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Justicia colombiana declara culpable al expresidente Álvaro Uribe de varios delitos

Heredia declara culpable al exmandatario por soborno y fraude procesal y la fiscal pide más de nueve años de prisión.

El expresidente de Colombia Álvaro Uribe, que gobernó entre 2002 y 2010, fue declarado culpable este lunes 28 de julio de 2025. La jueza 44 penal de conocimiento de Bogotá, Sandra Liliana Heredia, sostuvo en una audiencia de seis horas que el exmandatario «es penalmente responsable por el delito de soborno de testigos en actuación penal y por fraude procesal». El caso se remonta a 2012.

Heredia concluyó que, a través de su abogado Diego Cadena, Uribe intentó sobornar al exparamilitar Juan Guillermo Monsalve y a otros reclusos. Además, afirmó que el líder del Centro Democrático «ofreció beneficios, vía emisarios, a personas privadas de libertad» con el fin de favorecerse en varios procesos. También constató que se buscó inducir a esos testigos para vincular al senador Iván Cepeda con actos ilegales.

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Asimismo, el exjefe de Estado fue absuelto del cargo de soborno simple, pero resultó condenado por fraude procesal. La magistrada señaló que el expediente incluye un escrito firmado por el paramilitar Carlos Enrique Vélez, «cuyo contenido se ha demostrado como falso», documento presentado para impulsar una investigación contra Cepeda.

Tras dictar el fallo, la jueza fijó la lectura de sentencia para el viernes 1 de agosto a las 14:00 hora local. Por su parte, la fiscal delegada Marlenne Orjuela solicitó que «la pena para Uribe sea de al menos 108 meses de prisión», más de nueve años. No obstante, la defensa dispone todavía de cinco días para fundamentar una apelación.

El proceso comenzó cuando Uribe denunció en 2012 a Cepeda, asegurando que el congresista había recorrido prisiones para conseguir testimonios falsos sobre el origen del paramilitarismo en Antioquia. Sin embargo, las pruebas recogidas mostraron que los abogados de Uribe tenían como objetivo manipular a los testigos para culpar al senador. Así, Cepeda pasó de acusado a víctima, mientras Uribe, de demandante, terminó investigado.

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El control de Ghana sobre la minería de oro artesanal: una estrategia para proteger sus recursos naturales

Ghana prohíbe a los extranjeros participar en la minería artesanal de oro. La medida busca frenar la minería ilegal y proteger los recursos naturales. En este artículo, la alumna del Curso de Analista Internacional de LISA Institute, Cristina Mba Bacale, explica cómo esta decisión marca un giro soberano en la gestión minera del país.

Ghana, el mayor productor de oro de África, ha aprobado una ley que prohíbe la explotación y posterior comercialización de este mineral por operadores extranjeros, concretamente en la minería artesanal. La medida busca recuperar el control nacional sobre los recursos naturales, reducir el impacto medioambiental y combatir la minería ilegal, que ha alcanzado niveles críticos en los últimos años.

La minería artesanal y en pequeña escala

Conocida históricamente como la «Costa del Oro», Ghana ha sido un centro neurálgico del comercio del oro desde los imperios africanos hasta la actualidad. El oro representó aproximadamente el 57% de los ingresos totales por exportaciones de Ghana en 2024.

Sin embargo, el auge de la minería artesanal ilegal, conocida como galamsey que deriva del inglés «gather them and sell», ha traído consigo numerosos desafíos. Históricamente el galamsey hacía referencia a las prácticas tradicionales de minería donde las comunidades locales recolectaban oro en ríos cercanos. Esta práctica ha ido degenerando en problemas medioambientales como la deforestación o la contaminación de ríos y por ende en conflictos sociales.

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El gobierno de la época, presidido por Jerry John Rawlings, legalizó en 1989 el sector de la minería artesanal y en pequeña escala (MAPE). Lo hizo mediante una batería de medidas que permitieron a los ghaneses obtener licencias para explotar minerales a pequeña escala.

Asimismo, una de las disposiciones centrales del marco legal fue que sólo los ciudadanos ghaneses podían participar de la MAPE. El objetivo de la normativa era formalizar la actividad, mejorar las condiciones laborales y medioambientales del sector, así como proteger a los mineros locales frente a los operadores extranjeros. 

Los operadores chinos

Pese a la prohibición de que los extranjeros participen o se asocien con ghaneses en la MAPE, un alto porcentaje de la minería ilegal ha sido promovido por compañías chinas. Estas operan en zonas ricas en oro como Ashanti, así como en las regiones Occidental y Oriental. Se estima que, en las últimas dos décadas, 50.000 ciudadanos chinos emigraron a Ghana, atraídos por el auge mundial en los precios del oro. En los últimos meses, este mineral ha alcanzado precios astronómicos.

Esta situación ha provocado una disputa diplomática entre Ghana y China en torno a la minería ilegal de oro, ya que ambos países se culpan mutuamente. Ghana sostiene que ciudadanos chinos están fuertemente involucrados en operaciones ilícitas. Por su parte, el embajador chino en Ghana, Tong Defa, niega estas acusaciones. En una reciente entrevista, afirmó: «La percepción es injusta para mí, personalmente, y para la mayoría de los ciudadanos chinos aquí». Y añadió: «Cuando publico en redes sociales, los comentarios a menudo sugieren que el galamsey es completamente causado por China, lo cual es una injusticia significativa».

Sus declaraciones se producen tras varias detenciones, entre ellas la de 10 ciudadanos chinos. Las autoridades incautaron 1,3 kilogramos de oro, valorados en unos 1,4 millones de GHC (algo más de 100.000 €). También encontraron 1,3 millones de GHC en efectivo y una selección de tarjetas de casino.

Estos materiales sugieren un posible vínculo con el crimen organizado y el lavado de dinero. Esta evidencia ha encendido las alarmas sobre la profundidad de las operaciones ilegales en la industria del oro en Ghana.

¿En qué consiste la nueva medida?

El gobierno actual ha promulgado  una ley que prohíbe a ciudadanos y empresas extranjeras formar parte del mercado del oro. Además de esta medida, el gobierno ha introducido un nuevo actor en la industria minera del país: la Junta del Oro de Ghana (Goldbod). Según la ley, esta entidad es la única autoridad con derechos exclusivos para comprar, vender, pesar, clasificar, analizar, valorar y exportar oro y otros minerales preciosos en Ghana. También se encarga de regular las operaciones autorizadas de minería artesanal.

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Esta medida es una de las más relevantes del gobierno del presidente John Dramani Mahama, quien ganó las elecciones presidenciales el pasado 7 de diciembre. Durante la campaña, prometió llevar a cabo profundas reformas en la industria minera. Ghana es el primer productor de oro de África y el sexto a nivel mundial, con una producción de 130 toneladas en 2024. Sin embargo, alrededor del 30 % de esa producción proviene del galamsey, una práctica ilegal que genera serios problemas sociales y ambientales.

Impacto medioambiental

Durante la última década, la minería ilegal ha provocado una crisis ecológica a gran escala en varias regiones del país. Numerosos ríos que abastecen de agua a las comunidades locales han sido contaminados por el uso excesivo de químicos como mercurio, plomo y cianuro. Estos compuestos se emplean en los procesos artesanales de extracción.

Antes, los mineros locales extraían oro de depósitos poco profundos usando herramientas básicas y técnicas tradicionales que requerían un trabajo intenso. En la actualidad, los «galamseyers» remueven la tierra de los lechos de los ríos y las granjas con excavadoras. Estas máquinas, en muchos casos, son suministradas por inversores chinos.

Según Carl Kojo Fiati, director de recursos naturales de la Agencia de Protección Ambiental de Ghana, el país podría necesitar importar agua para 2030. La razón es que sus ríos estarán demasiado contaminados por la escorrentía de las operaciones de galamsey.

El galamsey también ha provocado deforestación masiva en entornos protegidos como la Reserva Forestal de Atewa y el Parque Nacional de Kakum. Esto ha impulsado la movilización de organizaciones medioambientales tanto a nivel nacional como internacional.

Por ello, uno de los pilares de la nueva medida adoptada por el ejecutivo es la restauración ecológica. El gobierno ha anunciado un plan que incluye la reforestación de zonas degradadas, programas de educación ambiental para comunidades mineras y la introducción de tecnologías limpias en la minería artesanal regulada, entre otras acciones.

¿Una tendencia en África Occidental?

La decisión del gobierno de Ghana de limitar la explotación de oro por parte de extranjeros no es un hecho aislado. Forma parte de un movimiento más amplio en África Occidental que busca la reapropiación soberana de los recursos naturales. En varios países de la región se están adoptando medidas similares. Estas buscan reducir la dependencia del capital extranjero, combatir la minería ilegal y proteger el medio ambiente.

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Un caso significativo es el de Malí, que posee una de las mayores reservas de oro del continente. El gobierno actual está revisando los contratos firmados con multinacionales extranjeras para garantizar que los beneficios de la minería lleguen directamente a la población.

Esta decisión ha generado opiniones divididas. Por un lado, amplios sectores de la población —especialmente en zonas rurales afectadas por la minería— la celebran como un acto de justicia económica y protección ambiental.

Por otro lado, algunos analistas temen que la medida afecte la inversión extranjera directa en el país, al generar incertidumbre jurídica. Sin embargo, pese a estas preocupaciones, el cedi de Ghana ha subido más de un 40 % frente al dólar este año. Esto lo posiciona por encima de sus pares africanos y de mercados emergentes, reduciendo el costo de la deuda externa y ampliando el espacio fiscal del país.

Este giro marca una señal positiva para los inversores en Ghana, una nación que ha enfrentado crisis económicas prolongadas. Desde una perspectiva política, la medida refuerza la imagen del gobierno como defensor de los recursos nacionales. Llega en un momento de creciente presión ciudadana contra la minería ilegal.

La medida también marca una nueva fase en la gobernanza de los recursos, más centrada en los intereses nacionales y comunitarios. El reto ahora es acompañar esta transición con marcos legales sólidos, instituciones transparentes y alternativas económicas para las comunidades más dependientes de la minería informal.

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¿Qué está pasando en Serbia?

Serbia atraviesa una profunda crisis política, marcada por la corrupción, el autoritarismo y el creciente descontento ciudadano. En este artículo, el alumno del Máster Profesional de Analista de Inteligencia de LISA Institute, Francisco Javier Peña explora las alianzas del gobierno con Rusia y China. Estas relaciones contrastan con el discurso oficial proeuropeo del presidente Vučić.

El gobierno serbio se encuentra en un momento de tensión generalizada debido a los múltiples casos de corrupción y el descontento de la población local. Aleksandar Vučić preside el país balcánico desde el año 2017, aunque entre 2014 y 2016 ya ejerció como primer ministro. Vučić es el líder del Partido Progresista Serbio (SNS), formación que fundó junto al expresidente Tomislav Nikolić tras escindirse del Partido Radical Serbio (SRS). 

El Partido Progresista Serbio, fundado en 2008, se caracteriza por sus discursos nacionalistas y la defensa de los valores tradicionales. Aunque oficialmente se presenta como un partido proeuropeo y de centroderecha, sus alianzas estratégicas con China y Rusia, el deterioro democrático interno y los reiterados escándalos de corrupción han generado dudas sobre su verdadero posicionamiento ideológico. El partido controla gran parte de las instituciones del Estado, incluidos los medios públicos, el poder judicial y numerosos gobiernos locales. Esta situación ha despertado acusaciones de autoritarismo.

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La crisis política serbia se agravó tras un importante accidente ocurrido en la estación de tren de la ciudad de Novi Sad, al norte del país, en noviembre de 2024. El derrumbe se produjo después de un proyecto de remodelación que estaba siendo investigado por sospechas de corrupción. Más de 15 personas murieron.

Los casos de corrupción en el gobierno de Vučić ya eran numerosos, y un hecho tan grave provocó manifestaciones masivas en las principales ciudades del país. Estos movimientos fueron principalmente organizados por la oposición y estudiantes universitarios.

La figura política de Aleksandar Vučić

Aleksandar Vučić, cuya familia paterna fue expulsada de Bosnia, se graduó en derecho en la Universidad de Belgrado. Con solo 22 años ya se había afiliado al Partido Radical Serbio y conseguido un puesto en el parlamento de la Asamblea Nacional. Tras una breve etapa como ministro de información en el gobierno de Slobodan Milošević, en 2003 alcanza el liderato del partido junto a Tomislav Nikolić. 

En el año 2008, tanto Vučić como Nikolić se desvinculan del SRS y forman el Partido Progresista Serbio. El nuevo SNS absorbió gran parte del electorado y consiguió la mayoría parlamentaria en las elecciones del 2014, con Vučić como primer ministro. En el año 2017 ocupa la posición de presidente del gobierno, siendo Ana Brnabić la sucesora como primera ministra hasta el 2024.

Durante su carrera política, Vučić ha cambiado notablemente su discurso sobre las relaciones entre Serbia y la Unión Europea. Durante su etapa en SRS, la posición del partido estaba alejada de los intereses europeos.

Sin embargo, ya en el SNS, el nacionalismo serbio promovió las conversaciones con los actores europeos. Incluso se estableció como objetivo la entrada de Serbia en la Unión Europea. En el marco de estas nuevas relaciones diplomáticas, desde el Partido Progresista Serbio se buscó mejorar la situación con Bosnia. Este es uno de los frentes más delicados de la sociedad balcánica.

A pesar de esto, Serbia también ha mantenido buenas relaciones con otras grandes potencias como China y Rusia.

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Las sinergias empresariales con el gigante asiático son un aspecto fundamental en el crecimiento económico del país. Serbia ha cerrado importantes contratos en las industrias tecnológica, ferroviaria y de la construcción. Por otro lado, Rusia mantiene cierta influencia en el gobierno de Vučić, especialmente gracias al aporte energético ruso y al apoyo ofrecido ante la complicada situación con Kósovo. El respaldo ruso y la discrepancia con la Unión Europea ante ciertas políticas han creado un creciente sentimiento antieuropeísta en el país.

Serbia tras las elecciones de 2023

Las últimas elecciones municipales y parlamentarias de Serbia estuvieron marcadas por las acusaciones de fraude, compra de votos y la manipulación del censo electoral.

Los informes de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) tras la victoria del Partido Progresista Serbio, con casi el 50 % de los votos, alarmaron a la comunidad internacional. Las sospechas de irregularidades durante las votaciones y la posible coacción sobre algunos votantes generaron preocupación. Si bien estas acusaciones nunca han sido confirmadas de forma oficial, la Unión Europea llegó a amenazar al gobierno serbio con la suspensión de su parte de los fondos europeos.

La oposición del SNS, representada principalmente por la coalición Serbia Contra la Violencia (SPN), se formó como respuesta a dos tiroteos masivos ocurridos en mayo de 2023. También surgió como reacción a la presión autoritaria del Partido Progresista Serbio. Entre sus demandas se encontraban un mayor control de las armas en territorio serbio, más lucha contra la violencia y garantías a la libertad de prensa.

También exigían mayores medidas anticorrupción y políticas proeuropeas. Los referentes del SPN son Marinika Tepić, líder del Partido por la Libertad y la Justicia (SSP), y Radomir Lazović, del movimiento verde serbio (NDB).

Aunque en las elecciones de 2023 obtuvo algo menos del 25 % de los votos, la coalición consiguió ser mayoría en la capital, Belgrado. En esta ciudad, las manifestaciones contra el gobierno de Vučić han sido especialmente intensas. Estas movilizaciones continúan hasta hoy y la comunidad universitaria del país ha sido la principal promotora.

Un momento clave de estas manifestaciones fue el accidente en la estación de tren de Novi Sad, mencionado anteriormente. El derrumbe en la estación se convirtió en un punto de inflexión. Visibilizó la falta de transparencia del gobierno y el peligro real de la corrupción institucionalizada. Este accidente provocó la dimisión de varios altos funcionarios del gobierno. También llevó a la detención de más de 10 personas relacionadas con las obras, con cargos de negligencia.

La relevancia de las protestas hizo que se extendieran a más de 200 localidades en todo el país. Uno de los logros más importantes de esta movilización social fue la renuncia del primer ministro, Miloš Vučević, en enero de este mismo año.

Vučević, que había sido durante años alcalde de Novi Sad, era uno de los miembros más destacados del Partido Progresista Serbio. Se le consideraba el sucesor natural de Vučić al frente de la organización política y del mando en el país. A pesar de su destitución, sigue ligado al partido como asesor del presidente.

Posible evolución de la situación política de Serbia

Serbia se encuentra en un momento de inflexión a nivel político y social. Buena parte de la población busca un cambio radical de las instituciones debido a la mala gestión del Partido Progresista Serbio, el cual trata de mantenerse en el poder a través de sus reformas internas. Vučić cuenta con una situación delicada y volátil, aunque la posibilidad de unas elecciones anticipadas aún parece lejana. 

El diálogo político en Serbia está prácticamente roto. La desconfianza mutua ha generado una dinámica de confrontación permanente, con escasas iniciativas de mediación interna. La SPN ha denunciado múltiples intentos de sabotaje a su actividad parlamentaria, así como presiones a políticos opositores. En paralelo, el gobierno ha acusado a la oposición de desestabilizar al país y de actuar influenciada por intereses extranjeros.

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Episodios violentos, como el del boicot del parlamento, donde se lanzaron granadas de humo y gases lacrimógenos, demuestran la vulnerabilidad del gobierno serbio.

Es previsible esperar que, si el gobierno no encuentra una solución rápida, la Unión Europea aumente sus esfuerzos en el país. Podría ofrecer un mayor apoyo a la oposición e, incluso, aplicar posibles sanciones como las propuestas ante las sospechas de fraude electoral.

Por su parte, esta situación representa una oportunidad para Rusia de aumentar su influencia en el país. También busca consolidar su posición en otro socio europeo, tras sus éxitos en Hungría y Bielorrusia. La dependencia económica y energética de Serbia la convierte en un actor altamente influenciable por los objetivos rusos. Además, la creciente ola de sentimiento euroescéptico es un factor interesante para los objetivos del Kremlin en los países occidentales. Este ambiente facilita la división entre los Estados miembros.

Las campañas de desinformación desestabilizan con frecuencia situaciones como esta, y Serbia no escapa a esa lógica.


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Tailandia y Camboya acuerdan un alto el fuego inmediato e incondicional

Kuala Lumpur sirve de escenario al acuerdo que busca frenar una escalada con 35 muertos y 300.000 desplazados

Tras cinco intensos días de artillería, bombardeos y acusaciones, los primeros ministros de Tailandia y Camboya sellaron este lunes en la capital administrativa malasia, Putrajaya, un alto el fuego «inmediato e incondicional». La mediación del dirigente malasio Anwar Ibrahim, actual presidente de la ASEAN, fue decisiva para que Bangkok y Nom Pen cesaran unas hostilidades que ya habían causado al menos 35 muertos y provocado la huida de unas 300.000 personas.

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El pacto, que entra en vigor a medianoche del 28 de julio de 2025 (17.00 GMT), incluye la creación de un corredor humanitario de 72 horas para evacuar civiles atrapados en la línea de fuego y la promesa de reabrir los pasos fronterizos clausurados desde el jueves. «Es un primer paso vital para restaurar la paz y la seguridad», subrayó Ibrahim al anunciar el entendimiento.

Claves del acuerdo

  • Cese completo de hostilidades y retirada de la artillería pesada a 10 km de la frontera disputada.
  • Despliegue de observadores de la ASEAN y del Centro de Acción contra las Minas de la ONU para verificar el cumplimiento.
  • Reunión técnica dentro de dos semanas en Bangkok para negociar la desmilitarización gradual.
  • Compromiso de reactivar las conversaciones sobre la demarcación definitiva en torno al templo de Preah Vihear antes de fin del año 2025.

El primer ministro interino tailandés, Phumtham Wechayachai, defendió que Bangkok actuó «de buena fe» y pidió tiempo para «reconstruir la confianza» con su vecino. Su homólogo camboyano, Hun Manet, calificó la cita de «muy fructífera» y se mostró confiado en que «cientos de miles de personas podrán volver pronto a la normalidad».

Washington y Pekín, invitados como observadores, aplaudieron la tregua. El secretario general de la ONU, António Guterres, urgió a ambas partes a «convertir el silencio de las armas en diálogo político sostenible». Además, organizaciones humanitarias anunciaron envíos inmediatos de víveres y material médico a los campamentos de desplazados.

Un conflicto centenario

La frontera de 800 kilómetros entre Tailandia y Camboya quedó mal delineada en los tratados coloniales franco-siameses de 1904-1907. El punto más sensible es el enclave de Preah Vihear, un templo jemer del siglo XI que la Corte Internacional de Justicia otorgó a Camboya en 1962, pero cuyo acceso principal permanece en territorio tailandés.

La tensión volvió a crecer en febrero de 2025, donde incidentes con turistas y banderas en el templo Ta Muen Thom derivaron en expulsiones de diplomáticos y cierre de pasos limítrofes. El estallido definitivo llegó el 24 de julio, cuando una explosión de mina hirió a soldados tailandeses y desató intercambios de artillería a lo largo de varias provincias (Sisaket, Surin y Preah Vihear) con el inevitable saldo de víctimas civiles.

La firma del alto el fuego devuelve la pelota a la diplomacia. Pero el historial de litigios territoriales y los intereses electorales de lado y lado plantean que la paz, por ahora, será tan frágil como la propia línea que separa a los dos vecinos del sudeste asiático.

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Qué es la globalización y cómo ha cambiado nuestras vidas

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En este artículo se analiza el origen, el desarrollo y las consecuencias de la globalización como proceso que ha transformado la economía, la política y la cultura a nivel mundial.

Al mirar el estado actual del mundo, cuesta imaginar que hace apenas unas décadas las economías, las culturas y las decisiones políticas se movían en circuitos relativamente cerrados. Hoy, lo que sucede en una fábrica en Vietnam puede afectar el precio de un producto en Sevilla. Una huelga en Panamá detiene mercancías destinadas a Europa. Un virus detectado en una ciudad del este de Asia pone en jaque a todo el planeta. Aunque e mundo siga igual, todo está más cerca.

Este fenómeno tiene un nombre: globalización. Un término que ya no se limita a las cátedras de economía o relaciones internacionales. Y aunque algunos intenten negarlo, la globalización forma parte del paisaje que define este siglo.

¿Qué es la globalización?

Este es un conjunto de dinámicas concretas que han acercado a países, empresas, instituciones y personas. Su motor principal ha sido la economía: la apertura de fronteras comerciales, los tratados internacionales, la deslocalización de empresas y la circulación constante de capitales. También ha modificado las formas de comunicación, la política exterior de los Estados, la cultura popular y hasta el idioma.

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La globalización económica avanza al ritmo del libre comercio. Las barreras aduaneras han caído, las multinacionales producen donde resulta más rentable y las cadenas de suministro atraviesan continentes. A esto se suma la globalización tecnológica: internet ha derribado muros que antes parecían inaccesibles. La información circula de manera instantánea, y las innovaciones no conocen fronteras.

En paralelo, se ha dado una globalización cultural. No es extraño escuchar música coreana en Madrid, seguir a un influencer mexicano desde Valencia o celebrar el Año Nuevo chino en Barcelona. La mezcla existe, aunque a veces también genera tensiones.

Ventajas, fisuras y contradicciones de la globalización

La globalización ha disparado el PIB mundial, ha ampliado mercados, ha generado empleos y ha permitido un acceso sin precedentes al conocimiento y a los bienes de consumo. Pero también ha agudizado desigualdades. Mientras algunas regiones han prosperado, otras siguen atrapadas en dinámicas extractivas y dependencia exterior.

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Las críticas se han intensificado. Algunos gobiernos y sectores sociales ven en la globalización la causa de la precarización laboral, la pérdida de soberanía o el deterioro ambiental. Las voces contrarias no siempre vienen de ideologías opuestas: lo mismo se alzan desde el ecologismo que desde el nacionalismo económico.

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EEUU designa como organización terrorista al Cártel de los Soles

Washington liga a Maduro con narcoterrorismo junto al Tren de Aragua y el Cártel de Sinaloa.

Estados Unidos designó el viernes 25 de julio de 2025 al Cártel de los Soles como grupo «Terrorista Global Especialmente Designado», al vincularlo con el presidente venezolano Nicolás Maduro y acusarlo de apoyar a «organizaciones terroristas extranjeras» como el Tren de Aragua y el Cártel de Sinaloa de México.

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, afirmó que «la acción expone aún más la facilitación del narcoterrorismo por parte del régimen ilegítimo de Maduro» y prometió que su departamento «seguirá cumpliendo la promesa del presidente Trump (…) tomando medidas enérgicas contra organizaciones violentas». La decisión implica el bloqueo inmediato de cualquier activo del grupo en territorio estadounidense y la obligación de reportarlo a la OFAC (Oficina de Control de Activos Extranjeros).

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En paralelo, la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado describió al Cártel de los Soles como un «grupo terrorista administrado por el dictador Nicolás Maduro» que «apoya a terroristas que invaden EEUU para traficar narcóticos, enriquecerse e infligir violencia contra las comunidades estadounidenses». Washington aseguró que la Casa Blanca usará «todos los recursos a su disposición» para impedir que el mandatario venezolano «continúe beneficiándose de la destrucción de vidas estadounidenses y desestabilizando el hemisferio».

Según el anuncio del Tesoro, la red estaría integrada por «altos funcionarios venezolanos, incluido el propio Maduro», a quien Estados Unidos ya acusó en 2020 de vínculos con el narcotráfico. Además de tráfico de drogas, la nota menciona «trata de personas, extorsión, explotación sexual de mujeres y niños y lavado de dinero, entre otras actividades delictivas» atribuidas al cartel.

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Triple Alianza y Triple Entente: las alianzas de la Primera Guerra Mundial

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En este artículo se analiza el origen, la composición y el impacto de la Triple Alianza y la Triple Entente durante la Primera Guerra Mundial. 

Entre 1870 y las primeras décadas del siglo XX, el escenario europeo era más que inestable. Una rivalidad constante entre potencias, el reparto colonial y las ambiciones territoriales generaron lo que parecía inevitable, pero que acabaría convirtiéndose en uno de los episodios más lamentables de la historia: la Primera Guerra Mundial.

Cuando en 1914 estalló el conflicto, las principales potencias ya estaban divididas en dos bloques bien definidos. Estas alianzas no solo respondían a intereses militares, sino también a necesidades políticas y a la posición que cada país quería ocupar en el equilibrio europeo. Por un lado, la Triple Alianza pretendía reforzar a las potencias centrales del continente. Por otro, la Triple Entente intentaba frenar esa expansión.

La Triple Alianza en la Primera Guerra Mundial

La Triple Alianza se firmó en 1882 por iniciativa del canciller alemán Otto von Bismarck. Alemania, Austria-Hungría e Italia sellaron un pacto que, en apariencia, era defensivo. Pero el objetivo era aislar a Francia y frenar cualquier intento de expansión por parte de Rusia. La desconfianza entre los miembros era evidente desde el principio, aunque intentaron cubrirla con lenguaje diplomático.

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Italia nunca se sintió cómoda del todo en ese bloque. Las tensiones históricas con Austria-Hungría por el control de zonas en los Alpes seguían vivas. Aunque formaba parte de la alianza, en 1902 firmó un compromiso secreto con Francia: si uno era atacado, el otro no atacaría.

El tratado se renovó varias veces, pero sin reforzar la cohesión entre sus miembros. Cuando comenzó la guerra en 1914, Italia decidió mantenerse al margen. Dos años después, en 1915, se pasó al bando contrario tras recibir garantías de que podría anexionar territorios en disputa. 

Cómo surgió la Triple Entente y por qué fue clave en la guerra

En el lado opuesto estaba la Triple Entente, una alianza basada en acuerdos progresivos. Fue fruto del acercamiento diplomático entre Francia, el Reino Unido y Rusia a lo largo de casi una década. El primer paso fue la Entente Cordiale entre París y Londres en 1904, a la que se sumó Rusia en 1907 tras resolver sus diferencias con los británicos en Asia.

La Entente no buscaba una guerra, pero sí actuar como freno ante el avance del bloque alemán. Cuando el archiduque Francisco Fernando fue asesinado en Sarajevo y Austria-Hungría declaró la guerra a Serbia, todo el sistema de alianzas se activó. Rusia intervino, Alemania respondió, y en cuestión de días, las potencias europeas estaban en guerra.

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La solidez del bloque aliado se fue consolidando conforme avanzaba el conflicto. Bélgica pidió ayuda tras ser invadida por Alemania. Estados Unidos se unió en 1917 tras los ataques alemanes a su flota comercial. También se sumaron otros países como Japón, Rumanía, Portugal o Grecia. Incluso Italia, que había estado en el otro bloque, acabó combatiendo junto a la Entente.

Al término del conflicto, fue esta alianza la que impuso las condiciones de paz. No obstante, la factura fue inmensa: millones de vidas perdidas, cuatro imperios desaparecidos y un continente prácticamente destruido.

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Más allá del Magreb: el desafío africano que Europa no quiere mirar

El África subsahariana enfrenta una tormenta perfecta de colapso demográfico, climático y político. En este artículo, el alumno del Máster Profesional de Analista Estratégico y Prospectivo, Miguel Cuesta Hoces, analiza si Europa está preparada para gestionar el éxodo que se avecina o si seguirá ignorando el sur mientras se blinda en el este.

La frontera sur de Europa no termina en Marruecos, Túnez o Libia. Más allá del Magreb, el África subsahariana se perfila como el verdadero epicentro del desafío migratorio y geopolítico que enfrenta la UE. Porque si el norte arde, el sur se desborda. El Sahel y el África central concentran hoy la mayor presión demográfica del planeta, un cóctel explosivo de colapso estatal, cambio climático, pobreza estructural, golpes de Estado, yihadismo y ausencia de expectativas.

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Todo esto no solo anticipa un aumento de los flujos migratorios: dibuja el horizonte de un éxodo sostenido que pondrá a prueba no solo las capacidades materiales de Europa, sino su propia arquitectura moral y política

Explosión demográfica, colapso institucional y cambio climático: un triángulo de expulsión.

La población africana se duplicará en las próximas tres décadas. El África subsahariana pasará de 1.100 a 2.100 millones de habitantes antes de 2050. Países como Nigeria, República Democrática del Congo, Etiopía, Níger o Uganda lideran esta transición demográfica acelerada. En muchos casos, se trata de sociedades extremadamente jóvenes, donde más del 50 % de la población tiene menos de 20 años. Sin educación, empleo o servicios básicos, millones de jóvenes quedarán atrapados en un presente sin futuro.

A esta presión demográfica se suma el colapso estatal. De los diez países con peor índice de desarrollo humano del mundo, nueve se encuentran en el África subsahariana. El Estado no solo es débil: a menudo es inexistente. La región se ha convertido en un mosaico de vacíos de poder, conflictos armados, golpes de Estado (Mali, Burkina Faso, Níger, Chad), guerras civiles olvidadas (Sudán, Etiopía, República Centroafricana) y administraciones sin legitimidad ni capacidad de acción.

El tercer elemento es el cambio climático. Sequías, pérdida de tierras fértiles, conflictos por el agua, desertificación acelerada y destrucción de ecosistemas tradicionales empujan a millones de personas a abandonar sus hogares. El Sahel, en particular, es ya una zona crítica donde el impacto climático interactúa con el hambre, la violencia armada y la migración forzada. El desplazamiento interno se multiplica, pero cada vez más personas buscan rutas hacia el norte.

Este triple eje de presión (demografía, colapso institucional y clima) genera una dinámica de expulsión continua que no conoce fronteras. Y es ahí donde Europa se convierte, no en destino, sino en última parada posible de un proceso que nadie ha sabido detener.

Jóvenes atrapados entre el colapso y la migración

El África subsahariana no solo está experimentando un crecimiento poblacional sin precedentes. Está formando también una de las juventudes más masivas, marginadas y desprotegidas del planeta. Cerca del 60 % de su población tiene menos de 25 años, y cada año se suman más de 20 millones de jóvenes al mercado laboral. Pero no hay empleos, ni Estado, ni servicios. Solo un presente suspendido entre la precariedad y la migración como única estrategia de supervivencia.

En muchos casos, incluso cuando acceden a la educación, las oportunidades reales son escasas. La mayoría trabaja en el campo, en la economía informal o en empleos familiares sin remuneración. Las mujeres jóvenes enfrentan un escenario aún más restrictivo: embarazos tempranos, ausencia de servicios básicos y exclusión casi total del empleo formal. El resultado es un paisaje humano de millones de jóvenes atrapados en sociedades que no tienen ni las estructuras ni la voluntad para integrarlos.

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El campo ya no retiene. Pero las ciudades tampoco absorben. El crecimiento urbano es caótico, no planificado y sin infraestructuras. En los márgenes de Dakar, Abiyán, Nairobi o Kinshasa, los jóvenes migrantes internos se hacinan en asentamientos informales, sin agua, electricidad ni salud. Viven en el borde del abandono estatal y del colapso sanitario. Las migraciones internas son mayoría, pero invisibles. Y cuando la ciudad ya no ofrece respuestas, el norte se convierte en la única dirección posible.

Desarraigo, resentimiento y vacío de sentido

Este tránsito no solo arranca a los jóvenes de su tierra. También los despoja de sus estructuras de pertenencia. En muchas regiones del Sahel, el islam rural organizado en torno a cofradías sufíes ha sido un espacio clave de cohesión, seguridad comunitaria y mediación social. Migrar significa romper con ese marco. Significa dejar atrás los vínculos afectivos, espirituales y culturales que daban sentido a la vida. Y en su lugar, encontrar precariedad, anonimato, desarraigo.

Ese vacío no siempre se llena con integración. A menudo se llena con resentimiento, desafección o radicalización. Los discursos extremistas, criminales o violentos no atraen por ideología, sino por lo que prometen: orden, pertenencia, protección. Frente a la indiferencia del Estado y el rechazo de Europa, muchas de estas ofertas aparecen como únicas fuentes de sentido.

En este contexto, seguir tratando la migración como una amenaza externa es no entender su origen. Esta juventud desprotegida no es una fuerza que puede contenerse. Es una generación que interpela. Europa debe asumir que no enfrenta solo flujos migratorios, sino los efectos de haber ignorado durante décadas el futuro de millones de personas. Y si no se les ofrece un horizonte, no dejarán de moverse: solo lo harán con más rabia, más dolor y más razones para no mirar atrás.

Actores no estatales, redes criminales y milicias: quién controla realmente el tránsito

En muchos casos, las rutas migratorias no están controladas por Estados, sino por actores ilegales. Milicias armadas, redes de tráfico de personas, grupos criminales yihadistas o incluso sectores del aparato estatal operan en simbiosis. En Libia, por ejemplo, se ha documentado cómo algunas milicias gestionan centros de detención para migrantes, reciben fondos internacionales y mantienen vínculos con redes de trata. Estas dinámicas se repiten (con variaciones) en Níger, Mali, Chad y Sudán.

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El tránsito se convierte en un negocio multimillonario. Cada migrante representa una cadena de pagos, sobornos, extorsiones y violencias que se repiten una y otra vez. En muchos casos, las personas son vendidas de un grupo a otro, explotadas sexual o laboralmente, encarceladas sin motivo o asesinadas. Europa, al delegar el control, se convierte indirectamente en cómplice de este sistema de brutalidad fragmentada.

¿Qué puede hacer Europa? De la contención al compromiso estructural

El desafío migratorio no puede abordarse solo con medidas de control. Europa necesita una estrategia estructural, coherente y de largo plazo para afrontar el éxodo que viene. Algunas claves:

  • Invertir masivamente en desarrollo humano, no solo en infraestructuras: salud, educación, empleo juvenil, resiliencia climática, acceso a derechos.
  • Condicionar la cooperación a reformas reales, evitando la complicidad con regímenes autoritarios o corruptos.
  • Impulsar visados laborales y movilidad circular: permitir que miles de jóvenes trabajen temporalmente en Europa y puedan regresar con recursos y experiencia.
  • Reformar el sistema de asilo y acogida para evitar el colapso administrativo y facilitar vías legales seguras.
  • Reforzar el poder blando europeo: diplomacia, sociedad civil, ONGs, universidades, redes de cooperación descentralizada.

Europa tiene capacidad técnica, financiera y política para asumir este reto. Lo que falta es voluntad. El riesgo no es solo demográfico: es geopolítico y ético. Si Europa renuncia a intervenir con dignidad y estrategia, otros lo harán: China, Rusia, Turquía, los países del Golfo. Y lo harán con sus propios intereses, no con los valores que supuestamente definen a la UE.

Entre la evasión y la urgencia, un destino compartido

El reto migratorio subsahariano no es un fenómeno coyuntural, sino una transformación estructural del orden internacional. Su magnitud no solo se mide en cifras o porcentajes, sino en su capacidad de redefinir las relaciones entre Europa y África. La migración no desaparecerá: se intensificará. Y ante ello, Europa solo tiene dos caminos.

El primero es el de la evasión: delegar el control, reforzar fronteras, firmar acuerdos con regímenes autoritarios y seguir comprando tiempo a costa de legitimidad. Este camino puede ofrecer alivios momentáneos, pero erosiona la credibilidad europea, refuerza a los actores más desestabilizadores y deja el terreno abierto a potencias rivales.

El segundo camino es el de la responsabilidad compartida: asumir que África no es solo vecina, sino parte del destino europeo. Esto implica reformular las prioridades estratégicas, invertir donde más duele, hablar con todos (no solo con los gobiernos) y abandonar la lógica de la contención como única respuesta. Implica también reconstruir un relato europeo que no esté basado en el miedo, sino en la ambición moral, política y geohistórica de construir un orden más justo y cooperativo.

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Europa no puede permitirse seguir actuando como una fortaleza asediada. Tiene que convertirse en un puente. Y ese puente solo podrá sostenerse si se apoya en pilares reales: dignidad, reciprocidad, justicia y visión de futuro.

Porque si el siglo XXI será también africano, Europa tendrá que decidir si quiere ser parte del problema o parte de la solución.

Mirada hacia el futuro: ¿una Europa preparada o superada?

La década que se abre plantea un dilema estratégico para Europa. ¿Quiere anticiparse o limitarse a reaccionar? El crecimiento demográfico del África subsahariana no se detendrá. Los efectos del cambio climático serán más intensos. Y los colapsos institucionales no encuentran solución rápida. Cada año de inacción consolida un escenario más adverso.

De aquí a 2035, el mundo podría experimentar flujos migratorios sin precedentes desde el sur. Si Europa mantiene su enfoque actual, se verá desbordada política, logística y moralmente. Pero si se atreve a liderar un cambio estructural (basado en cooperación real, movilidad ordenada y dignidad compartida) podrá reconvertir la crisis en oportunidad. Esa decisión no es técnica, sino profundamente política. Y no puede postergarse mucho más.

Una década para decidirlo todo

A lo largo de este análisis, hemos examinado los motores de un éxodo que ya ha comenzado. La presión migratoria no es una amenaza en el horizonte: es una realidad que atraviesa el presente africano y europeo. En los próximos diez años, Europa se enfrentará no solo al aumento de llegadas, sino al cuestionamiento de su propio modelo de gobernanza y valores. La falta de respuestas estructurales no solo deslegitima a la UE ante sus ciudadanos, sino que deteriora su posición internacional como actor normativo.

El África subsahariana seguirá enviando señales de emergencia: en forma de desplazamientos masivos, conflictos prolongados, catástrofes climáticas y oportunidades desaprovechadas. Europa puede elegir ignorarlas o puede decidir tomarlas como la llamada de una historia compartida.

El futuro no está escrito, pero el margen de maniobra se reduce. 2035 no es un punto abstracto: es mañana. Y si la UE no redefine hoy sus prioridades hacia África, será arrastrada por una ola que no puede contener, solo encauzar.

Mirar al sur no es un gesto de caridad, sino de lucidez. Y actuar, una cuestión de supervivencia colectiva.

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El CNE de Venezuela otorga al chavismo más del 85% de las alcaldías del país

El país latinoamericano celebró el 27 de julio de 2025 las elecciones municipales, marcadas por las acusaciones de fraude electoral.

El presidente Nicolás Maduro proclamó «una victoria histórica para la fuerza de la Revolución Bolivariana» tras las elecciones municipales celebradas el domingo 27 de julio de 2025. Según el Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela, el Partido Socialista Unido de Venezuela obtuvo 285 de las 335 alcaldías en disputa.

Acto seguido, el mandatario exaltó la reelección de Carmen Meléndez en la capital, Caracas, y la definió como «humilde, honesta, disciplinada, trabajadora, capaz, eficiente, eficaz, madre, abuela y mujer». Además, aseguró que los comicios siguieron un «proceso ejemplar» y anunció que convocará de inmediato un Consejo Federal de Gobierno con los alcaldes y gobernadores electos para acelerar el financiamiento de proyectos.

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El presidente del Consejo Nacional Electoral, Elvis Amoroso, informó que las elecciones tuvieron una participación del 44% y habló de «una nueva página en la historia de la nación». En los mismos comicios se eligieron concejales y vocales de juntas parroquiales.

Las urnas se abrieron casi un año después de las presidenciales del 28 de julio de 2024, cuestionadas por varios gobiernos y organizaciones humanitarias por falta de transparencia y posterior detención y abusos contra opositores. Por su parte, Caracas acogerá este lunes 28 de julio una movilización que conmemora esos resultados y el 71.º aniversario del nacimiento de Hugo Chávez.

Denuncias de violaciones contra los Derechos Humanos

Paralelamente, Human Rights Watch denunció «abusos generalizados contra los críticos» desde las presidenciales. «Las autoridades venezolanas están cometiendo violaciones sistemáticas de los Derechos Humanos contra los críticos», declaró la directora para las Américas, Juanita Goebertus, al difundir un informe este domingo.

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La ONG detalló que numerosos detenidos han permanecido incomunicados y que algunos sufrieron «palizas, descargas eléctricas, asfixia con bolsas de plástico, aislamiento y reclusión en celdas de castigo diminutas, oscuras y hacinadas». Goebertus describió además un «patrón de puertas giratorias» en el que el Gobierno «libera a algunas personas detenidas arbitrariamente mientras arresta a otras».

Por ello, HRW pidió a los países que «apoyen plenamente los esfuerzos en curso para que los responsables de abusos rindan cuentas» y que no se conformen con excarcelaciones puntuales. «Los gobiernos que se comprometan con Maduro no deberían conformarse con liberaciones aisladas de presos: deberían exigir mejoras sustanciales y duraderas en materia de derechos humanos», subrayó la responsable de la organización.

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La UE y Estados Unidos alcanzan un acuerdo comercial sobre aranceles

El pacto fija un arancel único del 15% y abre la puerta a nuevas inversiones y compras de energía.

El 27 de julio de 2025, tras una reunión en el complejo de golf de Turnberry (Escocia), la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciaron un pacto que pone fin a más de un año de amenazas arancelarias. El acuerdo establece un arancel único del 15% a la mayoría de las exportaciones europeas que entren en Estados Unidos y excluye de cualquier gravamen productos considerados estratégicos (aeronáutica, chips y algunos fármacos) para ambas economías.

El compromiso europeo llega acompañado de un ambicioso paquete energético. En él, Bruselas se ha comprometido a importar 750.000 millones de dólares en gas natural licuado y combustible nuclear estadounidense, un giro que persigue diversificar el suministro y reducir la dependencia del gas ruso. Además, la Unión Europea (UE) inyectará 600.000 millones de dólares en nueva inversión directa en territorio estadounidense, principalmente en sectores industriales y de defensa.

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Por su parte, Washington rebaja de forma permanente el arancel del 25% que gravaba los vehículos europeos, aunque mantiene intactos los recargos del 50% al acero y aluminio, y disipa en gran medida el riesgo de una guerra comercial que hubiera entrado en vigor el 1 de agosto. «Es un acuerdo enorme. Evita daños incalculables y ofrece previsibilidad a las empresas a ambos lados del Atlántico», celebró Von der Leyen al término de la cumbre. Por su parte, Trump aseguró que «fue una negociación muy interesante» y cree que el pacto será «genial para ambas partes».

El pacto llega en un momento delicado para la industria comunitaria. Con la economía europea rozando la recesión, el acceso preferente al mercado estadounidense supone un respiro para los fabricantes de automóviles, semiconductores y maquinaria. No obstante, algunos sectores (vino, aceite de oliva o material eléctrico) asumen que el arancel del 15% encarecerá parte de sus exportaciones, como es el caso de las pequeñas y medianas empresas españolas, que solo destinan al gigante americano un 5% de sus ventas exteriores.

Líderes europeos aplauden el acuerdo

Gobiernos europeos calificaron el pacto de «medida clave para la cooperación y la estabilidad», y destacaron que la reducción arancelaria sobre el automóvil «evita una sangría de empleo» en el viejo continente. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, asegura que «da prioridad a la cooperación, protege los intereses fundamentales de la UE y brinda a las empresas la certeza que necesitan. Aprovechemos este resultado para seguir fortaleciendo la competitividad de la UE y ampliando nuestra red comercial global», expresó.

Por su parte, el canciller alemán, Friedrich Merz, aseguró que «ha evitado un conflicto comercial que habría afectado duramente a la economía alemana, orientada a la exportación». «Hemos logrado salvaguardar nuestros intereses fundamentales. Todos se benefician de unas relaciones comerciales estables y predecibles, con acceso a los mercados, a ambos lados del Atlántico, tanto empresas como consumidores».

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El primer ministro neerlandés, Dick Schoof, criticó la existencia de gravámenes. «Desde luego que habría sido mejor que no existieran estos aranceles, pero este acuerdo aporta mayor claridad a nuestras empresas y mayor estabilidad a los mercados. Además, el primer ministro de Irlanda, Micheál Martin, advirtió que la subida de aranceles «encarecerá y complicará el comercio con EEUU y crea una nueva era de estabilidad que, con suerte, contribuirá a una relación creciente y más profunda» entre ambos.

El acuerdo transatlántico, el mayor firmado por la Administración Trump desde el pacto con Japón la semana pasada, será revisado cada dos años y abre la puerta a un eventual tratado de libre comercio «de nueva generación». Mientras tanto, ambas economías (que juntas representan casi un tercio del comercio mundial) respiran aliviadas, ya que la escalada arancelaria ha quedado en suspenso y la era de la incertidumbre, al menos de momento, se aplaza.