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De la estética a la norma: dinámicas culturales y debates jurídicos en Europa sobre la normativa islámica

Análisis

Mónica Pérez Llenderrozos
Mónica Pérez Llenderrozos
Alumna del Máster Profesional en Ciberseguridad, Ciberinteligencia y Ciberdefensa de LISA Institute. Profesional en transición hacia el análisis criminal y la ciberinteligencia, con formación avanzada en Criminología, Ciberseguridad e Inteligencia Artificial. Más de 20 años de experiencia en gestión integral, análisis de datos aplicados, toma de decisiones estratégicas y resolución de problemas complejos. Perfil analítico con sólidas capacidades de investigación, gestión de información y adaptación a entornos de alta exigencia. Orientada a aplicar metodologías de Inteligencia y Análisis para la prevención y resolución de problemas criminales.

Em este artículo, Mónica Llenderrozos, alumna del Máster Profesional de Analista Criminal y Criminología Aplicada, analiza tres fenómenos en la Europa contemporánea. Examina la presencia de comunidades con interpretaciones estrictas de la normativa islámica y la creciente inversión del Golfo en sectores estratégicos. También aborda las tensiones que estas dinámicas generan respecto a los marcos jurídicos y valores democráticos consolidados.

Mediante un enfoque prospectivo, se examinan posibles escenarios para el período 2030-2050 y se proponen líneas de reflexión para gestionar estos desafíos preservando tanto la cohesión social como el respeto a la diversidad cultural.

El concepto de transformación gradual

El concepto de cisne negro, popularizado por Nassim Nicholas Taleb, describe sucesos altamente improbables que transforman el orden establecido cuando finalmente ocurren. Sin embargo, existe una variante menos estudiada: aquellos cambios estructurales que no emergen de forma súbita, sino que se gestan lentamente, casi inadvertidos, hasta alcanzar un punto de inflexión.

Es fundamental establecer una distinción clara desde el inicio: el presente análisis no aborda el islam como sistema de creencias religiosas (que cuenta con más de 1.800 millones de practicantes en todo el mundo y constituye una de las grandes tradiciones espirituales de la humanidad), sino específicamente las corrientes del islamismo político en sus expresiones más rigoristas y la aplicación de la sharía (ley islámica) en contextos donde puede entrar en tensión con los ordenamientos jurídicos vigentes.

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Este proceso, impulsado por factores demográficos, culturales y económicos, avanza de forma gradual pero constante en diversos países europeos, generando debates sobre la integración, la identidad y los límites del pluralismo jurídico.

Dinámicas culturales y religiosas en el contexto europeo

La globalización y los flujos migratorios de las últimas décadas han diversificado significativamente la composición demográfica de las sociedades europeas. Esta diversidad aporta riqueza cultural y dinamismo económico: según datos de la Office for National Statistics del Reino Unido (2025), los migrantes contribuyen con más de 30.000 millones de libras anuales a la economía británica.

No obstante, la presencia de comunidades que mantienen interpretaciones particularmente estrictas de la normativa religiosa plantea cuestiones complejas cuando determinadas prácticas entran en tensión con principios consolidados en las democracias europeas, como la igualdad de género o la separación entre instituciones religiosas y Estado.

Casos documentados como la aparición de las denominadas Sharia patrols en determinados barrios de Londres (grupos que pretendían imponer normas de conducta basadas en su interpretación religiosa) ilustran situaciones donde la gestión de la diversidad requiere respuestas institucionales equilibradas que protejan tanto la libertad religiosa como los derechos individuales de todos los ciudadanos.

La dimensión económica en Europa: inversiones del Golfo en sectores estratégicos

Paralelamente a las dinámicas culturales, se observa un incremento sostenido de las inversiones procedentes de fondos soberanos y entidades de países del Golfo Pérsico en sectores considerados estratégicos dentro de la Unión Europea. Esta tendencia, que responde a la lógica de diversificación de economías tradicionalmente dependientes del petróleo, tiene implicaciones que trascienden lo puramente económico.

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La siguiente tabla recoge algunas de las participaciones más significativas documentadas hasta 2025:

SectorEntidad (País)Activos principales en EuropaParticipación
PuertosDP World (EAU)Terminales en Reino Unido, Bélgica, Francia, Alemania100% operación
PuertosAD Ports Group (EAU)Noatum, terminales en Castellón (España)100%
AviaciónQatar Investment AuthorityHeathrow Airport (Reino Unido)20%
AviaciónPIF (Arabia Saudí)Heathrow Airport (Reino Unido)15%
AviaciónQatar AirwaysIAG (British Airways, Iberia, Vueling)25,1%
EnergíaSaudi AramcoRefinería Gdansk (Polonia)30%
EnergíaMasdar (EAU)Terna Energy (Grecia), East Anglia Three (Reino Unido)50-67%
EnergíaQatarEnergyProveedor clave de GNL a la UEVariable
TelecomunicacionesSTC (Arabia Saudí)Telefónica (España)9,9%
Telecomunicacionese& (EAU)Vodafone (Reino Unido/Europa)14,6%
AgroalimentarioAl Dahra (EAU)Forraje en España, Italia; explotaciones en Rumanía100%
AgroalimentarioADQ (EAU)Louis Dreyfus Company (granos, Francia, Alemania)45%

Tabla 1. Inversiones de entidades del Golfo en sectores estratégicos europeos. Elaboración propia a partir de fuentes públicas.

El control o participación significativa en infraestructuras críticas (energía, telecomunicaciones, puertos, alimentación) por parte de actores externos plantea consideraciones de soberanía estratégica que diversos analistas y organismos europeos han comenzado a examinar con mayor atención.

Presencia en espacios de influencia cultural

Adquisición de clubes deportivos de élite

Una dimensión relevante de la proyección internacional es la adquisición de clubes deportivos de alto perfil mediático, una tendencia que diversos analistas enmarcan dentro de estrategias de soft power o diplomacia pública. El fútbol, como fenómeno de masas con audiencias que superan los 3.500 millones de espectadores en eventos como el Mundial, constituye una plataforma de visibilidad internacional de primer orden.

ClubPaísPropietario / Inversor principal
Paris Saint-GermainFranciaQatar Sports Investments (Catar)
Manchester CityInglaterraSheikh Mansour bin Zayed (EAU)
Newcastle UnitedInglaterraPublic Investment Fund (Arabia Saudí)
Aston VillaInglaterraNassef Sawiris (Egipto)
Sheffield UnitedInglaterraPrince Abdullah Al Saud (Arabia Saudí)
Málaga CFEspañaSheikh Abdullah Al Thani (Catar)

Tabla 2. Clubes de fútbol europeos con propietarios o inversores principales del Golfo y Egipto. Elaboración propia.

La industria de la moda en Europa y la normalización de códigos de vestimenta

En las últimas dos décadas, y de forma acelerada desde 2015, la industria de la moda global ha incorporado progresivamente prendas asociadas a la vestimenta tradicional islámica en sus colecciones comerciales. Este fenómeno, inicialmente circunscrito a marcas especializadas, ha alcanzado a las principales corporaciones del sector.

MarcaAño de lanzamientoProductos y características
Balenciaga2025Colección con hijabs integrados en diseños de alta costura; cobertura corporal amplia
Nike2017Pro Hijab deportivo; campañas con atletas musulmanas
H&M2015Colecciones Ramadán anuales; línea Modest Fashion permanente
Dolce & Gabbana2016Colección de abayas y hijabs de alta costura
Uniqlo2016Colaboración con Hana Tajima; línea modest wear
Mango2015Colección Ramadán «Ramadan Edit»
Tommy Hilfiger2018Colección cápsula Ramadán
ASOS2016Sección permanente Modest Fashion con múltiples marcas
Marks & Spencer2016Burkini y bañadores con cobertura completa
Shein / Temu2020+Hijabs, abayas, niqabs y burkas; tallas infantiles desde 3 años
Decathlon2019Hijab deportivo (retirado en Francia tras polémica)

Tabla 3. Principales marcas globales con líneas de moda islámica o modest fashion. Elaboración propia a partir de catálogos y comunicaciones corporativas.

El caso de Balenciaga merece atención particular por tratarse de una de las casas de alta costura más influyentes del mundo y por la forma en que ha integrado estos elementos en su colección de 2025. Los diseños presentados en pasarela incluyen prendas que cubren completamente la cabeza (similares al hijab) combinadas con gorras deportivas, así como vestidos amplios de cobertura corporal completa que evocan la silueta de la abaya tradicional.

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Uno de los diseños más llamativos es un vestido-falda voluminoso en tono azul que, junto con la capucha que oculta el rostro parcialmente, presenta una silueta que recuerda inequívocamente al burka afgano.

La particularidad de esta propuesta reside en que no se comercializa explícitamente como «moda islámica» ni como colección para el Ramadán, sino como tendencia de vanguardia para el público general. Esta estrategia difiere de las colecciones segmentadas de otras marcas y plantea interrogantes sobre los mecanismos de normalización estética: cuando la alta costura (que históricamente ha marcado las tendencias globales) adopta códigos de vestimenta asociados a interpretaciones religiosas conservadoras, su alcance cultural trasciende el nicho de la modest fashion.

Resulta significativo observar la evolución del enfoque comercial. Mientras que inicialmente las colecciones se dirigían a mujeres adultas, progresivamente se han incorporado líneas infantiles. Plataformas como Shein, Temu o AliExpress comercializan hijabs, abayas y niqabs en tallas para niñas desde los 3 años, presentándolos como opciones de moda sin contextualización sobre su significado en determinadas interpretaciones religiosas.

Este fenómeno admite lecturas divergentes. Desde una perspectiva comercial, representa la respuesta a un mercado de modest fashion valorado en más de 300.000 millones de dólares anuales (Thomson Reuters, 2023). Desde la óptica de la representación, supone la visibilización de consumidoras históricamente ignoradas por la industria.

Sin embargo, organizaciones de defensa de los derechos de las mujeres, como Femmes Contre les Intégrismes o la Ligue du Droit International des Femmes, advierten que la comercialización masiva de estas prendas contribuye a normalizar códigos de vestimenta que, en numerosos países, no son opcionales sino obligatorios bajo coacción legal o social, y cuyo incumplimiento puede acarrear consecuencias que van desde la exclusión comunitaria hasta penas de prisión o castigos físicos.

El caso de Irán ilustra esta tensión: tras las protestas de 2022 desencadenadas por la muerte de Mahsa Amini bajo custodia de la policía de la moral por un supuesto uso incorrecto del hijab, miles de mujeres iraníes se movilizaron bajo el lema «Mujer, vida, libertad» reivindicando el derecho a elegir su vestimenta. Simultáneamente, en Europa, estas mismas prendas se comercializan como expresión de diversidad cultural.

El deporte femenino internacional: entre la inclusión y la restricción

El ámbito del deporte femenino de competición ofrece otro espacio donde confluyen dinámicas complejas relacionadas con la vestimenta, la participación y los derechos de las atletas.

Por un lado, federaciones internacionales como la FIFA (desde 2014) o World Athletics han modificado sus reglamentos para permitir el uso del hijab deportivo en competiciones oficiales, eliminando barreras que impedían la participación de atletas que desean competir con la cabeza cubierta. Nike lanzó en 2017 el Pro Hijab, comercializado como un avance en la inclusión deportiva.

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Por otro lado, persisten situaciones donde la participación femenina está condicionada o directamente prohibida. En Afganistán, el régimen talibán ha vetado la práctica deportiva femenina desde 2021. En Irán, las mujeres tienen prohibido asistir como espectadoras a estadios de fútbol masculino (con excepciones puntuales bajo presión internacional) y deben competir con vestimenta que cubra completamente su cuerpo.

Diversas atletas iraníes han desertado o solicitado asilo en terceros países: la escaladora Elnaz Rekabi compitió sin hijab en Seúl en 2022 y posteriormente abandonó el país; la arquera Parmida Ghasemi y la ajedrecista Sara Khadem también se exiliaron tras competir sin velo.

Arabia Saudí, en el marco de su estrategia Vision 2030, ha incrementado significativamente su presencia en el deporte internacional: desde la organización del Dakar, la Fórmula 1 o eventos de boxeo y golf, hasta la adquisición del Newcastle United o el fichaje de estrellas como Cristiano Ronaldo para la Saudi Pro League. Sin embargo, el país mantiene restricciones significativas sobre la autonomía de las mujeres a través del sistema de tutela masculina (mahram), aunque algunas restricciones se han flexibilizado desde 2019.

La celebración de grandes eventos deportivos en países con marcos normativos que restringen derechos de las mujeres o del colectivo LGTBI (como el Mundial de Fútbol de Catar 2022) genera debates sobre el denominado sportswashing: el uso de eventos deportivos de alto perfil para mejorar la imagen internacional de Estados con registros problemáticos en materia de derechos humanos. Organizaciones como Human Rights Watch o Amnistía Internacional han documentado estas dinámicas de forma sistemática.

Escenarios prospectivos (2030-2050)

El análisis prospectivo permite identificar trayectorias posibles que, sin pretender capacidad predictiva, ofrecen un marco para la reflexión estratégica y la planificación de políticas públicas.

Escenario de integración equilibrada

En este escenario, los Estados europeos logran articular políticas que combinan el respeto a la diversidad cultural y religiosa con la salvaguarda de los principios constitucionales compartidos. Se desarrollan mecanismos de diálogo intercultural efectivos, las comunidades diversas participan plenamente en la vida cívica, y los marcos jurídicos nacionales mantienen su primacía. La inversión extranjera se gestiona mediante marcos regulatorios que protegen sectores estratégicos sin cerrar las economías.

Escenario de fragmentación social

Este escenario contempla una intensificación de las tensiones culturales, con la formación de comunidades paralelas escasamente integradas, polarización política creciente y erosión de la cohesión social. Los procesos de radicalización (tanto en comunidades minoritarias como en sectores de la población autóctona) se retroalimentan mutuamente. Los derechos de determinados grupos, particularmente las mujeres en comunidades más conservadoras, podrían verse comprometidos.

Escenario de dependencia estructural

En este escenario, la combinación de declive demográfico, endeudamiento público elevado e insuficiente inversión propia conduce a una dependencia creciente de capitales externos para el mantenimiento de infraestructuras críticas. La capacidad de los Estados para definir políticas autónomas en sectores estratégicos se vería significativamente reducida.

Líneas de reflexión para la gestión de estos desafíos en Europa

Sin pretender ofrecer soluciones definitivas a cuestiones de extraordinaria complejidad, el análisis sugiere algunas líneas de reflexión para responsables políticos, académicos y sociedad civil:

En primer lugar, la cuestión de la soberanía estratégica merece atención. Garantizar el control nacional o comunitario sobre sectores críticos como energía, telecomunicaciones y cadenas de suministro alimentario constituye un elemento central de la resiliencia estatal frente a crisis de diversa naturaleza.

En segundo lugar, las políticas de integración cultural requieren un equilibrio delicado: el respeto genuino a la diversidad no debería implicar la renuncia a principios constitucionales compartidos, pero tampoco puede traducirse en políticas asimilacionistas que nieguen el derecho a la diferencia cultural.

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En tercer lugar, las tendencias demográficas europeas (con tasas de natalidad por debajo del nivel de reemplazo en la mayoría de países) constituyen un factor estructural que condiciona tanto las políticas migratorias como la sostenibilidad de los sistemas de protección social.

Finalmente, el fortalecimiento de alianzas internacionales y mecanismos de coordinación europeos puede contribuir a gestionar desafíos que trascienden las capacidades de los Estados individuales.

Conclusiones

El presente análisis ha examinado la confluencia de dinámicas culturales, religiosas y económicas que configuran un escenario de transformación gradual en el contexto europeo. Lejos de adoptar posiciones alarmistas o simplificadoras, se ha pretendido ofrecer un marco analítico que permita comprender fenómenos complejos y multidimensionales.

La gestión de la diversidad cultural y religiosa, la regulación de la inversión extranjera en sectores estratégicos y el mantenimiento de la cohesión social constituyen desafíos interrelacionados.

Estos desafíos requerirán respuestas institucionales sofisticadas, capaces de preservar tanto los valores democráticos fundamentales como el respeto a la pluralidad que caracteriza a las sociedades europeas contemporáneas.

El mayor riesgo no reside necesariamente en ninguno de los fenómenos analizados individualmente, sino en la posibilidad de que su gestión inadecuada (ya sea por exceso de complacencia o por respuestas desproporcionadas) erosione los equilibrios que han permitido a Europa construir sociedades prósperas, libres y diversas.

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