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El divorcio alpino: un nuevo fenómeno criminológico viral

Análisis

Ángela Martínez Vallejo
Ángela Martínez Vallejo
Trabajadora social, colegiada en el COTS Madrid, con experiencia en formación teórica en el ámbito de intervención con infancia y adolescencia, así como en la práctica aplicada con personas mayores y colectivos en situación de vulnerabilidad. Estoy especializada en mediación civil, mercantil y familiar, y actualmente amplío mi formación en el ámbito del peritaje social y la intervención con víctimas. A lo largo de mi trayectoria he trabajado en servicios públicos, entidades sociales y recursos de atención directa, desarrollando funciones de coordinación, acompañamiento social y trabajo en red. Me interesan especialmente los enfoques centrados en la escucha activa, la gestión emocional y la resolución de conflictos en contextos complejos. Comprometida con la formación continua y el análisis crítico, participo en espacios que promueven la justicia social, los derechos humanos y el fortalecimiento profesional del trabajo social. Alumna del Máster Profesional de Análisis Criminal y Criminología Aplicada de LISA Institute.

El llamado «divorcio alpino» se ha convertido en un fenómeno viral que ha despertado el interés de criminólogos y juristas en toda Europa. En este artículo, Ángela Martínez, alumna del Máster Profesional de Analista Criminal y Criminología Aplicada, analiza cómo una conducta popularizada en redes sociales plantea interrogantes sobre la responsabilidad, la violencia en la pareja y el papel del entorno geográfico en determinados delitos.

Vivimos en un momento sin precedentes desde todos los puntos de vista posibles. Desde la incorporación de las redes sociales en nuestro día a día, la viralización digital de cualquier temática puede modificar, crear y cancelar realidades en un clic. En el caso de la criminología no podría ser diferente, por lo que en el presente artículo se analizará desde diversas perspectivas el término popular denominado divorcio alpino, que llegó con una viralización apoteósica el pasado año a raíz del caso austriaco del Grossglockner, Austria.

Las redes sociales han roto la barrera de la distancia informativa (si la medimos en tiempo y consumo) y con ella han conseguido algo que ningún manual académico había logrado del todo: acercar al público la dimensión global de ciertas conductas delictivas o potencialmente delictivas que, de otro modo, habrían permanecido invisibles o circunscritas a la idiosincrasia de un país concreto. Desde la percepción legislativa y criminológica de nuestro país, este tipo de conducta podría catalogarse dentro de una forma de violencia de género.

Conviene aclarar desde el principio que esta denominación no describe una categoría clínica, ni un delito penal reconocido en sí mismo, ni un concepto acuñado por la investigación criminológica. El término no es un concepto legal ni oficial. Es, en rigor, una etiqueta de origen literario que la cultura popular, con el apoyo de la prensa y la difusión de las redes sociales, ha resignificado y establecido como denominación de un patrón de conducta específico.

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Su origen se remonta a 1893. El término proviene del cuento An Alpine Divorce ( Un divorcio Alpino) del escritor escocés-canadiense Robert Barr, en el que un hombre planea asesinar a su esposa durante un viaje a los Alpes suizos con la intención de empujarla por un acantilado.

En la actualidad, el término se usa para describir una situación durante una caminata u otra actividad al aire libre en la que una persona (generalmente un hombre, más experimentado)  abandona a su pareja, por lo general menos experimentada y más vulnerable, en un entorno remoto y potencialmente peligroso.

El caso que lo dio a conocer: Grossglockner, Austria, enero de 2025

Un alpinista austriaco de 37 años fue condenado a una pena condicional de cinco meses de cárcel por haber dejado morir a su pareja en el Grossglockner (la cima más alta de Austria, a 3.798 metros)  en enero de 2025. La mujer, de 33 años, murió congelada y exhausta tras 18 horas de ascenso en condiciones meteorológicas adversas. 

El juicio, celebrado en el Tribunal Regional de Innsbruck, introdujo elementos de enorme interés criminológico. En primer lugar La fiscalía sostuvo que el acusado debía ser considerado el «guía responsable» de la excursión, dado que, a diferencia de su novia, tenía mucha experiencia en ascensos alpinos de gran altitud y había planificado la ruta. La acusación alegó además que la pareja partió con dos horas de retraso y que el acusado no llevó suficiente equipo de emergencia, pese a que su acompañante nunca había realizado una excursión de esa dificultad y altitud.

Esto abre una reflexión jurídica  ¿podríamos estar ante una nueva figura de derecho en la que la negligencia se convierte en un delito grave de omisión de deberes con penas de cárcel? Al igual que existen figuras como el delito de abandono de buque en peligro o el incumplimiento del deber de auxilio marítimo ,cuya tipificación varía según el ordenamiento jurídico de cada país.

Cabría preguntarse si el escenario «alpino» no merece una consideración legal equivalente cuando existe una asimetría de experiencia demostrable entre las partes.

¿Negligencia o premeditación? El problema de probar la intención en un entorno hostil

El segundo elemento de interés se muestra en la condena, que fue por homicidio imprudente grave, no por asesinato. Y esa distinción es, precisamente, el nudo central del debate que este caso ha abierto. El divorcio alpino plantea una pregunta estructural que va más allá de lo que puede resolver el derecho procesal: ¿dónde termina la imprudencia y dónde empieza la instrumentalización deliberada del entorno como arma? El divorcio alpino puede ir desde un acto premeditado con mala intención hasta una decisión impulsiva tomada en el momento, y esa gradación es exactamente lo que hace tan compleja su tipificación.

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En este punto, la autopsia psicológica se revela como una herramienta potencialmente esencial a tener en cuenta: ¿podría el análisis retrospectivo de la personalidad, el historial relacional y los patrones de conducta del sujeto arrojar luz sobre la intencionalidad allí donde la investigación forense convencional encuentra sus límites?

Finalizamos con “La dimensión geográfica: cuando el entorno condiciona el delito”

Este es quizás el ángulo más inexplorado desde la perspectiva criminológica. No es casual que los casos documentados y los debates jurídicos asociados al divorcio alpino se concentren en el arco alpino centroeuropeo. Las condiciones climatológicas del norte y centro de Europa (temperatura, altitud, aislamiento, velocidad con la que se deterioran las condiciones meteorológicas) generan entornos donde la exposición y la hipotermia pueden causar la muerte en pocas horas. Una persona sin experiencia en montaña, sin equipo adecuado y sin cobertura telefónica en una ruta de alta montaña en invierno se encuentra en una situación de vulnerabilidad extrema que no tiene equivalente directo en los entornos geográficos mediterráneos.

En España, el alpinismo de alta dificultad existe, pero la idiosincrasia geográfica y climática del país hace que este tipo de escenario sea significativamente menos probable como contexto de violencia entre parejas. No porque la violencia de pareja sea menos frecuente, sino porque el entorno no ofrece las mismas condiciones de aislamiento extremo y letalidad ambiental que los Alpes centroeuropeos en invierno. La criminología geográfica nos enseña que el espacio no es neutral: condiciona qué delitos son posibles, cuáles son probables y cuáles resultan prácticamente imposibles de investigar.

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Para concluir El divorcio alpino nos interesa como profesionales de la criminología no porque sea una categoría científica  (no existe como tal) sino precisamente porque no lo es. La distancia entre la denominación popular y la tipificación jurídica revela un vacío: el de conductas que generan daño grave, que responden a dinámicas de poder y vulnerabilidad reconocibles, pero que los sistemas penales aún no saben nombrar con precisión.

Las redes sociales han funcionado en este caso como un sistema de detección temprana que la academia y el derecho tardarán en procesar. Lo que el fenómeno del divorcio alpino pone de manifiesto es que la violencia de pareja no tiene una única forma ni un único escenario, y que el entorno geográfico no es un dato irrelevante para la criminología, sino una variable que condiciona tanto la viabilidad de la conducta como su visibilidad y su penalidad. Vivimos en un momento en que los mapas del crimen se dibujan también en tiempo real y de forma colectiva desde los teléfonos de millones de personas que, hasta que una noticia se hizo viral, no conocían este fenómeno o simplemente no le habían puesto nombre.

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