DDHHCuando civiles y militares trabajan juntos por la paz

Cuando civiles y militares trabajan juntos por la paz

Análisis

Mauricio Díaz
Mauricio Díaz
Capitán de Navío Infante de Marina (R) con más de 30 años al servicio de la Armada de Chile. Experiencia en misiones internacionales de Naciones Unidas en Líbano, Israel, Siria y Haití. Magíster en Relaciones Internacionales (PUCV). Magíster en Ciencias Navales y Marítimas con mención en Geopolítica (Academia de Guerra Naval, Chile).

La coordinación civil-militar en operaciones de mantenimiento de la paz es un multiplicador de fuerza que contribuye a que la misión logre un amplio impacto en el camino hacia la paz. Te explicamos cómo funcionan estas misiones en el marco de la ONU.

La coordinación civil-militar proporciona un nexo y enlace entre la componente militar de una operación de mantenimiento de la paz (sea esta tradicional, multidimensional o robusta) y las dimensiones políticas, humanitarias, de desarrollo, de derechos humanos y del orden público.

Esta una función propiamente militar, no civil. Y su importancia es clave, ya que es un multiplicador de fuerza que contribuye a que la misión logre un amplio impacto en el sistema de los actuales conflictos hacia una paz sustentable y duradera.

Según la definición empleada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la coordinación civil-militar (CIMIC) comprende el diálogo y la interacción esenciales entre agentes civiles y militares en las situaciones de emergencia, que se consideran necesarios para proteger y promover los principios humanitarios, evitar la competición, minimizar las incoherencias y, cuando se considere apropiado, perseguir objetivos comunes.

Actualmente, debido al gran número de mandatos multidimensionales de operaciones de mantenimiento de la paz de la ONU y el amplio abanico que cuestiones que abordan, este tipo de coordinación entre diversos agentes multifuncionales es un elemento fundamental para el buen desempeño de estas misiones.

A diferencia de los conceptos tradicionales de la coordinación civil-militar, que apoyan el propósito del Comandante, la coordinación civil-militar de la ONU apoya el cumplimiento de los mandatos y los objetivos generales de las misiones. Por ello, se necesita una mayor coordinación entre las componentes de las operaciones de paz de la ONU, así como con los agentes humanitarios internacionales, bilaterales y de las organizaciones no gubernamentales (ONG), y con las autoridades locales y las partes en conflicto.

La coordinación civil-militar hace referencia a una función militar que contribuye a facilitar la interacción del componente militar y el civil, así como con los agentes humanitarios y de desarrollo en un área de misión. El fin es el de apoyar los objetivos de las operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas, sean estas tradicionales, multidimensionales o con un mandato “robusto”.

Recordamos que se entiende como mandato “robusto” a ciertas situaciones inestables en las que el Consejo de Seguridad autoriza “emplear todos los medios necesarios” para disuadir los intentos de interrumpir el proceso político por la fuerza, proteger a los civiles de la amenaza inminente de un ataque físico o asistir a las autoridades nacionales para mantener el orden público.

Esta función militar se emplea en el nivel táctico (principalmente en Batallones de Infantería ONU) y operacional como parte del Force Commander. Dicho de un modo más sencillo, la coordinación civil-militar de las Naciones Unidas es la coordinación entre la componente militar de la operación de mantenimiento de la paz y el abanico de agentes civiles. 

Por lo tanto, esta coordinación civil-militar debe entenderse en el contexto de la función que desempeña el componente militar en un mandato general de cualquier operación de mantenimiento de la paz, independiente del Capítulo de la Carta de la ONU que se esté empleando, así sea tradicional o multidimensional.

Ni relaciones públicas, ni labor de inteligencia

Ahora que ya sabemos en qué consiste la coordinación civil-militar, explicamos algunas de las percepciones erróneas sobre lo que implican. Una de ellas es la de considerar esta labor como una de “relaciones públicas”.

Esta suele ser una idea frecuentemente mal enfocada, ya que la función militar es la de coordinación de las misiones. Esta se centra, por el contrario, en la transición, en el hincapié en la reducción de la dependencia de la fuerza. En este sentido, se enfoca en la adaptación civil y local mediante una intervención menos directa, de desarrollo de capacidades y de fomento de confianza mutua. No se trata de “nosotros” (los militares), sino de “ellos” (los civiles).

Tampoco es una labor de “inteligencia”. Es decir, aunque sí consiste en reunir e intercambiar información y realizar evaluaciones, no está relacionada con acciones ocultas o encubiertas. Cabe mencionar que la sospecha de que esté relacionada con “inteligencia” puede echar por tierra el proceso de fomento de la confianza y perjudicar las relaciones con los civiles.

Objetivos y tareas de las misiones de coordinación civil-militar de la ONU

El objetivo final de la coordinación civil-militar es mejorar la eficacia general de los tres componentes principales de las operaciones de mantenimiento de la paz (civil, policial y militar) en una determinada área de responsabilidad (AOR).

La coordinación civil-militar permite prestar apoyo militar más eficaz a los asociados civiles, con el fin de facilitar la resolución efectiva del conflicto. Además de cumplir el mandato de la misión con más prontitud y eficacia, también permite alcanzar lo que suele denominarse el “estado final deseado” de mantenimiento de la paz de conformidad con la estrategia de transición de la ONU.

Entre las tareas de la coordinación civil-militar en el marco de la ONU, se encuentran, principalmente, las actividades de enlace civil-militar e intercambio de información y la asistencia civil.

Actividades de enlace civil-militar e intercambio de información

Los oficiales de coordinación civil-militar de la ONU deben realizar las actividades de enlace e intercambio de información para poder ofrecer apoyo en la gestión de la interacción. El objetivo es contribuir a la labor llevada a cabo por el Comandante de la componente militar para aplicar el mandato general de la misión.

En este sentido, pueden actuar como primer punto de entrada a la componente militar de la misión para los asociados de la policía y civiles, si no les ha establecido relación alguna anteriormente.

Además, deben velar porque sus componentes militares sean conscientes de los beneficios y las sensibilidades cuando trabajen con los asociados de la policía y civiles. Especialmente, cuando lo hagan con los agentes humanitarios (coordinación humanitaria civil-militar de la ONU). Lo harán sobre la base de sus conocimientos y su formación sobre los principios fundamentales a la hora de interactuar con estos socios.

Asistencia civil: apoyo a la misión y a la comunidad

Se puede entender la asistencia civil como directa e indirecta. En relación a la indirecta esta consistiría en actividades como la de transporte de bienes de socorro y auxilio, construcción de campamentos de refugiados, provisión de fuentes de agua, etc. En cuanto a la asistencia directa serían actividades como la de la distribución, en persona, de bienes y servicios, primeros auxilios, transporte de personas, entrevistas a refugiados, ubicación de familias, etc.

Según la comunidad humanitaria, el personal militar puede añadir valor en el apoyo a las infraestructuras y la asistencia directa. Esta asistencia civil consiste en una función de apoyo que consta de dos tipos de actividades emprendidas por el componente militar de una misión de la ONU.

Apoyo a la misión

El apoyo a la misión en sí, hace referencia al apoyo brindado para garantizar una respuesta coordinada en la misión ante las solicitudes de asistencia de los agentes humanitarios. También para el desarrollo, por ejemplo, respecto de la escolta armadas para un convoy de socorro humanitario.

Cuando se realizan operaciones de apoyo a la misión, los oficiales de coordinación civil-militar suelen encargarse de planificar, coordinar y facilitar las acciones de las unidades militares que deben ejecutar esta tarea.

Los elementos fundamentales para que triunfen las operaciones de apoyo a la misión son el establecimiento de relaciones por conducto del enlace civil-militar y el conocimiento mutuo. La rotación frecuente del personal militar supone un obstáculo.

Muchos civiles de la ONU permanecen en la zona de la misión por más tiempo. El aprendizaje sobre el mandato y la función de los demás en la operación de mantenimiento de la paz no es una actividad única, sino un proceso continuo. El apoyo a la misión puede estar relacionado con el apoyo a la seguridad o el apoyo logístico.

Las fuerzas militares deben utilizarse como último recurso. El aspecto más importante del apoyo a la misión es la creación de un entorno seguro en que puedan trabajar los agentes humanitarios y para el desarrollo. 

Apoyo a la comunidad

Esta facilita la interacción entre la misión, la población civil y las autoridades locales. Los proyectos de apoyo a la comunidad suelen estar relacionados con proyectos de reparación o rehabilitación de las infraestructuras materiales. Estas las puede solicitar cualquier organización o entidad civil, mediante las estructuras correspondientes de coordinación de la misión, o las puede proponer el componente militar mediante el proceso civil-militar correspondiente.

El apoyo a la comunidad hace referencia a las actividades de coordinación civil-militar de las Naciones Unidas que ayudan a las comunidades locales a mejorar y normalizar su vida. Estos tipos de actividades mencionadas en el apartado anterior pueden ejecutarse como proyectos de efecto rápido (proyectos a pequeña escala) o de ejecución rápida, beneficiando a la población local.

En las operaciones humanitarias complejas y, como una forma de acortar la brecha entre coordinación y cooperación, es preferible siempre el intercambio de información y la asistencia civil indirecta.

Mauricio Díaz

Capitán de Navío Infante de Marina (R) con más de 30 años al servicio de la Armada de Chile. Experiencia en misiones internacionales de Naciones Unidas en Líbano, Israel, Siria y Haití. Magíster en Relaciones Internacionales (PUCV). Magíster en Ciencias Navales y Marítimas con mención en Geopolítica (Academia de Guerra Naval, Chile).

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