y un reconocimiento a quienes la suplieron con sus propias manos: guardias civiles, policías, militares y ceutíes.

Antes que nada: los muertos y los ceutíes

Conviene empezar por donde suele acabarse. La cifra oficial de personas fallecidas en aguas y costas españolas durante la crisis de Ceuta de 2026 se sitúa en 88, según el balance de la Ciudad Autónoma recogido tras el último entierro el 26 de agosto; solo nueve cuerpos habían sido identificados. La Guardia Civil contabiliza 83 cuerpos recuperados y el informe policial remitido a la Audiencia Nacional habla de 82 en aguas españolas; la diferencia con los 88 responde a criterios de recuento.

La organización Caminando Fronteras eleva la cifra a 145 fallecidos si se suman los 67 que sus redes de familiares documentan en el lado marroquí; Marruecos solo ha reconocido oficialmente 14 fallecidos y 236 heridos en su territorio. Setenta y nueve tumbas del cementerio musulmán de Sidi Embarek llevan hoy un número en lugar de un nombre. Con independencia de cómo se valore la gestión política, esas 88 personas se ahogaron a menos de un kilómetro de una playa española y merecen algo más que una línea en un balance. Mi solidaridad, y creo que la de cualquier profesional de la seguridad que haya visto un cadáver salir del agua, está con ellas y con sus familias.

Y está también con los 84.000 ceutíes. Una ciudad de 19 kilómetros cuadrados recibió en 48 horas una población equivalente a más del 85 % de la suya. Cerraron comercios, se suspendió el pleno de la Asamblea, el hospital activó su protocolo de catástrofes y las familias vieron cómo parques, playas y polígonos se convertían en campamentos improvisados. Un mes después, el Gobierno cifra en 5.000 las personas que permanecen en la ciudad; el Gobierno de Ceuta habla de entre 8.000 y 9.000, y los sindicatos policiales, de hasta 12.000. Con entre 25 y 30 expedientes de extranjería tramitados al día, cifra que dieron tanto el presidente ceutí Juan Jesús Vivas el 20 de agosto como la Confederación Española de Policía cuatro días después, el propio Vivas calculó que a ese ritmo haría falta «un año» para normalizar la situación». Ceuta no pidió esta crisis y no la provocó. La ha sufrido en silencio administrativo durante semanas.

Antes: las señales estaban a la vista y la amenaza identificada

Una crisis es una sorpresa solo cuando nadie la ha visto venir. La de Ceuta no cumple esa condición. El 8 de julio el Consejo General del Poder Judicial hizo pública la sentencia 814/2026 de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo (ROJ STS 2965/2026), fechada el 29 de junio, que limita el rechazo en frontera previsto en la disposición adicional décima de la Ley de Extranjería a quienes superan «elementos de contención» físicos, como las vallas. Quien llega a nado, dice el Supremo, debe someterse al procedimiento ordinario de devolución del artículo 58.3, con expediente, intérprete y abogado. Podría ser una resolución jurídicamente impecable, pero operativamente explosiva, porque cambia las reglas del juego en la única frontera terrestre de la Unión Europea en África sin que nadie cambiara los medios para aplicarlas.

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Lo que ocurrió a continuación es una cadena de avisos con fecha y remitente:

  • Del 9 al 26 de julio las entradas a nado se estabilizaron en torno a 150 diarias, según la reconstrucción del Estado Mayor de la Defensa presentada por la ministra Margarita Robles en el Congreso el 25 de agosto. 
  • El 24 de julio el sindicato Independientes de la Guardia Civil describía una plantilla «completamente desbordada». 
  • El 27 de julio la Asociación Unificada de Guardias Civiles reclamaba por escrito «instrucciones claras» para aplicar la sentencia. 
  • Ese mismo lunes 27, según su propio relato, Vivas llamó a la Moncloa para advertir de 1.500 entradas en una semana y de que los menores acogidos habían pasado de 180 a 800; le pidieron tranquilidad. 
  • El martes 28 pidió el estado de alarma y al día siguiente le respondieron que no había fundamento jurídico.
  • El 29 de julio:
    • Según la versión de la ministra de Defensa, funcionarios del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) destinados en Ceuta dieron cuenta a la Delegación del Gobierno de una convocatoria digital que movilizaba a hasta 180.000 usuarios para entrar a nado al día siguiente, coincidiendo con la Fiesta del Trono marroquí. 
    • The Objective atribuyó además al Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS) una nota que calificaba de «altamente probable» un asalto a la frontera en esa fecha, extremo que fuentes del EMAD confirmaron a ese medio pero que no consta en fuente oficial. 
    • El Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) de la Policía Nacional había emitido el 29 de julio una alerta interna de «riesgo extremo» por un acceso coordinado por vía marítima previsto para el 30 de julio, según El Español. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, respondió con una carta al director general de la Policía preguntando si la Policía disponía de esa información y «desde cuándo».

Aquí es donde un análisis honesto debe pararse. La Moncloa sostuvo el 26 de agosto que «ni hay informes, ni hay avisos orales por parte del CNI a Delegación del Gobierno, ni a ningún miembro del Gobierno». Cinco días después, el presidente Pedro Sánchez admitió en la Cadena SER que el CNI y la Policía Nacional habían elaborado «informes de situación», aunque «no hubo ninguna información que compartiera la magnitud de la magnitud». Ambas frases no pueden ser ciertas a la vez. Pero incluso aceptando la más benévola, el argumento de la magnitud es débil. 

El 2 de septiembre el Juzgado de Instrucción nº 6 de Ceuta abrió diligencias contra el delegado del Gobierno, Miguel Ángel Pérez Triano, a raíz de una denuncia por prevaricación omisiva por no haber actuado ante los avisos; el delegado sostiene que no existía «ningún tipo de informe que alertara sobre lo que pasó».

La inteligencia no predice cifras exactas; predice tendencias, ventanas de oportunidad y fechas de riesgo. Y todo eso estaba señalado: una sentencia que alteraba el marco legal, una campaña en redes con fecha concreta, una festividad de alta carga simbólica en Rabat, un flujo que ya se había multiplicado y una ciudad que llevaba tres días pidiendo auxilio. En la literatura sobre sorpresas estratégicas, de Richard Betts en adelante, lo que suele fallar no es la alerta, sino la receptividad del decisor. Ceuta es un caso de manual.

El 3 de septiembre, en el Congreso, el presidente sostuvo que «ningún informe anticipó lo que ocurrió» y que ninguno «iba más allá de la descripción de datos o del aviso rutinario», pero reconoció que «fallaron cosas» en el ámbito de la inteligencia y se comprometió a publicar «todos los informes». Esa publicación será la primera prueba de la trazabilidad que este artículo reclama.

Durante: 48 horas en las que el Estado llegó tarde

La entrada masiva comenzó en torno a las 11:30 del jueves 30 de julio y alcanzó un pico de unas 5.200 personas por hora, según la reconstrucción del EMAD. A las 20:00 había entre 45.000 y 55.000 personas en la ciudad. 

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La solicitud formal de despliegue militar se registró a las 20:30 y el Ministerio de Defensa lo anunció esa misma noche: Grupo de Regulares de Ceuta nº 54, Tercio Duque de Alba de La Legión y Regimiento de Caballería Montesa nº 3 en apoyo de la Guardia Civil. Es decir, el Ejército salió a la calle cuando la mayor parte de la entrada ya se había producido.

Por la tarde, Interior había descartado la declaración de emergencia de interés nacional con el argumento, técnicamente cierto, de que la Ley del Sistema Nacional de Protección Civil no contempla los flujos migratorios como riesgo. Vivas replicó con una frase que resume el sentir de la ciudad: «Si esto no es una emergencia, no entendemos qué lo es».

Que la ley no contemple un supuesto no exime al Gobierno de gobernarlo. La Ley 36/2015 de Seguridad Nacional permite declarar una «situación de interés para la Seguridad Nacional» y nombrar una autoridad funcional con mando único. Esa herramienta existía el 30 de julio. Se activó el 25 de agosto, por Real Decreto 681/2026, veintiséis días después, tras dos reuniones telemáticas del presidente con parte de su gabinete los días 7 y 17 de agosto y tras la ausencia del ministro del Interior en la Comisión del Senado del 12 de agosto, justificada por una reunión sobre el eclipse solar. Mientras tanto, el 1 de agosto el ministro celebraba haber logrado revertir la situación en «poco más de 24 horas». Los datos de septiembre desmienten aquella afirmación con crudeza.

Hay un detalle que retrata la primera respuesta mejor que cualquier discurso. Según el sindicato JUPOL, el 30 de julio había en Ceuta 42 agentes de la Unidad de Intervención Policial; el primer refuerzo, 18 agentes desde Sevilla, llegó la mañana del 31 y, según denunció el propio sindicato, fue destinado a la seguridad dinámica del presidente del Gobierno y del ministro del Interior durante su visita. Fuentes de la Guardia Civil citadas por The Objective hablan de un refuerzo inicial de 30 guardias civiles y una embarcación averiada. Frente a ellos, decenas de miles de personas en el agua. El presidente del Gobierno visitó Ceuta el 31 de julio, condenó «la violación y el ataque a la integridad territorial» de España, anunció 400 efectivos más y prometió «todos los recursos del Estado». Era lo mínimo. Llegaba un día tarde y un mes antes de que se materializara.

VariableMayo de 2021Julio de 2026
EntradasEntre 8.000 y 12.000 según fuente (más de 10.000 en la cifra más extendida)Más de 70.000 (Interior)
Fallecidos188 (Ciudad Autónoma); 145 (Caminando Fronteras)
RetornosMás de 10.000Más del 90 % en cinco días
Despliegue militarBlindados e infantería el 18 de mayoMás de 2.000 militares y ocho buques de la Armada (entre ellos las fragatas Santa María y Navarra y el BAM Rayo)
Mando únicoNo declaradoDeclarado el 25 de agosto (RD 681/2026)
Duración de la fase aguda2 días2 días de entrada; más de un mes de crisis
Tabla comparativa de las entradas en mayo de 2021 y julio de 2026

Después: el mes que Ceuta no debería haber vivido

El coste de esa demora no es abstracto:

  • Entre el 30 de julio y el 28 de agosto se denunciaron 17 agresiones sexuales, siete de ellas violaciones, según cifró el ministro del Interior en el Congreso; la Fiscalía había señalado días antes que la mayoría de las víctimas eran menores.
  • Más de 2.000 menores permanecen a día de hoy en la ciudad, de los que unos 1.200 estaban aún sin filiar el 31 de agosto, según la ministra de Juventud e Infancia. 
  • Al menos siete centros escolares han sufrido incursiones o daños, y el curso comenzará el 8 de septiembre con acompañamiento policial en las rutas escolares y presencia uniformada en paradas, accesos e interior de los centros. 
  • La noche del 26 de agosto un grupo de ceutíes destrozó tiendas y arrojó al mar pertenencias de migrantes en la playa del Trampolín, y la Policía Nacional tuvo que interponerse y efectuar disparos disuasorios al aire; al día siguiente, otro grupo bloqueó el reparto de alimentos de Cruz Roja.

Nada de esto justifica la violencia, y Vivas lo dijo con claridad: «Los violentos no nos representan». Pero la violencia no nace del vacío: nace de un mes sin mando, sin plan de traslados y sin respuestas.

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El paquete económico de 309 millones de euros aprobado el 1 de septiembre, la ampliación de los espigones, las boyas, los drones, el CETI permanente y la petición de apoyo a Frontex, Europol y la Agencia de Asilo de la UE son medidas razonables. También lo eran el 31 de julio, cuando, según publicaron El Español y Público, el Gobierno declinó el despliegue urgente de Frontex ofrecido por la Comisión Europea al considerar que el control de esa frontera correspondía a las autoridades nacionales. La gestión de crisis se juzga por la relación entre el momento en que una medida es posible y el momento en que se adopta. En Ceuta, esa distancia se ha medido en semanas.

Los que sí estuvieron: agentes, militares y vecinos

Si el Estado como decisión llegó tarde, el Estado como personas no se movió de su sitio. 

Los ocho miembros del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas de la Guardia Civil en Ceuta, seis agentes, un cabo y un subteniente, sacaron a cientos de personas del agua en turnos de 14 horas, según el reportaje de El Español del 6 de agosto. Uno de ellos describió el rescate de una abuela que sujetaba bajo el agua la mano de un bebé. 

Salvamento Marítimo, los voluntarios de Cruz Roja y los guardias civiles del Servicio Marítimo rescataron a más de 300 personas solo en la madrugada del 30 de julio. 

Los policías nacionales encadenaron jornadas de 14 y 16 horas sin instrucciones claras sobre identificación, determinación de edad o protección internacional, con dietas de 77 euros y, en palabras de JUPOL, «comiendo gracias a los militares y durmiendo gracias a los militares». La Policía Local dobló turnos durante semanas.

Los militares, a los que ninguna doctrina prepara para el control de masas, siguen patrullando «sin medios de defensa, sin chaleco, sin casco, sin armamento», según la Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME), y han sufrido al menos dos emboscadas con piedras, el 27 y el 29 de agosto, con al menos seis heridos, entre ellos un sargento. La Armada desplegó las fragatas Santa María y Navarra y el buque de acción marítima Rayo en la bahía. 

Y los forenses del Instituto de Medicina Legal, reforzados de siete a 19 profesionales, convirtieron el antiguo Hospital Militar en una morgue para dar dignidad a cuerpos sin nombre. 

El Consejo de Ministros aprobó el 1 de septiembre 15 millones de euros en gratificaciones para policías y guardias civiles. Es justo. Es también insuficiente frente a lo que han hecho.

Y luego están los ceutíes. Sabah Hamed, vecina de Los Rosales, ha atendido en su propia casa a unas 400 personas al día con comida caliente, duchas y curas, según EFE. La ONG Luna Blanca ha servido 2.700 comidas diarias. La asociación de vecinos de Sidi Embarek habilitó un polideportivo para que durmieran mujeres y niños. El 28 de agosto, dos días después de los incidentes del Trampolín, centenares de ceutíes se manifestaron con claveles bajo el lema «Sin violencia, sin odio, sin racismo». El 1 de septiembre llenaron de velas la plaza de África. 

El 2 de septiembre, Día de Ceuta, más de 20.000 personas según la Delegación del Gobierno recorrieron la ciudad desde las Murallas Reales en la manifestación más numerosa de su historia reciente, mientras más de 260 municipios de toda España se concentraban frente a sus ayuntamientos con una petición explícita de los convocantes: «No queremos que politicen nuestro dolor». Por la mañana, en el acto institucional, Vivas había resumido el diagnóstico de la ciudad: «No es una crisis migratoria», es un asunto de «seguridad nacional». Esa es la Ceuta real: la que ayuda a quien llega y exige a quien gobierna. Ambas cosas a la vez, sin contradicción.

La frontera como instrumento: lo que sabemos y lo que no

Queda la dimensión exterior, que exige el máximo rigor. El informe del CENIF remitido a la Audiencia Nacional el 31 de agosto sostiene, según El Español, que gendarmes marroquíes uniformados y agentes de paisano dirigieron la entrada en fases y que la operación fue «planificada para violar la frontera española bajo apariencia migratoria». Es una hipótesis policial en el marco de una investigación judicial. 

El propio informe, según elDiario.es, reconoce que «no puede atribuir a personas concretas la autoría intelectual y material». El 2 de septiembre, el director general de la Policía, Francisco Pardo, respondió por escrito al ministro que «no existe informe policial alguno que atribuya a las Fuerzas de Seguridad marroquíes la planificación o ejecución» de los hechos, y calificó la alerta del 29 de julio de «alerta de riesgo frecuente». Ese mismo día, la magistrada María Tardón autorizó a los investigadores a compartir el documento con sus superiores, después de haberles ordenado lo contrario. Y el 3 de septiembre, en el Congreso, Pedro Sánchez afirmó que «nadie ha aportado pruebas al Gobierno que permitan concluir» que la entrada «fuera diseñada y ejecutada por las autoridades marroquíes», aunque admitió que «después de lo ocurrido, esa cooperación tiene que ser diferente».

Marruecos negó cualquier promoción o tolerancia y atribuyó la crisis a «redes de tráfico y difusión de rumores»; su embajadora, Karima Benyaich, pidió el retorno de sus conciudadanos y la cooperación posterior permitió devolver a más del 90 % de quienes entraron en pocos días. Si las conclusiones del CENIF se confirmaran, la cooperación posterior de Marruecos admitiría otra lectura: la de un actor que colabora en el retorno una vez logrado el efecto buscado. Es una hipótesis, no una conclusión, y así conviene tratarla mientras la investigación judicial siga abierta.

Frente a esos indicios de tardía cooperación, hay otros de sospecha: la coincidencia con la Fiesta del Trono, la pasividad inicial denunciada por agentes españoles y el silencio institucional de Rabat durante la crisis. La literatura sobre migración instrumentalizada, desde Kelly Greenhill hasta el Reglamento (UE) 2024/1359 sobre situaciones de crisis y fuerza mayor, que regula expresamente la instrumentalización de migrantes, enseña que la prueba de estas operaciones rara vez es directa: aparece después, en las concesiones que asoman en la relación bilateral. Ese es el indicador a vigilar en los próximos meses.

Lo que sí es un hecho es la reacción europea. Italia suspendió el 31 de julio el régimen Schengen con España y prorrogó los controles el 31 de agosto. Veintidós Estados miembros, liderados por Italia y Dinamarca, pidieron por carta una reunión extraordinaria de ministros de Interior. Solo Francia, Portugal, Irlanda y Luxemburgo se quedaron con España. Con independencia de la justicia de esas medidas, que el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha atribuido a una «falta de solidaridad» de Roma, revelan algo incómodo: la credibilidad de España como guardián de la frontera exterior de la Unión se ha erosionado en 48 horas, y recuperarla costará más que un paquete de ayudas.

Lo que Ceuta enseña sobre gestión de crisis

He dedicado buena parte de mi vida profesional a la seguridad de infraestructuras críticas, gestión de crisis y a formar analistas. Desde esa experiencia, la crisis de Ceuta deja cuatro lecciones que ningún relato político debería tapar. 

  • Primera: la alerta temprana solo sirve si existe un canal formal, escrito y trazable hasta el decisor. En esta crisis, según lo publicado hasta ahora, hubo al menos tres avisos con soporte documental antes del 30 de julio: la nota del CIFAS, la alerta del CENIF y el registro del canal de alerta temprana por el que el CNI comunicó la convocatoria a la Delegación del Gobierno. El Gobierno discute su alcance, no su existencia. El dossier con «todos los informes» que el presidente prometió publicar el 3 de septiembre permitirá comprobarlo.
  • Segunda: cuando el marco legal cambia, como hizo la sentencia del Supremo, el marco operativo debe cambiar el mismo día, con instrucciones a los agentes y refuerzo de medios, no tres semanas después. 
  • Tercera: el mando único no se declara cuando la crisis se ha estabilizado, sino cuando empieza. 
  • Cuarta: reconocer a quienes sostienen el sistema no es un gesto, es una necesidad operativa. Los agentes que hoy están agotados en Ceuta son los mismos que tendrán que estar ahí en la siguiente crisis.

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Estas lecciones no son nuevas. Se estudian en cualquier programa serio de análisis de inteligencia y de prospectiva como los que impartimos en LISA Institute, donde la distinción entre fallo de alerta y fallo de receptividad es una de las primeras cosas que aprende un analista. Que el Gobierno de España las haya tenido que aprender en Ceuta, a un precio de 88 vidas y un mes de abandono, es la crítica más dura que se puede formular, y la más justa.

Conclusión

Ceuta no fue una sorpresa. Fue una alerta desoída, una decisión aplazada y una ciudad dejada sola durante demasiado tiempo. Lo que la sostuvo no fue un real decreto, sino ocho buzos de la Guardia Civil, cuarenta y dos antidisturbios, dos mil militares sin chaleco, un puñado de forenses y una vecina que abrió su casa a 400 personas al día. 

Ahora que por fin hay mando único, dinero y apoyo europeo, la obligación del Gobierno es doble: resolver lo que queda con la dignidad que exigen los vivos y los muertos, y explicar, con documentos y fechas, qué se supo, cuándo y por qué no se actuó, tomando acción y dirimiendo responsabilidades, a quien corresponda, al más alto nivel. El presidente ha prometido publicar «todos los informes». Que lo haga íntegramente, con fechas, destinatarios y acuses de recibo, será la primera prueba de que ha entendido la lección. Los ceutíes, los agentes y las 88 personas enterradas en Sidi Embarek tienen derecho a esa respuesta.

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UE lanza misión para entrenar al Ejército de Líbano tras la salida de la FINUL en 2027

Kallas anuncia que los Veintisiete decidirán en octubre el despliegue de una fuerza de asesoramiento que no sustituirá a la FINUL, sino que reforzará la seguridad fronteriza y marítima de Líbano.

La Unión Europea prepara el despliegue de una nueva misión militar en Líbano para asesorar y entrenar a las Fuerzas Armadas libanesas, incluida la seguridad fronteriza y marítima, ante la salida prevista de la misión de Naciones Unidas (FINUL) en 2027. La Alta Representante para Política Exterior, Kaja Kallas, confirmó este martes 1 de septiembre el avance de los planes tras una reunión informal de ministros de Defensa en Irlanda. Según explicó, los Veintisiete prevén tomar una decisión formal en octubre para poner en marcha la operación.

Kallas precisó ante la prensa que «los ministros analizaron nuestros planes para una nueva misión de la UE que asesore y capacite a las Fuerzas Armadas del país, incluyendo la seguridad fronteriza y marítima». Sin embargo, insistió en que Bruselas no aspira a ocupar el lugar de la ONU en el país. «La UE no pretende sustituir a la FINUL, sino que invertimos en la capacidad de Líbano para garantizar su propia seguridad», destacó. El propósito, añadió, es «fortalecer» al Ejército libanés y la capacidad del Estado para garantizar la seguridad en todo el territorio.

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En cuanto al estado de la planificación, la política estonia aseguró que el proceso «avanza satisfactoriamente» de cara a la cita de octubre. Asimismo, reveló que más de diez países ya han manifestado su disposición a aportar personal y medios a la futura misión, aunque no detalló su identidad. Este respaldo, dijo, resulta clave porque no basta con aprobar el despliegue, ya que también hace falta dotarlo de recursos. «Es fácil abrir una misión, pero luego también está la cuestión de con qué llenamos esa misión», advirtió, mostrándose satisfecha de que los Estados miembro estén «realmente dispuestos a contribuir».

Finalmente, Kallas volvió a remarcar que la iniciativa europea no compite con el trabajo desplegado hasta ahora por la ONU. «No busca sustituir a FINUL», reiteró, sino reforzar las capacidades propias del país para garantizar su seguridad, restablecer el orden y tener el control de lo que sucede en su territorio. Con esta hoja de ruta, la UE busca acompañar la transición hacia una mayor autonomía de las fuerzas libanesas antes de que finalice el mandato de la misión internacional.

Alemania acusa a Rusia del ataque con drones en Leipzig y cierra su consulado en Bonn

El Ejecutivo de Friedrich Merz vincula el incidente con drones a una campaña de «acciones híbridas» del Kremlin y rompe relaciones diplomáticas de bajo nivel con Moscú.

El ministro del Interior alemán, Alexander Dobrindt, ha responsabilizado a Rusia del ataque fallido con drones cargados de explosivos registrado el mes pasado en el aeropuerto de Leipzig. La acusación llega después de que las autoridades hallaran varios de estos aparatos cerca de aviones ucranianos estacionados en las instalaciones. Según el ministro, las investigaciones determinan que el patrón del ataque, los componentes de los drones y la tecnología de detonación coinciden con los métodos empleados por Moscú en el marco de la guerra de Ucrania.

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En rueda de prensa conjunta con el titular de Exteriores, Johann Wadephul, Dobrindt ha explicado que el episodio no debe entenderse de forma aislada. «No consideramos Leipzig un incidente aislado, sino que lo vemos en conjunto con otras acciones híbridas», ha declarado. No obstante, ha matizado que «Alemania no está en guerra», aunque sí es «objetivo diario» de este tipo de ataques por parte del Kremlin.

Berlín responde con sanciones diplomáticas

Como respuesta, Wadephul ha anunciado una serie de medidas diplomáticas. El Gobierno alemán cerrará el Consulado General de Rusia en Bonn a partir del 18 de septiembre, rescindirá el contrato con la Casa de Rusia en Berlín y convocará al embajador ruso en son de protesta. Además, el ministro de Exteriores propondrá ante la Unión Europea una nueva lista negra de personas de origen ruso vinculadas a ataques híbridos, al tiempo que reforzará los controles de entrada para ciudadanos rusos.

El propio Dobrindt ya había apuntado, a principios de agosto, tras visitar el aeropuerto, que los hechos respondían a un «escenario de ataque híbrido», descartando entonces que se tratara de una «actuación amateur». En aquella ocasión, las autoridades habían localizado un dron sin detonar cerca de un avión de transporte ucraniano del tipo Antonov. El aeropuerto de Leipzig es, según el texto, un centro neurálgico para el envío de armas relacionadas con la guerra en Ucrania, y desde el inicio de la invasión rusa han aumentado los avistamientos de drones sobre infraestructuras críticas e instalaciones militares en territorio alemán.

Moscú exige pruebas y amenaza con represalias

Por su parte, el Gobierno ruso ha exigido este martes a Berlín que presente pruebas de la implicación de Moscú en el ataque. La portavoz de Exteriores, Maria Zajarova, ha lamentado en declaraciones a la agencia TASS que «bajo un pretexto completamente inverosímil y descabellado, Berlín ha vuelto a tensar las relaciones bilaterales», asegurando que Alemania no ha aportado «ninguna prueba convincente ni seria» sobre los hechos.

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Zajarova ha ido más allá al sostener que Alemania «ha inventado un pretexto» para actuar contra Rusia y ha advertido de que Moscú «responderá a todas las decisiones antirrusas». La portavoz ha añadido que Berlín está «manchada» por su participación en la guerra de Ucrania y en «atentados terroristas contra civiles», en respuesta directa al cierre de la Casa Rusa de la Ciencia y la Cultura en Berlín y del Consulado General en Bonn anunciados por Wadephul.

Taiwán: la fábrica de semiconductores del mundo

Detrás de cada teléfono inteligente, cada auto eléctrico y cada sistema de inteligencia artificial hay una pieza diminuta cuya fabricación depende, en gran medida, de un solo lugar del planeta. En este artículo, Santiago Torres Kuri explica cómo esa concentración de poder tecnológico convirtió a una pequeña isla asiática en objeto de disputa geopolítica y en garantía indispensable para el funcionamiento de la economía mundial.


Una isla con poco más de 23 millones de habitantes es el sitio desde donde se sostiene la economía digital moderna. Taiwán es hoy la mayor fábrica de semiconductores del mundo.

Este es un tema que ha estado en auge en los últimos años, pero ¿qué es un semiconductor? Se trata de un material que ayuda a controlar el paso de la electricidad dentro de un chip. Por ejemplo, en un teléfono inteligente, los semiconductores permiten que el celular prenda, procese información, abra aplicaciones, tome fotos o se conecte a internet. En pocas palabras, se trata de un elemento esencial para su funcionamiento.

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La importancia tecnológica de Taiwán radica en el hecho de que en la isla opera la mayor fábrica de chips avanzados del mundo, que es la Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC, por sus siglas en inglés). Una empresa que no vende teléfonos, automóviles ni computadoras, pero produce los semiconductores que hacen posible su funcionamiento. TSMC fabrica chips, es decir, circuitos integrados construidos sobre obleas de silicio. Estos chips forman parte de la industria de los semiconductores y permiten el funcionamiento de teléfonos inteligentes, centros de datos (data centers), autos eléctricos, sistemas de inteligencia artificial, entre otros.

En 2025, TSMC generó $122,420 millones de dólares en ingresos; envió 15 millones de obleas de 12 pulgadas; fabricó 12,682 productos para 534 clientes y concentró 74% de sus ingresos por obleas en tecnologías de 7 nanómetros o más avanzadas. Estos datos explican por qué Taiwán, y sobre todo TSMC, son vitales para la economía digital moderna.

La estrategia que convirtió a una isla en potencia tecnológica

Taiwán construyó su liderazgo tecnológico por medio de una decisión de largo plazo: convertir el conocimiento industrial en una ventaja nacional. En una isla con territorio limitado y pocos recursos naturales, el verdadero activo fue la capacidad de aprender, especializarse y producir con una precisión difícil de igualar.

El punto de partida fue institucional. En 1976, el Industrial Technology Research Institute firmó con RCA un acuerdo de transferencia tecnológica que abrió la puerta al desarrollo local de circuitos integrados. Un año después, Taiwán puso en marcha su primera línea de producción. Esa apuesta nació como una política industrial diseñada para insertar al país en una de las cadenas tecnológicas más importantes del mundo.

La creación de TSMC en 1987 cambió la historia. La empresa consolidó un modelo que hoy define buena parte de la industria global: fabricar chips diseñados por otros. Su fortaleza consistió en dominar la manufactura. Esa decisión le permitió convertirse en socio estratégico de las compañías que diseñan los procesadores más avanzados del planeta. Empresas como Apple, Nvidia, AMD y Qualcomm concentran talento en el diseño de chips; TSMC concentra capacidad, escala y precisión para producirlos.

El (otro) estrecho que también es punto de tensión

Un sitio crucial radica en un punto de tensión histórica que es el Estrecho de Taiwán, una franja marítima que separa a la isla de China. En ese paso geográfico se disputan tres temas clave: soberanía, comercio y tecnología. Por una parte, el gobierno chino sostiene y afirma que Taiwán forma parte de China y su reunificación es uno de sus objetivos políticos. Por la otra parte, el gobierno taiwanés se aferra a defender su sistema democrático, su autonomía institucional y la continuidad de su independencia. Estas posturas han provocado tensiones y logrado convertir la región en uno de los puntos más delicados del sistema internacional.

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El riesgo principal va más allá de la posibilidad de una guerra abierta. Está en cualquier crisis que interrumpa la logística, eleve los costos de transporte, retrase envíos, limite exportaciones o genere incertidumbre en las empresas que dependen de los semiconductores taiwaneses.

Cada ejercicio militar, declaración diplomática o restricción comercial alrededor de Taiwán provoca señales y alerta los mercados. Una crisis en el Estrecho de Taiwán no se quedaría en Asia, podría llegar a fábricas de autos en Europa; data centers en Estados Unidos; hospitales alrededor del mundo que usan equipos médicos avanzados; sistemas globales de defensa; teléfonos inteligentes; y, muchos elementos más de la economía digital moderna.

Hasta ahora, no existe ningún país ni empresa que tenga la capacidad de producir chips avanzados como Taiwán, los mismos que son elementos cruciales para economías completas y que muy pocos actores pueden fabricar con la misma precisión, escala y confiabilidad.

La nueva geografía de los chips y semiconductores

La concentración tecnológica de Taiwán abrió una nueva etapa en la política industrial global. Estados Unidos, la Unión Europea, Japón e India impulsan programas para ampliar su capacidad de producción, atraer inversión y asegurar cadenas de suministro más resistentes. La fabricación de chips avanzados y semiconductores dejó de ser solo un asunto empresarial. Hoy forma parte de la seguridad económica de los Estados.

La pregunta central cambió. Los gobiernos buscan saber dónde pueden fabricar chips, con qué aliados pueden hacerlo y bajo qué condiciones pueden proteger esa producción. Un semiconductor avanzado requiere capital, talento especializado, energía, agua, proveedores y experiencia. Por eso la carrera global avanza sustentada en grandes inversiones, pero también con tiempos de espera largos y altos niveles de complejidad.

Estados Unidos ha dado el paso más grande. En marzo de 2025, TSMC elevó su inversión en Estados Unidos a 165.000 millones de dólares. El plan incluye tres fábricas adicionales, dos instalaciones de empaquetado avanzado y un centro de investigación y desarrollo.

Europa también ajustó su estrategia. En junio de 2026, la Comisión Europea propuso el Chips Act 2.0 como parte de una agenda más amplia de soberanía tecnológica. La iniciativa busca impulsar chips diseñados y fabricados en Europa, conectar productores con compradores y reducir la dependencia de proveedores externos en sectores críticos.

Japón avanza con Rapidus, una empresa japonesa creada para fabricar chips avanzados de nueva generación y recuperar capacidad tecnológica estratégica. En abril de 2026, el Ministerio de Industria japonés aprobó 631.500 millones de yenes adicionales para acelerar su investigación y desarrollo. Con ese apoyo, la asistencia pública acumulada para Rapidus llegó a 2.354 billones de yenes. 

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India también dio un salto relevante. En mayo de 2026, Tata Electronics y ASML firmaron un acuerdo para apoyar la primera planta india de fabricación frontal de semiconductores en Dholera, Gujarat. El proyecto contempla una fábrica con una inversión de 11.000 millones de dólares y producción orientada a aplicaciones automotrices, móviles e inteligencia artificial.

Los esfuerzos de Estados Unidos, Europa, Japón e India muestran una realidad central: los semiconductores ya forman parte de la seguridad económica global. Las grandes potencias buscan ampliar su capacidad, proteger sus cadenas de suministro y ganar mayor control sobre una tecnología indispensable para diversos sectores y actividades comerciales modernas. 

En este nuevo mapa, Taiwán conserva una ventaja construida durante décadas. La carrera global por producir más semiconductores confirma la magnitud de Taiwán. La isla asiática representa hoy una pieza crucial de la economía digital moderna y una de las bases industriales del futuro tecnológico del mundo. Sin embargo, el mundo ha despertado y son cada vez más los actores que asisten al espectáculo de los chips y los semiconductores.

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Israel avanza de nuevo en el sur de Siria con una decena de vehículos militares

Las tropas israelíes se despliegan por los barrios residenciales de Jamla y disparan contra viviendas de Maariya, en el marco de una escalada de incursiones en el suroeste sirio desde diciembre de 2024.

El Ejército de Israel ha entrado este martes 1 de septiembre en la localidad siria de Jamla, en la zona rural de la gobernación de Daraa, suroeste del país. La incursión ha movilizado diez vehículos militares que se han desplegado por los barrios residenciales de la localidad. Según ha informado la cadena de televisión siria Al Ijbariya, tropas israelíes apostadas en el cuartel de Al Yazira han disparado además con ametralladoras pesadas contra viviendas de la vecina localidad de Maariya.

Sin embargo, esta no es la primera operación de este tipo en los últimos días. Apenas unas jornadas antes, las autoridades sirias ya habían denunciado el avance de unidades terrestres israelíes en la campiña sur del país, con movimientos hacia dos localidades de la provincia de Quneitra. La agencia oficial SANA confirmó entonces la presencia de vehículos militares en Saida al Hanut y en las afueras de Al Muallaqa, en una secuencia de incursiones que no se ha detenido.

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De hecho, el jueves anterior a esta incursión, según la misma agencia, un joven sirio fue retenido temporalmente por soldados israelíes durante una operación llevada a cabo precisamente en Saida al Hanut. Este episodio se enmarca en un patrón de incursiones que Israel inició tras invadir parte del suroeste de Siria en diciembre de 2024, coincidiendo con la caída del presidente Bashar al Assad a manos de la ofensiva liderada por el grupo yihadista Hayat Tahrir al Sham, cuyo líder, Ahmed al Shara, gobierna hoy el país.

Frente a ello, Israel sostiene que su objetivo es crear una «zona de seguridad adicional» ante la inestabilidad generada tras la caída del régimen sirio. Las nuevas autoridades de Damasco, en cambio, reclaman la retirada israelí a las líneas de 1974 y rechazan de plano la legitimidad de estas operaciones, al considerar que todas las medidas adoptadas por el Gobierno israelí y su Ejército en la zona «son nulas y carecen de validez legal según el Derecho Internacional».

Lituania asegura que la reunión CIA-Kremlin buscaba «reducir las tensiones» en la región

El mandatario lituano defiende que el encuentro en Moscú buscaba distender la región, aunque advierte de que un Kremlin «acorralado» por los ataques ucranianos podría reaccionar con nuevas amenazas.

El presidente de Lituania, Gitanas Nauseda, ha confirmado que el encuentro entre el director de la CIA, John Ratcliffe, y responsables rusos en Moscú «tenía como objetivo reducir las tensiones en la región». Según ha explicado en declaraciones recogidas por la radiotelevisión pública lituana, LRT, «la reunión abordó los objetivos que se habían fijado». Además, ha expresado su deseo de que «este mensaje haya llegado al régimen del Kremlin en el momento oportuno». Su Gobierno, no obstante, respeta que Washington no haya difundido públicamente los detalles del encuentro.

Pese a ello, Nauseda ha matizado que Lituania sí recibió información previa a través de sus aliados. «Nuestros aliados nos están informando sobre el contenido de la conversación, y también se nos informó de que la reunión en Moscú tendría lugar», ha destacado. Aunque ha reconocido que el encuentro fue significativo y que este tipo de contactos resultan poco frecuentes, ha considerado que «se le está prestando demasiada atención a esta reunión».

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Por otro lado, el mandatario ha negado que este contacto haya modificado el contexto de seguridad general en la región. «La situación general de seguridad es tensa, y nadie pretende negarlo», ha admitido, aunque ha rechazado que la tensión haya «aumentado drásticamente últimamente». En cambio, ha situado el origen de esa tensión en un momento anterior, en especial desde que Ucrania comenzó a atacar objetivos en territorio ruso, algo que, a su juicio, «está acorralando al régimen del Kremlin».

Asimismo, ha advertido sobre las consecuencias de esa presión sobre Moscú. «Una persona, o cualquier actor, acorralada siempre puede intentar contraatacar y crear una amenaza adicional», ha alertado el presidente lituano. Frente a ese riesgo, ha señalado el papel de las alianzas occidentales: «para eso están la OTAN y Estados Unidos: para que juntos podamos, ante todo, prevenir esa amenaza», ha afirmado Nauseda.

Las relaciones entre el sultanato alauí y las estructuras políticas del oeste sahariano en evolución histórica (siglos XVII-XX)

El conflicto del Sáhara Occidental no se entiende sin mirar siglos atrás, hacia el sultanato alauí, sus alianzas con las cabilas y la llegada del colonialismo europeo. Detrás de la disputa actual entre Marruecos y el Frente Polisario laten distintos «imaginarios nacionales» que compiten por legitimar la soberanía del territorio. En este artículo, Nordin Aghzenay Bakouh explica esa historia, clave para comprender por qué el conflicto sigue sin resolverse, y qué papel podría jugar una futura integración magrebí.

Cuando hablamos del Sáhara Occidental (SO), proliferan diferentes imaginarios nacionales alrededor del territorio, principalmente los del Sáhara marroquí o la del Frente Polisario (FP), actores que actualmente se encuentran en disputa armada. 

La diversidad de imaginarios nacionales 

La primera visión se basa en el pasado del imperio jerifiano o sultanato alauí, la teoría del Gran Marruecos. El  último término mencionado fue acuñado por Allal el Fassi (1910-1974), miembro del Partido Istiqlal, que en 1949 defendió, según Boukhars, “…la retrocesión o recuperación de territorios pedazo por pedazo a la soberanía de Marruecos”. 

Por otro lado, estaría la visión del FP que defiende la independencia del territorio al considerar el SO un territorio no autónomo pendiente de descolonización. Esto último significa, según el Derecho internacional y la Resolución 1514 de la ONU, “…el derecho de libre determinación;…”. 

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Asimismo, también podríamos mencionar Ensemble Mauritanie o la idea de una Gran Mauritania Económica y Espiritual que comprendería el actual Sáhara Occidental, el Azawad y desde el río Draa a las orillas del Senegal. 

Bajo esas “Comunidades Imaginadas” y la teoría de los nacionalismos que acuñó Benedict Anderson, se dio una confrontación por recuperar el pasado del imperio jerifiano o sultanato alauí, de pelear la descolonización del territorio por parte del FP o luchar por el ideario de Ensemble Mauritanie. Estos imaginarios fueron provocando conflictos para defender una u otra “comunidad imaginada” y, al final, negociaciones sobre la delimitación fronteriza y el desmembramiento o reparto del ideario territorial del Gran Marruecos. 

La era precolonial: la estructura histórica descentralizada alauí

Para entender a las partes en conflicto, hay que esbozar sus argumentos históricos y religiosos (ideas), las capacidades materiales y las instituciones que construyeron. En primer lugar, para comprender la parte marroquí, hay que remontarse a la estructura histórica descentralizada que edificó la dinastía alauí (1631-actualidad) en el oeste sahariano o África Occidental. 

Estamos hablando de una serie de estrategias religiosas, militares, económicas y de alianzas con las cabilas. Con respecto a las cabilas, con el inicio del colonialismo habrá quienes se alíen con los extranjeros, como los Ahl Bayruk o el líder fadily Sa´d Buh. Éstos aceptaron someterse y obedecer al colonialismo europeo bajo políticas de acomodación y protección en aras de defender sus intereses particulares en contra del poder central sultánico o contra cabilas rivales o entre grupos sociales enfrentados, por ejemplo, con la Guerra de Churbuba entre 1644 y 1674, cuando los zawaya, que eran líderes santos, perdieron el control por la toma del poder por parte de los Banu Hassan, cabilas árabes guerreras que edificaron emiratos a lo largo del oeste sahariano y sometían a los zawaya, a confederaciones amazigh (lahma-znaga), a los esclavos liberados, herreros y esclavos. 

En primer lugar, la religión fue crucial para construir un discurso de legitimación en el poder. El rasgo sharif o jerife (ser descendiente del Profeta islámico Muhammad), la característica de wali (santo) y, fundamentalmente, las bay´at (juramentos de lealtad) y el concepto de Amir Al Mu´minin (Comandante de los Fieles) confirieron legitimidad carismática a los sultanes alauíes como, por ejemplo, en el apoyo militar alauí a Argelia cuando Tlemcen juró lealtad a Moulay Sultán Abderrahman (1789-1859) en el contexto (1830) de una necesidad de hacer la yihad defensiva para defenderse de la ocupación francesa de Argelia. 

Los juramentos de lealtad también fueron instrumentalizados por los líderes de grupos sociales de las cabilas, como Ma Al´Aynan (nacido en Hodh, actual Mauritania, quien juró lealtad a Mulay Sultán Hasan I, 1836-1894, y luego a Mulay Sultán Hafid) o Sidi Ahmed La´rusi (Smara), y se dotaron, asimismo, de una autoridad legítima como gobernantes. 

No obstante, la legitimidad discursivo-religiosa no fue suficiente, ni lo es actualmente, para ejercer un control sobre el territorio. Quiero decir que los poderes militar (brazo militar rural del Rif, ejército Al-Bujari, ejército de los Udaya) y económico (el Rial marroquí, la construcción de castillos para defender las rutas comerciales y los recursos económicos, el mithqal, unidad de peso de los productos agrícolas, o la difaya, que es la hospitalidad), así como de las alianzas (con las cabilas en la era precolonial, algunas cabilas con el poder colonial y con las potencias extranjeras en la era poscolonial) fueron y son necesarias para el control o supervivencia de la soberanía territorial que se quiso y se quiere defender, sean cuales sean los imaginarios nacionales en torno a los territorios en disputa. 

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En la era precolonial, la conjugación del poder militar, económico y el de las alianzas se materializaba en la institución de la mahalla, que era el cuerpo expedicionario que se encargaba de intervenir de forma militar, nombrar a gobernadores de regiones en nombre del sultán, recaudar impuestos, construir puertos comerciales, etc. 

En definitiva, el elemento religioso, militar, económico y el de alianzas configuraba la estructura histórica alauí como sultanato o imperio, y configuraba una élite que daba contenido al makhzen, al poder central. Otras ideas que protegían la legitimidad de la estructura histórica alauí eran la fitna, la discordia entre musulmanes, o la maslaha, que significa salvaguardar el bien común evitando esa fitna y el fasad (el mal, la corrupción). 

Los cambios introducidos por el colonialismo 

Con la llegada del colonialismo franco-español, se destruye la civilización del desierto, se potencian los procesos de sedentarismo y al final se genera un nacionalismo saharaui, pero lo más relevante es que el establecimiento de pérdidas de legitimidad militar alauí, como en la batalla de Isly en 1844 (al fracasar en el apoyo a Abdelkader, líder de la resistencia y promotor de la yihad defensiva argelina contra Francia), y el establecimiento de protectorados (Tratado de Fez de 1912) y colonias (el Sáhara Español o la Mauritania francesa) provocaron el cese definitivo de las relaciones político-militares, económicas y espirituales entre el sultanato y los poderes locales/cabilas/grupos sociales del oeste sahariano (el Touat, Saguía al-Hamra y Wad-Dhab, actual territorio de Mauritania, Tombuctú, etc.). Y estos últimos, al mismo tiempo, pierden esas relaciones entre ellos. 

Guerra, choque entre la jurisprudencia occidental e islámica, la opinión pública española e intereses económicos

Pasando a los procesos de descolonización, se da una proliferación de Frentes de Liberación Nacional, sobre todo la del Frente Polisario, que defienden que son herederos de las fronteras establecidas por el reparto de esos tratados coloniales, es decir, de establecer un Estado saharaui independiente en el SO. 

Es por ello por lo que entramos en conflicto por esos imaginarios nacionales y por la rivalidad dialéctica entre el Derecho internacional, que reconoce que el SO no era terra nulis pero que prima esa libre determinación de los pueblos, y el Derecho islámico y la costumbre de las cabilas que pelean los juramentos de lealtad y el reconocimiento de líder santo o jerife como argumentos. 

Marruecos (apoyado por Estados Unidos, Israel, Francia y Arabia Saudí), independiente a partir de 1956, tarda en reconocer sus fronteras con Argelia y Mauritania, y entra en conflicto con el FP (apoyado por Argelia, Cuba y la URSS), controlando los alauíes al final  ⅔ del territorio del SO, tras una guerra que comprende el período temporal 1975-1991 (aunque se expande hasta la actualidad). 

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Al final, Marruecos salvaguarda su dominio sobre Saguía el Hamra y Wad Dhab gracias al muro antipersonas, como modo defensivo contra las aspiraciones y el imaginario nacional del FP y los intereses compartidos con sus aliados, así como de su alianza primordial con Estados Unidos. 

Con respecto a la opinión pública española, en la era poscolonial, se argumenta que el conflicto por el SO es un conflicto congelado y que se remonta a la Guerra Fría o al papel colonial de España, cuando la historia es más extensa y compleja de lo que nos quieren contar algunas voces. 

Cabe recalcar que los intereses económicos también juegan un papel crucial en la defensa de esos imaginarios nacionales y el SO alberga recursos naturales clave como el fosfato, pesca, petróleo, gas, oro, etc. Es importante realizar un ejercicio de polemología del conflicto por el SO para comprender el estado de la cuestión de forma total, nunca parcial. No se puede omitir o no educarse sobre la era precolonial. 

La Unión del Magreb Árabe: ¿proceso de integración o construcción de un país magrebí?

El último punto a abordar, que es digno de plantear, es la abandonada institución de la Unión del Magreb Árabe (UMA), que fue creada en 1989 justo cuando se dio la caída del muro de Berlín. Ha llegado el momento histórico en el que es vital aunar fuerzas para interponer o invitar a la región a una agencia conjunta entre Marruecos, Argelia, Túnez, Mauritania y Libia con el objetivo de crear una nueva estructura común que perdure en el tiempo para poner punto final al conflicto, al atraso económico y a la brecha tecnológica con el mundo exterior. 

Por ello, es necesaria la unión política, económica, social y cultural, un proceso de integración de los países mencionados al estilo de la Unión Europea (UE). Puede que sea criticable comparar la UE con los procesos multifactoriales del Magreb, sobre todo, por los siguientes frenos principales que impiden un futuro Magreb integrado: el bloqueo de la cuestión del SO, el corte argelino a Marruecos de los suministros energéticos procedentes del gasoducto Magreb-Europa o el cierre de fronteras entre Marruecos y Argelia desde 1994, entre otros. 

La cuestión es relevante si se quiere promover la libre circulación de personas y mercancías. Es por ello que no paro de pensar en la disputa franco-alemana de Alsacia-Lorena y compararlo con el SO. En ambos casos presenciamos la lucha por un territorio determinado. 

En el primer caso, ha enfrentado a Francia y Alemania en los siglos XIX y XX, pero se resuelve con la creación de la Comunidad Económica del Carbón y el Acero, CECA en el año 1951. 

Y, en el segundo caso (el SO), ha frenado al spillover temático de la UMA por el apoyo de Argelia al Frente Polisario y la consecuente reacción de Marruecos con el corte de comunicación y de cooperación con el vecino argelino, siendo esta incomunicación mutua. 

Además, también presenciamos inestabilidad en Libia con los dos gobiernos paralelos, por un  lado, el Gobierno de Unidad Nacional liderado por Abdul Hamid Dbeibeh y, por otro lado, el Gobierno de Estabilidad Nacional apoyado por Jalifa Haftar. 

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También está la nefasta situación mauritana con la llegada de refugiados malienses que huyen del conflicto en Mali y que, a su vez, tal inestabilidad del país vecino repercute en la seguridad y defensa del país magrebí. 

A pesar de ello y viendo una necesaria resolución de todas las problemáticas, creo que es imperativo una integración económica, con una voluntad política a priori, que promueva esa libre circulación de personas y mercancías en la región y alcance un Arancel Externo Común que proteja los productos magrebíes y un comercio intrarregional, esto es una política comercial común, que coja fuerza con sus relaciones con el exterior. ¿Sería esto último aceptado y visto con buenos ojos por la UE, por ejemplo? 

Lo que es evidente es que un aumento de la fuerza económica y tecnológica, así como de la unión política del conjunto del Magreb reduciría la presión migratoria de las personas magrebíes hacia Europa y provocaría el retorno de la diáspora y sus descendientes. Para ello sería necesario que los países magrebíes cediesen el ejercicio de su soberanía a una entidad supranacional que explote y reparta, de forma igualitaria y solidaria, los recursos naturales. 

Otra vía sería crear un país nuevo a partir de la unión de los países magrebíes, pero el problema radicaría en qué sistema político se acordaría, ¿una monarquía o república? ¿Y qué organización territorial se debería promover o intentar convencer conjuntamente? ¿Unas Comunidades Autónomas del Magreb al estilo del Reino de España? ¿O un federalismo como en Alemania, Argentina o Estados Unidos? ¿Estarían dispuestos los países del Magreb a ceder su soberanía para un futuro común en un país unido? ¿Cómo se puede pacificar el asunto de la diversidad étnico-lingüística? ¿Cómo sería esa idílica Constitución del Magreb? 

Y, por último, en términos de los procesos de globalización y regionalización que acuña Antonio Sanahuja, ¿está siendo beneficiosa la regionalización de los medios de producción de ciertos bloques regionales en detrimento de la globalización que cada vez se ve más erosionada? ¿Cuál es el bien común, maslaha, para el conjunto de la Comunidad Internacional? 

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Rusia y Ucrania elevan la escalada de ataques con drones

Zelenski denuncia una estrategia rusa de desgaste mientras Moscú reporta neutralizar la mayoría de los drones ucranianos antes de que lleguen a la capital.

Rusia y Ucrania han aumentado el intercambio de ataques con drones en los últimos días de agosto, alcanzando cifras que rompen todos los registros recientes. Contra territorio bajo control ucraniano se han disparado casi 1.500 drones en cuatro días, mientras que sobre la región de Moscú han caído 1.455 en apenas nueve jornadas, entre el 22 y el 30 de agosto. El presidente Volodimir Zelenski ha denunciado que Moscú busca una estrategia deliberada para «agotar a los ucranianos» y sus proyectiles de intercepción, según explicó en un vídeo difundido en redes sociales.

Zelenski detalló la composición de esos ataques recientes. «Hay ataques con drones constantemente, muchos de ellos Shahed a reacción. Nuestros soldados derriban gran parte. Ha habido casi 1.500 drones de todo tipo solo en los últimos cuatro días, de los cuales unos 800 eran a reacción», afirmó. Precisamente esos aparatos propulsados a reacción representan el mayor desafío para la defensa aérea ucraniana. «Lo más difícil es derribar los drones a reacción. Ahora mismo los aviones de combate son los principales encargados de protegernos frente a ellos. Estamos trabajando para que haya interceptores disponibles», añadió el mandatario.

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En el lado ruso, el alcalde de Moscú, Sergei Sobianin, ofreció su propio balance de la ofensiva ucraniana sobre la capital. La mayoría de los 1.455 drones lanzados contra la región moscovita fueron neutralizados por las defensas antiaéreas a gran distancia, aunque 50 llegaron a ser interceptados ya cerca de la ciudad. A escala mensual, las cifras publicadas por Zelenski muestran además una tendencia, y es que en agosto las fuerzas rusas dispararon unos 1.500 drones explosivos Shahed contra territorio ucraniano, frente a los 2.500 que Ucrania lanzó ese mismo mes sobre Rusia. Ante esta situación, Zelenski reclamó reforzar la producción propia: «Hay cuatro empresas que fabrican drones de intercepción. Una tiene los más eficaces. El Ministerio de Defensa y los militares deberían hacer todo lo posible para que tengamos cuantas más oportunidades mejor para derribar cada tipo de dron ruso».

De igual modo, el asesor presidencial Sergei Beskrestnov aseguró que Moscú estaría lanzando los Shahed «casi directamente desde las fábricas», ya que muchos aparatos derribados portan etiquetas de identificación con fechas muy próximas al momento del impacto. Beskrestnov también alertó de una nueva amenaza dentro de Ucrania, pues las empresas del país han empezado a recibir cartas anónimas firmadas por supuestos «dueños de Shahed» que exigen pagos a cambio de no convertir sus instalaciones en objetivo de los drones rusos.

EEUU ataca la isla iraní de Larek y Teherán responde

Teherán responde con ataques a bases en Jordania y Emiratos tras el bombardeo estadounidense que deja al menos dos muertos en la estratégica isla iraní de Larek.

Al menos dos personas han muerto y dos más han resultado heridas tras un ataque estadounidense contra la isla iraní de Larek, situada en el estratégico estrecho de Ormuz, en el golfo Pérsico. La agencia Tasnim, vinculada a la Guardia Revolucionaria iraní, informó del bombardeo la noche del sábado, precisando que un dron había golpeado la zona «hace una hora». Posteriormente, la propia Guardia Revolucionaria confirmó en un comunicado la existencia de «mártires y heridos» entre sus combatientes, atribuyendo la acción al «enemigo estadounidense-sionista» y advirtiendo de un «castigo» inminente.

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El cuerpo militar iraní vinculó el ataque a la debilidad interna de Washington. «La desesperación ante sus problemas domésticos y la caída de su credibilidad entre los países de la región hacen que intenten revivir su siniestro papel», denunció en su comunicado, augurando que la respuesta «tendrá una respuesta de los hijos del Irán islámico». En la misma línea, el portavoz Sardar Mohebi amplió la amenaza al terreno económico y militar: «Ha sido un error estratégico y fatal del régimen de Trump durante la guerra económica», sostuvo, anticipando «graves costes».

Irán acusa a Washington de buscar una «justificación» ante su debilidad interna

Sin embargo, la versión estadounidense, difundida por Al Jazeera a través de un responsable anónimo, sitúa el origen del episodio en dos lanzacohetes de la Guardia Revolucionaria que, según Washington, preparaban minas navales para el estrecho. La fuente aseguró que «nuestras fuerzas han completado el desminado de las rutas mercantes internacionales» y remarcó que EE.UU. permanece «listos» para «proteger el libre tránsito comercial», en un contexto marcado por el cierre iraní del paso al petróleo del golfo. Horas más tarde, el Mando Central estadounidense (CENTCOM) reivindicó formalmente una «acción limitada y precisa» contra «unidades de minado» que representaban «una amenaza inminente», rechazando calificarla de agresión: «Irán ha creado la amenaza y el Ejército estadounidense la ha eliminado», defendió en redes sociales.

La respuesta iraní no se hizo esperar. Ya en la madrugada del lunes, la Guardia Revolucionaria afirmó haber derribado un dron MQ9 estadounidense sobre el estrecho, cuyos restos cayeron al mar tras ser «alcanzado por fuego de misiles de los siempre vigilantes guerreros» de su sistema de defensa aérea. Además, este mismo cuerpo lanzó misiles balísticos contra las bases aéreas Rey Huseín y Al Azraq, en Jordania, en represalia directa por el bombardeo de Larek. «Cada disparo recibirá una respuesta aún más aplastante», amenazó en un comunicado recogido por Tasnim.

La Guardia Revolucionaria ataca bases estadounidenses en Jordania como represalia

Paralelamente, el Ejército iraní —distinto de la Guardia Revolucionaria— reivindicó un ataque con «decenas de drones» contra la base emiratí de Al Minhad, al sur de Dubái, donde según su versión se encontraban helicópteros y tropas estadounidenses. La institución calificó esta instalación como «uno de los centros importantes para el apoyo y transporte aéreo de fuerzas extranjeras» y prometió «vengar la sangre de todos los mártires» de la escalada, comprometiéndose a mantenerse «preparado» hasta «eliminar la amenaza del enemigo en la región».

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Frente a estas acciones, tanto Jordania como Emiratos Árabes Unidos ofrecieron balances contrapuestos. El Ejército jordano aseguró haber interceptado ocho misiles que penetraron su espacio aéreo, explicando que «neutralizaron estos ataques» antes de que amenazaran a la población. Por el contrario, las autoridades emiratíes negaron cualquier impacto en Al Minhad, tachando esas informaciones de «falsas», y pidieron a la ciudadanía «consultar fuentes oficiales» y «abstenerse de difundir rumores o información inexacta», mientras mantienen sus fuerzas en «alto estado de alerta».

Rusia ante las elecciones generales en Francia 2027 y Alemania 2029

Francia y Alemania celebrarán elecciones generales en 2027 y 2029, en un contexto de tensiones entre Europa y Rusia y distanciamiento transatlántico. Marine Le Pen (RN) y Alice Weidel (AfD), con vínculos históricos con el Kremlin, ganan terreno en las encuestas y critican el apoyo a Ucrania. En este artículo, Roberto Mansilla Blanco, alumno del Máster Profesional de Analista de Inteligencia de LISA Institute, examina cómo su ascenso podría erosionar el equilibrio franco-alemán en la UE y abrir una vía de influencia rusa en Europa.

El contexto electoral surge en medio de tensiones políticas y militares entre Europa y Rusia y  distanciamiento transatlántico, factores que generan preocupación en Bruselas ante la posibilidad de que el Kremlin logre obtener ganancias políticas en estos comicios.

Destacan aquí dos opciones políticas, Reagrupamiento Nacional (RN) de Marine Le Pen en Francia y Alternativa por Alemania (AfD), liderada por Alice Weidel, que apuestan por un mayor entendimiento y una relación estratégica con Moscú.

Los vínculos de Le Pen y AfD con el Kremlin

La posibilidad de que Le Pen y AfD lleguen al poder en París y Berlín podría socavar los cimientos del proyecto europeísta, abriendo así las expectativas de influencia rusa dentro de la UE. 

Para agosto de 2026, un sondeo de la empresa INSA afirmaba que AfD, el segundo partido con representación en el Parlamento Federal (Bundestag) tras las elecciones de 2025, se erigiría como la principal fuerza política en Alemania con una intención de voto del 28%, ocho puntos porcentuales sobre la CDU. Por su parte, Marine Le Pen, recientemente beneficiada por el fallo del Tribunal de Apelación que le permite concurrir electoralmente tras reducir a 15 meses su sentencia por malversación de fondos europeos, conservaba para julio de 2026 un 36% de intención de voto y una ventaja de 15 puntos porcentuales sobre los demás candidatos.

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El apoyo irrestricto a Ucrania no es una prioridad para AfD y Le Pen, criticando la sintonía de Bruselas con el gobierno de Volodímir Zelenski. A pesar de su estrecha relación con Trump, los líderes de AfD nunca ocultaron sus intenciones de reconducir las relaciones europeas hacia Rusia y China, a los que consideran como “aliados naturales” para un eje euroasiático distante con el “atlantismo”. 

AfD ha defendido la normalización de relaciones diplomáticas y económicas con Rusia, exigiendo el fin de las sanciones europeas y reanudando la importación de gas y petróleo rusos. Asimismo, rechaza tajantemente el ingreso de Ucrania en la UE mientras denuncia el apoyo económico y militar europeo a Kiev.

Markus Frohnmaier, portavoz para Asuntos Exteriores de AfD y uno de los responsables del partido, estuvo presente en junio pasado en el Foro Económico de San Petersburgo, reforzando esos lazos con Moscú. En ese mismo foro, al ser preguntado por el ascenso preelectoral de AfD, Putin atribuyó este éxito a su “claridad para defender la economía alemana”.

Le Pen y RN han sido más cautos sin tomar distancia en sus relaciones con Rusia. Estas relaciones se remontan a la década de 1990, cuando Jean Marie Le Pen, fundador del Frente Nacional (FN) y padre de la actual candidata, mantuvo una estrecha relación con el desaparecido líder ultranacionalista ruso Vladimir Khirinovsky, muy próximo al presidente Vladimir Putin. 

Con su visita a Moscú en 2017, Marine Le Pen ha mantenido estos contactos políticos e ideológicos con Putin.  Anteriormente, en 2014, su partido recibió préstamos rusos por valor de US$13,8 millones, principalmente a través del First Czech Russian Bank, con vínculos con el Kremlin. En febrero de ese año, Le Pen fortaleció sus vínculos con Moscú al apoyar públicamente los resultados del referéndum en Crimea sobre su regreso a la soberanía de la Federación rusa, contraviniendo así la posición occidental.

Escenarios prospectivos 2026-2030

  • Tendiendo puentes con Rusia y China. La posibilidad de un nuevo eje franco-alemán anti-europeísta en manos de AfD y Le Pen erosionaría el tradicional equilibrio de poder dentro de la UE y la OTAN.
  • En la medida en que se aproximen las elecciones, se prevé una intensificación de estrategias de desinformación y guerra híbrida tanto por parte del Kremlin a favor de Le Pen y AfD como de Bruselas para desacreditarlos y tildarlos de supuestos “peones de Moscú”.
  • El Kremlin podría observar las eventuales victorias de AfD y Le Pen como una ventana de distensión para reconducir las relaciones ruso-europeas, movilizado por las élites rusas de mayor orientación prooccidental.

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  • La diáspora rusa en Alemania y Francia, en gran medida afecta a los intereses del Kremlin. Esto podría jugar un rol político favorable a las opciones electorales de AfD y Le Pen.
  • A consecuencia, la UE podría instrumentalizar la súbita aparición en París de Borís Nadezhdin, opositor considerado por las autoridades rusas como “agente extranjero”, con la intención de crear una oposición dentro de la diáspora con eventuales conexiones dentro de Rusia para presionar al Kremlin hacia una política más europeísta.
  • La dependencia energética europea en un contexto de tensiones con Rusia y crisis en Oriente Medio sería utilizada por AfD y Le Pen como estrategia para ganar votantes y obtener ventajas por parte de una potencia energética como Rusia. 
  • El estancamiento del conflicto ruso-ucraniano podría provocar cansancio e incluso indiferencia en los electorados francés y alemán, favoreciendo las opciones de Le Pen y AfD de presionar a Bruselas para un entendimiento con Moscú. 
  • La creciente impopularidad en Ucrania con la guerra podría generar malestar social hacia el gobierno de Zelensky, con visos de reproducir un “nuevo Maidán” que observe el ascenso de opciones ultranacionalistas, pero también de aquellas más moderadas y pacifistas proclives a la negociación.
  • Manteniendo intactos los objetivos trazados con la “Operación Militar Especial” (SVÖ en ruso), y anticipándose a los escenarios electorales en Francia y Alemania, Rusia prepara una escalada militar para avanzar territorialmente en Ucrania (Járkov; Odesa), intentando con ello procrear ante la opinión pública europea una imagen de debilidad en cuanto a la capacidad militar ucraniana y de división e ineficacia por parte de la ayuda occidental a Kiev.
  • Bajo el argumento de la “amenaza rusa”, la “línea dura” en Bruselas buscaría una presión militar más decidida contra Rusia, sin descartar escenarios de “guerra preventiva” en escenarios concretos (Moldavia; países bálticos; Finlandia), intentando con ello dinamitar los avances políticos y electorales de Le Pen y AfD y sus nexos de conexión con el Kremlin.
  • Mientras la UE avanza con nuevos paquetes de sanciones contra Rusia (para otoño está previsto el 22.º paquete de sanciones, las mayores desde el comienzo de la invasión en 2022), Ucrania, con el apoyo de la OTAN, proseguirá su ofensiva contra infraestructuras energéticas y militares rusas con la finalidad de provocar malestar social contra Putin.

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  • El ascenso político de AfD y Le Pen ejercería igualmente influencia en las relaciones entre EEUU y la UE. Trump, condicionado por las elecciones mid-term de noviembre y las presidenciales de 2028, podría presionar a Bruselas hacia una mayor distensión con Rusia y un cambio de prioridades con respecto a Ucrania.
  • Las elecciones parlamentarias para la Duma Estatal en Rusia previstas para el próximo 20 de septiembre consolidarán la hegemonía del “putinismo” a través del partido Rusia Unida. Este proceso electoral también anuncia la posibilidad de ascenso de fuerzas ultranacionalistas y el debut parlamentario de exsoldados veteranos SVÖ que obligarán a nuevos equilibrios de poder entre las élites del Kremlin, no necesariamente proclives a descongestionar las tensiones con Occidente.
  • El pulso electoral en Francia 2027 y Alemania 2029 es la antesala de elecciones presidenciales rusas de 2030. Con las expectativas puestas en una nueva reelección de Putin, las eventuales victorias de Le Pen y AfD confirmarían la asertividad de la estrategia del Kremlin con respecto a Europa, que se vería estrictamente condicionada por los imperativos geopolíticos rusos en Ucrania y de concreción de una nueva arquitectura de seguridad “post-OTAN” como piezas clave.

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