DestacadoQué es la inflación y qué nos dice de un país 

Qué es la inflación y qué nos dice de un país 

Análisis

Ana Fernández Manso
Ana Fernández Manso
Especialista de Contenidos en LISA Institute y colaboradora de LISA News. Estudiante de Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Interés en cuestiones relacionadas con la opinión pública y comunicación política. Ha participado como presentadora y colaboradora en el programa de radio “Crónica de las Seis” y ha sido redactora en el periódico La Nueva España en la sección autonómica de Oviedo (Asturias).

Una de las palabras clave de 2022 podría ser inflación. Este año y a raíz de, entre otros factores, la guerra de Ucrania la inflación se ha disparado en todo el mundo. En este artículo te explicamos en qué consiste este proceso económico con las aportaciones del Profesor del Curso de Analista Económico Internacional de LISA Institute, Rubén Bustillo.

Tal y como explica Rubén Bustillo, Profesor del Curso de Analista Económico Internacional de LISA Institute, cuando hablamos de inflación nos referimos al aumento generalizado y sostenido de los precios de los bienes y servicios de una economía durante un determinado periodo de tiempo. Es decir, cuando se habla del problema global actual de inflación, nos estamos refiriendo a que los precios se han incrementado de forma generalizada durante este último año, afectando principalmente a los precios de la energía y de los alimentos.

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Según el Fondo Monetario Internacional (FMI) inciden en estas cifras de inflación global —las más altas registradas en varios decenios— la crisis de costo de vida, el endurecimiento de las condiciones financieras en la mayoría de regiones, la invasión rusa de Ucrania y la persistencia de la pandemia de COVID-19.

¿Cuál es el origen de la inflación y cómo se calcula?

El origen de la inflación puede ser por motivos diversos, ya sea por el lado de la oferta o de la demanda. El incremento de la demanda de ciertos productos, del precio de las materias primas, de la oferta monetaria, del dinero en circulación o los cambios en las expectativas de los actores económicos son algunas de las causas por las que se produce la inflación.

La inflación produce una pérdida de poder adquisitivo, sobre todo si no hay el mismo incremento de salarios y precios. Esta situación no incita al ahorro porque, como el dinero va perdiendo valor a medida que pasa el tiempo, es preferible consumir y gastar el dinero en vez de ahorrarlo.

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Tal y como se explica en el Curso de Analista Económico Internacional, en lo relativo al comercio internacional, al generarse una pérdida de valor de la divisa nacional, las exportaciones se vuelven más competitivas con respecto a otras economías, debido al incremento de los costes de importación.

Para calcular la inflación se tienen en cuenta los bienes de consumo diario (como puede ser el caso de la alimentación) o duradero (por ejemplo, electrodomésticos o ropa) y servicios (alquiler de vivienda, seguros…) que consumen las familias.

La tasa de inflación interanual se calcula comparando el precio de la cesta en un determinado mes con el precio de esa misma cesta en el mismo mes del año anterior. A nivel europeo se emplea el Índice Armonizado de Precios de Consumo (IAPC) que utiliza para su estimación una misma metodología en todos los países de la Unión Europea, permitiendo de esta forma su comparación.

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Otros fenómenos económicos: deflación, reflación y estanflación

En el caso opuesto a la inflación está la deflación. Según el Profesor del Curso de Analista Económico Internacional de LISA Institute, esta consiste en una bajada generalizada de los precios como resultado de una reducción de la oferta monetaria. La principal causa de la deflación es una crisis económica que provoca una reducción en la renta de los hogares y, por tanto, de su capacidad de gasto, lo que obliga a las empresas a reducir los precios de forma generalizada. 

Como los precios caen de forma continua, los consumidores tienden a aplazar su compra, desincentivando la demanda y provocando una disminución de los ingresos de las empresas. El sector privado actuará recortando empleos, y, por consiguiente, se reduce la renta de los hogares y la demanda. Para considerarse deflación, la bajada ha de ser de al menos dos semestres, según lo que dice el FMI. 

Este fenómeno incrementa la carga de las deudas, tanto de ciudadanos, empresa y gobierno. Según explica Rubén Bustillo, aunque la producción se reduzca, la deuda se mantiene constante, por lo que en términos relativos se ve incrementada, aumentando con ello el riesgo país. Sin embargo, la deflación incentiva el ahorro debido a que el dinero ahorrado tendrá mayor valor en el futuro que en el presente.

Otro de los fenómenos económicos básicos que debemos conocer, es el de la reflación. Esta fue definida en 1934 por el economista, Irving Fisher, como el método para impulsar el crecimiento económico con presiones inflacionistas mediante ayudas fiscales o monetarias. Es decir, se trata de una forma de crear inflación mediante el incremento de la cantidad de dinero en circulación o realizando una bajada fiscal con el objetivo de que no se produzca una caída de precios (deflación) y se supere una recesión.

En este contexto también es relevante conocer el concepto de reflation trade que determina los tipos de activos en los que hay que invertir en un escenario de reflación. Por ejemplo, la llegada de la crisis del COVID-19 hizo que los bancos centrales implementases medidas extraordinarias económicas para acortar el periodo de recesión, como el Programa de Compras de Emergencia frente a la Pandemia (PEPP) o facilidades de crédito bancario.

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Para terminar, también destacamos el concepto de estanflación, que fue acuñado por primera vez por el exministro de finanzas británico, Ian McLeod. Según McLeod, este fenómeno económico implica la aceleración de la inflación, coexistiendo con tasas de desempleo elevadas. Es decir, al no producirse ni un crecimiento económico ni de los salarios, se genera un estancamiento del valor monetario de los bienes y servicios y una pérdida de poder adquisitivo. 

¿Qué nos dice la inflación de un país?

Algunos economistas, aseguran que la inflación es más beneficiosa para los deudores y perjudicial para los acreedores. A nivel general, la inflación tiene efectos en la economía debido a que genera una situación de incertidumbre que resulta perjudicial para la actividad económica.

Por ello, el principal objetivo de los Bancos Centrales es mantener una estabilidad en los precios. Según el Banco Central Europeo, para tal fin se aseguran de que la inflación (tasa de variación de los precios a lo largo del tiempo) sea baja, estable y predecible: de un 2% a medio plazo. Para el BCE, la estabilidad de los precios es la mejor contribución que la política monetaria puede hacer al crecimiento económico y a la creación de empleo.

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Otros expertos en economía como el exdirector de Caja Ingenieros Gestión, Xavier Fàbregas, afirman que un nivel de inflación moderado es saludable, ya que ayuda a reducir el apalancamiento financiero público y privado, incrementa los ingresos e incentiva el desarrollo económico. Es por ello que los principales bancos centrales tratan de mantener la inflación baja, pero por encima de cero.

¿Qué es la inflación crónica?

Cuando hablamos de inflación también se ha de tener en cuenta la inflación crónica: una inflación que supera los dos dígitos (siendo, por tanto, muy elevada) y que se prolonga a lo largo del tiempo. Al ser tan duradera, los ciudadanos se “acostumbran” a vivir con la constante subida de los precios y aplica mecanismos de indexación.

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Este mecanismo consiste en un reajuste de precios en el cual el valor de los pagos normales se actualiza en función de algún precio o índice de precios, lo que permite crear un instrumento financiero libre del riesgo de la inflación. De esta forma, las negociaciones sobre salario, alquileres, impuestos, entre otros, se establecen en función de aumentos pasados, lo que contribuye a seguir incrementando la alta inflación.

En el caso de América Latina, alcanzó un punto máximo de inflación en junio 2022 (8,4%) según los datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). Sin embargo, no se incluyen en el cálculo de inflación regional a los países que se considera que tienen inflación crónica, como son Venezuela, Argentina, Cuba, Haití y Surinam.

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La gestión de una inflación crónica exige un programa de estabilización de objetivos y múltiples medidas de política económicas como la contracción monetaria mediante los intereses o una política de ingresos a los sectores más vulnerables.

La inflación en 2022 y qué esperar de 2023

Aquellos países que están atravesando conflictos o problemas económicos importantes registraron tasas de inflación en 2022, muy superiores al promedio mundial, situado en el 8,8%. Por ejemplo, España alcanzó un 5.8% de IPC Interanual (Índice de Precios al Consumo) en diciembre del año pasado, Ucrania un 26,6%, Zimbabue un 339,7%, Líbano un 142,4% y Argentina un 94,8%.

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El 2022 finalizó con una bajada de la inflación durante el segundo cuatrimestre debido a las subidas de impuestos establecidas por los gobiernos como medida para combatir el aumento de precios y la consecuente desaceleración de la economía global. Las previsiones para 2023 prevé que la inflación continúe disminuyendo a nivel global.

Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), se prevé que la inflación mundial descienda en 2023 a un 6,5% y a un 4,1% en 2023. Las recomendaciones del FMI para mantener estas cifras son mantener el curso de política monetaria para restaurar la estabilidad de precios y que la política fiscal alivie las presiones sobre el coste de vida, manteniendo una orientación lo suficientemente reactiva para que esté alineada con la política monetaria.

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Ana Fernández Manso

Especialista de Contenidos en LISA Institute y colaboradora de LISA News. Estudiante de Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Interés en cuestiones relacionadas con la opinión pública y comunicación política. Ha participado como presentadora y colaboradora en el programa de radio “Crónica de las Seis” y ha sido redactora en el periódico La Nueva España en la sección autonómica de Oviedo (Asturias).

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