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¿Por qué La Bóveda del Fin del Mundo es el lugar más seguro de la Tierra?

Análisis

Nerea de Pedro Baena
Nerea de Pedro Baena
Especialista en contenidos en LISA Institute. Periodista especializada en política social, comunicación psicológica y salud mental.

En la isla de Spitsbergen, en las profundidades de una de sus montañas, a medio camino entre Noruega y el Polo Norte, se encuentra El Banco Mundial de Semillas de Svalbard o Cámara Global de Semillas que ha sido bautizada como ‘La Bóveda del Fin del Mundo’.

La conocida como Bóveda del fin del mundo es el mayor almacén subterráneo de semillas existente. En su interior se encuentra la reserva más grande de cultivos del planeta. Dividido en tres almacenes, se extiende más de mil metros cuadrados bajo tierra.

La Bóveda del fin del mundo fue inaugurada en 2008 por el Gobierno de Noruega con el objetivo de salvaguardar todo tipo de especies de cultivo que servirán como alimento en caso de una catástrofe local o mundial y está administrada por el Ministerio de Agricultura y Alimentación del país, el Centro Nórdico de Recursos Genéticos (NordGen) y la organización internacional Crop Trust.

La instalación fue construida para sobrevivir durante miles de años y para soportar todo tipo de desastres naturales o provocados por el hombre. En su interior se conservan más de un millón de muestras de semillas de casi todos los países del mundo. Según han calculado los expertos encargados, se han agrupado en un mismo espacio 30.000 años de agricultura.

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Cuando una especie deja de ser cultivada, normalmente, se extingue. La pérdida de una variedad de cultivo es irreversible, como la extinción de cualquier otra forma de vida. El Banco Mundial de Semillas de Svalbard surge con la idea de evitar la extinción de cualquier especie cultivada, ya que posee una capacidad de almacenaje que permitirá guardar 4,5 millones de variedades de cultivos. Además, de cada una de estas especies, a su vez, se almacenarán una media de 500 simientes o semillas de la misma especie. En total, se podrían salvaguardar 2.250 millones de granos.

Bóveda del fin del mundo, el lugar más seguro de la Tierra

Para decidir la localización de la Bóveda del fin del mundo, se investigaron los lugares más seguros de la Tierra en base a una diversidad de criterios. La base de esta investigación y de la creación del almacén era proteger la biodiversidad de los cultivos. Una de las principales amenazas actuales para los cultivos y la subsistencia de la vida vegetal es el cambio climático. En este sentido, Noruega se posicionó como uno de los países que más seguridad transmitía a una mayoría de países.

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Gobiernos completamente opuestos han confiado en la gestión del gobierno de Noruega para el próspero desarrollo de este banco. Desde EEUU, hasta Corea del Norte, pasando por un centenar de países, han depositado copias de seguridad de sus recursos vegetales más valorados. 

No obstante, no se ha considerado que la Cámara Global de Semillas es el lugar más seguro de la Tierra meramente por su posición geográfica. Las semillas de su interior no pueden verse afectadas por el cambio climático ni por ningún otro desastre natural o provocado. 

En primer lugar, el almacén se encuentra a 130 metros sobre el nivel del mar, según los expertos esto garantiza que el suelo de la instalación permanecerá seco incluso si los dos polos se derritieran. Las tres cámaras están construidas en una montaña de roca sólida y el túnel que conduce a las cámaras está hecho de hormigón impermeable.

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Debido a que el suelo donde se encuentra la Bóveda del fin del mundo está permanentemente congelado, lo que se conoce como permafrost, se requiere menos energía para el enfriamiento mecánico que necesitan las semillas y, en caso de fallo eléctrico, el permafrost actuará como refrigerante natural. Por último, la infraestructura es impermeable a la actividad volcánica, los terremotos, la radiación y la crecida del nivel del mar.

Un banco mundial sin conflictos en la Bóveda del fin del mundo

El primer deposito de semillas llegó en febrero de 2008. Wangari Maathai, activista medioambiental keniana y ganadora de un premio Nobel fue la encargada de entregar una caja de semillas de arroz al banco. Desde entonces, casi un centenar de depositantes han cedido diferentes semillas a las instalaciones, desde Corea del Norte y Estados Unidos, hasta Rusia y Ucrania.

Actualmente, la Bóveda del fin del mundo salvaguarda alrededor de 6.000 especies, de más de 1.100 géneros. Sin embargo, todas las semillas siguen siendo propiedad de los países e instituciones depositantes. El Banco Mundial de Semillas, como su propio nombre indica, tan solo las almacena de forma gratuita y nadie, salvo los depositarios pueden acceder a ella.

En catorce años, se han conseguido reunir alrededor de 140.000 muestras diferentes de variedades de trigo; 150.000 muestras de arroz; 70.000 muestras de cebada; y entre 10.000 y 20.000 muestras de diferentes tipos de patatas, guisantes, sorgo y muchos otros cultivos. Del total de semillas reunidas, 7.055 muestras son de origen español.

El gobierno español ingresó 2,32 millones de euros al Fondo de Dotación Fiduciaria de Cultivos. Además, en marzo de 2022 el Centro de Recursos Fitogenéticos del INIA-CSIC, dependiente del Ministerio de Ciencia e Innovación de España, anunció la donación de más de mil semillas al banco.

En 2022, la institución reabrió sus puertas a principios de año para recibir los primeros depósitos del año. En total, se recibieron 39 cajas que contenían 20.443 muestras provenientes de 10 bancos de germoplasma, entre ellos, los de Australia, Alemania, Marruecos, Nueva Zelanda, países nórdicos, Rumania, Eslovaquia, Sudán y Uganda. El mayor aporte que se ha producido hasta la fecha tuvo lugar en febrero de 2020, en el que participaron 35 bancos de germoplasma de todos los continentes.

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Nerea de Pedro Baena

Especialista en contenidos en LISA Institute. Periodista especializada en política social, comunicación psicológica y salud mental.

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