Los tentáculos del espionaje ruso en Occidente

Análisis

David García Pesquera
David García Pesquera
Graduado en Relaciones Internacionales en la Universidad Rey Juan Carlos. Sus principales intereses son la geopolítica, el análisis de conflictos y la seguridad internacional, especialmente en Europa del Este, Oriente Próximo y el Norte de África.

Desde antes de la guerra de Ucrania, Rusia ya extendía sus herramientas de espionaje en la Unión Europea y Estados Unidos. El Kremlin entiende que el espionaje es la mejor opción para contrarrestar la influencia de Occidente. En este análisis hablamos sobre el fondo y la forma del espionaje ruso.

Los espías rusos han estado presentes a lo largo de todas las contiendas que han priorizado los intereses de Rusia. A nivel general, el espionaje se caracteriza como la actividad clandestina de obtener información estratégica acerca de las capacidades defensivas y ofensivas del rival o enemigo. En este artículo destacaremos las formas en las que los espías rusos tratan de inmiscuirse en la sociedad, además de algunos casos de espionaje en países como Alemania o Estados Unidos.

Las posiciones estratégicas en el espionaje ruso

Rusia ha sido el principal eje contrario al dominio global de Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial. Lo fue durante toda la Guerra Fría, en la que el orden mundial asumió una bipolaridad que finalizaría con la caída del Muro de Berlín y el comunismo y el colapso de la Unión Soviética. Poco a poco, Rusia, ya en su denominación actual de Federación Rusa, fue recuperando su posición como potencia global y su autoestima dañada en detrimento de Estados Unidos.

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Pese a que hubo un periodo de relaciones más fluidas, la integración de países del antiguo bloque del este en la Unión Europea y la Alianza Atlántica Norte, la ocupación de Crimea en 2014 y la invasión de Ucrania en 2022 han tensionado las relaciones con Occidente con sanciones, ataques sociopolíticos e incluso amenazas nucleares.

El mundo ha evolucionado a un orden multipolar, con otras grandes potencias como China ejerciendo dominio. Sin embargo, la perspectiva rusa de que Europa y gran parte del planeta están sometidos a Estados Unidos no ha cambiado. Frente a este discurso, la fortaleza rusa se ha centrado en sus reservas energéticas y una gran red de oleoductos y gaseoductos. De esta forma, su capacidad de ofrecer recursos y obtener poder de negociación con ellos es considerable.

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A su vez, los rusos entienden que el espionaje y la obtención de información de sus oponentes es fundamental para contrarrestar la amenaza de Occidente. Para ello, refuerzan la contrainteligencia y se han preocupado por mantener los secretos estatales protegidos. Rusia desarrollan el concepto de seguridad informativa y disputa a Estados Unidos en la guerra de la información.

Campos estratégicos del espionaje ruso

Los objetivos políticos, económicos y militares de Rusia requieren de una vigilancia a sus enemigos, por lo que el entramado de espías asociados al Kremlin ha sido evidente a lo largo de la historia. El espionaje ruso se ha centrado en los países occidentales, tanto Estados Unidos y la Unión Europea, como también en los territorios pertenecientes al espacio postsoviético y a la esfera de influencia de Rusia, cada vez más recortada.

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Dentro de las redes de espionaje rusas, encontramos espías que fingen ser diplomáticos o agentes ilegales, ciudadanos anónimos que tienen la posibilidad de acceder a círculos de poder ejerciendo el papel de lobbies o hasta asesinos a sueldo del Kremlin para cumplir con encargos directos desde Moscú. Otra de las mayores actuaciones desarrolladas por los espías es la de entrar en contacto con los sectores más vulnerables de la sociedad.

Esta última idea se ha manifestado a través de inmigrantes en situación irregular y personas en exclusión social en aquellos territorios que son de interés para los servicios de inteligencia ruso o directamente a través de refugiados en aquellas zonas cercanas a conflictos. El dinero que reciben a cambio de recabar información e impulsar factores desestabilizadores es una vía de supervivencia y un favor a los intereses del Kremlin.

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Otra de las formas de captación más comunes de sectores vulnerables es a través de las redes sociales y los mensajes instantáneos. Una vez más, su foco son ciudadanos en necesidades económicas que, a través de sus movimientos, de las coordenadas de sus puntos de interés y el contenido multimedia que siguen, constituyen un elemento informativo valioso para los espías o las agencias de Inteligencia rusas.

Actualmente, los mayores retos de los espías en Occidente son desalentar la unidad con sus aliados y promover todas aquellas manifestaciones que debiliten a la vez que cumplen sus objetivos. Entre esos casos encontramos la promoción de secesionismos, alentar protestas contra el envío de ayuda a Ucrania, garantizar el crecimiento de opciones políticas que enfanguen el tablero, la intervención en campañas electorales o la eliminación de actores que son o han sido enemigos de la Federación Rusa.

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Dentro de la Inteligencia exterior rusa encontramos el Servicio de Inteligencia Exterior —SVR—, la Dirección Principal de Inteligencia —GRU— y la Comisión para Asuntos Militares e Industriales del Gobierno de la Federación. Además, respecto a los mecanismos de control, el presidente de Rusia, Vladímir Putin guía la actuación de los servicios y decide sobre su creación o eliminación.

Por su parte, el parlamento ruso aprueba la legislación propuesta, el gobierno coordina la actuación de los servicios de acuerdo con las directrices del presidente y el Consejo de Seguridad también tiene competencias en materia de coordinación.

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Sin embargo, también observamos espionaje procedente de organismos de seguridad interna como el Servicio Federal de Seguridad —FSB—, el Servicio Federal de Guardias de Fronteras —FPS—, el Ministerio de Asuntos Internos —MVD— o el Servicio Federal de Protección —FSO—.

Casos de espionaje ruso en Alemania y Estados Unidos

La Rusia moderna ha heredado las estrategias de espionaje propias de los tiempos soviéticos. El propio Vladímir Putin fue agente de la KGB, trabajando como espía en la Alemania oriental, en concreto en Dresde. Precisamente Alemania es uno de los escenarios de espionaje contra Occidente, ya que no solamente lidera la Unión Europea, sino que es el principal foco de representación de la caída de la esfera soviética y la gran Rusia que tuvo que recomponer su identidad a partir de los años 90.

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En 2015, un grupo de ciberdelincuentes rusos atacaron el Bundestag, mientras que en octubre de 2022 se dio un sabotaje en la infraestructura ferroviaria que colapsó el sistema tras cortar cables en puntos muy determinantes de la red, también atribuido a intromisiones rusas. De hecho, tras el inicio de la invasión de Ucrania y el cambio de paradigma en la política exterior alemana, expulsaron hasta a 40 diplomáticos rusos con la acusación de espías.

Destacamos el caso de Vadim Krasikov, condenado por la justicia alemana por el asesinato de Tornike Khangoshvili, rebelde checheno de origen georgiano, en el parque Tiergarten en pleno Berlín en agosto de 2019. Además de esta condena, el Tribunal Supremo de Berlín también acreditó que Krasikov era un espía del Servicio Federal de Seguridad, agencia de inteligencia nacional rusa. La fiscalía resumió que el asesinato se había producido por orden directa de Moscú.

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El excombatiente asesinado huyó de Georgia en 2015 tras sobrevivir a un atentado en su contra y se ocultó en Berlín, sin éxito en su solicitud de asilo político, habiendo comunicado a los alemanes su pasado en la insurgencia chechena. Vladímir Putin calificó a Khangoshvili como un bandido y un asesino por sus labores contrarias a Rusia.

La revista Der Spiegel destapó el verdadero nombre del espía asesino tras publicarse inicialmente el nombre de Vadim Sokolov. También aportaron información sobre su llegada a Alemania con un pasaporte falso y el conocimiento de estos datos a través de una orden internacional de detención que Rusia canceló luego. Vadim Krasikov fue juzgado en octubre de 2020 y condenado a cadena perpetua tras permanecer en prisión permanente desde que fue detenido, mientras que Moscú negó cualquier vinculación con lo ocurrido.

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Si miramos hacia Estados Unidos, uno de los casos de espionaje rusos más notorios fue el de los Guryev. Se trata de una familia de espías rusos que vivían en el corazón de los Estados Unidos, en Montclair, Nueva Jersey. Se dedicaban a obtener información desde los años 90 para la SVR de Rusia, la KGB moderna de acuerdo con fuentes del FBI.

En 2010, fueron arrestados por el FBI tras una redada en su residencia, que ahora es conocida como la casa de los espías. Su captura se dio junto a la de otros ocho espías rusos más en Manhattan, Yonkers, Boston y el norte del estado de Virginia, lo que reabrió un juego de titulares más propios de la Guerra Fría.

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La familia permanecía oculta y en ningún momento levantaron ninguna sospecha entre los vecinos. La operación del FBI y la CIA se basó en años de escuchas telefónicas y vigilancia hasta conseguir el código secreto que los espías utilizaban para contactar con Moscú, lo que facilitó llegar hasta sus objetivos y proceder a la detención.

El futuro del espionaje ruso

El futuro del espionaje pasa por el fortalecimiento de redes entre Estados que diplomáticamente no se encuentran cómodos entre sí. Si se desarrolla un vínculo diplomático más fuerte entre estados opuestos, se da una apariencia de normalidad en las relaciones que no se corresponderá con los servicios de Inteligencia, a los que se facilita su trabajo con más recursos para el espionaje.

El entramado de agencias de Inteligencia y espías rusos tiene varios tentáculos, pero destacando los casos de actualidad que hemos tratado, sí existen patrones comunes y objetivos que se centran en una serie de ideas troncales. Por ejemplo, las infiltraciones en la vida cotidiana y la capacidad de ejercer las funciones propias de un espía llevando un modo de vida estándar. Cuanto mayor sea la integración de los espías, mayor va a ser la facilidad para llevar a cabo sus funciones. 

Además, es común la existencia de un organismo o similar superior capaz de encargar funciones a los espías, con decisiones que pasan por los aparatos de poder del Kremlin. También destacamos las funciones comunes de recopilación de información, acceso a cúpulas de poder para influir en decisiones generalmente políticas y la ofensiva contra enemigos de la Federación Rusa, que viven en los países en los que tiene lugar el espionaje.

En el futuro, las autoridades tanto de seguridad como políticas, deben contar con ideas que se sobrepongan a intereses externos, que buscan desafíos y que provienen de actores populistas con vínculos en Moscú. No solamente en la Unión Europea sino también en Estados Unidos y en el espacio postsoviético.

Editado por:

Soraya Aybar Laafou. Editora y analista especializada en África en LISA News. Politóloga y periodista interesada en los derechos humanos, la geopolítica y los procesos migratorios. Me apasionan las Relaciones Internacionales y observo con especial interés al continente africano. Soy directora de África Mundi, el primer medio de análisis sobre África en castellano.

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